INTRODUCCION
La
fibrilación auricular (FA) se inicia, en la mayoría
de los casos, por ectopias originadas en las venas pulmonares (VP)
y, con menor frecuencia, en otras estructuras
auriculares1-7. La identificación y la
localización de los focos ectópicos es un
procedimiento complejo que, en pacientes sin actividad
ectópica espontánea y abundante, requiere el empleo
de diversas maniobras con la finalidad de desenmascarar y permitir
la cartografía de los focos causantes. Aunque estos
procedimientos constituyeron inicialmente la base de la
ablación de la FA4,5, con posterioridad han
quedado relegados a un segundo término debido, en gran
parte, al desconocimiento del rendimiento de las maniobras de
inducción y del significado clínico de las arritmias
inducidas, fruto de la falta de estudios sistematizados.
El
propósito de nuestro estudio fue analizar:
a)
la inducibilidad de arritmias
auriculares mediante la infusión de adenosina e
isoproterenol en pacientes con FA;
b)
la reproducibilidad de la
inducción;
c)
la
localización de los focos ectópicos causantes,
y
d)
el significado clínico
de la arritmia inducida.
MÉTODOS
Se
realizó un análisis retrospectivo de los resultados
obtenidos con el protocolo de inducción farmacológica
empleado en nuestro centro para desenmascarar focos
ectópicos en pacientes con FA referidos para
ablación. Todos estos pacientes tenían FA
paroxística o persistente refractaria al menos a un
fármaco antiarrítmico de clase I o III. Según
nuestro protocolo asistencial, empleamos la inducción
farmacológica en pacientes con FA que presentaban una alta
densidad de extrasístoles auriculares (> 10/h) y/o
paroxismos de taquicardia auricular (TA) o FA en los registros
Holter obtenidos antes de la ablación, pero sin suficiente
ectopia espontánea en el momento de la ablación como
para poder establecer su procedencia.
Estudio
electrofisiológico y maniobras
farmacológicas
En todos los
pacientes se introdujo un catéter de 24 electrodos
(Orbiter®, Bard Electrophysiology) en el seno
coronario haciendo un bucle en la aurícula derecha, de tal
manera que permitiera registrar amplias zonas de aurícula
izquierda y derecha con los electrodos distales y proximales,
respectivamente. Mediante la técnica de doble guía a
través de una única punción transeptal guiada
por ecografía intracardiaca8, se colocó un
catéter circular decapolar (Lasso®, Biosense
Webster) y un catéter de ablación con punta de 4 mm
(Navistar®, Biosense Webster) en el segmento
proximal de las VP superiores. Previamente, las VP se visualizaron
mediante angiografía selectiva y se hizo una
reconstrucción anatómica con sistema
CARTO® (Biosense Webster). Los pacientes con FA en
el momento del estudio fueron cardiovertidos una vez colocados los
catéteres en la aurícula izquierda.
Nuestro
protocolo de inducción farmacológica utiliza en
primer lugar la adenosina, por la comodidad de su uso y la rapidez
del efecto, y en segundo lugar, el isoproterenol. En determinadas
circunstancias (contraindicaciones para el empleo de adenosina,
inducción de ectopia repetitiva, inducción de FA, FA
de presunto predominio simpático, etc.), y según el
criterio del médico responsable del caso, puede haberse
invertido el orden de ambos fármacos o prescindido de alguno
de ellos.
La adenosina se
administró en bolo intravenoso ultrarrápido por
vía periférica en una dosis inicial de 6 mg, con
incrementos de 6 mg en los bolos sucesivos hasta alcanzar una dosis
máxima de 18 mg o la inducción de ectopia auricular.
Los pacientes con asma bronquial o enfermedad pulmonar obstructiva
crónica no recibieron adenosina. El isoproterenol se
administró en infusión continua comenzando con una
dosis de 1 µg/min, que se incrementó a razón de
1 µg/min cada 5 min hasta alcanzar una dosis máxima de
4 µg/min, un aumento de la frecuencia sinusal basal superior
al 30%, la inducción de ectopia o la aparición de
efectos secundarios. El estudio electrofisiológico se
realizó sin sedación ni anestesia general, excepto en
los pacientes que requirieron cardioversión
eléctrica, en los que se indujo un breve período de
sedación profunda con propofol (1-2 mg/kg).
Se distinguieron
3 tipos de respuesta farmacológica: ectopia auricular
aislada, TA y FA. La localización del foco se
estableció según la procedencia de los latidos
ectópicos, estimada mediante una precocidad de
activación auricular local superior a 30 ms con respecto al
inicio de la onda P, el análisis de la secuencia de
activación auricular en el seno coronario y la
aurícula derecha, los electrogramas unipolares y la
cartografía electroanatómica cuando fue
posible9,10. Cuando la arritmia inducida fue FA, la
localización del foco se estimó mediante la
cartografía del primer latido ectópico que iniciaba
la FA (figs. 1 y 2).
Fig. 1.
Registro
intracavitario de ectopia inducida en 2 pacientes distintos tras la
administración de adenosina. A: ectopia aislada procedente
de la VPSD: el primer latido corresponde a ritmo sinusal y el
segundo, a la ectopia. Nótese la inversión de los
electrogramas en el canal correspondiente a la VPSD, la precocidad
del potencial de vena pulmonar (P') con respecto a la onda P del
electrocardiograma de superficie, y el cambio de secuencia en los
registros de AD, SCP y SCD. B: ectopia procedente de la
región de la vena de Marshall. El intervalo entre el
electrograma del catéter de ablación bipolar (ABb) y
la onda P es de 30 ms. Nótese la morfología tipo QS
en ablación unipolar (ABu).
II y V1: derivaciones del ECG; AD:
aurícula derecha; SCD: seno coronario distal; SCP: seno
coronario proximal; VPSD: vena pulmonar superior derecha; VPSI:
vena pulmonar superior izquierda; A: electrograma auricular en
ritmo sinusal; P: electrograma de vena pulmonar en ritmo sinusal;
A': electrograma auricular de la ectopia; P': electrograma de vena
pulmonar de la ectopia.
Fig. 2.
Inicio de
fibrilación auricular desde la VPSI. Después del
primer latido (sinusal) se producen ectopias de la VPSI que inician
la fibrilación auricular. Nótese la inversión
de los electrogramas y la precocidad de éstos en los canales
correspondientes a la VPSI durante el primer latido
ectópico.
I, II, V1: derivaciones del ECG; AD: aurícula derecha; SCD:
seno coronario distal; VPSI: vena pulmonar superior izquierda; A:
electrograma auricular en ritmo sinusal; P: electrograma de vena
pulmonar en ritmo sinusal; A': electrograma auricular de la
ectopia; P': electrograma de vena pulmonar de la
ectopia.
Ablación
Una vez
realizadas las maniobras de provocación se procedió a
la ablación con radiofrecuencia apoyada con sistema
CARTO®. En los casos en que se indujo ectopia o FA
de forma consistente y reproducible, se ablacionó
únicamente dicho foco, de forma directa en caso de focos
extrapulmonares, o mediante aislamiento eléctrico ostial en
caso de focos de VP. En los casos en que no se indujo ectopia
reproducible se hizo un aislamiento empírico de las VP. El
éxito inmediato de la ablación fue definido por la
desaparición de la ectopia en caso de focos extrapulmonares
o el bloqueo bidireccional de la conducción venoatrial
cuando se realizó un aislamiento eléctrico de VP. El
éxito a largo plazo fue definido por la ausencia de
recurrencia de FA en un plazo de 6 meses desde el momento de la
ablación, evaluado clínicamente y con Holter seriados
en el primer, tercer y sexto mes.
Análisis estadístico
Las variables
cuantitativas se ajustan a una distribución normal
según la prueba de Shapiro-Wilk, por lo que se expresan como
media ± desviación estándar (DE), y se
analizan mediante pruebas paramétricas (t de Student). Las
variables cualitativas se expresan como número (porcentaje)
de observaciones y se analizan con la prueba de la χ², o
la prueba exacta de Fisher si los valores esperados son < 5. Se
consideraron estadísticamente significativas las pruebas de
significación con valores de p ≤
0,05.
RESULTADOS
Se
incluyó en el presente análisis a un total de 53
pacientes. El promedio de edad de la población estudiada fue
de 50 ± 13 años, con predominio de varones (37
pacientes, 70%). El 94% de los pacientes no tenía
cardiopatía estructural. El tamaño medio de la
aurícula izquierda fue de 42 ± 6 mm. En total, 46
pacientes tenían historia de FA paroxística (87%) y 7
(13%) tenían FA persistente. El número medio de
fármacos antiarrítmicos utilizados antes de la
ablación fue de 2,5 ± 0,8.
De los 53
pacientes incluidos en el estudio, 43 (81%) no presentaron ectopia
espontánea basal y 10 (19%) presentaron ectopia en cantidad
insuficiente como para establecer su procedencia (media de 12
± 4 extrasístoles/h), por lo que se indicó el
protocolo de inducción farmacológica. El tiempo de
monitorización previa a la administración de los
fármacos inductores fue de 122 ± 24 min (tiempo
comprendido entre el inicio del registro
electrocardiográfico basal y la administración del
primer fármaco).
En el protocolo
de inducción farmacológica se utilizó
adenosina en 21 pacientes, isoproterenol en 17 pacientes, y ambos
fármacos en 15 pacientes. No se observaron diferencias
significativas en las características basales de los
pacientes de cada grupo. Durante la infusión de adenosina,
los pacientes refirieron malestar general, sofocos o disnea de
segundos de duración, produciéndose bloqueo
auriculoventricular de alto grado en el 50, el 86 y el 100% de los
casos al recibir dosis de 6, 12 y 18 mg, respectivamente. Durante
la administración de isoproterenol en dosis ≥
2 µg/min, los
pacientes refirieron palpitaciones, en ocasiones asociadas con
sudación. No se produjeron otros efectos adversos
relacionados con la administración de adenosina e
isoproterenol.
En 46 pacientes
(88%) se indujo alguna arritmia auricular tras la
administración de adenosina y/o isoproterenol. La tasa de
inducibilidad en pacientes con FA paroxística fue del 87%
(40 de 46 pacientes) y en pacientes con FA persistente fue del 86%
(6 de 7 pacientes; p = NS). Se indujo ectopia aislada en 31
pacientes (65%), TA en 4 pacientes (8%) y FA en 13 pacientes (27%).
Esta última fue sostenida y requirió
cardioversión eléctrica en 10 de los 13 pacientes
(77%). En los pacientes que basalmente presentaban alguna ectopia,
la morfología de la onda P de los extrasístoles
inducidos fue similar a la de los espontáneos. En las tablas
1 y 2 se muestran la procedencia y los intervalos de acoplamiento,
respectivamente, del primer latido ectópico de las arritmias
inducidas. En 10 pacientes (19%), la ectopia inducida tuvo una
localización extrapulmonar.
Adenosina
Treinta y seis
pacientes recibieron 54 inyecciones de adenosina. En total, 46
bolos de adenosina (85%) indujeron alguna arritmia en 31 de los 36
pacientes (86%), que consistió en ectopias aisladas en 26
pacientes (84%), TA en un paciente (3%) y FA en 4 pacientes (13%).
En 21 bolos de adenosina (46%), la inducción de la arritmia
precedió o no se asoció con cambios en la frecuencia
cardiaca, en 8 bolos (17%) la arritmia apareció en el
momento de la bradicardia y en 17 bolos (37%) la arritmia
apareció tras la bradicardia (media, 15 ± 25 s
después). La probabilidad de inducción aumentó
de forma directamente proporcional con la dosis de adenosina
utilizada. Con dosis de 6, 12 y 18 mg se obtuvo una respuesta
positiva en 4 de 8 inyecciones (50%), en 33 de 37 inyecciones (89%)
y en 9 de 9 inyecciones (100%), respectivamente (p = 0,02). No se
observó ninguna relación significativa entre la dosis
de adenosina y el tipo de efecto, ectopia aislada, TA o FA. En 14
pacientes se administraron 18 bolos adicionales de adenosina
(máximo 3 por paciente) para valorar la reproducibilidad de
la ectopia inducida, induciéndose alguna ectopia en todos
los casos (en 10 pacientes del mismo tipo, y en 8 pacientes de
iguales tipo y localización que la ectopia
inicial).
Isoproterenol
Treinta y dos
pacientes recibieron infusión de isoproterenol. La
administración de isoproterenol indujo alguna arritmia en 27
pacientes (82%), que consistió en ectopias aisladas en 14
pacientes (52%), TA en 3 pacientes (11%) y FA en 10 pacientes
(37%). En el momento de la inducción, la frecuencia sinusal
no se había modificado en 3 pacientes (11%), 7 pacientes
(26%) habían experimentado un incremento en la frecuencia
sinusal < 30% de la basal, y los restantes 17 pacientes (63%)
habían experimentado un incremento > 30%. Globalmente, el
incremento medio de la frecuencia sinusal en el momento de la
inducción fue del 27 ± 18%.
Ablación guiada por inducibilidad
En 32 de los 46
pacientes inducibles (70%) se ablacionó exclusivamente la
ectopia inducida (1,4 ± 0,6 sustratos por paciente),
obteniéndose un éxito a largo plazo en 21 pacientes
(66%). No hubo diferencias significativas en el resultado de la
ablación dependiendo del tipo de arritmia inducida. Nueve de
los 11 pacientes con recurrencias de FA tras la primera
ablación recibieron un segundo procedimiento. En 4 de ellos
solamente se ablacionó el sustrato previamente tratado por
encontrarse recurrencia del foco inicial, o conducción
venoatrial y reproducibilidad de la inducibilidad previa. En todos
estos pacientes se consiguió éxito a largo plazo. En
un paciente se realizó ablación de otro sustrato, con
persistencia de la FA durante el seguimiento. En 4 pacientes se
realizó un aislamiento empírico de las 4 VP,
persistiendo la FA en 3 pacientes.
El resto de los
pacientes inducibles (14 pacientes) fue tratado mediante
ablación de la ectopia inducida y las VP restantes (4,2
± 0,7 sustratos por paciente), lográndose
éxito a largo plazo en 13 pacientes (93%). Globalmente, la
duración de estos procedimientos fue de 339 ± 55
min.
En la figura 3
se presentan los resultados de la ablación según la
estrategia seguida y la inducibilidad de arritmias
auriculares.
Fig. 3.
Resultados
de la ablación de fibrilación auricular según
la inducibilidad farmacológica de arritmias auriculares y la
estrategia de ablación. En el grupo de pacientes inducibles,
la ablación de la ectopia se refiere a la ablación
directa del foco o al aislamiento de una vena pulmonar en el caso
de focos de esta procedencia. En el grupo de pacientes no
inducibles, cuando se hizo ablación dirigida por la ectopia
se utilizaron para ello los extrasístoles espontáneos
de baja densidad que tuvieron los pacientes durante el estudio
electrofisiológico.
VP: vena pulmonar.
DISCUSION
El presente
estudio muestra el resultado del empleo de 2 maniobras
farmacológicas, la infusión de adenosina e
isoproterenol, en pacientes con FA refractaria a fármacos
antiarrítmicos referidos para ablación, que
tenían ectopia abundante en los Holter realizados
previamente, pero que en el momento del procedimiento
carecían de suficiente densidad de ectopia para localizar
los focos causantes de la FA. En términos generales, la
adenosina y el isoproterenol mostraron una alta tasa de
inducibilidad de arritmias auriculares en estos pacientes (el 86 y
el 82%, respectivamente).
La adenosina es
un fármaco ampliamente utilizado para el tratamiento de
taquicardias supraventriculares. Su mecanismo de acción lo
ejerce principalmente sobre los nódulos sinusal y
auriculoventricular al estimular la corriente de potasio IK,
Ado, Ach, lo que provoca una hiperpolarización celular
y la consiguiente interrupción de taquicardias dependientes
del nódulo auriculoventricular11. La importancia
de la adenosina como inductor de ectopia y/o FA radica en sus
efectos proarrítmicos12,13. La frecuencia
publicada de inducción de FA por adenosina es de hasta un
12%14, lo que concuerda con lo observado en nuestro
estudio. En la aurícula, la adenosina acorta el potencial de
acción y los períodos refractarios. Además,
aumenta el tono simpático reflejo debido a la
hipotensión arterial que ocasiona15,16. La
adenosina, al modificar los períodos refractarios, favorece
el desarrollo de reentradas funcionales en pacientes
susceptibles17. Estas reentradas tienen especial
predilección por las VP, en virtud de la conducción
anisotrópica y la repolarización heterogénea
de éstas17. Aunque la adenosina disminuye
directamente el automatismo y la actividad desencadenada, el
aumento reflejo en el tono simpático que se produce tras la
administración de adenosina puede favorecer los automatismos
anormales y la actividad desencadenada, una vez pasada la fase
bradicardizante, situación que observamos en el 35% de
nuestra serie. La inducción de arritmias auriculares con la
adenosina presentó en nuestro estudio un comportamiento
dosis dependiente, y la inducibilidad era más frecuente
cuanto mayor era la dosis administrada.
El isoproterenol
es un fármaco agonista adrenérgico que, mediante una
acumulación de calcio intracelular, promueve un aumento de
la actividad desencadenada y del automatismo
anormal18,19. Al igual que la adenosina, el
isoproterenol se ha utilizado como inductor de ectopia y/o
FA3,5,20. En nuestro trabajo, la tasa de inducibilidad
de arritmias auriculares con isoproterenol fue comparable a la
observada con adenosina, aunque hubo diferencias en el tipo de
arritmia inducida, ya que el isoproterenol indujo FA con más
frecuencia que la adenosina. La mayoría de los pacientes que
presentaron una respuesta positiva al isoproterenol lo hicieron
tras un aumento de la frecuencia sinusal, requiriendo en el 63% de
los casos aumentos > 30% de la frecuencia sinusal
basal.
La
desaparición de las recurrencias de FA tras la
ablación única y exclusiva de la ectopia inducida
apoya la relevancia patogénica y clínica de
ésta. En la serie de Marchlinski et al6, la
ablación guiada exclusivamente por la ectopia inducida
produjo una tasa de éxito a largo plazo en torno al 80%, con
una media de 3 sustratos tratados por paciente. En nuestra serie,
el éxito de la ablación guiada exclusivamente por
ectopia inducida fue del 66% tras abordar una media de 1,4
sustratos por paciente, y aumentó al 78% tras realizar un
segundo procedimiento de ablación sobre el mismo
sustrato.
Cabría
pensar que una utilidad práctica del uso de maniobras de
inducción farmacológica podría ser reducir el
número de sustratos ablacionados al identificar el/los focos
causantes de la FA en cada paciente. Sin embargo, a pesar de que la
ectopia inducida tiene un carácter específico,
dirigir la ablación exclusivamente hacia los focos
identificados podría dejar sin tratar otros focos
ectópicos no desenmascarados por estos fármacos o
estructuras importantes para el mantenimiento de la FA, como se
puso de manifiesto en las primeras series publicadas de
ablación de FA2-5. En nuestra serie, los
pacientes en los que se trató la ectopia inducida y,
además, las VP restantes tuvieron una mayor tasa de
éxito a largo plazo (93%). Por ello, creemos que la
principal utilidad de las maniobras de inducción
farmacológica podría ser identificar focos
ectópicos no abordados mediante la ablación
empírica de las 4 VP. Nuestro estudio pone de manifiesto
que, en cerca del 20% de los pacientes con ablación de FA
que presentaban ectopia abundante previa, el foco causante de la
arritmia tenía una localización extrapulmonar.
Marchlinski et al6 observaron un origen extrapulmonar en
el 16% de los pacientes con FA que recibieron ablación
guiada por la ectopia inducida con fármacos. Más
recientemente, Lee et al7 analizaron una serie de 293
pacientes con latidos ectópicos espontáneos que
inducían FA durante el estudio electrofisiológico y
observaron que en el 20% de los pacientes la ectopia
procedía tanto de VP como de focos extrapulmonares, y que en
el 12% procedía sólo de focos
extrapulmonares.
CONCLUSIONES
La
infusión de adenosina e isoproterenol durante ritmo sinusal
frecuentemente induce ectopia auricular en pacientes con FA
refractaria a fármacos y evidencia de ectopia previa
abundante. La ablación selectiva de la ectopia inducida
previene las recurrencias de FA en una proporción
significativa de pacientes, lo que apoya su relevancia
clínica. El uso sistemático de maniobras de
inducción farmacológica podría aumentar el
éxito de la ablación de FA, al permitir identificar
focos no abordados mediante el abordaje empírico de las 4
VP.
Limitaciones
A pesar de que
en el momento del estudio electrofisiológico los pacientes
se encontraban en ritmo sinusal sin ectopia espontánea
significativa, éstos presentaron una alta densidad de
ectopia y/o episodios frecuentes de FA en los Holter realizados
previamente. Esto indica una importante participación de
focos ectópicos en la fisiopatología de la FA de
estos pacientes. Por ello, los resultados de este estudio
podrían no ser extrapolables a pacientes con FA dependiente
de otros mecanismos. Otra limitación es la naturaleza
retrospectiva del análisis. Obviamente, el reducido
número de pacientes y la ausencia de aleatorización
de la estrategia de ablación impiden extraer conclusiones
sobre el valor relativo de la ablación guiada,
empírica, o mixta.
Correspondencia: Dr. N. Pérez-Castellano.
Hospital Clínico San Carlos. Unidad de Arritmias. Instituto
Cardiovascular.
Prof. Martín Lagos, s/n. 28040 Madrid. España.
Correo electrónico:
nperez.hcsc@salud.madrid.org
Recibido el 5
de septiembre de 2005.
Aceptado para su publicación el 9 de marzo de
2006.
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