Actualización en diabetes y enfermedad cardiovascular.
Volumen 8, Número Supl.C, Mayo 2008
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Resistencia a la insulina y aterosclerosis. Impacto del estrés oxidativo en la función endotelial
José Manuel Fernández-Reala
a CIBER Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición CB 06/03/010. Departamento de Diabetes. Endocrinología y Nutrición. Hospital Dr. Josep Trueta. Girona. España.
Rev Esp Cardiol. 2008;8(Supl C):45-52.
Objetivos. Resumir la evidencia según la cual el estrés oxidativo está en la base de diferentes procesos que conducen a la resistencia a la insulina, la inflamación y la disfunción endotelial. Métodos y resultados. Se resalta el papel del hierro y de las citocinas inflamatorias. Se comentan las posibles ventajas terapéuticas de la depleción de hierro. Recientemente se han descubierto relaciones cuya existencia no se sospechaba entre las citocinas originadas en el tejido adiposo visceral y el metabolismo del hierro. Otros estudios han descrito relaciones divergentes entre las concentraciones de sTNRF circulantes y la función endotelial. Aunque se observó una asociación positiva entre el sTNFR1 y la vasodilatación dependiente del endotelio, se identificaron también relaciones contrarias respecto al sTNFR2, sobre todo en individuos con intolerancia a la glucosa. El conocimiento de la forma en la que se producen estas interacciones
puede tener repercusiones terapéuticas. En este sentido, resulta sorprendente que la inactivación del TNFR1 en los ratones aumente la aterosclerosis y que la inactivación del NF-κβ aumente también la enfermedad vascular en los ratones. A la vista de estas observaciones paradójicas, algunos autores han planteado la posibilidad de que el sistema vascular intente limitar la captación de colesterol a través de procesos relacionados con la resistencia a la insulina. Conclusiones. El conocimiento de los agentes que desencadenan el estrés oxidativo y la modulación de estos procesos aportarán importantes avances en la prevención y el tratamiento.
Palabras clave: Hierro. Resistencia a la insulina. Aterosclerosis. Citocinas. Inflamación.
INTRODUCCIÓN
La
resistencia a la insulina, la intolerancia a la glucosa y la
diabetes manifiesta se asocian a un aumento del riesgo de
enfermedad cardiovascular1. Todos estos trastornos se
acompañan de la presencia de estrés oxidativo. Se ha
propuesto que éste es el mecanismo patogénico que
relaciona la resistencia a la insulina con la disfunción de
las células β
y las alteraciones
dependientes del endotelio que finalmente conducen a la diabetes
manifiesta y la enfermedad cardiovascular2.
Cuando el consumo de calorías es superior al gasto de
energía, el aumento de la actividad del ciclo del
ácido cítrico inducido por el sustrato genera un
exceso de NADH mitocondrial (mNADH) y de especies moleculares
reactivas a oxígeno (ROS). Para protegerse frente a los
efectos nocivos de las ROS, las células pueden reducir la
formación de ROS y/o potenciar su eliminación. La
evitación de la formación de ROS se logra impidiendo
la acumulación de mNADH mediante la inhibición de la
captación de nutrientes estimulada por la insulina y la
evitación de la entrada de sustratos energéticos
(piruvato, ácidos grasos) en las
mitocondrias3.
El
acetil-CoA, derivado de la glucosa a través del piruvato, o
procedente de la oxidación beta de los ácidos grasos,
se combina con el oxaloacetato para formar citrato, el cual se
incorpora al ciclo del ácido cítrico y es convertido
en isocitrato. La isocitrato deshidrogenasa dependiente de
NAD+ genera NADH. Cuando no puede eliminarse el exceso
de NADH mediante fosforilación oxidativa (u otro mecanismo),
el gradiente protónico mitocondrial aumenta y se transfieren
electrones individuales al oxígeno, lo cual da lugar a la
formación de radicales libres, y en particular de aniones
superóxido.
Se
ha sugerido que la interrupción de la sobreproducción
de superóxido por parte de la cadena de transporte de
electrones mitocondrial podría normalizar la vía que
interviene en el desarrollo del estrés
oxidativo4.
Recientemente se han revisado en otra publicación las
repercusiones del estrés oxidativo en el desarrollo de la
aterosclerosis y la diabetes tipo 22,4. Este
artículo se centra en el papel de algunos desencadenantes
causales del estrés oxidativo, como el hierro y las
citocinas.
PAPEL DEL HIERRO EN EL
ESTRÉS OXIDATIVO, LA RESISTENCIA A LA INSULINA Y LA
ATEROSCLEROSIS
El
hierro está íntimamente relacionado con el
estrés oxidativo. Participa, a través de la
reacción de Fenton, en la formación de radicales
libres de alta toxicidad, como los radicales superóxido e
hidróxido, que son capaces de inducir una
peroxidación lipídica. Para que el hierro
actúe como agente prooxidante, debe estar en su forma libre.
El hierro puede ser liberado de la ferritina por la acción
de agentes reductores que convierten el Fe3+ en
Fe2+.5 La glicación de la transferrina
reduce su capacidad de unirse al hierro ferroso6 y, a
través de un aumento de la cantidad de hierro libre,
estimula la síntesis de ferritina. Se sabe, además,
que la holotransferrina glicada facilita la producción de
radicales libres de oxígeno, como el radical hidroxilo, que
amplifican aún más los efectos oxidativos del
hierro7.
La
fracción de hierro no utilizado y altamente tóxico se
almacena en forma de moléculas de ferritina con objeto de
neutralizarlo. La apoferritina, que es la fracción proteica
de la ferritina, está plegada espacialmente de tal manera
que crea un surco central que fija las moléculas de hierro
oxidadas [Fe3+]. La apoferritina es una proteína
de alto peso molecular (450 kDa), multimérica (24
subunidades de cadenas pesadas y ligeras), que presenta una alta y
exquisita capacidad de almacenamiento de hierro (4.500 mols de
hierro por mol de ferritina). La síntesis de apoferritina es
inducida, a nivel tanto transcripcional como postranscripcional,
por la presencia de hierro libre. El aumento de Fe2+
produce una regulación negativa de la afinidad de la
proteína de fijación del elemento regulador del
hierro (IRE-BP) por su lugar de fijación de IRE en la
región 5' del mRNA de la ferritina, dando lugar a un aumento
de la traducción de ferritina.
La
cadena pesada de la molécula de apoferritina ejerce una
actividad de ferroxidasa, catalizando la oxidación del
Fe2+ en Fe3+, lo cual impide las reacciones
redox cíclicas inducidas por el hierro que
extenderían y amplificarían la lesión
oxidativa. Esta actividad se produce en condiciones aerobias, y
permite el almacenamiento del hierro intracelular. Cuando las
concentraciones de antioxidantes son bajas, el potencial reductor y
la anaerobiosis aumentan de manera progresiva, facilitando una
liberación rápida del hierro de la ferritina.
Además, la actividad de ferroxidasa en la cadena pesada es
regulada negativamente en este contexto, con lo que se reduce la
incorporación de hierro a la ferritina. El resultado global
de las reacciones oxidativas es un aumento de la disponibilidad de
hierro libre procedente de la molécula de ferritina,
así como de otras moléculas que sufren una
degradación, como el grupo hemo. Estos procesos pueden
potenciar y amplificar, a su vez, el proceso de generación
de radicales libres, provocando una lesión celular y
tisular. El estrés oxidativo regula también
negativamente la afinidad del IRE por la IRE-BP. Así pues,
la ferritina puede actuar como fuente de hierro, que induce el
estrés oxidativo, y también como mecanismo que
protege frente a la toxicidad del hierro6.
La
hiperferritinemia se da en un 6,6% de los pacientes con diabetes
tipo 2 no seleccionados8. Generalmente, las
concentraciones séricas de ferritina están aumentadas
en los individuos con diabetes tipo 1 o tipo 2 mal controlada, y se
ha demostrado que la ferritina predice los valores de HbA1c de
manera independiente de la glucosa9, probablemente como
consecuencia de un aumento del estrés oxidativo. Una mejora
a corto plazo del control de la glucemia va seguida de reducciones
variables de la concentración sérica de
ferritina.
El
estrés oxidativo influye también en el metabolismo de
la glucosa y del hierro. Induce una resistencia a la insulina (al
reducir la internalización de ésta10) y un
aumento de la síntesis de ferritina.
Las
citocinas pueden causar también un aumento de los receptores
de transferrina en la superficie celular, favoreciendo con ello el
depósito tisular de hierro11 y la resistencia a
la insulina12.
En
la tabla 1 aparecen las evidencias indicativas de la
relación entre hierro, resistencia a la insulina y la
diabetes tipo 2.
AVANCES
RECIENTES
La
visfatina [también denominada factor potenciador de colonias
de células pre-B13] es una nueva adipocina que es
secretada predominantemente por el tejido adiposo
visceral14. Como ocurre con la ferritina
sérica9,15, se ha observado que la visfatina
plasmática está aumentada en la diabetes tipo 2
humana16. Como se ha indicado antes, el hierro
participa, a través de la reacción de Fenton, en la
formación de radicales libres de alta toxicidad, como los
radicales hidroxilo (OH·, a partir de Fe y
H2O2), que son capaces de inducir la
peroxidación lipídica17. Otros radicales
libres, como el O2· son formados por la NADPH
oxidasa y la transferencia de electrones mitocondriales. En este
sentido, la visfatina es una nicotinamida fosforribosiltransferasa,
una enzima citosólica que interviene en la
biosíntesis de NAD18. La concentración
máxima de mRNA de visfatina fue la observada en el tejido
hepático, seguida de la del tejido muscular13.
Estos tejidos son clásicamente los sensibles a la insulina,
pero se caracterizan también por desempeñar un papel
central en el metabolismo del hierro. Se observó
también una expresión elevada de visfatina en la
médula ósea, que es el origen del hierro
circulante13. A la vista de esta coincidencia de la
expresión de visfatina en tejidos ricos en hierro, un
estudio reciente ha investigado la posible interacción de la
visfatina con dicho metabolismo19.
Se
observó que la visfatina sérica se asocia a
diferentes parámetros del metabolismo del hierro, como la
prohepcidina sérica y el receptor de transferrina soluble
sérico (sTfR). Estas asociaciones diferían
según el estado de obesidad y el estado de tolerancia a la
glucosa. En los individuos no obesos, la concentración
sérica de sTfR y la prohepcidina eran factores que
contribuían de manera independiente a la variación de
la visfatina tras introducir un control respecto a la edad y el
IMC. Sin embargo, la sensibilidad a la insulina fue el único
factor que contribuía a determinar la visfatina
sérica cuando se tuvo en cuenta. En los individuos obesos,
solamente el sTfR contribuía a producir la variación
de la visfatina cuando se introducía un control respecto a
IMC, edad, prohepcidina, sensibilidad a la insulina y estado de
tolerancia a la glucosa. Estos resultados sugieren que la
sensibilidad a la insulina podría ser el principal factor
que influyera en las concentraciones séricas de visfatina
dentro del margen completo de acción de la insulina en los
individuos no obesos. Cuando se desarrolla una resistencia a la
insulina (individuos obesos), el sTfR pasaría a ser uno de
los factores que influyen en la concentración sérica
de visfatina19.
La
visfatina sérica presentaba una correlación negativa
con las concentraciones séricas de sTfR. Los individuos con
una alteración de la tolerancia a la glucosa y con las
concentraciones más bajas de sTfR fueron los que mostraron
una visfatina circulante más elevada. Esto sugiere que el
aumento de las reservas de hierro daría lugar a un aumento
de la síntesis de visfatina. Los factores relacionados con
la hiperglucemia o el estrés oxidativo pueden intervenir en
parte en la asociación existente entre la visfatina y los
parámetros del metabolismo del hierro (sTfR, prohepcidina)
en individuos con una alteración de la tolerancia a la
glucosa19.
Así pues, la visfatina circulante parece estar relacionada
con los parámetros del metabolismo del hierro,
principalmente en los individuos con una alteración de la
tolerancia a la glucosa19.
En
resumen, puede pensarse en una situación en la que la
acción fisiológica de la insulina dé lugar a
un aumento de la captación de diferentes nutrientes y de
hierro. Cualquier factor que cause una hiperinsulinemia (aumento de
peso, envejecimiento, infecciones comunes repetidas, periodontitis)
amplifica este proceso, dando lugar a un aumento del
depósito de hierro, que a largo plazo agrava la resistencia
a la insulina.
DEPLECIÓN DE
HIERRO Y ATEROSCLEROSIS
El
efecto general del hierro catalítico consiste en convertir
los radicales libres poco reactivos, como
H2O2, en otros altamente reactivos
(OH- y O2-). Los radicales libres
y otros productos derivados de la oxidación son factores
conocidos que deterioran los mecanismos de
vasodilatación20 y causan una depleción
endotelial de antioxidantes endógenos, como el ácido
ascórbico21. La quelación del hierro
bloquea la oxidación de las lipoproteínas de baja
densidad y el hierro liberado del grupo hemo y la ferritina
favorece la oxidación de estas
lipoproteínas22. Así pues,
teóricamente, es de prever que el aumento de disponibilidad
de hierro contribuya a producir la enfermedad macrovascular, puesto
que el hierro ejerce efectos adversos sobre el
endotelio23 y acelera el desarrollo de la
aterosclerosis24. De hecho, la expresión del gen
de la ferritina aumenta en el transcurso de la formación de
la placa aterosclerótica25.
En
los individuos con hemocromatosis, las arterias de tamaño
medio se caracterizan por una hipertrofia excéntrica y una
disminución de la distensibilidad, que son en parte
reversibles tras una depleción de hierro26. Estas
observaciones parecen estar relacionadas con la fibrogénesis
inducida por el hierro que determina un aumento del contenido total
de colágeno en las arterias de estos pacientes. Hay
también algunos datos que indican un crecimiento del tejido
de la pared arterial dependiente del hierro: la quelación
del hierro mediante deferoxamina inhibe la proliferación de
las células de músculo liso
vascular27.
El
uso a largo plazo del quelante de hierro modificado deferoxamina
conjugada con hidroxietilalmidón previno la
disfunción endotelial asociada a la diabetes mellitus
experimental28. En pacientes con diabetes tipo 2, las
respuestas arteriales coronarias a la prueba de estrés por
frío mejoraron de manera sustancial tras la
administración de deferoxamina29. De forma
análoga, se demostró que la quelación del
hierro aportaba una mejora en la disfunción endotelial de
los pacientes con enfermedad coronaria30.
Se
observó asimismo una mejora de la vasodilatación
inducida por nitroglicerina tras la extracción de sangre en
pacientes con diabetes tipo 2. La mejora de la reactividad vascular
fue paralela al descenso de la saturación de transferina
sérica, la hemoglobina total (marcadores del hierro
circulante) y la hemoglobina glicada de la sangre31.
Estas observaciones sugieren que la disfunción vascular
diabética parece ser parcialmente reversible y que el
compartimento circulante actúa como un reservorio de metales
de transición que afecta directamente a la función
vascular32. El aumento de la hemoglobina, una
proteína rica en hierro, es nocivo para la función
endotelial, puesto que se sabe que los vasos sanguíneos
normales expuestos a la hemoglobina total y a la hemoglobina
glicada experimentan un deterioro de la relajación
vascular33 (fig. 1).
Fig. 1.
Ecografía externa de alta
resolución de la arteria humeral antes (panel superior) y
después (panel inferior) de una vasodilatación
inducida por isquemia.
Sin
embargo, la relación entre el hierro y la aterosclerosis es
motivo de controversia34. Así, algunos datos
experimentales obtenidos en animales respecto al efecto de la
manipulación de las reservas de hierro sobre la
aterosclerosis, y los datos obtenidos en el ser humano que indican
una mejora de la estructura y la función vasculares tras una
depleción de hierro26,29,30,31, concuerdan con la
teoría de que el hierro contribuye al desarrollo de la
enfermedad vascular. No obstante, los datos epidemiológicos
actuales que relacionan los depósitos de hierro con la
aterosclerosis o con la enfermedad coronaria34 no
respaldan plenamente esta hipótesis.
En
resumen, el impacto de los metales de transición en general
y del hierro en particular, sobre la fisiología humana tan
sólo ha empezado a aclararse en las últimas
décadas. Dado que el hierro es un prooxidante de primera
línea, contribuye a regular las manifestaciones
clínicas de numerosas enfermedades sistémicas,
incluida la diabetes mellitus y la aterosclerosis. La
regulación que ejerce el hierro en el estrés
oxidativo celular puede explicar, al menos en parte, su estrecha
asociación con las anomalías de la sensibilidad a la
insulina.
CITOCINAS, ESTRÉS
OXIDATIVO Y ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR
Diferentes citocinas inducen alteraciones mitocondriales y un
aumento de la producción de radicales libres. Las citocinas
desempeñan también un importante papel en la
lesión endotelial inducida por la inflamación. El
endotelio vascular interviene en la respuesta inflamatoria a la
aterosclerosis35-38, y los cambios de la función
endotelial podrían estar en la base de la asociación
entre enfermedad cardiovascular e inflamación.
En
los últimos años, se ha obtenido una evidencia
creciente que indica que la inflamación crónica
está relacionada simultáneamente con la
disfunción endotelial, la aterosclerosis y la resistencia a
la insulina39,40. La disfunción endotelial es una
de las primeras anomalías que pueden detectarse en los
individuos con riesgo de sufrir episodios cardiovasculares y
está relacionada con la resistencia a la insulina y la
diabetes tipo 236,37. Las concentraciones
plasmáticas de citocinas proinflamatorias como la
interleucina (IL)-18, la IL-6 y el factor de necrosis tumoral alfa
(TNF-α
) y de otros varios marcadores inflamatorios están
aumentadas en los pacientes con cardiopatía
isquémica39,41-43. Los varones que han estado
expuestos a un aumento de las proteínas plasmáticas
sensibles a la inflamación presentan una letalidad superior
en futuros episodios coronarios, después de introducir un
ajuste para los factores de riesgo tradicionales41,44.
Las citocinas circulantes están también elevadas en
la diabetes tipo 2, la obesidad y el síndrome de resistencia
a la insulina y desempeñan un papel central en la patogenia
de estos trastornos39.
Interleucinas
Concretamente, se ha afirmado que la liberación de IL-6,
principalmente procedente de los adipocitos abdominales,
desempeña un papel clave en la relación entre el
estrés oxidativo y la disfunción
endotelial3. La IL-6 es un mediador de la respuesta
inflamatoria y está ligada a la dislipidemia, la diabetes
tipo 2 y el riesgo de infarto de miocardio39,45-47. La
IL-6 es secretada por diversos tipos celulares diferentes,
incluidas las células linfoides y endoteliales, los
fibroblastos, el músculo esquelético y el tejido
adiposo. Las concentraciones de IL-6 circulante están
correlacionadas también con la obesidad y la resistencia a
la insulina, y pueden predecir la aparición de una diabetes
tipo 247-50.
Resulta difícil determinar si las citocinas inducen la
lesión endotelial de forma directa o, al menos en parte, a
través de la inflamación asociada a la resistencia a
la insulina. Recientemente, se ha descrito una asociación
independiente entre la resistencia a la insulina y la
disfunción vascular en 81 pacientes con diabetes tipo
237. La resistencia a la insulina se
acompañó de una disminución de la
vasodilatación dependiente del endotelio y un aumento de la
inflamación de bajo grado. En la diabetes tipo 2, se ha
sugerido también la presencia de una sensibilidad
característica del endotelio a la resistencia a la
insulina37.
En
otro estudio, se observó una correlación negativa
entre las concentraciones de IL-6 y la vasodilatación
dependiente del endotelio, que continuaba siendo significativa tras
introducir un ajuste respecto a la sensibilidad a la insulina y
otros factores de riesgo, en varones aparentemente
sanos51. En dicho estudio los autores analizaron a
varones sanos con objeto de reducir al mínimo el efecto de
confusión producido por otros factores de riesgo o
tratamientos que pudieran interferir en la interpretación de
los resultados51. La asociación entre las
concentraciones séricas de IL-6 y la vasodilatación
dependiente del endotelio fue especialmente significativa en los
individuos con una glucosa en ayunas estrictamente
normal51. Hay otros factores y citocinas en el contexto
de la hiperglucemia y la resistencia a la insulina que pueden
atenuar la relación entre la IL-6 y la disfunción
endotelial cuando aumenta la glucosa en ayunas.
Se
ha demostrado que las células del endotelio y del
músculo liso producen IL-652. La
inflamación puede producir una disfunción endotelial
a través de diferentes mecanismos. La inflamación es
capaz de deteriorar la vasodilatación mediada por el flujo
tanto a través de un aumento de la vasoconstricción
como por una reducción de los vasodilatadores de origen
endotelial53. Las citocinas pueden inducir
también una vasoconstricción a través de
diferentes vías, como la inducción de la
síntesis de endotelina-1, la reducción de la
expresión de óxido nítrico (NO) sintasa
endotelial o la disminución de la biodisponibilidad del
NO40.
En
el estudio de la segunda generación de Framingham, se
demostró una correlación inversa entre las
concentraciones de IL-6 y la función endotelial, y esta
relación se atenuaba tras un ajuste respecto a los factores
de riesgo tradicionales54. La relación entre la
IL-6 y la vasodilatación mediada por el flujo se ha descrito
también en individuos con síndrome coronario agudo e
hipercolesterolemia55,56. En esos estudios, a pesar de
la estrecha relación existente entre el síndrome
metabólico y el riesgo cardiovascular, no se evaluó
el efecto de la resistencia a la insulina sobre la función
endotelial.
Se
ha demostrado que la rosiglitazona mejora la reactividad vascular
de la misma forma que reduce las concentraciones de IL-6, lo cual
sugiere un papel de esta citocina en el efecto de la resistencia a
la insulina sobre la función
vascular57.
Otra hipótesis explicativa sería que una
inflamación de bajo grado (aumento de interleucina 6)
pudiera constituir la agresión inicial, la cual
ejercería un papel clave en la agrupación de
inflamación/resistencia a la insulina, al inducir
predominantemente una disfunción endotelial. En una segunda
agresión posterior, el efecto de la resistencia a la
insulina sobre el endotelio pasaría a ser más
importante de por sí, y desempeñaría el papel
central en las anomalías metabólicas asociadas a la
disfunción vascular51. Serán necesarios
estudios prospectivos que analicen simultáneamente la
inflamación, la resistencia a la insulina y la
función endotelial para comprender mejor el mecanismo que
subyace en estos procesos.
Debe reconocerse también que la respuesta inflamatoria
crónica en el contexto de la resistencia a la insulina y la
disfunción endotelial se produce no sólo con la
interleucina 6 sino también probablemente con multitud de
otros factores. En futuros estudios, será interesante
determinar si la interleucina 6 es más importante que otras
citocinas y factores circulantes.
PAPEL DEL FACTOR DE
NECROSIS TUMORAL ALFA (TNF-
α
)
El
TNF-α
es una citocina proinflamatoria que interviene también en la
patogenia de la resistencia a la insulina y en la disfunción
del endotelio ligada a este fenómeno39,58. En
diferentes estudios se han descrito efectos contradictorios del
TNF-α
sobre la función endotelial59-61. La
infusión intrabraquial aguda de TNF-α
deteriora la
vasodilatación dependiente del endotelio, pero el
TNF-α
potencia también el mecanismo de
protección58-61.
El
TNF-α
lleva a cabo sus múltiples actividades biológicas
tras la unión a dos receptores de membrana diferentes, el
TNFR1 y el TNFR2, activando diferentes cascadas de
señalización, con lo que facilita respuestas
celulares distintas62. Tras la unión a estos
receptores, una fragmentación proteolítica de las
partes extracelulares da origen a las formas solubles, denominadas
sTNFR1 y sTNFR263. Se cree que las concentraciones de
sTNFR1 y sTNFR2 reflejan los efectos previos del
TNF-α
63.
El
desprendimiento de TNFR1 da lugar a un aumento de sTNFR1, que
antagoniza el TNF-α
64. El aumento de
la expresión de sTNFR1 redujo la bioactividad de
TNF-α
y protegió el miocardio frente al infarto tras la isquemia y
reperfusión65,66. El sTNFR1 podría tener
otras funciones protectoras a través de la
estimulación del crecimiento de las células
endoteliales67. Por otra parte, las concentraciones de
sTNFR2 se han relacionado con la enfermedad coronaria68,
la resistencia a la insulina69 y la
hipertensión70.
Los
estados de resistencia a la insulina se asocian también a un
deterioro del desprendimiento de sTNFR1 y un aumento del
desprendimiento de sTNFR270,71. La regulación
positiva mantenida del TNFR2 humano en ratones transgénicos
conduce a una acumulación crónica de receptores de la
superficie celular y plasmáticos72, que les
proporciona una capacidad de hiperrespuesta al TNF-α
circulante.
Estos mecanismos antiateroscleróticos inducidos por los
sTNFR1, y los mecanismos proateroscleróticos asociados al
sTNFR2 concuerdan con algunas observaciones recientes73.
Se evaluó la relación entre los receptores de
TNF-α
soluble, la sensibilidad a la insulina y la reactividad vascular en
individuos con una tolerancia a la glucosa normal o alterada. Se
observó una correlación positiva entre las
concentraciones de sTNFR1 y la vasodilatación dependiente
del endotelio (r = 0,291, p = 0,02) en los individuos con
una tolerancia a la glucosa normal. En un análisis de
regresión múltiple, el sTNFR1 en suero
contribuía de manera independiente a la varianza de la
vasodilatación dependiente del endotelio (VDDE) en estos
individuos, tras introducir un ajuste respecto a edad, IMC,
tabaquismo, presión arterial sistólica y
diastólica y sensibilidad a la insulina (B = 0,414, p =
0,002)73. El sTNFR2 circulante presentaba una
asociación negativa con la sensibilidad a la insulina
(r = -0,20, p = 0,04) y se observó una tendencia
respecto a la VDDE (r = -0,190, p = 0,058). En los
individuos con intolerancia a la glucosa, las concentraciones
séricas de sTNFR2 presentaban una correlación
negativa con la VDDE (r = 0,366, p = 0,047). Sin
embargo, la relación no era significativa tras introducir un
ajuste respecto a variables de confusión73. No se
observó asociación alguna entre la
vasodilatación independiente del endotelio y las
concentraciones de sTNFR1 o sTNFR2
circulantes73.
Este estudio ha mostrado, pues, relaciones divergentes entre las
concentraciones de sTNFR circulante y la función endotelial.
Aunque el sTNFR1 tenía una asociación positiva con la
VDDE, se observó la relación contraria con el sTNFR2,
principalmente en los individuos con intolerancia a la
glucosa73. El conocimiento de la forma en la que se
producen estas interacciones puede tener repercusiones
terapéuticas. A este respecto, resulta sorprendente que la
inactivación de un TNFR1 en los ratones aumente la
aterosclerosis74. La inactivación de
NF-κβ
también aumenta la enfermedad vascular en el
ratón75. A la vista de estas observaciones
paradójicas, se ha planteado la posibilidad de que el
sistema vascular pueda intentar limitar la captación de
colesterol a través de procesos relacionados con la
resistencia a la insulina76.
CONCLUSIONES
En
resumen, se están identificando cada vez mejor los agentes
desencadenantes que conducen al estrés oxidativo (hierro y
citocinas inflamatorias) y la modulación de estos procesos.
El conocimiento de estas interacciones aportará,
indudablemente, un rendimiento preventivo y
terapéutico.
ABREVIATURAS
IL:
interleucina
IMC: índice
de masa corporal
IRE-BP:
proteína de fijación del elemento regulador del
hierro
mNADH: NADH
mitocondrial
NO: óxido
nítrico
ROS: especies
moleculares de oxígeno reactivo
TNF-α
: factor de necrosis tumoral alfa
TNFR1: receptor del factor de necrosis tumoral 1
TNFR2: receptor del
factor de necrosis tumoral 2
VDDE:
vasodilatación dependiente del endotelio
Correspondencia: Dr. J.M. Fernández-Real.
Unidad de
Diabetes, Endocrinología y Nutrición.
Hospital Dr.
Josep Trueta.
Ctra.
França, s/n, 17007 Girona. España.
Correo
electrónico:
uden.jmfernandezreal@htrueta.scs.es
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