Aliskiren.
Volumen 9, Número Supl.A, Marzo 2009
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Fisiopatología de la prorrenina y la renina. Cincuenta años en busca de los inhibidores directos de la renina. Sus ventajas y sus limitaciones
Juan Tamargoa; Ricardo Gómeza; Irene Amorósa; Adriana Baranaa; Ricardo Caballeroa; Eva Delpóna
a Departamento de Farmacología. Facultad de Medicina. Universidad Complutense. Madrid. España.
Rev Esp Cardiol. 2009;9(Supl A):24-40.
La renina es la enzima que limita la síntesis de angiotensina II y la activación del sistema renina-angiotensina (SRA), por lo que desde hace más de 50 años se ha intentado desarrollar fármacos activos por vía oral capaces de inhibir directamente la renina. Recientemente se ha demostrado que prorrenina y renina son moléculas activas que interactúan con un receptor específico, (P)RR, y que su estimulación activa diversas vías de señalización independientes de las activadas por la angiotensina II. Aliskiren, el primer inhibidor directo de la renina (IDR) no peptídico, activo por vía oral, ha mostrado eficacia y seguridad en el tratamiento de la hipertensión arterial. Este artículo revisa el desarrollo de los IDR, el papel fisiopatológico de la prorrenina y la renina, la estructura y las vías de señalización acopladas a la activación del (P)RR, el mecanismo de acción y las posibles diferencias, ventajas y/o desventajas de los IDR con
respecto a otros fármacos que inhiben el SRA, como los inhibidores de la enzima de conversión y los antagonistas de los receptores AT1.
Palabras clave: Inhibidores directos de la renina. Renina. Prorrenina. Receptor de prorrenina/renina. Angiotensina II. Sistema renina-angiotensina.
INTRODUCCIÓN
El concepto
tradicional atribuía al sistema
reninaangiotensina-aldosterona (SRA) endocrino o circulante un
importante papel en la regulación de la presión
arterial (PA) a través de la liberación de
angiotensina II (A-II) y el equilibrio hidrosalino, a través
de la liberación de aldosterona1-4.
Teleológicamente, el SRA actuaría como un mecanismo
de defensa que se activaría en respuesta a una
hipotensión hipovolémica. Cuando la PA disminuye como
resultado de la restricción de Na+ o de
hipovolemia, las células yuxtaglomerulares del
riñón sintetizan una enzima, la renina, que se libera
a la sangre circulante (fig. 1). La renina rompe el enlace
existente entre Leu10 y Val11 del
angiotensinógeno, una glucoproteína
b
2 plasmática
de 453 aminoácidos (55-61 kDa), sintetizada en el
hígado, produciendo un decapéptido inactivo, la
angiotensina I (A-I); ésta sufre la acción de la
enzima de conversión de angiotensina (ECA, EC 3.4.5.1), que
hidroliza el dipéptido terminal
His9-Leu10 de la A-I y la convierte en un
octapéptido activo, la A-II, que después puede
generar AIII [A(2-8)] y AIV [A(3-8)]. Estas angiotensinas estimulan
los receptores AT1 y AT4 y producen una respuesta vasoconstrictora
arteriovenosa (que incrementa las resistencias vasculares
periféricas y la PA), cambios en la función
glomerular y tubular renal y un aumento en la liberación de
aldosterona, efectos que producen una retención renal de
Na+ y agua, con lo que aumenta aún más la
PA. Estas acciones permiten restaurar la volemia y la PA. A su vez,
la propia A-II estimula los receptores AT1 en las células
yuxtaglomerulares y produce una inhibición de la
síntesis y la liberación de renina a este nivel, con
lo que se regula la activación del SRA.
Fig.
1.
Representación esquemática del sistema
renina-angiotensina. A-I, A-II, A-III, A-IV, A(1-7), A(1-9):
angiotensinas I, II, III, IV, 1-7 y 1-9; APA: aminopeptidasa A;
APN: aminopeptidasa N; CAGE: enzima generadora de angiotensina
sensible a quimostatina; ECA: enzima de conversión de
angiotensina; ECA2: enzima de conversión tipo 2; EP:
endopeptidasa; MAS: receptor acoplado a proteínas G
codificado por el protooncogén Mas; NEP: endopeptidasa
neutra; P(RR): receptor de prorrenina/renina; PCP:
propilcarboxipeptidasa; PEP: propilendopeptidasa; RAT1/RAT2/RAT4:
receptores tipo 1, 2 y 4 de la angiotensina II; tPA: activador
tisular del plasminógeno.
Por otro lado, la
activación crónica del SRA, tanto circulante como
local (que actúa como un sistema paracrino o autocrino),
produce la síntesis de A-II que, actuando sobre los
receptores AT1 y AT4 en las células diana, incrementa las
resistencias vasculares (sistémicas, pulmonares y
coronarias), aumenta el estrés oxidativo, estimula la
liberación de mediadores vasoconstrictores y
mitogénicos (aldosterona, catecolaminas, vasopresina,
endotelina 1) y de citocinas, produce disfunción endotelial,
efectos proliferativos (hipertrofia e hiperplasia celular,
fibrosis) implicados en el remodelado cardiovascular y respuestas
proinflamatorias y protrombóticas1-4. Todas estas
acciones conducen a un aumento permanente de la PA y la
aparición de alteraciones en la estructura y función
cardiovascular y renal, que se traducen en lesiones en los
órganos diana (hipertrofia cardiaca, insuficiencia cardiaca
y renal, ictus, nefropatías, arteriosclerosis) y aumentan la
mortalidad cardiovascular y renal2-6.
BLOQUEO FARMACOLÓGICO DEL SRA
Reconocer el papel
del SRA en la génesis y la progresión de diversas
afecciones cardiovasculares y renales estimuló el desarrollo
de fármacos capaces de bloquearlo. Ya en 1956, Skeggs et
al7 propusieron que este bloqueo podría
realizarse utilizando fármacos que inhibieran la ECA, las
acciones de la A-II o la renina. Además, afirmaron que,
«puesto que la renina es la enzima que limita la
síntesis de A-II, los fármacos que inhibieran la
actividad de esta enzima serían los que podrían
producir un bloqueo más completo del SRA». En 1972,
Bühler et al8 demostraron que los antagonistas de
los receptores adrenérgicos
b
1 inhibían la
liberación de renina por las células
yuxtaglomerulares del riñón. En 1977, Ondetti et
al9, trabajando en los laboratorios Squibb, descubrieron
el captopril, el primer fármaco inhibidor de la ECA (IECA)
y, por tanto, de la conversión de A-I en A-II.
Posteriormente, en 1988, el grupo de Pieter
Timmermans10, que trabajaba en la DuPont Merck
Pharmaceutical Company, desarrolló el losartán (DuP
753), el primer antagonista de los receptores AT1 de la A-II
(ARA-II). Ensayos clínicos controlados han demostrado la
eficacia y la seguridad de IECA y ARA-II en el tratamiento de la
hipertensión arterial (HTA), así como su capacidad
para retrasar la evolución natural de la insuficiencia
cardiaca, la diabetes mellitus y la nefropatía
diabética y revertir la hipertrofia cardiaca, que se ha
traducido en una reducción de la morbimortalidad
cardiovascular y renal1-6.
Sin embargo,
diversos hallazgos indican que IECA y ARA-II podrían
producir un bloqueo incompleto del SRA por varios motivos (fig.
1):
- La existencia de
vías enzimáticas alternativas independientes de la
ECA, capaces de sintetizar A-II a partir del
angiotensinógeno o de la A-I2,3. Ello
explicaría por qué la A-II puede seguir
sintetizándose en presencia de un IECA, y el efecto de estos
fármacos podría disminuir con el
tiempo11,12.
- Los ARA-II no
bloquean los receptores AT4; la expresión de receptores AT4
aumenta durante los procesos de remodelado vascular y su
estimulación produce efectos mitogénicos,
proliferativos y proinflamatorios4.
- IECA y ARA-II
interrumpen el mecanismo de retroalimentación negativo por
el que la A-II inhibe la secreción de renina por el
riñón, lo que se traduce en un aumento en las
concentraciones plasmáticas de renina (CPR) y en la
actividad de renina plasmática (ARP), que mide la actividad
catalítica de la renina circulante; es decir, la capacidad
de la renina para escindir el angiotensinógeno y generar
A-I4,13. Dado que las nuevas moléculas de renina
que se liberan a la circulación sistémica desde el
riñón permanecen catalíticamente activas,
podrían contrarrestar, en mayor o menor grado, la
inhibición del SRA producida por IECA y/o
ARA-II14. En el caso de los IECA, este aumento de la ARP
produce un aumento compensador de A-I que podría restaurar
parcialmente la producción de A-II a través de
vías dependientes o independientes de la ECA. En el caso de
los ARA-II, el aumento de la ARP conduce a un aumento de las
concentraciones de A-I y A-II; la A-II podría estimular los
receptores AT4 y contrarrestar en parte el efecto antihipertensivo
de los ARA-II. Por otro lado, se ha demostrado que los pacientes
hipertensos con valores basales de ARP elevados tienen más
mortalidad por cardiopatía isquémica15;
sin embargo, debemos señalar que esta correlación ha
sido observada en pacientes no tratados, por lo que desconocemos si
el aumento de la ARP podría antagonizar, en mayor o menor
grado, los efectos cardioprotectores de IECA y ARA-II.
- La
utilización de dosis bajas de IECA o ARA-II (inferiores a
las utilizadas en los ensayos clínicos), unida a su corta
semivida, podría traducirse en picos y valles en la
concentración plasmática, y durante los valles, al
final del intervalo entre dosis, podría haber cantidades
subterapéuticas. En estas circunstancias sería
posible que el aumento de la ARP pudiera contrarrestar, en mayor o
menor grado, los efectos farmacológicos de IECA y
ARA-II.
LOS INHIBIDORES DIRECTOS DE LA RENINA
Breve historia de estos fármacos
El hallazgo de que
la renina es la enzima que limita la activación del sistema
SRA y de que en ausencia de renina no se sintetizan A-I o A-II ha
estimulado los últimos 50 años la síntesis de
fármacos inhibidores directos de la renina
(IDR)16-18. En primer lugar se utilizaron anticuerpos
antirrenina19, que reducían la PA en monos
normotensos privados de Na+, lo que constituyó la
prueba de concepto que demostraba que la inhibición de la
actividad enzimática de la renina podría representar
una nueva estrategia terapéutica antihipertensiva. Los
primeros IDR diseñados en los años sesenta y setenta
eran análogos peptídicos del prosegmento de la renina
o de la secuencia N-terminal del angiotensinógeno, que
contenían el punto de hidrólisis de la renina y
presentaban una potencia (expresada como concentración que
inhibe la actividad enzimática de la renina en un 50%
[IC50]) en el rango nanomolar. Estos fármacos
eran poco liposolubles, lo que reducía su absorción
oral, y sufrían un importante efecto de primer paso
hepático, que explicaría su mínima
biodisponibilidad oral16. Sin embargo, varios compuestos
de este grupo, como el pentapéptido pepstatina
(IC50 = 10 nmol), un inhibidor inespecífico de
aspartil proteasas aislado de
Actinomyces,
o el
decapéptido H-142, producían una reducción de
la ARP y la PA dependiente de la dosis tras su
administración por vía
intravenosa17,18,20.
A
continuación se sintetizaron peptidomiméticos
análogos del sitio activo de la renina, que presentaban
mayor potencia y, administrados por vía parenteral,
disminuían la PA en modelos animales y en pacientes
hipertensos17; uno de estos fármacos, el
CGP29287, fue el primer IDR que por vía oral producía
una reducción mantenida de la PA21. A finales de
los años ochenta se desarrollaron nuevos IDR con estructura
peptídica: enalkiren (IC50 = 14 nmol), CGP38560A
(IC50 = 0,7 nmol), remikiren (IC50 = 0,7
nmol), zankiren (IC50 = 1,1 nmol), ciprokiren
(IC50 = 0,65 nmol) y ditekiren (IC50 = 16
nmol)17,22,23. Sin embargo, ninguno de ellos
llegó a comercializarse, ya que presentaban un marcado
efecto de primer paso hepático y una pobre biodisponibilidad
oral (< 2%), semividas cortas (que obligaban a administrarlos
dos o más veces al día), pobre actividad
antihipertensiva (remikiren no reducía la PA en hipertensos)
y síntesis muy costosa18,23,24.
Finalmente, haber
identificado mediante cristalografía de rayos X la
estructura del sitio activo de la renina y las nuevas
técnicas de modelado molecular han permitido diseñar
una nueva familia de IDR no peptídicos y de bajo peso
molecular que han superado todos estos inconvenientes, de los que
el aliskiren es el primer representante18,25. En la
actualidad se encuentran en desarrollo clínico nuevos IDR,
desarrollados por Acte-lion-Merck & Co., Pfizer,
GlaxoSmithKline y Speedel (familias SPP600, SP800 y SPP1100). Los
fármacos SPP676 y SPD1148 se encuentran en fase I y el SPP
635, en fase IIa. En voluntarios sanos, el SSP635 presenta una
biodisponibilidad de hasta un 30% y una semivida de casi 24 h y un
amplio volumen de distribución que podrían traducirse
en una mayor protección de órganos diana.
Diferencias entre IDR y otros bloqueadores del SRA
Los IDR inhiben la
renina, el paso limitante de la síntesis de angiotensinas, y
disminuyen la concentración plasmática y tisular de
A-I y A-II (tabla 1). Al igual que sucede con IECA y ARA-II, los
IDR aumentan la concentración renal y circulante de renina
al interrumpir el sistema de retroalimentación negativo que
la A-II ejerce en la síntesis y la liberación de
renina por el riñón; es decir, que el aumento de la
CPR es independiente de dónde se bloquea el SRA. Los IDR
producen un mayor aumento de las CRP que los IECA y los ARA-II para
un mismo grado de reducción de la PA pero, a diferencia de
estos fármacos, aliskiren se une directamente al centro
catalítico de la renina y, por su prolongada semivida (30-40
h), podría inhibir su actividad enzimática durante el
intervalo entre dosis de 24 h; es decir, que aliskiren disminuye la
ARP y la cantidad circulante y local de A-I y A-II13,26,
por lo que sería de esperar que produjera una mayor
inhibición del SRA y, quizá, una mayor
protección de los órganos diana. Sin embargo,
necesitamos confirmar que la administración crónica
de IDR se asocia a una disminución mantenida en los valores
de AII, tanto circulantes como tisulares.
PRORRENINA Y RENINA SON MOLÉCULAS
ACTIVAS
La renina es una
aspartil proteasa (EC 3.4.23.15) de 340 aminoácidos (35-45
kDa) que se sintetiza como una proenzima, la prorrenina,
fundamentalmente en las células mioepiteliales del aparato
yuxtaglomerular renal, aunque algunos tejidos (retina,
testículo, adrenal, ovario, placenta, glándulas
salivales, mastocitos y cerebro) también pueden sintetizar
prorrenina27. A diferencia de otros miembros de la
familia de las aspartil proteinasas (p. ej. catepsina G, pepsina,
toninas), la renina presenta una marcada especificidad por su
único sustrato, el angiotensinógeno, lo que convierte
a la renina en una diana ideal para el desarrollo de
fármacos antihipertensivos, los IDR. Sin embargo, la
secuencia peptídica de la renina presenta importantes
variaciones según la especie animal, razón por la que
el estudio preclínico de los IDR debe realizarse en primates
o en ratas transgénicas que expresan la renina y el
angiotensinógeno humanos28.
La prorrenina y la
renina se sintetizan y almacenan en las células
yuxtaglomerulares del riñón, desde donde son
liberadas a la circulación sistémica en respuesta
a1:
a)
la estimulación de los barorreceptores de la arteriola
glomerular aferente en respuesta a una reducción de la
presión de perfusión renal secundaria a hipovolemia
(p. ej., tras hemorragia, dosis altas de diuréticos),
disminución del volumen minuto (insuficiencia cardiaca),
estenosis de la arteria renal o administración de
fármacos vasodilatadores;
b)
la estimulación de los
receptores adrenérgicos
b
1;
c)
la estimulación de los
quimiorreceptores de la mácula densa por reducción de
la carga de Na+ y Cl-, y
d)
factores humorales (A-II,
vasopresina, endotelina 1, óxido nítrico,
prostaciclina, dopamina). La conversión de la prorrenina en
renina implica la pérdida de 43 aminoácidos, se
realiza exclusivamente en las células yuxtaglomerulares del
riñón por acción de la catepsina B y se sigue
de la liberación de la renina a la sangre
circulante29. Sin embargo, la concentración
circulante de prorrenina es unas 10 veces la de renina (1 pmol/l),
que se incrementa aún más en pacientes
diabéticos30, particularmente en caso de
retinopatía o microalbuminuria27,31-34.
Además, las concentraciones de prorrenina son unas 100 veces
superiores en el humor vítreo que en el plasma de pacientes
diabéticos con retinopatía
proliferativa35. Lo importante es que en los
diabéticos el aumento de la concentración de
prorrenina se inicia antes de la aparición de la
microalbuminuria; ello ha llevado a proponer que podría
haber correlación entre el aumento de los valores
plasmáticos de prorrenina y las complicaciones
micro-vasculares y renales del paciente
diabético30,31,36 y que los valores de prorrenina
y glucohemoglobina serían dos buenos marcadores de la
aparición de la microalbuminuria37. Igualmente,
en ratas diabéticas tras la administración de
estreptozotocina aumenta la concentración plasmática
de prorrenina, A-I y A-II, pero no la de renina, ECA o
angiotensinógeno, y las ratas transgénicas que
sobreexpresan prorrenina presentan lesiones que se asemejan a las
de la microangiopatía diabética38. La
razón de este aumento en los valores de prorrenina es
desconocido, pero podría reflejar un aumento en la
expresión del gen de la prorrenina y/o una
disminución del aclaramiento de prorrenina.
Las
concentraciones de prorrenina en los líquidos folicular
ovárico y amniótico pueden ser unas 100 veces
superiores a las plasmáticas35 y durante el
embarazo o en pacientes con tumores ováricos aumenta la
liberación de prorrenina desde los ovarios a la sangre
circulante39,40. Igualmente, los valores de prorrenina
aumentan en la placenta de mujeres con preeclampsia, lo que indica
un papel de la prorrenina/renina en la génesis de este
cuadro41. Igualmente, en corazones humanos con
cardiomiopatía dilatada explantados, la concentración
cardiaca de prorrenina es superior a la observada en el
corazón donante42. Por el contrario, la
estimulación crónica del SRA aumenta la
conversión de prorrenina en renina, con lo que disminuye el
cociente prorrenina/renina.
Estructura de la renina
La molécula
de renina consta de dos lóbulos homólogos, separados
por una hendidura, en la que se localiza el centro activo de la
enzima, que contiene dos residuos de ácido aspártico
(Asp32 y Asp215) localizados en cada uno de
los lóbulos27,43. El punto activo de la renina
puede acoger siete de los aminoácidos del
angiotensinógeno y rompe el enlace peptídico
Leu10-Val11 de éste, y genera A-I. El
centro catalítico de la renina presenta varios
bolsillos
(pockets),
de los que el S3sp, es específico de esta
enzima y único dentro de la familia de las aspartil
proteasas24.
Activación de la prorrenina
En condiciones
normales, la prorrenina no es catalíticamente activa debido
a que un prosegmento de 43 aminoácidos localizado en el
extremo N-terminal obstruye la hendidura donde se encuentra la zona
catalítica e impide que el angiotensinógeno acceda a
ella27.
La actividad
catalítica de la prorrenina puede activarse por dos
mecanismos, uno proteolítico y otro no proteolítico
(fig. 2). La activación proteolítica es un proceso
irreversible que tiene lugar tras la escisión del
prosegmento por agentes endógenos (catepsina B en las
células yuxtaglomerulares del riñón, diversas
serinproteasas en otros tejidos)44,45, lo que deja libre
la zona catalítica. La activación proteolítica
sólo tiene lugar en las células yuxtaglomerulares del
riñón y conduce a la síntesis de renina
activa, que será almacenada o liberada a la
circulación sistémica.
Fig.
2.
La activación proteolítica y no
proteolítica de la prorrenina conduce a la síntesis
de renina activa, capaz de convertir el angiotensinógeno en
angiotensina I e interactuar con su receptor. Igualmente, la
prorrenina podría interactuar directamente con este
receptor, lo que conlleva su activación catalítica.
Los inhibidores directos de la renina (IDR) se unen a la renina
activa y bloquean su actividad catalítica, impidiendo la
conversión de angiotensinógeno en angiotensina I.
AGT: angiotensinógeno; A-I: angiotensina I; IDR: inhibidor
directo de la renina; P(RR): receptor de
prorrenina/renina.
La
activación no proteolítica es un proceso reversible
que implica dos pasos sucesivos, un desplazamiento del prosegmento
que deja libre la zona catalítica, seguido de un cambio
conformacional, que convierte la prorrenina en renina
activa46. La activación no proteolítica de
la prorrenina puede producirse también una vez que
ésta se ha unido a su receptor; esta vía sería
la causa, en gran parte, de la síntesis de A-I y A-II en la
superficie de las células diana29, lo que
avalaría la hipótesis de que el aumento de la
concentración plasmática de prorrenina se
asociaría a un aumento en la activación del SRA
tisular27,47.
La
prorrenina no es un precursor inactivo
Durante
años se consideró que la prorrenina era el precursor
inactivo de la renina y que su función estaría
relacionada con la generación de A-II. De hecho, en modelos
experimentales la infusión de prorrenina recombinante humana
no se convierte en renina ni incrementa la PA, lo que indica que no
se activaría en los fluidos
biológicos48-50. Por otro lado, en el plasma de
sujetos nefrectomizados no hay renina y los valores de A-II son muy
bajos a pesar de que los de prorrenina sólo han disminuido
en un 50%51; ello confirmaría que la prorrenina
circulante presenta una baja actividad intrínseca (< 2-3%
de la prorrenina activada) y que la activación
proteolítica de la prorrenina tendría un pobre papel
en la síntesis de angiotensinas52.
Sin embargo,
diversos hallazgos indican que la prorrenina tiene un papel activo.
Así:
- En ratas
transgénicas macho en las que se inducía la
expresión de prorrenina en el hígado, la
concentración plasmática de prorrenina era 400 veces
mayor que la normal y presentaban hipertrofia, fibrosis cardiaca e
importantes lesiones renales, a pesar de que la renina
plasmática y las cifras de PA eran normales53.
Este fenotipo confirma que la prorrenina produciría
alteraciones cardiacas y renales independientes de cambios en la
cantidad de renina o de la PA, aunque no debemos olvidar que estas
alteraciones estructurales aparecen con valores plasmáticos
de prorrenina dos órdenes de magnitud mayores que los que se
observan en estados patológicos.
- En ratones
transgénicos que expresaban la prorrenina humana en el
hígado y el angiotensinógeno humano en el
corazón, aumentaba la concentración cardiaca (no la
plasmática) de A-I54. Ello indica que en el
corazón, tejido en el que no se sintetiza renina, la
prorrenina circulante sería captada por los cardiomiocitos,
donde contribuiría a la síntesis local de
A-II.
- Como hemos
mencionado, hay correlación entre valores plasmáticos
de prorrenina elevados y las complicaciones microvasculares de la
diabetes y ello a pesar de que estos pacientes presentan bajos
niveles de ARP. Además, en los pacientes diabéticos
la respuesta vasodilatadora renal del captopril se correlaciona
mejor con los niveles plasmáticos de prorrenina que con los
de renina, lo que de nuevo indica que la prorrenina circulante
podría tener un efecto directo independiente de la
síntesis renal de A-II55.
Estos hallazgos
nos llevan a plantear varias preguntas: ¿cuáles son
las proteínas implicadas en el transporte de
prorrenina/renina a través de las membranas celulares?,
¿existe un receptor implicado en las acciones de prorrenina
y renina? Y si es así, ¿cuáles son las
vías de señalización? o ¿estas
vías son similares o distintas de las implicadas en los
efectos de la A-II?.
El
receptor de la prorrenina/renina
La búsqueda
de una proteína transportadora de prorrenina/renina se
inició hace más de 20 años, al observarse que,
tras realizar una nefrectomía bilateral, la renina vascular
disminuía más lentamente que la
plasmática56 y, posteriormente, tras la
demostración de la presencia del SRA local-tisular. Pronto
se identificaron en las membranas celulares varias proteínas
de unión
(renin binding proteins)
para prorrenina y renina. Una
era la proteína intracelular fijadora de renina (P)RnBP, que
presenta una estructura idéntica a la
N-acil-D-glucosamina-2-epimerasa; sin embargo, esta proteína
inhibía la renina y no participaba en la activación
del SRA57. De hecho, la deleción de la (P)RnBP no
modifica la PA o los valores plasmáticos de
renina58. Por otro lado, prorrenina y renina
están altamente glucosiladas y presentan residuos de
manosa-6-fosfato (M6P), uniéndose al complejo M6P-receptor
tipo 2 del factor de crecimiento insulinoide (M6P/IGF2R) con una
constante de disociación (Kd) de 1
nmol27,45,59,60; ello conduce a la
internalización y rápida activación de la
prorrenina, pero no a la síntesis intracelular o
extra-celular de A-II (fig. 3). Es decir, que el complejo M6P/IGF2R
actuaría como un receptor de aclaramiento plasmático
de prorrenina y renina que determinaría los valores
extracelulares de prorrenina27,45.
Fig.
3.
El receptor de prorrenina/renina facilita la
producción de angiotensina I a partir del
angiotensinógeno en la superficie celular. El complejo
formado por la manosa-6-fosfato y el receptor tipo 2 del factor de
crecimiento insulinoide induce la internalización y
activación de la prorrenina, pero no conduce a la
síntesis intracelular de angiotensina I; es decir, que
actuaría como un receptor de aclaramiento plasmático
de prorrenina y renina. El posible receptor de prorrenina
permitiría su internalización y posterior
generación intracelular de angiotensina I. A-I: angiotensina
I; MAPK: proteincinasas activadas por mitógenos.
Nguyen et
al29 clonaron y secuenciaron un receptor para prorrenina
y renina —(P)RR— en cultivos de células
mesangiales humanas, células musculares lisas vasculares del
subendotelio glomerular y arterias renales y coronarias. La
expresión del ARNm de este receptor alcanza los niveles
más altos en cerebro, corazón y placenta; en menor
grado en hígado, riñón (células
mesangiales y de los túbulos distal y colector),
células musculares lisas vasculares renales y coronarias y
sanguíneas (macrófagos, células T y
granulocitos) y, en mínimo grado, en pulmón,
músculo esquelético y
retina29,61.
En células
yuxtaglomerulares renales transfectadas con el ADNc del (P)RR, se
induce la expresión de una proteína de membrana por
la que la prorrenina activa y la renina presentan una alta afinidad
(Ki = 0,4 nmol) y de la que se disocian muy lentamente (semivida de
4 h para la renina) (fig. 3)29. El (P)RR presenta un
único segmento transmembrana de 350 aminoácidos, con
un extremo N-terminal extracelular largo, no glucosilado y muy
hidrofóbico, que se encargaría de la unión de
la prorrenina y la renina y un extremo C-terminal
intracitoplásmico muy corto, de unos 20 aminoácidos.
Este receptor no muestra homología con otros receptores de
la membrana celular, aunque ortólogos del gen que codifica
el (P)RR están presentes tanto en vertebrados como en
invertebrados10. De hecho, el segmento N-terminal
muestra una alta homología sólo entre los
mamíferos, mientras que el segmento C-terminal está
muy conservado en vertebrados e invertebrados
(Drosophila melanogaster,
Caenorhabditis elegans).
Ello indica que ambos dominios
tendrían un destino evolutivo divergente. Así,
mientras que el segmento transmembrana y el extremo C-terminal
tendrían una función ancestral conservada que
participaría en la supervivencia celular, el segmento
N-terminal se encargaría de una nueva función
evolutiva, la unión de la prerrenina y la posterior
activación de diversas vías de
señalización.
Ratas
transgénicas que sobreexpresan el (P)RR humano presentan un
aumento de la PA y de la concentración plasmática de
aldosterona y alta expresión de la ciclooxigenasa 2 en el
córtex renal y, con el paso del tiempo, desarrollan
proteinuria y glomerulosclerosis asociadas a un aumento en la
expresión renal de cinasas activadas por mitógenos
(MAPK) y factor de crecimiento transformador beta-1
(TGF
b
1)63-65. Sin embargo, la excreción
urinaria de Na+ y los valores plasmáticos de
renina y A-II y los renales de A-II son normales, por lo que este
fenotipo sería independiente de la A-II. Por otro lado, en
ratas transgénicas que sobreexpresan el (P)RR en
células musculares lisas vasculares, aumentan la
captación de prorrenina en la aorta y los valores
plasmáticos de aldosterona, mientras que la CPR y la ARP no
se modifican; además, a los 6 meses de edad, estos animales
presentan un aumento de las PA y la frecuencia
cardiaca65.
En 1998, Ludwig et
al66 demostraron que el extremo C-terminal del (P)RR se
asociaba a la ATPasa vacuolar transportadora de H+
(ATP6AP2), que causa la acidificación citoplásmica y
de diversas organelas intracelulares (lisosomas, endosomas,
vesículas sinápticas). El complejo (P)RR/ATP6AP2 se
encuentra en todos los tejidos del organismo de los vertebrados,
aunque alcanza su mayor concentración en el sistema nervioso
central. Lo interesante es que el extremo C-terminal del (P)RR es
idéntico a la proteína M8-9/ATP6AP2 que se asocia a
dicha ATPasa. Este hallazgo explica por qué en
cardiomiocitos neonatales de rata el complejo (P)RR/ATP6AP2 se
expresa fundamentalmente en el interior celular y en la
fracción microsomal, mientras que es mínima su
expresión en la superficie celular67, tal como
habían propuesto Nguyen et al29. Además,
indica que la renina intracelular podría participar en la
regulación de otras funciones celulares. El tráfico
de proteínas transmembrana a endosomas y lisosomas se
realiza a través de zonas de señalización
presentes en su dominio citoplásmico. En la secuencia de la
porción citoplásmica del (P)RR revela dos puntos
teóricos de señalización, un residuo de
tirosina (Y335DSI) que podría tener un papel en el
transporte de proteínas a endosomas y lisosomas a
través de un complejo proteico adaptador68, y un
motivo dibásico (K346IRMD), que funcionaría como una
señal de retención de proteínas en el
retículo endoplásmico por exclusión activa y/o
el retrotransporte desde el aparato de Golgi al retículo
endoplásmico69.
Datos recientes
indican que el (P)RR podría ser importante en otras
funciones celulares independientes de la activación de la
prorrenina y la renina. Así, en ratones, peces cebra
o
C.
elegans,
la supresión del gen que codifica el (P)RR es
letal62,70. Además, células madre
embrionarias de ratón deficientes en (P)RR no generan
quimeras cuando se inyectan en blastocistos. Estos hallazgos
indican que el (P)RR tendría un papel fundamental en la
proliferación, la diferenciación y la supervivencia
celular. Por otro lado, el hallazgo de que el gen que codifica el
complejo (P)RR/ATP6AP2 se localiza en el cromosoma X permite
explicar por qué la mutación (321 C>T) en este gen
produce un cuadro caracterizado por retraso mental y epilepsia
asociados al cromosoma X71. En estos pacientes, la
renina se une al (P)RR y ello conlleva un aumento de su actividad
catalítica, pero la activación de p42/p44 MAPK
está parcialmente inhibida, lo que indica que el (P)RR
neuronal participaría en el desarrollo del sistema nervioso
central y las funciones cognitivas.
La
captación de la renina plasmática es la principal
fuente de renina cardiaca72, y se ha demostrado que
participa en la patogenia de la hipertrofia y la fibrosis
cardiacas. En cardiomiocitos aislados de ratas transgénicas
Cyp1a1-ren-2d se ha descrito un receptor73 que
internaliza la prorrenina no glucosilada, aumenta la
concentración intracelular de A-II y activa el SRA
intracardiaco (fig. 3); sin embargo, desconocemos si este receptor
existe en otros modelos animales.
Papel de la región del asa de la prorrenina
Suzuki et
al74 identificaron dos regiones localizadas en los
primeros 19 aminoácidos del prosegmento de la prorrenina,
denominados compuerta (
gate:
T7PFKR10P) y región del asa (
handle:
I11PFLKR15P), que
serían necesarias para la unión de la prorrenina al
(P)RR y su posterior activación no proteolítica.
Posteriormente, sintetizaron péptidos señuelo
(decoy
peptides)
cuya estructura se correspondía con la de la región
del asa (
hand region peptides
[HRP]), y propusieron que se
unirían de forma competitiva al (P)RR, impidiendo la
unión de la prorrenina a aquél (Ki = 6,6 nmol/l) y su
posterior activación no proteolítica75.
Según esta hipótesis, y en contra de lo propuesto por
Nguyen et al29, sólo la prorrenina se
uniría al (P)RR, pero no la renina, ya que ésta
carece de prosegmento.
En una serie de
estudios publicados entre 2004 y 2007, ese grupo japonés
propuso que los HRP permitirían reducir y en ocasiones
revertir completamente las lesiones de diversos órganos
diana en distintos modelos animales de diabetes e
hipertensión arterial. En ratas unifrectomizadas y
diabéticas tras la inyección de estreptozotocina, los
HRP no modificaban la glucemia, pero reducían los valores
renales (no los plasmáticos) de A-II y la fibrosis (la
expresión de colágeno tipo IV) renal e
inhibían completamente la proteinuria y la
glomerulosclerosis, mientras que los IECA tan sólo mejoraban
parcialmente estas alteraciones renales38,76,77.
Más aún, en ratones deficientes en el receptor AT1a
tratados con estreptozotocina desaparece la respuesta
vasoconstrictora de la A-II, pero persisten los efectos
nefroprotectores de los HRP, por lo que éstos serían
independientes de la generación local de A-II78.
Por otro lado, en ratas transgénicas que sobreexpresan el
(P)RR, los HRP suprimían la proteinuria y la
glomerulosclerosis, a pesar de que no alteraban los valores renales
de A-II, mientras que los IECA no mejoraban el cuadro a pesar de
que disminuían los niveles plasmáticos de
A-II63,64. En ratas espontáneamente hipertensas
(SHR), los HRP normalizaban los niveles de A-II y atenuaban la
fibrosis cardiaca79. En ratas SHR con
predisposición al ictus (SHRSP) alimentadas con dieta rica
en sal aumenta la PA y la expresión del (P)RR a nivel
cardiaco y renal, lo que se acompaña de lesiones cardiacas
(hipertrofia y fibrosis) y renales (proteinuria y la
glomerulosclerosis)76. En este modelo, la
administración continua de HRP por vía
subcutánea inhibía la activación no
proteolítica de la prorrenina y la activación del SRA
local, atenuando marcadamente la progresión de las lesiones
cardiacas y renales; sin embargo, no se modificaban ni la PA ni el
SRA circulante76. Estos hallazgos indican que la
activación tisular no proteolítica de la prorrenina
estaría implicada en la activación del SRA local (no
del SRA circulante) y tendría un importante papel en la
génesis y/o la progresión de las lesiones de los
órganos diana.
Sin embargo, otros
laboratorios no han podido confirmar que la administración
de HRP modifique la PA, las lesiones renales o la mortalidad en
ratas transgénicas que expresan el angiotensinógeno y
la renina humanos80. Susic et al81
implantaron bombas subcutáneas e infundieron HRP en SHR,
pero no pudieron demostrar ningún efecto en la
función ventricular, el contenido de colágeno
cardiaco o la hemodinámica renal y coronaria. Los HRP de
rata tampoco modificaban la PA, la hipertrofia cardiaca, el
daño renal o la activación de p42/p44 MAPK en ratas
Goldblatt 2-riñones 1-clip82. Estas
discrepancias, que podrían atribuirse al modelo animal
utilizado y la afección asociada (los animales
diabéticos cursan con prorrenina alta y renina baja,
mientras que las SHR cursan con renina normal y las ratas con HTA
vasculorrenal con niveles altos de prorrenina y renina), obligan a
revisar el papel del asa del prosegmento en las acciones de la
prorrenina.
Vías de señalización activadas por el
(P)RR
La unión de
prorrenina y/o renina a su receptor produce dos tipos distintos de
efectos. En primer lugar, aumenta la actividad catalítica de
la renina 4-5 veces, acelerando la conversión del
angiotensinógeno en A-I en la superficie de la membrana de
las células de los órganos diana en íntimo
contacto con la ECA o la quimasa y los receptores AT1; como
consecuencia, aumenta la síntesis de A-II y se activa el
SRA29,60. Además, cuando la prorrenina se une al
(P)RR, sufre una activación no proteolítica y
adquiere una actividad catalítica similar a la de la renina,
por lo que en estas condiciones podría tener un papel
fisiopatológico29,83.
Por otro lado, la
interacción de la prorreina y/o la renina con el (P)RR
produce la activación de diversas vías de
señalización que son independientes de la
formación de A-II (fig. 4)29,61,84,85:
Fig.
4.
Vías de señalización activadas tras
la interacción de prorrenina y renina con su receptor.
Hsp37: proteína del choque térmico 37; PAI-1:
inhibidor del activador del plasminógeno tipo 1; p38,
p42/p44: proteincinasas activadas por mitógenos,
fosforiladas (P) o no; PLZF: factor de transcripción
promyelocytic leukemia zinc finger; TGF
b
1:
factor de crecimiento transformador beta.
- Prorrenina y
renina inducen la fosforilación de residuos de serina y
tirosina localizados en el extremo C-terminal
intracitoplásmico (Ser337, Tyr335, Tyr340) y de las cinasas
reguladas por señales extracelulares Erk1/2 (p44/p42 MAPK),
implicadas en la hipertrofia y la proliferación
celular29,86.
- A
concentraciones fisiológicas, la renina aumenta la
síntesis de ADN (medida por la recaptación de
3H-timidina) en células mesangiales humanas y estimula
la proliferación de las células musculares lisas
vasculares humanas87,88. Estas acciones
explicarían por qué la fibrosis y la hipertrofia
observadas en ratas que sobreexpresan prorrenina o el (P)RR son
independientes de la A-II y de las cifras de
PA53,65.
- Prorrenina y
renina aumentan la concentración de TGF
b
1
en células mesangiales
humanas y de rata; este efecto es independiente de la A-II, ya que
no implica al receptor del factor de crecimiento
epidérmico89,90. El TGF
b
1, a su vez, activa
la síntesis del inhibidor tipo-1 del activador del
plasminógeno (PAI-1), que posee propiedades
profibróticas y protrombóticas y de componentes de la
matriz extracelular, como el colágeno tipo 1 y la
fibronectina85,87,89,90. Todos estos efectos
profibróticos persisten en presencia de un IDR, un IECA o un
ARA-II.
- En
cardiomiocitos neonatales, incluso en ausencia de
angiotensinógeno, la prorrenina activa la p38 MAPK y
fosforila la proteína de choque térmico (Hsp)
3767. Ésta promueve la polimerización de
los filamentos de actina, participa en el mantenimiento de la
integridad del citoesqueleto y confiere protección contra el
daño isquémico, la fragmentación celular y la
apoptosis producida por radicales libres de oxígeno. La
activación de Erk1/2 y la estimulación de Hsp 37 no
se bloquean con un IDR, pero sí con antagonistas de la
MAPK67,80,89,90; además, dado que en
cardiomiocitos neonatales la prorrenina es incapaz de sintetizar
A-II, todos estos efectos serían independientes de la
síntesis de A-II.
- En
células embrionarias renales (HEK293) y de carcinoma
cervical humanas (HeLa-3), la estimulación del (P)RR por la
renina induce la interacción del dominio C-terminal del
receptor con el factor de transcripción
promyelocytic leukemia zinc
finger
(PLZF), la posterior translocación del PLZF al núcleo
y, finalmente, la represión parcial de la
transcripción del (P)RR85. Éste
sería un mecanismo de retroalimentación negativo que
protegería de los posibles efectos deletéreos del
aumento de los niveles de CPR producido por los IDR, ya que la
menor expresión del (P)RR prevendría una excesiva
activación del SRA. Sin embargo, desconocemos la importancia
de este mecanismo en la clínica y si la prorrenina produce
el mismo efecto.
Mecanismo de acción de aliskiren
Los IDR se unen
directamente al centro catalítico de la renina y/o de la
prorrenina activada e inhiben su capacidad para convertir el
angiotensinógeno en A-I. Aliskiren se une
específicamente al bolsillo S3sp del centro
catalítico de la renina y produce una potente
(IC50 = 0,7 nmol) y selectiva acción inhibidora
de la enzima (es 100.000 veces más potente para inhibir la
renina que otras aspartil proteasas)24,25; como
consecuencia, bloquea la actividad catalítica de la renina
y/o de la prorrenina activada y la generación de A-I y A-II
(fig. 2). Se ha señalado, además, que la unión
de aliskiren al bolsillo S3sp podría producir un
cambio conformacional que evitaría que ésta se una al
(P)RR y la posterior activación del SRA46,91,92.
Sin embargo, desconocemos si otros IDR tienen este efecto o es
específico de aliskiren.
VENTAJAS DE LOS IDR
Los IDR
podrían representar una estrategia terapéutica
superior a la de otros fármacos que inhiben el SRA, ya que
inhibirían no sólo las acciones mediadas por la
síntesis de A-II, sino también las acciones directas
de prorrenina y renina a través de la estimulación
del (P)RR (fig. 5). Por lo tanto, ofrecen la posibilidad de
demostrar
(proof of concept)
si un bloqueo más completo del SRA se
traduciría en una mayor protección de órganos
diana que los IECA y/o los ARA-II, independientemente de la
reducción de la PA producida.
Fig.
5.
Prorrenina y renina producen efectos celulares directos,
mediados por su interacción con su receptor, e indirectos,
mediados por la conversión de angiotensinógeno en
angiotensina I y de ésta en angiotensina II. AGT:
angiotensinógeno; A-I/A-II: angiotensinas I y II; ECA:
enzima de conversión de angiotensina.
En ensayos
clínicos controlados, aliskiren ha demostrado ser un
fármaco antihipertensivo tan efectivo en monoterapia como
los IECA (ramipril, lisinopril) y los ARA-II (losartán,
valsartán)14,18,93-95. Sin embargo, la
combinación de aliskiren y valsartán, a las
máximas dosis recomendadas (300/320 mg/día)
producía una disminución de la PA (17,1/12,2 mmHg)
superior a la observada con dosis máximas de cada
fármaco en monoterapia (13/9 y 12,8/9,7 mmHg,
respectivamente)93, algo que no sucede cuando se combina
un IECA y un ARA-II96. Además, mientras que
valsartán aumenta la ARP (+160%), aliskiren la reduce (-73%)
y esta reducción persiste con la combinación
(-44%)93. Si este aumento de la ARP limita la eficacia
de IECA y ARAII, sería razonable proponer que la
combinación de un IDR y un ARA-II produciría una
inhibición más completa del SRA, que podría
traducirse en una mayor protección orgánica que la
producida por un IECA o un ARA-II en monoterapia. Pero esta
hipótesis sólo podrá ser confirmada cuando
conozcamos los resultados del amplio programa de desarrollo
clínico del aliskiren (tabla 3).
Desde un punto de
vista teórico, los IDR podrían ser particularmente
efectivos en pacientes hipertensos que responden a otros
inhibidores del SRA (IECA y/o ARA-II), en los que no toleran los
IECA y en pacientes jóvenes y de raza blanca, que presentan,
en general, niveles más altos de ARP que los ancianos y
afroamericanos14,18,93-95. También representan
una nueva alternativa terapéutica que podría
asociarse a otros antihipertensivos para conseguir un control
más adecuado de las cifras de PA y, en particular, con los
antihipertensivos (tales como tiacidas, antagonistas del calcio,
IECA y ARA-II) que producen un aumento de la
ARP14,18,93-95,97. Igualmente, los IDR serían
particularmente eficaces en pacientes en los que aumenta la
generación de A-II en el riñón por vías
dependientes o no de la ECA (p. ej., diabéticos,
afroamericanos sometidos a una dieta rica en sal) y en las
situaciones en que el bloqueo del SRA se ha mostrado efectivo, como
la insuficiencia cardiaca y la nefropatía diabética.
También sería de esperar que los IDR fueran
particularmente eficaces en pacientes diabéticos con
complicaciones microvasculares que cursan con niveles de prorrenina
elevados14,30,37.
Algunos estudios
han demostrado que aliskiren produce una mayor
vasodilatación renal que los IECA en voluntarios sanos con
restricción de Na+, lo que podría
explicarse por las propiedades farmacocinéticas del
fármaco14,98. Aliskiren se acumula en los
riñones (glomérulos y vasos renales), donde produce
una potente inhibición de la renina (IC50 = 0,6
nmol), lo que unido a su prolongada semivida (30-40 h)
permitiría inhibir la actividad catalítica de cada
nueva molécula de renina liberada por el riñón
a lo largo de las 24 h a pesar de que aumente la
CPR14,99. Esta acumulación conllevaría una
inhibición de larga duración del SRA renal que
permitiría explicar por qué el efecto
antihipertensivo del fármaco persiste hasta 2 semanas
después de suspender el tratamiento47,99 y
quizá podría traducirse en una mayor
protección de este órgano diana.
En ensayos
clínicos controlados, aliskiren es un fármaco bien
tolerado, que produce una incidencia de reacciones adversas similar
a la del placebo y, dado que no inhibe el metabolismo de la
bradicinina, el riesgo de tos y angioedema debería de ser
mínimo. Este perfil de seguridad representa una clara
ventaja frente a los IECA. La incidencia de hiperpotasemia aumenta
en pacientes con diabetes o insuficiencia renal o cuando se
combinan IDR con IECA y/o ARA-II.
LAS CONTROVERSIAS SOBRE LOS IDR
En este apartado
analizaremos algunos debates suscitados tras la aparición de
los IDR, que hacen referencia a su papel en el tratamiento de la
HTA y su capacidad para reducir la morbimortalidad cardiovascular y
renal.
El primer lugar
está el hallazgo de que en monoterapia el aliskiren no
produce, en general, un efecto antihipertensivo superior al de los
IECA o los ARAII14,18,93-95, hecho que podría
sorprender si, como hemos comentado, los IDR producen un bloqueo
más completo del SRA. Sin embargo, existen varias
explicaciones de esta aparente discrepancia.
- La HTA es un
síndrome multigénico y multifactorial y el SRA es tan
sólo uno de los mecanismos que participa en su
génesis. Por lo tanto, aunque los IDR produzcan una
inhibición más completa del SRA, seguiría
produciéndose la activación de diversos mecanismos de
compensación que podrían contrarrestar la
reducción de la PA.
- A diferencia de
los IECA y los ARA-II, no parece que los IDR aumenten algunos
mediadores endógenos (p. ej., A[1-7], bradicinina, NO) que
tienen efectos vasodilatadores y retrasan la progresión de
las lesiones de órganos diana.
- Los IDR producen
un aumento más marcado y duradero de la CPR que los IECA y
los ARA-II, más marcado cuando los IDR se combinan con
hidroclorotiazida o antagonistas del calcio. Este hallazgo ha
llevado a Seagly et al100 a proponer que el aumento de
la CPR podría contrarrestar la inhibición de la
renina producida por el aliskiren; más aún, dado que,
según esos autores, el bloqueo enzimático de la
renina producido por el aliskiren es de aproximadamente un 75% (no
del 100%), el aumento de la CPR podría representar una
vía de escape de las acciones del aliskiren que
explicaría por qué los IDR no reducen la PA
más que los IECA y los ARA-II. Esta hipótesis
estaría avalada por el hallazgo de que el porcentaje de
inhibición de la ARP producido por distintas dosis de
aliskiren es constante, lo que podría indicar que la
generación de A-II persiste a pesar de la inhibición
de la renina95. Sin embargo, es posible que el marcado
aumento de las CPR pudiera estar relacionado con la toma de
muestras de plasma, el tiempo de incubación o las
técnicas utilizadas para determinar la renina
plasmática (radioinmunoanálisis, anticuerpos). En
condiciones fisiológicas (37 °C, pH 7,4), la
activación e inactivación no proteolítica de
la prorrenina es un proceso muy rápido37, por lo
que menos del 2% de la prorrenina se encuentra en su forma activa
(abierta). Los IDR se unen a la prorrenina activa con igual
afinidad que a la renina, pero previenen el proceso de
inactivación46,92, por lo que ahora predomina el
estado activo; por lo tanto, en presencia de un IDR, un importante
porcentaje de la prorrenina será detectada como renina, lo
que se traduce en una sobrestimación de la CPR. Aunque
sería importante determinar la concentración
plasmática de A-II en pacientes hipertensos tratados
crónicamente con IDR, debemos tener presente que puede haber
diferencias entre estos valores y los presentes en los tejidos, que
son los que determinan la elevación de la PA y las lesiones
de los órganos diana.
Seagly et
al100 llevaron el debate más allá.
Basándose en que en modelos experimentales la
activación del (P)RR activa vías de
señalización que aumentan la fibrosis cardiaca y
renal, que no se bloquean por IECA, ARA-II o
IDR67,76,85,89,90, propusieron que el aumento de la CPR
podría también contrarrestar, en mayor o menor grado,
la posible reducción de la morbimortalidad cardiovascular
que los IDR pudieran producir. Sin embargo, parece bastante
improbable que los IDR puedan incrementar la fibrosis, ya que otros
fármacos antihipertensivos ampliamente utilizados (IECA,
ARA-II, diuréticos, antagonistas del calcio) aumentan las
concentraciones de ARP y CPR y, sin embargo, reducen la
morbimortalidad cardiovascular en el paciente
hipertenso85,89,90. Por otro lado, tres recientes
estudios (Aliskiren observation of heart failure treatment [ALOFT],
Aliskiren in the evaluation of proteinuria in diabetes [AVOID] y
Aliskiren in left ventricular assessment of hypertrophy [ALLAY]),
que utilizaban marcadores subrogados de riesgo cardiovascular, no
han podido demostrar que aliskiren produzca tales riesgos; por el
contrario, indican que aliskiren podría tener efectos
cardioprotectores y nefroprotectores. En el estudio ALOFT, la
adición de aliskiren (150 mg/día) en 302 pacientes
hipertensos con insuficiencia cardiaca (NYHA II-III, péptido
natriurético tipo B [BNP] > 100 pg/ml) tratados con
IECA/ARA-II, bloqueadores beta y antagonistas de la aldosterona,
reducía la presión de llenado ventricular izquierdo,
los valores plasmáticos de BNP y de N-terminal-proBNP (25%)
y los urinarios de aldosterona (21%)101. En el estudio
AVOID la adición de aliskiren (300 mg/día) durante 12
semanas en 599 pacientes hipertensos con diabetes mellitus tipo 2 y
proteinuria tratados con losartán (100 mg/día)
producía una reducción adicional (20%) del cociente
albúmina/creatinina urinaria; además, más
pacientes tratados con aliskiren presentaban una reducción
de este parámetro un 50% mayor que con placebo (el 24,7
frente al 12,5%)102. Este hallazgo indica que la
combinación de un IDR con un ARA-II produce un mayor efecto
nefroprotector que el ARA-II en monoterapia. Finalmente, el estudio
ALLAY analizó en 465 pacientes hipertensos, con
índice de masa corporal
3
25 e
hipertrofia ventricular izquierda la efectividad de aliskiren (300
mg/día), losartán (100 mg/día) o su
combinación para modificar la hipertrofia ventricular
izquierda evaluada por resonancia magnética103.
Tras 36 semanas de tratamiento, aliskiren se mostró tan
eficaz como losartán para reducir la hipertrofia cardiaca,
lo que no avala la hipótesis de que los IDR podrían
aumentar la hipertrofia cardiaca. Es de señalar que en estos
tres estudios aliskiren fue bien tolerado, y no se observó
un aumento en las incidencias de hipotensión, hiperpotasemia
o disfunción renal con respecto al grupo control.
INVESTIGACIONES FUTURAS
Los IDR ofrecen la
posibilidad de demostrar si una inhibición más
completa del SRA se traduce en una mayor protección
cardiovascular y renal. En la actualidad existen importantes
lagunas en nuestro conocimiento acerca del papel
fisiopatológico de la prorrenina/renina, las
características estructurales de los receptores, los
mecanismos que regulan su expresión (PLZF, SRA), las
vías de señalización activadas tras su
estimulación y si éstas son independientes de la
A-II. Desde el punto de vista farmacológico, debemos conocer
mucho mejor cuál es el mecanismo de acción de los
IDR, las características del tipo de bloqueo que producen y
si, además, inhiben las vías de
señalización activadas tras la interacción de
prorrenina y renina con el (P)RR. Desde el punto de vista
clínico, y debido al corto periodo transcurrido desde su
aprobación, desconocemos la capacidad de aliskiren para
reducir la morbimortalidad cardiovascular y proteger las lesiones
de los órganos diana y cuáles podrían ser sus
ventajas reales sobre los IECA y los ARA-II. Para responder a estas
y otras preguntas (tabla 2), se ha diseñado un ambicioso
programa de desarrollo clínico que incluye a más de
35.000 pacientes y se resume en la tabla 3.

CONCLUSIONES
El reciente
conocimiento de la estructura de la renina, la enzima que limita la
activación del SRA y el hallazgo de que tanto la renina como
la prorrenina interactúan sobre un receptor
específico, (P)RR, que activa vías de
señalización independientes de la A-II, ha estimulado
el desarrollo de nuevos IDR activos por vía oral. El
aliskiren representa el primer miembro de esta nueva familia de
fármacos que en ensayos clínicos controlados presenta
una eficacia antihipertensiva similar a la de otros
antihipertensivos y una seguridad similar a la del placebo,
contrastada en ensayos clínicos controlados realizados en
pacientes hipertensos. Los nuevos IDR podrían producir un
bloqueo más completo del SRA, ya que inhibirían no
sólo las acciones mediadas por la A-II, sino también
las que la prorrenina y la renina ejercen a través de la
estimulación del (P)RR. Ello debería traducirse en un
mayor efecto protector de diversos órganos diana y una mayor
reducción de la morbimortalidad cardiovascular y renal. Esto
es lo que el amplio programa de desarrollo clínico de
aliskiren, actualmente en marcha, debe demostrar en un futuro
próximo.
Declaración de conflicto de intereses
Los
autores han declarado no tener ningún conflicto de
intereses.
ABREVIATURAS
A-I, A-II, A-III, A-IV, A(1-7) y A(1-9): angiotensinas I, II, III,
IV, 1-7 y 1-9.
AGT: angiotensinógeno.
APA: aminopeptidasa A.
APN: aminopeptidasa N.
ARP: actividad de renina plasmática.
BNP: péptido natriurético tipo B.
CPR: concentraciones plasmáticas de renina.
CAGE: enzima generadora de angiotensina sensible a
quimostatina.
ECA: enzima de conversión de angiotensina.
EP: endopeptidasa.
HRP: péptidos análogos de la región del
asa.
Hsp: proteína del choque térmico.
HTA: hipertensión arterial.
IDR: inhibidores directos de la renina.
IECA: inhibidores de la ECA.
MAPK: proteincinasas activadas por mitógenos.
MAS: receptor acoplado a proteínas G codificado por el
protooncogén
Mas
.
M6P/IGF2R: complejo M6P-receptor tipo 2 del factor de crecimiento
insulinoide.
NEP: endopeptidasa neutra.
PA: presión arterial.
PCP: propilcarboxipeptidasa.
PEP:propilendopeptidasa.
(P)RR: receptor de prorrenina/renina.
PAI-1: inhibidor del activador del plasminógeno tipo-1. p38,
p42 y p44: proteincinasas activadas por mitógenos,
fosforiladas (P) o no.
PLZF: factor de transcripción
promyelocytic leukemia zinc
finger
.
RAT1/RAT2/RAT4: receptores tipos 1, 2 y 4 de la angiotensina
II.
SHR/SHRSP: ratas espontáneamente hipertensas/predispuestas
al ictus.
SRA: sistema renina-angiotensina.
TGF
b
1: factor de crecimiento transformador beta. tPA:
activador tisular del plasminógeno.
Este
trabajo se ha realizado con la ayuda de las becas de la
Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología
(SAF-2005-04609), Red Heracles del Instituto de Salud Carlos III
(Red HERACLES RD06/0009/0014) y la Fundación
Lilly.
Correspondencia: Dr. J. Tamargo.
Departamento de Farmacología. Facultad de Medicina.
Universidad Complutense.
Avda. Complutense, s/n. 28040 Madrid. España.
Correo electrónico:
jtamargo@med.ucm.es
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