Paciente de 70 años, diagnosticada de miocardiopatía
dilatada, con disfunción ventricular severa, a la que se
implantó un desfibrilador automático (DAI) tras una
taquicardia ventricular (TV) monomórfica sostenida sincopal.
Durante el seguimiento presentó un episodio de
síncope mientras estaba en su centro de salud. Fue atendida
por un médico que, tras comprobar que la paciente estaba
inconsciente y tenía un pulso casi imperceptible, le dio un
golpe precordial. La paciente se recuperó tras éste y
fue remitida al hospital. La interrogación del DAI
demostró que había tenido inicialmente un episodio de
fibrilación auricular (A) que fue detectado por el
dispositivo como TV y tratado (terapia inapropiada) con
estimulación antitaquicardia (ráfaga y rampa),
cardioversión de 5,1 J y descarga de 35,1 J. Esta
última indujo una TV sincopal (B) que a su vez
presentó, tras una nueva descarga de 35,1 J, una ligera
aceleración a TV más rápida (C) y una
posterior desaceleración tras otra descarga de 35,4 J (D).
El dispositivo agotó, sin éxito, las descargas de
máxima energía y finalmente la arritmia
terminó tras el golpe precordial (D).
La
proarritmia es la inducción de arritmias cardiacas (tanto
taquiarritmias como bradiarritmias) por las terapias programadas
(antitaquicardia y/o antibradicardia) en el DAI en presencia o no
de arritmias espontáneas. Nuestro ejemplo reúne, en
un solo caso, 3 tipos de proarritmia: la inducción de una TV
por la terapia inapropiada de una fibrilación auricular, la
aceleración de ésta tras una terapia apropiada y la
desaceleración posterior por otra terapia
apropiada.

Fig. 1.