Artículo de revisión.
Volumen 56, Número 10, Octubre 2003
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Papel de los factores de riesgo en la trombogenicidad sanguínea y los síndromes coronarios agudos
Antonia Sambolaa; Valentín Fusterb; Juan José Badimonb
a Servicio de Cardiología. Hospital de Terrassa. Barcelona. España. b Cardiovascular Biology Research Laboratory. Cardiovascular Institute. Mount Sinai School of Medicine. New York. U.S.A.
Rev Esp Cardiol. 2003;56:1001-9.
Recientes avances en las ciencias básicas han vinculado algunos factores de riesgo con la disfunción endotelial que inicia la enfermedad aterosclerótica y desencadena la progresión de sus complicaciones trombóticas. En una tercera parte de los síndromes coronarios agudos sólo existe una erosión de la placa. En estos casos, la presencia de algunos factores de riesgo, como la diabetes mellitus, la hipercolesterolemia y el tabaquismo, promueve un estado de «sangre vulnerable o de alto riesgo». La elevada trombogenicidad sanguínea existente bajo estas condiciones puede exacerbar la formación trombótica y es capaz de desencadenar un síndrome coronario agudo (SCA). El endotelio vascular regula la actividad contráctil, mitogénica y trombótica de la pared vascular. Los factores de riesgo alteran la homeostasis y la hemostasis de la pared vascular y promueven las señales inflamatorias. Se activan las plaquetas y los monocitos, lo que
favorece la expresión del factor tisular (FT), desencadenando la cascada de coagulación con la generación de trombina y la formación del trombo vascular. La hipertrombogenicidad sanguínea vinculada a los factores de riesgo podría estar mediada por los valores elevados de FT circulante, que son muy superiores a los que presentan los sujetos sanos sin factores de riesgo. Estas observaciones enfatizan la necesidad de un manejo agresivo de los factores de riesgo y de futuros estudios dirigidos a conseguir estrategias terapéuticas que inhiban la expresión del FT.
Palabras clave: Factores de riesgo. Factor tisular. Síndrome coronario agudo.
INTRODUCCIÓN
La patogenia de
la enfermedad coronaria implica dos procesos interdependientes: la
aterosclerosis y la trombosis; de ahí que se emplee el
término aterotrombosis para definir el proceso subyacente.
La aterotrombosis es un proceso crónico dinámico de
la pared vascular en el cual, durante las fases de
inflamación y actividad trombótica, subyace la
presentación de los síndromes coronarios agudos
(SCA)1-3. La disfunción endotelial y la
inflamación son las piedras angulares que promueven la
enfermedad aterosclerótica. Múltiples factores, tanto
locales (estrés oxidativo, fuerzas de cizallamiento) como
sistémicos (los factores de riesgo clásicos: diabetes
[DM], tabaquismo, hipercolesterolemia e hipertensión
arterial [HTA]), han sido implicados en la iniciación,
progresión y perpetuación de la disfunción
endotelial4. Los factores de riesgo tradicionales se han
vinculado epidemiológicamente a una alta incidencia de
complicaciones aterotrombóticas. Recientes estudios
anatomopatológicos, experimentales y clínicos han
ayudado a comprender mejor los mecanismos celulares y moleculares
subyacentes que vinculan a los factores de riesgo con el proceso
aterosclerótico, y por qué un control agresivo de
tales factores puede reducir o prevenir nuevos SCA en pacientes con
aterosclerosis5-8.
A pesar de que
en la pasada década se han realizado grandes avances en la
prevención de la enfermedad coronaria a través de la
modificación de sus causas, se estima que en los
próximos años la enfermedad coronaria
continuará siendo la primera causa de muerte en los
países industrializados. Por tanto, aunque la enfermedad
aterotrombótica es tratable, es necesario insistir en la
prevención y modificación de los factores de riesgo
por los importantes beneficios clínicos que pueden
obtenerse.
TROMBOGENICIDAD SANGUÍNEA Y SÍNDROMES
CORONARIOS AGUDOS
La
composición de la placa, más que el porcentaje de
estenosis, es el mayor determinante de la vulnerabilidad de la
placa. Las placas ateroscleróticas llamadas
«vulnerables o de alto riesgo» son las más
peligrosas, no sólo por su fragilidad, sino porque una vez
rotas son las más trombogénicas. Se caracterizan por
tener una fina cápsula fibrosa, un gran número de
macrófagos y un núcleo rico en lípidos, con un
elevado contenido en factor tisular (FT), lo que les confiere una
mayor trombogenicidad9,10 (fig. 1). El FT es generado,
probablemente en parte, por los macrófagos, y se activa al
entrar en contacto con las células endoteliales (CE)
vasculares apoptóticas. El grado de rotura de la placa de
ateroma (ulceración, fisura o erosión) es clave para
determinar la trombogenicidad local arterial. Cuando la placa se
rompe, el FT de la lesión entra en contacto con la sangre
circulante resultando, a través de la cascada de la
coagulación, en generación de trombina in
vivo. La trombina perpetúa la activación de la
cascada de la coagulación y la agregación
plaquetaria, lo que es fundamental para garantizar la estabilidad
del trombo mural. El trombo mural que se forma superpuesto a dichas
placas libera factores de crecimiento y vasoconstrictores
plaquetarios que contribuirán a la estenosis del lumen
vascular y, por tanto, a la inducción de episodios
isquémicos.

Fig. 1. A:
placa erosionada. Dos trombos murales protruyen hacia la luz
vascular de una arteria coronaria. La placa de ateroma subyacente
está erosionada, y existe una pérdida endotelial
severa y extensa con una importante infiltración de
macrófagos.

Fig. 1. B:
histología de una placa coronaria excéntrica
lipídica. El depósito lipídico está
separado de la luz vascular (L) por el casquete de la placa formado
por tejido conjuntivo y células musculares lisas.
En un tercio de
los SCA, particularmente en los casos de muerte súbita por
infarto, no hay rotura de una placa ligeramente estenótica
rica en lípidos, sino que se produce una erosión
superficial de una placa marcadamente estenótica y
fibrótica11. La complicación
trombótica en estos casos podría depender de un
estado sistémico trombogénico activado por factores
sistémicos, como el tabaco, la HTA y la
hipercolesterolemia5. Algunos estudios han demostrado
una relación entre el control glucémico, el
tabaquismo, la hipercolesterolemia y una predisposición
incrementada a la formación trombótica6,7.
Más recientemente se ha observado que este estado
hipertrombótico podría estar mediado por valores
elevados de FT circulante, muy superiores a los que presentan los
sujetos sanos sin factores de riesgo8.
CONTRIBUCIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO A LA
TROMBOSIS
Estudios
epidemiológicos y clínicos demuestran un incremento
en las complicaciones trombóticas asociadas a ciertos
factores de riesgo cardiovascular, como DM, hiperlipemia y
tabaco12,13. Algunos estudios clínicos y
experimentales han establecido que los factores de riesgo pueden
promover el desarrollo de un estado hipercoagulable que
actúa como desencadenante de la trombogenicidad
sanguínea (TS)14,15. Concretamente, se ha
descrito cómo, en pacientes con SCA, las cifras elevadas de
lípidos predisponen a la rotura de placas vulnerables,
mientras que el tabaquismo predispone a la tombosis
aguda5.
Por tanto,
paralelamente al concepto establecido de «placa
vulnerable» o de «alto riesgo» se puede
establecer el concepto de «sangre vulnerable» o de
«alto riesgo» para referirnos al estado
pretrombótico asociado a la presencia de dichos factores de
riesgo. Estos factores son capaces de iniciar el proceso
aterotrombótico produciendo disfunción endotelial y
activando los procesos inflamatorio y trombótico.
PAPEL DE LOS FACTORES DE RIESGO EN LA DISFUNCIÓN
ENDOTELIAL
La
disfunción endotelial marca el inicio de la enfermedad
aterotrombótica. El endotelio desempeña un papel
central en la homeostasis vascular mediante la producción
balanceada de moléculas vasodilatadoras y
antimitógenas (óxido nítrico [NO] y
prostaciclina) y de factores vasoconstrictores y mitógenos
(endotelina-1 [ET-1] y la angiotensina II)16. El
endotelio posee también propiedades antitrombóticas y
fibrinolíticas, activando a la antitrombina III, al
inhibidor de la vía del factor tisular (TFPI) y al activador
del plasminógeno tisular (t-PA), e impidiendo la
expresión del FT activado y del inhibidor del activador el
plasminógeno (PAI-1). El NO liberado por el endotelio es la
molécula clave para el mantenimiento de la homeostasis y,
además de poseer una función vasorreguladora,
disminuye la agregación plaquetaria y la adhesión de
monocitos, evita la proliferación de las células
musculares lisas (CML) y preserva de la oxidación a las
lipoproteínas de baja densidad (LDL)17. Esta
molécula tiene también un efecto antiinflamatorio,
aumentando la producción del NF-κ
B, un factor de
transcripción implicado en la regulación de
múltiples genes proinflamatorios que expresan citocinas,
ICAM-1, VCAM-1 y E-selectina, lo que facilita la activación
y migración de monocitos18. La disfunción
endotelial que se produce en presencia de los factores de riesgo
clásicos y otros factores altera la homeostasis vascular y
activa los mecanismos reparadores de la pared vascular (fig.
2).

Fig. 2.
Disfunción endotelial avanzada. En la disfunción
endotelial se produce vasoconstricción, las células
endoteliales incrementan la expresión de VCAM e ICAM-1 que
facilita la adhesión de monocitos y plaquetas a los vasos.
Los mediadores inflamatorios causan apoptosis de las células
endoteliales y las células musculares lisas, y producen
proteinasas como las MMP-2 reguladas por las lipoproteínas
oxidadas y las citocinas. Las MMP-2 contribuyen a activar la
agregación plaquetaria, junto con los gránulos
liberados por las propias plaquetas (TXA2, ADP y FG2). Las
células apoptóticas liberan FT activado que
desencadena la cascada de la coagulación. El FT
interactúa con el FVII, activa el FX, que activa la
conversión de protrombina a trombina. Finalmente, se genera
fibrina que, junto con las plaquetas activadas, crean la
estabilidad suficiente para la formación del trombo mural.
El FT activado por los factores de riesgo sistémicos
contribuye a la actividad procoagulante de las lesiones
ateroscleróticas y a la formación del
trombo.
MECANISMOS ETIOPATOGÉNICOS DE LA DIABETES MELLITUS EN
LA TROMBOSIS VASCULAR
Ensayos
clínicos recientes, como GISSI 2 y GUSTO I19,20,
indican que los pacientes con DM tienen una mayor incidencia de
episodios coronarios agudos trombóticos y peor
evolución clínica que los no diabéticos.
Además, se ha observado que las lesiones
ateroscleróticas de diabéticos procedentes de
aterectomías están caracterizadas por una mayor
densidad de material lipídico y macrófagos,
así como por poseer más material de origen
trombótico, que las obtenidas de pacientes no
diabéticos21.
Múltiples
factores contribuyen a la hipercoagulabilidad existente en los
pacientes diabéticos. El estrés oxidativo que
acontece como secuela de la hiperglucemia provoca la
glucosilación del colágeno de la pared arterial. Se
ha propuesto que este proceso de glucosilación es uno de los
mecanismos de la progresión acelerada de la enfermedad
arteriosclerótica que tiene lugar en los pacientes
diabéticos22. Los productos glicados favorecen la
disfunción endotelial, alteran los mecanismos
hemostáticos y fibrinolíticos, así como la
vía del FT (fig. 3).

Fig. 3.
Mecanismos aterotrombóticos en la diabetes mellitus. Los
productos avanzados glucosilados producidos por la hiperglucemia
constante inducen una disfunción del endotelio de la pared
vascular que altera los mecanismos fibrinolíticos y
hemostáticos vasculares, y originan un estado de
hipercoagulabilidad sanguínea que favorece la
aparición de los síndromes coronarios
agudos.
Las plaquetas de
los pacientes diabéticos presentan hiperreactividad con
hiperagregabilidad en respuesta al ADP e incrementada
adhesividad23. Además, las plaquetas
interaccionan con otras células, como CE y leucocitos,
produciéndose un mayor número de agregados de
leucocitos-plaquetas circulantes. La actividad procoagulante en los
pacientes diabéticos se ha atribuido a los
leucocitos24. En los pacientes diabéticos con
microalbuminuria se observa un incremento de la expresión de
monocitos con actividad procoagulante15. Asimismo,
existen valores elevados de FVII, FVIII fibrinógeno, PAI-1 y
vWF que también contribuyen a la incrementada TS asociada a
la DM25.
Los productos
glicados avanzados inducen la expresión del FT en
macrófagos y monocitos in vitro26.
Recientemente se ha comunicado que en pacientes diabéticos
existen valores elevados de TFPI como consecuencia de la
activación del FT27. Sin embargo, la
relación entre hipercoagulabilidad y control
glucémico es un tema bastante controvertido25,28.
A pesar de ello, diversos estudios han sugerido que el control
glucémico podría reducir el riesgo de complicaciones
trombóticas15,17. En un estudio reciente
comunicamos que la elevada TS hallada en diabéticos se
asocia con valores circulantes elevados de FT activado; más
importante es la observación de que un control efectivo de
la glucemia está asociado con una reducción
plasmática de los valores de FT activado y la TS. Estas
observaciones sugieren la importancia del control glucémico
sobre la TS, primordialmente mediada por una inhibición de
los valores circulantes de FT8.
MECANISMOS ETIOPATOGÉNICOS DE LA HIPERCOLESTEROLEMIA
EN LA TROMBOSIS VASCULAR
La
hipercolesterolemia se ha asociado con la generación de LDL
oxidadas y de radicales de oxígeno libres (RO) en la pared
vascular y en la circulación sanguínea29.
Éstos, a su vez, han sido presentados como los activadores
de la disfunción endotelial, particularmente en las zonas de
estrés, así como de los macrófagos y de los
monocitos en los medios ricos en lípidos29,30.
Por otro lado, las CE modulan la permeabilidad de la membrana
vascular al flujo de las LDL. Algunos factores de riesgo, como la
HTA o la hipercolesterolemia, facilitan la penetración de
las LDL en la íntima. Las LDL sufren modificaciones por la
intervención de las CE, las CML y los macrófagos,
convirtiéndose en LDL oxidadas, moléculas con una
mayor aterogenicidad. El proceso de disfunción endotelial
inducido por las LDL oxidadas se inicia al producirse una
disminución de la producción de NO, así como
un incremento de la expresión de moléculas de
adhesión: VCAM-1 e ICAM-I y de P-selectina, que propician la
adhesión de los monocitos al endotelio dañado. Los
monocitos circulantes son atraídos por la proteína
quimiotáctica para monocitos (MCP-1), penetran en la pared y
las LDL oxidadas facilitan su conversión en
macrófagos. Éstos captan LDL oxidadas y se convierten
en células espumosas que provocan apoptosis de las
CE31. La angiogénesis también contribuye
al proceso aterosclerótico. Las CML son activadas por la
citocinas (TNF-α, IL-1, IL-6, IL-8) y el factor de
crecimiento (FG), que desde la capa media migran a la íntima
del endotelio vascular y proliferan contribuyendo a la
evolución de las lesiones32. Por otra parte, la
lipoproteína A tiene una estructura similar al
plasminógeno y puede reducir la formación de plasmina
y alterar la trombólisis33.
El
fenómeno de oxidación de los LDL y activación
de RO de CE, macrófagos y monocitos puede generar FT y su
correspondiente ARN mensajero34, y ser liberados en la
circulación como micropartículas del FT y, como
tales, podrían ser considerados de origen
sanguíneo35. Las micropartículas del FT
pueden fundirse o ser transportadas por partículas
lipoproteínicas, incluyendo LDL, VDL y HDL, y además,
es posible que la hiperlipemia per se incremente el
número de partículas de FT en la
sangre36.
Los valores
elevados de LDL incrementan el crecimiento del trombo bajo
determinadas condiciones reológicas. En un estudio reciente
se observó cómo los pacientes con valores elevados de
LDL mostraban altas concentraciones de FT, lo que sugiere una
posible asociación con la predisposición a la
trombosis observada en los hiperlipémicos8. Por
el contrario, las HDL tienen un efecto protector frente al proceso
oxidativo de las LDL. Así, cuando los valores de HDL se
incrementan, experimentalmente se observa un descenso en el
número de macrófagos activados y, presumiblemente, la
estabilización del fenómeno de la rotura de la placa
y la formación del trombo37.
Diversos ensayos
clínicos con inhibidores de la HMG-CoA reductasa o estatinas
demuestran, sin duda, una mejora en los eventos cardiovasculares no
únicamente a través de una reducción de los
valores de LDL38,39. La reducción de las LDL
mediante estatinas puede disminuir el crecimiento del trombo en un
20%, la vasoconstricción, el tamaño del núcleo
lipídico, así como mejorar el perfil
fibrinolítico en pacientes con y sin enfermedad
coronaria6,40. Experimentalmente, se han observado
posibles efectos «pleiotrópicos» de las
estatinas en dosis altas que reducen el potencial inflamatorio y
trombótico, estabilizando la placa aterosclerótica.
En cultivos humanos y en modelos animales se ha demostrado que las
estatinas lipofílicas (fluvastatina, simvastatina) suprimen
la expresión del FT de monocitos/macrófagos a
través de la inhibición de una proteína
implicada en la biosíntesis del FT. Asimismo, disminuyen el
número de macrófagos activados y, en consecuencia, la
liberación de MPI-134,41. Los marcadores
inflamatorios relacionados con la función endotelial
(VCAM-1, PCR) también son reducidos33,42.
Adicionalmente, declinan las concentraciones de FT y, por tanto, de
la unión entre FVIIa y FX36. Estos hallazgos
sugieren que los cambios cualitativos en las placas
ateroscleróticas y el proceso trombótico subyacente
pueden ser causa de la importante reducción de los episodios
vasculares obtenida con las estatinas.
MECANISMOS ETIOPATOGÉNICOS DEL TABAQUISMO EN LA
TROMBOSIS VASCULAR
El tabaquismo se
ha identificado como un factor de riesgo mayor de presentar
complicaciones ateroscleróticas1. La
asociación del tabaquismo con un incrementado riesgo de SCA
y muerte súbita está claramente
establecida5,43. Se ha sugerido que las alteraciones de
las funciones antitrombóticas y fibrinolíticas de la
sangre y la pared vascular pueden ser causa de la mayoría de
los episodios vasculares que se producen en los fumadores, aunque
los mecanismos por los cuales el tabaquismo incrementa el riesgo de
complicaciones aterotrombóticas no están totalmente
elucidados. El tabaco produce alteraciones en las CE y reduce los
valores de NO, que son causa de la disfunción endotelial,
probablemente por dependencia de la nicotina44,45, que
activa el sistema nervioso central. La liberación de
catecolaminas que se produce puede potenciar la agregación
plaquetaria y la elevación de fibrinógeno en la
sangre, así como la activación de los monocitos y la
generación de trombina, y promover la oxidación de
las LDL, como resultado de los RO presentes en
fumadores46,47. Los datos existentes sobre los efectos
del tabaco en los factores trombohemostáticos y
fibrinolíticos son limitados y
controvertidos45,48,49. Sin embargo, algunos autores han
observado una asociación entre disfunción endotelial
y el incremento de la actividad procoagulante que se produce en los
sujetos fumadores, básicamente por una reducción en
la relación t-PA/PAI-1 y de los valores de
TFPI45,48,49. Se ha observado que en ratones expuestos
al humo del cigarrillo se incrementaba la expresión del FT,
VCAM-1 y macrófagos en las lesiones
ateroscleróticas49. Asimismo, se ha comunicado
una disminución de TFPI en sujetos fumadores50.
La reducción de los episodios isquémicos en los
sujetos fumadores al lograr la abstención tiene, a su vez,
un sorprendente efecto inmediato y también un efecto
retardado. Los mecanismos como el vasospasmo, la reducción
de la capacidad pulmonar y, sobre todo, la activación
plaquetaria, que son rápidamente reversibles, si se
continúa en la abstención de fumar pueden explicar
los rápidos beneficios que se producen51. En un
reciente trabajo, los valores del FT activado circulante se
incrementaron un 30% en sujetos fumadores a las 2 h de fumar, lo
que sugiere que el tabaco puede promover una rápida
liberación del FT y explicar, en parte, los fenómenos
de su asociación con la trombosis vascular y de los
rápidos beneficios obtenidos con la abstención de
fumar8.
FACTORES DE RIESGO, FACTOR TISULAR E
HIPERTROMBOGENICIDAD
Como hemos
visto, los factores de riesgo como la diabetes mellitus, la
hiperlipemia y el tabaquismo contribuyen al proceso
aterotrombótico por un mecanismo común: la
disfunción endotelial que activa interacciones entre
leucocitos-plaquetas con liberación de FT, generación
de trombina y formación del trombo.
El FT es una
glucoproteína de bajo peso molecular que inicia la
activación de la cascada intrínseca de la
coagulación y se cree que es el mayor regulador de la
coagulación, de la hemostasia y de la
trombosis4,52. El FT forma un complejo de elevada
afinidad con los factores de coagulación VII/VIIa; el
complejo FT/VIIa activa los factores IX y X, generando
trombina53 (fig. 4). La actividad del complejo FT/FVIIa
está regulada por un inhibidor endógeno (TF
pathway inhibitor), el TFPI, que forma un complejo con FT,
FVIIa y FXa que inhibe al FT dependiente de la cascada de
coagulación54 (fig. 4).

Fig. 4.
Factor tisular y activación de la cascada de la
coagulación. La rotura de la placa pone en contacto el
contenido de la placa con el torrente circulatorio, activando la
hemostasis y generando trombina. Las plaquetas se unen al factor
von Willebrand y al colágeno a través de los
receptores GPIb y GPIa. El fibrinógeno se une a los
receptores GPIIb/IIIa y se forman puentes entre plaquetas y
fibrinógeno, facilitando la agregación plaquetaria.
El FT de la placa aterosclerótica se activa al entrar en
contacto con la fosfatidilserina en la superficie de las
células apoptóticas, y forma micropartículas
procoagulantes que, junto con las transportadas por los monocitos,
activan la cascada de la coagulación generando trombina. La
trombina generada, en asociación con las membranas celulares
y las plaquetas, convierte el fibrinógeno en fibrina, activa
las plaquetas y los factores V y VIII, estabilizando el crecimiento
del trombo.
Normalmente, el
FT sólo está presente en la adventicia de las
arterias sanas, pero se ha detectado en las arterias
arterioscleróticas, sobre todo en las placas
ateroscleróticas, donde es abundante, particularmente en el
núcleo lipídico acelular y en la región
subyacente luminal, donde es prominentemente expresado por los
macrófagos derivados de los monocitos. Se considera que el
alto contenido de FT en el núcleo rico en lípidos es
el principal factor de la alta trombogenicidad de las placas
ateroscleróticas y, por tanto, del proceso trombótico
común a los SCA9,10. Además, los valores
de AgFT son más elevados en los pacientes con SCA que en
aquellos con angina estable. En las placas de los pacientes con
angina inestable se observa una expresión mayor de FT que en
los pacientes con angina estable55 que se relaciona con
la presencia de eventos desfavorables56, lo que sugiere
que una relación directa entre la existencia de FT y
trombosis arterial es el sustrato de una placa
complicada.
El contenido de
FT en la placa puede ser atenuado por la presencia del TFPI, que es
capaz de inhibir específicamente al FT consiguiendo una
reducción significativa de la capacidad trombótica de
la placas ricas en lípidos57. Algunos
investigadores observaron que la inhibición de la
expresión del FT intimal por el TFPI reducía la
hiperplasia inducida postangioplastia en un modelo porcino, lo que
sugiere una relación entre la reestenosis postangioplastia y
la trombogenicidad mediada por la expresión del
FT58.
Factor tisular circulante y trombosis arterial
Los infiltrados
de macrófagos en aterectomías de pacientes con angina
inestable se correlacionan con el contenido en FT9, lo
que indica que estas células podrían ser la causa del
contenido en FT. La expresión sistémica de FT elevada
en monocitos circulantes ha sugerido que también puede
contribuir al estado trombogénico de los pacientes con SCA.
Además, los pacientes con angina inestable presentan valores
incrementados de FT y de TFPI circulantes59. Asimismo,
se han identificado micropartículas circulantes con
actividad procoagulante60,61. Durante la apoptosis,
principalmente de macrófagos en la pared vascular, un
fosfolípido aniónico (fosfatidilserina) se dispone en
la superficie de la célula confiriendo una potente actividad
procoagulante61. Se ha postulado que estas
micropartículas apoptóticas son la causa de casi toda
la actividad del FT en la placa del núcleo lipídico.
En pacientes con SCA se han identificado valores elevados de
micropartículas procoagulantes en la sangre circulante,
mientras que estos valores fueron similares en los pacientes con
angina estable y no coronarios60. Estos hallazgos
sugieren la contribución de estas micropartículas a
la perpetuación y el mantenimiento del proceso
trombótico. En adición a sus efectos en la
promoción y amplificación de la cascada de
coagulación, estas micropartículas pueden causar la
diseminación de potenciales procoagulantes y
proinflamatorios en sitios remotos de su lugar de
origen62. Más recientemente, a estas
micropartículas se las ha identificado como una posible
causa de la disfunción endotelial presente en los pacientes
con infarto de miocardio63.
Los factores de
riesgo, como la hipercolesterolemia, el tabaquismo y la DM2,
podrían activar los leucocitos y promover la
circulación de micropartículas procoagulantes,
contribuyendo al proceso trombótico. Asimismo, en las
condiciones trombogénicas de hipercolesterolemia, DM2, y
tabaquismo, la proteína C reactiva (PCR) en la sangre se ha
encontrado elevada41, lo que implica una posible
relación entre la inflamación, circulación
sistémica o pared vascular y trombosis.
La PCR es un
marcador muy sensible a bajos grados de inflamación. Esta
proteína refleja el componente inflamatorio de la placa
aterosclerótica, se ha mostrado capaz de predecir eventos
coronarios64 y podría activar leucocitos y la
trombosis coronaria, explicando la relación entre
inflamación y trombosis en el desarrollo de complicaciones
de las placas ateroscleróticas.
CONCLUSIONES
En resumen, en
un tercio de los SCA, en los casos de muerte súbita por
infarto, no hay rotura de la placa aterosclerótica, sino
únicamente una erosión superficial; la
complicación trombótica en estos casos podría
depender de un estado sistémico trombogénico activado
por factores sistémicos, como el tabaquismo, la diabetes y
la hipercolesterolemia. Más recientemente se ha observado
que este estado hipertrombótico podría estar mediado
por valores elevados de FT circulante, muy superiores a los que
presentan los sujetos sanos sin factores de riesgo. Estas
observaciones enfatizan la necesidad de un agresivo manejo de los
factores de riesgo mencionados, mediante modificaciones en el
estilo de vida y una terapia específica. Asimismo, la
incrementada actividad del FT circulante asociada a la TS
desencadenada por dichos factores puede ser la base para
desarrollar futuros tratamientos estratégicos dirigidos a la
inhibición del FT.
Correspondencia: Dra. A. Sambola.
Serardiología. Hospital de Terrassa.
Ctra. de Torrebonica, s/n. 08227 Terrassa. Barcelona.
España.
Correo electrónico:
asambola@yahoo.com
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