INTRODUCCION
Las enfermedades
cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte y
hospitalización en la población española y
representan una parte importante del gasto sanitario1.
En este conjunto de procesos patológicos, la enfermedad
isquémica del corazón es la que produce mayor
número de fallecimientos, el 31% del total. Cerca de 2 de
cada 3 muertes por enfermedad isquémica se deben a infarto
agudo de miocardio (IAM). En el año 2002, la tasa bruta de
hospitalización por enfermedad isquémica del
corazón en España fue de 365 por 100.000
habitantes2; esta cifra aumenta considerablemente con la
edad y llega a triplicarse en los mayores de 70 años. La
insuficiencia cardiaca congestiva es la tercera causa de muerte por
enfermedad cardiovascular en España, después de la
cardiopatía isquémica y los accidentes
cerebrovasculares3. Además, esta enfermedad causa
unos 80.000 ingresos hospitalarios anuales, lo que representa
alrededor del 5% de todas las hospitalizaciones en los mayores de
65 años4. Su prevalencia va en aumento, entre
otras razones, por el envejecimiento de la población y los
avances en el tratamiento de la enfermedad isquémica, que
han permitido una mayor supervivencia de los pacientes con
IAM5.
A pesar de que
en España, al igual que en otros países
desarrollados, se está produciendo un descenso leve pero
constante de la tasa de mortalidad por enfermedad isquémica
cardiaca en las últimas 2 décadas6, la
carga que suponen estos procesos para el sistema sanitario sigue
aumentando.
Entre los
avances producidos en la prevención y el tratamiento de las
enfermedades cardiovasculares hay que considerar 3
tecnologías introducidas en diferentes períodos: la
intervención coronaria percutánea (ICP), el
desfibrilador automático implantable (DAI) y la terapia de
resincronización cardiaca (TRC).
La ICP
comenzó a realizarse a mediados de los años ochenta
como alternativa a la cirugía de derivación
aortocoronaria en pacientes con cardiopatía
isquémica. El método mejoró a comienzos de los
años noventa con la introducción de los
stents, y últimamente con los stents liberadores
de fármacos. El DAI fue introducido en España en
1985, aunque no se difundió hasta 1990 gracias a un sistema
de implante intravenoso que eliminó la necesidad de
toracotomía. El DAI está indicado en la
prevención de muerte súbita por arritmia en pacientes
con IAM y fracción de eyección reducida (<
35%)7,8. La Sociedad Española de
Cardiología ha publicado una Guía de Práctica
Clínica sobre el DAI9. La TRC es una
técnica más reciente que empezó a difundirse
comercialmente a finales de los años noventa, aunque su
utilización en España sigue siendo minoritaria en
comparación con las anteriores. Su principal
indicación es la insuficiencia cardiaca congestiva con
trastornos intraventriculares de conducción que producen
disincronía. Hay dispositivos con marcapasos (TRC-M) y con
desfibrilador (TRC-D). Los resultados de 2 grandes ensayos
clínicos han demostrado que la resincronización
ventricular con marcapasos mejora los síntomas, reduce las
hospitalizaciones y disminuye la mortalidad en pacientes
seleccionados10,11, por lo que la Sociedad Europea de
Cardiología recomienda su utilización en enfermos con
fracción de eyección reducida y disincronía
ventricular que siguen sintomáticos a pesar del tratamiento
óptimo12.
La existencia de
una tecnología efectiva no garantiza que todas las personas
que la necesitan tengan acceso a ella. Diferentes estudios han
demostrado que hay una variabilidad geográfica en la
realización de coronariografías y procedimientos de
revascularización coronaria que no se explica por
diferencias en la carga de enfermedad. En algunos países se
ha observado que las personas que más asistencia sanitaria
precisan son las que con frecuencia tienen menos probabilidad de
recibirla, fenómeno que se ha denominado «ley de
asistencia inversa»13,14. En el Reino Unido, por
ejemplo, algunos investigadores han encontrado una
asociación significativa entre la mayor prevalencia de
angina, el menor nivel socioeconómico, la mayor mortalidad
por enfermedad coronaria y la menor utilización de
procedimientos de revascularización
coronaria15,16. Los datos de otro estudio realizado en
el Reino Unido también demuestran diferencias significativas
entre regiones en la implantación de DAI, con menor
número de implantes en las regiones más
deprimidas17. En el año 2000, el National
Institute for Clinical Excellence (NICE) británico
publicó una guía con recomendaciones sobre los
pacientes con indicación de DAI7.. En ese
año, la mayoría de los países europeos, entre
ellos España, presentaba una tasa de implantes por
millón de habitantes bastante inferior a las recomendaciones
del NICE18,19.
Diferentes
estudios realizados en nuestro país han constatado la
existencia de variabilidad en el tratamiento del IAM entre regiones
y hospitales, tanto en la realización de técnicas
diagnósticas como terapéuticas20,21. Los
resultados de un trabajo más reciente han demostrado que el
uso de coronariografías en España está
asociado con la riqueza regional, pero no con la carga de
cardiopatía isquémica22. Del mismo modo,
se ha observado que las tasas de intervenciones coronarias
percutáneas por comunidad autónoma se asocian con la
riqueza, pero no con la incidencia de IAM23.
En las
tecnologías médicas establecidas se puede estudiar el
patrón de distribución en un país concreto, ya
que con el tiempo su uso representa patrones locales. Sin embargo,
las nuevas tecnologías, como la TRC, suelen ser utilizadas
inicialmente por los adoptadores precoces, que suelen ser centros
de liderazgo de investigación. Por estas razones, el
objetivo de este estudio es describir la variabilidad entre
comunidades autónomas en el uso de ICP, DAI y TRC, y tratar
de explicar la variabilidad encontrada en las 2
primeras.
MÉTODOS
Diseño
Modelos
explicativos de realización de diferentes tecnologías
cardiovasculares en función de variables de oferta, demanda
y riqueza.
Ámbito del estudio
España y
sus comunidades autónomas en el año 2003 (excepto
Ceuta y Melilla).
Fuente de
los datos
Los datos sobre
el número de ICP y los centros en los que se realiza
proceden del Registro de Hemodinámica de la Sociedad
Española de Cardiología24. La
información sobre número de hemodinamistas, DAI,
dispositivos para TRC y centros donde se implantan fueron
facilitados por la empresa Guidant y son una estimación de
todo el mercado (comunicación personal). El producto
interior bruto (PIB) y el gasto sanitario per cápita en 2003
se obtuvieron del Instituto Nacional de Estadística (INE) y
del Ministerio de Sanidad y Consumo (MSC),
respectivamente25,26. La incidencia de IAM en 2002
procede de un estudio español27 en el que se
efectuaron estimaciones por comunidad autónoma, extrapolando
los resultados de los estudios poblacionales
MONICA-Cataluña28, REGICOR29 e
IBERICA20 a las comunidades autónomas que
carecían de registros poblacionales. Los datos necesarios
para ajustar los valores de frecuencia de cardiopatía
isquémica por comunidad autónoma en función
del saldo de desplazamientos entre comunidades se obtuvieron del
Instituto Nacional de Estadística30.
Variables
Dependiente
Número de
procedimientos (ICP, DAI, TRC) realizados por comunidad
autónoma (excluidas Ceuta y Melilla) por millón de
habitantes.
Independientes
- De
oferta: número de centros donde se realiza cada uno de los
procedimientos y número de hemodinamistas.
- De
riqueza autonómica y recursos destinados a sanidad: PIB y
gasto sanitario per cápita.
- De
demanda: incidencia de IAM.
De
ajuste
Saldo de
desplazamiento entre comunidades autónomas. Los estimadores
de incidencia ofrecen cifras de carga de enfermedad para cada
comunidad autónoma. Sin embargo, la carga real de enfermedad
no es la estimada sino la atendida; por consiguiente, es necesario
ajustar los indicadores de carga en función del saldo de
desplazamiento entre comunidades para tener una idea más
precisa de la carga real de enfermedad que atiende cada una de
ellas. El saldo intercomunitario se calcula como la diferencia
entre la proporción de pacientes atendidos procedentes de
otras comunidades autónomas y la proporción de
residentes atendidos en otras comunidades. No hay datos sobre
desplazamiento intercomunitario para los procedimientos en estudio,
por lo que se ha calculado un saldo de desplazamiento por
cardiopatía isquémica (códigos CIE-9 410-414)
a partir de los datos de la encuesta de morbilidad hospitalaria de
2003.
Análisis estadístico
Se
comprobó la normalidad de las variables mediante la prueba
de Kolmogorov-Smirnov y se realizó un análisis
descriptivo con medidas de tendencia central. Como indicadores de
variabilidad se utilizaron la razón y el coeficiente de
variación31,32. En segundo lugar se determinaron
los coeficientes de correlación de Pearson entre las
variables dependientes y las independientes (estudio de
asociación) y entre las variables independientes
(evaluación de colinealidad), y en los casos necesarios se
ajustaron por la carga de enfermedad. Por último, se
analizó la influencia de las variables independientes en el
número de procedimientos realizados, ajustados por la carga
de enfermedad, mediante modelos de regresión lineal
múltiple. Se consideró que había
asociación entre las variables cuando la p del coeficiente
de la variable explicativa era menor de 0,05. Todos los
análisis estadísticos se llevaron a cabo con el
paquete estadístico SPSS versión 12.
RESULTADOS
En la tabla 1 se
presentan los datos de la realización de los 3
procedimientos en estudio, los centros donde se efectúan, la
riqueza, el saldo de desplazamiento y la carga de enfermedad
(incidencia de IAM) por comunidades autónomas, ordenados
según el PIB per cápita.
En la tabla 2 se
muestran las altas por cardiopatía isquémica
(códigos 410-414 de la CIE-9) según la comunidad
autónoma de residencia y los datos de hospitalización
procedentes de la encuesta de morbilidad hospitalaria del 2003.
Estos datos son los que se han utilizado para el cálculo de
la tasa de desplazamiento entre comunidades.
En la tabla 3 se
expone la descripción general de las variables. Todas las
variables utilizadas para el análisis presentaron una
distribución normal, excepto el número de TRC, que
muestra una asimetría positiva debido a la presencia de
valores anormalmente elevados respecto a la media. La media del
número de procedimientos es muy diferente entre las ICP
(media, 1.038/106 habitantes) y la TRC (media,
15/106 habitantes). La variabilidad, expresada como
razón de variación (RV), es menor para las ICP (RV =
1,9) que para los dispositivos de TRC (RV = 15,7), mientras que los
DAI ocupan una posición intermedia (RV = 3,0). Por
último, el ajuste por el saldo de desplazamiento
intercomunitario apenas tiene efecto en la incidencia media de IAM
por millón de habitantes.
Intervenciones coronarias percutáneas
En la figura 1
se muestra el número de procedimientos y de centros en los
que se realiza ICP (por millón de habitantes) en cada
comunidad autónoma. La media para todo el país es de
1.038 ICP por millón de habitantes, con una
oscilación entre un máximo de 1.394 para Navarra y un
mínimo de 716 para Castilla-La Mancha. En La Rioja no se
efectuó ninguna ICP. El coeficiente de variación
entre comunidades autónomas es del 23,4%. El promedio de
número de centros que realizan esta técnica es de
2,4/106 habitantes para todo el país, con una
variación entre 1,61 para Castilla y León y 4,22 para
Baleares. En la figura 2 se presenta, además, el
número de hemodinamistas por millón de habitantes,
con un promedio de 6,04 para todo el país y unos valores
mínimo y máximo de 2,8 y 10,9 para Extremadura y el
País Vasco, respectivamente.
Fig. 1.
Número de intervenciones coronarias
percutáneas (ICP) y de centros de ICP por millón de
habitantes, según la comunidad autónoma, 2003.
Fuente: Registro Español de
Hemodinámica y Cardiología Intervencionista, Sociedad
Española de Cardiología, 2003.
Fig. 2.
Número de intervenciones coronarias
percutáneas (ICP) y de hemodinamistas por millón de
habitantes, según la comunidad autónoma, 2003.
Fuente: Registro Español de
Hemodinámica y Cardiología Intervencionista, Sociedad
Española de Cardiología, 2003 (número de ICP);
Guidant, S.A. (número de hemodinamistas).
En la tabla 4 se
presenta el análisis de correlación entre el
número de ICP y diferentes variables. No se ha encontrado
correlación entre el número de procedimientos y la
carga de enfermedad. Por el contrario, y como cabía esperar,
hay una correlación entre número de procedimientos y
número de centros que los realizan (r = 0,557; p = 0,025), y
entre número de procedimientos y número de
hemodinamistas (r = 0,786; p < 0,001). Finalmente, se aprecia
una correlación positiva entre número de ICP por
millón de habitantes y la riqueza regional, expresada
mediante el PIB per cápita (r = 0,564; p = 0,023), similar a
la encontrada con el número de centros (r = 0,557) y que se
mantiene al ajustar por la carga de enfermedad (r = 0,563; p =
0,029). Por consiguiente, el número de intervenciones
coronarias percutáneas no se asocia con la carga de
enfermedad, pero sí con la riqueza de cada comunidad
autónoma.
La elevada
correlación entre las variables de oferta (número de
centros y número de hemodinamistas) y de riqueza (PIB per
cápita) presentada en la tabla 5 señala que hay una
colinealidad entre ambas variables independientes, por lo que el
análisis de regresión lineal se planteó
exclusivamente con el PIB per cápita.
El
análisis de la relación lineal mediante modelos de
regresión muestra que el PIB per cápita explica el
27% de la variabilidad en el número de ICP entre distintas
comunidades autónomas (R² = 0,269), efectuándose
36 procedimientos más por cada 1.000 s
de aumento del PIB (β =
36,4; p = 0,023). Este resultado se mantiene cuando se controla el
efecto de la carga de enfermedad sobre el PIB, mediante modelos de
regresión múltiple. El modelo de regresión
múltiple explica el 21% de la variabilidad, sin que haya
relación entre el número de procedimientos y la carga
de enfermedad (tabla 6).
Desfibriladores automáticos implantables
En la figura 3
se presenta el número de procedimientos y el número
de centros donde se implantaron DAI (por millón de
habitante) en cada comunidad autónoma. Durante el año
2003 se realizó una media de 46 implantes/106
habitantes en toda España, con un mínimo de 26
implantes/106 habitantes en Castilla-La Mancha y un
máximo de 79 implantes/106 habitantes en Madrid,
exluidas Extremadura y La Rioja, 2 comunidades en las que no se
realizó ningún implante. El coeficiente de
variación entre comunidades autónomas es de 32,6%.
Con respecto al número de centros que efectúan estos
procedimientos, el valor promedio para todo el país fue de
1,3 centros/106 habitantes, con una oscilación
entre 0,79 centros/106 habitantes en el caso de Murcia y
2 centros/106 habitantes en Navarra.
Fig. 3.
Número de desfibriladores automáticos
implantados (DAI) y de centros de DAI por millón de
habitantes, según la comunidad autónoma, 2003.
Fuente: Estudio de mercado de Guidant, S.A.
En la tabla 7 se
muestra el análisis de correlación entre el
número de DAI y otras variables de interés. Al igual
que sucedía en el caso de las ICP, no se ha encontrado
correlación entre el número de implantes de DAI y la
carga de enfermedad. Se mantiene la asociación entre
número de procedimientos y número de centros que los
realizan (r = 0,679; p = 0,005), aunque no se observa
relación entre número de implantes y número de
hemodinamistas (r = 0,498; p = 0,059). De nuevo, se encuentra una
correlación positiva entre número de
DAI/106 habitantes y la riqueza regional (r = 0,615; p =
0,015), que se mantiene e incluso aumenta al ajustar por la carga
de enfermedad (r = 0,636; p = 0,015). Estos resultados indican que
el número de implantes de DAI no está en
relación con la carga de cardiopatía isquémica
de cada comunidad autónoma, sino con su riqueza.
Además, se observa colinealidad entre el número de
centros que implantan DAI y el PIB per cápita (tabla 5), por
lo que en el análisis de regresión sólo se
incluirán las variables de riqueza.
El modelo de
regresión lineal simple muestra que el PIB per cápita
explica el 33% de la variabilidad en el número de implantes
de DAI por comunidad autómona (R2 = 0,331),
realizándose 2,6 implantes más por cada 1.000
s
de aumento del
PIB (β = 2,6; p = 0,015). Este resultado se mantiene cuando se
controla el efecto de la carga de enfermedad en un modelo de
regresión múltiple que explica el 40% de la
variabilidad y no se encuentra asociación entre el
número de implantes de DAI y la carga de enfermedad (tabla
8).
Terapia de
resincronización cardiaca
En la figura 4
se presenta el número de dispositivos de TRC implantados por
millón de habitantes junto con el número de centros
que realizan este procedimiento en cada comunidad autónoma.
Excluidas las 2 comunidades en las que no se realizó
ningún procedimiento de este tipo (Baleares y La Rioja), se
observa que Asturias es la comunidad autónoma con menos
procedimientos (n = 3), mientras que Navarra es la que mayor
número de dispositivos implantó durante el año
2003 (n = 47). Durante ese año, la media de procedimientos
efectuados en todo el país fue de 15/106
habitantes. El coeficiente de variación entre comunidades
autónomas es del 75,2%. El número de centros donde se
practica TRC oscila entre 0,79/106 habitantes en Murcia
y 3,46/106 habitantes en Navarra, con un promedio de
1,58/106 habitantes en el ámbito nacional. La
fase de implantación en la que se encuentra todavía
esta tecnología no permite realizar análisis de
variabilidad entre comunidades.
Fig. 4.
Número de dispositivos de terapia de
resincronización cardiaca (TRC) y de centros de TRC por
millón de habitantes, según la comunidad
autónoma, 2003. DAI: desfibrilador automático
implantable. Fuente: Estudio de mercado de Guidant, S.A.
DISCUSION
El objetivo de
este trabajo era analizar diferencias regionales en el uso de 3
tecnologías cardiovasculares y estudiar su posible
relación con determinadas variables de oferta, demanda,
riqueza autonómica y recursos destinados a la
sanidad.
Se ha comprobado
que hay una importante variabilidad regional en el uso de las 3
tecnologías, variabilidad que es más elevada cuanto
más moderno es el procedimiento en cuestión. La
razón de variación entre el máximo y el
mínimo número de procedimientos realizados oscila
entre casi el doble (1,95) para el caso de la ICP, introducida en
España en los años ochenta, el triple (3,04) para el
DAI, que empezó a difundirse en la década de los
noventa, y superior a 15 (15,7) en los dispositivos de TRC, que
comenzaron a comercializarse a finales de los noventa. Esta
variabilidad regional no es exclusiva de España, sino que
también ha sido constatada en otros países de nuestro
entorno. En el Reino Unido, por ejemplo, se ha encontrado una
importante disparidad entre áreas sanitarias en cuanto a
tasas de implantación de DAI, con una diferencia de 4 veces
entre las áreas con las tasas mínima y
máxima17. Al igual que en nuestro estudio, los
autores señalan que estas diferencias no se explican por
variaciones en la prevalencia de enfermedad coronaria.
En segundo
lugar, se ha observado que el número de procedimientos
está fuertemente asociado tanto con el número de
centros donde se realizan como con el número de
profesionales que los llevan a cabo (hemodinamistas). Esta
asociación es esperable, puesto que tanto los procedimientos
como los centros y los profesionales son variables colineales que
están expresando un mismo concepto, la oferta. Por esta
razón, se ha intentado explicar la variabilidad en el
número de procedimientos en función de la riqueza
autonómica y no de otras variables de oferta, como
número de centros y de hemodinamistas.
En este sentido,
los resultados de este trabajo han puesto de manifiesto la
existencia de una asociación entre el número de
procedimientos cardiovasculares del tipo ICP y DAI y la riqueza
regional, una asociación que es independiente de la carga de
cardiopatía isquémica de cada comunidad
autónoma. La riqueza regional, medida por el PIB per
cápita, explica el 21 y el 40% de la variabilidad en el uso
de ICP y DAI, respectivamente, sin que exista relación entre
el número de procedimientos y la carga de cardiopatía
isquémica, observándose un aumento de 36
procedimientos en el caso de las ICP y de 2,5 en el caso del DAI
por cada 1.000 € de incremento del PIB de la comunidad
autónoma. Estos resultados son similares a los encontrados
en otros países. La desigualdad en el acceso a distintas
tecnologías puede ser explicada por las diferencias
socioeconómicas y no por la necesidad o la carga de
enfermedad. La fuente de las desigualdades regionales puede ser la
diversa oferta de servicios33, o las diferencias
socioeconómicas34, aunque ambos factores pueden
ser complementarios si se tiene en cuenta la relación
existente entre la riqueza regional y los recursos ofertados. El
problema de la variabilidad en la práctica clínica es
un tema muy debatido en los últimos años y sus
principales causas, a igualdad de oferta, se relacionan con las
características de los pacientes y de los médicos, la
distribución de la morbilidad y la calidad de la evidencia
científica que subyace a la toma de
decisiones35.
A pesar de que
este estudio se centra en la variabilidad, sus resultados permiten
hacer algunas reflexiones sobre la equidad. La independencia del
número de procedimientos de la carga de enfermedad
señala que puede haber cierto grado de inequidad,
entendiendo la equidad como igual acceso para igual
necesidad36. No obstante, esta afirmación debe
tomarse con mucha cautela, ya que los indicadores de acceso y de
necesidad que se han utilizado (tasa de desplazamiento entre
comunidades autónomas por cardiopatía
isquémica e incidencia de IAM) son muy débiles y
sólo representan una aproximación indirecta a la
realidad.
Hay que destacar
algunas limitaciones del presente estudio. En primer lugar, el
poder del estudio es reducido por el pequeño número
de observaciones. Esta limitación obligó a restringir
los modelos de regresión múltiple y a utilizar
únicamente 2 variables independientes en cada modelo. La
realización del estudio con datos de todas las provincias
habría permitido incluir un mayor número de variables
independientes y obtener mayor precisión en los estimadores
de las asociaciones, pero no se dispone de datos completos para
hacer el estudio en el ámbito provincial. Sin embargo, la
distribución regional en las comunidades autónomas
refleja bien el modelo administrativo de asistencia sanitaria
establecido en España.
Otra
limitación se refiere a la validez de algunos datos. En
general, la información sobre número de centros y de
procedimientos se puede considerar muy completa. Los datos sobre
ICP proceden del registro anual de la Sección de
Hemodinámica de la Sociedad Española de
Cardiología, que recoge los datos del 100% de los hospitales
públicos y el 93% de los privados. Los datos sobre DAI y
TRC, recogidos anualmente por la red de ventas de Guidant, incluyen
casi la totalidad de los aparatos disponibles en España,
tanto primoimplantes como recambios, y se consideran muy exactos,
ya que recogen información de todo el mercado. De hecho, los
datos de DAI por comunidad autónoma suministrados por
Guidant son superiores a los publicados por el registro de
Desfibrilador Automático Implantable de la Sociedad
Española de Cardiología37. En cuanto a las
estimaciones de incidencia de IAM en 2002, deben considerarse como
meras aproximaciones a la realidad; en algunas comunidades reflejan
datos poblacionales locales, mientras que en otras se han
extrapolado según los resultados de otros estudios
realizados en España en los años noventa,
principalmente el estudio IBERICA27. No obstante, los
indicadoga utilizados para este estudio son buenas aproximaciones,
o al menos las mejores disponibles, a la verdadera carga de
enfermedad coronaria, y son las utilizadas en los estudios
epidemiológicos en España.
Algunas
comunidades autónomas no realizan ninguno de los
procedimientos en estudio. Este hallazgo no necesariamente implica
que los residentes de esas regiones carezcan de acceso a la
tecnología. Hay cierto desplazamiento de pacientes entre
regiones, sobre todo para la realización de
tecnologías muy caras o sofisticadas no disponibles en todos
los hospitales. En el caso de los procedimientos analizados, y
según datos facilitados por Guidant (comunicación
personal), Extremadura y Castilla-La Mancha envían pacientes
a Madrid para implantación de DAI (aunque a partir del 2004
Extremadura empieza a implantar sus propios DAI), y La Rioja
envía pacientes a Cantabria. Además, algo más
de la mitad de los implantes de Navarra se efectúan en
pacientes procedentes de otras regiones. La falta de ICP en La
Rioja también es un cero artificial, ya que estos enfermos
son atendidos en otras comunidades autónomas. En el caso de
la TRC, no se dispone de información sobre desplazamientos
entre comunidades autónomas. Estas limitaciones se deben a
que no hay datos sobre desplazamiento intercomunitario para
procedimientos específicos, sino sólo para asistencia
hospitalaria general. Por consiguiente, sólo se ha podido
calcular una tasa de transferencia entre comunidades
autónomas sobre la base de las altas por cardiopatía
isquémica de la encuesta de morbilidad hospitalaria de 2003,
con la que se ha ajustado la carga de enfermedad. Es evidente que
no todos los casos de cardiopatía isquémica reciben
los procedimientos analizados y que éstos no sólo se
utilizan en esta enfermedad. Sin embargo, a pesar de sus
limitaciones, la utilización de este indicador permite una
aproximación indirecta al efecto del desplazamiento entre
comunidades.
Todas las
limitaciones comentadas subrayan la necesidad de mejorar los
sistemas de información existentes en la práctica
clínica cardiológica con el fin de poder avanzar en
el conocimiento de la relación entre uso y necesidad de
determinadas tecnologías. No obstante, y aun reconociendo
las limitaciones señaladas, este análisis se ha
realizado con los mejores datos disponibles en
España.
CONCLUSIONES
Los resultados
de este trabajo, aunque deben interpretarse con cautela, indican
que hay una importante variabilidad intercomunitaria en el uso de
estas tecnologías que está fundamentalmente explicada
por la riqueza regional, pero no por la carga de enfermedad. Los
recursos sanitarios deben estar más orientados a la
necesidad si queremos utilizarlos de forma más eficiente
(allí donde producen más salud) y más
equitativa (más accesible para los que más los
necesitan).
Este estudio
ha recibido apoyo financiero de Guidant, S.A.,
España.
Véase editorial en
págs. 1217-20
Correspondencia:
Dr. P.
Lázaro y de Mercado.
TAISS,
S.L.
Cambrils, 41-2. 28034 Madrid. España.
Correo
electrónico:
plazaro@taiss.com
Recibido el
28 de noviembre de 2005. Aceptado para su publicación el 27
de junio de 2006.
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