Actualización en diabetes y enfermedad cardiovascular.
Volumen 8, Número Supl.C, Mayo 2008
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Diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cardiovascular en España: una revisión descriptiva
Héctor Buenoa; Rubén Hernáezb; Adrián V Hernándezc
a Departamento de Cardiología. Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España. b Department of Epidemiology. Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. Baltimore. MD. Estados Unidos. c Department of Quantitative Health Sciences. Cleveland Clinic. Cleveland. OH. Estados Unidos y Clinical Epidemiology Unit. Department of Cardiology. Thoraxcentre. Erasmus Medical Centre. Rotterdam. Países Bajos.
Rev Esp Cardiol. 2008;8(Supl C):53-61.
Introducción. A pesar de la elevada prevalencia de diabetes mellitus, la prevalencia de la cardiopatía isquémica es baja en España. Métodos. Se ha elaborado una revisión descriptiva de la bibliografía para intentar identificar posibles particularidades de la epidemiología, patogenia y asistencia de la diabetes mellitus en España. Resultados. La prevalencia de la diabetes en España, ajustada para la edad, está próxima al 10% (el 90% de los casos son de tipo 2) y oscila entre el 6,1% y el 13,3% (la cifra más alta es la de las islas Canarias), con un gradiente de aumento Norte-Sur. La prevalencia es un 27%-42% más alta en los varones que en las mujeres. La incidencia oscila entre 5 y 8 casos por 1.000 habitantes-años. Los pacientes españoles con diabetes presentan incidencias y prevalencias de complicaciones cardiovasculares y de mortalidad relacionada con la enfermedad similares a las descritas en otros países. En diversos estudios
se ha puesto de manifiesto que hay un uso insuficiente uniforme de los tratamientos preventivos en los pacientes con o sin enfermedades cardiovasculares, y un bajo porcentaje de consecución de los objetivos terapéuticos. A pesar de su pronóstico mucho peor, y contrariamente a lo indicado en las recomendaciones actuales, los pacientes diabéticos con episodios vasculares agudos no reciben un tratamiento diferente al de los no diabéticos. Conclusiones. Las estimaciones ajustadas respecto a la edad de la prevalencia e incidencia de la diabetes mellitus en España parecen ser similares a las de los países de alta incidencia. Los pacientes diabéticos presentan un perfil de riesgo cardiovascular elevado pero el control de los factores de riesgo es malo, en especial en las mujeres y en los pacientes con una enfermedad cardiovascular establecida. La asistencia inicial y posterior de los pacientes diabéticos con episodios vasculares agudos en España está lejos de ser óptima. Existe una clara
oportunidad para mejorar la prevención y la asistencia cardiovasculares en los pacientes diabéticos con o sin enfermedad cardiovascular en España.
Palabras clave: Diabetes mellitus. Enfermedad cardiovascular. Prevención. Epidemiología. España
INTRODUCCIÓN
La
diabetes mellitus (DM) tipo 2 es un potente factor de riesgo
cardiovascular. España es un país con una prevalencia
elevada de DM1 pero también uno de los
países occidentales con una menor prevalencia de
cardiopatía isquémica2. A la vista de esta
aparente paradoja, hemos intentado determinar si hay alguna
característica específica de la epidemiología,
la patogenia o la asistencia en España de la DM tipo 2, que
es el fenotipo más frecuente de diabetes. La diabetes tipo 1
queda fuera del ámbito de este artículo y puede
revisarse en otras publicaciones3-5.
EPIDEMIOLOGÍA
Prevalencia e incidencia de la diabetes mellitus tipo 2 en
España
La
DM es una de las enfermedades con un mayor impacto en la
población española y en el sistema de asistencia
sanitaria como consecuencia de su elevada prevalencia, la
frecuencia de las complicaciones crónicas y su alta
mortalidad. Según la Organización Mundial de la Salud
(OMS), se prevé que la prevalencia de la diabetes en
España aumente un 40% al llegar al 2025, en
comparación con el año 20006.
Diversos estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto
que España es un país con una prevalencia de DM entre
intermedia y alta en comparación con otros
países7-10. Sin embargo, las comparaciones de
prevalencia dentro de una población o entre diversas
poblaciones deben hacerse con precaución dado el posible uso
de diferentes criterios diagnósticos (por ejemplo, American
Diabetes Association, OMS), métodos de detección (por
ejemplo, información aportada por el propio paciente,
información dada por el médico, registros de
prescripción de medicamentos), poblaciones (por ejemplo,
población general, población con riesgo de diabetes
tipo 2, diferentes estructuras poblacionales), diseños y
técnicas de muestreo. Se identificaron, pues, ocho estudios
con una metodología similar en la literatura médica,
con objeto de evaluar la prevalencia de la diabetes en
España (tabla 1)11-18. La prevalencia ajustada
por la edad oscilaba entre el 6,1% y el 13,3% y mostraba un
gradiente de aumento Norte-Sur, con una prevalencia más alta
en los varones que en las mujeres (un 27-42% mayor). Globalmente,
estos datos concuerdan con las estimaciones de la FID de 2003, en
las que España se encontraba en el décimo lugar entre
los países del mundo con mayor prevalencia de diabetes en el
grupo de edad de 20-79 años1. Según ese
mismo informe, la prevalencia global de la diabetes es de un 9,9%
(un 90% de los casos corresponden a diabetes mellitus tipo 2). Esto
implicaba que España había gastado en 2003 el 6% de
su presupuesto total de asistencia sanitaria (2,4-2,6 millones de
euros) en el tratamiento de casi 3 millones de pacientes con
DM1. Aunque no es estrictamente comparable, debido al
uso de poblaciones estándar diferentes y a las diferencias
étnicas, la prevalencia total de la diabetes en los EE.UU.
fue del 9,3% entre los años 1999 y 2002 (7,9% en los
individuos blancos de origen no latinoamericano), lo cual sugiere
que España y los EE.UU. tienen probablemente prevalencias
similares de DM19. Por lo que respecta a la incidencia
de la DM tipo 2, de los diversos artículos publicados en los
que se presenta una estimación9,20-23, tan
sólo unos pocos tuvieron en cuenta la estructura de edades
de España20-23. Vázquez et al22
observaron una incidencia acumulativa anual, ajustada por la edad
de 8 casos por 1.000 habitantes-año, utilizando los
criterios de la OMS de 1985, tras 10 años de
seguimiento22. En otro estudio, en el que se utilizaron
unos criterios diagnósticos y una metodología
similares en el País Vasco, se observó una incidencia
acumulativa estandarizada por la edad de 5 por 1.000
habitantes-año22. Por último Valdés
et al23 registraron una incidencia de diabetes tipo 2
ajustada por la estructura de edad y sexos en Asturias de 10,8
casos/1.000 personas-año (intervalo de confianza [IC] del
95% 7,8-14,6) tras una media de seguimiento de 6,3 años,
utilizando los criterios de la OMS de 1999. Estos resultados son
comparables también a los observados en poblaciones
similares de Estados Unidos, en donde la incidencia acumulativa
anual ajustada por la edad es de 6,0 por
1.00024.
Diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad
cardiovascular
La
enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de
morbimortalidad en los individuos con diabetes. Los adultos con DM
presentan un riesgo de ECV de dos a cuatro veces superior al de los
que no tienen diabetes25. En España, los estudios
longitudinales publicados que indican la incidencia de episodios
cardiovasculares en los individuos con diabetes son escasos.
Tomás et al26 (n = 1.050 varones, tiempo de
seguimiento = 28 años), en el Estudio de Manresa, observaron
una incidencia acumulativa estimada de enfermedad coronaria (EC),
ajustada por la edad, del 17,6% para los individuos que presentaban
una glucemia inicial superior a 110 mg/dl o habían sido
diagnosticados anteriormente de diabetes. Rius et al27
publicaron un estudio longitudinal clínico basado en
pacientes ambulatorios (media de seguimiento de 6,3 años)
llevado a cabo en 176 pacientes sin ECV. Observaron una incidencia
acumulativa de microangiopatía, definida como EC, ictus o
claudicación intermitente, del 15,9% y, concretamente, un
6,3% de EC, un 8% de enfermedad cerebrovascular y un 4% de
enfermedad arterial periférica. Cañón-Barroso
et al28 identificaron retrospectivamente, en una
clínica de medicina general, una cohorte de pacientes con DM
tipo 2 y sin ECV en la situación basal. Observaron una
incidencia acumulativa de EC (angina, infarto de miocardio mortal o
no mortal) a 10 años de un 14,7%, con un 13,3% para los
varones y un 16,0% para las mujeres. Con el empleo de un
diseño similar, Jimeno et al29 observaron una
incidencia acumulativa de EC del 17% (18,5% en los varones y 15,2%
en las mujeres) tras 10 años de seguimiento. Globalmente,
estos datos concuerdan con los de Morrish et al30, que,
en un estudio de una cohorte (n = 497) de pacientes con DM tipo 2,
a lo largo de 8,33 años de seguimiento, observaron una
incidencia de 18,8 de infarto de miocardio, 5,9 de enfermedad
cerebrovascular y 5,2 de enfermedad arterial
periférica.
Por
otra parte, varios estudios transversales han presentado
estimaciones brutas de la prevalencia de las complicaciones
macrovasculares en España31-38. En estos estudios
se ha indicado una amplia gama de valores de prevalencia de la
enfermedad arterial periférica (5,6-24,5%). Las estimaciones
correspondientes a la EC han oscilado entre el 10,5% y el 19,8%, y
las del ictus entre el 3,3% y el 11,8%. Evidentemente, las tasas de
prevalencia varían en función de las diferentes
metodologías utilizadas y las distintas
características clínicas de la población, como
por ejemplo el tiempo de evolución de la enfermedad.
Arteagoitia et al20 estudiaron a 2.920 pacientes
diabéticos del País Vasco utilizando una red de
consultas médicas centinela durante el año 2000.
Observaron una prevalencia de microangiopatía del 21,6% en
casos de nueva aparición (12,4% de EC, 9,8% de ictus y 14,1%
de enfermedad vascular periférica), y de un 33% en casos de
diabetes ya conocida (7% de EC, 4% de ictus y 14% de enfermedad
arterial periférica). Estos autores pusieron de manifiesto
que la enfermedad macrovascular era más probable en los
varones que en las mujeres (odds ratio [OR] para la DM
incidente, 2,3; intervalo de confianza, 1,2-4,6; OR para la DM
prevalente, 1,5; IC del 95%, 1,5-2,1).
Diabetes mellitus tipo 2, factores de riesgo cardiovascular y
riesgo de enfermedad cardiovascular
La
prevalencia de la EC en España es una de las más
bajas de los países occidentales2 a pesar de la
alta prevalencia de factores de riesgo39,40. Sin
embargo, los individuos con DM tipo 2 suelen presentar una
prevalencia más elevada de los factores de riesgo
tradicionales que les sitúan en la categoría de
riesgo más elevada para la ECV y en especial para la
cardiopatía isquémica, en la "equivalencia de riesgo
coronario"41,42. Por lo que respecta a la
estimación del riesgo cardiovascular, varios autores
españoles28,29,35,43 han examinado el riesgo de
episodios coronarios con el empleo de los sistemas de
estimación del riesgo disponibles, para predecir la
complicación más frecuente en esta
población44. Con el estimador de riesgo
Framingham-REGICOR45, la probabilidad de episodios
coronarios a 10 años fue de entre el 5,6 y el 15% en los
varones, y de entre el 6 y el 10% en las mujeres. Con el empleo del
estimador de riesgo específico para la diabetes del
UKPDS46, estos autores observaron que en los varones
había un riesgo de EC a 10 años de entre el 19 y el
38%, mientras que el riesgo oscilaba entre el 11 y el 28% en las
mujeres. Por último, al utilizar el estimador SCORE para
predecir el riesgo de enfermedad coronaria mortal a 10
años47, Lahoz35 observó que en
las mujeres era de un 2%, en comparación con el 4% en los
varones.
Mortalidad e impacto de la diabetes mellitus tipo 2 en
España
En
España, la ECV es la causa de muerte en al menos la mitad de
los individuos con DM tipo 230,48, si bien otros
estudios indican que este porcentaje es de hasta un
75-80%9. En 2005, la ECV fue la primera causa de muerte,
y supuso en España un 32,8% del total de
fallecimientos49. La diabetes era globalmente la
séptima causa de muerte, y ocupaba el lugar
8.º-9.º en los varones y el puesto 5.º-6.º en
las mujeres, según el año49,50. Estas
estimaciones son muy similares también a las de los Estados
Unidos, en donde la diabetes fue la sexta causa de
muerte51. Sin embargo, es preciso reconocer que la
comparación directa de estas tasas de mortalidad es
incorrecta, dada la falta de estandarización para la misma
población.
Según el Instituto Nacional de Estadística de
España, la cardiopatía isquémica fue la causa
de 90,98 muertes y la enfermedad cerebrovascular de 80,23 muertes
por 100.000 habitantes/año, en comparación con una
tasa de mortalidad específica para la diabetes de 23,3
muertes por 100.000 habitantes/año. En consonancia con las
estimaciones de la prevalencia de la DM, la mortalidad relacionada
con la diabetes mostró un gradiente de aumento
Norte-Sur49,50,52. En un ámbito local, Ruiz et
al53 analizaron las tendencias de mortalidad debida a la
diabetes en Andalucía durante el período 1975-1994.
Con el empleo de una estandarización para la edad
(método directo) basada en la población europea,
estos autores observaron que la mortalidad debida a DM
disminuía de 24,45 a 19,15 muertes por 100.000
personas-año en los varones, y de 33,55 a 22,43 en las
mujeres, en ese período de tiempo. Comparativamente, en los
Estados Unidos, la tasa de mortalidad específica de la
diabetes, estandarizada para la edad, en los individuos blancos,
utilizando como referencia la población de EE.UU., la tasa
fue de 27,0 por 100.000 habitantes/año en los varones y de
19,9 en las mujeres51. En el Reino Unido, un estudio
reciente ha demostrado que, en el período 1993-1999, la tasa
de mortalidad específica estandarizada para la edad
(utilizando como referencia la población europea) fue de
32,0 por 100.000 habitantes/año para las mujeres y de 38,7
para los varones54. Teniendo en cuenta las importantes
limitaciones de la fracción atribuible
poblacional55, Banegas et al56 sugirieron que
la fracción poblacional atribuible para la diabetes era de
aproximadamente el 8,3% para la EC y del 3,7% para la enfermedad
cerebrovascular. Estos autores estimaron que un 2% de la mortalidad
coronaria y un 1,6% de la mortalidad cerebrovascular eran
atribuibles a la diabetes en los varones, mientras que hasta un
10,4 y un 3,9%, respectivamente, lo eran en las mujeres.
Aunque la mortalidad por EC ha venido disminuyendo en los varones
diabéticos durante las tres últimas décadas,
parece que en las mujeres está, en cambio,
aumentando57. En España, los datos existentes
sugieren la existencia de un patrón similar. Sin embargo,
aunque la prevalencia de la diabetes es ligeramente superior en los
varones, las mujeres españolas tienden a tener un peor
control de sus factores de riesgo en comparación con los
varones58. Además, las mujeres tienen peor
pronóstico una vez afectadas por las enfermedades
cardiovasculares59. Según un estudio llevado a
cabo en Andalucía, la tasa de mortalidad sin ajustar es
mayor en las mujeres que en los varones, sobre todo cuando avanza
la edad de las cohortes53. Estos resultados son
comparables a los descritos en otros
países30.
PREVENCIÓN
CARDIOVASCULAR EN PACIENTES DIABÉTICOS EN
ESPAÑA
El
control de la glucemia, la detección y el tratamiento de la
comorbilidad asociada son esenciales para la prevención de
futuras complicaciones macrovasculares. Diversos estudios
españoles han abordado la cuestión del estado de
salud de los pacientes diabéticos a nivel
nacional31,32,60 y local35,61,62. En ellos se
ha observado de manera uniforme un control insuficiente de los
factores de riesgo cardiovascular en esta población de
pacientes. En promedio, una cuarta parte de los pacientes
tenían unas concentraciones de A1c > 8%; al
menos la mitad de los individuos tenían un
diagnóstico de hipertensión, y entre un 50 y un 70%
presentaban valores superiores a los óptimos (> 130/85 mm
Hg); las concentraciones de colesterol de lipoproteínas de
baja densidad (C-LDL) estaban elevadas (> 115
mg/dl)63 en hasta un 90% de los pacientes; un 9-17% eran
fumadores actuales; la obesidad, definida por un índice de
masa corporal > 30 kg/m2, estaba presente en un
30-60% de los casos; y cuando se registraba la actividad
física31,60, entre el 60 y el 80% de los
pacientes tenían un estilo de vida sedentario. Estos datos
concuerdan con los de otros estudios europeos64 y
norteamericanos65,66.
En
prevención primaria, un subanálisis de 316 pacientes
diabéticos y 345 no diabéticos sin ECV previa
incluidos en el estudio Trans-STAR --un estudio nacional
español de casos y controles llevado a cabo en 326 centros
de atención primaria durante una semana en octubre de 2001,
para el que se seleccionó a 776 pacientes (338
diabéticos y 338 no diabéticos)32-- ha
puesto de relieve la baja tasa de uso de tratamientos preventivos
farmacológicos (tabla 2), a pesar de la elevada prevalencia
de dislipidemia conocida (50%), y de hipertensión (51%) en
los diabéticos. Además, el porcentaje de estos
pacientes en los que se habían evaluado los factores de
riesgo durante el año anterior a la entrevista fue bajo
(tabla 3). Al determinar el control existente de los factores de
riesgo en el grupo diabético según las
recomendaciones del JNC VI y el NCEP III, se observaron unas tasas
extremadamente bajas de control del C-LDL y de la presión
arterial sistólica (tabla 3). Es interesante señalar
que hubo menos pacientes (7%) con cifras de LDL altas conocidas que
alcanzaran los objetivos establecidos, en comparación con lo
observado en los pacientes sin cifras de LDL altas (10%). De forma
análoga, hubo menos pacientes con hipertensión
sistólica o diastólica conocida (6% frente a 33%) que
alcanzaran los objetivos, en comparación con los pacientes
sin hipertensión conocida (28 y 45%, p < 0,001). La
infrautilización de los tratamientos hipolipemiantes y
antihipertensivos en los pacientes diabéticos, así
como las bajas proporciones de pacientes que alcanzan los objetivos
terapéuticos se han descrito en todas partes del
mundo67-70.
El
grado de control de los factores de riesgo cardiovascular en los
pacientes con una enfermedad cardiovascular establecida es
especialmente preocupante. González-Juanatey et
al71 en una muestra de ámbito nacional de
clínicas médicas, con la inclusión de 1.275
pacientes, observaron que el control de la presión arterial
(< 130/80 mmHg) se daba en menos de un 30% de los casos, las
concentraciones de C-LDL estaban por encima de 100 mg/dl en
más del 90% de los pacientes, y el uso de los tratamientos
actuales establecidos para la prevención secundaria era
insuficiente en un 60-74% según el fármaco. El
estudio DIETRIC72 mostró unos resultados
similares en 628 pacientes. Aunque más del 60% de los
pacientes presentaban 3 o más factores de riesgo, solamente
un 15% tenían un control adecuado de la presión
arterial (< 139/80 mm Hg), un 7,5% tenían un control
adecuado de los lípidos plasmáticos (C-LDL < 100
mg/dl y triglicéridos < 150 mg/dl), y un 57,2%
tenían una HbA1C > 6,5%. Un importante estudio
de campo mostró unos resultados en el mismo sentido. Mostaza
et al73 incluyeron en su estudio a 8.817 pacientes de
clínicas de atención primaria que fueron
hospitalizados por un episodio coronario. Observaron que tan
sólo un 7% tenían un control óptimo de todos
sus factores de riesgo. Concretamente, "los porcentajes de
pacientes diabéticos que alcanzaban los objetivos en cuanto
a hábito tabáquico, colesterol de
lipoproteínas de baja densidad, presión arterial y
hemoglobina glicada eran del 90,7%, 29%, 38,2% y 49,7%,
respectivamente." Además, los datos recientes sugieren que
las mujeres españolas tienen un control de los factores de
riesgo cardiovascular peor que el de los
varones59.
TRATAMIENTO DE LOS
EPISODIOS VASCULARES AGUDOS EN LOS PACIENTES
DIABÉTICOS
La
información existente acerca del tratamiento de los
episodios vasculares agudos en los pacientes diabéticos en
España es escasa. Un pequeño estudio realizado en las
islas Canarias puso de manifiesto que el subgrupo de pacientes
diabéticos con síndromes coronarios agudos (SCA) sin
elevación del segmento ST era de mayor edad, tenía
una prevalencia más alta de factores de riesgo y presentaba
una mayor incidencia de insuficiencia cardiaca y de mortalidad a 28
días y a 6 meses. A pesar de ello, los autores no observaron
patrones de uso diferentes de la angiografía coronaria, la
angioplastia ni la revascularización
quirúrgica74. El estudio DESCARTES
(Descripción del Estado de los Síndromes
Coronarios Agudos en un Registro Temporal ESpañol), un
registro español de ámbito nacional de pacientes
hospitalizados por sospecha de SCA que llevó a cabo el Grupo
de Trabajo sobre Cardiopatía Isquémica de la Sociedad
Española de Cardiología, incluyó a 1.877
pacientes consecutivos con SCA de 45 hospitales de España
seleccionados aleatoriamente, estratificados en 3 niveles
diferentes de asistencia, entre abril y mayo de 200275.
Los resultados del estudio DESCARTES han mostrado una
infrautilización significativa de los tratamientos basados
en la evidencia en los pacientes con SCA en España, en
especial en los casos de mayor riesgo75,76. La diabetes
mellitus fue considerada por el grupo de trabajo de la European
Society of Cardiology de 2002 una característica de alto
riesgo en los pacientes con SCA, y es una característica de
riesgo intermedio según las actuales directrices
españolas. Según estas recomendaciones, los pacientes
diabéticos con un SCA deben recibir un tratamiento
enérgico que incluye un uso inmediato de inhibidores de
glucoproteína IIb/IIIa y una estrategia de tratamiento
invasivo temprana (en las primeras 48 h). Al comparar las
características clínicas basales, el tratamiento
hospitalario y los resultados clínicos en los pacientes
diabéticos incluidos en el DESCARTES con los de los
pacientes sin DM (datos no presentados), se observó que los
pacientes diabéticos tenían una predicción de
riesgo significativamente superior, fuera cual fuera la forma en la
que éste fuera valorado (características
clínicas, puntuación de riesgo TIMI, criterios de
ESC), y de hecho presentaban una mayor incidencia a corto plazo de
insuficiencia cardiaca y muerte (fig. 1). A pesar de estas
características, durante la hospitalización los
pacientes diabéticos recibieron clopidogrel e inhibidores de
la enzima de conversión de la angiotensina con una
frecuencia tan sólo ligeramente superior a la de los no
diabéticos, y esta diferencia se atribuyó a la mayor
prevalencia de hipertensión en los diabéticos. En
cambio, ninguna de las intervenciones específicamente
recomendadas para los pacientes de alto riesgo, es decir,
inhibidores de glucoproteína IIb/IIIa, angiografía
coronaria temprana y revascularización coronaria, se
utilizaron con mayor frecuencia en los diabéticos. A los 6
meses, los pacientes diabéticos mostraban un aumento de la
mortalidad de casi 3 veces en comparación con los no
diabéticos77. Un pequeño estudio
angiográfico en pacientes con SCA diabéticos
confirmó la falta de uso de la angiografía coronaria
temprana en estos pacientes, a pesar de la elevada incidencia de
enfermedad coronaria difusa grave78. Los pacientes
diabéticos hospitalizados por ictus no reciben un
tratamiento diferente del de los no diabéticos, aunque la DM
parece no influir en el pronóstico de los pacientes con
ictus79.
Fig. 1.
Supervivencia según la
presencia de diabetes en pacientes con síndromes coronarios
agudos sin elevación del segmento ST en España
(año 2002). A pesar de su peor pronóstico, los
pacientes diabéticos no recibieron un tratamiento más
agresivo que los no diabéticos.
CONCLUSIONES
En
resumen, las estimaciones de la prevalencia e incidencia de la
diabetes tipo 2, ajustadas para la edad, en España parecen
ser similares a las de los Estados Unidos. La diabetes mellitus es
una de las principales causas de muerte, pero la mayoría de
los pacientes fallecen como consecuencia de la enfermedad
cardiovascular. En España, los pacientes diabéticos
presentan un perfil de riesgo cardiovascular elevado y,
además, el control de los factores de riesgo es
insuficiente, en especial en las mujeres y en los pacientes con una
enfermedad cardiovascular establecida. La asistencia aguda de los
pacientes diabéticos que han sufrido un episodio vascular
agudo en España está lejos de ser óptima. Hay
una clara oportunidad para mejorar la prevención y la
asistencia cardiovasculares de los pacientes diabéticos con
o sin enfermedad cardiovascular en España.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos la contribución de los investigadores y los
miembros de los comités científicos de los estudios
DESCARTES y TRANSTAR, y de BMS y Gemma Gambús de NOVARTIS,
por compartir los resultados de los estudios.
ABREVIATURAS
ADA: American Diabetes Association
C-LDL: colesterol
de lipoproteínas de baja densidad
DM: diabetes
mellitus
EC: enfermedad
coronaria
ECV: enfermedad
cardiovascular
FID: Federación Internacional de Diabetes
OMS:
Organización Mundial de la Salud
SCA:
síndromes coronarios agudos
El Dr. Hernáez ha sido becario de la Fundación Caja
Madrid y es en la actualidad Postdoctoral Fellow de la American
Diabetes Association.
Correspondencia: Dr. H. Bueno.
Servicio de
Cardiología.
Hospital General Universitario Gregorio
Marañón.
Dr. Esquerdo,
46. 28007 Madrid España.
Correo
electrónico:
hbueno.hgugm@salud.madrid.org
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