La diabetes mellitus (DM) tipo 2 (DM2) se ha convertido en uno
de los más graves problemas sanitarios de nuestro tiempo.
Las estimaciones indican que para el año 2030 su prevalencia
alcanzará proporciones epidémicas y afectará a
366 millones de personas en todo el mundo1.
La elevación crónica de los valores de glucosa en
la sangre, incluso en ausencia de síntomas, conlleva
lesiones en múltiples tejidos, de los que son especialmente
sensibles los pequeños vasos de la retina, los
riñones y los nervios periféricos, donde las
complicaciones de la diabetes son más marcadas. De hecho, en
prácticamente todas las sociedades desarrolladas, la
diabetes se ha convertido en una de las principales causas de
ceguera, amputaciones y enfermedad renal terminal2.
Además, la diabetes conlleva un importante riesgo de
enfermedad cardiovascular (ECV) tanto por sí sola como
combinada con otros factores de riesgo como la hipertensión
arterial y la dislipidemia. El resultado final es que las personas
con DM2 tienen entre 2 y 4 veces más riesgo de ECV que la
población general y entre un 50 y un 80% de las personas con
diabetes mueren por ECV2.
Estas complicaciones cardiovasculares, que ocurren ya incluso
con valores de glucemia por debajo de los actuales valores
diagnósticos de diabetes3, suponen el mayor
volumen de discapacidad, disminución de esperanza de vida y
costes económicos relacionados con la
diabetes2.
Los gastos anuales directos de la atención sanitaria a la
diabetes en todo el mundo se calculan en al menos 153 billones de
dólares anuales y, si las predicciones sobre la prevalencia
de la diabetes se cumplen, estarán entre 213 y 396 billones
en 2025, lo que supone un 7-13% del total del presupuesto sanitario
mundial2. El cálculo de los costes indirectos
igualan o rebasan los directos.
La situación es aún más preocupante en los
países en vías de desarrollo, donde el importante
incremento en la prevalencia de la diabetes previsto para los
próximos años, junto con la precaria situación
sociosanitaria en esas zonas, puede llegar a tener consecuencias
devastadoras4.
Situación en España
Conocer la prevalencia de la DM2 es de importancia capital tanto
para determinar el estado de salud de una población como
para la planificación de los recursos sanitarios destinados
a su atención y posible prevención. Aunque como
aproximación a la prevalencia de la diabetes se ha usado
encuestas, registros médicos o estimaciones basadas en el
consumo de fármacos, estos métodos subestiman la
verdadera dimensión del problema al incluir sólo los
casos de diabetes conocida. Mucho más reales son las
estimaciones basadas en estudios de campo que practican pruebas de
sobrecarga oral de glucosa (SOG) a muestras seleccionadas de la
población general. En España son múltiples los
estudios con base poblacional que aportan datos sobre la
prevalencia de diabetes total (conocida + ignorada) e intolerancia
a la glucosa (ITG) (tabla 1).

En la provincia de León se realizó un estudio
transversal que incluyó a 572 individuos. Se realizó
encuesta clínica y SOG (criterios de la Organización
Mundial de la Salud [OMS] 85). La prevalencia de diabetes fue del
5,6% (el 3,9% de DM conocida y el 1,7% de DM ignorada). La
prevalencia de ITG fue del 10,3%. Las variables en relación
más firme con la presencia de DM2 fueron la edad, la
historia familiar de diabetes y la obesidad5.
En Lejona (Vizcaya) el estudio incluyó a 862 individuos
mayores de 30 años seleccionados de forma aleatoria.
Mediante SOG (criterios OMS 85), se encontró una prevalencia
de DM2 del 6,4% (el 2,8% de DM conocida y el 3,6% de DM ignorada).
La prevalencia de ITG fue del 10,4%. Las variables más
relacionadas con la DM fueron la obesidad, la talla baja, la
hipertensión y la edad superior a 50
años6.
El estudio realizado en la comarca de la Cerdaña
(Cataluña) se llevó a cabo en 492 personas mayores de
6 años seleccionadas mediante muestreo aleatorio sobre
padrón, con SOG en 333 sujetos (criterios OMS 85). La
prevalencia de DM total fue del 5,5% (el 4,3% de DM conocida y el
1,2% de DM ignorada)7.
En Galicia se realizó un estudio transversal con 1.275
individuos de 40 a 69 años seleccionados del censo
electoral, y se realizó encuesta, exploración y
determinación de glucemia (criterios OMS 85). La prevalencia
de diabetes fue del 7,5%, independientemente del sexo o el
hábitat (rural o urbano), y se incrementaba de forma
significativa con la edad8.
En Aragón también se realizó un estudio
poblacional y transversal, con selección de una muestra de
935 sujetos entre 10 y 74 años. En todos salvo en los
diabéticos conocidos se realizó una SOG (criterios
OMS 85). La prevalencia de DM fue del 6,1% (el 3,1% de DM conocida
y el 3% de DM ignorada) y la de ITG, del 7,2%. Tanto la DM como la
ITG se asociaron a hipertensión arterial,
hipertrigliceridemia, colesterol unido a lipoproteínas de
alta densidad (cHDL) disminuido, sobrepeso y distribución
abdominal de la grasa9.
En el estudio de Cataluña se incluyó a 3.839
sujetos de 30-89 años: a 2.214 se realizó la SOG
(criterios OMS 85) y 1.625 fueron entrevistados por
teléfono. La prevalencia de DM fue del 10,3%. Las
prevalencias de DM conocida, DM ignorada e ITG fueron del 6,4, el
3,9 y el 11,9% en varones y del 6,9, el 3,4 y el 11,9% en mujeres.
Los factores más relacionados con la DM fueron la edad, la
obesidad, la hipertensión arterial y la historia familiar de
DM10.
En la provincia de Albacete se estudió una muestra de
1.263 sujetos mayores de 18 años. Aplicando criterios OMS 99
se obtuvo una prevalencia de DM del 9,8% (el 6,5% de DM conocida y
el 3,3% de DM ignorada). Se encontró relación de la
DM con la edad, el índice de masa corporal (IMC), la
hipertensión arterial, la dislipidemia, el cHDL disminuido,
el fibrinógeno elevado, el crecimiento ventricular izquierdo
y las arritmias y la arteriopatía
periférica11.
En el estudio Guía (Gran Canaria) se encontró una
de las mayores prevalencias de DM e ITG en población
caucásica. Un total de 691 sujetos mayores de 30 años
fueron seleccionados mediante muestreo estratificado por edad y
sexo del pueblo de Guía, y se les aplicó encuesta,
exploración y SOG. La prevalencia de DM fue del 15,9%
(según criterios ADA 97) y el 18,7% (según criterios
OMS 85). Las prevalencias de glucemia basal alterada (GBA) e ITG
fueron del 8,8 y el 17,1%, respectivamente. La prevalencia de DM
ajustada a la población de Segi fue del 12,4% (criterios OMS
85). Los factores de riesgo relacionados con la DM fueron la edad,
el IMC, el índice cintura-cadera, la presión arterial
sistólica y media, los triglicéridos, el colesterol
total y el cHDL disminuido. La edad, el IMC y la
hipertensión arterial sistólica se asociaron con GBA
e ITG. La concentración de triglicéridos
también se asoció a GBA12.
El SIRS (Spanish Insulin Resistance Study) incluyó a
2.949 participantes con edades entre 34 y 69 años,
seleccionados de 7 ciudades españolas (Arévalo,
Talavera de la Reina, Guadalajara, La Coruña, Avilés,
Vic, Alicante y Mérida). La prevalencia bruta de DM2
encontrada fue del 10,2% (criterios OMS 99)13.
En el estudio Pizarra (Málaga) se estudió a 1.226
personas de 18-65 años, y se aplicó encuesta,
exploración y SOG en 982 casos. Aplicando los criterios OMS
99, la prevalencia de DM fue del 14,7% (el 5,9% de DM conocida y el
8,8% de DM ignorada). La prevalencia de GBA fue del 12,4% y la de
ITG, del 11,5%. La prevalencia de todas las alteraciones
tenía firme relación con la edad14.
El estudio de Asturias se realizó con 1.034 individuos de
30-75 años, seleccionados mediante muestreo por
conglomerados bietápico, e incluyó a toda la
población de la comunidad asturiana; se aplicó la SOG
en todos los casos salvo a los diabéticos conocidos. La
prevalencia de DM conocida fue del 4% y la de DM ignorada, del 5,9%
con criterios OMS 85, el 3,5% con criterios ADA 97 y el 7,3% usando
criterios OMS 9915. Las prevalencia de ITG fue del
13,2%. Los factores relacionados con la DM2 de manera independiente
fueron la edad, la hipertensión arterial, los antecedentes
familiares de diabetes, la obesidad y la
hipertrigliceridemia16.
En la localidad de Yecla (Murcia) se estudió a 286
personas, de las que 261 fueron sometidas al test de SOG. Aplicando
criterios OMS 99, la prevalencia total de DM2 fue del 12,6% (el
5,9% de DM conocida y el 6,7% de DM ignorada) y la de ITG, del
13,2%. La DM2 se relacionó con mayores sobrepeso, edad,
cifras de glucohemoglobina (HbA1c), insulinemia basal e
insulinorresistencia17.
El estudio de prevalencia de DM2 en la provincia de Girona se
realizó en una muestra de 1.748 personas de 25-74
años, representativa de la población general. Se
obtuvo los antecedentes personales de DM conocida y la glucemia en
ayunas en sangre venosa (criterios ADA 1997). La prevalencia de DM
total fue del 13% (el 10% de DM conocida y el 3% de DM ignorada) y
la de GBA, del 8,6%. Se observó una mayor prevalencia de DM2
en varones y un aumento con la edad18.
El estudio poblacional realizado en Telde (Gran Canaria)
incluyó a 1.030 individuos de 30-82 años,
seleccionados aleatoriamente; se realizó encuesta,
exploración y SOG. La prevalencia de DM2 aplicando criterios
OMS 99 fue del 15,8% en varones y el 10,6% en mujeres. La
prevalencia total fue del 13,2%. De los sujetos con diabetes, el
55,4% de los varones y el 38,2% de las mujeres no estaban
diagnosticados. Las prevalencias de IGT y GBA fueron del 11,4 y el
2,8%, respectivamente. En el análisis multivariable tuvieron
relación independiente con la DM2 la edad, el
perímetro abdominal, los triglicéridos
plasmáticos y la historia familiar de diabetes en ambos
sexos, mientras que los valores de proteína C reactiva (PCR)
> 1 mg/dl mostraron relación con la DM sólo en
varones19.
En el XVIII Congreso de la Sociedad Española de
Endocrinología (SED) celebrado en mayo de 2006 en Madrid, se
presentaron datos preliminares de los estudios de Valencia y
Sevilla.
El estudio de Valencia incluye a toda la Comunidad Valenciana.
Hasta el momento se ha estudiado a 668 sujetos entre 18 y 88
años. Con criterios OMS 99 tiene DM2 el 14,8% (el 8,1% de DM
conocida y el 6,7% de DM ignorada). La prevalencia de GBA es del
6,7%; la de ITG, del 8,4%; la de GBA+ITG, del 3,4%, y la de
glucemia normal, del 66,6%20.
El estudio de Sevilla incluye 15 municipios (5 urbanos, 5
interurbanos y 5 rurales). Por el momento se ha estudiado a 537
sujetos, 249 varones y 288 mujeres, con una media
(desviación estándar) de edad de 44 (15) años;
se ha realizado la SOG con determinación de glucemia basal y
tras 2 h (criterios OMS 99). Los resultados indican una prevalencia
de DM2 del 10,2% (el 7,6% de DM conocida y el 2,6% de DM ignorada)
y de ITG, del 7,4%21.
Del análisis de estos estudios se desprende que la
prevalencia de DM2 establecida en España entre el 6 y el
10%22 estaba basada en datos antiguos. Si analizamos los
últimos estudios realizados, excluyendo el ya citado estudio
Guía, podemos estimar que la prevalencia actual de DM2 en
España está en un 10-15% (fig. 1).

Fig. 1. Evolución de las
prevalencias de la diabetes mellitus tipo 2 en
España.
Más preocupante aún es el hecho de que una alta
proporción de diabéticos está sin
diagnosticar.
Varios factores han podido influir en este espectacular
incremento de la DM2 en España:
1. Cambio de criterios
diagnósticos de DM2: en el informe de la OMS de 1999 se
decide reducir el punto de corte de la glucemia en ayunas para
diagnosticar diabetes de 140 a 126 mg/dl. El criterio de glucemia 2
h tras la SOG >= 200 mg/dl permanece
inalterado23. Varios estudios han valorado el impacto en
la prevalencia de la DM en España que ha tenido la
aplicación de estos nuevos criterios, y produce incrementos
entre el 1,4 y el 3,5%11,14,15.
2. Envejecimiento de la
población: al igual que en otros países
desarrollados, en los últimos años tanto el aumento
en la esperanza de vida como la disminución de la natalidad
están motivando un progresivo envejecimiento de la
población española. Como uno de los factores
más determinantes en la prevalencia de la DM es la edad, el
incremento en el número de individuos en tramos de edad
avanzada conduce a un incremento general de la prevalencia de
DM.
3. Descenso de la mortalidad de los
diabéticos: la implementación progresiva de terapias
intensivas para la DM2 y sus factores de riesgo puede haber llevado
a un descenso de la mortalidad y una mayor esperanza de vida de las
personas con DM y, por lo tanto, a un incremento en el
número total de individuos afectos. En el estudio de
Framingham se objetivó una reducción del 50% de los
eventos cardiovasculares en los pacientes con DM incluidos en el
período 1977-1995 respecto a los incluidos en
1950-196624. También en Ontario, Canadá,
se observó un importante descenso en los ingresos por ECV,
así como en la mortalidad cardiovascular y total, de los
sujetos con DM durante los años 1992-200025. Por
el momento no hay datos que confirmen esa tendencia en nuestro
país.
4. Aumento en la incidencia de DM: otro
posible factor implicado sería un verdadero aumento en la
incidencia de DM o un adelanto en la edad al comienzo. En EE.UU.,
la incidencia de DM diagnosticada en adultos de 18-75 años
se ha incrementado un 43%, de 4,9 cada 1.000 habitantes en 1997 a 7
cada 1.000 habitantes en 2004. Ajustado por la edad, el incremento
es del 41%, lo que indica que el cambio no se debe al
envejecimiento de la población26. De manera
análoga, en Taiwán se ha objetivado que la incidencia
anual de DM diagnosticada casi se duplicó de 1992 a 1996,
con un incremento paralelo de la obesidad, fenómeno
más marcado en los grupos de menos edad27. Aunque
esos registros parecen contundentes, evalúan
únicamente la fracción de DM diagnosticada o
conocida, por lo que existe la posibilidad de que ese aumento en la
incidencia esté mediado por un incremento en la
relación DM conocida/DM ignorada. Menos frecuente es
encontrar estudios poblacionales en los que se compare las
tendencias en la incidencia de DM total (conocida + ignorada) en
una misma población en distintos períodos.
Así, en el San Antonio Heart Study se estudió a 2
cohortes, seguidas de 1979 a 1988 y de 1987 a 1996, con pruebas de
SOG para investigar la tendencia secular en la incidencia de la DM.
Los resultados indicaron que entre 1987 y 1996 la incidencia de la
DM se triplicó28. En Mauricio también se
compararon las incidencias de DM en 2 cohortes seguidas de 1987 a
1992 y de 1992 a 1998. En general, la incidencia se
incrementó de 20,6/1.000 personas-año a 24,5/1.000
personas-año a expensas del grupo de
mujeres29.
En España, los datos de incidencia de DM2 disponibles por
el momento son escasos y parciales. En Lejona (País Vasco),
10 años tras el estudio de prevalencia efectuado en 1985, se
reevaluó a la misma población con nuevas pruebas de
SOG (criterios OMS 85). La incidencia de DM fue de 8,2 casos/1.000
habitantes-año30. Recientemente han finalizado
las reevaluaciones de los estudios de Pizarra y Asturias. El
estudio Asturias incluye a 700 sujetos que participaron en el
estudio de prevalencia de 1998-1999, a los que se reevalúa
en 2004-2005 tras una media de seguimiento de 6,3 años. Para
el estudio de la incidencia se seleccionó sólo a los
630 sujetos que no tenían DM en el estudio inicial, para
aplicarles nuevamente el cuestionario, la exploración y la
SOG con obtención de sangre venosa basal y tras 2 h
(criterios OMS 99). La incidencia de DM2 encontrada fue de 10,8
casos/1.000 habitantes-año31. En el estudio
Pizarra, se reevaluó en 2003-2004 a 824 individuos que
participaron en el estudio transversal de 1997-1998, tras 6
años de seguimiento. La muestra para el estudio de
incidencia incluye a 714 sujetos sin DM inicial. En ambos estudios
se realizó la SOG con obtención de glucemia basal y
tras 2 h (criterios OMS 99). Se objetivó una incidencia de
19 casos/1.000 habitantes-año, que casi duplica la observada
en Asturias (datos pendientes de publicación). Un posible
motivo de la aparente disparidad en los resultados de estos 2
estudios, prácticamente simultáneos, sería las
mayores prevalencia e incidencia de obesidad en la población
de Pizarra: la ganancia de peso media durante el seguimiento de la
cohorte total de Pizarra fue de 3 kg, y la prevalencia de obesidad
pasó del 27,5 al 35%. La ganancia de peso media en la
cohorte de Asturias fue de 1,76 kg, con un incremento en la
prevalencia de obesidad del 25,4 al 27,9%. No existen estudios en
España que evalúen los cambios en la incidencia de la
DM en una misma población durante distintos
períodos.
Conclusiones
Los distintos estudios realizados en España indican un
importante incremento en la prevalencia de DM2 en los
últimos años, y se puede estimar actualmente en un
10-15%. Varios factores, como el cambio de los criterios
diagnósticos de DM, el envejecimiento de la
población, una menor mortalidad de los diabéticos o
un verdadero aumento de la incidencia, han podido influir en este
fenómeno.
Se impone la realización de un estudio poblacional
nacional que incluya a una cohorte representativa de toda la
población española, con aplicación de una
metodología homogénea y reevaluaciones
periódicas, que puedan dar respuesta a las muchas preguntas
aún sin resolver. Sin embargo, la información
disponible en estos momentos justifica ya la implementación
de medidas preventivas drásticas, especialmente enfocadas en
evitar la obesidad y el sedentarismo creciente de nuestra
población.
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