TOMA DE
DECISIONES CLÍNICAS BASADA EN PRUEBAS: EL PAPEL DE LAS
FUENTES DE INFORMACIÓN SECUNDARIA
En
cardiología pediátrica, como en cualquier área
de la medicina, nos enfrentamos cada día al desafío
de proporcionar una asistencia sanitaria de calidad en escenarios
que nos plantean dudas sobre los distintos aspectos de nuestra
práctica clínica: el interés de un nuevo
tratamiento, la importancia de una prueba diagnóstica
diferente, los efectos perjudiciales de una intervención, el
pronóstico de una entidad patológica, etc. Hemos
intentado solucionar nuestras dudas, tradicionalmente, mediante
consultas a libros, revistas y preguntando a colegas con mayor
experiencia en el tema; pero esta forma de afrontar el problema
presenta importantes limitaciones:
- Los libros de texto, por el retraso que condiciona el propio
proceso editorial, en muchas ocasiones contienen información
obsoleta en el momento de ser publicados, especialmente en
relación con temas diagnóstico-terapéuticos
(no tanto en relación con aspectos de fisiopatología
o etiopatogenia); en otras ocasiones incluyen apreciaciones
subjetivas, sin una base científica suficientemente
probada.
- El elevado número de revistas biomédicas
existentes ofrece una información demasiado voluminosa, cuya
consulta requeriría un tiempo del que no disponemos: en el
momento actual se publican anualmente más de 2 millones de
artículos en aproximadamente unas 20.000 revistas en el
mundo y, a menudo, la calidad de los artículos que contienen
es muy heterogénea, o existen errores metodológicos
que comprometen los resultados o éstos son presentados de
forma que limitan su correcta interpretación.
- La práctica clínica ha consagrado el uso de
procedimientos diagnósticos y terapéuticos que no han
probado su validez en estudios científicos; por ello, tanto
nuestra experiencia como la opinión de los colegas pueden
llevarnos a no tomar la mejor decisión.
Éste puede considerarse el modelo tradicional utilizado en
la toma de decisiones. Debido a sus limitaciones ha surgido un
nuevo paradigma: la toma de decisiones basada en pruebas, lo que
entronca con el nuevo paradigma de pensamiento científico
conocido como medicina basada en la evidencia (MBE), o medicina
basada en pruebas, si se utiliza un término menos
anglosajón1.
La
MBE aporta un marco conceptual nuevo para la resolución de
los problemas clínicos, pretendiendo acercar los datos de la
investigación clínica a la práctica
médica. Surge como un medio para que los sanitarios
afrontemos mejor los retos de la medicina actual y que nos afectan
muy de cerca, entre ellos la existencia de una enorme
información científica y en continua
evolución, la exigencia de ofrecer la máxima calidad
asistencial, y la limitación de recursos destinados a la
atención sanitaria2-4. La MBE consiste en el
proceso de búsqueda sistemática de las mejores
pruebas científicas publicadas en la literatura
biomédica, la evaluación crítica y la
aplicación de los hallazgos de la investigación en la
toma de decisiones clínicas. Lo que variará es el
grado de relación que los profesionales sanitarios quieran
establecer con la MBE, y se plantean dos grados
fundamentales1: 1) una activa, más
costosa, como «productores de MBE» (apoyados en las
enseñanzas del Evidence-Based Medicine Working Group,
Colaboración Cochrane Iberoamericana, grupo CASP
español, etc.), que es el nivel que sería deseable
conseguir, y cuyo foro más internacional reside en colaborar
en la realización de revisiones sistemáticas (RS) en
la Colaboración Cochrane (CC), así como en la
elaboración de guías de práctica
clínica (GPC); 2) y otra más pasiva, menos
costosa, como «consumidores de MBE», en donde el
médico busca en las fuentes de información
bibliográficas las pruebas científicas elaboradas por
otros (principalmente mediante las denominadas fuentes de
información secundaria), e intenta aplicarlas en su
práctica, individualizando las circunstancias particulares
de su paciente.
Así pues, la búsqueda eficiente de información
biomédica es uno de los aspectos clave en la práctica
de la toma de decisiones basada en el paradigma científico
de la MBE. La toma de decisiones basada en pruebas se apoya en las
mejores pruebas obtenidas de la revisión exhaustiva de las
fuentes de información en biomedicina1,5,6. El
médico ha dejado de ser un acumulador de información
para convertirse en un buscador de fuentes de información,
de forma que la MBE se plantea como una posible solución
ante el exceso de información médica actual. El
problema es tanto cuantitativo (es imposible acceder y revisar a
fondo todo lo que se publica sobre un determinado tema) como
cualitativo (es difícil analizar críticamente la
evidencia científica existente y discernir la utilidad de lo
nuevo en relación con el conocimiento previo). Desde un
punto de vista didáctico, las fuentes de información
bibliográfica se dividen en dos grandes grupos, según
el paradigma de la MBE: fuentes de información secundarias
(suelen llevar implícita la valoración crítica
de los documentos) y fuentes de información primarias o
«tradicionales» (si es necesario realizar la
valoración crítica de los artículos, para
analizar su validez científica, importancia clínica y
aplicabilidad en la práctica)6 (tabla
1).

Para mejorar el cuidado de nuestros pacientes cardiológicos
debemos basar nuestra práctica clínica en las mejores
pruebas científicas y realizar la toma de decisiones basadas
en la evidencia científica, sobre la base de los pasos que
propone Muir Gray en su libro Evidence-based
healthcare7: ¿este método de
investigación es el mejor para contestar a nuestra pregunta
clínica estructurada?, ¿esta investigación es
de calidad científica adecuada?, ¿cuál es la
importancia clínica de los efectos beneficiosos y
perjudiciales encontrados?, ¿son los resultados de la
investigación generalizables a la población general
de la que se extrajo la muestra del estudio?, ¿son los
resultados aplicables a nuestra población?, ¿son los
resultados relevantes para mi paciente?
Las
RS de la CC responden a todas las respuestas anteriores con
criterios de calidad, lo que garantiza que sea una herramienta
bibliográfica muy útil para fundamentar nuestra toma
de decisiones basadas en las mejores pruebas científicas. La
CC se considera el prototipo de fuente de información
secundaria y uno de los recursos bibliográficos más
importantes en términos de validez científica e
importancia clínica. Como apreciamos en la tabla 1 las RS de
la CC tienen como objetivo reunir y sintetizar de forma exhaustiva
la información existente acerca de un problema
clínico concreto, y ocupan un lugar intermedio y primordial
entre el resto de las fuentes de información
secundarias.
LA
COLABORACIÓN COCHRANE Y LAS REVISIONES
SISTEMÁTICAS
La
CC se autodefine como una organización internacional sin
ánimo de lucro cuya misión es ayudar en la toma de
decisiones en materia de salud proveyendo la mejor
información disponible. El objetivo de la CC es analizar,
mantener y divulgar las RS de los efectos de la asistencia
sanitaria por medio de ensayos clínicos (EC) controlados (y
si no estuvieren disponibles EC, revisiones de la evidencia
más fiable derivada de otras fuentes). Consisten
básicamente en resúmenes bibliográficos,
generalmente efectuados por más de una persona, siguiendo
una metodología estructurada (al estar definida en
diferentes etapas), explícita (ya que termina los diferentes
tipos de diseños en cada una de las fases) y
sistemática (en cuanto pretende acceder a toda la
información disponible)8-10. La
elaboración de una RS sigue una metodología bien
definida8,11,12: definir el objetivo, identificar
exhaustivamente la metodología de búsqueda de la
información, seleccionar los datos con criterios de
inclusión y exclusión definidos, valorar la calidad y
validez de los estudios, sintetizar la información y
analizar los resultados, extraer conclusiones basadas en los datos
de la revisión. En definitiva, se trata de que este proceso
sea exhaustivo, riguroso y lo más objetivo posible y, por
tanto, reproducible (es decir, si fuese efectuado por otros
autores, éstos idealmente obtendrían resultados
equivalentes) y que lo diferencia de la revisión narrativa
(o de autor)10 (tabla 2).
Las
RS efectuadas según el método de la CC siguen un
proceso de peer review bajo la supervisión de un
equipo editorial (coordinador y varios editores), conforme a un
protocolo consensuado previamente y con una estructura definida
(tabla 3). En ocasiones, las RS permiten la extracción de
conclusiones no sólo cualitativas sino cuantitativas: en
estos casos se habla de metaanálisis (MA). El MA aplica
procedimientos estadísticos que hacen posible la
agrupación de resultados y la obtención de
estimaciones numéricas globales13-15. Hay que
tener en cuenta que el MA sólo se aplica cuando los estudios
incluidos ofrecen resultados numéricos que clínica y
estadísticamente tienen sentido combinados, porque manejan
conceptos homogéneos16.
En
esencia, pues, la CC se propone sintetizar y difundir
información fiable en materia de salud. Se trata en realidad
de un proyecto de gran envergadura que, a pesar de todas sus
limitaciones, algún autor ha llegado a comparar al proyecto
genoma17. De hecho, como en el citado proyecto,
también aquí es necesaria la colaboración
internacional de personas de diferente formación y su
extensísimo ámbito y necesidad no hacen más
que crecer, si tenemos en cuenta el incremento exponencial de la
información biomédica.
Entre la declaración de los principios que guían su
actuación, la CC establece los siguientes: edificar sobre el
entusiasmo individual, el fomento de la colaboración, evitar
los sesgos y la duplicación de esfuerzos, asegurar la puesta
al día y dar el máximo acceso a su
información. En los documentos más actuales emitidos
por su equipo directivo, la CC expresa además su
interés por dirigir sus esfuerzos por los temas que importan
a la gente, por mantener e incrementar la calidad de sus informes,
aceptando e incorporando críticas, y por asegurar la
continuidad de sus objetivos.
Todo el trabajo y la información recopilados y sintetizados
por la CC se plasma en la Cochrane Library: textos completos
actualmente disponibles en internet. El desarrollo y la
expansión de la CC coincidió con el avance y
explosión de internet, de tal manera que sus bases de datos,
inicialmente publicadas en CD, empezaron a estar disponibles en
internet a partir de 1998. Este paso supuso un hito
histórico, pues no sólo facilitaba el acceso
potencial a mucha más gente (en estos primeros momentos
previo pago), sino que sobre todo facilitaba la interactividad de
los revisores con autores de estudios, lectores, etc. Más
tarde, la posibilidad de acceso gratuito en diferentes
países tras acuerdos institucionales ha facilitado
aún más la expansión de esta
información. En nuestro ámbito geográfico, la
CC ha cobrado nuevo relieve desde que en 2003 un acuerdo con el
Ministerio de Sanidad español permitió que
pudiéramos disponer gratuitamente de todo su contenido
mediante internet. La colaboración de la industria
farmacéutica permitió además obtener los
recursos para su traducción al castellano.
ESTRUCTURA
ORGANIZATIVA Y ESTADO ACTUAL DE LA COLABORACIÓN
COCHRANE
Una
visión esquemática de la organización de la CC
se ofrece en la figura 1, de forma que alrededor del grupo director
giran los siguientes elementos:
Fig.
1. Organigrama de la Colaboración Cochrane.
1. Un elemento fundamental de su organización radica en
el establecimiento de grupos colaboradores de revisión
(Collaborative Review Groups, CRG). En la CC cada revisor es
miembro del CRG, que está formado por profesionales de
distintas disciplinas que comparten un interés
específico sobre un tema determinado. Estos CRG no coinciden
necesariamente con las especialidades médicas tradicionales,
sino que están dirigidos a problemas o conjuntos de
afecciones específicas. Cada uno de ellos escoge
periódicamente un comité editorial que actúa
como peer review de las RS que se elaboran: este
comité no sólo juzga, sino que apoya y ayuda en la
elaboración, trata de evitar solapamientos y favorece el
establecimiento de vínculos entre revisores de distintas
áreas geográficas para potenciar su
colaboración.
Los
CRG son actualmente 50; de éstos, los que actualmente (Issue
2, 2005) cuentan con más revisiones están
relacionados con la perineonatología, concretamente Cochrane
Pregnancy and Childbirth (con 273 RS y 76 protocolos) y Cochrane
Neonatal Group (con 198 RS y 61 protocolos), muy por delante del
resto (tabla 4). Del conjunto de estos CRG, uno está
específicamente dirigido a temas cardiológicos
(Cochrane Heart Group:
www.cochrane.org/cochrane/revabstract/VASCAAbstractIndex.htm) y
hay otros grupos que se refieren a temas muy vinculados con esta
especialidad como, por ejemplo, hipertensión (Cochrane
Hypertension Group:
www.cochrane.org/cochrane/revabstract/HTNAbstractIndex.htm) y
enfermedades vasculares periféricas (Cochrane Peripheral
Vascular Diseases Group:
www.cochrane.org/cochrane/revabstract/PVDAbstractIndex.htm).
2. Para dinamizar y extender las actividades de la CC se ha
constituido una serie de centros que cubren diferentes áreas
geográficas y culturales. Hasta la actualidad, son 10 los
centros activos: alemán, australiano, brasileño,
canadiense, chino, danés, iberoamericano, italiano,
nórdico y sudafricano. En nuestro entorno, el Centro
Cochrane Iberoamericano se constituyó como ampliación
de las funciones del Spanish Cochrane Centre que había
nacido en 1997. Actualmente tiene su sede en el Hospital de la
Santa Creu i de Sant Pau y opera bajo la dirección de X.
Bonfill. Una de sus tareas prioritarias es, además de la
difusión de información, el soporte
metodológico a los potenciales revisores y a grupos de
clínicos o de investigadores. Procura entrenamiento y
formación de revisores y ofrece, además, soporte a
dos CRG coordinados en su área de influencia (Lung Cancer
Group y Movement Disorders Group). Actúa también como
coordinador en tareas de traducción de material de la CC y
sobre todo de la edición en castellano de la Cochrane
Library (Cochrane Library Plus) y la búsqueda manual en
revistas científicas.
3. Con el fin de organizar la información, facilitar la
coordinación entre grupos, y promover la
investigación en otras áreas amplias, están
definidos los llamados Ámbitos (fields) de
actuación. En la actualidad son 10 y cada uno de ellos
mantiene una web activa: Ámbito de cuidados de salud a los
ancianos, Ámbito de promoción de la salud,
Ámbito de rehabilitación y terapias relacionadas,
Ámbito de salud de los ni&nt ilde;os y jóvenes,
Ámbito de vacunas, Ámbito en atención primaria
de salud, Ámbito en medicina complementaria, Red de
cáncer, Red neurológica y Ámbito Cochrane
farmacéutico (posible).
4. La síntesis rigurosa de la información
sanitaria es siempre un reto. La CC entiende que la
metodología de las RS no es un proceso completamente
resuelto. Para ello se han establecido Grupos metodológicos,
que son grupos de trabajo implicados en diversos aspectos
metodológicos, desde la estadística al tratamiento de
los sesgos, pasando por la síntesis de estudios
diagnósticos: Efectos de placebo, Métodos
estadísticos, Calidad de vida relacionada con la salud,
Cribado y pruebas diagnósticas, Información de
sesgos, Metaanálisis de datos de pacientes individuales,
Metaanálisis prospectivo, Recuperación de
información, Economía de la salud, Estudios
empíricos, Informática, Métodos para la
aplicabilidad y las recomendaciones, Estudios no aleatorizados,
Entrenamiento y apoyo (posible), Investigación cualitativa
(posible), Seguridad de drogas (posible).
5. La CC cuenta con una Red de consumidores en cuidados de
salud. A través de ella trata de animar a cualquier usuario
de la sanidad a expresar sus opiniones, necesidades y
preocupaciones. Pretende contribuir a que el desarrollo de las RS
se haga con un enfoque centrado en el paciente. Actualmente tiene
miembros de 50 países y cuenta con un grupo coordinador
internacional que trabaja básicamente a través de
internet.
LAS BASES DE
DATOS DE LA COCHRANE LIBRARY Y LA CARDIOLOGÍA
PEDIÁTRICA
Éste es el conjunto de bases de datos consultables en
internet que agrupa tanto a las principales fuentes como al
producto de la investigación de la CC. Dispone de una web en
internet que es el elemento más interesante de la CC, donde
se materializa su labor y donde podemos tomar contacto y tener
acceso a toda su información. He aquí un
pequeño resumen de los contenidos de las principales bases
incluidas (tabla 5):
1. Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas
(The Cochrane Database Systematic Reviews [CDSR]): ésta es
la base principal de la biblioteca, pues contiene el texto completo
de las RS preparadas y actualizadas por los CRG de la CC. Se
actualiza trimestralmente y tiene 2 secciones: Revisiones completas
y Protocolos (estos últimos explican la metodología
completa acordada a priori para la elaboración de las
RS que están en fase de preparación).
En
el Issue 2, 2005 de Cochrane Library, el grupo de la Cochrane Heart
Group tenía publicado un total de 44 RS y 59 protocolos. De
las 44 RS, 6 se pueden encuadrar en el contexto de la
cardiología pediátrica18-23, si bien
algunos estudios no son exclusivamente en niños, sino que
incluyen a pacientes de edades mixtas (niños y
adultos)18,19,22,23.
En
el Issue 2, 2005 de Cochrane Library, el grupo de la Cochrane
Hypertension Group tenía publicado un total de 9 RS y 29
protocolos. De las 9 RS, ninguno se pudo encuadrar en el contexto
de la cardiología pediátrica.
En
el Issue 2, 2005 de Cochrane Library, el grupo de la Cochrane
Peripheral Vascular Diseases Group tenía publicado un total
de 42 RS y 27 protocolos. De las 42 RS, sólo 1 puede
encuadrarse en el contexto de la cardiología
pediátrica24.
Además, cabe destacar las RS sobre cardiología
neonatal detectadas en el grupo de la Cochrane Neonatal Group que,
en el Issue 2, 2005 de Cochrane Library tenía publicado un
total de 198 RS y 61 protocolos. De las 198 RS, 13 pueden
encuadrarse en el contexto de la cardiología
pediátrica25-37, con 2 subapartados de
interés: tratamiento del conducto arterioso
persistente25-32 y tratamiento de la hipotensión
arterial del prematuro33-36.
En
la tabla 6 se esquematizan las RS de la CC sobre cardiología
pediátrica detectadas en los distintos CRG, con las
características de los estudios incluidos, los resultados
principales y los comentarios sobre la aplicabilidad.

En
el estudio bibliométrico global que hemos efectuado
previamente en la Cochrane Neonatal Group se constata la presencia
de áreas temáticas muy estudiadas (respiratorio y
gastroenterología-nutrición) y pocas RS en otras
áreas también prevalentes en la práctica
clínica neonatal (p. ej., cardiovascular, infecciosa y
neurología), lo que ya hemos destacado en estudios
previos38-41. Un aspecto de interés es que en
casi todas las áreas de estudio de la CC se plantean RS
sobre intervenciones terapéuticas y preventivas, y apenas
existe alguna RS en relación con pruebas
diagnósticas, lo que supone un reto para el futuro de la
CC38-41.
Los
resultados de los análisis bibliométricos de las RS
de la CC deben tenerse en cuenta como orientación a la hora
de plantear la investigación de futuras RS, tal como se
aprecia en los Protocolos de la CC sobre cardiología
pediátrica que están en marcha:
«Corticosteroids for hypotension in preterm infants» e
«Intravenous indomethacin for symptomatic patent ductus
arteriosus in preterm infants» en Cochrane Neonatal Group y
«Antibiotics for brain abscesses in people with cyanotic
congenital heart disease» en Cochrane Heart Group.
En
el momento actual, y a partir de las RS sobre cardiología
pediátrica en los distintos CRG de la CC, podemos realizar
una adecuada toma de decisiones en el tratamiento del conducto
arterioso persistente e hipotensión arterial del prematuro y
en el tratamiento de los niños con enfermedad de Kawasaki
(tabla 7). Las conclusiones de las restantes RS sobre
cardiología pediátrica no son concluyentes: en las RS
sobre la fiebre reumática por basarse en EC
antiguos18 o de poca calidad19; en las RS
sobre intervenciones en la obesidad infantil por la dificultad de
generalizar los resultados basándose en la heterogeneidad de
los EC20,21; y en las restantes áreas de estudio
por no encontrar EC en población
pediátrica22,23,37.
Únicamente 2 RS sobre cardiología han sido realizadas
por autores españoles42,43, pero ninguna
relacionada con la cardiología pediátrica.
2. Base de Datos de Resúmenes de Revisiones de
Efectividad (The Database of Abstracts of Reviews of Effectiveness
[DARE]): contiene resúmenes estructurados y referencias
bibliográficas de RS (publicadas en la CC o en otras
revistas biomédicas), críticamente valoradas por los
revisores.
3. Base de Datos de Evaluación de Tecnología
Sanitaria (Health Technology Assessment Database [HTA]): contiene
resúmenes de distintas agencias de evaluación de
tecnologías sanitarias; recoge informes completos así
como proyectos en fase de elaboración. Se mantiene al
día con la colaboración de la INAHTA (International
Network of Agencies for Health Technology Assessment).
4. Base de Datos de Evaluación Económica (NHS
Economic Evaluation Database [NHS-EED]): contiene resúmenes
de las evaluaciones económicas de los servicios
sanitarios.
Las
tres bases de datos anteriores (DARE, HTA, NSH-EED) también
pueden consultarse en el York Centre for Reviews &
Dissemination, con un buscador específico, en el que podemos
encontrar artículos de interés en cardiología
pediátrica más allá de la eficacia de las
intervenciones sanitarias, y concretamente en relación con
la efectividad y eficiencia44-50.
5. Registro Cochrane de Ensayos Controlados (The Cochrane
Central Register of Controlled Trials [CENTRAL]): es la principal
base de datos de EC que existe en la actualidad, identificados en
búsqueda informatizada (Medline, Embase, etc.), así
como en búsqueda manual en las revistas y en la literatura
«gris» (libros de ponencias y comunicaciones, tesis,
etc.) que voluntarios en todo el mundo efectúan para la
CC.
6. Base de Datos Cochrane de Metodologías (The Cochrane
Review Methodology Database [CRMD]): contiene bibliografía
de libros y artículos, resúmenes y referencias acerca
de cuestiones metodológicas de la revisión
crítica y síntesis de estudios, relevantes para
resumir la evidencia en la atención sanitaria. Esta
bibliografía se actualiza continuamente y en la actualidad
contiene más de 6.000 citas.
7. About the Cochrane Collaboration: referencias
bibliográficas sobre los conceptos y la metodología
en los que se basa la CC, así como especificaciones de
grupos y centros colaboradores en las diferentes partes del
mundo.
LA
COMPLEMENTARIEDAD DE LAS GUÍAS DE PRÁCTICA
CLÍNICA EN CARDIOLOGÍA PEDIÁTRICA
Tras el análisis bibliométrico de las áreas
temáticas de estudio de la CC podemos concretar que,
actualmente, existen pocas RS sobre cardiología
pediátrica y en más de una tercera parte de ellas
existe insuficiente evidencia científica para permitir una
toma de decisiones basadas en pruebas38,39,41. Muchas
intervenciones terapéuticas en cardiología
pediátrica permanecen sin un soporte de evidencia
científica, y actualmente sólo podemos realizar una
adecuada toma de decisiones en la práctica clínica en
el tratamiento del conducto arterioso persistente y la
hipotensión arterial del prematuro, y en la enfermedad de
Kawasaki (tabla 7). Detectamos importantes lagunas de estudio sobre
temas cardiológicos de gran interés en
pediatría: insuficiencia cardíaca, shock, arritmias,
hipertensión, cardiopatías congénitas,
etc.
Las
GPC son una fuente de información secundaria complementaria
a las RS y que incluso van más allá al reunir y
sintetizar la información exhaustiva existente no acerca de
un problema clínico concreto (como la RS), sino de un
proceso clínico completo51,52. Las GPC son
recomendaciones desarrolladas sistemáticamente para ayudar a
los médicos y a los pacientes a decidir sobre la
atención sanitaria más apropiada en circunstancias
clínicas concretas, y que contribuyen a disminuir la
variabilidad en la práctica clínica. Son documentos
elaborados por iniciativa de organismos sanitarios e instituciones
oficiales, que nombran un equipo de trabajo (expertos en
metodología, personal sanitario, gestores, representantes de
los usuarios), y se basan en una amplia revisión y
valoración crítica de la literatura médica
sobre un problema sanitario concreto: en ocasiones utilizan las RS
previamente elaboradas, pero en otras se deben elaborar ad
hoc51-56.
Los
criterios que debe cumplir una buena y eficaz GPC son52:
a) asegurar que se maneja la evidencia correcta
(información científico-técnica evaluada y
contrastada); b) tener en cuenta las condiciones de uso
más frecuentes en la práctica clínica (para
que una GPC sea efectiva debe ser percibida por los médicos
como algo de relevancia local, no sólo internacional);
c) considerar los factores que influyen en la adopción
de nuevas tecnologías.
Existen 3 métodos para el desarrollo de una GPC (la
opinión de los expertos, los métodos de consenso y
los métodos basados en la evidencia), aunque lo mejor es la
combinación de los 3 métodos52. No debe
olvidarse que el modelo de desarrollo más deseable de una
GPC es un procedimiento basado en la evidencia, al que se suman
métodos de consenso, y en el que los expertos
desempeñan un papel importante.
La
estructura de una GPC es la siguiente: introducción y
justificación de la GPC, informe de la RS (a veces en una
sección separada, según su extensión),
descripción detallada de la discusión y
recomendaciones iniciales «basadas en la evidencia»,
informe sobre la respuesta de los profesionales (respuesta piloto),
recomendaciones finales y pilotadas (contenido principal de la
guía).
El
desarrollo de una GPC puede ser beneficioso para los pacientes, los
médicos, los gestores y los políticos, con una
disminución de la iatrogenia, una mejora de la eficiencia,
unas actuaciones médicas basadas en la racionalidad
científica que puedan servir de defensa frente a las
reclamaciones legales, una facilitación en la toma de
decisiones, etc. Si bien es difícil encerrar la variabilidad
clínica en esquemáticos algoritmos de decisiones,
cada vez nos acercamos más a un convencimiento clave: la
variabilidad clínica no justifica la arbitrariedad
clínica. El objetivo de una GPC nunca debe ser imponer
criterios, y es difícil aceptar que la suma de las
incertidumbres individuales de los expertos puede desembocar en una
propuesta final que satisfaga a todos. Una GPC debe ser, ante todo,
un modelo de mesura, aunque esto no impida recomendar lo
«evidentemente» recomendable y rechazar lo
«evidentemente» rechazable.
Para aproximarnos a la realidad actual de las GPC en
cardiología pediátrica realizamos una búsqueda
en los principales centros de almacenamiento internacionales
(National Guidelines Clearinghouse:
www.guidelines.gov/index.asp y Canadian Medical Association
Infobase:
www.cma.ca/cpgs/index.asp) y nacionales (Guía Salud: www.guiasalud.es y Directorio de
guías clínicas en español del portal Fisterra:
www.fisterra.com/recursos_web/castellano/c_guias_clinicas.asp).
En
los centros de almacenamiento internacionales encontramos algunas
guías relacionadas con la cardiología
pediátrica, relacionadas con la evaluación y el
tratamiento cardiovascular de los pacientes57,
realización de electrocardiograma58,
ecocardiograma59 y procedimientos cardíacos
invasivos60, implantación de
marcapasos61, tratamiento del crecimiento en pacientes
con cardiopatías congénitas62 y
evaluación de la enfermedad de
Kawasaki63.
En
los centros de almacenamiento nacionales la información
más validada procede de Guía Salud, pues el
directorio de Fisterra considera como GPC a algunos documentos que
en realidad sólo son protocolos. En cualquier caso, desde
ambos directorios recuperamos textos sobre dislipemias,
hipertensión, cardiopatía isquémica, etc., no
aplicables a la población infantil. Guía Salud es un
proyecto reciente cuyo objetivo es ofrecer un catálogo de
GPC elaboradas y usadas por profesionales del Sistema Nacional de
Salud español; en el momento actual (fecha de consulta: 16
de mayo de 2005) se han revisado un total de 322 documentos, de los
que sólo 20 han cumplido los criterios estrictos de inclu
sión como verdaderas guías; de ellos, sólo 3
corresponden a GPC relacionadas con la cardiología (2 de
hipertensión arterial y una de hipercolesterolemia). A
través del buscador de Revista Española de
Cardiología y utilizando como palabra clave
«guías clínicas», encontramos 10
documentos de interés publicados en esta revista que
funciona como la publicación oficial de la Sociedad
Española de Cardiología, algunas de utilidad en
cardiología pediátrica64-67.
En
la toma de decisiones existe una gran variabilidad entre
médicos ante un mismo proceso y de un mismo médico
ante pacientes diferentes aquejados del mismo proceso: esta
incertidumbre en observaciones, percepciones, razonamientos,
intervenciones y estilos de práctica se conoce como
variabilidad en la práctica clínica. La variabilidad
en la práctica clínica es inapropiada cuando existe
importante evidencia científica, pero la variabilidad es
esperable, e incluso deseable, cuando existe débil evidencia
científica. Nos interesa buscar EC y RS (de ahí la
importancia de la CC), pero también otras fuentes de
información secundaria (GPC principalmente), así como
estudios comparativos (benchmarking) que analicen
variaciones en los resultados de unidades asistenciales que aplican
distintas pautas de actuación68,69.
Correspondencia: Dr. J. González de Dios.
Prof. Manuel
Sala, 6, 3.o A. 03003 Alicante.
España.
Correo
electrónico:
gonzalez_jav@gva.es
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