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INTRODUCCIÓN
La aldosterona, principal mineralocorticoide sintetizado por la glándula adrenal, desempeña una
función fundamental en la homeostasis de sodio y
agua, así como en la excreción urinaria de potasio.
Sin embargo, en los últimos años se está poniendo
de manifiesto que esta hormona tiene un importante papel patogénico en el aumento de las cifras
de presión arterial y en el desarrollo del remodelado
vascular, la hipertrofia ventricular izquierda y la nefropatía en forma de proteinuria y glomerulosclerosis en el paciente hipertenso1. Un claro ejemplo
de esta asociación es el hiperaldosteronismo primario, una causa secundaria de hipertensión arterial (HTA), en el que el incremento de la concentración plasmática de aldosterona produce un
significativo efecto deletéreo cardiaco y vascular,
así como un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares2.
Por otro lado, en fases avanzadas de insuficiencia
renal, los valores de aldosterona se encuentran aumentados de forma significativa a medida que se reduce el filtrado glomerular, debido a la activación
del sistema renina-angiotensina-aldosterona secundario al cambio hemodinámico glomerular, lo que
contribuye a un mayor daño orgánico, tanto renal
como cardiaco3,4. Sin embargo, en pacientes hipertensos con función renal conservada, no hay publicaciones que hayan estudiado específicamente la asociación entre aldosterona y filtrado renal. El objetivo de nuestro trabajo es analizar la relación
entre las concentraciones plasmáticas de aldosterona y el filtrado glomerular (FG) en pacientes hipertensos con función renal conservada, tras descartar hiperaldosteronismo.
MÉTODOS
Se ha analizado de manera prospectiva a todos
los pacientes hipertensos, mayores de 18 años, remitidos a nuestra unidad de hipertensión arterial,
integrada en un servicio de cardiología, durante los
años 2005-2008. Se realizó a todos los pacientes
anamnesis y examen físico completos, junto con
pruebas de laboratorio específicas para descartar
una causa secundaria de HTA. Las pruebas de laboratorio se realizaron tras ayuno de 12 h e incluían
hemograma y bioquímica estándares, hormonas tiroideas, aldosterona con cociente aldosterona plasmática/actividad de renina plasmática (ALD/ARP),
catecolaminas y cortisol en orina y microalbuminuria en orina de 24 h. La función renal se estimó
mediante el cálculo del FG con la fórmula MDRD
(Modification of Diet in Renal Disease); se definió
como disfunción renal un FG < 60 ml/min. Se determinó la masa ventricular izquierda por estudio
ecocardiográfico mediante la fórmula de Penn.
Se excluyó a los pacientes con diagnóstico de hiperaldosteronismo primario por un cociente ALD/
ARP > 30, junto con aldosterona plasmática elevada (> 20 ng/dl) y falta de supresión de la aldosterona plasmática tras sobrecarga hídrica durante 4 h. También se excluyó a los pacientes con función
renal disminuida (FG < 60 ml/min). Se dividió a los
pacientes en dos grupos en función del FG (60-89
ml/min y > 90 ml/min), según la clasificación de los
estadios de la enfermedad renal crónica de la
National Kidney Foundation (estadios 1 y 2).
Análisis estadístico
Las variables continuas se expresan como media ± desviación estándar, mientras que las variables
cualitativas aparecen como número y porcentaje.
Para el análisis de la correlación entre dichas variables cuantitativas (ALD y FG) se utilizó el test de
correlación de Spearman ya que no seguía una distribución normal. Posteriormente, se realizó un
análisis de regresión lineal múltiple ajustado por
edad, sexo, diabetes mellitus, tabaco, dislipemia,
cardiopatía isquémica previa, tiempo de evolución
de la HTA, cifras de presión arterial sistólica y diastólica, la masa ventricular izquierda ajustada por
superficie corporal determinada por ecocardiografía y las concentraciones plasmáticas de aldosterona. Dado que los valores de aldosterona no seguían una distribución normal, se hizo una
transformación logarítmica de la variable. El análisis estadístico se realizó con el programa SPSS 13
y se consideró significativas diferencias con un valor
de p < 0,05.
RESULTADOS
Tras descartar a los pacientes con hiperaldosteronismo y/o FG < 60 ml/min, se incluyó a 186 pacientes hipertensos (el 58,1%, varones), con una
media de edad de 55 ± 13,4 años. En la tabla 1 se
recogen las principales características clínicas de la
población.

Del total de pacientes reclutados, 77 presentaron
un FG > 90 ml/min, mientras que 109 tenían un FG
de 60-89 ml/min. Los pacientes con un FG de 60-89
ml/min presentaban unos valores de aldosterona
significativamente más elevados que el grupo con
FG > 90 ml/min (20,02 frente a 15,3 ng/dl;
p < 0,05). Además, este grupo presentaba más antecedentes de cardiopatía isquémica, hipertrofia ventricular izquierda en el estudio ecocardiográfico y
concentraciones plasmáticas más elevadas de NT-proBNP (tabla 1). No hubo diferencias en el tratamiento farmacológico entre ambos grupos, a excepción de un mayor empleo de estatinas en los
pacientes con FG de 60-90 ml/min, próximo a la
significación (el 32,1 frente al 19,5%; p = 0,06).
Se obtuvo una correlación negativa modesta
entre las concentraciones plasmáticas de aldosterona y el FG (r = -0,196; p < 0,01), de tal manera
que cifras más elevadas de aldosterona plasmática
se asociaban con un menor filtrado glomerular
(fig. 1). En el análisis multivariable, tras ajustar por
diversas variables, se confirmó esa asociación independiente entre las concentraciones séricas de aldosterona y el FG en nuestros pacientes hipertensos
(B = -7,36; p < 0,001). Otras variables asociadas
fueron la edad (B = -0,58; p < 0,001) y las cifras de
presión arterial sistólica (B = -0,13; p < 0,05).

Fig. 1.
Correlación mediante rho de
Spearman de las concentraciones
plasmáticas de aldosterona y el filtrado
glomerular.
DISCUSIÓN
Nuestro estudio pone de manifiesto un resultado
interesante, no analizado anteriormente en profundidad, como es la asociación independiente entre
las concentraciones plasmáticas de aldosterona y el
filtrado renal en pacientes hipertensos con función
renal «normal», de tal manera que cifras menores
de filtrado renal se asocian con una concentración
plasmática de aldosterona mayor. Si bien es cierto
que la correlación es modesta, es el primer trabajo
que pone de manifiesto tal asociación en fases incipientes de daño renal hipertensivo.
En los últimos años se está centrando la atención
en el protagonismo que tiene la aldosterona en la fisiopatología de la HTA y la enfermedad cardiovascular. En diferentes estudios se ha demostrado que
las cifras elevadas de aldosterona en pacientes con
hiperaldosteronismo primario se asocian con una
mayor tasa de albuminuria y un empeoramiento de
la función renal en comparación con los pacientes
con HTA esencial5, así como con un mayor número de eventos cardiovasculares, hipertrofia ventricular
izquierda y un mayor grado de remodelado vascular6. Por otro lado, diferentes ensayos clínicos
apoyan la hipótesis de que la aldosterona produce,
de manera independiente, daño renal y cardiaco en
pacientes sin hiperaldosteronismo7. Sabemos que en
fases avanzadas de insuficiencia renal, los valores de aldosterona suelen aumentar de forma secundaria a la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona, y ello puede contribuir a un mayor
daño orgánico y crear un círculo vicioso3,4. Por el
contrario, en pacientes hipertensos con función
renal conservada, no hay publicaciones clínicas específicas en las que se haya estudiado la posible relación entre aldosterona y función renal.
Fundamentalmente, ha sido en estudios experimentales con animales donde se ha analizado el
daño originado por la aldosterona en diferentes niveles de la nefrona, bien sea en el mesangio, la
membrana basal o en el túbulo renal, esto indica un
importante papel patogénico de dicha hormona en
el deterioro de la función renal8-10. Parece claro que
la aldosterona es un importante mediador en el recambio de colágeno, que estimula la expresión de
diversas moléculas profibróticas e inhibe otras antifibróticas, por lo que tiene un papel decisivo en el
desarrollo de fibrosis, tanto renal como cardiaca11. En este último aspecto nuestro estudio también
pone de manifiesto el posible efecto deletéreo de la
aldosterona a nivel cardiaco, traducido en una
mayor prevalencia de cardiopatía isquémica en los
pacientes con mayores concentraciones de aldosterona, tal y como ha sido descrito previamente en
pacientes con hiperaldosteronismo6, y una correlación significativa con la masa ventricular izquierda
ajustada por superficie corporal (r = 0,167;
p < 0,05).
Nuestros hallazgos refuerzan el interés de la asociación entre las concentraciones plasmáticas de aldosterona y el deterioro del filtrado renal en fases
iniciales de pacientes hipertensos. Se precisan estudios en este campo que analicen si un bloqueo más efectivo e intenso de la secreción de aldosterona
puede ser eficaz en la prevención del deterioro de la
función renal de estos pacientes.
Full English text available from:
www.revespcardiol.org
Correspondencia: Dr. P. Morillas Blasco.
Servicio de Cardiología. Hospital Universitario San Juan.
03550 San Juan de Alicante. Alicante. España.
Correo electrónico: pedromorillas@teleline.es
Recibido el 20 de diciembre de 2008.
Aceptado para su publicación el 12 de mayo de 2009.
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