INTRODUCCIÓN
Dos
terceras partes de las más de 40.000 muertes que se producen
cada año en España por cardiopatía
isquémica ocurren antes de que los pacientes puedan llegar a
un hospital1. Parte de estas muertes podría
evitarse si la prevención coronaria de esta enfermedad fuera
óptima y se consiguiera un descenso de su incidencia, que ha
permanecido estable en los últimos 15
años2,3. Según las estimaciones sobre la
proyección de las enfermedades crónicas, en el
año 2020 la cardiopatía isquémica
continuará siendo la primera causa de muerte en los
países industrializados y pasará a ser la tercera en
los que actualmente están en vías de
desarrollo4. Por ello, todos los esfuerzos destinados a
perfeccionar la prevención coronaria están
justificados.
La
estimación de la probabilidad de que un individuo desarrolle
un acontecimiento coronario a partir de sus factores de riesgo
constituye un instrumento valioso para conseguir este objetivo. La
prevención coronaria basada en una evaluación del
riesgo global permite tomar decisiones más eficientes que
mediante el abordaje de sus componentes aislados5. Sin
embargo, los factores de riesgo no se distribuyen
homogéneamente ni tienen el mismo efecto en todas las
poblaciones6-9. En particular, en la del sur de Europa
se han descrito situaciones paradójicas de baja incidencia
de cardiopatía isquémica o escasa mortalidad por esa
causa en un contexto de elevada prevalencia de factores de riesgo o
de consumo de grasas saturadas10-11.
La
cohorte de Framingham ha contribuido al conocimiento de las causas
de la cardiopatía isquémica y otras enfermedades
cardiovasculares12. Sus resultados han permitido el
desarrollo de funciones matemáticas para cuantificar el
riesgo individual de presentar un acontecimiento coronario
según la presencia de diferentes factores de
riesgo13-15. El cálculo del riesgo coronario
basado en el estudio de Framingham es el más recomendado en
la actualidad5,16-18. En España aún no se
han desarrollado modelos predictivos con datos poblacionales
propios. Por otro lado, se ha constatado que la ecuación de
Framingham sobrestima el riesgo coronario en varias
poblaciones3,19-23.
En
ausencia de estudios poblacionales de cohorte, se han propuesto
mecanismos para calibrar la función de riesgo coronario de
Framingham atendiendo a la prevalencia local de los factores de
riesgo cardiovascular y a la incidencia de acontecimientos
coronarios19. Se ha utilizado esta metodología
para crear una función calibrada en nuestro medio, cuya
buena concordancia entre el número de acontecimientos
coronarios mayores (infarto agudo de miocardio [IAM]
sintomático, mortal o no) predicho mediante dicha
calibración y el observado se verificó en el registro
poblacional de infarto de miocardio de Girona REGICOR (Registre
Gironí del Cor)3,24.
El
objetivo de este trabajo es presentar las tablas de
estimación del riesgo coronario global a 10 años
basadas en la calibración de la ecuación de
Framingham adaptada para la población
española.
PACIENTES Y MÉTODO
La
ecuación de Framingham para la estimación del riesgo
coronario a 10 años contempla, clásicamente, todos
los acontecimientos coronarios, mortales o no, incluyendo la
angina14,15 y los IAM con onda Q asintomáticos
detectados electrocardiográficamente25. Sin
embargo, también se ha ajustado una ecuación para los
acontecimientos coronarios mayores: IAM sintomático, mortal
o no3,19.
La
forma de calibración de la ecuación de Framingham
para acontecimientos coronarios mayores19, la
sobrestimación que produce de dichos acontecimientos y las
ventajas de la calibración en nuestro medio ya han sido
descritas detalladamente con anterioridad3. En resumen,
la ecuación de Framingham estima el riesgo de un
acontecimiento coronario a 10 años comparando el riesgo del
individuo evaluado con el del promedio de la población, y lo
calcula a partir de la media de edad y de la prevalencia de los
factores de riesgo considerados en dicha población.
También se tiene en cuenta la tasa promedio de
acontecimientos a 10 años en dicha población. Ninguno
de estos valores coincide en España con los de la cohorte de
Framingham. La calibración de la ecuación de
Framingham consiste en la sustitución del elemento de
comparación promedio de Framingham por uno local. Para ello,
es necesario disponer de una estimación fiable de la
prevalencia local de los factores de riesgo involucrados, de la
tasa local de incidencia de los acontecimientos coronarios
considerados, y de los coeficientes originales de la
ecuación. En el apéndice se describe con detalle la
forma de cálculo de la ecuación calibrada.
Se
han elaborado las tablas para el modelo general de todos los
acontecimientos coronarios de Framingham utilizando la
ecuación publicada por Wilson et al, en 199814,
en la que emplearon el método descrito de
calibración3,19. La ecuación de Wilson
incluye el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad
(cHDL) y el grado de hipertensión basado en las presiones
arteriales sistólica (PAS) y diastólica (PAD). Para
ello, se han utilizado los datos de prevalencia poblacional de los
factores de riesgo observados en el estudio REGICOR3,10.
La tasa de incidencia de acontecimientos mayores se ha obtenido del
registro poblacional REGICOR10 que, desde 1988,
investiga todos los casos sospechosos de IAM en 6 comarcas de
Girona, cuya población entre 35 y 74 años es de
aproximadamente 200.000 habitantes. Dado que la tasa de incidencia
de angina y de IAM silente es desconocida en Girona, se ha asumido
que la proporción será similar a la de Framingham,
para lo que se ha incrementado la de acontecimientos mayores de
forma proporcional. Se ha usado la siguiente
razón:
donde t representa el tiempo de seguimiento, que en este
caso es de 10 años; H0(t)/FramTodos, la
tasa de acontecimientos coronarios incluyendo la angina y el IAM
silente en Framingham, y H0(t)/FramMayor, la tasa
de IAM mortal o no mortal con síntomas. El valor de este
cociente es 1,400 para los varones y 1,910 para las mujeres. La
tasa de acontecimientos mayores de Girona en varones en el registro
REGICOR (3,5%) se multiplica por 1,400 para obtener la tasa
estimada de todos los acontecimientos coronarios (4,9%). Esto, a su
vez, permite calcular la tasa de población libre de
acontecimiento de la siguiente manera:
100 - 4,9% = 95,1%
Para las mujeres, el procedimiento es similar: la tasa de
acontecimientos mayores (1,1%) se multiplica por su cociente
correspondiente (1,910) para obtener la tasa estimada de todos los
acontecimientos coronarios (2,2%). La tasa de población
femenina libre de acontecimiento será:
100 - 2,2% = 97,8%
Las
tablas se han calculado para el cHDL promedio de Girona en los
varones (47,5 mg/dl) en la población de 35-74 años.
Se ha utilizado, como en la mayoría de
guías5,16,17, un código de color de
intensidad de riesgo para las distintas combinaciones de factores
de riesgo para varones y mujeres diabéticos y no
diabéticos por separado. Se ha anotado el riesgo, redondeado
al entero más próximo siempre por exceso, en cada
casilla de combinación de los grados de factores de riesgo
que se exponen en la tabla 1.
RESULTADOS
En
la tabla 1 se reproduce la distribución de los factores de
riesgo de Girona y de Framingham. Dicha distribución difiere
en varias categorías de distintos factores de riesgo, tanto
en varones como en mujeres. También existen divergencias en
la tasa de incidencia de acontecimientos coronarios entre ambas
regiones y sexos.
En
la figura 1A se presenta la tabla de riesgo de IAM, mortal o no,
con o sin síntomas, y angina para varones con diferentes
combinaciones de factores de riesgo, y en la figura 1B para los
varones diabéticos. En la figura 2A se presenta el riesgo de
las mujeres y en figura 2B, el de las mujeres
diabéticas.
Fig.
1. A: Riesgo de infarto de miocardio mortal o no, con o sin
síntomas, o angina en los varones no diabéticos con
diferentes combinaciones de factores de riesgo y colesterol unido a
lipoproteínas de alta densidad (cHDL) de 35-59 mg/dl. B:
Riesgo en los varones diabéticos. PAS: presión
arterial sistólica; PAD: presión arterial
diastólica.
Fig.
2. A: Riesgo de infarto de miocardio mortal o no, con o sin
síntomas, o angina en las mujeres no diabéticas con
diferentes combinaciones de factores de riesgo y colesterol unido a
lipoproteínas de alta densidad (cHDL) de 35-59 mg/dl. B:
Riesgo en las mujeres diabéticas. PAS: presión
arterial sistólica; PAD: presión arterial
diastólica.
El
riesgo obtenido con un cHDL < 35 mg/dl es aproximadamente un 50%
mayor que el observado en las tablas, y el obtenido para un cHDL
> 59 mg/dl, la mitad.
La
proporción de combinaciones de factores de riesgo que
determinan un riesgo de cardiopatía isquémica grave o
muy grave (es decir, más de un 19% de riesgo a 10
años) en el conjunto de las tablas calibradas es 13 veces
menor que en las originales (tabla 2). La proporción de
combinaciones de factores que conducen a un riesgo moderado a muy
alto es 2,7 veces menor. La disminución es particularmente
notable en los varones y mujeres no diabéticos.
DISCUSIÓN
Se
presentan unas tablas de riesgo coronario global calibradas para su
uso en la población española mediante la
inclusión en las estimaciones de la prevalencia de factores
de riesgo y de la tasa de acontecimientos estimada en nuestro
medio. Los valores de las tablas globalmente producen un porcentaje
de combinaciones de factores de riesgo (casillas), con un riesgo
global moderado a muy alto, 2,7 veces menor que las originales. En
general, el riesgo producido por las combinaciones de factores de
riesgo es mucho menor que en las últimas.
Las
dificultades de extrapolación de la función de
Framingham a ciertas áreas de baja incidencia ya han sido
descritas en varias ocasiones en la población
general3,18-23,26,27 y en
diabéticos28, aunque se ajusta bien a la realidad
de muchas zonas del mundo29,30. La recomendación
explícita de las guías europeas de prevención
coronaria es que se realicen esfuerzos dirigidos a adaptar las
funciones predictivas a las necesidades locales5. El
presente estudio responde a esta recomendación mediante una
técnica de calibración bien
establecida3,19. Es cierto también que se han
realizado esfuerzos de adaptación de las ecuaciones mediante
distintas aproximaciones3,22. Sin embargo, cualquier
adaptación debería incluir la estimación del
máximo número de acontecimientos coronarios, e
incluso cardiovasculares, en el futuro. La predicción de
acontecimientos letales exclusivamente o de acontecimientos
mayores31 en una época en que la mortalidad por
cardiopatía isquémica está disminuyendo y los
síndromes coronarios agudos reciben tratamiento temprano,
que evita complicaciones, podría ofrecer una visión
algo sesgada y desconcertante en la práctica
clínica.
El
único estudio de cohorte con seguimiento de más de 20
años demostró, a pesar de tratarse de una
población laboral exclusivamente masculina, que el
número de acontecimientos coronarios observado era inferior
al esperado según el grado de exposición a factores
de riesgo al inicio del estudio en 196832. La
corrección obtenida en nuestro estudio concuerda con este
hallazgo aunque, por la información publicada del estudio de
Manresa, no es posible determinar la magnitud de la diferencia
entre lo esperado por la prevalencia de factores de riesgo al
inicio del seguimiento y lo observado32.
Los
autores del estudio de los Siete Países y de otros previos
observaron que, en el sur de Europa, las variables que
tenían un mayor poder predictivo de mortalidad por
cardiopatía isquémica a 6 años (mayor
coeficiente estandarizado en el modelo) eran el tabaquismo, la PAS,
la edad y el índice de masa corporal, mientras que el
colesterol no se asociaba significativamente con el riesgo de
presentar un acontecimiento coronario6,8.
El
cálculo del riesgo coronario determina el enfoque preventivo
de los pacientes individualmente. Sin embargo, el efecto de una
modificación a la baja del resultado de esta
estimación, como es el caso de este trabajo, podría
influir en la decisión del manejo farmacológico de la
hipercolesterolemia33-35. En efecto, las guías
vigentes de prevención coronaria indican que el tratamiento
farmacológico debe iniciarse en pacientes con un riesgo a 10
años para su edad real o proyectado a los 60 años
superior al 20%, cuando tras tres a 6 meses de manejo con medidas
de estilo de vida no se consigue reducir el colesterol total por
debajo de 190 mg/dl o el colesterol unido a lipoproteínas de
baja densidad (cLDL) por debajo del 115 mg/dl5, o de 130
mg/dl según las recomendaciones
españolas36. El tratamiento farmacológico
de la hipertensión también depende del mismo grado de
riesgo. Sin embargo, no parece prudente utilizar la presente
calibración para justificar un menor tratamiento
farmacológico de la hipertensión por dos motivos:
a) la hipertensión tiene muchas otras consecuencias
clínicas negativas (principalmente, el accidente
cerebrovascular, para el que el riesgo atribuible es cercano al
50%)37, y b) se ha demostrado reiteradamente que
la hipertensión en España presenta tasas de mal
control y de desconocimiento elevadas10,38.
Características y limitaciones del
estudio
La
incidencia de IAM en Girona se encuentra aproximadamente un 15% por
debajo del promedio de España en el estudio IBERICA
(Investigación y Búsqueda Específica y
Registro de Isquemia Coronaria Aguda)39. Por tanto, la
validez externa (aplicabilidad) de la ecuación a otras zonas
de España debe aceptarse con las debidas
precauciones.
En
las tablas que se presentan se ha eliminado el grupo más
joven, de 25 a 34 años, que clásicamente se presenta
en las tablas de Framingham con el centro de clase de 30
años. Se ha elegido esta opción debido a que el
número de casos de IAM en este grupo de edad es muy bajo en
nuestro país y los estimadores son necesariamente poco
fiables. El riesgo de las mujeres de 65 a 74 años es
prácticamente igual en todas las combinaciones de factores
de riesgo que el de aquellas con 55 a 64 años. Este hecho es
debido al factor cuadrático, que incluye la función
de riesgo para este sexo y tiene posiblemente un sentido
fisiopatológico, dada la mayor esperanza de vida de la
mujeres y el aumento de la cardiopatía isquémica tras
la menopausia, alrededor de los 55 años. No puede
descartarse, sin embargo, que este fenómeno pueda deberse a
que las propiedades del coeficiente de la variable edad para las
mujeres son propias de la zona de alta incidencia de
cardiopatía isquémica donde fueron estimadas
(Framingham), y que las diferencias entre dichos grupos de edad
pudieran ser más reducidas que en nuestro medio.
Para simplificar el potencial uso de las tablas se ha propuesto la
corrección, según la concentración
plasmática de cHDL, aumentando el riesgo de una casilla
concreta en un 50% si está por debajo de 35 mg/dl, y
reduciéndolo a la mitad en caso de que sea superior a 59
mg/dl. Los sujetos con concentraciones entre 35 y 59 mg/dl tienen
el riesgo que indica la casilla para su combinación de
factores de riesgo, aunque en las más cercanas a 35 mg/dl es
algo mayor (unas dos unidades porcentuales) y en las
próximas a 59 mg/dl es algo menor (del orden también
de dos unidades porcentuales). La posibilidad de incluir el efecto
del cHDL en la estimación del riesgo, sin duda, es
útil, aunque necesariamente aproximada. A pesar de ello, se
ha comprobado en múltiples supuestos que la
desviación de la regla propuesta para los pacientes con
concentraciones inferiores a 35 mg/dl y superiores a 60 mg/dl
raramente superaba las 3 unidades porcentuales.
La
principal ventaja de utilizar la ecuación de Framingham
publicada en 199814 es que adapta los criterios de
hipertensión arterial a los vigentes de la
Organización Mundial de la Salud, categorizándolos de
acuerdo con los valores de la PAS y la PAD en 5 grupos
(óptima, normal, normal alta, estadio I y estadios II a
IV)40. Sin embargo, no existe mucha diferencia entre el
riesgo de cardiopatía isquémica en la presión
arterial óptima y la normal, como se desprende de las tablas
presentadas.
Las
tablas que se presentan están basadas en una
calibración que no ha sido validada por el procedimiento de
base poblacional, como el realizado para los acontecimientos
mayores3, ni por un procedimiento prospectivo. Sin
embargo, el procedimiento de calibración posee en sí
mismo antecedentes y garantías razonables de
validez3,19.
No
disponemos de datos poblacionales que permitan confirmar que la
proporción de IAM silente y angina sobre el total de los
acontecimientos coronarios incidentes en Girona sea parecida a la
de Framingham. Sin embargo, esta aproximación debería
ser la más conservadora, ya que es poco probable que la de
Girona sea superior a la de Framingham.
Una
de las limitaciones de estas fórmulas predictivas es que no
consideran algunos factores de riesgo descritos recientemente (en
particular, la proteína C reactiva, pero también la
homocisteína, la lipoproteína (a), los anticuerpos
contra Chlamydia pneumoniae o Citomegalovirus, el
fibrinógeno y otros factores hemostásicos y
marcadores de inflamación)27. Otra
limitación es que tampoco se incluyen variables que reflejen
el control de los factores de riesgo, como el tratamiento
antihipertensivo o corrector de la dislipemia.
La
función de Framingham calibrada para nuestro medio que se
presenta puede constituir un instrumento de razonable validez que
permita estimar con más precisión el riesgo coronario
global en la prevención primaria de esta enfermedad. Su uso
debe acompañarse de una validación apropiada y no
debe impedir que se progrese en la elaboración de ecuaciones
propias españolas, construidas a partir de cohortes
representativas de la población seguidas durante el tiempo
suficiente.
AGRADECIMIENTO
Este proyecto fue financiado por la beca 99/226 de la Commission
for Cultural, Educational and Scientific Exchange between the
United States of America and Spain, y por las becas FIS 93/0568,
FIS 96/0026-01 y FIS 94/0539 del Fondo de Investigación
Sanitaria. El proyecto recibió ayuda parcial con la beca
CIRIT/2001 SGR 00408 de la Generalitat de Cataluña. R.
Elosua recibió una ayuda del Fullbright Program-Generalitat
de Cataluña.
APÉNDICE
La
forma de uso de la ecuación predictiva se basa en el
cálculo de la probabilidad de un acontecimiento en el modelo
de riesgos proporcionales de Cox:
donde Px i (t) es la probabilidad de
un acontecimiento coronario en un tiempo t (10 años
en este caso) en un paciente con un conjunto de factores de riesgo
xi, en un medio en que exista una tasa acumulada
basal de acontecimientos H0(t) en ese tiempo
t, una probabilidad basal S0(t) de estar
libre de acontecimientos coronarios en ese mismo tiempo
t, Σ
(β
i
xm) una función lineal de riesgo
promedio del conjunto de valores xm de cada grado
de cada factor en la población, y Σ
(β
i
xi) la
función lineal calculada con el conjunto de valores
xi que representa el valor de cada factor en un
individuo dado. En ambas funciones lineales,
β
i
son los coeficientes de la función de riesgos
proporcionales de Cox para cada grado de cada factor considerado.
Sx i (t) es la probabilidad de que no
ocurra ningún acontecimiento coronario en un paciente con un
conjunto de factores de riesgo xi y las mismas
condiciones descritas, y e es la base de los logaritmos
neperianos.
A
la sazón, la estimación consiste en calcular el
sumatorio Σ
(β
i
xi) sustituyendo las
β
i
por los coeficientes del modelo que aparecen en la tabla 1, y
las xi por el valor de cada uno de los factores
de riesgo del paciente utilizando un «1» cuando el
grado del factor está presente y un «0» para el
resto de los grados del factor. En el caso de la edad, se sustituye
xi por la edad en años, y la diabetes y el
consumo de tabaco por 0 o 1, según estén o no
presentes en el paciente.
Por
ejemplo, para un varón de 56 años sin diabetes, con
un colesterol total de 256 mg/dl, un cHDL de 37 mg/dl, fumador, con
una PAS de 146 mmHg y una PAD de 92 mmHg, el valor se
calcularía como se describe en la tabla 3.

En
la ecuación arriba descrita debe calcularse
H0(t) como:
donde S0(t) es la probabilidad (transformada a
tanto por uno) de estar libre de acontecimientos coronarios en los
varones de nuestro medio a un tiempo t = 10
años
Para obtener la diferencia entre el riesgo del paciente y el riesgo
promedio de la población de referencia (en nuestro caso la
de Girona), debe restarse el Σ
(β
i
xm)
correspondiente al promedio de los varones de la población
(3,489) del Σ
(β
i
xi) del paciente (4,496):
La
probabilidad de que un varón de las características
descritas desarrolle un acontecimiento coronario en nuestro medio
en los siguientes 10 años es del 12,8%, cifra muy parecida a
la que encontramos en la casilla correspondiente de las tablas de
riesgo presentadas (12%).
Ver
Editorial
Correspondencia: Dr. J. Marrugat.
Unitat de Lípids i Epidemiologia Cardiovascular. Institut
Municipal d'Investigació Mèdica (IMIM).
C/ Dr. Aiguader, 80. 08003 Barcelona. España.
Correo electrónico:
jmarrugat@imim.es
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