Arritmias.
Volumen 56, Número 10, Octubre 2003
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Un protocolo prospectivo permite incrementar la utilización de anticoagulación oral en pacientes con fibrilación auricular crónica no valvular
Martín Ruiz Ortiza; Elías Romo Peñasa; Manuel Franco Zapataa; Dolores Mesa Rubioa; Manuel Anguita Sáncheza; Amador López Granadosa; José M Arizón del Pradoa; Federico Vallés Belsuéa
a Servicio de Cardiología. Hospital Reina Sofía. Córdoba. España.
Rev Esp Cardiol. 2003;56:971-7.
Introducción y objetivos. Los estudios observacionales han constatado una infrautilización de la anticoagulación oral (ACO) en la fibrilación auricular no valvular (FANV). Nuestro objetivo ha sido valorar si un protocolo prospectivo es útil para aumentar la utilización de ACO en estos pacientes. Pacientes y método. Desde el 1 de febrero de 2000 hasta el 31 de octubre de 2002 se han seleccionado todos los sujetos con FANV permanente, no candidatos a cardioversión, revisados en dos consultas de cardiología. Se estudió a cada paciente para identificar factores de riesgo cardioembólicos (FRCE) y contraindicaciones para ACO. Se ofreció ACO a todos los enfermos con ≥ 2 FRCE y sin contraindicación para ACO. Se dejó a juicio del cardiólogo responsable la ACO de los que tenían un solo FRCE. Resultados. Cumplieron los criterios de inclusión 721 pacientes. Su edad media fue 73 ± 8 años, con un 44% de varones. La FANV se asoció más
frecuentemente a hipertensión (57%), seguida de ausencia de cardiopatía (25%) y cardiopatía isquémica (9%). Los FRCE más frecuentes fueron: hipertensión (66%), edad ≥ 75 años (45%) y diabetes (24%). Un total de 663 pacientes presentaron ≥ 1 FRCE (92%). De éstos, 125 (19%) tuvieron al menos una contraindicación para ACO. De los 538 restantes fueron anticoagulados 485 pacientes (el 90%; un 67% del total). Fueron anticoagulados el 95% de los pacientes con ≥ 2 FRCE y sin contraindicaciones para ACO. Conclusiones. La utilización de un protocolo prospectivo en la consulta de cardiología hace posible la aplicación de ACO en pacientes con FANV en un alto porcentaje de casos.
Palabras clave: Fibrilación auricular. Anticoagulantes. Prevención. Accidente cerebrovascular.
INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS
La
fibrilación auricular no valvular (FANV) es una
afección muy frecuente que comporta un elevado riesgo
embólico, sobre todo cerebral, que según datos del
estudio Framingham está aumentado 5,6 veces en
relación con el de la población general1.
Esta arritmia está presente en un 15-20% de los
ictus2,3. Estudios realizados con tomografía
axial computarizada en pacientes con FANV revelan, además,
una frecuencia elevada de infartos cerebrales silentes, que oscila
entre el 13 y el 35%4,5. La prevención de
complicaciones tromboembólicas es uno de los principales
objetivos del tratamiento en esta patología.
Varios ensayos clínicos de finales del pasado siglo han
estudiado el papel de la anticoagulación oral (ACO), la
aspirina, y su combinación en la profilaxis primaria y
secundaria6-16 de eventos tromboembólicos en la
FANV, y han analizado los factores predictores de
ictus17-22, así como los factores predisponentes
a complicaciones hemorrágicas en sujetos tratados con
ACO23,24. De acuerdo con los resultados de estos
estudios, las diversas sociedades científicas, entre ellas
la Sociedad Española de Cardiología, han desarrollado
guías de práctica clínica
(GPC)25-28 en las que se facilitan indicaciones precisas
para la estratificación del riesgo cardioembólico,
así como las indicaciones de ACO, en esta población.
Estas recomendaciones son en general unánimes y aconsejan
administar tratamiento anticoagulante a todos los sujetos con FANV
y que, en ausencia de contraindicación absoluta para la ACO,
tengan historia previa de accidente isquémico transitorio o
ictus, o presenten factores de riesgo cardioembólicos
(FRCE), ya sean clínicos (edad avanzada, hipertensión
arterial, diabetes mellitus, historia de cardiopatía
isquémica o insuficiencia cardíaca) o
ecocardiográficos (dilatación auricular izquierda,
disfunción ventricular).
A
pesar de estas recomendaciones, los estudios observacionales
constatan uniformemente una infrautilización de la ACO en
los pacientes con FANV, tanto en estudios realizados en
España29-35 como en otros
países36-41.
Con
todo lo expuesto, nos planteamos realizar un estudio prospectivo
con los objetivos de, por un lado, caracterizar a la
población con FANV que atendemos, describiendo los FRCE y
las contraindicaciones para la ACO, y, por otro, incrementar la
utilización de la ACO en pacientes controlados
ambulatoriamente de acuerdo con las recomendaciones de las
sociedades científicas. Aunque existe algún estudio
publicado en la bibliografía cuyo objetivo es mejorar la
prescripción y tratamiento de la ACO en la
FANV42, hasta donde conocemos no se ha publicado un
estudio similar en nuestro país.
PACIENTES Y MÉTODO
Criterios de inclusión
Se
ha incluido a todos los pacientes consecutivos con FANV permanente
revisados desde el 1 de febrero de 2000 hasta el 31 de octubre de
2002 en dos consultas ambulatorias de cardiología situadas
en centros periféricos de especialidades del Hospital
Universitario Reina Sofía y cuya atención es
responsabilidad de dos de los investigadores. En cada paciente se
ha valorado la posibilidad de cardioversión y se han
excluido todos aquellos en los que finalmente se ha conseguido la
reversión a ritmo sinusal.
Protocolo de estudio
En
todos los enfermos se ha realizado un estudio completo, con
historia clínica, exploración física,
análisis de sangre (incluyendo hematimetría, glucosa,
urea, creatinina, sodio, potasio, enzimas hepáticas,
hormonas tiroideas y estudio de coagulación),
electrocardiograma y radiografía de tórax.
Además, se ha efectuado un ecocardiograma a todos los
pacientes en los que se sospechaba una cardiopatía
estructural y siempre que la decisión de anticoagular
dependiera de su resultado (aquellos sin contraindicación
para la ACO y sin FRCE clínicos).
Se
han considerado como FRCE, de acuerdo con las GPC de la Sociedad
Española de Cardiología27-28, los
siguientes: edad ≥ 75 años, hipertensión arterial,
diabetes mellitus, evento cardioembólico previo, historia de
cardiopatía isquémica o de insuficiencia
cardíaca, dilatación auricular izquierda
(diámetro anteroposterior ≥ 50 mm) y disfunción
ventricular izquierda (fracción de eyección ≤
0,45). La edad es un factor de riesgo continuo, ya que a mayor
edad, mayor riesgo17, y existen discrepancias en el
punto de corte para considerarla FRCE en las recomendaciones de las
sociedades científicas. Las GPC de la Sociedad
Española de Cardiología en arritmias
cardíacas27 consideran que la edad > 65
años es un FRCE, y establecen como clase I la ACO para
pacientes con ≥ 1 FRCE. Sin embargo, en las que abordan el uso
de anticoagulantes y antiagregantes en
cardiología28 se considera indicación de
clase IIa tanto el tratamiento anticoagulante como el antiagregante
con aspirina para el grupo con una edad de 65-75 años. Por
último, las GPC del American College of Cardiology/American
Heart Association/European Society of Cardiology consideran de
clase I las indicaciones de aspirina para los pacientes entre 60 y
75 años sin FRCE, y de ACO para pacientes > 75
años. Tras analizar estas recomendaciones, se decidió
el límite de 75 años para considerar FRCE por
consenso del grupo investigador.
Se
han definido como contraindicaciones absolutas para la ACO las
hemorragias graves previas recientes, la hipertensión
arterial mal controlada, la enfermedad digestiva con alto riesgo de
hemorragia, el probable incumplimiento terapéutico, la
anemia grave no filiada, la alta probabilidad de traumatismos
frecuentes y la negativa del enfermo. Se consideró
enfermedades digestivas con alto riesgo de hemorragia la
úlcera péptica, la hernia de hiato, las varices
esofágicas, la diverticulosis colónica y la hernia de
hiato, siempre que hubieran sangrado de forma importante en el
último mes o el gastroenterólogo recomendara evitar
la anticoagulación (se consultó siempre con el
servicio de aparato digestivo antes de contraindicar la ACO por
este motivo). Se consideró probable el incumplimiento
terapéutico si en el paciente concurrían algunos de
los siguientes factores: incumplimiento terapéutico
persistente en el pasado, analfabetismo, déficit visuales o
cognitivos serios con carencia de soporte familiar o social
adecuado, etc. Se registraron prospectivamente todos los FRCE y las
contraindicaciones absolutas para la
anticoagulación.
Protocolo de profilaxis
tromboembólica
A
los pacientes sin FRCE o con ≥ 1 FRCE y contraindicación
absoluta para la ACO se les ha indicado tratamiento con aspirina u
otros antiagregantes. Al resto, sin contraindicación
absoluta a la ACO y con ≥ 2 FRCE, se les ha propuesto la ACO. Se
dedicó tiempo suficiente a explicar las ventajas del
tratamiento con vistas a evitar las negativas por
información incompleta o inadecuada. En los pacientes que,
sin tener contraindicación absoluta, sólo han
presentado un FRCE, se ha dejado la decisión a criterio del
cardiólogo responsable. Aunque las GPC de la Sociedad
Española de Cardiología27,28 recomiendan
la ACO en este subgrupo de pacientes, otras recomendaciones de
sociedades científicas, como las GPC del American College of
Cardiology/American Heart Association/European Society of
Cardiology26, reconocen discrepancias en la necesidad de
ACO en el grupo que clasifica como de «riesgo
intermedio», que son los pacientes con sólo uno de los
FRCE siguientes: edad 65-75 años, diabetes,
cardiopatía isquémica o historia de
hipertensión. Los pacientes con un solo FRCE son los que
presentan un menor riesgo embólico de todos los que tienen
algún FRCE26 y, por tanto, los que menos
beneficio absoluto y relativo obtienen de la ACO. Por tanto, en
ellos el juicio clínico desempeña un papel más
importante a la hora de valorar el peso de posibles
contraindicaciones menores y de las preferencias del paciente, que
no llegarían a contraindicar la ACO en caso de tener un
riesgo mayor. Finalmente, se ha registrado el tratamiento empleado
en cada paciente.
Análisis estadístico
Todos los datos se informatizaron en una base de datos creada en el
programa SPSS 8.0 (SPSS Inc., Chicago, Illinois, EE.UU.). La
introducción de los datos ha sido realizada por los
médicos responsables de cada paciente. Los datos
cuantitativos se presentan como la media ± 1
desviación estándar. Los parámetros
cualitativos se expresan en porcentajes. Para el análisis
estadístico de los datos se utilizó el paquete
informático SPSS 8.0.
RESULTADOS
Características demográficas y
síntomas
Hasta el 31 de octubre de 2002 han sido incluidos 721 pacientes. Su
edad media fue de 73 ± 8 años, con un 44% de varones.
Por edades, el 49% tenía entre 70 y 79 años; el 26%,
entre 60 y 69 años; el 20%, 80 o más años, y
sólo el 5% era menor de 60 años. Un 75% de los
pacientes estaban asintomáticos, el 21% presentaba disnea;
el 2%, palpitaciones, y el 2%, angina de pecho.
Factores de riesgo cardioembólicos y
contraindicaciones a la anticoagulación
La
FANV se asoció más frecuentemente con
hipertensión arterial y, en segundo lugar, con la ausencia
de cardiopatía estructural (fig. 1). Los FRCE más
frecuentes han sido la hipertensión arterial, seguida de la
edad ≥ 75 años y la diabetes (tabla 1). La mayoría
de la muestra estudiada tenía uno o dos FRCE, y sólo
el 8% no tenía ninguno (tabla 2). Por tanto, 663 pacientes
(92%) presentaron uno o más FRCE. De éstos, 125 (19%)
tenían al menos una contraindicación para la ACO. Las
contraindicaciones para la ACO están reflejadas en la tabla
3. La más frecuente ha sido el probable incumplimiento
terapéutico. Un total de 467 enfermos (65% de la serie)
presentaron ≥ 2 FRCE y, de ellos, 93 (20%) tenían al
menos una contraindicación para la ACO.

Fig. 1.
Enfermedades asociadas a la fibrilación auricular no
valvular en la población estudiada.



Porcentaje de anticoagulación
De
los 538 pacientes con ≥ 1 FRCE y sin contraindicación
para la ACO han sido anticoagulados finalmente 485 (90%; el 67% del
total de la serie). De los que no tenían
contraindicación para ACO, han sido anticoagulados el 85% de
los enfermos de ≥ 75 años de edad, el 94% de los
hipertensos, el 95% de los diabéticos, el 97% de los
pacientes con cardiopatía isquémica, el 90% de los
que padecían insuficiencia cardíaca, el 98% de los
que habían sufrido un episodio embólico previo, el
98% de los que tenían disfunción ventricular
izquierda y el 98% de los que presentaban dilatación
auricular izquierda. Según el número de factores de
riesgo, han sido anticoagulados el 80% de los pacientes con un
FRCE, el 92% de los que presentaban dos FRCE, el 96% de los que
tenían tres y el 100% de los que presentaban ≥ 4 FRCE y
no tenían contraindicación absoluta para ACO. Fueron
anticoagulados 354 enfermos con ≥ 2 FRCE y sin
contraindicaciones a ACO (el 95% de este grupo; el 76% de todos los
que tenían ≥ 2 FRCE).
DISCUSIÓN
El
estudio realizado muestra que la población con FANV de
nuestra consulta de cardiología es diferente de la incluida
en los ensayos clínicos. Comparada con el
metaanálisis Atrial Fibrillation Investigators17
(fig. 2) observamos en la muestra estudiada una mayor frecuencia de
hipertensión, edad avanzada, diabetes mellitus y evento
cardioembólico previo, junto con un menor número de
pacientes sin ningún FRCE, con insuficiencia cardíaca
o con cardiopatía isquémica. Dicho
metaanálisis recopila los datos de 5 ensayos clínicos
de tratamiento anticoagulante en la FANV6-10. Se trata
de pacientes muy seleccionados: uno de los ensayos10
sólo incluye a varones y, tras revisar a 7.982 pacientes,
sólo 525 fueron incluidos en el estudio. En
otro6, 2.546 pacientes fueron invitados a participar,
pero sólo 1.007 fueron finalmente incluidos. Otro
estudio8 rechazó a más de 17.000 pacientes
para obtener una muestra final de 1.330 sujetos. En el
análisis conjunto de los datos, el 70% de los pacientes eran
varones. Una de las causas de las diferencias observadas
podría ser, por tanto, el alto grado de selección de
los pacientes de los ensayos clínicos. Sin embargo, la
población estudiada es bastante similar a la del proyecto
CARDIOTENS30, un trabajo en que se incluyó a
todos los pacientes atendidos en un día concreto de 1999 en
las consultas externas de 1.159 médicos de toda
España (el 21% cardiólogos y el 79% de
atención primaria) y se investigó la frecuencia de
fibrilación auricular en la muestra. De un total de 32.051
pacientes, se encontraron 1.540 con esta arritmia. En este trabajo
se constata la mayor frecuencia de fibrilación auricular en
las mujeres, la avanzada edad de esta población (más
del 40% tenía entre 70 y 79 años) y la frecuencia
elevada de hipertensión (60%) en estos pacientes.
Probablemente, el método de inclusión (un estudio
transversal con selección sistemática de la muestra)
nos da una idea más aproximada de las características
de los pacientes con esta afección atendidos en las
consultas médicas en nuestro país.

Fig. 2.
Factores
de riesgo cardioembólicos en nuestra serie y en el
metaanálisis Atrial Fibrillation Investigators. Cisq:
cardiopatía isquémica; ECEP: evento
cardioembólico previo; DM: diabetes mellitus; HTA:
hipertensión arterial; ICC: insuficiencia cardíaca
congestiva.
Respecto a las contraindicaciones, el EAFT (European Atrial
Fibrillation Trial)11 es uno de los estudios que las
analizan detalladamente. El EAFT es un estudio de prevención
secundaria en el que todos los pacientes habían tenido un
accidente isquémico transitorio o ictus en los 3 meses
previos, y fibrilación auricular paroxística o
crónica. El total de 1.007 pacientes fue dividido
según fueran elegibles (n = 669) o inelegibles (n = 338; un
34%) para ACO. A los primeros se les asignó aleatoriamente
tratamiento con ACO, aspirina o placebo, y a los segundos, aspirina
o placebo. Sus criterios de falta de elegibilidad para ACO son
similares a los de nuestra serie, aunque establece un límite
de edad para indicar este tratamiento que fue dejado a la
discreción del clínico responsable del paciente. Si
lo comparamos con la población de estudio (fig. 3), llaman
la atención algunos aspectos. En primer lugar, en nuestro
trabajo, el porcentaje de contraindicación a la ACO es de un
19%, frente a un 34% en ese ensayo clínico. Una de las
posibles razones es que en el EAFT, la contraindicación
más frecuente fue la edad (55%), mientras que en nuestra
serie no se ha contraindicado la anticoagulación
exclusivamente por la edad a ningún paciente. Es probable
que en el momento en que se desarrolló el estudio existiera
una excesiva prudencia de los médicos responsables a la hora
de aplicar la ACO en ancianos. En segundo lugar, es llamativo que
la contraindicación más frecuente en la muestra
estudiada sea el probable incumplimiento terapéutico (el 54%
de todas las contraindicaciones). La principal razón puede
ser que esta población presenta un alto porcentaje de
ancianos que viven solos, con déficit visuales, cognitivos,
etc., que les provocan dificultades serias para seguir
adecuadamente el régimen anticoagulante, así como
personas de un entorno sociocultural deprimido. En estos casos,
antes de desechar el tratamiento anticoagulante se llevó a
cabo una búsqueda de familiares o de soporte social o
sanitario que pudiera ayudarles a seguir el tratamiento de forma
adecuada, decidiendo finalmente que no parecía prudente
instaurarlo. No debemos olvidar que el mal cumplimiento
terapéutico es uno de los factores predictores de excesiva
anticoagulación en pacientes ambulatorios con
cardiopatía, y que el riesgo hemorrágico aumenta en
esta situación43.

Fig. 3.
Contraindicaciones a la anticoagulación en el estudio EAFT y
en nuestra serie. EAFT: European Atrial Fibrillation
Trial.
En
cuanto al empleo de ACO en la FANV, estudios previos realizados en
España29-35 y en otros
países36-41 muestran una infrautilización
de esta terapia, aunque se comienza a observar cambios en dicha
tendencia en nuestro medio44. Las razones pueden ser
varias: relativa novedad de las recomendaciones científicas
(lo publicado en la bibliografía tarda en llegar a la
práctica clínica diaria), reticencia a implantar una
terapia a la que se atribuye un elevado riesgo de complicaciones y
que impone ciertas limitaciones a los pacientes, etc. Otros
trabajos publicados en esta revista45 muestran la
utilidad de intervenciones en procesos de atención a la
salud para la adecuación de lo que se hace en la
práctica clínica con las recomendaciones. En el caso
citado, Cabrera et al consiguen, mediante un programa de calidad,
mejorar la prescripción de medidas farmacológicas
adecuadas para la prevención secundaria en la
cardiopatía isquémica. El trabajo que hemos realizado
es, hasta donde conocemos, el primero planteado en nuestro
país con el objetivo de aumentar la prescripción de
ACO en la FANV en la práctica clínica habitual, y ha
conseguido anticoagular hasta la actualidad al 67% de todos los
pacientes incluidos y al 90% de los que tenían
indicación según las GPC de la Sociedad
Española de Cardiología. Los estudios observacionales
publicados en revistas españolas en los últimos 5
años29-35 muestran porcentajes de
anticoagulación que van del 12 al 39%. Además, desde
que iniciamos este protocolo, en febrero de 2000, hemos observado
un aumento progresivo del empleo de ACO en la serie. En febrero de
2001, con 515 pacientes incluidos, recibía tratamiento
anticoagulante el 58% del total (el 85% de aquellos con ≥ 1 FRCE
y sin contraindicaciones)46.
El
estudio realizado presenta algunas limitaciones. En primer lugar,
es imposible evitar cierta subjetividad a la hora de evaluar las
contraindicaciones, sobre todo teniendo en cuenta que el mal
cumplimiento terapéutico esperado, una circunstancia bien
difícil de valorar, es la primera contraindicación en
la población estudiada. En segundo lugar, el protocolo lo
han aplicado sólo dos clínicos del servicio, autores
de este artículo, lo cual impide analizar el grado de
aceptación del mismo por una muestra no seleccionada de
médicos. En tercer lugar, no se realizó un estudio
basal de la frecuencia de anticoagulación en nuestro centro
antes de instaurar el protocolo, con lo cual sólo podemos
comparar los resultados con los publicados en la
bibliografía. Por otro lado, un porcentaje reducido de
pacientes, con indicación de anticoagulación y sin
contraindicación absoluta, no han recibido tratamiento
anticoagulante. Esto puede representar, en parte, lo que aún
nos queda por mejorar para alcanzar una prescripción
óptima de ACO en estos pacientes.
CONCLUSIONES E IMPLICACIONES
CLÍNICAS
A
pesar de las limitaciones, creemos que este trabajo apoya la
hipótesis de que un protocolo prospectivo en la consulta
ambulatoria de cardiología hace posible la
utilización de ACO en un alto porcentaje de pacientes con
FANV en la práctica clínica diaria, en un entorno de
trabajo no «ideal» (un centro periférico de
especialidades con una importante presión asistencial).
Sería necesario un esfuerzo coordinado con todos los
facultativos implicados en la asistencia de esta enfermedad para
extender los resultados a la mayoría de los pacientes y
mantenerlos en el tiempo.
AGRADECIMIENTOS
Queremos agradecer el trabajo paciente e imprescindible de las
enfermeras Mercedes Ortiz Funes e Inmaculada Muñoz
Álamo, sin las cuales este trabajo no hubiera sido
posible.
Correspondencia: Dr. M. Ruiz Ortiz.
Huerta del Recuero 1, portal 7, 3.o, 2. 14011
Córdoba. España.
Correo electrónico:
mruor@supercable.es
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