Artículo de revisión.
Volumen 55, Número 06, Junio 2002
|
|
|
Helicobacter pylori: ¿un nuevo factor de riesgo cardiovascular?
Alejandra Martínez Torresa; Miguel Martínez Gaenslyb
a Departamento de Cardiología y Servicio de Radiodiagnóstico. Universidad de Concepción. b Departamento de Cardiología y Servicio de Radiodiagnóstico. Universidad de Chile. Chile.
Rev Esp Cardiol. 2002;55:652-6.
En los últimos años se ha propuesto que podría existir una asociación entre el proceso aterotrombótico y la infección por ciertos microorganismos, entre éstos Helicobacter pylori, agente etiopatogénico de enfermedad gastroduodenal. Esto se ha basado en: a) la mayor prevalencia de infección por Helicobacter pylori detectada en pacientes con cardiopatía coronaria, infarto agudo del miocardio o isquemia cerebrovascular; b) la asociación entre la seroprevalencia de Helicobacter pylori y factores de riesgo cardiovascular, como concentraciones de colesterol, triglicéridos y fibrinógeno plasmático; c) la correlación entre la seroprevalencia de Helicobacter pylori y marcadores de procesos inflamatorios asociados con un mayor riesgo de cardiopatía coronaria o con un peor pronóstico de ella, como la proteína C reactiva, y d) estudios controvertidos que han utilizado PCR sobre la presencia de Helicobacter pylori en placas ateromatosas. El
análi-sis de la evidencia científica existente hasta el momento sugiere que la infección por Helicobacter pylori contribuiría, de forma indirecta al desarrollo y la severidad de la enfermedad cardiovascular.
Palabras clave: Helicobacter pylori. Factor de riesgo cardiovascular. Cardiopatía coronaria. Enfermedad cerebrovascular. Aterosclerosis.
INTRODUCCIÓN
La
principal causa de muerte en el mundo occidental son las
enfermedades cardiovasculares, que en su gran mayoría
corresponden a cardiopatía coronaria o enfermedad
cerebrovascular, cuyo mecanismo patogénico es la
aterotrombosis1.
En
los últimos años se ha propuesto la teoría de
«respuesta a la lesión» como mecanismo inductor
de aterotrombosis y que consiste, básicamente, en que los
procesos inflamatorios e inmunológicos desencadenados por
infecciones virales o bacterianas serían la causa subyacente
del proceso aterosclerótico2-4. De hecho, existen
evidencias científicas que avalan este hecho en
relación a Chlamydia pneumoniae5,
Chlamy-dia TWAR6 y citomegalovirus7 como,
por ejemplo, el hallazgo por PCR y por inmunofluorescencia de
Chlamydia pneumoniae y de Chlamydia TWAR en placas
ateromatosas mediante PCR, inmunocitoquímica y microscopia
electrónica5. Se ha observado una relación
entre las infecciones dentales y la cardiopatía
coronaria8, así como una correlación entre
factores de riesgo cardiovascular y los marcadores de procesos
inflamatorios9,10. Helicobacter pylori,
también ha sido relacionado con la génesis de la
cardiopatía coronaria11-13 y la enfermedad
cerebrovascular14.
Helicobacter pylori
Helicobacter pylori es un bacilo gramnegativo y
microaerofílico, es decir, requiere una atmósfera con
un 5% de O2 y un 5-10% de CO2. Presenta una
morfología heterogénea, ya que puede tomar forma
helicoidal, espiral o curva, con 2-6 flagelos; sin embargo, en
cultivos envejecidos tiende a presentar forma cocoide. Mide 0,5-1,0
mm de diámetro por 2,5-5,0 mm de longitud. Se caracteriza
por la producción de una ureasa que, a través de la
producción de amonio, crea un microambiente con un pH
superior al de la mucosa gástrica que le permite sobrevivir.
Su cultivo presenta algunas dificultades, ya que requiere un tiempo
de incubación superior al de la mayoría de las
bacterias, es decir, 5 días en vez de 24 h; además,
se debe utilizar medios de cultivo
enriquecidos15-17.
H. pylori es una bacteria de distribución mundial, con
prevalencias que varían de acuerdo a las condiciones
socioeconómicas de la población estudiada. Es el
agente etiopatogénico de la enfermedad gastroduodenal, tanto
benigna como maligna, lo que se basa principalmente en que la
erradicación de la bacteria se asocia con
cicatrización de úlceras pépticas,
desaparición de la gastritis, disminución de las
recidivas ulcerosas, mejoría de la sintomatología
dispéptica y regresión del linfoma MALT de bajo
grado. De hecho, ha sido clasificado como carcinógeno tipo 1
por la Organización Mundial de la Salud18-21.
Además, H. pylori también ha sido aislado en
la bilis y la vesícula biliar22. Además,
como hemos mencionado con anterioridad, en los últimos
años se ha propuesto su participación en la
etiopatogenia del proceso aterotrombótico, cuyas evidencias
se analizarán a continuación.
Asociación entre la infección por
H. pylori y enfermedad cardiovascular
El
estudio de la asociación de H. pylori con la
enfermedad cardiovascular, es decir, cardiopatía coronaria y
enfermedad isquémica cerebrovascular, se ha abordado
mediante diferentes tipos de estudios:
Estudios epidemiológicos caso-control
Son
los que presentan, por detección de anticuerpos, mayor
prevalencia de infección por H. pylori en pacientes
con cardiopatía coronaria12 y también en
pacientes con isquemia cerebrovascular; sin embargo, también
existen análisis con resultados opuestos, como en la
investigación realizada por Regnström et
al23. Un estudio realizado por Pasceri et
al13 reveló una mayor prevalencia de
infección por cepas de H. pylori cagA+ en
pacientes con cardiopatía coronaria en relación a un
grupo control, mientras que la prevalencia de infección por
cepas cagA no presentó diferencias entre los
pacientes y el grupo control. Esto explicaría los resultados
contradictorios obtenidos por otros autores.
Estudios de correlación entre la seroprevalencia de
Helicobacter pylori y factores de riesgo
cardiovascular
Existen factores que aumentan el riesgo de aterotrombosis, como la
elevación del fibrinógeno plasmático y del
factor VII de la coagulación, el aumento de la
síntesis de proteína C reactiva, la
hipercolesterolemia y la hipertrigliceridemia. A este respecto,
también existen estudios con resultados contradictorios.
Niemëla et al24 encontraron diferencias
significativas entre los valores de triglicéridos y de HDL
entre sujetos seropositivos y seronegativos frente a H.
pylori. Rengström et al23 no observaron
diferencias significativas con respecto a fibrinógeno
plasmático, colesterol y triglicéridos entre los
pacientes seropositivos y los seronegativos. Sin embargo, Patel et
al10 hallaron una elevación significativa del
fibrinógeno en los seropositivos, pero no detectaron
diferencias en los valores plasmáticos de colesterol y de
triglicéridos, parámetros que se elevan en algunas
infecciones por gramnegativos7. Se ha estudiado
también el factor VII de la coagulación, pero no se
han detectado diferencias significativas entre los pacientes
seropositivos para H. pylori en relación con los
seronegativos25,26.
Estudios de correlación entre la seroprevalencia
de
Helicobacter pylori
y marcadores de procesos inflamatorios
Se
basan en la creciente evidencia de que la inflamación
desempeña un papel etiopatogénico en la
aterosclerosis y en que algunos marcadores de inflamación se
asocian con un mayor riesgo de cardiopatía coronaria o con
un peor pronóstico de ésta, como es el caso de la
proteína C reactiva27, el recuento de
leucocitos28, el fibrinógeno
plasmático25,28, la presencia de proteínas
de shock por calor o heat shock proteins (hsp)29.
Al comparar a los pacientes seropositivos para H. pylori con
aquellos seronegativos, Patel et al10,28 hallaron una
elevación significativa del recuento de leucocitos; Birnie
et al detectaron un aumento de hsp 60/6530; y la
elevación de la proteína C reactiva ha sido asociada
con un peor pronóstico en pacientes con angina inestable y
en pacientes con infarto del miocardio reciente27. Se ha
estudiado también la asociación de cardiopatía
coronaria con los valores de TNF-α
, otro marcador de
inflamación, sin que se detectaran diferencias
estadísticamente significativas23.
Presencia de
Helicobacter pylori
en placas ateromatosas
Estos estudios han sido realizados utilizando la reacción en
cadena de la polimerasa (PCR) para detectar ADN de H. pylori
en los tejidos analizados. Sin embargo, estos estudios,
además de ser escasos, ya que sólo dos grupos de
investigadores han presentado resultados, son contradictorios.
Cunningham et al informaron de la presencia de H. pylori en
placas ateromatosas (First European Congress of Chemotherapy),
mientras que Blasi et al31, en un estudio efectuado en
muestras quirúrgicas de aneurismas aórticos, no
lograron identificar la presencia de H. pylori en ninguna de
las 51 muestras, a pesar de que 47 de estos pacientes eran
seropositivos para esta bacteria. Por otra parte, se sabe que las
bacterias que presentan resistencia al suero, es decir, a la
actividad lítica del complemento, sobreviven durante
más tiempo en el torrente sanguíneo, lo que les
permite colonizar otras zonas del organismo. Al respecto, H.
pylori es susceptible a la actividad bactericida del suero
humano, lo que se debe principalmente a la activación de la
vía alterna del complemento y existe variación en la
unión de las diferentes cepas a C3, lo que hace poco
probable su supervivencia en el torrente
sanguíneo32.
Mecanismos patogénicos
Sobre la base de las evidencias científicas existentes, se
han propuesto diversos mecanismos que explicarían la
asociación de la infección por H. pylori y la
enfermedad cardiovascular.
Respuesta inflamatoria
Se
produciría una respuesta inflamatoria crónica de bajo
grado que promovería el proceso aterogénico mediante
la alteración de algunos factores de riesgo cardiovascular,
como los factores de la coagulación y los lípidos,
siendo de importancia la liberación de fibrinógeno,
proteína C reactiva, TNF-α
e interleucina 6 (IL-6),
además del aumento en el recuento de leucocitos, que
inducirían un estado protrombótico33-35.
En adultos, H. pylori induce una inflamación
crónica activa con presencia de neutrófilos,
linfocitos T, linfocitos B y células
plasmáticas36; es decir, se produce tanto una
respuesta celular como humoral. La respuesta celular
específica se caracteriza por ser una respuesta montada por
linfocitos T Helper 137. Esto se asocia a un aumento en
la liberación de citocinas, especialmente IL-1, IL-6, IL-8,
TNF-α
e interferón γ
26. La capacidad de
inducir citocinas difiere entre las cepas de H. pylori,
observándose que las cepas cagA+ inducen la
liberación más intensa y de una mayor variedad de
citocinas38. Por otra parte, también se ha
observado que extractos solubles de H. pylori promueven la
agregación plaquetaria en la microcirculación de la
mucosa gástrica39.
Modificación de los lípidos
sanguíneos
La
infección por H. pylori induciría una
elevación del colesterol y triglicéridos con
disminución de las HDL7,24, contribuyendo al
desarrollo de dislipidemia, conocido factor de riesgo
cardiovascular.
Formación de oxidantes
Algunos autores proponen que la formación de oxidantes
también sería importante, ya que se ha observado que
los antioxidantes disminuyen en los pacientes con H. pylori,
lo cual podría ocasionar peroxidación lipídica
y, por este mecanismo, aterogénesis, ya que la
oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL)
es uno de los pasos fundamentales en el proceso
aterogénico7.
Reactividad cruzada con anticuerpos
anti-heat shock proteins
(hsp)
Otra teoría propuesta es la de anticuerpos anti-hsp con
reactividad cruzada, ya que H. pylori produce hsp de 60 kDa
que tienen un alto grado de homología de secuencia con las
hsp de 60 kDa humanas expresadas por el
endotelio30.
Hiperhomocisteinemia
La
hiperhomocisteinemia constituye un nuevo factor de riesgo
cardiovascular, pues se ha observado que la elevación de los
valores de homocisteína se asocia a un incremento del riesgo
cardiovascular40,41. Al respecto, en los pacientes con
gastritis crónica, generalmente ocasionada por la
infección con H. pylori, puede producirse
disminución de la absorción de vitamina
B12 y folato, lo que ocasiona una hiperhomocisteinemia
secundaria42.
Nivel
socioeconómico
Existen estudios que demuestran una mayor prevalencia de
cardiopatía coronaria y acontecimientos cardiovasculares en
estratos socioeconómicos bajos43. En
relación a esto, se ha propuesto que la infección por
H. pylori sólo sería un marcador de nivel
socioeconómico, ya que éste es menor en los pacientes
infectados que en los no infectados, similar a lo observado al
comparar cardiópatas y no
cardiópatas44.
En
resumen, en los últimos años se ha encontrado una
relación etiopatogénica entre diversas enfermedades
crónicas e infecciones por microorganismos, ya sea por
mecanismos patogénicos directos o a través de la
respuesta inmunitaria del huésped contra el microorganismo.
H. pylori, debido a su amplia distribución en la
población mundial y a la alta incidencia de enfermedad
gastroduodenal, constituye uno de los más importantes
microorganismos asociados con afecciones previamente consideradas
de etiología no infecciosa. Con respecto a la
asociación de esta bacteria con la cardiopatía
coronaria, la evidencia científica existente sugiere que la
infección por H. pylori contribuiría a la
génesis, desarrollo y severidad de la enfermedad
cardiovascular, siendo poco probable que la desencadene por
sí sola. En última instancia, será el balance
entre los factores favorecedores de enfermedad cardiovascular y los
factores protectores lo que determinará la evolución
de cada sujeto en particular; pero, tal vez, en el futuro debamos
considerar efectuar un tratamiento de erradicación de H.
pylori en el grupo de pacientes de mayor riesgo cardiovascular,
así como actualmente se les indica reducir el peso,
disminuir el consumo de grasas y dejar de fumar, entre
otros.
AGRADECIMIENTO
Al
Prof. Jorge Roa, del Departamento de Fisiología, Universidad
de Concepción, Chile, por su permanente apoyo y
estímulo durante la redacción del
manuscrito.
A
los Laboratorios Andrómaco por su colaboración a
través del Proyecto Apertus 2000.
A
los Laboratorios Recalcine por su ayuda en la recopilación
de referencias bibliográficas no disponibles en
Chile
Correspondencia: Dra. A. Martínez Torres.
Ongolmo 443, Dp. 4. Concepción. Chile.
Correo electrónico:
h.pylori@usa.net
Bibliografía
1. Instituto Nacional de Estadística, Anuario de Demografía 1998. Servicio de Registro Civil e Identificación, Ministerio de Salud, Santiago, Chile, 1998. 2. González M, Rojas N, Durán D, Schade A, Campos R, Milos C. Respuesta inmune contra lipoproteínas de baja densidad modificadas en pacientes con diabetes mellitus no insulino dependiente. Rev Med Chil 1997;125:879-85.[Medline] 3. Kiechl S, Egger G, Mayr M, Wiedermann CJ, Bonora E, Oberhollenze Muggeo M, et al. Chronic infections and the risk of carotid atherosclerosis: prospective results from a large population study. Circulation 2001;103:1064-70.[Medline] 4. Wood D. Established and emerging cardiovascular risk factors. Am Heart J 2001;141:49-57. 5. Kuo C, Shor A, Campbell L, Fukushi H, Patton D, Grayston T. Demonstration of Chlamydia pneumoniae in atherosclerotic lesions of coronary arteries. J Infect Dis 1993;167:841-9.[Medline] 6. Saikku P, Mattila K, Nieminen M, Huttunen J, Leinomen M, Ekman M, et al. Serological evidence of an association of a novel Chlamydia, TWAR; with chronic coronary heart disease and acute myocardial infarction. Lancet 1988;8:983-5. 7. Ellis R. Infection and coronary heart disease. J Med Micriobiol 1997;46:535-9. 8. Mattila K, Nieminen M, Valtonen V, Rasi V, Kesäniemi A, Syrjälä S, et al. Association between dental health and acute myocardial infarction. BMJ 1989;298:779-81.[Medline] 9. Kol A, Bourcier T, Lichtman A, Libby P. Chlamydial and human heat shock protein 60s activate human vascular endothelium, smoth muscle cells, and macrophages. J Clin Invest 1999;103: 571-7.[Medline] 10. Patel P, Mendall M, Carrington D, Strachan D, Leathem E, Molineaux N, et al. Association of Helicobacter pylori and Chlamydia pneumoniae infections with coronary heart disease and cardiovascular risk factors. BMJ 1995;311:711-4.[Medline] 11. de Luis D, Lahera M, Cantón R, Boixeda D, San Román A, Aller R, et al. Association of Helicobacter pylori infection with cardiovascular and cerebrovascular disease in diabetic patients. Diabetes Care 1998;21:1129-201.[Medline] 12. Mendall M, Goggin P, Molineaux N, Levy J, Toosy T, Strachan D, et al. Relation of Helicobacter pylori infection and coronary heart disease. Br Heart J 1994;71:437-9.[Medline] 13. Pasceri V, Cammarota G, Patti G, Cuoco L, Gasbarrini A, Grillo R, et al. Association of virulent Helicobacter pylori strains with isquemic heart disease. Circulation 1998;97:1675-9.[Medline] 14. Markus H, Mendall M. Helicobacter pylori infection: a risk factor for ischaemic cerebrovascular disease and carotid atheroma. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1998;64:104-7.[Medline] 15. Goodwin C, Worsley B. Microbiology of Helicobacter pylori. Gastroenterol Clin North Am 1993;22:5-19.[Medline] 16. Holt J, Krieg N, Sneath P, Staley J, Williams S. Group 2 Aerobic/Microaerophilic, motile, helical/vibroid Gram-negative bacteria. En: Holt J, editor. Bergey's Manual of Determinative Bacteriology. Baltimore: Williams and Wilkins editors, 1994; p. 42-3. 17. Mobley H, Cortesía M, Rosenthal L, Jones B. Characterization of urease from Campylobacter pylori. J Clin Microbiol 1988;26: 831-6.[Medline] 18. van der Hulst R, Tytgat G. Helicobacter pylori and peptic ulcer disease. Scan J Gastronterol 1996;31(Suppl 220):10-18. 19. Foreman D, Eurogast Study Group. An international association between Helicobacter pylori infection and gastric cancer. Lancet 1993;341:359-62. 20. Wotherspoon A, Doglioni C, Diss T, Pan L, Moschini A, de Boni M, et al. Regression of primary low-grade B-cell gastric lymphoma of mucosa-associateed lymphoid tissue type after eradication of Helicobacter pylori. Lancet 1993;342:575-7.[Medline] 21. Segal E, Chad J, Lo J, Falkow S, Tompkins L. Altered states: involvement of phosphorylated CagA in the induction of host cellular growth changes by Helicobacter pylori. Proc Natl Acad Sci USA 1999;96:14559-64.[Medline] 22. Fox J, Dewhirst F, Shen Z, Feng Y, Taylor N, Paster B, et al. I. Hepatic Helicobacter species identified in bile and gallbladder tissue from Chileans with chronic cholecystitis. Gastroenterology 1998;114:755-63.[Medline] 23. Regnström J, Jovinge S, Bavenholm P, Ericson C, De Faire U, Hamsten A, et al. Helicobacter pylori seropositivity is not associated with inflammatory parameters, lipid concentrations and degree of coronary artery disease. J Int Med 1998;243:109-13. 24. Niemelä S, Karttunen T, Korhonen T, Läärä E, Karttunen R, Ikäheino M, et al. Could Helicobacter pylori infection increase the risk of coronary heart disease by modifying serum lipid concentrations? Heart 1996;75:573-5.[Medline] 25. Patel P, Carrington D, Strachan D, Leatham E, Goggin P, Northfield T, et al. Fibrinogen: a link between chronic infection and coronary heart disease. Lancet 1994;343:1634-5.[Medline] 26. Ossei-Gerning N, Moayyedi P, Smith S, Baunholtz D, Wilson J, Axon A, et al. Helicobacter pylori infection is related to atheroma in patients undergoing coronary angiography. Cardiovasc Res 1997;35:120-4.[Medline] 27. Liuzzo G, Biasucci L, Gallimore R, Grillo R, Rebuzzi A, Pepys M, et al. The prognostic value of C-reactive protein and serum amyloid A protein in severe unstable angina. N Engl J Med 1994;331:417-24.[Medline] 28. Yarnell J, Baker I, Sweetnam P, Bainton D, O'Brien J, Whitehead P, et al. Fibrinogen, viscosity and white blood cell count are major risk factors for ischemic heart disease. Circulation 1991; 83:836-44.[Medline] 29. Xu Q, Willeit J, Marosi M, Kleindienst R, Oberhollenzar F, Kiechl S, et al. Association of serum antibodies to heat-shock protein 65 with carotid atherosclerosis. Lancet 1993;341: 255-9.[Medline] 30. Birnie D, Holme R, McKay I, Hood S, McColl K, Hillis W. Association between antibodies to heat shock protein 65 and coronary atherosclerosis: possible mechanism of action of Helicobacter pylori and other bacterial infections in increasing cardiovascular risk. Eur Heart J 1998;19:387-94.[Medline] 31. Blasi F, Denti F, Erba M, Cosentini R, Raccanelli R, Rinaldi A, et al. Detection of Chlamydia pneumoniae but not Helicobacter pylori in atherosclerotic plaques of aortic aneurysms. J Clin Microbiol 1996;34:2766-9.[Medline] 32. González-Valencia G, Pérez-Pérez G, Washburn R, Blaser M. Susceptibility of Helicobacter pylori to the bactericidal activity of human serum. Helicobacter 1996;1:28-33.[Medline] 33. Crabtree J, Shallcross T, Heatley R, Wyatt J. Mucosal tumour necrosis factor α and inteleukin-6 in patients with Helicobacter pylori associated gastritis. Gut 1991;32:1473-7.[Medline] 34. Fong I, Chiu B, Viira E, Fong M, Jang D, Mahony J. Rabbit model for Chlamydia pneumoniae infection. J Clin Microbiol 1997;35:48-52.[Medline] 35. Mendall M, Patel P, Asante M, Ballam L, Morris J, Sttracham D, et al. Relation of serum cytokine concentration to cardiovascular risk factors and coronary heart disease. Heart 1997;78:273-7.[Medline] 36. Ernst P, Crowe S, Reyes V. How does Helicobacter pylori cause mucosal damage? The inflammatory response. Gastroenterology 1997;113:S35-42.[Medline] 37. Bamford K, Fan X, Crowe S, Leary J, Gourley W, Luthra G, et al. Lymphocytes in the human gastric mucosa during Helicobacter pylori have a T helper cell 1 phenotype. Gastroenterology 1998;114:482-92.[Medline] 38. Yamaoka Y, Kita M, Kodama T, Sawai N, Kashima K, Imanishi J. Induction of various cytoquines and development of severe mucosal inflammation by cagA gene positive Helicobacter pylori strains. Gut 1997;41:442-51.[Medline] 39. Kalia N, Jacob S, Brown N, Reed M, Morton D, Bardhan K. Studies on the gastric mucosal microcirculation. 2. Helicobacter pylori water soluble extracts induce platelet agregation in the gastric mucosal microcirculation in vivo. Gut 1997;41:748-52.[Medline] 40. Clarke R, Daly L, Robinson K, Naughten E, Cahalane S, Fowler B, et al. Hyperthomocysteinemia: an independent risk factor for vascular disease. N Engl J Med 1991;324:1149-55.[Medline] 41. Bunout B, Petermann M, de la Maza P, Kauffmann R, Suazo M, Hirsch S. Niveles de homocisteína en adultos sanos chilenos. Rev Med Chil 1998;126:905-10.[Medline] 42. Markle H. Coronary artery disease associated with Helicobacter pylori infection is at least partially due to inadequate folate status. Med Hypotheses 1997;49:289-92.[Medline] 43. Nilsson P, Möller L, Östergren P. Social class and cardiovascular disease - an update. Scand J Soc Med 1995;23:3-8.[Medline] 44. Mendall M, Goggin P, Molineaux N, Levy J, Toosy T, Strachan D, et al. Childhood living conditions and Helicobacter pylori seropositivity in adult life. Lancet 1992;339:896-7.[Medline]
|
|