Técnicas de imagen.
Volumen 60, Número 03, Marzo 2007
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Sedentarismo: tiempo de ocio activo frente a porcentaje del gasto energético
Antonio Cabrera de Leóna; María del C. Rodríguez-Pérezb; Luis M Rodríguez-Benjumedab; Basilio Anía-Lafuentec; Buenaventura Brito-Díazb; Mercedes Muros de Fuentesb; Delia Almeida-Gonzálezb; Marta Batista-Medinab; Armando Aguirre-Jaimeb
a Dirección Médica. Hospital San Juan de Dios de Tenerife. Universidad de La Laguna. Las Palmas de Gran Canaria. España. b Unidad de Investigación. Hospital de La Candelaria. Santa Cruz de Tenerife. España. c Servicio de Medicina Interna. Hospital Dr. Negrín. Las Palmas de Gran Canaria. España.
Rev Esp Cardiol. 2007;60:244-50.
Introducción y objetivos. Comparar 2 definiciones diferentes de sedentarismo y averiguar cuál es más efectiva para detectar su relación con el síndrome metabólico (SM) y otros factores de riesgo cardiovascular. Métodos. Estudio transversal de 5.814 individuos. Se compara el concepto de sedentarismo basado en consumir activamente menos del 10% del gasto energético total con el concepto basado en no realizar al menos 25-30 min diarios de ocio activo. Se analizan la actividad física declarada, la antropometría y los marcadores
bioquímicos de riesgo cardiovascular. La relación del sedentarismo con el SM y los marcadores de riesgo se ajustó por el sexo, la edad y el tabaquismo. Resultados. La prevalencia de sedentarismo en mujeres (70%) fue superior a la de los varones (un 45-60%, según el concepto empleado). El tiempo de ocio mostró la misma efectividad que la energía consumida: el sedentarismo se asoció directamente con el SM, el índice de masa corporal, las cinturas abdominal y pélvica, la presión arterial sistólica, la frecuencia cardiaca, la apolipoproteína B y los triglicéridos, e inversamente con el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) y la actividad de la paraoxonasa (ésta presentó el mayor
porcentaje de variación entre sedentarios y activos). Como resultado colateral se obtuvo que la definición de SM propuesta por la Federación Internacional de Diabetes se asocia con mayor fuerza que la del ATP-III a cualquier concepto de sedentarismo. Conclusiones. Dada su mayor facilidad de obtención, en la práctica clínica es recomendable el uso del concepto de sedentarismo basado en averiguar si el paciente realiza al menos 25 min diarios de ocio activo. La actividad de la paraoxonasa es un marcador de interés para el estudio del sedentarismo.
Palabras clave: Sedentarismo. Tiempo de ocio activo. Gasto energético activo. Síndrome metabólico. Paraoxonasa.
INTRODUCCION
El
estilo de vida sedentario es uno de los principales factores de
riesgo para enfermedades de alta prevalencia, como la diabetes tipo
21, las enfermedades cardiovasculares2, la
osteoporosis3 y algunos cánceres4. La
asociación del sedentarismo con la actual pandemia de
obesidad5 y con el síndrome metabólico
(SM)6,7 es clara. En consecuencia, el sedentarismo es un
factor asociado con una peor calidad de vida8 y un
incremento de la mortalidad general9. Pero, a pesar de
su sencillez intuitiva, no se ha consensuado un concepto
unánime de sedentarismo10. Ello hace recomendable
profundizar sobre la mejor forma de medirlo e incrementar el
conocimiento sobre su prevalencia en diferentes poblaciones y los
factores asociados a ello.
Algunos autores toman la totalidad del gasto energético
diario y derivan el sedentarismo como fracción entre el
consumo energético realizado en actividades que requieren al
menos 4 equivalentes metabólicos (MET) y el consumo
energético total11. Otros lo centran en el gasto
durante el tiempo libre, definiéndolo en función del
cociente entre las actividades de ocio realizadas con gasto de 4 o
más MET y la energía total consumida durante el
tiempo de ocio12. Pero, en la práctica
clínica, los conceptos basados en el gasto energético
son de difícil aplicación porque requieren
cálculos laboriosos y la lucha contra el sedentarismo
precisa un concepto de más fácil utilización,
por lo que lo ideal es que esté basado en alguna pregunta
sobre el tiempo diario de actividad física13. En
un reciente trabajo se clasificó a los sujetos como
sedentarios o activos simplemente por su respuesta a la pregunta:
¿mantiene usted un programa de entrenamiento físico
habitual?14. No obstante, los autores no muestran datos
que validen este método, ni puede aceptarse que se
clasifique como activa o sedentaria a una persona sin conocer la
frecuencia, la duración y la intensidad del ejercicio
físico.
El
objetivo del presente estudio es averiguar si el concepto de
sedentarismo basado en el tiempo de ocio activo puede ser tanto o
más efectivo que el concepto basado en el porcentaje de
energía consumida para detectar la relación de la
inactividad física con el SM y otros factores de riesgo
cardiovascular. De ser así, esto lo convertiría en un
concepto más eficiente en la práctica clínica,
dado el menor esfuerzo que requiere su uso.
MÉTODOS
Los
datos de este estudio provienen de los primeros 5.814 individuos
incluidos en la cohorte denominada «CDC de Canarias»
(CDC corresponde a cardiovascular, diabetes y cáncer), cuyos
participantes fueron seleccionados aleatoriamente a partir del
censo de población con edades comprendidas entre los 18 y
los 75 años. La inclusión se efectuó entre los
años 2000 y 2004 mediante muestreo aleatorio y la estrategia
de selección de la cohorte incluyó inicialmente una
mayor proporción de mujeres, por lo cual este estudio
incluye menor número de varones, pero la tasa de
participación superó el 68% en ambos
sexos15. Encuestadores entrenados para este estudio
entrevistaron a los participantes sobre su estilo de vida
(actividad física, dieta, consumo de tabaco, alcohol, tiempo
de sueño, etc.); se consideró que había
tabaquismo cuando la respuesta a la pregunta: ¿usted fuma?
era afirmativa.
Tras consentimiento informado, a cada participante se le
realizó una exploración física y se le extrajo
sangre venosa. El índice de masa corporal (IMC) se
calculó como peso (en kg)/estatura (en m2). La
presión arterial se tomó después de que el
participante hubiera descansado durante 5 min en sedestación
y se utilizó el valor medio de dos tomas. Las muestras
sanguíneas se obtuvieron en ayunas, fueron centrifugadas a
temperatura ambiente a 2.000 rpm durante 10 min, colocadas en hielo
dentro de contenedores portátiles y trasladadas diariamente
hasta el Hospital de La Candelaria, en la isla de Tenerife. La
glucemia y las lipoproteínas fueron medidas con el
autoanalizador Hitachi® 917 en las primeras 24 h
posteriores a la extracción y se expresaron en mg/dl. El
colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (cLDL) fue
estimado mediante la diferencia: colesterol total - colesterol
unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) -
triglicéridos / 5. La determinación de leptina se
efectuó mediante técnicas de ELISA
(Biosource®, en ng/ml, con un coeficiente de
variación intraensayo del 3,6%, un coeficiente de
variación interensayo del 6,8%) y la actividad de la
paraoxonasa contra el paraoxón (PON) se determinó por
técnicas colorimétricas (U/l, coeficientes de
variación intraensayo e interensayo del 1,7%). Por razones
de eficiencia, las determinaciones de leptina y PON sólo se
midieron en los primeros 903 participantes incluidos. Para el SM se
emplearon las definiciones del Programa Nacional de Estados Unidos
para Educación sobre Colesterol (ATP-III)16 y la
de la Federación Internacional de Diabetes
(IDF)17.
La
recogida de datos sobre la actividad física realizada en el
trabajo se efectuó con un cuestionario validado para la
población canaria (número de horas diarias con
actividad física equivalente o superior en intensidad a
caminar a paso rápido), en tanto que la actividad realizada
en el tiempo de ocio se recogió con el cuestionario de
Minnesota sobre la actividad física en el tiempo
libre18,19. A cada actividad declarada se le
asignó posteriormente el número de MET que se asigna
en el Compendio de Actividades Físicas de Ainsworth et
al20. Un MET es el consumo energético de un
individuo en estado de reposo, lo cual equivale aproximadamente a 1
kcal por kg de peso y hora, es decir, 4,184 kJ por kg de peso y
hora21.
Se
aplicaron dos conceptos de sedentarismo. El primero es el utilizado
por Bernstein et al, que define a la persona sedentaria como la que
invierte menos del 10% de su gasto energético diario a la
realización de actividades físicas que requieran al
menos 4 MET (actividad física equivalente o superior en
gasto a caminar a paso rápido)11. El segundo
concepto especifica, separadamente para varones y mujeres, que una
persona sedentaria es la que invierte diariamente menos de un
número determinado de minutos en actividades de ocio que
consuman 4 o más MET. El número de minutos, 25 en las
mujeres y 30 en los varones, fue determinado tras un
análisis bibliográfico5,22,23.
En
el análisis estadístico se estimó la
concordancia entre ambos conceptos de sedentarismo mediante el
estadístico kappa de Cohen. Para las variables
categóricas (SM), la comparación de proporciones se
efectuó con el test de la χ
² de Pearson con
corrección de continuidad. Para las variables continuas
(índices antropométricos y marcadores
bioquímicos) se analizó la diferencia de medias entre
personas sedentarias y activas con el test de la t de Student. Para
controlar la confusión que pudieran introducir el sexo, la
edad y el tabaquismo en la asociación del sedentarismo con
las variables continuas, se ajustó un modelo de
regresión lineal múltiple para cada variable
antropométrica o bioquímica; es decir, se tomó
cada variable continua como variable dependiente y en todos los
modelos se introdujo como predictora independiente: sedentarismo,
sexo, edad y tabaquismo. Cuando la variable dependiente era
categórica (SM), se ajustaron modelos de regresión
logística binaria no condicional con idéntica
estrategia de control de la confusión. Las variables
continuas que no cumplían criterios de normalidad (caso de
los triglicéridos, el PON, la glucemia y la leptina) fueron
transformadas logarítmicamente antes de la aplicación
de los tests estadísticos, pero sus valores se presentan en
escala natural. Los cálculos se efectuaron con el paquete
estadístico SPSS versión 12.0 en
español.
RESULTADOS
En
la tabla 1 se presentan, según sexo, los datos de los 5.814
sujetos estudiados relacionados con la prevalencia de sedentarismo,
SM, tabaquismo, edad, IMC y estimación del gasto
energético diario en distintas actividades. Con cualquiera
de las definiciones, el sedentarismo en las mujeres se situó
en torno al 70%. En cambio, en los varones, el sedentarismo se
acercó al 60% con el concepto centrado en el tiempo de ocio
activo, pero fue < 50% con el concepto basado en el porcentaje
de gasto activo. La concordancia entre ambos conceptos de
sedentarismo produjo un valor kappa de 0,8 (p < 0,001) en las
mujeres y 0,7 (p < 0,001) en los varones.
En
la tabla 2 presentamos los resultados obtenidos al valorar las
diferencias en la prevalencia de SM, la antropometría y la
bioquímica de las personas clasificadas como activas o
sedentarias según el porcentaje de gasto en actividades
físicas que requieran al menos 4 MET. Se encontró que
en las mujeres la única variable no discriminada por este
concepto de sedentarismo fue la frecuencia cardiaca, en tanto que
en los varones no hubo diferencias en la presión arterial
diastólica (PAD), el PON y la leptina.
En
la tabla 3, el análisis se realiza mediante la
clasificación de la población como sedentaria o
activa según el concepto basado en los minutos diarios de
ocio activo. En esta ocasión, las mujeres presentan
diferencias significativas en todas las variables analizadas,
mientras que en los varones las diferencias observadas no llegan a
ser estadísticamente significativas en la cintura
pélvica (p = 0,30), la presión arterial
sistólica (PAS) (p = 0,14) y la PAD (p = 0,09), el cHDL (p =
0,13) y PON (p = 0,07).
El
empleo de los diferentes conceptos de sedentarismo para medir una
misma definición de SM no generó diferencias
significativas en las prevalencias de SM detectadas: con el
ATP-III, en las mujeres sedentarias se observa un 27 frente a un
26% de SM, en tanto que los varones sedentarios presentan un 30
frente a un 27% (tablas 2 y 3, respectivamente; p > 0,05); e
igualmente, con la definición de la IDF las prevalencias
fueron del 34 y el 33% en las mujeres sedentarias y del 45 y el 41%
en los varones sedentarios (tablas 2 y 3, respectivamente; p >
0,05). En cambio, el empleo de las dos definiciones de SM sí
modificó la capacidad del sedentarismo para detectar la
presencia del propio SM: en concreto, al pasar de la
definición ATP-III a la IDF, la prevalencia de SM en las
mujeres sedentarias pasa del 27 al 34% (tabla 2; p < 0,001) y
del 26 al 33% (tabla 3; p < 0,001), en tanto que en los varones
sedentarios la prevalencia de SM pasa del 30 al 45% (tabla 2; p
< 0,001) y del 27 al 41% (tabla 3; p < 0,001).
En
la tabla 4 se presenta el conjunto de estadísticos que
muestran la asociación de los distintos conceptos de
sedentarismo con el SM y las demás variables estudiadas tras
ajustar por sexo, edad y tabaquismo. En este análisis
multivariable, las únicas variables no asociadas al
sedentarismo fueron la PAD, la glucemia, el colesterol total y el
cLDL. El mayor porcentaje de variación entre sedentarios y
activos lo presentó el PON.
DISCUSION
En
el siempre escaso tiempo de una consulta es más fácil
para el paciente y el médico estimar los minutos diarios de
ocio activo (cualquier ejercicio de intensidad igual o superior a
caminar a paso rápido) que calcular laboriosamente la
energía gastada en una jornada o en parte de ella. Nuestros
resultados muestran la buena concordancia24 del concepto
de sedentarismo basado en el tiempo de ocio activo13 con
el que se basa en la energía consumida
activamente11 y su similar capacidad para detectar el
mayor riesgo cardiovascular asociado con la inactividad
física. Esto equipara ambos conceptos a la hora de usarlos
en estudios de investigación, pero confiere ventaja al
empleo del tiempo de ocio activo en la práctica
clínica, dado el menor esfuerzo que requiere su uso. Algunos
autores han comparado el gasto energético en ocio con el
gasto energético total25 y otros, el gasto en
ocio con la ausencia de ocio activo más el número de
horas sentado12. Pero no se han encontrado estudios
previos que comparen directamente el tiempo de ocio con el gasto en
cuanto a su asociación con el SM y los restantes factores de
riesgo cardiovascular. Según la Organización Mundial
de la Salud (OMS), un adulto sedentario obtiene beneficios de salud
si realiza 30 min de actividad física de intensidad
moderada, todos o casi todos los días22. Con
nuestro trabajo se comprueba que incluso 25 min diarios producen en
ambos sexos beneficios semejantes a los alcanzados cuando se estima
un determinado porcentaje de consumo energético
activo.
La
relación del sedentarismo con el SM ha sido repetidamente
comentada6,7,26,27, pero según nuestro
conocimiento este artículo es el primero que compara la
asociación del sedentarismo con dos definiciones diferentes
de SM: la del ATP-III16 y la de la IDF17. Se
aprecia así que, cualesquiera que sean los conceptos de
sedentarismo y SM empleados, este último es menos frecuente
entre las personas activas. No obstante, la prevalencia de SM en
los sedentarios es mayor con la definición propiciada por la
IDF, resultado que cabe esperar, dado que exige menor
perímetro abdominal para aceptar la presencia de obesidad
abdominal.
Para comparar las diferentes definiciones de sedentarismo se ha
empleado un conjunto de índices
antropométricos28,29 y marcadores
bioquímicos30-33 cuya asociación con la
actividad física ha sido probada anteriormente. Las
diferencias de leptina y PON entre varones activos y sedentarios no
fueron significativas en el análisis bivariable, lo cual es
atribuible a que en estas variables se partía de un menor
tamaño muestral y, además, se pierde potencia
estadística al estratificar, pero el análisis
multivariable permitió apreciar que la concentración
de ambos marcadores séricos es significativamente diferente
en activos y sedentarios cualquiera que sea su sexo. Merece
especial mención la reducción del PON entre las
personas sedentarias. Esta enzima se asocia con el cHDL, al
estimular la hidrólisis de peróxidos lipídicos
y conferir protección contra la
ateroesclerosis34, por lo que sus valores son bajos en
el SM35,36. Su disminución de hasta un 20% en el
sedentarismo la convierte en un interesante marcador de
éste. Cabe añadir que hubo 4 marcadores para los
cuales sólo se encontró asociación del
sedentarismo en los análisis bivariables: la PAD y las
concentraciones séricas de glucosa, colesterol total y cLDL;
pero éste es un problema común con muchos otros
estudios30,37,38 y depende de la cantidad y la
intensidad de la actividad física estudiada y de la manera
en que ésta se haya medido.
Otro aspecto que cabe resaltar de nuestros resultados es que la
prevalencia de sedentarismo declarada por las mujeres de las Islas
Canarias es similar a la descrita por las mujeres de España,
Alemania o Francia, pero la diferencia respecto a los varones (15%)
es mayor que la descrita en cualquier país de
Europa12,25. Dado que se ha medido el seden tarismo a
través del tiempo de ocio activo, esta gran distancia no es
atribuible a diferencias en la actividad física laboral,
sino más bien a desigualdades sociales entre sexos. De
hecho, cuando se midió el sedentarismo con el concepto
basado en el gasto energético total, la diferencia entre
sexos aumentó hasta el 25%, y ese incremento del 10%
sí puede atribuirse a la mayor actividad física
laboral de los varones. Quizás esta gran diferencia de
sedentarismo entre sexos tenga relación con la
posición destacada que las mujeres de las Islas Canarias
presentan en las estadísticas españolas de mortalidad
por cardiopatía isquémica y diabetes
mellitus39, pero harán falta más estudios
sobre ello para comprobarlo. Puede especularse que la distancia
tenderá a acortarse porque en España la actividad
física laboral parece estar disminuyendo en ambos
sexos40 .
Probablemente, la principal limitación de nuestro estudio
sea la medición de la actividad física a
través de la autodeclaración. Éste es un
problema común a la mayoría de los estudios
epidemiológicos que incluyen grandes muestras de
población, ya que los cuestionarios son el método
más eficiente. Pero se han empleado cuestionarios de amplio
uso en la investigación sobre actividad física y cuya
validez y reproducibilidad han sido demostradas en poblaciones
españolas18,19. Es conocida la tendencia a
sobrevalorar la actividad en la
autodeclaración41, pero esto sólo
originaría que nuestro estudio clasificara como activas a
algunas personas sedentarias, lo cual habría atenuado las
diferencias que, pese a ello, se han detectado. En todo caso, es
posible que el sedentarismo masculino en las Islas Canarias sea
mayor que el que se ha declarado. La participación alcanzada
(68%) es aceptable en este tipo de estudios con población
general a la que se le pide que realice desplazamientos, guarde
ayuno para la extracción de sangre y disponga de tiempo para
prestarse a la exploración y a una extensa entrevista. No
obstante, la posibilidad de algún sesgo de
participación ha sido discutida
anteriormente15.
CONCLUSIONES
En
resumen, se ha comprobado que para detectar los efectos
metabólicos y antropométricos de la inactividad
física, el concepto de sedentarismo basado en el tiempo de
ocio activo no es significativamente inferior al concepto basado en
la energía consumida de manera activa. Se ha comprobado
también que la definición de SM propuesta por la IDF
se asocia con mayor fuerza que la del ATP-III con cualquier
concepto de sedentarismo, y que la actividad del PON es un marcador
bioquímico útil para el estudio de este problema.
Concluimos que, dada su mayor eficiencia, en la práctica
clínica es recomendable el uso del concepto de sedentarismo
basado en averiguar si el paciente realiza 25-30 min diarios de
ocio activo.
Financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria: PI021189
y por la Fundación Canaria de Investigación y
Salud.
Correspondencia: Dr. A. Cabrera de León.
Hospital San Juan de Dios.
Carretera Santa Cruz-La Laguna, 53.
38009 Santa Cruz de Tenerife. España.
Correo electrónico:
acabrera@sjd.es
Recibido el 7 de marzo de 2006.
Aceptado para su publicación el 2 de noviembre de
2006.
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