INTRODUCCIÓN
La adenosina es
un nucleótido endógeno, que comprende la adenina y
una pentosa y se origina por diferentes vías
metabólicas. Sus acciones se conocen desde hace muchos
años. Éstas incluyen efectos cardiovasculares, como
inotropismo y cronotropismo negativos, vasodilatación y
trastornos de la conducción, además de efectos
extracardiovasculares, como la liberación de
neurotransmisores, la actividad del sistema nervioso central, la
función de las plaquetas y los leucocitos, la
lipólisis y el metabolismo de la glucosa. Los
múltiples efectos propios de la adenosina no son conocidos
en su totalidad, pues tiene la capacidad de actuar tanto en el
interior como en el exterior de las células. En las
células cardíacas la adenosina actúa a
través de 4 receptores sarcolemales distintos:
A1, A2A, A2B y
A31. Éstos se encuentran acoplados a
la superfamilia de proteínas G, reguladoras de los efectos
derivados de la estimulación de los receptores. Las
proteínas G difieren en la secuencia de sus
aminoácidos y en el peso molecular. La proteína G
activa los canales de K+ y de Ca2 y,
posiblemente, la fosfolipasa C-β
2.
El receptor
A1, acoplado al sistema de las proteínas G,
reduce los valores de adenosinmonofosfato cíclico (AMPc) por
antagonizar el incremento en la actividad de la
adenilciclasa2. Además, se han encontrado
diferentes receptores cardíacos que pueden influirse por la
adenosina, como los canales muscarínicos de potasio (KACh,
KADO), que median sus efectos cronotrópicos y
dromotrópicos en las aurículas, pero no en los
ventrículos. Al acumularse adenosina en los espacios
extracelulares, se incrementa la corriente de salida de potasio, lo
que provoca una disminución de la velocidad de
conducción en las células
auriculoventriculares3,4.
En las
células miocárdicas ventriculares, el receptor
A1 parece estar relacionado únicamente con la
inhibición de la adenilciclasa mediante la proteína G
inhibitoria, lo que explica la atenuación por parte de la
adenosina de los efectos estimulantes de las catecolaminas sobre
los receptores betaadrenérgicos5. Por lo tanto,
puede decirse que la adenosina suprime el automatismo de las
células sinoauriculares como resultado de la
hiperpolarización celular y, en consecuencia, disminuye la
frecuencia de descarga del nódulo sinusal. Asimismo, la
adenosina provoca un bloqueo de salida de impulsos en este
nódulo, reduce el automatismo y la velocidad de
conducción en las células auriculares y en el
nódulo auriculoventricular3,4. A escala
ventricular su acción es indirecta, por lo que
tendría efecto en los trastornos relacionados con el
incremento de las concentraciones de
catecolaminas3,6-8.
El uso de la
adenosina en el tratamiento de las arritmias supraventriculares se
ha introducido en la práctica clínica con mucho
éxito y aceptado ampliamente. Además, este
fármaco se ha utilizado para el diagnóstico
diferencial de taquiarritmias con QRS aberrante, aunque con cierta
precaución, dado que facilita la conducción por la
vía anómala en caso de preexcitación y
así puede desencadenar un episodio de fibrilación
ventricular (FV)9,10. El inicio rápido de su
acción y su corta vida media han generalizado su empleo para
estos fines. Su efectividad en el tratamiento de las arritmias
supraventriculares se ha comparado con la del verapamilo, y se ha
encontrado gran similitud y menores efectos
secundarios11.
Sin embargo,
poco se ha publicado acerca del uso de la adenosina para el
tratamiento de las taquiarritmias ventriculares. Los estudios
realizados, tanto en modelos animales como en humanos, han
demostrado que el fármaco no tiene efecto
electrofisiológico directo en las fibras miocárdicas
ventriculares ni en el sistema de His-Purkinje7. Su
efecto indirecto está relacionado con el antagonismo del
incremento del AMPc y es mediado por la adenilciclasa inhibida por
la adenosina12. En las arritmias ventriculares de origen
isquémico, la adenosina no se ha considerado útil
porque no afecta directamente al potencial de acción
transmembrana13. Por el contrario, en taquicardias
ventriculares (TV) idiopáticas, o que se presentan en
corazones estructuralmente normales, que parecen estar relacionadas
con potenciales disparados (triggered
potentials)14, la adenosina ha mostrado ser
efectiva. Esto acontece sólo cuando está implicada la
participación del sistema adrenérgico con
generación de pospotenciales tardíos (fase 4 del
potencial de acción transmembrana). Por otra parte, la
adenosina administrada por vía intravenosa puede
desencadenar un reflejo simpático causante de la
generación de taquicardia sinusal, extrasístoles
auriculares o ventriculares, TV no sostenida y fibrilación
auricular (FA)11,15,16.
Ya hemos
publicado algo respecto de los efectos favorables de la adenosina
en ciertos casos de TV, debida probablemente a potenciales
disparados17. Ahora presentamos los efectos de este
fármaco en TV experimentales inducidas por actividad
disparada, que se sabe se debe a la aconitina18.
Exponemos, asimismo, la acción de la adenosina en las TV que
se mantienen verosímilmente por microrreentradas, formadas
en la periferia de pequeñas áreas de daño
miocárdico. Hemos preferido producirlo con fenol
concentrado, para obtener una zona de daño circunscrita y
bien delimitada. Esto no puede conseguirse por ligadura de una
coronaria. En nuestros experimentos, hemos observado una
acción antiarrítmica difásica, temprana y
tardía. Proponemos, por tanto, la hipótesis de que la
acción temprana se deba a la propia adenosina, de vida media
muy corta, y la tardía a un catabolito de ella, por ejemplo
la inosina, ya considerada inactiva por otros
autores19.
MATERIAL Y
MÉTODO
Hemos
investigado la acción antiarrítmica de la adenosina
--el restablecimiento fugaz o transitorio del ritmo sinusal
(RS)-- en 173 perros mestizos con peso entre los 13 y los 17
kg; 16 animales aparte han hecho el objeto de un estudio
preliminar. Todos los animales, anestesiados con 30 mg/kg de
pentobarbital sódico por vía intravenosa, se
conectaron a una bomba de respiración artificial en
infusión continua de solución de Hartmann. Una vez
abierto el tórax y expuesto el corazón sobre 4 hojas
de pericardio, inyectamos 1-1,5 ml de fenol al 70%, dependiendo del
peso del animal, en el espesor del miocardio, cerca de la punta del
ventrículo izquierdo. Así se obtenía, en
general, una zona de daño miocárdico circunscrita y
bien delimitada; 30-60 min después, hemos producido una TV,
generalmente izquierda, por la introducción de diminutos
cristales de aconitina Sigma en el miocardio contiguo al
área dañada, 15-30 min más tarde se
inyectó la adenosina, en bolo, en la vena cava
superior.
El grupo control
comprende 72 perros, en los que se provocó la TV por los
cristales de aconitina introducidos en la periferia del área
dañada, pero no se les administró adenosina. En 16
animales aparte investigamos sólo si había o no
efecto antiarrítmico de la adenosina en dichas TV. A su vez,
los efectos tempranos y tardíos de dosis de 6 y 12 mg de
sulfato de adenosina Sigma se observaron en otro conjunto de 85
perros. En 63 de ellos se indujo TV por aconitina, asociada a
daño miocárdico. De éstos, en 20 se
efectuó una inyección única de 6 mg de
adenosina (grupo A), mientras que en 21 animales la dosis fue
repetida 60 min después de la primera (grupo B). En otros 12
animales del mismo grupo, se administraron 12 mg de adenosina en
dosis única (grupo C) y en los 10 restantes se
inyectó esta dosis del fármaco en forma repetida
(grupo D). Las dosis mencionadas de adenosina se emplearon
también en 18 perros (6 mg en 6 y 12 mg en 12 animales,
respectivamente), en los que la arritmia ventricular se
debía exclusivamente al daño miocárdico sin
aplicación de aconitina. Solamente en 6 perros de los 12 que
recibieron la dosis alta (12 mg) fue posible inyectar una segunda
dosis igual. Tal dosis se utilizó, además, en 4
animales, en los que la TV era aparentemente espontánea, es
decir, apareció antes de que se inyectara el fenol y se
aplicara la aconitina.
En todos los
experimentos se registraron las derivaciones DII, aVR o
aVL, las derivaciones unipolares intraventriculares derecha e
izquierda y la de la pared de la vena cava superior. Los registros
fotográficos se efectuaron siempre en un polígrafo
VR-6 de la compañía Electronics for Medicine, con
velocidad del papel de 100 mm/s. Se registraron los trazos en
condiciones de control, con la TV y tras la inyección de la
adenosina: al final de la inyección, cada 5 min durante los
primeros 15 min y, después, cada 30 min por 1 hora o
más. Pero el seguimiento de los trazos fue continuo en la
pantalla del polígrafo.
Simultáneamente a los registros electrocardiográficos
se anotaron los valores de presión arterial
sistólica, obtenidos en un manómetro de mercurio en U
conectado a la arteria femoral derecha. En efecto, más que
los valores absolutos de la presión arterial
sistémica, nos interesaban sus variaciones durante el
experimento.
Se juzgó
como efecto temprano el restablecimiento del RS en los primeros 15
min desde el fin de la inyección de adenosina, como
tardío el que se presentó entre los 30 y 60 min. La
recuperación del RS se consideró fugaz cuando duraba
unos segundos y transitoria cuando duraba varios
minutos.
Después
de cada experimento, se pesó el corazón para
determinar aproximadamente la dosis de adenosina utilizada en mg/g
de miocardio. Asimismo, se determinaron los volúmenes de
líquido administrados al animal, y los expulsados con la
orina, durante el experimento.
Estudio
estadístico
Los datos
resultantes a partir del conteo de las observaciones, en las
respectivas modalidades de los experimentos, se asignaron a las
casillas correspondientes de la tabla de distribución
binaria. El contraste de las variables se hizo mediante la prueba
de la χ² y se obtuvo su nivel de probabilidad con una
significación del 95%. Con el objeto de medir el grado de
asociación entre las variables consideradas, se calcularon
también los indicadores Φ² y coeficiente C de
contingencia. Tales cálculos se efectuaron con los paquetes
de cómputo GB-STAT V 6.5 MS Windows y Wynks de
TexaSoft.
RESULTADOS
Grupo control
En ninguno de
los animales del conjunto testigo se registró ni se
observó un restablecimiento fugaz o transitorio de RS tras
el desencadenamiento de la TV; 39 presentaron FV temprana y 33 la
presentaron entre 15 y 45 min después del comienzo de la TV,
que se aceleró progresivamente.
Efectos
antiarrítmicos de la adenosina
Un estudio
preliminar en 16 perros, con daño miocárdico y TV por
aconitina, mostró el restablecimiento del RS en 6 (37,5%):
en 3 fue temprano y fugaz; y en los otros 3 fue tardío.
Estos resultados no se incluyeron en la presente serie.
Las tablas 1 y 2
incluyen todos los experimentos en los que se administró
adenosina, independientemente del origen de la TV.
Por su lado, el
diferente comportamiento de la evolución global de la TV en
los animales tratados con adenosina respecto del observado en los
del conjunto control (sin adenosina) resulta significativo desde el
punto de vista estadístico (tabla 1). Se restableció
el RS en el 65% de los animales tratados con este fármaco,
mientras que no se restableció en ninguno de los que no lo
recibieron. En general, el RS restablecido por efecto de la
adenosina tenía una frecuencia igual o inferior a la
observada en los trazos de control. En el 35% de los animales, en
los que la adenosina no tuvo efecto antiarrítmico,
persistió la TV o ésta se aceleró
progresivamente hacia la FV.
La tabla 1
presenta la contingencia de 2 variables nominales entre sí:
la horizontal, relacionada con haberse administrado adenosina o no,
y la vertical, que se relaciona con el efecto positivo o negativo
de conversión a RS. El contenido de las casillas muestra el
número de observaciones de cada modalidad. Las pruebas
estadísticas empleadas en esta tabla de contingencias son:
χ², corrección de Yates, niveles de
significación (95%) y los coeficientes de contingencia
Φ² y C. El efecto de la adenosina en la conversión
a RS no deja duda, sin negarle el efecto aleatorio; lo afirma el
alto grado de asociación que se acerca a la unidad (escala 0
a 1).
Respecto de la
comparación de los efectos antiarrítmicos de la dosis
baja (6 mg) y la dosis alta (12 mg) del fármaco, la tabla 2
muestra que con la primera dosis de 12 mg se obtuvo más
consistencia en el restablecimiento de RS tardío que con la
dosis de 6 mg. La diferencia resulta estadísticamente
significativa.
La tabla 2 de
proporciones evidencia la relación causa-efecto en la
contingencia de las dosis (6 y 12 mg) con la conversión a RS
temprana o tardía. Los cálculos estadísticos
aplicados son: χ², corrección de Yates,
niveles de significación (95%) y la probabilidad exacta de
Fisher; además se calcularon los coeficientes de
contingencia Φ² y C. Destaca el efecto de la dosis alta en
la conversión tardía: mientras la dosis baja
restableció el RS en el 38% de los animales, la dosis alta
lo restableció en el 52%. Al contrastar las probabilidades
estadísticas, se obtiene una significación (<
95%). En cambio, en relación con el efecto temprano no se
demostró una diferencia significativa para las 2 dosis. Lo
mismo ocurrió con la administración de una segunda
dosis de adenosina.
En la figura 1
se exhibe un ejemplo de la acción antiarrítmica de 6
mg de sulfato de adenosina inyectada en la vena cava superior en
una TV por aconitina, en un corazón dañado, con una
frecuencia de 240/min y una conducción retrógrada
ventriculoauricular (sección superior). Al final del bolo de
adenosina, se abatió la frecuencia de la TV a 154/min, se
produjo una breve pausa seguida de un complejo sinusal y una
extrasístole ventricular izquierda. Después de la
pausa compensadora, apareció el RS fugaz con frecuencia de
133/min, inferior a la del RS en el trazo de control: 187/min
(sección intermedia). En la sección inferior, en la
parte derecha, puede verse el regreso de la TV izquierda con
frecuencia de 154/min. Este trazo, como todos los demás
registros, se tomó con velocidad de papel de 100
mm/s.
Fig. 1.
Acción antiarrítmica de una dosis de 6 mg de sulfato
de adenosina en la taquicardia ventricular por aconitina, en
corazón dañado de perro. Velocidad del papel: 100
mm/s.
IVD:
complejo intraventricular derecho; IVI: complejo intraventricular
izquierdo; TA: taquicardia auricular; VCS: vena cava
superior.
En los 21
experimentos del grupo B, en los que se inyectaron 2 dosis de 6 mg
de adenosina, respectivamente, se restableció el RS temprano
y fugaz en 5 (24%) casos, al igual que el tardío, con la
primera dosis. Con la segunda, el restablecimiento del RS fue
temprano y fugaz en 5 experimentos (24%) y tardío en 2
(10%). La adenosina administrada se calculó entre 0,04 y
0,06 mg/g de miocardio.
Respecto del
grupo C de 12 animales que recibieron una dosis única de 12
mg de adenosina, se obtuvo un RS temprano y fugaz en 8 (67%),
tardío y transitorio en 5 (41%). La dosis de adenosina
empleada fue de 0,05 a 0,16 mg/g de miocardio. Un ejemplo de la
acción antiarrítmica de la dosis de 12 mg de
adenosina se presenta en la figura 2. Ésta reproduce, en su
sección superior izquierda, una TV de origen homolateral
300/min inducida por aconitina en un corazón canino
dañado. A los 5 min de la inyección de esta dosis del
fármaco, se restableció el RS con frecuencia de
187/min. Cinco minutos después (sección inferior),
reapareció la TV izquierda con frecuencia de 200/min
más baja que la inicial. El registro se tomó a 100
mm/s.
Fig. 2.
Acción antiarrítmica de una dosis de 12 mg de sulfato
de adenosina en taquicardia ventricular por aconitina, en
corazón dañado de perro. Velocidad del papel: 100
mm/s.
RS: ritmo
sinusal; TV: taquicardia ventricular.
En los 18 perros
con TV provocada por el daño miocárdico, la primera
dosis de 12 mg de adenosina tuvo un efecto igual al de la dosis de
6 mg: el restablecimiento del RS temprano en el 66,67% de los
animales. Pero restableció el RS tardío en un mayor
número de ellos (el 66,67 frente al 50%).
Por lo que toca
a los 4 perros con TV aparentemente espontánea, con la
primera dosis de 12 mg de adenosina el RS temprano y fugaz
apareció en un experimento (25%) y el tardío en 3
(75%). Con la segunda dosis, el RS temprano y fugaz se
registró en 2 experimentos (50%) y el tardío en 3
(75%); la adenosina empleada fue igual a 0,10-0,12 mg/g de
miocardio.
Efectos
arritmogénicos
En 5 animales
que recibieron 2 dosis de 12 mg de adenosina por TV debida a
aconitina, en corazón dañado, se presentaron algunas
arritmias supraventriculares. En un animal, como efecto
tardío, se originó una taquicardia auricular baja con
frecuencia de 207/min. En otro, que tenía una TV derecha por
aconitina, como efecto inmediato de la segunda inyección de
12 mg de adenosina, apareció un aleteo auricular con
frecuencia de 461/min (fig. 3), que desembocó más
tarde en FA. El registro se tomó a 100 mm/s. Hubo
también extrasístoles y taquicardia tipo Wolff, como
ya señalaron otros autores20.
Fig. 3. Aleteo
auricular con frecuencia de 461/min y bloqueo auriculoventricular
2:1, en los registros inmediatos tras la segunda inyección
de 12 mg de adenosina, en un perro de 14 kg con daño
miocárdico y taquicardia ventricular por aconitina.
Velocidad del papel: 100 mm/s.
BL. AV.: bloqueo
auriculoventricular; FL. AUR.: aleteo auricular.
Por otra parte,
vale la pena mencionar que otro animal de 14 kg con TV 316/min, por
el daño miocárdico, tras la inyección de 12 mg
de adenosina mostró un bloqueo ventriculoauricular de
segundo grado del tipo 2:1. En el mismo animal, a los 60 min de la
inyección de adenosina, con TV de 240/min, apareció
un bloqueo ventriculoauricular de segundo grado con períodos
progresivos del tipo Luciani-Wenckenbah. Estos hallazgos
imprevistos tuvieron un carácter
esporádico.
DISCUSIÓN
Acción
antiarrítmica de la adenosina
Se sabe que la
aconitina desencadena arritmias ventriculares mediante la descarga
de potenciales disparados (triggered potentials) y la
adenosina se considera justamente un fármaco activo en
contra de tales potenciales21.
Por su lado, la
acción antiarrítmica de la adenosina, observada
cabalmente en 68 (80%) de 85 animales tratados, puede estar
relacionada con un efecto depresor del fármaco en el propio
automatismo, que pone en marcha el mecanismo de reentrada. Pero
ciertos autores22 opinan que la adenosina puede suprimir
las TV debidas a potenciales disparados por sus efectos
electrofisiológicos en el miocardio ventricular,
relacionados en forma inhibitoria con el sistema adenilciclasa del
AMPc. Tal acción antiadrenérgica del fármaco
parece constituir la explicación más viable de su
eficacia para suprimir, en corazones humanos, las TV inducidas por
catecolaminas23. Por lo contrario, el hecho de que la
adenosina no logre suprimir las TV debidas a fenómenos de
reentrada o de automatismo ectópico podría explicarse
por la ausencia de una acción directa de este fármaco
en el miocardio ventricular. Sin embargo, el hecho de haber
restablecido, en nuestra serie, un RS temprano en el 67% de las
taquicardias debidas únicamente al daño
miocárdico --tanto en las dosis de 6 mg como en las de 12
mg-- haría pensar en su acción beneficiosa
también en arritmias ventriculares debidas probablemente a
microrreentradas en la periferia del área dañada.
Otros autores, por ejemplo el Dr. Josep Brugada, en Maastricht,
habían ya señalado la presencia de tales
microrreentradas.
Como agente
antiarrítmico, la adenosina tiene muchas propiedades
inhabituales, en cuanto es un metabolito intermedio con poderosos
efectos cronotrópicos y dromotrópicos negativos en
los nódulos sinoauricular y auriculoventricular, y de
acción rápida y breve. Estos efectos, así como
los antiadrenérgicos, constituyen la base de sus propiedades
antiarrítmicas en el corazón24,25. A
éstos, se les ha agregado recientemente la acción
activadora del fármaco en los canales del potasio
dependientes del adenosintrifosfato (ATP) (canales K-ATP). Estudios
de isquemia/reperfusión en corazón de perro han
mostrado una acción cardioprotectora de la adenosina,
relacionada con la apertura de los canales K-ATP. Esta
acción es dependiente de la activación de los
receptores de tipo A1 para la adenosina y es
antagonizada por bloqueadores de tales receptores, como la
glibenclamida, el 8-ciclopentil-1,3-dipropilxantina y el
hidroxidecanoato24,25. Estos estudios han renovado el
interés acerca de los fundamentos iónicos causantes
de las acciones electrofisiológicas de la adenosina en el
corazón26. Tales acciones son de importancia para
el análisis de las propiedades antiarrítmica y
arritmogénica del fármaco que nos ocupa.
Aunque la
acción de la adenosina en los tejidos cardíacos es de
muy breve duración --su vida media fluctúa
aparentemente entre 1 y 6 s27-- el proceso de su
degradación o fosforilación a AMP dura unas 2 h o
más. Por lo tanto, está justificado pensar que el
efecto antiarrítmico temprano y fugaz, observado justo al
final de la inyección del fármaco o inmediatamente
después, se deba a la propia adenosina. Lo mismo vale para
la caída de la presión arterial sistólica, que
en general es inmediata y transitoria28. Pero el efecto
antiarrítmico tardío, entre los 30 y los 60 min
después de la administración del fármaco,
podría deberse a algún derivado o catabolito con
acción más prolongada que la del compuesto original.
Por consiguiente, parecería justificado investigar si
algunos productos del catabolismo de la adenosina tienen igualmente
acción antiarrítmica en las TV experimentales. Esto
pese a que alguno, como la inosina, se ha considerado inactivo por
ciertos autores19.
Se
consideró la prueba de χ² como el procedimiento
estadístico apropiado para evaluar el efecto de la adenosina
en el restablecimiento del RS en nuestra serie de
experimentos29,30. Este parámetro resultó
con un valor alto y una importante significación
estadística (tabla 1). Se evidencia así la
relación entre la maniobra farmacológica y el
restablecimiento del RS. Se muestran paralelamente el indicador de
Φ² (o phi de Pearson 1900)31,32 y el
coeficiente de contingencia C (Pearson 1904), que tienen por objeto
apreciar mejor el grado de asociación que los liga.
Éste es un requisito primordial en el proceso a seguir para
otorgarle atributos de evidencia causal.
Por su parte, la
acción antiarrítmica de la adenosina en las TV
debidas solamente al daño miocárdico, permite pensar
que dicha acción pueda efectuarse también en ciertas
reentradas.
Acción
arritmogénica y dromotropa negativa de la
adenosina
Las taquicardias
auriculares, que hemos observado ocasionalmente, se deben con toda
probabilidad a reflejos simpáticos estimulados por la
adenosina16. Cabe mencionar que estudios con
técnicas de patch-clamp han demostrado que la
adenosina activa los canales del potasio de manera semejante a lo
que hace la acetilcolina33. Tal incremento en la
conductancia del potasio acorta la duración de los
potenciales de acción de las células
miocárdicas auriculares34, causa
hiperpolarización de éstas y reduce el automatismo de
las aurículas. El acortamiento del período
refractario de estas células puede explicar la
aparición de aleteo auricular, así como el paso del
aleteo a fibrilación. Estos efectos de la adenosina en los
canales del potasio se producen igualmente en las células
del nódulo sinoauricular y en las del nódulo
auriculoventricular. En este último, la adenosina reduce de
manera importante la conducción auriculoventricular, porque
reduce la amplitud y la duración de los potenciales de
acción35. Estos efectos son más acentuados
en las células de la región central del nódulo
auriculoventricular36 y se consideran debidos a la
acción directa de la adenosina en la conductancia del
K+. También su acción indirecta en la
corriente de entrada del calcio puede desempeñar un papel
importante en ciertas situaciones. Se presentan, pues, bloqueos
anterógrados (auriculoventriculares)37 y, a
veces, bloqueos retrógrados
(ventriculoauriculares)38. La acción de la
adenosina en los tejidos infranodulares es más
variable.
Limitaciones del presente
estudio
El corto
número de experimentos con las dosis altas (12 mg) de
adenosina impone, para que se confirmen las inferencias
correspondientes, la necesidad de contar con un mayor número
de observaciones experimentales. Esto si se quiere comprobar la
hipótesis de que el derivado de la adenosina tiene una mayor
acción antiarrítmica que el compuesto original, como
lo sugieren la mayor frecuencia del RS tardío (tabla 2) y su
mayor duración.
CONCLUSIONES
Los hallazgos
obtenidos en la presente investigación permiten llegar a las
conclusiones siguientes:
1. La
adenosina ejerce acción antiarrítmica tanto en las TV
inducidas por actividad eléctrica disparada (debida a la
aconitina) como en las mantenidas verosímilmente por
microrreentradas en la periferia de unas zonas de daño
miocárdico (TV debidas exclusivamente a este último).
De hecho, ésta es una inferencia basada en la ausencia de la
acción de la aconitina, desencadenante de actividad
eléctrica disparada. Tal inferencia, de todos modos,
tendrá que comprobarse de manera directa.
2. Hay un
efecto antiarrítmico difásico del fármaco: uno
temprano y de breve duración; otro tardío y
sostenido.
3.
Proponemos, como hipótesis de trabajo, que el primero se
deba a la propia adenosina de vida media muy corta y el otro a un
derivado o catabolito del fármaco.
Véase editorial en
págs. 119-20
Correspondencia: Dr. A. de Micheli.
Juan Badiano #1. Sección XVI. Tlalpan. Distrito Federal.
México.
Correo electrónico:
archivos@cardiologia.org.mx
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