Enfoque traslacional de la insuficiencia cardiaca: del gen al paciente y a la población.
Volumen 7, Número Supl.F, Octubre 2007
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Avances en miocardiopatía dilatada idiopática: del genotipo al fenotipo clínico
Lorenzo Monserrata; Manuel Hermida-Prietoa; Alfonso Castro-Beirasa
a Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo. A Coruña. España. Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de A Coruña. España.
Rev Esp Cardiol. 2007;7(Supl F):2-13.
La miocardiopatía dilatada idiopática es una enfermedad familiar en un 30-50% de los casos. Hasta el momento se han identificado mutaciones asociadas con esta enfermedad en más de 25 genes diferentes, relacionados con proteínas del citoesqueleto, el sarcómero, las uniones intercelulares, la membrana nuclear, los canales iónicos y las proteínas mitocondriales. Los estudios de correlación entre genotipo y fenotipo muestran que ciertas características clínicas, como la presencia de trastornos de la conducción, miopatía esquelética o hipertrabeculación, pueden orientar hacia la causa genética de la enfermedad. Por otra parte, mutaciones en los mismos genes pueden tener una expresión clínica muy variable y asociarse con diferentes fenotipos, como miocardiopatía hipertrófica, restrictiva, falta de compactación, displasia arritmogénica del ventrículo derecho o
miopatía esquelética. Aunque los estudios genéticos no son una práctica habitual en la miocardiopatía dilatada, disponemos ya de conocimientos y tecnología suficiente para comenzar a utilizarlos. Para ello es esencial la colaboración entre investigación básica y clínica. Los médicos responsables del tratamiento de los pacientes con miocardiopatía dilatada deben aproximarse a la genética y participar en la investigación clínica con su propio conocimiento sobre la enfermedad. En esta revisión intentamos proporcionar a los clínicos los conceptos fundamentales para conocer la situación actual de la genética de la miocardiopatía dilatada y comprender su utilidad, sus ventajas y sus limitaciones. La utilidad práctica de la genética es ya una realidad en las miocardiopatías y debemos hacer un esfuerzo para que los pacientes se beneficien del avance en el conocimiento.
Palabras clave: Miocardiopatía dilatada. Genética. Mutación.
EL CONCEPTO DE MIOCARDIOPATÍA DILATADA
IDIOPÁTICA
Las miocardiopatías son enfermedades del
músculo cardiaco en las que se producen alteraciones en la
estructura y la función del miocardio en ausencia de
enfermedad coronaria, hipertensión, valvulopatías o
cardiopatías congénitas que expliquen dichas
anomalías. Entre las miocardiopatías, la
miocardiopatía dilatada (MCD) se define por la presencia de
dilatación y disfunción sistólica que afecta
al ventrículo izquierdo o a ambos
ventrículos1,2. Según estas definiciones,
la dilatación y la disfunción sistólica
secundaria, por ejemplo, a cardiopatía isquémica no
se consideraría estrictamente como una
miocardiopatía, pero en la práctica, el
término miocardiopatía dilatada se usa
también en estos casos, y se suele utilizar el
término miocardiopatía dilatada
idiopática para definir la MCD primaria. Es importante
recordar que el adjetivo idiopática es, en realidad,
un reflejo de nuestra incapacidad para llegar a un
diagnóstico etiológico. En la actualidad, el progreso
en el conocimiento de las causas de esta enfermedad y los
métodos de diagnóstico, incluidas las técnicas
de imagen, el diagnóstico genético y la
biología molecular, hace que cada día sea posible
identificar en más pacientes las causas específicas
de la MCD, por lo que la denominación
idiopática debería tener, progresivamente, un uso
más restringido. Es importante que los médicos que
tratan a pacientes con MCD se impliquen en la búsqueda de
las causas específicas de la enfermedad, ya que la
identificación de la etiología (el diagnóstico
preciso) es imprescindible para una buena estratificación
pronóstica y un correcto abordaje terapéutico,
además de tener implicaciones que van más allá
del propio paciente, como veremos más adelante.
LA MIOCARDIOPATÍA DILATADA ES CON FRECUENCIA UNA
ENFERMEDAD FAMILIAR DE CAUSA GENÉTICA
La asociación familiar de la MCD primaria ha
sido demostrada en múltiples estudios, y aunque en
teoría podría deberse tanto a la presencia de
factores genéticos como ambientales comunes a una misma
familia, todos los indicios indican que la MCD familiar implica
casi siempre la presencia de una causa
genética2-11. Según los trabajos
más recientes, en los que se ha realizado un estudio
sistemático de los familiares de pacientes con
diagnóstico de MCD idiopática, entre un 25 y un 50%
de los casos tienen una presentación
familiar2-11. En todo caso, estas cifras casi con
seguridad infraestiman la prevalencia real de la enfermedad
familiar. En los casos con mutaciones de novo, la naturaleza
familiar de la enfermedad no se pondrá de manifiesto hasta
al menos la siguiente generación. En casos con herencia
recesiva es difícil identificar la naturaleza familiar y
genética de la enfermedad, salvo cuando se determina la
causa genética específica o cuando hay antecedentes
de consanguinidad que hacen sospecharla. Incluso en casos con
herencia dominante, el estudio familiar suele centrarse en los
descendientes de los sujetos afectados, niños o adultos
jóvenes, que pueden ser portadores sanos de la
mutación y desarrollar la enfermedad más adelante. En
estos casos es importante tener un alto índice de sospecha
ante alteraciones aparentemente inocentes, como una ligera
dilatación del ventrículo izquierdo, una
disminución leve de la función sistólica,
alteraciones electrocardiográficas o concentraciones
elevadas de creatincinasa (CK)2,9. Concretamente, cuando
se realiza el estudio ecocardiográfico de familiares de
pacientes con MCD se deben tener en cuenta la edad, el sexo, la
talla y el peso del paciente, y calcular la diferencia entre el
diámetro obtenido y el previsto en función de las
características del individuo. El diámetro
diastólico previsto se puede estimar mediante la
fórmula de Henry (diámetro previsto = 45,3
[superficie corporal]1/3 0,03 [edad]
7,2)2,12.
Mahon et al13 mostraron que un 10% de los familiares
de pacientes con MCD que presentaban un diámetro
telediastólico superior al 112% del previsto con
función sistólica normal, o que tenían
disfunción sistólica ligera con un diámetro
normal, evolucionó a MCD en un seguimiento de 5
años13. Es importante recordar que el
reconocimiento de la naturaleza familiar de la enfermedad a veces
se obtiene cuando se estudia de forma sistemática no
sólo a los hermanos y descendientes de los casos
índice, sino también a sus padres y abuelos, que
pueden presentar manifestaciones más leves o más
tardías de la enfermedad. Por último, la MCD familiar
también puede estar presente en casos que aparentemente
tienen otra causa. Como ejemplo, nosotros hemos identificado MCD
familiar en pacientes con diagnóstico previo de MCD
etílica, hipertensiva, por miocarditis o
periparto9. Estos casos pueden ser coincidencias de dos
enfermedades concurrentes, pero muy probablemente lo que ocurre es
que el alcohol, la hipertensión u otros factores
actúan como desencadenantes de la dilatación y la
disfunción sistólica en sujetos genéticamente
predispuestos2,14.
ESTRATEGIAS HABITUALES EN LA IDENTIFICACIÓN DE LAS
CAUSAS GENÉTICAS DE LA MIOCARDIOPATÍA DILATADA
FAMILIAR, UNA ENFERMEDAD GENÉTICAMENTE
HETEROGÉNEA
Las causas genéticas de la MCD familiar son
múltiples (tabla 1). La primera prueba de esta
heterogeneidad genética es la existencia de diferentes
patrones de herencia asociados con la MCD familiar. El
patrón observado con más frecuencia es el
autosómico dominante, pero hay familias con herencia
autosómica recesiva, ligada a X (los varones presentan la
enfermedad y todas sus hijas son portadoras sanas), o con herencia
matrilineal (sólo las mujeres transmiten la
enfermedad)2,9,11,15. La segunda prueba de la
heterogeneidad genética de la MCD familiar la proporcionaron
los estudios mediante análisis de ligamiento. En estos
estudios se analiza, en familias grandes con un número
suficiente de sujetos afectados y sanos en varias generaciones, la
relación entre la herencia de marcadores genéticos
polimórficos (que presentan variación frecuente en la
población) distribuidos a lo largo del genoma y la presencia
de la enfermedad, con lo que es posible localizar la región
cromosómica en la que reside la mutación causante.
Mediante estos estudios se han identificado diferentes loci
asociados con la MCD familiar2,16-23. El paso siguiente
consiste en intentar identificar dentro de estas regiones el gen y
la mutación causantes. Pero no es frecuente que se disponga
de familias con un número suficiente de afectados y sanos
para realizar análisis de ligamiento o para llegar a sus
últimas consecuencias. En estos casos, para identificar la
causa genética de la enfermedad se recurre a la estrategia
del estudio de los genes candidatos. Consiste en el análisis
directo de los genes que se cree que podrían estar
relacionados con la enfermedad, incluidos los genes previamente
asociados con la MCD en estudios en humanos y animales, genes que
codifican proteínas que intervienen en vías de
señalización o metabólicas relacionadas con la
fisiopatología de la MCD, o genes que se identifican dentro
de loci previamente implicados en la MCD. Cuando mediante estas
técnicas llegamos a detectar una variante genética
sospechosa en uno o varios sujetos afectados, se necesitan ciertos
requisitos para que podamos considerarla como una mutación
causal: esta mutación debe estar ausente en la
población normal, debe cosegregar con la enfermedad en la
familia del sujeto o sujetos afectados, debe afectar a regiones o
aminoácidos conservados en la escala filogenética y,
si es posible, el efecto de la mutación debe confirmarse en
modelos celulares o animales y en otras familias. Aunque no siempre
es posible cumplir todos estos requisitos, su existencia sirve para
evaluar el grado de certeza de la asociación de un
determinado genotipo con la enfermedad. Mediante estas
técnicas, se han descrito mutaciones causantes de MCD
familiar en un número importante de genes implicados en
diferentes funciones celulares que resumimos en la tabla
1(24-86).
CORRELACIÓN GENOTIPO-FENOTIPO EN LA
MIOCARDIOPATÍA DILATADA FAMILIAR
El interés de los clínicos en la
genética de las miocardiopatías, y en concreto en la
MCD familiar, estriba en su posible utilidad en el
diagnóstico, la valoración pronóstica y la
elección del tratamiento. El camino de la genética
desde la investigación básica a la utilización
clínica se ha de recorrer mediante una serie de pasos que
llevan desde la identificación del gen y la mutación
causal en una familia o un paciente concreto, hasta el conocimiento
de las consecuencias clínicas de las diferentes mutaciones
en cualquier portador. La identificación de una
mutación no tendrá utilidad práctica si no se
realiza una buena caracterización clínica de los
afectados y un estudio familiar completo. Por otra parte, el
tratamiento clínico de los pacientes con MCD debería
incluir siempre el estudio familiar y en los próximos
años se deben implementar mecanismos para llegar a un
diagnóstico etiológico en el mayor número de
pacientes posible, incluido el diagnóstico genético.
La elaboración de un árbol familiar, la recogida de
muestras para el estudio genético (previo consentimiento
informado) y su análisis adecuado deben convertirse en
procedimientos sistemáticos en los pacientes con MCD.
Frecuentemente, los familiares de pacientes con
miocardiopatías o muerte súbita acudieron para la
realización de un estudio genético después de
que hubieran fallecido varios miembros afectados de la familia, sin
que se recogiera ninguna muestra; la posibilidad de identificar la
causa de la enfermedad es limitada en estas familias, ya que el
estudio genético debe centrarse en los sujetos que con
certeza tienen la enfermedad.
En este sentido, los estudios genéticos en pacientes con
MCD deben ser considerados tan importantes como la
realización de autopsias, fundamentales en el progreso del
conocimiento médico y un criterio de calidad en la
asistencia. Pero, además, el estudio genético puede
proporcionar datos importantes para el tratamiento del paciente en
el que se llega a un diagnóstico. Para que esto sea
así, necesitamos información clínica precisa y
abundante de muchos portadores de diferentes familias con cada una
de las mutaciones identificadas. Este objetivo es difícil de
cumplir si no se publican datos sobre mutaciones que hayan sido
descritas previamente, y si las publicaciones se limitan a
presentar series de casos con diferentes mutaciones sin una
caracterización fenotípica detallada. Necesitamos una
mayor investigación, generalizar el diagnóstico
genético y la creación de registros que incluyan
datos genéticos y clínicos. De todos modos, hay
suficiente información para que podamos percibir los
beneficios de una estrategia sistemática de
diagnóstico genético apoyada por una buena
caracterización fenotípica. En este camino
bidireccional que une genotipo y fenotipo, con los conocimientos
disponibles hasta el momento, pueden darse diversas situaciones que
comentamos a continuación.
Algunos
fenotipos orientan en la identificación de causas
genéticas específicas (del fenotipo al
genotipo)
Entre las limitaciones del diagnóstico
genético en la MCD destaca el gran número de genes
susceptibles de estudio, cada uno de los cuales es causante de un
número limitado de casos. Con la tecnología actual,
el coste de un estudio sistemático de todos los posibles
genes candidatos en cada paciente es inviable. Por ello, la
identificación de marcadores fenotípicos que nos
orienten en el estudio genético es importante. El estudio
genético es mucho más rentable cuando se orienta en
función de marcadores como los que se presentan a
continuación.
Miocardiopatía dilatada con trastornos de la
conducción
Los trastornos de conducción, incluidos los
diversos grados de bloqueo auriculoventricular y bloqueos de rama
son relativamente frecuentes en formas avanzadas de MCD. Estudios
recientes demuestran que la presencia de alteraciones de la
conducción en pacientes con MCD, especialmente cuando
ésta tiene presentación familiar, debe hacernos
sospechar el diagnóstico de MCD secundaria a mutaciones en
el gen de la lamina A/C (LMNA)38-50,87. Aproximadamente
un 30% de los pacientes con MCD familiar con antecedentes
personales o familiares de trastornos de la conducción
presenta mutaciones en este gen. En estas familias, los trastornos
de la conducción pueden preceder en años al
desarrollo de dilatación y disfunción
sistólica. Hay también una elevada incidencia de
arritmias supraventriculares y ventriculares. Es importante el
diagnóstico etiológico en estos casos porque se ha
comprobado que la MCD por mutaciones en este gen se asocia con una
elevada incidencia de muerte súbita, que puede aparecer
incluso en portadores asintomáticos con dilatación
ventricular y disfunción sistólica ligeras.
Más de un 20% de los portadores descritos de mutaciones en
este gen presenta muerte súbita precoz38-50,87.
Creemos importante resaltar que, aunque la presencia de
alteraciones de la conducción debe hacer sospechar este
diagnóstico, las mutaciones en este gen también
pueden producir MCD sin alteraciones de la conducción con
una elevada incidencia de muerte súbita
familiar48. En familias con estas mutaciones, hemos
observado que la disminución progresiva de voltaje en el
electrocardiograma (ECG) puede ser también una
característica indicativa de estas mutaciones y un indicador
de la progresión de la enfermedad48. Por la
elevada prevalencia de mutaciones en este gen en presencia de MCD
con trastornos de la conducción, se ha señalado que
el estudio del gen de la lamina A/C debería realizarse de
manera sistemática en este tipo de pacientes87,
sin olvidar que las mutaciones en este gen se asocian
también con otros fenotipos, incluidas la
miocardiopatía no compactada, la MCD con diversos grados de
miopatía esquelética, la forma autosómica
dominante de la enfermedad de Emery-Dreiffuss (distrofia muscular
con contracturas precoces, debilidad y atrofia muscular progresiva
y miocardiopatía dilatada con trastornos de
conducción), distrofia de cinturas, lipodistrofia parcial
familiar, neuropatía axonal de Charcot-Marie-Tooth tipo 2,
displasia mandibuloacral o el síndrome de progeria de
Hutchinson-Gilford48,88-93.
Los trastornos de la conducción
también son frecuentes en miocardiopatías secundarias
a mutaciones en otros genes. Diversas mutaciones en el gen de la
desmina (DES), que es un filamento intermedio implicado en el
mantenimiento del citoesqueleto celular, se han asociado con el
desarrollo de miocardiopatías con trastornos de la
conducción, arritmias y muerte súbita. Estos
pacientes suelen presentar miopatía esquelética con
depósitos intracelulares eosinofílicos, de aspecto
granulofilamentoso en el microscopio electrónico. La
herencia es autosómica dominante o recesiva. Habitualmente,
la miocardiopatía es de tipo restrictivo, pero se han
descrito casos con miocardiopatía dilatada, incluso sin
miopatía esquelética52,94. De todos modos,
la prevalencia de mutaciones en el gen de la desmina en pacientes
con MCD es muy baja95.
En los últimos 2 años, estudios
realizados mediante análisis de ligamiento han llevado a la
identificación en varias familias de mutaciones en el canal
de sodio cardiaco (SCN5A) como causa de MCD asociada con trastornos
de la conducción y elevada incidencia de arritmias
supraventriculares. Esta asociación se ha confirmado
mediante el estudio de este gen en cohortes de pacientes con MCD.
Es bien conocida la relación entre mutaciones en este gen y
el síndrome de Brugada (un 30% de los pacientes con este
síndrome tiene mutaciones en SCN5A), con el síndrome
de QT largo de tipo 3 (LQT3) y con trastornos de la
conducción64,65,87.
Miocardiopatía asociada con miopatía
esquelética o distrofia muscular
La MCD forma parte de la expresión
clínica de diferentes miopatías esqueléticas,
incluidas, entre las más frecuentes, las enfermedades de
Duchenne y Becker, secundarias a mutaciones en el gen de la
distrofina, con herencia recesiva ligada a X, las distrofias de
cinturas o la enfermedad de Emery-Dreifuss38-41,74-80.
En muchos de estos casos, el diagnóstico de
miocardiopatía es posterior al diagnóstico de la
miopatía esquelética, pero no siempre es así.
El estudio sistemático de cohortes de pacientes con MCD
muestra que hay un subgrupo relevante de pacientes con MCD que
presenta miopatía esquelética subclínica. Por
ello, es importante no olvidar en el estudio de pacientes con MCD
idiopática la realización de una valoración de
la musculatura esquelética y neurológica que incluya
como mínimo una buena anamnesis personal y familiar, una
exploración física y la determinación de las
concentraciones de CK. Los principales genes que han sido
implicados en la MCD asociada a miopatía esquelética
son los de la distrofina y las proteínas del complejo
asociado con la distrofina (sarcoglicanos), lamina A/C y
desmina35-41,52,74-80. La miopatía
esquelética también es frecuente en pacientes con MCD
asociada con enfermedades mitocondriales. De nuevo, es importante
recordar que las mutaciones en estos genes también pueden
ser causa de MCD sin miopatía
esquelética71-73,81-85.
Miocardiopatía dilatada asociada con trastornos del sistema
nervioso central o enfermedad multisistémica
La presencia de trastornos del sistema nervioso
central y de enfermedad multisistémica orientan
también hacia el diagnóstico de enfermedad
mitocondrial71-73,81-85. Estas enfermedades pueden ser
secundarias a mutaciones en el ADN mitocondrial, que en general
afectan a la fosforilación oxidativa, con herencia
matrilineal. Entre éstas se han descrito deleciones
múltiples y mutaciones puntuales en genes de ARN
transferente, ARN ribosomal, del citocromo B, la coenzima I, II,
III y ND5. Las enfermedades mitocondriales pueden ser
también debidas a mutaciones en ADN nuclear implicado en la
codificación de proteínas mitocondriales, incluidas
las proteínas trasportadoras, como la translocasa de la
carnitina-acilcarnitina y las proteínas implicadas en la
betaoxidación de los ácidos grasos o la
fosforilación oxidativa. En estos casos, la herencia no
sigue un patrón matrilineal. Entre los síndromes
asociados con defectos mitocondriales, que ilustran la variedad de
fenotipos que se pueden encontrar en estas enfermedades junto con
la miocardiopatía (en ocasiones MCD y en otras
miocardiopatía hipertrófica), podemos señalar
el síndrome de Leigh (oftalmoplejía, debilidad,
retraso en el desarrollo, necrosis de ganglios basales), MELAS
(miopatía esquelética, encefalopatía, acidosis
láctica y accidentes cerebrovasculares), MERRF (epilepsia
mioclónica y desorganización de fibras rojas), la
ataxia de Friedreich (ataxia, miocardiopatía
hipertrófica) o el síndrome de Barth (neutropenia
recurrente de inicio neonatal, retraso del crecimiento, MCD o
miocardiopatía no compactada, de herencia ligada al sexo).
Es muy interesante para profundizar en este tema la revisión
de Marín-García et al publicada en Revista
Española de Cardiología96.
Miocardiopatía dilatada con hipertrabeculación del
ventrículo izquierdo o miocardiopatía no
compactada
La miocardiopatía por falta de
compactación del ventrículo izquierdo se define como
una miocardiopatía primaria caracterizada por la presencia
de trabeculaciones prominentes y recesos intertrabeculares
profundos en el ventrículo izquierdo, que se considera
debida a una detención en el proceso embriológico de
compactación miocárdica97,98. En los
pacientes con miocardiopatía no compactada es frecuente la
evolución hacia una dilatación y disfunción
sistólica progresivas del ventrículo izquierdo, y un
porcentaje importante de los pacientes con este diagnóstico
procede de consultas de MCD o trasplante cardiaco97,98.
Aunque se han hecho muchos esfuerzos para establecer criterios
diagnósticos que permitan realizar un diagnóstico
diferencial preciso de esta enfermedad, no está claro si la
miocardiopatía no compactada debe ser considerada como una
enfermedad independiente o más bien como una variante
morfológica de otras
miocardiopatías99-105. Según los criterios
diagnósticos que se han propuesto, podemos diagnosticar
miocardiopatía no compactada en pacientes que previamente
habrían sido diagnosticados de miocardiopatía
dilatada, hipertrófica o restrictiva, y en una misma familia
pueden identificarse individuos que, según los hallazgos
morfológicos, reciben diagnósticos diferentes a pesar
de tener la misma mutación causal. No es raro identificar en
pacientes con MCD la presencia de trabeculación abundante y
marcada que no siempre cumple criterios estrictos para el
diagnóstico de falta de compactación, y en ocasiones,
el estudio familiar permite identificar a familiares que sí
cumplen estos criterios. Por ello, en aquellos casos de MCD con
trabeculación marcada debemos considerar la posibilidad de
que haya mutaciones en alguno de los genes previamente asociados
con la miocardiopatía no compactada: G4.5 (codifica la
proteína taffazina, asociada con el síndrome de Barth
y con fibroelastosis endocárdica), genes de proteínas
citoesqueléticas como la α-distrobrevina y la
distrofina, Cypher-ZASP (que codifica una proteína de la
línea Z) o la lamina A/C48,55,72,73,97,98. Hay
que destacar que todos estos genes han sido asociados
también con el desarrollo de MCD familiar sin
diagnóstico de miocardiopatía no compactada.
Miocardiopatía dilatada con elevada incidencia de muerte
súbita familiar
La muerte súbita forma parte de la historia
natural de cualquier forma de MCD, pero en determinadas familias
tiene una incidencia especialmente elevada. En estos casos se ha
descrito una mayor frecuencia de mutaciones en los genes de la
lamina A/C y las troponinas, por lo que debemos tomarlos en
consideración como primera posibilidad
etiológica28,87,106,107. De todos modos, el
pronóstico quizás no dependa tanto del gen afectado
como de la mutación particular dentro de un determinado gen,
ya que mutaciones distintas en un mismo gen tienen efectos muy
diferentes sobre la síntesis y la función de la
proteína afectada.
Miocardiopatía con afectación importante de
ventrículo derecho
En la MCD de origen isquémico, hipertensivo
o valvular, el ventrículo derecho puede mantener unas
dimensiones y una función normales hasta fases avanzadas de
la enfermedad; sin embargo, en la MCD primaria, el
ventrículo derecho con frecuencia desarrolla alteraciones de
forma paralela al ventrículo izquierdo. Por otra parte, hay
una miocardiopatía primaria, la displasia
arritmogénica del ventrículo derecho (DAVD), en la
que la afectación predominante es la de esta cavidad. Pero
también en la DAVD la afectación del
ventrículo izquierdo es frecuente. Por ello, no es raro que
haya casos con un fenotipo intermedio entre ambas enfermedades, que
se hayan descrito familias en las que coexisten ambos fenotipos, y
que mutaciones en genes previamente asociados con la DAVD se
relacionen también con el desarrollo de MCD familiar. En
concreto, se han descrito como causa de MCD mutaciones en el gen de
la desmoplakina, que es la pro-teína más abundante de
los desmosomas. El síndrome o enfermedad de Naxos (DAVD,
queratoderma palmoplantar epidermolítico y cabello lanoso)
es producido por mutaciones en este gen con herencia
autosómica recesiva. Varias mutaciones en este gen han sido
implicadas en formas no sindrómicas de
DAVD69,70.
Miocardiopatía dilatada y hemocromatosis
hereditaria
La hemocromatosis hereditaria es una enfermedad de
causa genética, con herencia autosómica recesiva, en
la que se produce un aumento de la absorción de hierro con
acumulación anormal en diferentes órganos, incluido
el corazón. En éste, la hemocromatosis suele
manifestarse como una miocardiopatía restrictiva, pero se
discute la posibilidad de que mutaciones en el gen HFE (C282Y,
H63D, S65C) puedan estar implicadas en la patogenia de la MCD. Se
debe considerar esta posibilidad diagnóstica en pacientes
con miocardiopatía asociada a cirrosis, diabetes mellitus,
hiperpigmentación cutánea («diabetes
bronceada»), artritis e hipogonadismo. De todos modos, los
indicios sobre la implicación de mutaciones en este gen en
la MCD idiopática son limitados108.
Mutaciones
en un mismo gen o incluso una misma mutación pueden
asociarse con diferentes fenotipos
Múltiples datos proporcionados por el
estudio genético de las miocardiopatías primarias
demuestran que el concepto de «un gen-una proteína-una
enfermedad» es erróneo. Hemos expuesto previamente
algunos ejemplos, pero no se trata de casos aislados. En la tabla 1
se enumeran diferentes fenotipos asociados con mutaciones en un
mismo gen. Esta variabilidad en la expresión
fenotípica de mutaciones en un mismo gen es muy evidente en
el caso de los genes que codifican proteínas
sarcoméricas. Cuando hablamos de mutaciones en genes del
sarcómero casi siempre pensamos en la miocardiopatía
hipertrófica, pero se han descrito mutaciones asociadas con
la MCD familiar en casi todos los genes
sarcoméricos23-33. El primer gen en el que se
comprobó este hecho fue el gen de la α-actina
cardiaca, y se postuló que las mutaciones implicadas en la
generación de fuerza contráctil producirían
fenotipos de MCH, mientras que las mutaciones asociadas con la
transmisión de fuerza producirían MCD, del mismo modo
que lo hacen las mutaciones en proteínas
citoesqueléticas33. Aunque esta hipótesis
puede ser cierta, no explica todas las situaciones. Las troponinas,
el fosfolamban o el gen ABCC9 que codifica la subunidad reguladora
SUR2A del canal de potasio sensible al ATP, no intervienen en la
transmisión de fuerza y hay mutaciones en estos genes que
producen MCD27-30,63,66,68,109. Mientras, mutaciones en
genes que codifican proteínas cuya función parece
predominantemente estructural, de transmisión de fuerza, o
en el sensado de la tensión de la célula, como son la
titina y las proteínas de los discos Z (T-cap/telethonin,
metavinculin, MLP), no sólo producen MCD, sino
también miocadiopatía
hipertrófica51,58,61. Incluso una misma
mutación en un mismo gen puede resultar en diferentes
fenotipos, lo que con toda seguridad depende de la influencia de
otros factores genéticos y ambientales. Esta heterogeneidad
en la expresión de mutaciones en un mismo gen establece una
dificultad a la hora de clasificar las miocardiopatías desde
un punto de vista genético, ya que las correlaciones entre
genotipo y fenotipo no son simples. Pero esto no implica que la
genética no sea necesaria para clasificar, conocer y tratar
mejor estos problemas. Podemos establecer una analogía con
las enfermedades infecciosas. Una endocarditis (o una
miocardiopatía), con una presentación clínica
similar puede tener múltiples causas. Aunque no todos los
pacientes con un mismo germen (o mutación) van a tener
idéntica evolución, el pronóstico depende
claramente de la etiología. Un mismo germen (o gen, o
mutación) puede producir enfermedades completamente
diferentes. Es necesario recoger datos de un cierto número
de pacientes afectados por un germen (o por una mutación)
para poder establecer el espectro de sus manifestaciones
clínicas, su historia natural, el pronóstico y la
respuesta al tratamiento.
Abordaje
práctico del estudio genético de la
miocardiopatía dilatada
Hemos visto que la genética puede ser
útil en el diagnóstico y la valoración
pronóstica en pacientes con MCD. El diagnóstico
precoz de los portadores nos permite tomar medidas que pueden
frenar o retrasar el desarrollo de la enfermedad, como la
utilización de inhibidores de la enzima de conversión
de la angiotensina y bloqueadores beta o evitar el consumo de
alcohol. La genética ayuda en la toma de decisiones, por
ejemplo, en casos donde se identifican mutaciones con alto riesgo
de muerte súbita. Se ha discutido mucho sobre las
indicaciones de implante de desfibriladores en pacientes con MCD no
isquémica. Las guías de actuación intentan
definir criterios aplicables a todos los pacientes, pero la
genética demuestra que la MCD idiopática es una
enfermedad muy heterogénea. Creemos que es muy importante, a
la hora de valorar el riesgo de muerte súbita de un paciente
con MCD, tener en cuenta los antecedentes familiares y la presencia
de mutaciones causales de alto riesgo, como muchas de las que
aparecen en el gen de la lamina A/C. La identificación de
mutaciones en este gen debe hacer también que pres
más atención a la posible aparición de
trastornos severos de la conducción, que también
producen morbimortalidad en estos pacientes. En otros genes no hay
tanta información sobre las implicaciones pronósticas
y terapéuticas de las mutaciones. Esto es debido en gran
parte a que se han dedicado pocos esfuerzos a este tipo de
estudios. El diagnóstico genético en la MCD no es una
práctica habitual: por una parte, el conocimiento sobre la
utilidad de la genética en esta enfermedad es limitado; por
otra, los estudio genéticos se ven dificultados por la gran
cantidad de causas posibles y la rentabilidad limitada del estudio
de genes concretos. Las técnicas de cribado que se han
utilizado hasta ahora son costosas (en tiempo y dinero) y se han
mantenido en el ámbito de la investigación. La
difusión de los resultados de estos estudios también
es difícil. En muchas de las publicaciones sobre
genética de estas enfermedades, el énfasis se pone en
aspectos básicos, con mensajes que los investigadores
básicos comprenden muy bien, pero que resultan demasiado
complejos y alejados para el interés práctico de los
clínicos. Parolver esta situación es necesaria la
cooperación de investigadores básicos y
clínicos, la creación de registros y bases de datos
que incluyan genotipo y fenotipo, y la utilización de las
nuevas herramientas que el avance tecnológico pone a nuestra
disposición. La utilidad práctica de la
genética es ya una realidad en las miocardiopatías y
hemos de hacer un esfuerzo para que nuestros pacientes se
beneficien de estos avances del conocimiento.
ABREVIATURAS
ADN: ácido
desoxirribonucleico.
ARN: ácido
ribonucleico.
CK:
creatincinasa.
DAVD: displasia
arritmogénica de ventrículo derecho.
ECG:
electrocardiograma.
MCD:
miocardiopatía dilatada.
MCH:
miocardiopatía hipertrófica.
Lorenzo Monserrat recibe financiación de una ayuda a la
investigación de la Fundación
Sanofi-Aventis.
Correspondencia: Dr. L. Monserrat Iglesias.
Servicio de
Cardiología. CHU Juan Canalejo.
As Xubias, 84.
15006 A Coruña. España.
Correo
electrónico:
lorenzo_monserrat@canalejo.org
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