Insuficiencia cardíaca.
Volumen 54, Número 06, Junio 2001
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Tratamiento médico de la insuficiencia cardíaca basado en la evidencia
Antònia Agustí Escasanya; Marta Durán Dalmaua; Josep Mª Arnau de Bolósa; Dolores Rodríguez Cumplidoa; Eduard Diogène Fadinia; José Casas Rodríguezb; Enrique Galve Basilioc; Nicolás Manito Lorited
a Fundación Institut Català de Farmacologia. Servicios de Farmacología Clínica b ABS Raval Sud. Barcelona c Cardiología. Hospitals Vall d'Hebron. Barcelona. d Servicio de Cardiología. Ciutat Sanitària i Universitària de Bellvitge. L'Hospitalet de Llobregat. Barcelona.
Rev Esp Cardiol. 2001;54:715-34.
Introducción y objetivos. Se han elaborado unas recomendaciones de tratamiento de la insuficiencia cardíaca a partir de la revisión sistemática de la evidencia disponible sobre los distintos tratamientos farmacológicos. Material y métodos. La revisión se ha centrado en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca crónica y sistólica. Se identificaron todos los estudios publicados en inglés sobre los tratamientos farmacológicos de la insuficiencia cardíaca. Para cada tratamiento se clasificaron las evidencias en función de: a) variables de eficacia (reducción de la mortalidad y de los ingresos hospitalarios, mejoría de la clase funcional, fracción de eyección y de la tolerancia al ejercicio), y b) nivel de calidad de la evidencia según una escala de evaluación. También se revisaron las evidencias sobre las comparaciones y las combinaciones de
los tratamientos, y sobre su toxicidad y costes. Resultados. Las pautas de tratamiento han sido definidas en función de la clase funcional de la NYHA y se han clasificado en las categorías A, B o C según el nivel de calidad de la evidencia disponible. Las evidencias de mortalidad se han considerado las más importantes. Se han tenido en cuenta los fármacos de primera elección, las alternativas y otros posibles tratamientos. Conclusiones. Se dispone de suficiente información para elaborar recomendaciones terapéuticas en todas las fases de la insuficiencia cardíaca basadas en evidencias sobre variables, como la reducción de la mortalidad o de los ingresos hospitalarios. Esto pone de manifiesto el interés y la prioridad de utilizarlas en el proceso de evaluación y mejora de resultados en este proceso patológico.
Palabras clave: Insuficiencia cardíaca. Inhibidores de la enzima conversiva. Diuréticos. Bloqueadores beta.
INTRODUCCION
La insuficiencia cardíaca constituye la
etapa final común de la mayoría de enfermedades
cardíacas. Presenta una elevada incidencia y prevalencia,
sobre todo en edades avanzadas, y se prevé un incremento de
la enfermedad con el envejecimiento progresivo de la
población y el aumento de la supervivencia de los pacientes
con infarto agudo de miocardio pero que quedan con una
función ventricular alterada.
En países como los EE.UU. o Inglaterra, la
prevalencia de la enfermedad en la población general se
sitúa entre 3 y 20 por 1.000 habitantes, pero sobrepasa los
100 por 1.000 habitantes en la población con una edad igual
o superior a 65 años1-3. La incidencia anual es
de 1 a 5 por 1.000 habitantes, pero se duplica por cada
década de la vida a partir de los 45
años1-3.
La morbimortalidad de los pacientes con
insuficiencia cardíaca también es elevada. La
mayoría de estudios longitudinales de más de 10
años de seguimiento, incluido el estudio Framingham, se
realizaron antes de la aceptación generalizada del uso de
IECA y situaban la mortalidad anual para los pacientes con
insuficiencia cardíaca de ligera a moderada (clase funcional
II-III de la NYHA) entre un 20 y un 30%, y para los enfermos con
insuficiencia cardíaca grave en más del
50%4,5. En los EE.UU. y también en Inglaterra, la
insuficiencia cardíaca motiva por lo menos el 5% de
los ingresos hospitalarios y la frecuencia de éstos se ha
duplicado en los últimos 10-15 años en varios
países europeos (Holanda, Escocia y Suecia) y en los
EE.UU.3. Además, se ha calculado que el coste del
tratamiento de la insuficiencia cardíaca, la mayor parte
causado por los ingresos hospitalarios, supone entre el 1,2 y el 2%
del gasto total en salud de varios países como Inglaterra,
los EE.UU., Francia, Nueva Zelanda o
Suecia1,3.
En la última década, la
investigación clínica sobre la insuficiencia
cardíaca se ha centrado básicamente en la
búsqueda de nuevos tratamientos, pero a pesar de los avances
conseguidos, la morbimortalidad de la enfermedad no parece que haya
disminuido6,7. En España, los resultados de un
estudio reciente indican que entre 1989 y 1993 se redujeron las
diferencias entre regiones en el número de hospitalizaciones
por insuficiencia cardíaca y la mortalidad respecto a
1980-1984, pero que todavía podría mejorar mucho
más8.
Esta falta de mejora del pronóstico de los
pacientes con insuficiencia cardíaca probablemente obedece a
varios factores, pero en distintos estudios se ha documentado una
insuficiente utilización de algunos de los fármacos
que mejoran la supervivencia de estos enfermos, y una cierta
variabilidad en el manejo de la insuficiencia cardíaca entre
los distintos especialistas y entre
países9-13.
En este sentido, la elaboración y
posterior difusión de unas guías de tratamiento puede
contribuir a mejorar esta realidad. De hecho, en los últimos
años se han publicado varias guías de tratamiento o
documentos de consenso sobre el manejo de la
enfermedad14-17. La insuficiencia cardíaca
reúne la mayoría de los factores que se ha sugerido
que determinan la necesidad de definir unas pautas de tratamiento
para un proceso patológico determinado (visibilidad del
problema de salud y medida de su impacto en el sistema sanitario;
identificación de las intervenciones a aplicar en el
diagnóstico y el tratamiento de la condición
clínica elegida; ausencia de consenso entre los
profesionales sanitarios respecto a la idoneidad de las
intervenciones seleccionadas; disponibilidad de evidencia
científica en torno a la idoneidad de los procedimientos a
incluir en las guías, y presencia de variabilidad en el
tratamiento de la enfermedad)18-20. Las presentes
recomendaciones de tratamiento pretenden ser una herramienta
útil que permita mejorar los síntomas y el
pronóstico de los pacientes con insuficiencia
cardíaca mediante la aplicación de los conocimientos
disponibles. Para ello se han elaborado a partir de una
revisión exhaustiva y sistemática de la
información disponible y se han clasificado de acuerdo con
la calidad de la evidencia que las sustenta.
MATERIAL Y MÉTODOS
La revisión se ha centrado en el
tratamiento de los pacientes con insuficiencia cardíaca
crónica y sistólica que se encuentran tanto en las
fases sintomáticas de la enfermedad como en la fase inicial
asintomática. En cambio, no se han incluido recomendaciones
para los pacientes con insuficiencia cardíaca
diastólica o aguda. Asimismo, se ha centrado
básicamente en las estrategias farmacológicas y no se
han revisado las estrategias no farmacológicas. Estas
recomendaciones de tratamiento van dirigidas tanto a los
especialistas en cardiología como a los de medicina familiar
y comunitaria o médicos generales, y en su
elaboración ha intervenido un equipo multidisciplinario
constituido por farmacólogos clínicos,
cardiólogos y médicos de medicina familiar y
comunitaria.
Para elaborar las pautas de tratamiento, en una
primera fase se han identificado, a partir de las bases de datos
MEDLINE (desde el 1 de enero de 1966 al 31 de diciembre de 1998) y
EMBASE (desde el 1 de enero de 1974 al 31 de diciembre de 1998),
todos los estudios publicados en lengua inglesa sobre los distintos
tratamientos de la insuficiencia cardíaca. Además,
desde el 31 de enero de 1998 hasta el momento de redactar el
manuscrito se ha llevado a cabo una búsqueda y seguimiento
de las más recientes publicaciones. En una segunda fase,
para cada una de las estrategias farmacológicas se han
revisado y clasificado las evidencias disponibles en función
de: a) variables de eficacia (reducción de la
mortalidad y de los ingresos hospitalarios y de la mejoría
de los síntomas o de la clase funcional según la
clasificación de la NYHA, de la fracción de
eyección o de la tolerancia al ejercicio), y b) el
nivel de calidad de la evidencia, para lo cual se utilizó la
escala de la Agencia Catalana de Evaluación de
Tecnologías Médicas que se expone en la tabla 1.
Así mismo, se ha recogido información sobre las
características de los pacientes incluidos en los estudios
(sexo, edad, fracción de eyección, clase funcional
según la clasificación de la NYHA, etiología
de la insuficiencia cardíaca y tratamientos concomitantes) y
cuando procedía, sobre los resultados de los análisis
de subgrupos. Siguiendo la misma estrategia, también se han
revisado las evidencias de eficacia disponibles sobre las
comparaciones entre los distintos tratamientos
farmacológicos y sobre las combinaciones entre ellos.
Así mismo, se han revisado las evidencias disponibles sobre
la toxicidad de las distintas estrategias farmacológicas en
los pacientes con insuficiencia cardíaca y sobre el coste de
los distintos tratamientos; se han incluido únicamente los
análisis publicados de coste-efectividad.

Por último, en una tercera fase se han
definido las pautas de tratamiento clasificándolas en las
categorías A, B o C en función del nivel de calidad
de la evidencia disponible para cada una de las estrategias
farmacológicas (tabla 2). Jerárquicamente, las
evidencias de mortalidad se han considerado como las más
importantes. Las recomendaciones subjetivas, no apoyadas en
ningún tipo de evidencia pero que se ha considerado
necesario hacer, se han clasificado en la categoría C y
nivel de evidencia IX, es decir, basadas en opinión de
expertos o documentos de consenso (tablas 1 y 2).

RESULTADOS
Inhibidores de la enzima conversiva de la
angiotensina
El tratamiento con inhibidores de la enzima
conversiva de la angiotensina (IECA) reduce la mortalidad de los
pacientes con insuficiencia cardíaca de ligera a grave
(nivel I) y mejora el pronóstico de aquellos que
están en las fases iniciales de la enfermedad y se
encuentran asintomáticos (nivel II). El resultado de dos
metaanálisis pone de manifiesto que el tratamiento con IECA
reduce la mortalidad por cualquier causa de los pacientes con
insuficiencia cardíaca; en el más reciente, con un
número superior de ensayos incluidos, la reducción
fue del 17% (intervalo de confianza [IC] del 95%, 10-24%) (tabla
3)21,22. Esto significa que se puede prevenir una muerte
por cada 15 pacientes tratados. El beneficio se observó
tanto en los enfermos de bajo como de alto riesgo, aunque fue mayor
para los que presentaban un peor pronóstico y se encontraban
en fases más avanzadas de la enfermedad (reducción
del 36% en pacientes con una mortalidad igual o superior al 15%
anual y del 12% para aquellos con una mortalidad inferior al 15%
anual). En el ensayo SOLVD (Studies of Left Ventricular
Dysfunction) de prevención en pacientes con una
fracción de eyección igual o inferior a 35% pero
asintomáticos, se observó una reducción de la
mortalidad en el grupo tratado con enalapril en comparación
con placebo, pero la diferencia no llegó a ser
estadísticamente significativa (8%; IC del 95%,
8-21%)23, aunque sí lo fue la reducción
del número de pacientes que desarrollaron insuficiencia
cardíaca o murieron en el grupo tratado con enalapril en
comparación con el grupo placebo (29%; IC del 95%, 21-36%) y
la del número de pacientes hospitalizados por insuficiencia
cardíaca o que murieron en el grupo con enalapril en
comparación con placebo (20%; IC del 95%, 9-30%).

En los distintos ensayos clínicos con
IECA, la mayoría de los pacientes con insuficiencia
cardíaca recibieron, además, tratamiento de base con
diuréticos y digoxina21, y la media de
duración del tratamiento con IECA en los amplios ensayos
clínicos que han demostrado reducción de la
mortalidad ha sido prolongada (42 meses en los ensayos
SOLVD)23,24.
El tratamiento con IECA reduce la mortalidad
de los pacientes con infarto de miocardio reciente y
disfunción ventricular o insuficiencia cardíaca
sintomática (nivel I). En uno de los metaanálisis
anteriormente citados, el tratamiento con IECA redujo la mortalidad
total en los pacientes con infarto de miocardio recien
te y disfunción ventricular en un 20% (IC del 95%,
12-26%)21. La media de duración del tratamiento
con IECA fue de 50 meses. Estos resultados han sido corroborados
por los obtenidos en un metaanálisis de reciente
publicación y realizado a partir de los datos individuales
de los pacientes25.
El tratamiento con IECA reduce el riesgo de
hospitalización por insuficiencia cardíaca (nivel I)
y mejora los síntomas y la clase funcional en las distintas
fases de la enfermedad (nivel II). En uno de los
metaanálisis, el riesgo de morir por cualquier causa o
ingresar por descompensación de la insuficiencia
cardíaca fue un 35% inferior en los tratados con IECA que en
el grupo control (IC del 95%, 26-43%)21 (tabla 4). Es
decir, se puede prevenir un ingreso por insuficiencia
cardíaca o una muerte por cada 10 enfermos tratados. El
beneficio no difirió entre los pacientes en las distintas
fases de la enfermedad (NYHA de I a IV). Así mismo, tanto en
el ensayo SOLVD de tratamiento como en el CONSENSUS (Cooperative
North Scandinavian Enalapril Survival Study) se apreció una
mejoría de por lo menos una clase funcional en una mayor
proporción de pacientes del grupo que recibió IECA en
comparación con el grupo placebo, y una menor
proporción que en el grupo placebo empeoró por lo
menos una clase24,26.

Los resultados del tratamiento con IECA sobre
la fracción de eyección y la tolerancia al ejercicio
han sido variables (nivel III). En algunos estudios se ha
observado un aumento de la fracción de eyección en
los pacientes tratados con IECA27-30 pero en otros, su
efecto no ha sido superior al del placebo31-34. En uno
de los ensayos con un mayor número de pacientes se
describió un aumento de la fracción de
eyección con enalapril (véase más adelante);
sin embargo, este estudio carecía de grupo control con
placebo35. En general, el efecto de los IECA sobre la
tolerancia al ejercicio ha sido favorable al tratamiento con estos
fármacos en las distintas pruebas de
andar27,29-34,36-40 y variable
en los estudios que han utilizado las pruebas con
bicicleta28,32,37,41-48.
La frecuencia de efectos adversos con IECA es
superior a la observada con placebo. La hipotensión
arterial, la fatiga, la tos y la azotemia son los efectos
indeseados más frecuentes (nivel II). Los datos de
toxicidad del tratamiento con IECA en los pacientes con
insuficiencia cardíaca provienen fundamentalmente de los
ensayos SOLVD49. En general, el tratamiento con IECA fue
peor tolerado que el placebo y aproximadamente un 30% de los
pacientes presentó algún efecto adverso, el doble que
en el grupo placebo, que fue motivo de retirada en el 15% de los
pacientes, también el doble que en el grupo placebo. Los
efectos adversos que presentaron con mayor frecuencia los enfermos
tratados con enalapril que los del grupo placebo fueron
hipotensión arterial (14,8 frente al 7,1%; p < 0,0001),
azotemia (3,8 frente al 1,6%; p < 0,0001), tos (5,0 frente al
2,0%; p < 0,0001), fatiga (5,8 frente al 3,5%; p < 0,0001),
hiperpotasemia (1,2 frente al 0,4%; p = 0,0002) y angioedema (0,4
frente al 0,1%; p < 0,05).
Distintos IECA han reducido la mortalidad de
los pacientes con insuficiencia cardíaca en amplios ensayos
clínicos, aunque el número de enfermos tratados con
enalapriles superior. No se dispone de ensayos que hayan
comparado el efecto sobre la mortalidad entre los diferentes IECA.
No obstante, distintos fármacos IECA han reducido la
mortalidad de los pacientes con insuficiencia cardíaca en
amplios ensayos clínicos (enalapril, ramipril, captopril y
trandolapril)23,24,26,50-52, y en los
metaanálisis anteriormente citados no se observó
heterogeneidad de efecto entre los estudios, lo que sugiere una
consistencia de efecto para los distintos fármacos de los
ensayos, aunque el número de pacientes tratados con
enalapril es más elevado y también la
precisión con la que se ha podido estimar la
reducción de la mortalidad.
La eficacia de dosis elevadas de IECA es
superior a la de dosis bajas (nivel II). Resultados de ensayos
recientes sugieren una mayor eficacia de las dosis altas de IECA en
comparación con las dosis bajas. En el ensayo NETWORK, la
mortalidad en el grupo tratado con 20 mg al día de enalapril
(2,9%) fue inferior a la de los tratados con 10 o 5 mg al
día (3,3 y 4,2%, respectivamente), aunque el número
de acontecimientos en los grupos con dosis bajas de IECA fue muy
inferior al que se esperaba y las diferencias no fueron
estadísticamente significativas53. Además,
en este estudio, la duración del tratamiento fue tan
sólo de 6 meses. En el ensayo ATLAS (Assessment of Treatment
with Lisinopril and Survival), el número de ingresos
hospitalarios por insuficiencia cardíaca fue inferior en los
tratados con 30-35 mg al día de lisinopril que en los que
recibieron 2,5 o 5 mg al día, y en el grupo con dosis altas
también fue menor la mortalidad, aunque la diferencia no
llegó a ser estadísticamente
significativa54. Además, hay que tener en cuenta
que las dosis medias utilizadas en otros ensayos (SOLVD de
tratamiento y CONSENSUS) en los que se ha demostrado claramente una
reducción de la mortalidad han sido de 16-18 mg al
día.
El efecto del tratamiento con IECA sobre la
mortalidad se ha comparado con pocas estrategias. Tan
sólo se dispone de los resultados de ensayos clínicos
en los que se ha comparado el efecto de los IECA sobre la
mortalidad con el de la combinación de hidralazina y
dinitrato de isosorbida y con el del losartán (véanse
los apartados correspondientes a estos fármacos y la
ta
bla 5)35,55. Su efecto sobre la
frecuencia de ingresos hospitalarios y sobre la mejora de la clase
funcional se ha comparado con la combinación hidralazina y
dinitrato de isosorbida35, y con
losartán55,56, con furosemida57-60,
con digoxina61-64 y con
losartán55,56,65,66, respectivamente
(véanse los apartados correspondientes a estos
fármacos). El efecto de los IECA sobre la fracción de
eyección se ha comparado en algún estudio con la
combinación de hidralazina y dinitrato de
isosorbida35, con digoxina61,63 y con
losartán65,66 (véanse los apartados
correspondientes a estos fármacos).

Diuréticos
Para los diuréticos de asa, los
más frecuentemente utilizados en los pacientes con
insuficiencia cardíaca, no se dispone de datos sobre su
efecto sobre la mortalidad. No se dispone de información
sobre el efecto del tratamiento con diuréticos de asa sobre
la mortalidad o la frecuencia de ingresos por insuficiencia
cardíaca. Sin embargo, en todos los amplios ensayos
clínicos en los que se ha demostrado una reducción de
la mortalidad y/o del riesgo de hospitalización por
insuficiencia cardíaca para las distintas estrategias
farmacológicas, más del 90% de los pacientes
recibían tratamiento de base con este tipo de
diuréticos.
El tratamiento con diuréticos de asa
mejora los síntomas de los pacientes con insuficiencia
cardíaca (nivel III). En algunos ensayos clínicos
con un número reducido de pacientes, el tratamiento con
diuréticos de asa ha mejorado los síntomas de los
enfermos con insuficiencia cardíaca, en especial de aquellos
que presentaban signos manifiestos de retención hidrosalina
o que ya habían presentado algún episodio previo de
estas características67-69. De hecho, los
resultados de alguno de estos ensayos ponen de manifiesto que la
retirada del tratamiento con diuréticos puede ser mal
tolerada, especialmente en los pacientes que ya han presentado
síntomas de retención hidrosalina68,69 y
que, sobre todo en estos casos, el tratamiento con
diuréticos de asa produce, en comparación con los
IECA, una mejoría de los síntomas superior (nivel
III)70,71.
La combinación con una tiazida o con
espironolactona mejora los síntomas de pacientes
refractarios al tratamiento con diuréticos de asa (nivel
VIII). En algunas series que han incluido generalmente un
número reducido de pacientes en fases avanzadas de la
enfermedad (clase funcional III o IV) y refractarios al tratamiento
con furosemida (desde 120 mg por día por vía
intravenosa a dosis en general superiores por vía oral) se
ha observado una mejoría de los síntomas y de los
signos de retención hidrosalina al añadir de manera
temporal un diurético con un mecanismo de acción
distinto (una tiazida o
espironolactona)72-77.
No se dispone prácticamente de
información sobre la toxicidad de los diuréticos de
asa en los pacientes con insuficiencia cardíaca. En las
series de casos en que se han administrado combinaciones de un
diurético de asa con una tiazida o espironolactona se han
observado con frecuencia alteraciones hidroelectrolíticas
(hiponatremia e hiper o hipopotasemia) y disminución de la
función renal.
Espironolactona a dosis bajas
Distintos estudios han puesto de manifiesto la
importancia de la aldosterona en la fisiopatología de la
insuficiencia cardíaca (retención de sodio,
activación del sistema simpático, inhibición
del parasimpático, etc.)78,79. Por otro lado, se
ha sugerido que el tratamiento con IECA bloquea tan sólo de
forma parcial la producción de aldosterona80,81.
Estos resultados, junto con los de alguna evidencia inicial de que
la combinación de espirolactona a dosis bajas, no
diuréticas, con un IECA a las dosis habituales y un
diurético de asa era bien tolerada82, han llevado
a la realización de ensayos para determinar si el
tratamiento con dosis bajas de espironolactona mejora el
pronóstico de los pacientes con insuficiencia
cardíaca.
El tratamiento con espironolactona a dosis
bajas reduce la mortalidad de los pacientes con insuficiencia
cardíaca de moderada a grave tratados con IECA (nivel
II). Recientemente, los resultados del ensayo RALES (Randomized
Aldactone Evaluation Study) han demostrado que el tratamiento con
espironolactona a dosis bajas (25 mg al día) reduce la
mortalidad total en un 30% (IC del 95%, 18-40%) en
comparación con el grupo con placebo83. Sobre la
base de los resultados de este ensayo se puede prevenir una muerte
tratando a 9 pacientes durante 2 años (tabla 3). La
mayoría de los enfermos incluidos en el estudio se hallaban
en clase funcional III o IV de la NYHA y la reducción de la
mortalidad se produjo tanto a expensas de una disminución de
las muertes por insuficiencia cardíaca progresiva como de
las muertes súbitas. En el ensayo, el 100% de los pacientes
recibían, además, tratamiento con diuréticos
de asa, un 95% con IECA y alrededor del 75 y del 10% con digoxina y
bloqueadores
ß
-adrenérgicos, respectivamente (tabla 3).
El tratamiento con espironolactona a dosis
bajas reduce la frecuencia de ingresos por insuficiencia
cardíaca y mejora los síntomas (nivel II). En el
ensayo RALES se observó una reducción del 35% (IC del
95%, 23-46%) de la frecuencia de ingresos hospitalarios por
insuficiencia cardíaca en el grupo tratado con
espironolactona en comparación con el grupo placebo. Esto
significa que se puede prevenir un ingreso por
descompensación de la insuficiencia cardíaca por cada
10 pacientes tratados. Además, una proporción
superior de enfermos mejoró al menos una clase funcional en
el grupo con espironolactona en comparación con el grupo
placebo (41 frente al 33%) y una proporción inferior
empeoró también al menos una clase funcional en
comparación con el grupo placebo (38 frente al
48%).
La ginecomastia es un efecto indeseado
destacable del tratamiento con espironolactona a dosis bajas (nivel
II). En el ensayo RALES, la espironolactona a dosis bajas fue
en general bien tolerada, no se observó un riesgo de
hiperpotasemia superior al del grupo placebo (1 frente al 2%),
aunque no se permitió el tratamiento adicional con
ningún otro diurético ahorrador de potasio ni se
recomendaba la administración de suplementos orales de
potasio a no ser que se produjera una hipopotasemia.
Únicamente la frecuencia de ginecomastia entre los varones
fue superior en el grupo tratado que en el control (10 frente a 1%;
p < 0,001) y fue motivo de retirada del estudio con más
frecuencia en el grupo con espironolactona que en el
placebo.
Digoxina
El tratamiento con digoxina no reduce la
mortalidad total de los pacientes con insuficiencia cardíaca
(nivel II). En el ensayo clínico DIG (Digitalis
Investigation Group) el tratamiento con digoxina no produjo
ningún efecto sobre la mortalidad de los pacientes con
insuficiencia cardíaca (tabla 3), aunque se observó
una tendencia estadísticamente no significativa a que
redujera la mortalidad por insuficiencia cardíaca
progresiva84. Dado que en los pacientes con
fibrilación auricular el uso de digoxina se considera
plenamente indicado85, en el ensayo sólo se
incluyeron pacientes en ritmo sinusal. Además, la
mayoría se hallaban en clase funcional II y III de la NYHA,
y más del 80% recibieron tratamiento de base con
diuréticos y aproximadamente un 95% con IECA. El 70% de los
pacientes se mantuvo dentro del margen terapéutico (de
0,5-2,0 ng por ml) con una dosis diaria de digoxina de 0,25
mg.
El tratamiento con digoxina reduce la
frecuencia de ingresos hospitalarios por insuficiencia
cardíaca (nivel II) y mejora la sintomatología de los
pacientes con insuficiencia cardíaca (nivel II). En el
ensayo DIG se observó una reducción del 28% (IC del
95%, 21-34%) de la frecuencia de ingresos por insuficiencia
cardíaca en el grupo tratado con digoxina en
comparación con el grupo placebo, y del 6% de la frecuencia
total de hospitalizaciones. Según los resultados de este
ensayo se puede prevenir un ingreso por descompensación de
la insuficiencia cardíaca tratando a 13 pacientes durante un
tiempo medio de 37 meses (tabla 4). El efecto del tratamiento con
digoxina sobre la sintomatología ha sido variable en los
distintos estudios, en algunos ha mejorado los síntomas
mientras que en otros su efecto no ha sido superior al del placebo.
Sin embargo, los resultados de un metaanálisis sobre estos
estudios indicaron un efecto favorable del tratamiento con
digoxina86, y más recientemente, en los ensayos
PROVED (Prospective Randomized Study of Ventricular Failure and the
Efficacy of Digoxin) y RADIANCE (Randomized Assessment of Digoxin
on Inhibitors of the Angiotensin-Converting Enzyme), una
proporción superior de pacientes empeoró de los
síntomas de insuficiencia cardíaca en el grupo en el
que se retiró el tratamiento con digoxina en
comparación con el grupo en el que se
mantuvo87,88.
El tratamiento con digoxina mejora la
fracción de eyección (nivel III), mientras que su
efecto sobre la tolerancia al ejercicio ha sido variable (nivel
III). En general, el efecto de la digoxina sobre la
fracción de eyección ha sido
favorable61,87-90. En cambio, en los distintos estudios,
y con independencia de la prueba utilizada, el efecto de la
digoxina sobre la tolerancia al ejercicio ha sido variable; la ha
mejorado en algún estudio87-89,91 y en otros su
efecto no ha sido superior al del
placebo61,90,92.
El tratamiento con digoxina se asocia a un
riesgo de intoxicación digitálica y de
hospitalización por esta causa (nivel II). En el ensayo
DIG se sospechó intoxicación digitálica en una
proporción superior de los pacientes tratados con digoxina
que en el grupo tratado con placebo (11,9 frente al 7,9%) y una
mayor proporción de pacientes fue hospitalizada por esta
causa en el grupo con digoxina que en el placebo (2,0 frente a
0,9%; p < 0,001)84. Las razones que con mayor
frecuencia llevaron a la sospecha de intoxicación
digitálica fueron la presencia de arritmia supraventricular
(2,5 frente a un 1,2% en el grupo digoxina y placebo,
respectivamente) o de bloqueo de segundo o tercer grado (1,2 frente
a 0,4%).
El efecto de la digoxina sobre la mortalidad no
se ha comparado en ningún estudio con otras estrategias
terapéuticas, y en los escasos estudios en que se ha
comparado su efecto sobre la fracción de eyección o
los síntomas con el de los IECA, los resultados han sido
favorables a estos últimos en la mejoría de los
síntomas61-64 y a la digoxina en la
mejoría de la fracción de
eyección61,63.
Bloqueadores
ß
-adrenérgicos
El tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos reduce la mortalidad de los pacientes
con insuficiencia cardíaca de moderada a grave tratados con
IECA (nivel I). El resultado de varios metaanálisis
así lo indica93-96 y en el más
recientemente publicado la reducción fue del 29% para la
mortalidad total, del 30% para la muerte súbita y del 34%
para la mortalidad por insuficiencia cardíaca96.
Sobre la base de los resultados de este metaanálisis se
puede prevenir una muerte tratando a 17 pacientes durante un tiempo
medio de 6 meses (tabla 3). Desde entonces se han publicado,
además, los resultados de otro ensayo clínico con
metoprolol que confirman estos datos97. La gran
mayoría de pacientes incluidos en los ensayos con
bloqueadores
ß
-adrenérgicos se encontraban en clase funcional II-III
de la NYHA, permanecían estables de su enfermedad y
recibían, además, tratamiento de base con
diuréticos (75-100%), IECA (70-100%) y digoxina (34-100%).
En los distintos estudios, el tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos se
inició a dosis bajas, con un aumento progresivo durante
varias semanas, y se mantuvo un control estricto de su
tolerabilidad.
Recientemente, en el último congreso de la
Sociedad Europea de Cardiología en Amsterdam, se han
presentado los resultados del ensayo COPERNICUS (Carvedilol
Prospective Randomised Cumulative Survival Trial)con
carvedilol98. Este ensayo, que sólo
incluía a pacientes en clase funcional de la NYHA IV ha sido
detenido prematuramente porque se ha constatado una menor
mortalidad en los pacientes tratados con carvedilol que en los del
grupo tratado con placebo (11,4 frente al 18,5%).
En cambio, el ensayo clínico BEST
(Beta-blocker Evaluation Survival Trial) con bucindolol ha sido
detenido por falta de reducción de la mortalidad en el grupo
tratado en comparación con el placebo. Algunas de las
razones que a priori se han dado para explicar esta falta de
eficacia son la posible actividad simpaticomimética
intrínseca del fármaco, la inclusión en el
ensayo de una mayor proporción de pacientes de raza negra
(los bloqueadores
ß
-adrenérgicos podrían ser menos eficaces en esta
población)99 y/o el posible efecto vasodilatador
directo del bucindolol100.
El tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos reduce la mortalidad de los pacientes
con antecedentes de infarto agudo de miocardio (nivel I). Los
resultados de un metaanálisis y de varios ensayos
clínicos han puesto de manifiesto que el tratamiento a largo
plazo con bloqueadores
ß
-adrenérgicos reduce la mortalidad de los pacientes
con antecedentes de infarto de miocardio
reciente101-104. En términos absolutos, los
pacientes que más se pueden beneficiar del tratamiento son
los que presentan un elevado riesgo de reinfarto o muerte
(fracción de eyección baja, arritmias), aunque se ha
descrito una reducción de la mortalidad para un amplio
espectro de pacientes tratados con bloqueadores
ß
-adrenérgicos, incluidos
los de bajo riesgo105,106.
El tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos reduce el número de ingresos
hospitalarios por insuficiencia cardíaca, mejora la clase
funcional y la fracción de eyección (nivel I).
Los resultados de uno de los metaanálisis anteriormente
citados demuestran que el tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos reduce
en un 41% (IC del 95%, 26-52%) el riesgo de ingreso por
insuficiencia cardíaca95. Esto significa que se
puede prevenir un ingreso por descompensación de la
insuficiencia cardíaca por cada 14 pacientes tratados
durante un tiempo medio de 6 meses (tabla 4). El tratamiento con
bloqueadores
ß
-adrenérgicos produce un incremento medio de la
fracción de eyección del 29% (la fracción
media fue de 0,23 ± 0,04 en el grupo con placebo y de 0,31
± 0,04 con bloqueadores
ß
-adrenérgicos), aumenta en un
32% (IC del 95%, 1-74%) la probabilidad de que mejoren la clase
funcional y reduce en un 30% (IC del 95%, 4-50%) la probabilidad de
que la empeoren95.
El efecto de los bloqueadores
ß
-adrenérgicos sobre la tolerancia al ejercicio ha
sido variable (nivel III). En los distintos estudios, el efecto
de los bloqueadores
ß
-adrenérgicos sobre la tolerancia al ejercicio, con
independencia del fármaco utilizado o del tipo de prueba, ha
sido variable107-124.
En general, el tratamiento con
bloqueadores
ß
-adrenérgicos ha sido bien tolerado (nivel
II). Teniendo en cuenta que se trata de ensayos clínicos
controlados y que se han administrado en una escalada estricta de
las dosis, el tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos ha sido bien
tolerado. En dos de los amplios ensayos clínicos, la
frecuencia de retiradas en el grupo tratado con bloqueadores
ß
-adrenérgicos
fue similar a la del grupo placebo125,126 y en el ensayo
con carvedilol fue inferior127. En general, la
proporción de pacientes que se ha retirado por empeoramiento
de la insuficiencia cardíaca ha sido superior en el grupo
con placebo. En cambio, las causas más frecuentes de
retirada en el grupo tratado con bloqueadores
ß
-adrenérgicos han sido el
mareo, la bradicardia y la hipotensión, aunque para ninguno
de estos efectos las diferencias han llegado a ser
estadísticamente significativas.
Los amplios ensayos con resultados favorables
de reducción de la mortalidad se han realizado con
carvedilol, bisoprolol y metoprolol. Se ha sugerido que los
bloqueadores con efecto vasodilatador podrían tener un mayor
efecto sobre la reducción de la mortalidad total que los no
vasodilatadores, en especial en los pacientes con insuficiencia
cardíaca de etiología no
isquémica96. Sin embargo, habráque esperar
los resultados de ensayos en curso para corroborar o no esta
afirmación. En un ensayo clínico comparativo de
reciente publicación, carvedilol y metoprolol mejoraron de
forma similar los síntomas y la fracción de
eyección de pacientes con insuficiencia cardíaca, la
mayoría en clase funcional III128.
El efecto de los bloqueadores
ß
-adrenérgicos sobre la
mortalidad, los ingresos hospitalarios, los síntomas o la
fracción de eyección no se ha comparado con ninguna
otra estrategia.
Otros vasodilatadores
Antagonistas del receptor T1 de la
angiotensina
Los efectos de losartán sobre la
mortalidad son similares a los de los IECA (nivel II). En el
ensayo ELITE II (Evaluation of Losartan in the Elderly II) no se
han observado diferencias estadísticamente significativas en
la mortalidad total y las muertes súbitas entre los
pacientes tratados con captopril y losartán (15,9 frente a
17,7%; RR = 0,88; IC del 95%, 0,75-1,05 para la mortalidad total, y
7,3 frente a 9,0%; RR = 0,80; IC del 95%, 0,63-1,03 para las
muertes súbitas, respectivamente)55 (tabla 5),
aunque para las muertes súbitas se obtuvo una p = 0,08. Los
pacientes incluidos en este ensayo se encontraban mayoritariamente
en clase funcional II o III de la NYHA y recibían,
además, tratamiento de base con diuréticos,
digitálicos y un 24% con bloqueadores
ß
-adrenérgicos. Los resultados
del ensayo ELITE II contrastan con los obtenidos en el ensayo
preliminar ELITE, aunque en éste la mortalidad no era la
variable principal del estudio56. La menor experiencia
con este tipo de fármacos y los resultados del ensayo ELITE
II han llevado a considerar el losartán únicamente
como una alternativa a los IECA para aquellos pacientes que no
toleren el tratamiento con estos fármacos. De manera
reciente se ha finalizado el ensayo Val-HeFT (Valsartan In HT
Trial) en el que se investiga si la combinación de un IECA y
un antagonista del receptor T1 de la angiotensina
comporta alguna ventaja en relación con el uso de un IECA
solo. Sus resultados no han sido publicados.
Los efectos de losartán sobre la
frecuencia de ingresos hospitalarios por insuficiencia
cardíaca y la mejora de la sintomatología son
similares a los de los IECA (nivel II). En el ensayo ELITE II
no se observaron diferencias de efecto entre losartán y
captopril en la frecuencia de ingresos hospitalarios por
insuficiencia cardíaca (17,1 frente al 18,6%; p = 0,32) o la
mejora de la sintomatología.
Los efectos de losartán sobre
fracción de eyección y la tolerancia al ejercicio son
similares a los de los IECA (nivel III). En los estudios
publicados hasta el momento no se han observado diferencias entre
los efectos del tratamiento con losartán y los de los IECA
sobre la fracción de eyección y la tolerancia al
ejercicio65,66.
El tratamiento con losartán es mejor
tolerado que el tratamiento con IECA (nivel II). En los ensayos
se ha retirado un porcentaje superior de pacientes por efectos
adversos en el grupo tratado con captopril que en el tratado con
losartán (20,8 frente a 12,2%; p < 0,002 en el ELITE y
14,7 frente al 9,7%; p < 0,001 en el ELITE II). El único
efecto que ha supuesto una diferencia estadísticamente
significativa en el número de retiradas ha sido la tos (3,8
frente al 0%; p < 0,002 en el ELITE y 2,7 frente al 0,3%; p <
0,001 en el ELITE II).
Hidralazina y nitratos
La combinación de hidralazina y
dinitrato de isosorbida reduce la mortalidad en los pacientes con
insuficiencia cardíaca (nivel II) aunque su efecto es menor
que el de los IECA (nivel II). En el ensayo V-HeFT I
(Vasodilatador-Heart Failure Trial)esta combinación produjo
una reducción de la mortalidad total de un 34% en
comparación con el grupo placebo129. Según
los resultados de este ensayo se puede prevenir una muerte tratando
a 18 pacientes con la combinación durante 2 años
(tabla 3). Sin embargo, en el V-HeFT II se observó a los 2,5
años del inicio del estudio una reducción de la
mortalidad del 28% en el grupo tratado con enalapril en
comparación con la combinación de hidralazina y
dinitrato de isosorbida35. Según los resultados
de este ensayo se puede prevenir una muerte tratando a 14 pacientes
con enalapril durante 2 años en lugar de con la
combinación (tabla 5). El beneficio se produjo
básicamente por una mayor reducción en el
número de muertes súbitas. El 94% de los pacientes
incluidos en el V-HeFT II se encontraban en clase funcional II-III
de la NYHA y todos los enfermos recibieron, además,
tratamiento de base con diuréticos y digitálicos.
Para la hidralazina, la dosis media del estudio fue de 199 mg al
día y para el dinitrato de isosorbida fue de 100 mg al
día.
El efecto de la combinación de
hidralazina y dinitrato de isosorbida sobre la frecuencia de
ingresos por insuficiencia cardíaca es similar al de los
IECA (nivel II). En el ensayo V-HeFT II no se observaron
diferencias en la frecuencia de ingresos hospitalarios entre los
pacientes tratados con enalapril y los tratados con la
combinación de hidralazina y dinitrato de isosorbida (18,9
frente al 18,4%).
La combinación mejora la
fracción de eyección y la tolerancia al ejercicio en
comparación con placebo y su efecto es superior al observado
con los IECA (nivel II). En el ensayo V-HeFT I, la
combinación de hidralazina y dinitrato de isosorbida
mejoró la fracción de eyección y la tolerancia
al ejercicio en comparación con el grupo con placebo y su
efecto fue superior al observado con enalapril en el ensayo V-HeFT
II. El incremento de la fracción de eyección fue de
0,033 en el grupo tratado con la combinación y de 0,021 con
enalapril (p = 0,026) y el consumo de oxígeno en el momento
de máximo ejercicio aumentó en el grupo tratado con
la combinación, pero no en el grupo con enalapril (la
diferencia máxima se observó a los 6 meses pero
continuaba siendo estadísticamente significativa a los 2
años). Por este efecto diferencial sobre la mortalidad, la
fracción de eyección y la tolerancia al ejercicio se
había sugerido que los pacientes se podrían
beneficiar del uso combinado de los 3 fármacos (hidralazina,
nitratos e IECA), aunque no se dispone de resultados sobre el
efecto de la administración
conjunta35.
El tratamiento con enalapril es mejor tolerado
que la combinación de hidralazina y dinitrato de isosorbida
(nivel II). En el V-HeFT II se retiró el tratamiento con
hidralazina a un 29% de los pacientes, con dinitrato de isosorbida
a un 31% y con enalapril a un 22%. Los efectos que ocasionaron la
retirada del tratamiento con la combinación fueron con mayor
frecuencia la cefalea (21 frente a 7% con enalapril), las
palpitaciones (5 frente a 2%) y la congestión nasal (4
frente a 2%). Con enalapril, la tos (37 frente a 29%) y la
hipotensión sintomática (28 frente a 20%) fueron los
efectos adversos más frecuentes, aunque no ocasionaron
más retiradas que en el grupo con la combinación (1
frente a 1% y 5 frente a 4%, respectivamente).
Bloqueadores de los canales del calcio
El tratamiento con bloqueadores de los canales
del calcio no reduce la mortalidad de los pacientes con
insuficiencia cardíaca y no se puede descartar que la
aumente (nivel II). La información disponible para el
diltazem y el verapamilo proviene fundamentalmente de ensayos
realizados en pacientes con infarto de miocardio reciente. En un
estudio con diltiazem no se observaron diferencias de mortalidad
entre el grupo tratado y el placebo130, pero cuando se
subanalizaron los resultados en función de la presencia o
ausencia de insuficiencia cardíaca se halló un
aumento de la mortalidad con diltiazem en los pacientes con
insuficiencia cardíaca. Para el verapamilo, en el DAVIT II
(The Danish Verapamil Infarction Trial) tampoco se hallaron
diferencias de mortalidad entre el grupo tratado con el
fármaco y el placebo131. Sin embargo, en el
análisis de subgrupos los resultados fueron
únicamente favorables en el grupo sin insuficiencia
cardíaca. Por otro lado, para nifedipino, los resultados del
ensayo SPRINT II (Secondary Prevention Reinfarction Israel
Nifedipine Trial) en pacientes con infarto de miocardio reciente
habían sugerido un aumento de la mortalidad en el grupo
tratado con el fármaco en comparación con el placebo
(18,7 frente a 15,6%), aunque en este estudio no se observó
ninguna diferencia de efecto en función de la presencia o no
de insuficiencia cardíaca132.
Más recientemente se han publicado los
resultados de ensayos clínicos realizados con otras
dihidropiridinas en pacientes con insuficiencia cardíaca. En
el ensayo PRAISE (Prospective Randomized Amlodipine Survival
Evaluation), el tratamiento con amlodipino redujo un 16% la
mortalidad total en comparación con el grupo con placebo;
sin embargo, esta diferencia no fue estadísticamente
significativa (IC del 95%, 2-36%) y los resultados
también son compatibles con un aumento ligero de la
mortalidad133. En el ensayo se incluyeron pacientes en
fases avanzadas de la enfermedad (clase funcional III o IV) y en el
análisis de subgrupos se observó una reducción
del 31% de la mortalidad en el grupo de pacientes con
cardiopatía no isquémica tratados con amlodipino. Sin
embargo, estos resultados no han sido confirmados en el ensayo
PRAISE II, en el que se han incluido únicamente pacientes
con insuficiencia cardíaca de origen no isquémico y
en el que no se han observado diferencias de mortalidad entre el
grupo placebo y el de amlodipino134. Por otra parte, en
el ensayo V-HeFT III con felodipino no se observaron diferencias de
mortalidad entre el grupo tratado y el placebo (13,8 frente a
12,8%, respectivamente)135, aunque la mortalidad en este
estudio fue una variable secundaria.
El tratamiento con bloqueadores de los canales
del calcio no ha demostrado que reduzca el riesgo de ingreso
hospitalario por insuficiencia cardíaca (nivel II) o mejore
los síntomas o la tolerancia al ejercicio en los pacientes
con insuficiencia cardíaca (nivel III). En el ensayo
PRAISE, la frecuencia de hospitalización por insuficiencia
cardíaca fue similar en el grupo tratado con amlodipino y en
el placebo (36 frente a un 39%)133. Tampoco se
observaron diferencias en la frecuencia de ingresos hospitalarios
por insuficiencia cardíaca en el ensayo V-HeFT III entre
felodipino y placebo (43 frente a 42%). Por otro lado, el
tratamiento con bloqueadores de los canales del calcio ha mejorado
la fracción de eyección o la tolerancia al ejercicio
en algun estudio135-138, aunque en la mayoría su
efecto no ha sido superior al del
placebo139-144.
Los efectos adversos más frecuentes del
tratamiento con bloqueadores de los canales del calcio son los
edemas maleolares y el edema agudo de pulmón (nivel II).
Tanto en el ensayo PRAISE como en el V-HeFT III se observó
un aumento de la frecuencia de edemas maleolares y de edema agudo
de pulmón en los pacientes tratados con el fármaco en
comparación con el grupo placebo133,135. Para el
amlodipino, las frecuencias fueron del 27 frente al 18% (p <
0,001) y del 15 frente al 10% (p = 0,01), respectivamente, y para
el felodipino del 21 frente al 12,8% (p = 0,02) y del 14,3 frente
al 10,1%, repectivamente.
Otros fármacos inotropos
positivos
El tratamiento con otros fármacos
inotropos positivos distintos de la digoxina aumenta la mortalidad
de los pacientes con insuficiencia cardíaca (nivel II).
Los resultados de varios ensayos clínicos con
fármacos inotropos positivos con mecanismos de acción
diferentes han demostrado que aumentan la mortalidad de los
pacientes con insuficiencia cardíaca145-149. En
un estudio con xamoterol, un agonista parcial de los
receptores
ß
1, se incluyeron básicamente pacientes en
clase funcional III o IV de la NYHA y la mortalidad fue superior en
el grupo tratado con el fármaco que en el grupo placebo (el
9,1 frente al 3,7%; p = 0,02)145. En el ensayo PROMISE
(Prospective Randomized Milrinone Survival Evaluation) con
milrinona146, un inhibidor de la fosfodiesterasa y en el
ensayo PRIME II (Second Prospective Randomised Study of Ibopamine
on Mortality and Efficacy) con ibopamina147, un agonista
de los receptores de la dopamina, también se incluyeron
básicamente pacientes en clase funcional III o IV, y el
aumento de la mortalidad en los grupos tratados con el
fármaco en comparación con el placebo fue del 28% (IC
del 95%, 1-61%) y del 26% (IC del 95%, 4-53%), respectivamente.
Para la vesnarinona, un inhibidor de la fosfodiesterasa con otros
mecanismos de acción adicionales, los resultados de dos
ensayos clínicos realizados en pacientes en fases avanzadas
de la enfermedad también pusieron de manifiesto un aumento
de la mortalidad en comparación con el grupo
placebo148,149.
El tratamiento con los fármacos
inotropos positivos no mejora la frecuencia de ingresos
hospitalarios por insuficiencia cardíaca o la
sintomatología de los pacientes con insuficiencia
cardíaca (nivel II); su efecto sobre la fracción de
eyección o la tolerancia al ejercicio ha sido variable
(nivel III). En el ensayo PRIME II, la frecuencia de ingresos
hospitalarios fue similar en el grupo tratado con ibopamina y en el
placebo (46 frente a 44%, respectivamente) y tampoco se observaron
diferencias en los síntomas o en la clase funcional entre
los pacientes de ambos grupos. En los estudios con vesnarinona se
observaron resultados similares. En cambio, en el ensayo PROMISE
con milrinona, la frecuencia de ingresos hospitalarios fue superior
en el grupo tratado con el fármaco que en el placebo (44
frente a 39%; p = 0,041), aunque no se observaron diferencias en la
proporción de pacientes que mejoró o empeoró
de la clase funcional entre ambos grupos.
Tanto sobre la fracción de eyección
como sobre la tolerancia al ejercicio, el efecto de los inotropos
positivos ha variado; en algunos estudios han aumentado la
fracción de eyección y han mejorado la tolerancia al
ejercicio90,92,145,150, pero en otros su efecto no se ha
diferenciado del de placebo89,151,152.
El tratamiento con los fármacos
inotropos positivos es peor tolerado que el placebo (nivel II).
En los estudios con xamoterol, milrinona o ibopamina, en el grupo
tratado con el fármaco se retiró, por efectos
adversos, una proporción superior de pacientes que en el
placebo (12 frente a 5%; 12,7 frente a 8,7%, y 19,4 frente a 14,7%,
respectivamente)145-147. En el estudio con xamoterol los
efectos que motivaron la retirada con mayor frecuencia fueron los
cardiovasculares (73 frente a 62% del total de retiradas por
efectos adversos en el grupo tratado y placebo, respectivamente).
Con milrinona, los motivos más frecuentes de retirada fueron
cefalea, diarrea, hipotensión, palpitaciones y
síncopes, y con ibopamina fueron los síntomas
gastrointestinales. Con vesnarinona, los efectos indeseados
más frecuentes fueron la diarrea (17,0 frente a 12% en el
grupo placebo) y la agranulocitosis (1,5 frente a
0%)148,150.
Antiarrítmicos
El tratamiento con amiodarona disminuye la
mortalidad por muerte súbita (nivel I). Los
bloqueadores
ß
-adrenérgicos constituyen la única estrategia
farmacológica para la que se ha demostrado de forma
concluyente que, además de la mortalidad total, reducen el
número de muertes súbitas, tanto en el período
postinfarto como en los pacientes con insuficiencia
cardíaca101-104. Para la amiodarona, los
resultados de un metaanálisis de 13 ensayos (ocho en
pacientes en el período postinfarto y cinco en pacientes con
insuficiencia cardíaca), con un total de 6.553 pacientes
(78% en el período postinfarto y 22% con insuficiencia
cardíaca), han demostrado una reducción del 29% (IC
del 95%, 15-41%) de la mortalidad por muertes súbitas en
comparación con el grupo tratado con placebo153.
También se observó una tendencia a la
reducción de la mortalidad total, que fue
estadísticamente significativa dependiendo del modelo de
análisis utilizado (13% de reducción; IC del 95%,
1-22% con el modelo de análisis fijo, y del 15%, IC del 95%
2-29%, con el modelo aleatorio más conservador)y no se
observó ningún efecto sobre la mortalidad por otras
causas. No obstante, teniendo en cuenta que los resultados de los
distintos ensayos clínicos no siempre han
coincidido154-158, se ha sugerido que convendría
reafirmar los datos obtenidos en el metaanálisis en un
ensayo clínico amplio con suficiente número de
pacientes153.
A partir de la información disponible es
difícil determinar el uso de amiodarona en los pacientes con
insuficiencia cardíaca, aunque por ahora se podría
considerar en los enfermos de riesgo con características
similares a las de los incluidos en el metaanálisis
(fracción de eyección media de 23,6%, media de
extrasistolias ventriculares por hora de 84,5 y con alguna salva de
taquicardia ventricular), sobre todo si presentan
contraindicaciones al tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos. Por
otro lado, los resultados de algunos ensayos clínicos
sugieren que los desfibriladores son preferibles al tratamiento
convencional con amiodarona o bloqueadores
ß
-adrenérgicos en algunos
pacientes con arritmias ventriculares
sintomáticas159 (sin embargo, el tratamiento con
desfibriladores no es motivo de revisión del presente
artículo).
El tratamiento con amiodarona no reduce la
frecuencia de ingresos hospitalarios ni mejora la
sintomatología de los pacientes con insuficiencia
cardíaca (nivel II). En un subanálisis del ensayo
CHF-STAT (Survival Trial of Antiarrhythmic Therapy in Congestive
Heart Failure) sobre mortalidad, el tratamiento con amiodarona no
redujo la frecuencia de los ingresos hospitalarios por
insuficiencia cardíaca ni mejoró la
sintomatología en comparación con el grupo
placebo160. En cambio, en algunos ensayos se ha
observado un efecto favorable del tratamiento con amiodarona sobre
la fracción de eyección, incrementos del 8-10% en
comparación con el 2-4% en el grupo
placebo155,160,161. No se han publicado estudios que
hayan investigado el efecto de la amiodarona sobre la tolerancia al
ejercicio en los pacientes con insuficiencia
cardíaca.
El tratamiento con amiodarona es peor tolerado
que el placebo (nivel I). En el metaánalisis
anteriormente citado, a los 2 años del inicio del
tratamiento el fármaco se había retirado en el 41% de
los pacientes y en el grupo placebo la frecuencia de retiradas fue
del 27%153. Entre los efectos adversos graves, el
hipotiroidismo fue el que motivó la retirada con mayor
frecuencia (7 frente a 1,1% en el grupo placebo), seguido de la
bradicardia (2,4 frente a 0,8%), los infiltrados pulmonares (1,6
frente a 0,5%) y el hipertiroidismo (1,4 frente a 0,5%).
Anticoagulantes orales
No se ha establecido que el tratamiento con
anticoagulantes reduzca la mortalidad o el riesgo de tromboembolia
en los pacientes con insuficiencia cardíaca y ritmo sinusal
(nivel IV). Los resultados de varios ensayos clínicos
han demostrado el beneficio del tratamiento con anticoagulantes
orales en los pacientes con fibrilación
auricular162-166 y se recomienda el uso de
anticoagulantes en los pacientes con fibrilación auricular e
insuficiencia cardíaca85. Sin embargo, la
incidencia exacta de tromboembolia en los pacientes con
insuficiencia cardíaca y ritmo sinusal no ha sido
determinada. En los distintos estudios ha variado desde un 0,9 a un
5,5% anual, aunque los dos con un mayor número de pacientes
fue del 2 y del 2,4% anual, respectivamente35,129. Por
otro lado, la prevalencia de pacientes con fibrilación
auricular en estos estudios ha oscilado entre un 12 y un 36%, lo
cual puede haber interferido en la estimación del riesgo de
tromboembolia. Los resultados del único análisis
multivariado de que se dispone provienen de un subanálisis
del ensayo SAVE (Survival and Ventricular Enlargement Study), y
sugieren que la edad avanzada y la fracción de
eyección baja son factores independientes que incrementan el
riesgo de tromboembolismo (RR = 1,86 [IC del 95%, 1,15-3,04] para
los pacientes con una fracción de eyección < 28%
en comparación con los que presentan una fracción de
eyección > 35%, el riesgo de tromboembolia aumenta un 18%
por cada 5% que se reduce la fracción de
eyección)167. Por otro lado, el beneficio del
tratamiento con los anticoagulantes tampoco está
establecido, no se dispone del resultado de ensayos clínicos
controlados y a partir de los estudios disponibles los resultados
han sido variables. En general, los resultados de las series de
pacientes estudiadas han sido favorables al tratamiento con
anticoagulantes168-171. En cambio, en dos de los tres
subanálisis de ensayos clínicos publicados los
resultados han sido negativos172,173 y en el tercero se
observó una reducción del riesgo de tromboembolia con
anticoagulantes del 81% en los pacientes con una fracción de
eyección < 28% y del 66% con
antiagregantes167.
No se dispone de información sobre el
riesgo de hemorragia por anticoagulantes en los pacientes con
insuficiencia cardíaca. En los pacientes con infarto de
miocardio y con la dosis de anticoagulantes necesaria para alcanzar
un INR entre 3 y 4,5 se ha descrito un riesgo anual de hemorragia
mayor y mortal del 4,4 y del 0,6%, respectivamente174.
En cambio, en los pacientes con fibrilación auricular no
reumática y un INR entre 2 y 4,5, el riesgo de hemorragia
mayor descrita (entre un 1 y un 2% anual) no ha sido superior al
del grupo con placebo163,164. Por otro lado, se ha
sugerido que por la congestión hepática el riesgo de
hemorragia podría ser superior en los pacientes con
insuficiencia cardíaca, aunque esta cuestión no se ha
establecido.
Coste-efectividad de las distintas estrategias
farmacológicas en el tratamiento de la insuficiencia
cardíaca
El tratamiento con IECA, digoxina, carvedilol
y la combinación de hidralazina-dinitrato de isosorbida es
coste-efectivo (nivel VIII). No se dispone del resultado de
análisis de coste-efectividad publicados para el resto de
estrategias. En los distintos análisis de
coste-efectividad publicados, el tratamiento con IECA de los
pacientes con insuficiencia cardíaca ha resultado casi
siempre coste-efectivo y a menudo ha supuesto un ahorro. En los
distintos análisis, el coste por año de vida salvada
ha oscilado entre suponer, en la mejor de las situaciones, un
ahorro de entre 12 y 262 dólares a suponer, en el peor de
los casos, un gasto de entre 21.000 y 22.000
dólares22,175-181.
No se han publicado estudios de coste-efectividad
a partir del ensayo DIG. Sin embargo, en un análisis
realizado a partir de los ensayos PROVED y RADIANCE se
calculó que la continuación del tratamiento con
digoxina en comparación con su retirada suponía un
ahorro neto por paciente y año de 338 dólares
(intervalo de 88-685 dólares)182. Este ahorro se
producía tanto en los que recibían tratamiento de
base con IECA (ensayo RADIANCE) como en los que no lo
recibían (ensayo PROVED). La principal limitación de
este estudio radica en el diseño de los ensayos PROVED y
RADIANCE, que son de retirada y, por tanto, se desconocen las
implicaciones de estos hallazgos para los pacientes no tratados
previamente con digoxina. Por otro lado, se ha sugerido que el
tratamiento con digoxina es probablemente coste-efectivo porque no
es un fármaco caro y reduce la frecuencia de
hospitalizaciones por cualquier causa y por insuficiencia
cardíaca175.
En un análisis coste-efectividad realizado
a partir del ensayo norteamericano con carvedilol, el coste por
año de vida salvada con este fármaco oscilaba entre
12.799 y 29.477 dólares y se considera
coste-efectivo183. Por el momento no se dispone de
estudios de coste-efectividad para otros bloqueadores
ß
-adrenérgicos183.
El único análisis de
coste-efectividad publicado para el tratamiento con la
combinación hidralazina y dinitrato de isosorbida se
realizó a partir de los resultados de los ensayos V-HeFT I y
II176. Según los resultados de este
análisis, el tratamiento con la combinación es
coste-efectivo; en comparación con el tratamiento
estándar sin IECA, el coste por año de vida salvada
fue de 5.600 dólares. En este mismo estudio, pero basado en
los resultados del ensayo SOLVD, el coste por año de vida
salvada para el enalapril fue de 9.700 dólares en
comparación con el tratamiento estándar.
DISCUSIÓN
Sobre la base de las evidencias recogidas se
pueden establecer las recomendaciones de tratamiento que exponemos
a continuación.
Fase inicial (NYHA I), pacientes
asintomáticos
Tratar con IECA a todos los pacientes con
fracción de eyección ¾ 35%, aunque permanezcan
asintomáticos y siempre que no presenten contraindicaciones
al uso de estos fármacos (grado A).
Tratar con bloqueadores
ß
-adrenérgicos a los
pacientes con antecedentes recientes de infarto agudo de miocardio
(grado A).
Para los pacientes que presenten
contraindicaciones o no toleren el uso de IECA no se dispone de
información sobre alternativas y se desaconseja el uso de
otros fármacos (grado C).
Insuficiencia cardíaca de ligera a
moderada (NYHA II-III)
Fármacos de primera
elección
Tratar con IECA a todos los pacientes que
no presenten contraindicaciones y toleren su uso (grado
A).
Tratar con bloqueadores
ß
-adrenérgicos a todos los
pacientes estables que no presenten contraindicaciones y toleren su
uso (grado A).
Añadir tratamiento con
diuréticos de asa, especialmente en los pacientes con
tendencia a presentar signos de retención hidrosalina o en
los que ya hayan presentado alguna manifestación evidente
(grado A).
En los pacientes en clase funcional III
añadir, además, tratamiento con dosis bajas de
espironolactona (grado A).
Fármacos alternativos
Considerar el uso de losartán y/o la
combinación hidralazina y nitratos en los pacientes que no
toleren o presenten contraindicaciones al tratamiento con IECA
(grado A).
Otros tratamientos
El tratamiento con digoxina (grado
A) y/o la combinación de hidralazina y nitratos (grado C) se
puede considerar en los pacientes que permanezcan
sintomáticos a pesar de los fármacos de
elección.
Se contraindica el tratamiento
crónico por vía oral con otros fármacos
inotropos positivos (grado A).
Se desaconseja el uso de bloqueadores de
los canales del calcio (grado A).
No se ha establecido la eficacia de la
anticoagulación en los pacientes con insuficiencia
cardíaca y ritmo sinusal (grado C).
El tratamiento con amiodarona puede
considerarse en los pacientes de riesgo (véase apartado
correspondiente), sobre todo si presentan contraindicaciones al
tratamiento con bloqueadores
ß
-adrenérgicos.
Insuficiencia cardíaca avanzada (clase
funcional IV de la NYHA)
Fármacos de primera
elección
Tratar con IECA a todos los pacientes que
no presenten contraindicaciones y toleren su uso (grado
A).
Tratar con diuréticos de asa,
especialmente a los que presentan signos de retención
hidrosalina o ya han presentado alguna manifestación
evidente (grado A).
Añadir tratamiento con dosis bajas
de espironolactona (grado A).
El tratamiento con carvedilol puede
considerarse en los pacientes con características similares
a las de los incluidos en el ensayo COPERNICUS.
Fármacos alternativos
Considerar el uso de losartán y/o la
combinación hidralazina y nitratos en los pacientes que no
toleren o presenten contraindicaciones al tratamiento con IECA
(grado A).
Otros tratamientos
En los pacientes que permanezcan
sintomáticos a pesar de los fármacos de primera
elección, considerar el tratamiento con digoxina (grado A)
y/o la combinación hidralazina y nitratos (grado C), si
predomina la disnea, o añadir temporalmente tratamiento con
un diurético con otro mecanismo de acción (tiazida o
espironolactona a dosis más altas) si predomina la
retención hidrosalina (grado C).
Se desaconseja el uso de bloqueadores de
los canales del calcio y se contraindica el de otros inotropos
positivos por vía oral (grado A).
No se ha establecido la eficacia de la
anticoagulación en los pacientes con insuficiencia
cardíaca y ritmo sinusal (grado C).
El tratamiento con amiodarona puede
considerarse en los pacientes de riesgo (véase apartado
correspondiente), sobre todo si presentan contraindicaciones al uso
de bloqueadores
ß
-adrenérgicos.
Selección de fármaco y
dosis
Distintos fármacos IECA han reducido
la mortalidad de los pacientes con insuficiencia cardíaca en
amplios ensayos clínicos (enalapril, ramipril, captopril y
trandolapril) y a partir de comparaciones indirectas no parece que
haya diferencias entre los distintos fármacos del grupo
(grado A); sin embargo, para el que se dispone de mayor
información es el enalapril.
Las dosis altas de IECA (p. ej., 20 mg al
día de enalapril o 30-35 mg al día de lisinopril), si
se toleran bien son preferibles a las bajas (2,5 o 5 mg al
día de enalapril o 5-10 mg al día de lisinopril)
(grado A).
Carvedilol, bisoprolol y metoprolol reducen
la mortalidad en los pacientes con insuficiencia cardíaca
(grado A). Hasta el momento no se ha establecido que haya
diferencias entre ellos y no se dispone de datos de mortalidad para
otros bloqueadores
ß
-adrenérgicos.
La furosemida es el diurético de asa
con mayor experiencia de uso y el que se ha utilizado como
tratamiento de base en todos los amplios ensayos clínicos de
mortalidad (grado C).
Para la mayoría de pacientes con
ritmo sinusal, la dosis diaria de digoxina tiene que ser de 0,25
mg; sin embargo, hay que titularla en función de la edad y
de la función renal y hacer por lo menos una
determinación de las concentraciones plasmáticas
durante el primer mes desde el inicio del tratamiento (intervalo
terapéutico de 0,5 a 2,0 ng/ml) (grado A).
La dosis de espironolactona evaluada es
baja (grado A).
Características y limitaciones del
estudio
Para elaborar el presente trabajo se ha realizado
una revisión sistemática y exhaustiva de las
evidencias disponibles sobre las distintas estrategias
farmacológicas utilizadas en la insuficiencia
cardíaca y las recomendaciones se han formulado y
clasificado de acuerdo con la calidad de la evidencia que las
sustentan. Se trata, por tanto, de unas pautas de tratamiento
basadas en la evidencia para las que se ha explicitado un lazo de
unión con la calidad de la evidencia que las apoya. Por el
contrario, en los documentos de consenso a menudo no se define el
criterio que se utiliza para tomar las decisiones y cuando se
utilizan métodos más estructurados y
analíticos, como los grupos Delphi, tampoco en estos casos
se define explícitamente un lazo de unión entre las
recomendaciones y la calidad de la
evidencia184,185.
Las pautas de tratamiento basadas en la calidad
de la evidencia permiten al usuario de las mismas hacer una
elección informada sobre el nivel de evidencia que las
sustenta y los médicos necesitan una buena razón para
elegir no seguir las pautas basadas en resultados de
metaanálisis o amplios ensayos clínicos. En cambio,
se puede ser más flexible con las basadas en niveles menores
de evidencia185. Por otra parte, las pautas de
tratamiento basadas en la evidencia se encuentran menos influidas
por las opiniones subjetivas de expertos y suelen cumplir, porque
la sistemática de la metodología lo permite, con
muchos de los atributos que se ha sugerido deben tener las buenas
guías de tratamiento: validez, reproducibilidad,
representatividad, aplicabilidad y meticulosa
documentación186.
En la elaboración de las presentes
recomendaciones ha intervenido un equipo multidisciplinario,
miembros clínicos potenciales usuarios de las mismas y
especialistas en farmacología clínica encargados de
organizar la revisión y análisis de la evidencia. En
este sentido, varios autores han señalado la conveniencia de
que los equipos que elaboran las guías de tratamiento sean
multidisciplinarios, que incluyan un número no muy elevado
de miembros con una representación equilibrada de las
distintas disciplinas clínicas que aplicarán las
pautas de tratamiento y de las disciplinas
técnicas18,185. Además, el hecho de que se
trate de un trabajo realizado por un equipo multidisciplinario,
constituido no sólo por metodólogos, sino
también por médicos posibles usuarios de las mismas,
entre otras ventajas puede incrementar las posibilidades de que
éstas se apliquen18.
Por otra parte, con el fin de dar una
visión más equilibrada de la eficiencia, para cada
una de las estrategias farmacológicas no sólo se han
revisado las evidencias sobre las distintas variables de eficacia,
sino también la información disponible sobre la
seguridad y sobre los análisis de coste-efectividad
publicados. Sin embargo, no se han realizado, como a menudo se
aconseja18,20,185, análisis de coste-efectividad
aplicados a nuestro medio. Aun así, a pesar de que no se han
calculado los costes locales, los datos publicados permiten tener
una idea aproximada de la relación coste-efectividad para
las distintas estrategias terapéuticas.
Otra limitación del presente trabajo
proviene de la propia definición de las escalas de
evidencia. Si bien en éstas se define a qué nivel de
evidencia clasificar los distintos tipos de estudios y qué
tipo de diseños se considera de mayor nivel, en general en
las escalas no se tiene demasiado en cuenta la calidad de los
estudios, es decir, a igualdad de tipo de diseño qué
criterios utilizar para valorar qué estudio está
mejor diseñado y cumple con más estándares de
calidad. En este sentido, si bien en algunas escalas se ha hecho un
esfuerzo para incorporar criterios de calidad de los
estudios187, quedan aún algunas limitaciones no
definidas, como qué nivel de evidencia otorgar a las
variables secundarias de los grandes ensayos clínicos o de
los propios metaanálisis, o a los resultados de
subanálisis o de los análisis por subgrupos. Otra de
las limitaciones de las escalas de evidencia es que no incorporan
ningún criterio que permita valorar o tenga en cuenta si los
resultados de los estudios son clínicamente relevantes o que
permita valorar si los pacientes incluidos en los estudios son o no
representativos de la población a la que se pretende aplicar
los resultados.
A pesar de estas limitaciones, las escalas
basadas en la evidencia constituyen un primer paso importante para
poder elaborar recomendaciones de tratamiento basadas en la calidad
de la información disponible y, por tanto, puedan ser
clasificadas entre las que cuentan con un mayor nivel de evidencia
y tienen más argumentos para ser seguidas y las que tienen
un nivel de evidencia menor y se puede ser más flexible en
su seguimiento. De esta forma, el clínico dispone de
herramientas que le pueden ser más útiles para tomar
decisiones y facilitar el seguimiento de sus pacientes.
AGRADECIMIENTO
Este proyecto ha sido financiado por la
Agència Cata lana d'Avaluació de Tecnologies
Mèdiques mediante la beca 042996.
Correspondencia: Dra. A. Agustí
Escasany.
Fundación Institut
Català de Farmacologia.
Servicio de
Farmacología Clínica. Hospitals Vall d'Hebron.
P.o Vall d'Hebron, 119-129. 08035
Barcelona.
Correo electrónico:
ag@icf.uab.es
Recibido el 30 de octubre del
2000.
Aceptado para su publicación el
2 de febrero del 2001.
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