INTRODUCCION
Las
tecnologías de la información y comunicación
(TIC) en el sector sanitario se iniciaron en los departamentos
generales como el laboratorio o radiología, y para realizar
informes clínicos, con el objetivo de lograr un
«hospital sin papeles» y en la actualidad
prácticamente todos los centros utilizan el soporte
informático para la creación de informes. Sin
embargo, el concepto de historia clínica electrónica
(HCE) va más allá de la mera escritura en un
ordenador con mayor o menor capacidad de explotación de
datos, lo que da lugar a diferentes denominaciones según el
grado de informatización.
El informe del
Institute of Medicine1 suele tomarse como referencia a
la hora de definir las características de la HCE, que dicho
informe llama Computer-based Patient Record (CPR), que sería
una HC personal (centrada en el paciente) basada en un sistema
informático específicamente diseñado para
proporcionar a sus usuarios acceso a datos completos y exactos,
alertas, recordatorios, sistemas de ayuda a la decisión
clínica y conexiones a fuentes de información
médica.
La HCE recibe en
la literatura científica diversas
denominacioneas2: e-medical record, e-patient record,
e-health record, computer-stored patient record, ambulatory medical
record y computer based patient record, a veces con significados
idénticos y otras, en un intento de asociar a las distintas
denominaciones diferentes grados de
informatización.
En general, la
informatización de la HC es un proceso necesariamente
escalonado entre la historia tradicional en papel y un grado
máximo de informatización, en el cual toda la
información disponible en la historia en papel se
encontraría codificada y estructurada, de manera que
sería procesable y recuperable automáticamente con la
máxima especificidad. Este grado máximo de
informatización se corresponde con la llamada CPR o con la
Electronic Health Record3. Los escalones intermedios
entre la historia en papel y la CPR quedarían agrupados bajo
la denominación de Electronic Medical Record (EMR), la cual
sólo requiere que los datos se encuentren en forma
electrónica.
La
integración de la información es una
característica fundamental de la HCE y puede ser de dos
tipos4:
1.
Integración de presentación. Permite al usuario
asistencial visualizar la información clínica del
paciente, almacenada en los diferentes sistemas (radiología,
laboratorio, informes clínicos). Es la utilizada en la
actualidad en la mayoría de los hospitales y es muy
útil en la práctica clínica diaria, pero es
insuficiente cuando el usuario pretende recuperar
información de distintos subsistemas. En este grado de
integración sería imposible, por ejemplo, responder a
la pregunta: ¿cuántos pacientes que han tenido un
infarto de miocardio en el último año no toman
bloqueadores beta?
2.
Integración de datos. Exige que todos los sistemas
departamentales utilicen una codificación de los datos y que
haya un mecanismo para transferir los datos a un sistema central
que permite su recuperación, llamados almacenes de datos
clínicos.
En el proceso de
informatización de la HC, la CPR tendría el grado
máximo de integración de datos y la EMR
alcanzaría sólo una integración de
visualización de la información.
El tipo de
integración condicionará el uso que hagamos de la HC,
desde el puramente asistencial, en el que se necesitará una
interfaz sencilla, tiempos de respuesta cortos, y una
presentación flexible de listas de diagnósticos,
notas de evolución y resultados de pruebas, hasta el acceso
a conjunto de datos complejos de la población asistida con
fines de investigación clínica, epidemiológica
y de gestión administrativa.
Un buen proyecto
de informatización de la historia clínica debe tener
en cuenta los diversos usos de la información que se
requieren, desde el más básico hasta el más
complejo, e intentar conciliar los intereses de los usuarios
primarios (asistenciales) y los secundarios (explotación de
datos).
Las herramientas
de ayuda a la toma de decisiones (HATD) representan un
escalón intermedio y pueden servir como puente a los
sistemas más complejos. Es necesario resaltar la importancia
de lograr un alto grado de consenso con los usuarios
clínicos para que se perciba como una ayuda beneficiosa y no
como una imposición5.
RECOGIDA DE LA INFORMACION TERMINOLOGICA EN LA HISTORIA
CLINICA ELECTRONICA
La
información que se recoge en la HC es de carácter
terminológico, desde la anamnesis hasta los
diagnósticos del paciente, y es necesario estructurarla
previamente a su procesado de modo que quede codificada en el
momento de ser introducida en el ordenador6. El usuario
primario preferirá el texto libre, mientras que el
secundario se inclinará por formatos estructurados
explotables. El texto libre proporciona la máxima
expresividad, pero pocas posibilidades de recuperación de la
información. Las formas estructuradas funcionan bien en
procesos fáciles de estandarizar, como las visitas de
seguimiento, pero plantean difi-cultades para estructurar
documentos más largos y complejos, como el informe de alta
hospitalaria. En general, es deseable que haya cierto grado de
estructuración, pero hay que dejar siempre una parte de
expresión libre.
En las formas
estructuradas para los diagnósticos y otros datos con amplio
rango de valores, se utilizan listas desplegables. Las más
sencillas son enumerativas y las más complejas o
composicionales permiten, por combinación de
términos, dar lugar a otras más complejas
(pericarditis + crónica + tuberculosis). Sin embargo, las
enumerativas deben contener todas las combinaciones de
términos previstas con anterioridad (sería necesario
disponer de una entrada específica para pericarditis
crónica tuberculosa). En los lenguajes composicionales no es
necesario disponer de todos los términos posibles
previamente, pero se necesitan reglas de composición para
evitar combinaciones no válidas (p. ej., no debería
poderse combinar epilepsia y válvula mitral) y de mecanismos
para reconocer distintos tipos de combinaciones, que representan el
mismo concepto7.
HERRAMIENTAS PARA EL PROCESAMIENTO DE LA INFORMACION
TERMINOLOGIA EN LA HISTORIA CLINICA ELECTRONICA
En la literatura
científica hay diversas denominaciones para referirse a las
herramientas para procesar la información
terminológica, como terminología médica,
nomenclaturas, vocabularios controlados y sistemas de
clasificación y de codificación.
El personal
sanitario utiliza un vocabulario particular, que se conoce como
terminología médica, para facilitar la
comunicación con otros profesionales sanitarios. Aunque el
lenguaje médico busca objetividad y precisión,
participa también de ciertas ambigüedades del lenguaje
natural. Las nomenclaturas son un intento de evitar las
dificultades que plantean las imprecisiones del lenguaje
médico. En la práctica clínica, los criterios
de clasificación que interesan son los que permiten definir
un pronóstico y el tipo de tratamiento que se debe
aplicar8.
Las
ambigüedades del lenguaje médico dificultan
también su función como herramienta para la
recuperación de información9. Por ello, en
los sistemas de información médica se ha recurrido a
la utilización de lenguajes artificiales normalizados
llamados por los documentalistas lenguajes de indización.
Este lenguaje incluye normalmente códigos para identificar
los términos, así como categorías de conceptos
para su procesamiento por medios informáticos, pero los
códigos son meras etiquetas y lo importante en los lenguajes
documentales es su estructuración de acuerdo con criterios
conceptuales.
La
elección de un lenguaje documental u otro depende de la
finalidad del sistema de información; en medicina es
importante la información estadística, por lo que se
utilizan más las clasificaciones. En información
sanitaria se utiliza de manera universal la Clasificación
Internacional de Enfermedades, que es la referencia para todos los
que quieren información sobre la distribución
demográfica de las enfermedades y las causas de muerte, y
desde la sexta revisión clasifica también la
morbilidad.
En la actualidad
hay 2 proyectos terminológicos, con fuerte respaldo
económico, cuya finalidad es convertirse en lenguajes
documentales de referencia en medicina para uso en soporte
electrónico. Se trata de UMSL (Unified Medical Language
System) y de SNOMED-CT (Systematized Nomenclature of Medicine.
Clinical Terms).
UMLS es una
compilación de los lenguajes documentales más
importantes de uso en medicina y se basa en correlaciones
conceptuales entre ellos. Nace como respuesta a la
constatación de que la existencia de múltiples
vocabularios en sistemas diferentes es un obstáculo para su
integración y como mecanismo para facilitar el acceso a
diferentes aplicaciones por parte de un mismo usuario (de manera
que un médico pueda moverse sin dificultad entre una
historia clínica informatizada, bases de datos
bibliográficas y un sistema de ayuda para la decisión
clínica).
SNOMED-CT es el
fruto de la convergencia de dos lenguajes documentales de tipo
composicional, pensados específicamente para su uso en un
entorno de historia clínica informatizada. SNOMED-RT
(Referente Terminology) y la tercera versión de los
clinical terms del National Health Service, contienen
correlaciones conceptuales con las categorías de la CIE-10 y
la CIE.9-MC, incorpora LOINC (Logical Observation identifier names
and codes), una nomenclatura normalizada de libre acceso para
determinaciones analíticas de laboratorio y permite realizar
vías clínicas.
EFECTO DE LA IMPLANTACION DE LA HISTORIA CLINICA ELECTRONICA
EN LOS INDICADORES DE CALIDAD ASISTENCIAL
La
evolución de la medicina durante las tres décadas
pasadas se ha caracterizado por una paradoja: la información
médica necesaria para tomar una decisión
médica está aumentando, pero la organización y
la accesibilidad de los datos de salud son aún escasos, lo
que puede dar lugar a decisiones inapropiadas y errores
médicos10. Para aumentar la accesibilidad a la
información médica se está promoviendo el uso
de herramientas informáticas11. Los CPR se
utilizaron al principio con fines administrativos y en la
actualidad se están desarrollando con el objetivo de
archivar y sintetizar la información
médica10.
Los CPR han sido
diseñados para ser usados directamente por los
médicos durante la consulta y proporcionar
información on line y mensajes que ayuden al
médico en su práctica
clínica12.
El objetivo de
un CPR es ofrecer soporte en las decisiones médicas, para
aumentar la coordinación entre diferentes ámbitos
asistenciales y promover el uso de guías clínicas, lo
que mejoraría, por tanto, la calidad global
asistencial13. El desarrollo de CPR en una unidad
clínica es considerado como un criterio de
calidad14. Otro objetivo de los CPR es también
mejorar la velocidad de recuperación de datos de los
registros médicos, lo que permitiría a muchas
personas tener acceso simultáneo al mismo registro
médico, mejorar la confidencialidad de los datos y,
finalmente, almacenar datos
sistemáticos15,16.
Durante las
pasadas 3 décadas, la introducción y desarrollo de
los CPR en el sector sanitario ha llevado al avance en el procesado
de los datos17. Sin embargo, pocos sistemas han sido
evaluados en relación con su impacto en el resultado
clínico del paciente18.
Efecto en
la satisfacción del usuario y paciente
En una reciente
revisión sistemática (RS) de 26 estudios realizados
entre 2000 y 2003 se demuestra que los CPR aumentan la
satisfacción de usuarios y pacientes, aunque el efecto en
los resultados clínicos no fueron concluyentes19.
El uso de los CPR parece ser percibido favorablemente por los
médicos, a pesar de algunas limitaciones y preocupaciones en
relación con su uso. Los principales problemas detectados se
refieren a la existencia de barreras físicas y al impacto en
la relación médico-paciente durante la consulta. Las
características técnicas del sistema y aspectos
afines con el procesado de los datos también se relacionaron
con el grado de satisfacción y, por tanto, de
implementación de los CPR.
Una vez que los
médicos han comenzado a utilizar y trabajar con CPR, desean
seguir haciéndolo, al igual que con otros sistemas de
información. Para mejorar la calidad de los CPR es esencial
que la calidad de los datos almacenados sea controlada y
certificada. Más aún, es recomendable guardar una
copia en papel en previsión de problemas técnicos con
el ordenador.
Sólo dos
estudios han analizado la satisfacción del paciente. En
general, los pacientes están satisfechos y no se quejan de
cambios en la relación con el médico20. Su
mayor preocupación procede de la confidencialidad de los
datos, lo que está siendo motivo de más
investigación.
Efecto en
la adhesión a las guías
clínicas
Una RS que
analizó 28 ensayos clínicos aleatorizados (ECR) desde
1983 hasta 1992 demostró que el uso de CPR aumentaba el
cumplimiento de las guías de práctica clínica;
sin embargo, los resultados clínicos no
cambiaron18. Dos RS posteriores realizadas entre 1992 y
1999 confirmaron los resultados positivos en la adhesión a
las guías clínicas, pero no fueron concluyentes en
cuanto a los resultados clínicos o la calidad de los
cuidados debido a la pérdida de datos13,21; por
ello, se recomienda la realización de nuevos enfoques para
evaluar el impacto de estas herramientas en la práctica
médica y la calidad de los cuidados21. Sin
embargo, en la RS de Delpierre19, aunque se demuestra un
claro impacto en aspectos preventivos, lo que ya se había
observado en otras revisiones, los resultados en la práctica
clínica y la adhesión a las guías no fueron
concluyentes. En resumen, se han publicado experiencias que han
demostrado tanto resultados positivos como ausencia de beneficio.
Una reciente RS de 257 estudios22 demuestra que los
principales efectos de los CPR en la calidad se obtienen a
través del papel que ejercen para aumentar la
adhesión a prácticas basadas en las guías
clínicas. Las HATD fueron usadas en forma de aplicaciones
informáticas en todos los estudios, en los que se
observó un aumento en la adhesión a las guías
clínicas del 12-20%, sobre todo en aspectos de
prevención primaria y secundaria.
En la RS de Garg
et al23, realizada sobre 100 estudios para valorar el
efecto de las HATD, se demostró un aumento en el
cumplimiento de las guías en 62 (64%) de los 97 estudios que
valoraron este aspecto, pero con pocos cambios en los resultados en
el paciente. Se realizaron 13 estudios sobre prevención
cardiovascular, registrándose una mejoría en las
recomendaciones médicas en 5 (38%) de ellos. Un estudio
demostró un aumento estadísticamente significativo en
la utilización de fibrinólisis en urgencias con el
uso del programa de ayuda con recomendaciones basadas en el
electrocardiograma.
Efecto en
errores de prescripciones
Una RS reciente
demostró que los CPR podrían disminuir los errores de
prescripción24, aunque la mayoría de los
estudios no fueron concluyentes, quizá debido a la escasa
utilización de herramientas, al diseño inadecuado y
al bajo poder estadístico. Los resultados fueron más
concluyentes en la revisión de Chaudhry et al, en la que se
observó una disminución de las reacciones adversas a
medicamentos y de errores graves de medicación no
detectados22.
En una reciente
revisión que evaluó el efecto de las HATD en la
prescripción y dosificación de medicamentos en 29
estudios, la actuación del médico mejoró en el
62% de ellos y en 2 de 18 que midieron los resultados de los
pacientes se observó una mejoría23. En un
estudio sobre dosis de heparina en pacientes que recibían
trombólisis para el infarto agudo de miocardio, el
porcentaje de pacientes con nuevos eventos cardiacos fue
significativamente menor en el grupo que siguió las
recomendaciones HATD, comparado con el que recibió cuidados
estandarizados25.
Efectos en
los resultados clínicos del paciente
Sólo 6
estudios han analizado el impacto del uso de los CPR en el
resultado clínico del paciente, sin demostrar beneficio
derivado de su uso. En una RS, de 25 ECR que evaluaron la
contribución de los CPR a la práctica
clínica13, sólo 8 usaron los resultados
basados en el paciente como parámetro de valoración
primaria.
En la
revisión realizada por Garg et al23, 52 estudios
valoraron uno o más resultados de pacientes y sólo en
7 se registró un efecto beneficioso derivado del uso de la
HATD, aunque ninguno demostró un beneficio en un
parámetro de valoración primaria como la
mortalidad.
Efectos en
la eficiencia y los costes
Los efectos de
los CPR en la eficiencia han sido medidos en diferentes estudios a
través del uso de recursos del sistema sanitario y del
tiempo dedicado. En 8 de 10 estudios de la revisión de
Chaudhry et al22 se demostró una
disminución en la utilización de recursos, y el uso
de HATD fue la intervención que más influyó en
los resultados. Las herramientas de ayuda más utilizadas
fueron el cálculo automático de probabilidad pretest
para las pruebas diagnósticas, la disponibilidad de las
pruebas anteriores, del coste de las pruebas de laboratorio y el
sistema computarizado de alertas.
El efecto de los
CPR en el tiempo consumido fue más variable, aunque se
observa una tendencia a disminuir en relación con el uso
continuado de los sistemas de información. En un estudio se
observó una reducción del 11% en el tiempo consumido
para prescripción de tratamientos con el uso de
órdenes informatizadas con alertas para el
médico26.
Los datos de
costes fueron más limitados que los de calidad y eficiencia,
y la mayoría estaban relacionados con cambios en la
utilización de servicios, con escasa información
sobre aspectos de implementación y
mantenimiento26.
LIMITACIONES DE LOS ESTUDIOS PARA EVALUAR LAS TECNOLOGIAS DE
INFORMACION Y COMUNICACION
La frecuente
ausencia de relación entre el proceso asistencial y los
resultados en salud pueden explicar por qué es
difícil asociar los resultados clínicos positivos con
la implementación de los CPR27.
Los usuarios de
los CPR reconocen la utilidad de dicha herramienta, mientras que
los resultados clínicos o basados en el paciente son menos
concluyentes. Esta paradoja sólo puede explicarse por los
diferentes criterios y metodologías usadas en los distintos
estudios. Los ECR son usualmente considerados como la referencia en
metodología. Para realizar un ECR y seleccionar un criterio
de evaluación los indicadores deben ser elegidos para
enfermedades complejas y multifactoriales (hipertensión).
Más aún, incluso aunque se hayan encontrado
resultados positivos en un campo no amplio, la
generalización a situaciones clínicas más
complejas suele ser difícil. Las condiciones requeridas en
ensayos controlados no reflejan la diversidad de la práctica
clínica ni de las condiciones de trabajo. Debido a estas
limitaciones, los ECR no tienen suficiente fuerza
metodológica para evaluar la contribución de los CPR
en la práctica médica ni su impacto en el resultado
clínico del paciente28. Se requieren otros
diseños basados en factores sociales, culturales y
organizativos. Otra de las causas que pueden explicar la
discordancia existente en la bibliografía sobre el efecto de
la tecnología de la información en la calidad de la
atención sanitaria está relacionada con el hecho de
incorporar aplicaciones tecnológicas que han sido
diseñadas en centros de referencia con otra cultura
organizativa, por lo que los resultados positivos de esas
instituciones pueden no ser exportables a otros centros con otras
características, especialmente consultas de ambulatorios
locales.
DIRAYA: LA HISTORIA DE SALUD ELECTRONICA DE
ANDALUCIA
El proyecto
Diraya nace durante 1999 en el seno del Servicio Andaluz de Salud,
y su finalidad es integrar de forma estructurada toda la
información sanitaria de cada ciudadano con los siguientes
objetivos:
1. Que
esté disponible donde y cuando se precise para su
atención.
2. Mejorar la
accesibilidad a los servicios y las prestaciones
sanitarias.
3. Permitir una
explotación homogénea y transparente de ésta,
útil para la gestión clínica, la
investigación científica y la incorporación de
sistemas expertos de soporte a las decisiones diagnósticas y
terapéuticas.
En otras
palabras, Diraya proporciona:
Circulación de la información: continuidad
asistencial.
Circulación del paciente: accesibilidad.
Generación de conocimiento que revierta en la mejora de la
calidad asistencial.
Éste es
para Drucker el producto nuclear de una sociedad moderna y
está en el origen y en la finalidad del proyecto. Diraya
está diseñado por los profesionales sanitarios. De la
misma manera que el tejido nervioso o los sistemas
informáticos multiplican su rendimiento integrándose
en redes, también el conocimiento humano crece por la
interacción entre distintas inteligencias. Así,
Diraya pretende establecer una sinapsis entre los profesionales y
la organización con el consenso profesional, y éste
es su aspecto esencial: un proyecto clínico importante si
consideramos que, en la asistencia sanitaria, las
tecnologías de la información tienen mucho más
potencial para mejorar la seguridad de los pacientes del que tienen
para ahorrar dinero29,30.
Pero
también el conocimiento está en su finalidad: es una
herramienta para facilitar el acceso al conocimiento, para
generarlo y para que pueda ser compartido, dado que el contacto
entre clínicos es todavía el principal mecanismo de
transmisión de nuevo conocimiento
médico31.
La
decisión de estructurar la información relevante
tiene consecuencias significativas. Se ha dicho que los
médicos prefieren cumplimentar documentos de texto no
estructurado32. Sin embargo, para la explotación
comparable de información y para desarrollar sistemas de
soporte a la decisión clínica es necesario un cierto
grado de estructuración, compatible con la existencia de
textos no codificados para la anamnesis o los hallazgos de la
exploración física, que permiten el estilo narrativo
y textual que se considera esencial en la práctica
clínica33. La estructuración supone la
existencia de tablas compartidas que permitan el registro
codificado y, por tanto, comparable de diagnósticos,
procedimientos, fármacos y pruebas complementarias. De otra
manera será difícil incorporar herramientas que
permitan la navegación inteligente por la
información, e incluso proponer alternativas para el plan
diagnóstico-terapéutico. Así, en el marco del
proyecto se han desarrollado, fruto nuevamente del acuerdo
profesional, herramientas que no sólo resultan
imprescindibles para la implantación de la historia de
salud, sino que aportan valor en el marco de las relaciones
científicas de los profesionales: catálogos
regionales de pruebas funcionales, pruebas de radiología y
analíticas de laboratorio.
Diraya
está concebida como una herramienta de continuidad
asistencial y ello exige, además de catálogos y
tablas auxiliares comunes, un entorno de información
clínica compartida que diluya las clásicas barreras
entre los ámbitos asistenciales y entre los distintos
centros. Esto es esencial para profesionales que desempeñan
su trabajo en diferentes espacios asistenciales, con tendencia al
aumento de la actividad extrahospitalaria. Por eso, el grueso de
Diraya lo conforman un conjunto de datos y aplicaciones comunes
para los dos ámbitos asistenciales. Junto con este
núcleo principal hay módulos específicos para
los diversos ámbitos. A pesar de tratarse de un sistema
corporativo, no implica una determinada ordenación de los
servicios; por el contrario, se adapta a las peculiaridades
funcionales de cada centro y de cada unidad, permitiendo una
gestión descentralizada de los sistemas, sin perjuicio de
las ventajas de utilizar una herramienta
común34.
Componentes de Diraya
En la base del
edificio hay 3 módulos que son imprescindibles para que
funcionen los demás y que son los cimientos de Diraya:
identifican a los ciudadanos, a los profesionales que acceden al
sistema y a los recursos asistenciales de primaria y especializada.
Para construir un sistema regional, los clásicos ficheros
maestros de pacientes, profesionales y recursos han de ser
compartidos.
El primero de
ellos es la base de datos de usuarios (BDU), cuya función
principal es dotar a cada ciudadano de un número
único de historia de salud de Andalucía (NUHSA), al
que se vincula toda su información sanitaria. Este
número es el hilván que cose todas las páginas
de información del usuario en una historia única. De
esta forma, BDU es la tabla de pacientes común de todos los
centros sanitarios y la tarjeta sanitaria es la llave que permite
acceder a la información del usuario. Ésta contiene,
además, los datos administratvos del ciudadano, entre los
que se incluyen si dispone de cobertura sanitaria pública y
el tipo de prestación farmacéutica a que tiene
derecho, así como el médico de atención
primaria que haya elegido, pudiendo acceder directamente el
ciudadano desde su casa vía internet.
En segundo
lugar, el módulo de estructura, que incluye los servicios y
unidades funcionales (atención primaria y especializada).
Este módulo permite identificar cada servicio hospitalario,
centro de atención primaria, dispositivo de urgencias, es
decir, la organización funcional y física de la
asistencia, además de establecer la relación entre
los dos ámbitos asistenciales para la ordenación de
las interconsultas y realización de pruebas
diagnósticas. Es decir, de forma similar a como ocurre con
BDU en relación con los ciudadanos, todos los módulos
de Diraya reciben de éste la identificación de los
recursos del sistema sanitario.
El tercero es el
módulo de acceso centralizado de operadores, que es la
puerta de entrada a él: cuando un profesional va a
utilizarlo, este módulo identifica su clave de acceso y le
permite usar las funciones de los diferentes subsistemas para las
que está autorizado. Si BDU identifica a los usuarios y
estructura los recursos del sistema, este módulo identifica
a los profesionales.
Citación
El subsistema de
citación corporativa se encuadra en la parte común de
Diraya. Responde al compromiso con la accesibilidad mediante el
control del flujo de los pacientes y la coordinación de
todas las actuaciones requeridas en el diagnóstico y
tratamiento de cada proceso. Está constituido
por:
Módulo centralizado de citación que gestiona las
agendas de atención primaria, consultas externas y pruebas
diagnósticas y ofrece las listas de trabajo a los
módulos clínicos.
Gestores
de peticiones de interconsultas y pruebas diagnósticas.
basados en los catálogos corporativos, se accede a ellos
desde los módulos clínicos para registrar las
solicitudes. A su vez, desde ellos se accede directamente al
módulo de citación para asignar la cita, desde la
propia consulta.
Registros
de garantías, que controlan el tiempo entre solicitudes y
citas para gestionar las garantías de tiempos máximos
de espera establecidas normativamente en
Andalucía.
La
inclusión de todas las agendas en el módulo de
citación permite que desde cualquier punto pueda obtenerse
una cita para una consulta o prueba diagnóstica. El usuario
puede conseguir cita para el médico de familia a
través de un centro telefónico; si su médico
le indica que debe visitarle un especialista, puede obtener la cita
antes de salir del centro de salud; y si el especialista le dice
que debe volver para revisión o realizarse una prueba
diagnóstica, puede asignarle la cita desde la propia
consulta. De esta manera aumentan para el usuario las posibilidades
de elegir la cita más conveniente, se facilita la
coordinación de las distintas citas que necesite y permite a
los profesionales el seguimiento conjunto de todas
ellas.
Este
módulo ha permitido la implantación de Salud
Responde, centro telefónico instalado en Jaén que
permite al usuario, mediante un número de teléfono
único, obtener cita para su centro de atención
primaria. Este centro, que funciona las 24 horas del día y
365 días al año, accede a la agenda solicitada y
asigna la cita.
La
integración de las agendas para facilitar el acceso a ellas
no es obstáculo para que su gestión continúe
descentralizada y bajo la responsabilidad de las unidades que hasta
ahora están realizando esta tarea. Son ellas las que deciden
qué tramos están disponibles para qué centros
y/o unidades.
Este
módulo de citación integrado con los gestores de
peticiones de interconsultas y pruebas diagnósticas que se
relacionan con él funciona en los centros de salud y los
hospitales desde marzo de 2005. El sistema permitirá
también que los resultados de las pruebas
diagnósticas se reciban telemáticamente,
incorporándose de manera automática a la historia de
salud del paciente. Para ello se integrará con los actuales
sistemas de información de los laboratorios de los
hospitales y con el sistema de información
radiológica corporativo (RIS) (fig. 1).
Fig. 1.
Diraya: subsistema de
citación.
RIS: sistema de información radiológica; PACS:
sistema de archivo y comunicacion de imágenes.
InterS@S
Desde el 4 de
mayo de 2006, Diraya permite a los ciudadanos la obtención
de cita previa con su médico de familia a través de
internet gracias a la oficina virtual InterS@S, que fue creada en
diciembre de 2002 para que los ciudadanos pudieran interactuar con
el sistema sanitario público, y que permite a los usuarios
cambiar de médico, así como ver y actualizar sus
datos personales.
Historia
de salud
Es el
corazón de Diraya y abarca un conjunto de módulos que
permiten a los sanitarios gestionar la información
clínica del paciente. Toda la información está
integrada a través de su vinculación al NUHSA y, con
independencia de su ubicación, está disponible para
los profesionales que la necesiten desde cualquier punto de la red,
con acceso a los datos clínicos autorizado por el paciente
mediante su tarjeta sanitaria.
La
información está organizada jerárquicamente,
con diferentes configuraciones según el tipo de profesional
que la utiliza, y permite la personalización en
función del profesional y del paciente. Los bloques de
información son los siguientes: el primero lo constituyen
los datos básicos de salud, como problemas de salud,
antecedentes y alergias; el segundo lo forman los datos relativos a
las medidas diagnóstico-terapéuticas, como pruebas
diagnósticas y tratamientos farmacológicos; ambos son
compartidos por los módulos de los diferentes entornos
asistenciales, diferenciándose cada uno de ellos en la
información episódica, en las hojas de asistencia que
registran los distintos contactos del paciente y que constituyen el
tercer bloque de información (fig. 2). Estas hojas recogen
toda la información del episodio y alimentan los 2 bloques
anteriores. Aunque comparten elementos comunes, hay hojas
diferenciadas para médicos de primaria, especialistas,
enfermeras, trabajadores sociales, urgencias. En cada episodio se
almacena el conjunto de contactos que el paciente ha realizado por
un problema concreto, así como las pruebas
diagnósticas y los tratamientos empleados. De esta manera,
toda la información sanitaria está vinculada a un
contexto clínico determinado. Además de compartir los
datos comunes, un navegador permite al profesional acceder a la
información de cualquier episodio en cualquier servidor en
el que esté almacenado. Hay hojas comunes a los 2
ámbitos asistenciales para la gestión por procesos de
las enfermedades establecidas por la consejería de
salud.

Fig. 2.
Historia de Salud: conjuntos de
información.
En la actualidad
están disponibles los módulos clínicos de
atención primaria, consultas de especialista y urgencias. El
módulo de atención primaria es utilizado por los
médicos de familia, pediatras, enfermeras, trabajadores
sociales y administrativos de este ámbito, cuya hoja de
asistencia recibe el nombre de hoja de seguimiento de consulta
(HSC) y que es distinta para cada tipo de profesional.
El módulo
de consultas externas, además de su propia HSC, incluye una
hoja para la valoración inicial, a la que llamamos
«hoja de valoración integral», que realiza un
análisis transversal del episodio, focalizando la
información en el problema actual, y permite una
valoración crítica de la información que
figura en los elementos comunes de la historia, así como la
recogida de anamnesis y exploración por órganos y
aparatos. De esta forma, el episodio se inserta como un fotograma
en la película que es la historia longitudinal del paciente.
El módulo de urgencias es común para los 2
ámbitos asistenciales.
Receta
XXI
El sistema
Diraya posibilita, además, el desarrollo de la receta
electrónica, un nuevo modelo de prescripción y
dispensación de medicamentos, donde todas las prescripciones
de cada usuario realizadas con el módulo de
prescripción de Diraya son grabadas en un
«módulo central de dispensación», en el
que se crea un «crédito farmacéutico» con
el tratamiento completo prescrito por el médico de familia o
por el especialista que intervenga en un determinado episodio
clínico. Tanto el médico de primaria como el
especialista pueden establecer duraciones de tratamiento de hasta
un año. El paciente presenta en la farmacia su tarjeta
sanitaria, que el farmacéutico introduce en un lector para
que el sistema le autorice el acceso a los datos sobre la
prescripción; a continuación comprueba la
medicación que ha de dispensar, anota los medicamentos
entregados y puede informar al médico de cualquier
incidencia. Para ello, la farmacia utiliza el módulo Web de
dispensaciones desarrollado en el proyecto, con lo cual los
enfermos crónicos no tienen que acudir continuamente a sus
centros de salud para renovar los tratamientos
prescritos.
Arquitectura
Diraya dispone
de un entorno centralizado que alberga los datos y las aplicaciones
comunes:
Módulos estructurales: base de datos de usuarios, estructura
y operadores.
Subsistema
de citación: citación, gestores de peticiones y
registros.
Datos
compartidos de la historia de salud y navegador.
Receta
XXI.
En cuanto a los
datos y aplicaciones específicos de cada ámbito
asistencial, hay una instalación en cada una de las
áreas hospitalarias, mientras que las correspondientes a la
atención primaria están centralizadas. Diraya se
completa con los módulos de tratamiento de
información que explotan de manera homogénea e
integrada la información generada por el resto de
módulos.
Nuevos
desarrollos
Está en
fase de pilotaje el SIR, integrado con el gestor de peticiones de
pruebas diagnósticas por imagen y con el PACS (sistema de
almacenamiento y comunicación de imágenes) central y
los PACS hospitalarios, configurará el modelo corporativo de
tratamiento de la imagen diagnóstica.
También
se está pilotando el módulo de pruebas
analíticas, basado en un catálogo elaborado con
metodología IUPAC (International Union of Pure and Applied
Chemistry) que relaciona las peticiones de los clínicos con
las distintas técnicas utilizadas en los laboratorios.
Gestiona la preanalítica adaptada al laboratorio que vaya a
procesar las muestras y mantiene una trazabilidad total de las
pruebas, integrando los resultados de forma compartimentada en la
historia del paciente y que permitirá, por tanto, que la
petición pueda realizarse en un punto de Andalucía y
la extracción y procesamiento en cualquier otro.
Se están
desarrollando los módulos necesarios para la asistencia en
la planta de hospitalización, así como para la
gestión de las admisiones, quirófanos y archivos, y
está ya pilotándose el módulo de cuidados de
enfermería en planta.
Implantación en noviembre de 2006
Actualmente hay
18.000 profesionales registrados en el módulo de operadores
(12.000 acceden diariamente). El subsistema de citación
gestionó en octubre 5,2 millones de citas (4,6 millones de
atención primaria y 545.000 de especializada con el 95% de
las primeras consultas solicitadas por primaria). En la tabla 1 se
recogen datos de cobertura y de resultados en noviembre de 2006. La
utilización del módulo de consultas externas es
más reciente; en el primer hospital que comenzó a
utilizarlo se han superado los 18.000 episodios registrados. Queda
mucho camino por recorrer, pero sirvan estas cifras para apuntar
que una historia de salud electrónica de ámbito
regional ha comenzado a funcionar en Andalucía.
CONSIDERACIONES FINALES
Los documentos
en papel pueden conseguir o no recuperar información sobre
un paciente individual, pero son de muy poco valor cuando la
pregunta se refiere a grupos de pacientes o a la población.
Por ejemplo, ¿cuántos pacientes con infarto de
miocardio están recibiendo bloqueadores beta y aspirina? o
¿cuántos pacientes han tenido recientemente tos y
fiebre después de haber visitado el sur de Asia?
El archivo
electrónico de datos permite realizar medidas sobre
indicadores de calidad, revisiones e investigación
clínica e identificación de pacientes en tratamiento
con fármacos que han sido retirados. Como se puede deducir,
los responsables de la toma de decisiones no pueden y no
deberían necesitar estudios clínicos controlados para
cada aplicación en cada situación distinta. Otros
países han implantado ampliamente las CPR a pesar de la
falta de pruebas científicas en resultados clínicos.
En otros ámbitos, como la industria aeronáutica, se
hacen inversiones en seguridad sin pruebas de efectividad. La
validez a primera vista es algunas veces suficiente. Por ejemplo,
poca gente querría participar en un ECR controlado con
placebo sobre la eficacia del paracaídas contra la
gravedad.
La efectividad
de las CPR tiene suficientes pruebas científicas para
proceder a su implantación y parece razonable exigir como
prueba sólo su efecto en la adhesión a las
recomendaciones de las guías clínicas que han sido
aceptadas como estándares de cuidados. Antes de seguir
realizando estudios, deberíamos preguntar:
¿qué investigación informática
adicional hay que realizar? La investigación en el futuro se
podría unir en 2 áreas fundamentales: a) la
evaluación de innovaciones emergentes en las
tecnologías de la información de la salud, y
b) la evaluación de la forma de diseminar la
adopción de estas tecnologías a sitios donde
clásicamente ha habido falta de recursos para implantarlas,
como pequeños centros ambulatorios y consultas
rurales.
La
implantación de las tecnologías de la
información en salud en el momento actual es comparable a la
transición del caballo y el carro al automóvil. La
fabricación y venta a gran escala implicó algunos
riesgos, pero aceptados por los inversores. El beneficio potencial
de las tecnologías de la información en salud es
enorme, pero nosotros necesitamos mejores carreteras. Aunque
algunos accidentes son inevitables, las TIC en salud pueden
transformar el sistema sanitario.
ABREVIATURAS
CPR:
computer-based Patient Record.
ECR: ensayos
clínicos aleatorizados.
HATD:
herramientas de ayuda a la toma de decisiones.
HCE: historia
clínica electrónica.
RS:
revisión sistemática.
Correspondencia: Dr. E. González Cocina.
Hospital Costa del Sol. 29600 Marbella. Málaga.
España.
Correo electrónico:
egcocina@hcs.es
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