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INTRODUCCIÓN
La diabetes mellitus (DM) es una de las enfermedades que tienen mayor impacto sociosanitario en
nuestro medio y supone un importante problema de
salud pública por su elevada prevalencia y las complicaciones cardiovasculares que conlleva1,2.
En los últimos veinte años se ha incrementado de
forma espectacular el número de individuos con sobrepeso y DM, lo que se atribuye fundamentalmente a cambios en el estilo de vida de los países
occidentales. Actualmente se estima que entre el 10
y el 15% de la población española es diabética
—más del 90% corresponde a DM tipo 2, cuya incidencia supera los 10 casos anuales/1.000 habitantes—, por lo que se prevé que el número de diabéticos se duplique en los próximos 25 años3,4.
El riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) se
llega a multiplicar por 4 en los diabéticos respecto a
la población adulta de igual edad5; además, la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular
representan, en conjunto, más del 70% de la mortalidad de estos pacientes.
Hay especial interés en el estudio de la influencia
del sexo en las enfermedades cardiovasculares; múltiples trabajos han mostrado que hay diferencias relacionadas con el sexo en cuanto a la prevalencia, la
forma de presentación sintomática, el manejo y el
pronóstico de tales enfermedades6. Y hay datos
preo cupantes en España como, por ejemplo, una
mayor mortalidad en mujeres hospitalizadas por un
primer infarto agudo de miocardio7.
Uno de los elementos más controvertidos en la
última década ha sido la influencia del sexo en la
morbimortalidad de los pacientes diabéticos. Se había descrito a finales de los años noventa, por un
análisis del registro NHANES I (First National
Health and Nutrition Examination Survey)8, que en
los pacientes diabéticos se producía un incremento
de la mortalidad coronaria en el grupo de la mujeres, mientras que ésta estaba disminuyendo en los
varones. Hallazgos como el citado han llevado a la
realización de varios metaanálisis, y en algunos de
ellos se ha encontrado una confirmación del peor
pronóstico de las mujeres9, tanto en mortalidad
como en morbilidad, mientras que otros los
contradicen10,11.
Es prácticamente inexistente la información clínica al respecto del efecto del sexo en pacientes diabéticos en España, motivo que justifica la realización de estudios prospectivos para valorar dicha
influencia y conocer cuál es el comportamiento de
una población diabética en un área poblacional
concreta.
El estudio prospectivo Diabetes-Barbanza12,13 se diseñó para conocer las características, los factores
de riesgo cardiovascular y la evolución clínica de
los pacientes con DM atendidos por médicos de
atención primaria, así como su adherencia a las
guías de práctica clínica.
El objetivo de este subanálisis es la valoración de
la influencia del sexo en la presentación de complicaciones cardiovasculares (muerte y/u hospitalización por causa cardiovascular) durante el
seguimiento.
MÉTODOS
Protocolo del estudio
Se trata de un estudio multicéntrico de cohortes
prospectivas, cuyas características ya fueron descritas en publicaciones previas12,13, en el que participaron como investigadores 31 médicos de atención
primaria pertenecientes a 10 centros de salud de la
zona suroeste de la provincia de A Coruña. Se registró a los 1.423 pacientes que acudieron consecutivamente a sus consultas durante un periodo de
2 meses del año 2002 y cumplían los siguientes criterios de inclusión: mayores de 18 años diagnosticados previamente de DM14 que otorgaran su consentimiento expreso para participar en el estudio;
no se produjo ningún rechazo a la inclusión.
Se programó un seguimiento prospectivo de
4 años, con tres visitas intermedias para evaluar el
control de factores de riesgo y el tratamiento; durante ese periodo se perdieron 109 pacientes, 83 por
cambio de lugar de trabajo de dos de los médicos y
26 por cambios de domicilio de los propios
pacientes.
Tras la recogida de datos, se realizó una auditoría
interna para garantizar su calidad mediante selección aleatoria de 10 médicos participantes (uno por
centro de salud) y, de cada uno de ellos, 10 pacientes, para una revisión de las historias clínicas;
sus datos estaban perfectamente cumplimentados.
Variables analizadas
A todos los pacientes incluidos se les realizó
anamnesis, exploración física y controles electrocardiográficos y bioquímicos. Se registraron sus principales características demográficas, antropométricas y clínicas, así como el tratamiento.
Se consideró obesos a los pacientes con índice de
masa corporal (IMC) ≥ 30. La medida de la presión
arterial registrada corresponde a la determinación
realizada el día de la inclusión, con esfigmomanómetro calibrado y revisado; tras un reposo mínimo
de 5 min, se realizaron dos mediciones, con intervalo de 5 min, se calculó el valor promedio y se definió como presión controlada la < 130/80 mmHg.
Asimismo, con valores < 126 mg/dl y < 7% se consideraron controladas, respectivamente, la glucemia
basal en ayunas y la glucohemoglobina. Con respecto a los valores lipídicos, se consideró el control
en valores < 150 mg/dl para triglicéridos, < 180 mg/dl
para colesterol total y < 100 mg/dl para colesterol
de las lipoproteínas de baja densidad (cLDL); para
el colesterol de las lipoproteínas de alta densidad
(cHDL) establecimos valores > 40 mg/dl en varones
y > 50 mg/dl en mujeres15. Se consideró albuminuria
con valores > 30 mg/dl/24 h.
Se agrupó a los pacientes según tuvieran o no
ECV antes de la inclusión en el estudio, considerando que la tenían aquellos con diagnóstico establecido de angina de pecho, infarto de miocardio,
ictus, ataque isquémico transitorio, claudicación intermitente o aneurisma de aorta abdominal o que
hubieran sido sometidos a un procedimiento de revascularización arterial (coronaria, carotídea o de
arterias periféricas de las extremidades inferiores)
percutánea y/o quirúrgica, así como cirugía de
aorta abdominal.
Tras 4 años de seguimiento, se analizaron datos
de mortalidad, con sus causas correspondientes, y
morbilidad, considerando como tal los ingresos
hospitalarios durante dicho periodo, diferenciados
por sus causas. La causa de muerte se obtuvo del
informe del certificado de defunción y las hospitalizaciones, del correspondiente informe de alta hospitalaria, documentos ambos que constaban en las
historias clínicas de los correspondientes centros de
salud.
Análisis estadístico
Los resultados de variables cualitativas se expresan
en frecuencias absolutas y porcentajes y los resultados de variables cuantitativas, en forma de media ± desviación estándar o mediana [intervalo intercuartílico] según tengan o no distribución normal.
Para comparar valores entre grupos, se utilizaron, en
el caso de variables paramétricas, las diferencias de
medias, la prueba de la t de Student para muestras
independientes y la prueba de la U de Mann-Whitney para variables no paramétricas. Se hizo
análisis estadístico descriptivo basado en tablas de
frecuencia de variables categóricas y se utilizó el test
de la χ2 de Pearson para contrastar la significación
de asociación entre variables cualitativas.
La probabilidad de supervivencia durante el seguimiento se calculó mediante la prueba de Kaplan-Meier, y se utilizó el test de rangos logarítmicos
para comparar las curvas entre subgrupos. Se realizó un análisis univariable para eventos cardiovasculares (muerte y/o ingreso), y las variables estadísticamente significativas fueron incluidas en el
análisis multivariable de Cox, aplicando el método
«adelante condicional». Las variables que mantuvieron su significación (edad, hipertensión arterial
[HTA], IMC, albuminuria, ECV previa, tratamiento con diuréticos, bloqueadores beta, inhibidores de la enzima de conversión de angiotensina
[IECA] y antagonistas de los receptores de la angiotensina II [ARA-II]) fueron las que finalmente se
utilizaron para ajustar el modelo de Cox, y se expresaron sus resultados como hazard ratio (HR)
con intervalos de confianza (IC) del 95%.
Para el tratamiento estadístico se usó el programa
SPSS para Windows, en su versión 14.0. Se consideraron estadísticamente significativas las diferencias con probabilidad de error tipo I < 5%. Se estimó que para detectar diferencias > 5% en la
mortalidad entre varones y mujeres (objetivo de
este subanálisis), se precisaría de 621 individuos en
cada grupo para una potencia del estudio del 90%.
RESULTADOS
Características de la población estudiada
Se incluyó a 1.423 pacientes diabéticos, de los que
el 7,9% tenía DM1 (el 5,1% de los varones y el
10,6% de las mujeres). Las características de dicha
población comparada por sexos se muestran en la
tabla 1. Como se observa, la muestra tiene una distribución casi equilibrada por sexos, con el 49,7%
de varones (n = 707) y el 50,3% de mujeres
(n = 716). La media de edad era 66 (intervalo,
18-97) años, significativamente mayor la de las mujeres. El 64% de los individuos estudiados eran hipertensos; el 70%, dislipémicos, y más de la mitad
tiene alguna ECV o lesión de órgano diana concomitante. Todos los factores de riesgo, excepto el tabaquismo, son más frecuentes en mujeres.

En la tabla 1 también se muestra la diferente distribución de ECV y albuminuria según el sexo, y se
observa una mayor presencia de enfermedad cardiovascular, sobre todo en forma de cardiopatía isquémica, así como un mayor porcentaje de lesión
de órganos diana en los varones.
Si observamos los tratamientos, en la tabla 1
podemos ver que un mayor porcentaje de mujeres recibe IECA y/o ARA-II y diuréticos respecto a los varones, junto con un mayor grado
de insulinización.
No se encuentran diferencias en el número de fármacos para el control de la diabetes entre los varones y las mujeres; con monoterapia encontramos
el 72,7% de varones y el 72,4% de mujeres, y tomando tres o más fármacos, el 2,7 y el 4,5%, respectivamente. Se constata una importante correlación
entre HTA y tratamiento con diuréticos (el 29,1%
de los pacientes hipertensos y el 4,8% de los no hipertensos; p < 0,001), y esta relación es incluso
mayor en las mujeres (el 34,9% de las hipertensas y
el 6,3% de las no hipertensas).
Tal como se muestra en la tabla 2, la presión arterial sólo está controlada en el 14% de los hipertensos y las cifras de glucemia basal, en el 22% de
la cohorte analizada. Las mujeres presentan un
peor control glucémico expresado en forma de glucohemoglobina, cifras más elevadas de colesterol
total y valores de cHDL más bajos respecto a los
varones.

Mortalidad y morbilidad
Después de un seguimiento medio de 44,6 ±
10,2 (mediana, 48,1) meses, la mortalidad total
fue del 6,2%; el 49% de las muertes fue por causa
cardiovascular; la tasa general de ingresos hospitalarios alcanzó el 30%. En la tabla 3 se recogen
las tasas de mortalidad y de hospitalización, así como sus causas, para el conjunto de la muestra
y por sexo.

La mortalidad no fue mayor entre las mujeres
que entre los varones diabéticos, tanto en general
como por causas. La probabilidad actuarial de supervivencia a los 4 años es del 93,8% en todo el
grupo.
Al realizar un análisis multivariable, resultaron
ser predictores independientes de morbimortalidad
la edad y tener ECV, la presencia de albuminuria y
estar en tratamiento con diuréticos, y ajustando por
sexo se mantienen los mismos predictores (tabla 4).

Como muestran las curvas de Kaplan-Meier
(fig. 1), la probabilidad de supervivencia según el
sexo no es diferente (log-rank test, p = 0,489). En cambio, en la muestra de mujeres (fig. 2) se observa
una mayor mortalidad en presencia de ECV previa
(log-rank test, p = 0,009), que no se mantiene al
ajustarla por otras variables (figs. 3 y 4).

Fig. 1. Probabilidad de supervivencia de
los pacientes del estudio Diabetes-Barbanza. Distribución en función del sexo.
Análisis univariable.

Fig. 2. Probabilidad de supervivencia de
las mujeres del estudio Diabetes-Barbanza, en función de la presencia de enfermedad cardiovascular previa. Análisis univariable. ECV: enfermedad cardiovascular.

Fig. 3. Riesgo de eventos cardiovasculares (muerte y/o ingreso) de los pacientes del estudio Diabetes-Barbanza, ajustado por edad, hipertensión arterial,
índice de masa corporal, albuminuria, diuréticos, bloqueadores beta, antagonistas de los receptores de la angiotensina II, e inhibidores de la enzima de conversión de angiotensina. ECV: enfermedad cardiovascular; HR: hazard ratio; IC: intervalo de confianza.

Fig. 4. Riesgo de muerte por causa cardiovascular en los pacientes del estudio Diabetes-Barbanza, ajustado por edad, hipertensión arterial, índice de masa
corporal, albuminuria, diuréticos, bloqueadores beta, antagonistas de los receptores de la angiotensina II, e inhibidores de la enzima de conversión de angiotensina. ECV: enfermedad cardiovascular; HR: hazard ratio; IC: intervalo de confianza.
Tampoco la combinación de muerte y hospitalización cardiovascular en nuestra serie de diabéticos
fue significativamente mayor en las mujeres que en
los varones (tablas 5 y 6).


DISCUSIÓN
En el presente estudio, que incluye una importante cohorte no seleccionada de pacientes diabéticos seguida de forma prospectiva por médicos de
atención primaria, se observa que el riesgo de esos
pacientes de sufrir una complicación cardiovascular
(muerte y/o hospitalización por causa cardiovascular) durante el seguimiento no está influido por el
sexo.
Este grupo amplio de pacientes presenta las características propias de una población costera de
Galicia, caracterizada por elevada prevalencia de
HTA, elevado consumo de sal y mayor incidencia
de ictus que la observada en otras comunidades
autónomas16.
Respecto a la población general, según datos de
la Consejería de Salud Gallega para dicho periodo,
las tasas de mortalidad anual por infarto de miocardio fueron superiores en nuestros pacientes diabéticos (152,2 frente a 47,3 cada 100.000 habitantes)
y similares por ictus (76,1 frente a 78,4 cada 100.000
habitantes).
En nuestro conocimiento, el estudio Barbanza-Diabetes ha sido el primero en describir el pronóstico
a medio plazo (4 años) de una cohorte homogénea de diabéticos con y sin ECV clínica en
España16; existen otros estudios sobre la incidencia
de ECV en pacientes diabéticos, como el realizado
por Tomás et al17 en el estudio Manresa, con un seguimiento a 28 años para eventos, pero que sólo incluía a varones (n = 1.050), o trabajos como el de
Rius et al18, con escaso número de pacientes y pocos
datos respecto a mortalidad, o el de Cañón-Barroso
et al19, que identificaron retrospectivamente, en una
clínica de medicina general, una cohorte de pacientes con DM tipo 2 sin ECV al inicio (n = 190) y
observaron una incidencia acumulativa de enfermedad coronaria (angina, infarto de miocardio
mortal o no mortal) a 10 años del 14,7%, con el
13,3% en los varones y el 16% en las mujeres.
Por otro lado, este trabajo es uno de los primeros
realizados en España que muestra un pronóstico similar entre mujeres y varones diabéticos en cuanto
a mortalidad y eventos cardiovasculares.
Diversos estudios han investigado el riesgo cardiovascular de los diabéticos según el sexo, con resultados muy heterogéneos; así, una gran mayoría
se ha centrado en la relación entre DM y cardiopatía isquémica, y en ellos esa asociación parece
más fuerte en las mujeres que en los varones20,21, con seguimientos muy variables y tamaños de
muestra muy diferentes9,10,22, lo que indicaría que
tener diabetes puede reducir la diferencia en el
riesgo explicada por el sexo en probabilidad de coronariopatía y mortalidad asociada. Muchos de estos estudios variaban en cuanto a los ajustes por
factores de confusión importantes, los datos de las
mujeres no estaban disponibles en muchas ocasiones y la influencia de una ECV ya establecida a
menudo no había sido considerada en el análisis de
diabetes y riesgo de futuros eventos isquémicos. Un
perfil de riesgo cardiovascular menos favorable en
las mujeres diabéticas9,23 y unas estrategias de tratamiento menos efectivas en este grupo9 se postulan
como una explicación para la diferente influencia
de la diabetes en la mortalidad por coronariopatía
entre los sexos23.
Los metaanálisis realizados también muestran resultados variables, tanto a favor como en contra, al
respecto de una influencia del sexo2,9-10, y en alguno2
incluso se afirma que la equivalencia de riesgo entre
tener una DM aislada e infarto previo aislado, ya
propugnada por Haffner et al24, es más cierta para
las mujeres. En un estudio epidemiológico reciente
con 3 millones de daneses25, se ha mostrado claramente que la afirmación de Haffner et al en cuanto
a un riesgo similar en diabéticos mayores de 30
años de edad tratados farmacológicamente sin infarto y pacientes con infarto previo era cierta; en
cambio, no se observaron diferencias por sexo en
esa muestra en cuanto a ese efecto de la diabetes; también se confirmó de nuevo el importante efecto
aditivo del infarto previo y la DM en cuanto a pronóstico, aspecto también destacado en otros trabajos, como el de Dale et al26, donde se asociaba un
peor pronóstico si concurrían DM y ECV previa,
sin diferencias por sexo en este aspecto. Esta última
afirmación es controvertida y en otros trabajos
publicados7,11,20,27 se ha observado mayor impacto
de la asociación coronariopatía previa y diabetes en
el sexo femenino.
Es muy probable que en nuestro estudio uno de
los motivos que puede estar justificando la ausencia
de un efecto del sexo en las mujeres sería el menor
porcentaje de coronariopatía previa respecto a los
varones (el 9,8 frente al 16,4%; p = 0,002) y dentro
del propio grupo de mujeres diabéticas; así, la supervivencia de las mujeres con cardiopatía isquémica previa respecto a las que no la presentaban fue
similar (el 89,36 frente al 93,67%; p = 0,2639).
Otro aspecto relacionado con el pronóstico y que
puede estar influyendo es el grado de tratamiento y
control de la población femenina; la mayor infrautilización de fármacos recomendados por las guías respecto a los varones y, por otro lado, la menor eficacia de algunos principios activos en las mujeres,
descritos en estudios previos, hacen que no se alcance
en esta población el grado de control exigido para
objetivar una mejora en la mortalidad6,28,29. Estas diferencias en el tratamiento por el sexo han sido reflejadas en el estudio ESPERANZA30, de escala nacional, en el que se observa un menor porcentaje de
antiagregación e hipolipemiantes en mujeres diabéticas, sin otras diferencias en los demás grupos farmacológicos. En nuestro estudio los antiagregantes
también se prescriben en un menor porcentaje,
aunque había un menor número de casos de coronariopatía en las mujeres; en cambio, los hipolipemiantes se prescriben sin diferencias entre sexos. Es
curioso observar que en nuestro grupo de pacientes
también hay un significativamente menor control terapéutico de los lípidos (colesterol total y cHDL) y
valores de glucohemoglobina en las mujeres, lo que
no supone, sin embargo, un peor pronóstico respecto
a los varones.
Como en otros estudios11,26,27, el grupo de mujeres
diabéticas presenta mayor acumulación de factores
de riesgo y más edad, que es otra de las causas con
que se intenta explicar ese peor pronóstico del sexo
femenino, pero los varones presentan más tabaquismo (importante factor para cardiopatía isquémica), más ECV y afección de órgano diana, lo que
quizá compense esa mayor agrupación de factores
de riesgo.
Merece un comentario especial que en nuestra
serie la edad, tener ECV, la presencia de albuminuria
y seguir tratamiento con diuréticos hayan sido determinantes independientes de morbimortalidad.
Los tres primeros son factores identificados en la
práctica totalidad de los registros sobre enfermedades cardiovasculares, y el tratamiento con diuréticos probablemente indique, por un lado, la influencia de la insuficiencia cardiaca y, por otra, la
necesidad de un mayor número de fármacos para
controlar una HTA más evolucionada.
En lo que respecta a la albuminuria como factor
pronóstico, es conocido su valor por los resultados
que mostró un subestudio del ensayo Heart
Outcomes Prevention Evaluation (HOPE)31, donde
se mostraba que la albuminuria suponía un aumento de mortalidad de casi el doble respecto a la
ausencia de excreción significativa de albúmina, y
hay múltiples referencias que apuntalan dicho
hallazgo32.
Limitaciones del estudio
Haber tenido más de un 7% de pérdidas durante
el seguimiento podría estar teniendo cierta influencia en los resultados, aunque sería similar a lo
descrito en registros poblacionales de enfermedades
cardiovasculares.
Nuestros hallazgos se limitan a un seguimiento
de los pacientes durante un periodo de 4 años, por
lo que se deberá continuarlo para poder confirmar
dicha evolución a más largo plazo.
Por otra parte, en una gran mayoría de los pacientes no se registraron los posibles cambios en la
estrategia terapéutica durante el seguimiento, que
además del tratamiento inicial podría haber influido de algún modo en el pronóstico, limitación
que tienen casi todos los registros.
Además, durante el seguimiento es posible que
algún paciente haya sufrido alguna complicación
cardiovascular que no requiriera hospitalización, lo
que podría hacer que se hubiese subestimado el
riesgo cardiovascular de nuestra población. Es posible que haya una subestimación de la mortalidad
en nuestro estudio, ya que algunos pacientes con
pérdida de seguimiento pueden haber fallecido en
ese tiempo.
También hay una limitación metodológica en
cuanto al conocimiento de la duración de la DM,
dato no recogido de la mayoría de los pacientes,
aunque probablemente la evolución temporal sea
similar en ambos sexos en nuestra serie; la obtención de este dato podría haber influido en el resultado final del análisis, pues se sabe que el efecto de
la DM en la mortalidad cardiovascular puede ser de
mayor magnitud cuanto mayor sea la duración de
la DM y que ese efecto en algunos estudios también
parece ser superior en las mujeres33.
Finalmente, que se trate de un registro en el que
los médicos directamente responsables de los pacientes realizan y registran el diagnóstico de DM, otros factores de riesgo y ECV concomitante, las
características del tratamiento y las complicaciones
cardiovasculares durante el seguimiento; aunque
también sería un elemento de calidad que destacar.
CONCLUSIONES
En este estudio no se observan diferencias en el
pronóstico a medio plazo en cuanto a mortalidad y
morbilidad cardiovascular entre mujeres y varones
diabéticos de una única área geográfica, a pesar de
diferencias clínicas y terapéuticas.
Nuestros datos reflejan por primera vez en un
grupo de pacientes diabéticos de población española la influencia del sexo en el pronóstico y sus determinantes. La ausencia de diferencias en dicho
pronóstico refuerza en nuestro medio las actuales
recomendaciones terapéuticas para reducir el riesgo
cardiovascular de los diabéticos, que no establecen
diferencias en función del sexo.
Al final del artículo se incluye una relación de los investigadores
participantes en el estudio Barbanza.
INVESTIGADORES DEL GRUPO BARBANZA
J.M. Fernández-Villaverde, G. Allut-Vidal, J.
Domínguez-López, J.L. Gómez-Vázquez, P. de
Blas-Abad, C. Pastor-Benavent, A. Fernández-Seoane, J. Maestro-Saavedra, M.J. Alvear-García,
M.A. Pérez-Llamas, R. Besada-Gesto, J.A. Santos-Rodríguez, M. Lado-López, V. Turrado-Turrado, L. Vaamonde-Mosquera, A. Lado-Llerena, M.A.
Juiz-Crespo, M. Sánchez-Loureiro, E. Rodríguez-Moldes, J. Dopico-Pita, G. Gutiérrez-Fernández, J.
Torres-Colomer, R. Blanco-Rodríguez y A. Nores-Lorenzo.
ABREVIATURAS
ARA-II: antagonistas de los receptores de la
angiotensina II.
DM: diabetes mellitus.
ECV: enfermedad cardiovascular.
HR: hazard ratio.
HTA: hipertensión.
IECA: inhibidores de la enzima de conversión de
angiotensina.
Full English text available from:
www.revespcardiol.org
Correspondencia: Dr. J.R. González-Juanatey.
Servicio de Cardiología. Hospital Clínico.
Travesía Choupana, s/n. 15706 Santiago de Compostela. A Coruña.
España.
Correo electrónico: jose.ramon.gonzalez.juanatey@sergas.es
Recibido el 12 de diciembre de 2008.
Aceptado para su publicación el 19 de octubre de 2009.
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