INTRODUCCION
Aunque la
taquicardia por reentrada nodal común (TRN) ocurre
típicamente en pacientes con doble fisiología nodal,
muchos de estos pacientes no cumplen el criterio clásico
para doble vía durante estimulación auricular
programada1-3. Durante la estimulación auricular
progresiva se considera que hay una doble conducción nodal
cuando el intervalo desde el estímulo auricular hasta el
complejo QRS conducido, durante conducción
auriculoventricular (AV) 1:1 estable, es mayor que el intervalo de
estimulación4. Este hallazgo predice,
además, la inducción de TRN y podría ser
útil para evaluar la efectividad de la ablación de la
vía lenta perinodal5.
Nuestro estudio
evalúa de forma prospectiva la utilidad de la
estimulación auricular progresiva para valorar el efecto de
las aplicaciones de radiofrecuencia sobre la conducción por
la vía lenta perinodal en pacientes con TRN.
MÉTODOS
Pacientes
Las propiedades
de la conducción anterógrada por el nodo AV fueron
evaluadas en pacientes consecutivos, en ritmo sinusal, remitidos
para estudio electrofisiológico con o sin inducción
final de TRN (grupos TRN y control, respectivamente).
Estudio
electrofisiológico
El estudio
electrofisiológico diagnóstico y el procedimiento de
ablación con catéter fueron practicados en la misma
sesión, previa firma del consentimiento informado por parte
del paciente; durante el estudio, el paciente se encontraba en
ayunas y había suspendido los antiarrítmicos al menos
5 vidas medias antes. Se empleó propofol intravenoso para la
sedación. A través de punciones en vena femoral
derecha se introdujeron 2 catéteres cuadripolares en el
ápex de ventrículo derecho (4 Fr) y en la
aurícula derecha (6 Fr); este último se desplaza
hacia el área del His durante el estudio para el registro
basal y durante la taquicardia, añadiéndose un tercer
catéter en el seno coronario en caso de ser necesario. Las
derivaciones electrocardiográficas estándar y los
registros bipolares de los ECG intracavitarios de aurícula
derecha y ápex de ventrículo derecho fueron
digitalizados con una frecuencia de muestreo de 1 kHz y archivados
en disco óptico. Los registros fueron analizados con una
velocidad de papel de 200 mm/s.
La
estimulación desde la aurícula derecha se
practicó con una duración de impulso de 2 ms y un
voltaje doble de umbral mediante el empleo de un estimulador
programable (UHS 20, Biotronik. Berlin, Alemania). El intervalo PR
se midió desde la espiga de estimulación hasta el
comienzo del complejo QRS conducido. La estimulación
auricular progresiva se practicó disminuyendo
progresivamente la longitud del ciclo de estimulación de 10
en 10 ms cada 10-15 estímulos hasta obtener un intervalo PR
> RR estable (10 ciclos consecutivos) (fig. 1) o bloqueo AV. Una
conducción 1:1 estable con PR > RR indica la presencia de
conducción anterógrada por vía lenta
nodal5. La estimulación auricular programada se
practicó con un extraestímulo y 2 ciclos de base, 600
y 400 ms. El acoplamiento del extraestímulo se acortaba en
10 ms en cada tren de estímulos hasta llegar a bloqueo en la
conducción AV o alcanzar el período refractario
auricular.
Fig. 1.
Estimulación auricular con LC
330 ms que demuestra intervalo PR > RR. De arriba abajo:
derivaciones electrocardiográficas DII, V1 y V5, registros
intracavitarios de aurícula derecha (HRA) y
ventrículo derecho (RVa) y canal de estimulación
(STIM A1).
Los intervalos
se midieron con calibres electrónicos a una velocidad de 200
mm/s. Durante estimulación auricular programada definimos la
presencia de doble vía nodal como un incremento en el
intervalo A2H2 ≥
50 ms en respuesta a un decremento de 10 ms en el
acoplamiento A1A21. Tras el estudio inicial, en caso de
ser necesario, se administró isoprenalina intravenosa (dosis
inicial de 0,4 μ
g/min, incrementándola si era necesario hasta
aumentar un 30-40% la frecuencia cardiaca inicial) para inducir una
TRN sostenida. Se diagnosticó taquicardia por reentrada
nodal común según los criterios
estándar6. Se practicó ablación con
radiofrecuencia de la vía lenta perinodal, que se
inició en la zona inferoseptal y se desplazó el
catéter a posiciones superiores en caso de falta de
eficacia; en todos los casos, los electrogramas mostraban una
relación AV < 0,57. El objetivo de la
ablación fue la eliminación completa de la
conducción por vía lenta o bien su
modificación significativa (persistencia de hasta un eco
intranodal); por tanto, cuando hablamos de ablación eficaz
de vía lenta nos referimos tanto a la eliminación
completa como a la modulación de ésta. En el grupo
con TRN, las medidas se realizaron antes de la ablación y 30
min después de la aplicación de radiofrecuencia
considerada efectiva. Se administró isoprenalina tras la
ablación sólo cuando fue inicialmente necesaria para
inducir la taquicardia. De esta forma, en los pacientes en los que
sólo se puso de manifiesto la presencia de salto AH o
intervalo PR > RR durante infusión de este
fármaco, se practicó el estudio postablación
en las mismas condiciones. En el grupo control, las medidas se
realizaron sólo durante el estudio diagnóstico
inicial; en este grupo sólo se empleó isoprenalina en
los pacientes con taquicardia auricular.
Análisis estadístico
Las variables
continuas se expresan como media ± desviación
estándar (DE) y se comparan mediante la prueba de la t de
Student. Las variables categóricas se comparan con la prueba
exacta de Fisher. Se consideraron estadísticamente
significativos los valores de p < 0,05.
RESULTADOS
Pacientes
El grupo con TRN
incluyó a 52 mujeres y 33 varones, con una edad de 49
± 15 años. De un total de 60 pacientes en los que no
se indujo TRN, incluimos en el grupo control a 56, 19 mujeres y 37
varones, con una edad de 45 ± 19 años; se
excluyó del análisis a 4 casos de estudio
electrofisiológico negativo en pacientes remitidos por
palpitaciones. En este grupo hubo 21 pacientes con vía
accesoria, 14 con aleteo auricular, 3 taquicardias auriculares, 3
taquicardias ventriculares, 4 con síndrome de Brugada, un
paciente con fracción de eyección deprimida y
taquicardia ventricular no sostenida, uno con fibrilación
auricular y 9 con síncope con sospecha de bloqueo
infrahisiano o taquicardia ventricular como causantes. Hubo
más mujeres en el grupo de TRN que en el grupo control (un
61 frente a un 34%; p < 0,01).
Estudio
electrofisiológico inicial
Grupo TRN
(tabla 1)
Durante la
estimulación auricular programada, 52 pacientes (61%)
presentaron doble fisiología nodal, 5 de ellos durante la
infusión de isoprenalina. La estimulación auricular
progresiva consiguió una conducción 1:1 sostenida con
PR > RR en 66 pacientes (78%), 5 de ellos durante la
infusión de isoprenalina. En 10/85 (11,8%) pacientes
sólo hubo evidencia de conducción por vía
lenta durante infusión de isoprenalina. Se indujo TRN en el
estudio basal en 57/85 (67%) y durante la infusión de
isoprenalina en 28/85 (33%). La longitud de ciclo de la TRN fue
menor en pacientes con PR > RR durante estimulación
auricular progresiva (357 ± 51 frente a 394 ± 51 ms;
p < 0,01), sin que hubiera diferencias significativas entre los
que tenían o no salto AH (372,2 ± 51,3 frente a 354,7
± 55,8 ms). El intervalo PR máximo fue mayor en los
pacientes con PR > RR que en los que no presentaban este
fenómeno (427 ± 64 frente a 371 ± 83; p <
0,05), y no hubo diferencias en el punto de Wenckebach (375
± 47 frente a 378 ± 94) entre ambos grupos. No
encontramos asociación significativa entre la presencia de
una doble fisiología nodal durante la estimulación
programada y la conducción sostenida con PR > RR durante
la estimulación progresiva.
Grupo control
(tabla 2)
Durante
estimulación auricular programada, 10 pacientes (18%)
mostraron doble fisiología nodal. La estimulación
progresiva demostró una conducción 1:1 sostenida con
PR > RR en 7 pacientes (12%).
De esta forma,
en cuanto a la inducción de TRN, el hallazgo de
conducción 1:1 sostenida con PR > RR durante
estimulación auricular progresiva tuvo una sensibilidad del
78%, una especificidad del 88%, un valor predictivo positivo del
90% y un valor predictivo negativo del 72%, mientras que los
valores para el hallazgo de doble fisiología nodal durante
estimulación auricular programada fueron del 61, el 82, el
84 y el 58%, respectivamente.
Estimulación auricular tras ablación de vía
lenta
Se
consiguió una ablación efectiva de la vía
lenta en 81/85 pacientes, una eliminación completa de la
conducción en 44/81 y una modulación con hasta un eco
en 37/81. En el estudio practicado 30 min después de la
aplicación efectiva se observó ausencia de
conducción 1:1 sostenida con PR > RR en 65 de los 66
pacientes que mostraron este fenómeno en el estudio inicial,
pese a la persistencia de signos de doble fisiología nodal
durante estimulación programada en 37 de los 81 pacientes.
En la tabla 3 se muestra el resultado de la estimulación
auricular progresiva antes y después de la ablación
en los pacientes que presentaron PR > RR en el estudio inicial.
En 4/85 pacientes persistió la inducción de TRN al
final del procedimiento (persistía salto AH en los 4 y
conducción 1:1 sostenida con PR > RR en 3/4).
Ningún paciente sin PR > RR preablación
presentó este fenómeno
postablación.
El valor
predictivo positivo de la ausencia de conducción 1:1 con PR
> RR durante la estimulación auricular progresiva para
ablación efectiva de vía lenta fue del
98%.
DISCUSION
Nuestro estudio
demuestra la utilidad de la estimulación auricular
progresiva para evaluar la efectividad de la ablación de la
vía lenta, tanto en el caso de eliminación completa
de su capacidad de conducción como en la modulación
significativa de ésta (hasta un eco). La estimulación
progresiva tiene buena sensibilidad y especificidad para predecir
la inducibilidad de la TRN durante un estudio
electrofisiológico y es, además, un método
sencillo y rápido para evaluar el efecto de las aplicaciones
de radiofrecuencia sobre la conducción por la vía
lenta en pacientes con esta taquicardia.
Como la
mayoría de los pacientes a los que se induce TRN muestran
conducción estable con un intervalo PR > RR, este
método es ampliamente aplicable en esta
población.
La
conducción sostenida por vía lenta durante
estimulación auricular fue inicialmente descrita por Rosen
et al8 y con posterioridad, Wu et al4
encontraron que esta propiedad podía ser demostrada en un
70% de pacientes con taquicardia por reentrada nodal. El estudio de
Baker et al5 incluyó a pacientes seleccionados
con TRN (por definición, un grupo con y otro sin doble
fisiología nodal durante estimulación auricular
programada) y como grupo control, a pacientes con ablación
de vías accesorias lejanas al nodo AV. La sensibilidad, la
especificidad y los valores predictivos positivo y negativo del
hallazgo de un intervalo PR mayor que el ciclo de
estimulación auricular para inducibilidad de TRN fueron en
este estudio del 93, el 89, el 90 y el 92%, respectivamente.
Nosotros encontramos valores inferiores de sensibilidad (el 78
frente al 93%) y valor predictivo negativo (el 72 frente al 92%).
El mayor espectro diagnóstico en nuestro grupo control y el
uso de un protocolo diferente de sedación podrían
explicar estas diferencias. Por otra parte, este mismo
estudio5, empleando la eliminación completa de la
conducción por vía lenta como objetivo de la
ablación no encontró ningún caso de
persistencia de conducción con PR > RR en los 28
pacientes con ablación efectiva de la vía lenta. Sin
embargo, la eliminación completa de la conducción por
vía lenta puede no ser necesaria para alcanzar el
éxito clínico, y puede aceptarse también como
objetivo la persistencia de conducción residual por
vía lenta con hasta un eco9. La sensibilidad de
este criterio mediante el empleo de este último objetivo en
la ablación no ha sido descrita. En nuestro estudio lo
empleamos y sólo en 1/66 pacientes se mantenía la
conducción con PR > RR tras la ablación de la
vía lenta. La ablación efectiva había
eliminado la conducción sostenida por vía lenta
necesaria para el desarrollo de TRN, pese a la persistencia de
doble fisiología nodal durante estimulación auricular
programada en 37/81 pacientes. De esta forma, la ausencia de
conducción sostenida por vía lenta durante
estimulación auricular progresiva puede ser empleada para
evaluar la efectividad de las aplicaciones de radiofrecuencia en
pacientes con TRN sometidos a ablación de vía lenta.
La ablación/modificación de la vía lenta es un
procedimiento seguro y con buenos resultados en el tratamiento de
la taquicardia por reentrada nodal10. Nuestros
resultados señalan que la estimulación auricular
progresiva puede emplearse en pacientes con doble fisiología
nodal anterógrada durante la estimulación programada
como un método sencillo para evaluar el efecto de las
aplicaciones de radiofrecuencia. En los pacientes que no muestran
doble fisiología nodal durante estimulación
programada, la ausencia de conducción sostenida por
vía lenta durante estimulación auricular progresiva
sería el único método práctico,
además de la inducción de taquicardia, para evaluar
el efecto de la ablación de la vía lenta.
Además, en nuestra población con TRN se
observó con más frecuencia una conducción AV
1:1 con PR > RR durante estimulación progresiva que salto
AH con la estimulación programada. El hecho de que la
mayoría de nuestros pacientes estuvieran sedados con
propofol puede justificar la baja incidencia de salto AH durante la
estimulación auricular programada3. Otra posible
aplicación práctica de este hallazgo estaría
en los pacientes con documentación
electrocardiográfica de taquicardia supraventricular con
sospecha de reentrada nodal en los que sólo se documenta una
doble vía nodal, sin inducción de taquicardia (o con
inducción no reproducible de ésta). Para éstos
se acepta como tratamiento la ablación de la vía
lenta y se utiliza como objetivo la presencia durante
aplicación de ritmo nodal rápido11 o la
completa eliminación de la vía lenta12. Si
estos pacientes presentan PR > RR durante el estudio inicial,
uti lizar la ausencia de este fenómeno como objetivo
postablación podría ser más
sencillo.
La longitud de
ciclo de la TRN fue menor en pacientes con PR > RR. La
estimulación auricular progresiva, al ser sostenida y con
frecuencia creciente, podría promover un mayor aumento del
tono simpático que la estimulación programada, lo que
justificaría que la longitud de ciclo de la taquicardia
inducida con este protocolo de estimulación fuera
menor.
Limitaciones del estudio
En el grupo con
TRN, la proporción de mujeres fue mayor que en el grupo
control, pero esto es característico de esta
arritmia13. No estudiamos el efecto de la
estimulación autonómica (p. ej., isoprenalina) en
estos hallazgos. Al haber vías preferenciales de
conducción auricular hacia el nodo AV, el lugar de
estimulación podría modificar estos resultados, por
lo que podrían no ser aplicables a otros puntos de
estimulación (p. ej., el seno coronario). La mayoría
de los pacientes fueron sedados con propofol, y este fármaco
podría influir en el resultado de la estimulación
auricular, reduciendo la capacidad de demostrar doble
fisiología nodal y la posibilidad de inducir TRN. En un
estudio reciente de Heidbüchel et al3 efectuado en
344 pacientes con TRN y en que también se empleó
propofol, sólo un 41% fue inducible sin isoprenalina. No
hicimos una comparación prospectiva de los diversos
criterios de ablación efectiva tras cada aplicación
de energía, por lo que no podemos asegurar que la ausencia
de conducción sostenida con PR > RR anteceda o no a la
supresión de la inducción de taquicardia
sostenida.
CONCLUSIONES
Con la
estimulación auricular progresiva se consigue una
conducción AV 1:1 estable con un intervalo PR > RR en la
mayoría de los pacientes en los que se induce TRN. Este
protocolo de estimulación puede emplearse como un
método rápido y sencillo para evaluar el efecto de
las aplicaciones de radiofrecuencia sobre la conducción por
vía lenta.
Véase
editorial en págs. 7-9
Correspondencia: Dr. J. Martínez Sánchez.
San Nicolás, 27, 1.° B. 30005 Murcia. España.
Correo electrónico:
juanmsmur@secardiologia.es
Recibido el
31 de marzo de 2006.
Aceptado para su publicación el 2 de octubre de
2006.
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