INTRODUCCIÓN
Las propiedades
viscoelásticas de las grandes arterias son determinantes de
sus principales funciones: conducir sangre (función
conducto) y amortiguar la pulsatilidad de la presión y el
flujo, generada por la eyección ventricular (función
amortiguamiento parietal, FAP)1,2. Diversas enfermedades
que alteran la viscoelasticidad arterial se presentan difusamente,
intercalándose segmentos alterados y sanos3. Por
este motivo, los índices «globales» o
«regionales» (p. ej., complacencia total) de la
función arterial son incapaces de detectar la
alteración vascular en etapas tempranas3,4. Por
otra parte, la incidencia, la severidad y el predominio de una
determinada alteración vascular (p. ej., arteriosclerosis)
difieren según la ubicación en el árbol
arterial del segmento considerado5, lo que se ha
relacionado con diferencias en las propiedades
viscoelásticas entre las arterias5. El
carácter difuso y las diferencias regionales de las
afecciones vasculares motivaron el creciente interés en
determinar las diferencias biomecánicas entre arterias
sistémicas y en evaluar clínicamente la
función «local» de segmentos
particulares5. Para ello se han comenzado a utilizar
sistemas que permiten registrar la relación
instantánea presión-diámetro
arterial6,7.
Generalmente,
las propiedades elásticas y viscosas parietales han sido
caracterizadas, conjuntamente, como
«viscoelasticidad»8. Diversos trabajos han
demostrado que la elasticidad y la viscosidad parietal
desempeñan diferentes papeles en la función
arterial1,2, y además pueden modificarse
independientemente en condiciones fisiológicas,
patológicas o experimentales1,2,6,7,9,10.
Consecuentemente, una adecuada evaluación de la
función arterial local requiere caracterizar separadamente
la respuesta elástica y viscosa, y con ellas la FAP. Al
respecto, recientemente hemos propuesto caracterizar la FAP
mediante la relación entre los módulos de viscosidad
y elasticidad arterial1,2,9.
Generalmente, la
respuesta viscosa no se ha considerado al evaluar la función
arterial, principalmente por dificultades metodológicas; la
característica alineal de la relación
presión-diámetro arterial es la principal limitante
al caracterizar la respuesta en el dominio
frecuencial8,9,11. Para caracterizarla, hemos utilizado
una serie de procedimientos en el dominio del tiempo, propuestos
originalmente por Bauer12, en los que la
característica alineal de la relación
presión-diámetro no determina mayores
dificultades1,2,13.
La dependencia
de las respuestas elástica y viscosa con los valores de
presión media y de pulso, y frecuencia de
estimulación, entre otros factores, determina que la
adecuada comparación de los módulos viscoso y
elástico de diferentes segmentos arteriales requiera
estudiarlos en idénticas condiciones experimentales,
incluidas las de trabajo habitual de cada segmento. Algunos
trabajos han sugerido que la respuesta viscoelástica
arterial presenta diferencias regionales8,11, pero en
nuestro conocimiento no existen estudios que caractericen tales
diferencias mediante análisis dinámicos,
isobáricos, que analicen las señales de
presión y diámetro instantáneas en el dominio
temporal, y caractericen separadamente la viscosidad y la
elasticidad. Por otra parte, no hemos hallado trabajos que estudien
las posibles diferencias regionales en la FAP local.
El objetivo de
este estudio fue caracterizar las diferencias regionales en la
respuesta elástica y viscosa parietal, y en la FAP de las
arterias sistémicas centrales y periféricas, mediante
el análisis dinámico e isobárico de la
relación presión-diámetro arterial en el
dominio temporal. Adicionalmente, se cuantificó la respuesta
elástica intrínseca arterial, utilizando
parámetros que permitieron caracterizar su rigidez,
independientemente de la dimensión arterial.
MATERIAL Y
MÉTODO
Preparación
quirúrgica
Se
anestesió a 6 ovejas Merino (entre 35 y 45 kg) con 35 mg/kg
de pentobarbital sódico por vía intravenosa. Se
disecó el paquete vasculonervioso del cuello y miembro
posterior a la derecha y se realizó una toracotomía
bilateral. Se disecaron segmentos de 5 cm de longitud (marcada
mediante puntos de sutura adventiciales) de las arterias
carótida derecha, el tronco braquiocefálico, la
femoral derecha, la aorta torácica ascendente, la aorta
torácica descendente proximal, medial y distal (fig. 1). En
cada segmento, se introdujo un microtransductor de presión
(Konigsberg Instruments, Inc., Pasadena, CA), calibrado a 37 °C
y se empleó un manómetro de mercurio. Un par de
cristales de ultrasonido (5 MHz, 2 mm de diámetro) se
suturó a la adventicia, en sitios diametralmente opuestos y
conectados a un sonomicrómetro (Triton Technology Inc. San
Diego, CA). El tiempo de tránsito de la señal entre
los cristales (velocidad de ultrasonido: 1.580 m/s) permitió
calcular el diámetro instantáneo del
segmento1,2. Después de la
instrumentación, se escindieron los segmentos arteriales
seleccionados, con los sensores colocados en su porción
media. Finalmente, los animales fueron sacrificados mediante una
sobredosis de pentobarbital y la administración
intracardíaca de cloruro de potasio. Los procedimientos
descritos se desarrollaron de acuerdo con las normativas
internacionales14. La metodología fue utilizada
previamente por nuestro grupo1,2,9,13,15.
Fig. 1.
Segmentos arteriales estudiados. 1: carótida; 2: tronco
braquiocefálico; 3: aorta ascendente; 4, 5, 6: aorta
torácica descendente proximal, medial y distal,
respectivamente; 7: femoral.
Estudios in
vitro
Los segmentos
arteriales escindidos se montaron en un sistema de perfusión
in vitro15 (fig. 2), constituido por tubuladuras
de polietileno, un regulador de resistencia tubular, un reservorio
con solución Tyrode, y un corazón artificial (Jarvik
Modelo 5, Kolff Medical Inc., Salt Lake City, Utah, EE.UU.),
alimentado por una bomba neumática
eléctrica15. En un sitio donde la continuidad de
las tubuladuras se interrumpe, se interpusieron los segmentos
arteriales, y se ligaron sus extremos sobre las tubuladuras,
cerrando el sistema por el cual circula la solución Tyrode
oxigenada, a 37 °C y pH 7,40. Los segmentos arteriales se
estudiaron a la misma longitud in vivo. Para ello al
montarlos in vitro se los extendió; la razón
de extensión λ
= longitud in
vivo/longitud escindida) tuvo un promedio de 1,25. El segmento
montado quedó inmerso en solución Tyrode, similar a
la descrita. La manipulación de los controles de la bomba
determinó el rango de presión de pulso y la
frecuencia de bombeo, mientras que las modificaciones de la
resistencia y la altura del reservorio permitieron determinar la
presión media y la forma de las ondas de presión.
Luego de montado el segmento, se dejó transcurrir 10 min en
condiciones de presión, flujo y frecuencia de bombeo
estables, antes de registrar. Durante este período la
señal de diámetro se calibró en
milímetros, usando el sistema de calibración del
sonomicrómetro1,2,9,13.
Fig. 2. Sistema
in vitro. H: bomba neumática y corazón
artificial; K y CP: sensor de presión (Konigsberg) y
diámetro (cerámica piezoeléctrica),
respectivamente; P y D: señal de presión y
diámetro, respectivamente; PC: computador. Las flechas
indican la dirección del flujo. T: recipiente conteniendo
Tyrode. Reservorio: que contiene Tyrode. W: cámara
distensible. R: resistencias.
Protocolo
experimental
El
diámetro y la presión de cada segmento se registraron
y almacenaron durante un único estado estable. La frecuencia
de bombeo fue similar a la frecuencia cardíaca de los
ovinos1,2. Se sometió a los segmentos a pulsos de
presión con morfología y valores similares a los
fisiológicos del circuito sistémico (fig. 3).
Finalizado el registro los segmentos fueron pesados.
Fig. 3.
Izquierda: señales de presión y diámetro
femoral. Derecha: relación presión-diámetro
femoral. Líneas negras: relación
presión-diámetro total. Líneas grises:
relación presión-diámetro elástica
pura, obtenida luego de minimizar el área de
histéresis para el cálculo del módulo viscoso.
Nótese el ajuste exponencial a la relación
elástica pura.
Recolección y
análisis de datos
Las
señales de diámetro y presión se visualizaron
en tiempo real, y se digitalizaron (frecuencia de muestreo de 200
Hz). Se almacenaron 20-30 latidos consecutivos de cada
segmento.
Cuantificación
de la respuesta elástica y viscosa
La
representación de la pared arterial mediante un modelo
viscoelástico de Kelvin-Voigt permitió calcular el
módulo presión-diámetro elástico
(Epd) y viscoso (Vpd)1,2,9. El
modelo considera que la presión ejercida sobre la pared se
distribuye en un elemento representante de la elasticidad (resorte)
y otro de la viscosidad (amortiguador) parietal1,2,16.
La presión total sensada puede separarse en un componente
elástico y otro viscoso:

Reordenando la ecuación (1), se obtiene:

La
Pviscosa es proporcional a la derivada primera del
diámetro respecto del tiempo1,2,9,13:

donde Vpd es el módulo viscoso parietal y dD/dt
la derivada primera del diámetro respecto del tiempo. A
partir de las señales t emporales de presión y
diámetro, se construyó la relación
presión-diámetro arterial de cada latido a ser
analizado1,2. Para cada latido, el área de
histéresis de la relación
presión-diámetro se redujo mediante un procedimiento
computacional que incrementó en forma iterativa el valor de
Vpd en la ecuación (3)1,2. Una vez
obtenida el área mínima, el incremento iterativo se
detuvo, y se consideró el valor de Vpd el valor
del módulo viscoso1,2. Seguidamente, a la
relación presión-diámetro elástica pura
resultante, obtenida una vez eliminada el área de
histéresis, se le ajustó la función
exponencial1,2 (fig. 3):

El
Epd se calculó como la pendiente de la
función en el valor de presión media
diastólica1,2:

Función de amortiguamiento parietal
Empleando un modelo de Kelvin-Voigt, la capacidad parietal de
amortiguar un estímulo de presión, surge de
relacionar ese estímulo con la deformación
resultante1,2. Como en anteriores trabajos, la FAP se
cuantificó como1,2:

Cuanto menor sea la FAP, menor es la capacidad de amortiguamiento
parietal1,2.
Cuantificación de la respuesta elástica:
parámetros independientes del diámetro
Con
el objetivo de comparar los resultados de la respuesta
elástica obtenidos con resultados de la bibliografía,
y determinar las diferencias regionales en la rigidez arterial con
independencia de las dimensiones arteriales, se calculó el
módulo de Young incremental (EINC) y los
indicadores clínicos, la velocidad de onda del pulso y el
módulo elástico presión-deformación
(EP).
Para el cálculo del EINC, se construyó la
relación estrés-deformación arterial de cada
latido a ser analizado13,16. Mediante un procedimiento
similar al anteriormente descrito, se eliminó el área
de histéresis, y se obtuvo la relación
estrés-deformación elástica pura13.
Seguidamente el EINC se calculó como:

donde dσ
y dε
son las primeras derivadas respecto del tiempo del
estrés circunferencial y la deformación arterial en
la relación elástica pura,
respectivamente16. El EINC se calculó
siempre para una dσ
/dε
correspondiente al valor de
estrés medio diastólico. Para calcular el
σ
se
utilizó la ecuación13:

donde P es presión, Ri y Re radio
arterial interno y externo, respectivamente, y R radio arterial
medio [R = (Ri + Re)/2]13. La
deformación (ε
) fue calculada
como13:

donde R0 es el radio arterial para una presión de
0 mmHg. La velocidad de onda del pulso se calculó
como16:

donde hm es el espesor parietal medio13,
y ρ
s la densidad sanguínea (ρ
s = 1,06
g/ml).
El
EP fue calculado como16:

donde PS y PD son presión
sistólica y diastólica, respectivamente, y
DS y DD diámetro sistólico y
diastólico, respectivamente.
Estadística
Para cada segmento arterial, los valores de los parámetros
hemodinámicos y biomecánicos resultaron del promedio
de 20-30 latidos. Los valores calculados para cada tipo arterial se
promediaron, y expresaron como valor medio (VM) ±
desviación estándar (DE). La existencia de
diferencias significativas entre los grupos fue analizada
utilizando la prueba ANOVA seguida de la de Bonferroni. Un valor de
p < 0,05 se consideró estadísticamente
significativo.
RESULTADOS
La
tabla 1 presenta las variables hemodinámicas de
estimulación y el diámetro medio de cada segmento.
Nótese que los segmentos fueron estimulados con similares
niveles de presión (estudios isobáricos), frecuencias
de estimulación (estudios isofrecuencia) y mediante ondas de
presión similares a las fisiológicas (fig. 3). La
comparación isobárica permite asegurar que las
diferencias encontradas en los valores de rigidez no fueron
determinadas por diferencias en la presión de
distensión. La comparación de isofrecuencia
aseguró que las diferencias encontradas entre los
Vpd no se debieron a diferentes velocidades de
estimulación parietal. Finalmente, nótese que los
diámetros medios disminuyeron a medida que las arterias se
hicieron más periféricas.

La
tabla 2 presenta los valores medios de los módulos
Epd y Vpd, y de FAP, de cada grupo de
segmentos. Nótese que el Epd y el Vpd
fueron mayores cuanto más periférico fue el segmento.
Esto indica que la rigidez arterial y la respuesta viscosa parietal
aumentan hacia la periferia. Véase además el leve
incremento en el Epd y el Vpd entre los
segmentos aórticos ascendente, proximal y medio, y el
abrupto incremento en los segmentos aórtico distal,
carotídeo y femoral. Adicionalmente, obsérvese que a
pesar de las variaciones en el Epd y el Vpd
entre los diferentes segmentos, la FAP no mostró diferencias
significativas entre ellos.
La
tabla 3 muestra los valores de velocidad de onda del pulso, el
EINC y el EP. Los valores de estos
parámetros coincidieron con los de la
bibliografía16. Nótese que la velocidad de
onda de pulso y ambos módulos elásticos aumentan
hacia la periferia. Sin embargo, al utilizar estos
parámetros, que consideran la geometría arterial, se
redujeron las diferencias en la respuesta elástica de
segmentos, en comparación con las halladas al utilizar el
módulo Epd (tabla 2). Esta reducción no
modificó la tendencia de la respuesta elástica a
incrementarse hacia la periferia; pero determinó que entre
los módulos EINC y EP del tronco
braquiocefálico y la aorta descendente medial dejara de
existir una diferencia significativa.
DISCUSIÓN
La
siguiente discusión se centra en 2 hallazgos principales del
estudio: a) la respuesta elástica y viscosa arterial,
obtenida a partir del análisis temporal de la
relación presión-diámetro arterial,
aumentó a medida que los segmentos arteriales fueron
más periféricos, y b) a pesar de las
diferencias en la respuesta elástica y viscosa, la FAP no
mostró diferencias significativas entre los
segmentos.
Respuesta
elástica y viscosa: diferencias regionales
Para evaluar la respuesta elástica se utilizaron 3
módulos de elasticidad, previamente definidos y utilizados
por otros autores1,2,7,16. Su cálculo permite
comparar nuestros resultados con valores encontrados en la
bibliografía, así como también servir de
referencia para futuros abordajes. Si bien los distintos
módulos evalúan la rigidez arterial, sus diferentes
formas de cálculo determinan que la información de
las propiedades mecánicas arteriales que ellos aportan sea
complementaria16. Al respecto, el EINC es
usado comúnmente en la teoría de la elasticidad por
ser el que mejor define de manera intrínseca
(independientemente de la geometría o del tamaño) las
propiedades de un material determinado (p. ej., pared
arterial)4,16. Por ello es considerado el
«patrón oro» para evaluar la respuesta
elástica de un material16. Su cálculo
requiere conocer las características geométricas del
segmento arterial (espesor y diámetros de la pared
arterial), lo que lo hace un módulo de difícil
cálculo en la práctica clínica4,16.
Debido a la alinealidad de la relación
estrés-deformación elástica pura, el
cálculo del EINC requiere sistematizar e informar
el valor de estrés o deformación para el que fue
calculado. El módulo Epd calculado puede ser
medido en la clínica humana7 a partir de las
señales instantáneas de presión y
diámetro arterial. Al igual que el EINC, requiere
definirse el valor de presión o diámetro para el que
es calculado, y permite evaluar la rigidez arterial con
independencia de las propiedades viscosas parietales dado que su
forma de cálculo se desarrolla a partir de la
eliminación de la histéresis de la relación
presión-diámetro. Además, permite calcular la
FAP, puesto que tiene unidades coherentes con el Vpd.
Finalmente, el EP permite evaluar la rigidez arterial en
relación con la deformación unitaria y como tal es
independiente del diámetro16. Su gran utilidad en
la clínica humana se sustenta en que para su cálculo
sólo es requisito conocer los valores sistólicos
máximos y diastólicos mínimos de las
señales de presión y diámetro
arterial16. Sin embargo, y debido a que su
cálculo implica la utilización del valor
máximo y mínimo de presión y diámetro,
para el cálculo de la secante entre estos puntos, su valor
involucra tanto al comportamiento elástico como el viscoso
de la pared arterial. Al respecto, debido a la
característica viscoelástica de la pared arterial, el
valor del diámetro arterial sistólico máximo
alcanzado durante la distensión arterial es altamente
dependiente del nivel de viscosidad arterial.
La respuesta
elástica arterial es un importante determinante de la
función de conducción y de amortiguamiento
arterial1,2,9,17-19. Un módulo elástico
adecuado permite la distensión sistólica de la
arteria y el posterior retroceso elástico diastólico,
que asegura la continuidad del flujo sanguíneo
anterógrado. Adicionalmente, un módulo
elástico adecuado reduce las oscilaciones generadas por el
corazón19, minimizando la presión
ventricular y arterial sistólica, e incrementando la
presión arterial diastólica, asegurando una
presión arterial media elevada y baja
pulsatilidad1,2.
La importancia
relativa de la respuesta elástica de un segmento sobre el
corazón, las arterias y la microcirculación
varía dependiendo del sitio en que el segmento ocupa en el
árbol vascular. Nuestros datos muestran que la aorta
ascendente presenta el menor módulo elástico (tablas
2 y 3), lo que podría relacionarse con que es el
único segmento que recibe todo el volumen eyectado por el
ventrículo izquierdo, debiendo tener la máxima
capacidad de distensión, minimizando la poscarga
ventricular. En los segmentos más distales la respuesta
elástica tiende a incrementarse. Sin embargo, entre
segmentos arteriales sucesivos de las regiones más
proximales no se evidenciaron diferencias significativas. Este
incremento gradual de la respuesta elástica en el
tórax posiblemente indica que estos segmentos contribuyen a
reducir la poscarga ventricular y asegurar una adecuada
función de reservorio sistólico arterial.
A partir del
segmento aórtico descendente distal la respuesta
elástica parietal aumenta abruptamente, coincidiendo con lo
hallado en las arterias caninas16. La magnitud del
incremento dependió del módulo utilizado para
caracterizar la respuesta elástica. Al utilizar la velocidad
de onda de pulso, el EINC y el EP, las
diferencias en la respuesta elástica entre los segmentos
periféricos, y entre éstos y los centrales, se
redujeron, en comparación con las diferencias obtenidas al
utilizar el Epd. Sin embargo, las diferencias entre
segmentos periféricos y centrales continuaron siendo
elevadas, lo que demuestra que responden principalmente a
diferencias en la estructura parietal. El mayor módulo
elástico de los segmentos periféricos podría
relacionarse con el incremento hacia la periferia en la
fracción de colágeno parietal y en la relación
«radio/espesor» arterial. En condiciones
isobáricas, la mayor relación radio/espesor
determinaría una mayor tensión de distensión
(ley de Laplace) en las arterias periféricas13,
compensada con un mayor grado de rigidez parietal, evitando
así la disrupción parietal10,20.
Adicionalmente, podría indicar que sus niveles de respuesta
elástica tendrían una importancia relativa menor que
la de las arterias centrales, en la determinación de la
poscarga ventricular.
La respuesta
viscosa parietal determina que el sistema arterial en
sístole disipe como calor parte de la energía
entregada por el corazón en cada latido1,2,13. La
viscosidad atenúa los componentes de mayor frecuencia de las
ondas incidentes de presión y flujo19 y la
amplitud de las ondas reflejadas que podrían desencadenar
fenómenos de resonancia en el sistema17.
Además, disminuiría el daño mecánico
parietal, al eliminar las elevadas frecuencias que
fatigarían tempranamente la pared arterial9,19.
Así, la viscosidad contribuye a la FAP1,2,19. En
oposición a estas funciones beneficiosas,
Milnor21 postuló un efecto perjudicial de la
viscosidad, por incrementar en un 10-20% la poscarga
ventricular.
Nuestros
resultados evidenciaron que la viscosidad parietal, cuantificada
mediante el Vpd aumenta hacia la periferia. El menor
Vpd de las arterias centrales, que reciben directamente
la eyección ventricular, podría considerarse una
«estrategia» para minimizar la poscarga ventricular.
Dado que la viscosidad se ha relacionado con las cantidades netas
de músculo liso parietal1,9, el mayor
Vpd de las arterias periféricas, y de la
carótida respecto de la femoral podría explicarse por
mayores niveles de músculo liso vascular en las arterias
periféricas11,13, y en la carótida
respecto de la femoral11. El mayor Vpd de los
vasos periféricos determinaría que sean éstos
los principales responsables de la disipación
energética del sistema vascular.
Amortiguamiento parietal:
diferencias regionales
Recientemente,
en animales anestesiados, encontramos que la FAP local de la aorta
ascendente y pulmonar principal es similar, a pesar de sus
diferencias en presión y en respuesta elástica y
viscosa1. En ambas arterias, durante situaciones de
hipertensión aguda con activación del músculo
liso vascular, la FAP permaneció similar al valor basal, a
pesar del incremento de presión dependiente del
Epd. Este mantenimiento de la FAP se debe al incremento
del módulo Vpd, determinado por la
activación muscular. A partir de estos hallazgos, nuestro
grupo postuló que la FAP podría considerarse una
constante arterial independiente del circuito hemodinámico,
y que en cada circuito existirían mecanismos para mantener
su valor elevado, a pesar de las modificaciones en las condiciones
hemodinámicas1. Buscando avanzar en la
caracterización mecánica-funcional arterial, este
trabajo intenta responder la pregunta: ¿es la FAP una
constante independiente de la región en el circuito arterial
sistémico?
Nuestros
resultados no muestran diferencias significativas en la FAP de los
diferentes segmentos estudiados. Consecuentemente, brindan
información complementaria a la de trabajos
previos1,2,9, lo que evidencia que, independientemente
del segmento estudiado, la pared arterial muestra similar capacidad
de amortiguamiento. Esto coincide con resultados de Langewouters et
al22, quienes utilizando un modelo arterial complejo
encontraron que la constante de tiempo parietal de segmentos de
aorta torácica y abdominal humana in vitro
presentó valores similares. Podría postularse
entonces que la respuesta viscosa y elástica son
«fijadas» de acuerdo con la
«posición» del segmento considerado, pero para
asegurar una adecuada FAP la relación entre ambas respuestas
es constante. Así, en los segmentos con mayor rigidez y, por
tanto, menor capacidad de reservorio sistólico de
energía potencial existe mayor capacidad de disipar
energía o viscosidad, asegurando una adecuada
FAP.
Implicaciones
clínicas
Estudios previos
demostraron que las propiedades viscoelásticas arteriales se
modifican durante estados fisiológicos (p. ej.,
desarrollo)10 y fisiopatológicos (p. ej.,
aterosclerosis)7. Este estudio demuestra que, al igual
que el módulo elástico, el módulo viscoso de
un segmento particular depende de su ubicación en el
árbol vascular, pero que la relación entre ambos,
indicadora de la FAP, se mantiene constante. Los cambios en los
módulos pueden indicar enfermedad, o bien constituir una
respuesta adaptativa de la pared arterial a una situación
fisiológica o patológica. Por tanto, la eterminar la
respuesta viscosa, elástica y la FAP, y analizarlas en
relación con el contexto situacional del paciente.
Adicionalmente, dado que la similitud en la respuesta
viscoelástica entre la arteria nativa y el sustituto
arterial a utilizar para la reconstrucción vascular (p. ej.,
puente arterial) se relaciona con una menor tasa de fallo
protésico23, conocer las propiedades
mecánicas de un determinado segmento arterial es fundamental
al seleccionar el sustituto arterial.
La
metodología de estudio y análisis empleada
permitiría evaluar en forma sencilla el grado de compromiso
de distintos segmentos vasculares en diferentes situaciones
patológicas, su respuesta al tratamiento, así como su
adaptación a las diferentes situaciones, fisiológicas
o patológicas. En este sentido, recientemente se han
comenzado a utilizar sistemas para la evaluación local de la
función arterial (p. ej., ultrasonido intravascular,
ecografía y tonometría de aplanación) que
permiten obtener in vivo el registro continuo de la
señal de diámetro y presión del
«anillo» arterial de interés4,6,7. En
un futuro, a partir de estas señales y utilizando la
metodología presentada, podrá obtenerse la
caracterización mecánica-funcional vascular
presentada, con las implicaciones clínicas
descritas.
CONCLUSIONES
Se
caracterizó mediante un modelo viscoelástico simple
(Kelvin-Voigt), y utilizando una metodología de
análisis de las señales instantáneas de
presión y diámetro en el dominio temporal, la
respuesta viscosa y elástica arterial, y la FAP,
separadamente, y se analizaron las diferencias regionales.
Adicionalmente se caracterizaron las diferencias existentes en la
velocidad de onda del pulso, el EINC y el EP,
entre los diferentes segmentos estudiados. Los módulos
elásticos y el viscoso se incrementaron hacia la periferia,
mostrando ser dependientes de la región arterial.
Contrariamente, la FAP fue constante, independientemente del
segmento analizado, y se consideró una propiedad
independiente de la región arterial.
AGRADECIMIENTO
Al Sr. Elbio
Agote por la asistencia técnica.
Véase editorial en
págs. 121-5
Correspondencia: Dr. Daniel Bia.
Departamento de Fisiología. Facultad de Medicina.
General Flores 2125. 11800 Montevideo. Uruguay.
Correo electrónico:
dbia@fmed.edu.uy
Recibido el
29 de marzo de 2004.
Aceptado para su publicación el 2 de noviembre de
2004.
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