Como es bien
conocido, la función cardiovascular se caracteriza, entre
otros factores, por diversos índices y parámetros
biomecánicos, y a su vez depende de los fenómenos que
éstos describen. El artículo de Bia et al1
publicado en este número de Revista Española de
Cardiología estudia estos parámetros mediante
técnicas in vitro, y establece conclusiones que
pueden servir para la caracterización precoz de la
enfermedad arterial degenerativa. Existen numerosos trabajos que
estudian la influencia cardiovascular de parámetros
mecánicos en distintos niveles2-7. Asimismo, en
algunos trabajos clínicos se evidencia la necesidad de
nuevos índices hemodinámicos que pueden surgir de una
interpretación correcta de la
biomecánica8.
En este breve
comentario se pretende precisar la definición y la utilidad
de algunos de estos parámetros, así como establecer
sus limitaciones desde una perspectiva general de la
aplicación clínica y de la investigación
básica. Es necesario advertir que el objetivo de una
caracterización precisa de estos términos
biomecánicos no es el empleo de fórmulas complejas o
modelos matemáticos gratuitos, sino caracterizar de la
manera más simple y realista posible la respuesta real de
las arterias.
Los factores
mecánicos pueden establecerse a distintos
niveles:
-
Niveles sistémico global y regional, estudiando,
por ejemplo, el efecto Windkessel de mayor distensibilidad
elástica de la aorta proximal, la resistencia global al
flujo de la vasculatura periférica y la propagación
global de las ondas de pulso.
-
Nivel local integrado, mediante modelos unidimensionales que
integran la sección arterial, por los cuales se explica la
velocidad de las ondas de pulso (ecuación de Moens-Korteweg)
y se definen parámetros elásticos como los
módulos presión-deformación
(Ep) o presión-diámetro
(Epd) empleados en el artículo1
publicado en este número, o viscoelásticos como
Vpd igualmente citado en dicho
artículo.
-
Nivel local puntual, a través de modelos tridimensionales
que estudian punto a punto tanto el movimiento del fluido
sanguíneo como la respuesta del tejido de la pared arterial.
En éste se formulan las relaciones básicas entre las
fuerzas aplicadas sobre el tejido (tensiones) y sus elongaciones
unitarias (deformaciones), descritas por la mecánica de
medios continuos, mediante modelos como la elasticidad lineal
(módulos de Young E o de Poisson v) o la
elasticidad no lineal.
-
Nivel micromecánico, estudiando fenómenos como la
microestructura de la pared arterial constituida por células
musculares lisas y matriz conectiva extracelular de elastina y
colágeno, la mecánica celular (p. ej., para las
células del endotelio) o incluso la mecánica
molecular de las cadenas de proteínas que forman la
microestructura del tejido conectivo.
En todos los
niveles citados existen modelos y pueden medirse parámetros
mecánicos, así como correlacionarse con la
función cardiovascular2,3, la existencia de
afecciones o el riesgo de éstas4.
A pesar de que
en ocasiones el estudio matemático detallado de la
biomecánica y la hemodinámica pudiera parecer
novedoso o reciente, debe advertirse en primer lugar que todos los
fenómenos básicos aquí citados están
perfectamente descritos no sólo en los textos
clásicos de biomecánica de Fung9-11, sino
también en los textos de hemodinámica12.
Por otra parte, muchos de los fenómenos han sido estudiados
y caracterizados hace decenas o centenares de años, incluso
en algún caso en el siglo xviii: el efecto Windkessel fue
descrito por Hales en 173313, y caracterizado con
precisión por O. Frank en 189914; la velocidad de
ondas del pulso sanguíneo fue caracterizada por Young en
180815 y popularizada algo más tarde por
Moens16 y Korteweg17. A Young se debe
asimismo el módulo elástico de igual nombre
(E); por último, los modelos viscoelásticos
lineales como el de Kelvin-Voigt fueron formulados por Boltzmann en
187618 y aplicados a las arterias por
Hardung19. También es de destacar que la
mayoría de estos trabajos fueron desarrollados en el
ámbito de la medicina, al que pertenecen muchos de los
anteriores autores, y no en ámbitos más abstractos o
técnicos como la matemática o la
ingeniería.
A pesar de lo
anterior, todavía necesitamos realizar más
investigación básica para conocer mejor las
propiedades del flujo sanguíneo, así como la
respuesta del tejido arterial, en los diversos niveles citados
anteriormente. Esta investigación se basa en nuevas
técnicas experimentales, nuevos modelos matemáticos y
de simulación por ordenador20,21, o bien en
nuevas técnicas de obtención o tratamiento de
imagen22,23. Asimismo, el conocimiento más
profundo puede y debe repercutir en aplicaciones clínicas en
el estudio, el tratamiento y la prevención de
enfermedades.
El
artículo de Bia et al1 publicado en este
número de la Revista describe una investigación
interesante por la cual se caracterizan propiedades
mecánicas locales a nivel integrado en la sección
para diversas regiones arteriales. Para ello se efectúan
mediciones in vitro en ovejas con un procedimiento riguroso,
y en condiciones de flujo pulsátil similares a las
fisiológicas. La caracterización del módulo
elástico arterial y del amortiguamiento de la pared,
realizada con tono muscular, permite corroborar fenómenos
conocidos de la circulación sistémica, como la mayor
flexibilidad de la aorta proximal respecto de las arterias
periféricas (efecto Windkessel). Además se determinan
otros resultados interesantes como la constancia de la constante de
tiempo viscoelástica (τ = FAP). Estos estudios aportan
datos que pudieran ser de utilidad para la caracterización
de desviaciones o anomalías patológicas o factores
que impliquen riesgo cardiovascular.
RESUMEN DE CONCEPTOS Y
NOMENCLATURA
En el
artículo de Bia1, y más en general en la
biomecánica, se emplean diversos conceptos técnicos
que pueden no ser de uso común en la práctica
médica. Por ello, puede resultar conveniente recordar su
significado preciso o incluso la nomenclatura correcta en
español (a menudo se producen traducciones ad hoc
incorrectas de términos en inglés, con la
consiguiente confusión). Con objeto de ofrecer una
terminología consistente, se ofrece a continuación
--sin pretensión de originalidad-- un resumen que
puede ser de utilidad para el estudio de índices
biomecánicos en la hemodinámica. Puede encontrarse
una descripción más detallada en artículos
específicos9,10,12.
Tensiones, deformaciones
y módulos elásticos
Las acciones
mecánicas sobre el tejido se caracterizan mediante el
concepto de tensión (fuerza por unidad de superficie), que
produce deformaciones de éste en distintas direcciones.
Básicamente, tensiones y deformaciones están
relacionadas por los módulos elásticos (fig.
1).

Fig. 1.
Tensiones,
deformaciones y módulos elásticos.
Parámetros de la
sección arterial
Los conceptos
anteriores sirven para determinar la respuesta de la sección
arterial mediante modelos sencillos integrados en esta
sección (fig. 2).

Fig. 2.
Modelos de
sección arterial.
Modelos que definen el
comportamiento de la pared arterial: elasticidad lineal/no
lineal
Se compara a
continuación la respuesta mecánica que tendría
una arteria frente a variaciones de presión
sanguínea, en la hipótesis ideal de un tejido
elástico lineal, frente a la respuesta real que no es lineal
ni es perfectamente elástica (fig. 3).
Fig. 3.
Modelos de
elasticidad.
Un tejido
perfectamente elástico y lineal (fig. 3A) se caracteriza, en
todo su rango de deformación, por un único
módulo de elasticidad (pendiente de la recta de respuesta),
con una sola rama para carga y descarga. Sin embargo, los tejidos
blandos del cuerpo humano son altamente no lineales, y su respuesta
tampoco es perfectamente elástica. Por tanto, no cabe
establecer un módulo de elasticidad único, sino que
éste debe evaluarse en cada punto de manera incremental,
mediante la tangente (para perturbaciones pequeñas de
presión) o mediante una secante a la curva de respuesta del
material (p. ej., entre la presión diastólica y
sistólica). En la figura 3B se muestra el resultado de un
ensayo in vitro de una carótida humana sana
(realizado en el Departamento de Ciencia de Materiales, Universidad
Politécnica de Madrid, por G. Guinea et al
[comunicación personal]). En este ensayo se evidencia una
primera fase para presiones bajas en que la arteria es más
flexible, y la respuesta mecánica se debe principalmente a
la elastina. Cuando se aumenta la presión, se produce una
fuerte elevación de rigidez debido a que las fibras de
colágeno entran en tensión. Este mecanismo natural de
rigidización, común a la mayoría de los
tejidos blandos, le dota de estabilidad y previene de daño,
evitando deformaciones excesivas que pudieran romper el tejido. Por
otra parte, aunque el ensayo fue realizado a velocidad lenta, se
observa una clara diferencia entre las ramas de carga y descarga,
por lo que el tejido no responde exactamente a un modelo
elástico. Se ha encajado un modelo analítico
elástico no lineal (en verde) que permite una
simulación por ordenador mediante elementos finitos del
tejido20. Los autores del trabajo publicado en este
número de la Revista1 caracterizan los distintos
módulos elásticos que emplean de forma secante o
tangente, según los casos.
Viscoelasticidad
Por
último, se resume a continuación brevemente el modelo
viscoelástico más elemental, denominado de
Kelvin-Voigt, también empleado por los autores en el
artículo al que hace referencia este editorial1.
La viscoelasticidad proporciona una respuesta retardada en el
tiempo frente a la respuesta elástica que sería
teóricamente instantánea. El modelo de Kelvin-Voigt
tiene diversas limitaciones, como que predice una histéresis
dependiente de la frecuencia12. Sin embargo, para una
caracterización bajo una frecuencia única como el
utilizado por Bia et al1 puede ser adecuado (fig.
4).

Fig. 4.
Modelo
viscoelástico.
POTENCIALES LINEAS
ADICIONALES DE INVESTIGACION BASICA
Como se dijo
antes, existen aún numerosas limitaciones a nuestro
conocimiento de la biomecánica cardiovascular y de la
hemodinámica. En relación con los tejidos, debe
considerarse que exhiben características complejas que son
necesarias tener en cuenta para interpretaciones realistas, tales
como la elasticidad no lineal, su anisotropía, la necesidad
de obtención de propiedades mediante experimentos realistas
in vitro comprobados con medidas in vivo, la
viscoelasticidad o poroelasticidad. Asimismo, son necesarias
determinaciones a otras escalas, como puede ser la mecánica
celular del endotelio. No resulta viable un único modelo
matemático o de simulación que incorpore todos los
fenómenos anteriores, por lo que es necesario decidir en
función de la aplicación concreta.
Por otra parte,
conviene sacar partido de los avances tecnológicos y
científicos en equipamiento experimental, técnicas de
imagen, modelos matemáticos y numéricos y su
aplicación en simulación por ordenador. En este
sentido, cabe citar las técnicas de dinámica de
fluidos que permiten determinaciones precisas de efectos
hemodinámicos locales tridimensionales. Igualmente, los
métodos de elementos finitos pueden ofrecer
información precisa del estado y la evolución
mecanobiológica del tejido arterial. Como ejemplo de este
tipo de modelos se ofrece el resultado de la figura siguiente,
obtenida mediante una simulación acoplada del flujo
sanguíneo y la deformación de la pared arterial en la
coronaria izquierda24, cuya geometría se ha
reconstruido a partir de modernas técnicas de imagen
cardiovascular in vivo y geometría computacional
(figs. 5 y 6).

Fig. 5.
Simulación conjunta de flujo y deformación de la
pared arterial.

Fig. 6.
TModelo
tridimensional con predicción de la trayectoria de las
partículas.
CONCLUSION
Como Bia et
al1 nos recuerdan, las alteraciones mecánicas son
una de las manifestaciones más precoces de la enfermedad
arterial degenerativa. La adecuada comprensión de estos
fenómenos y su estudio detallado permitirán la
detección, el tratamiento y la vigilancia de sus efectos en
el sistema cardiovascular con los beneficios sanitarios
consiguientes.
Véase
artículo en págs. 167-74
Correspondencia: Dr. J.M. Goicolea Ruigómez.
Grupo de Mecánica Computacional. Universidad
Politécnica de Madrid.
Prof. Aranguren, s/n. Ciudad Universitaria. 28040 Madrid.
España.
Correo electrónico:
goico@mecanica.upm.es
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