La efectividad
de la corrección de la sincronía intraventricular,
mediante terapia de resincronización cardiaca (TRC), ha sido
correlacionada con la posición del electrocatéter
(EKT) en las venas coronarias. La tomografía computarizada
con multidetectores (TCMD) y administración de contraste
permite visualizar con precisión, de forma incruenta,
además de las arterias coronarias, la anatomía y la
distribución de las venas coronarias. De este modo, es
posible identificar la vena más adecuada y orientar al
electrofisiólogo para la implantación del EKT de
ventrículo izquierdo (VI).
Razones comunes
de fracaso de esta terapia son la ausencia de una vena coronaria
adecuada o el error en la implantación del EKT. Los datos
actuales indican que, en la mayoría de pacientes, la
respuesta clínica y hemodinámica óptima se
obtiene cuando el EKT de VI se localiza lateral o posterolateral,
como se observó en un paciente con buena respuesta a la TRC,
a quien realizamos TCMD (equipo Toshiba Aquilion-64 detectores), y
visualizamos el catéter en la vena marginal (flecha), en una
reconstrucción tridimensional del corazón, analizada
en 2 angulaciones (fig. 1). En ocasiones, como se observa en la
figura 2, las imágenes obtenidas por TCMD permiten detectar
una ubicación incorrecta del EKT (flecha) en la vena
interventricular anterior, que transcurre paralela a la arteria
descendente anterior (DA), a pesar de haber una vena marginal (VM)
adecuada. Este hecho explica, en este caso, la inapropiada
respuesta clínica a la terapia de
resincronización.
Fig. 1.
Cx: arteria circunfleja; DA: arteria
descendente anterior; SC: seno coronario; VIA: vena
interventricular anterior (gran vena cardiaca); VIP: vena
interventricular posterior (vena cardiaca media).
Fig. 2.
DA: arteria descendente anterior;
SC: seno coronario; VM: vena marginal; VIP: vena interventricular
posterior (vena cardiaca media).