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INTRODUCCIÓN
La disfunción renal está aceptada como un predictor independiente de mal pronóstico en los pacientes con insuficiencia cardiaca. Este hecho adquiere gran relevancia, pues la disfunción renal es
un hallazgo frecuente en los pacientes con insuficiencia cardiaca. En los grandes registros de pacientes internados por insuficiencia cardiaca aguda
descompensada (ICAD), tiene disfunción renal de
grado moderado o severo alrededor de un 30% de
los pacientes y este valor puede superar el 50% si se
considera también la disfunción renal leve1-5.
Los pacientes internados por ICAD, pueden presentar empeoramiento de la función renal (EFR).
El EFR puede causar hospitalizaciones más prolongadas y en algunos estudios se ha asociado con aumento de la mortalidad y de los reingresos en el
seguimiento6,7.
El objetivo de este estudio fue determinar, en una
serie actual de pacientes, la incidencia, los predictores y el pronóstico a 1 año de los pacientes ingresados por ICAD que presentan EFR durante su
hospitalización.
MÉTODOS
En este estudio observacional de cohortes, retrospectivo, se incluyó a 200 pacientes consecutivos que
ingresaron con diagnóstico de ICAD en la Unidad
Coronaria del Hospital Italiano de Buenos Aires,
desde el 1 de enero de 2006 al 31 de marzo de 2007.
Los criterios de ingreso en la Unidad Coronaria
fueron: a) hipotensión arterial; b) requerimiento de
medicación intravenosa en infusión continua (inotrópicos, diuréticos, vasodilatadores), o c) requerimiento de oxígeno suplementario. Se clasificó a los
pacientes según las categorías que estipulan las
guías para el diagnóstico y el tratamiento de la
Sociedad Europea de Cardiología (tipo I: descompensada, de novo o por descompensación de una insuficiencia crónica; tipo II: hipertensiva; tipo III:
edema agudo de pulmón; tipo IV: shock cardiogénico; tipo V: alto volumen minuto, y tipo VI: insuficiencia derecha predominante)8,9. La capacidad funcional habitual previa al ingreso se categorizó según
la clasificación de la New York Heart Association
(NYHA). Se excluyó a los pacientes que presentaban un síndrome isquémico agudo, valvulopatías
primarias severas, tromboembolia pulmonar, taponamiento cardiaco, insuficiencia cardiaca tras cirugía cardiaca o con trasplante de órganos en tratamiento inmunosupresor. Se excluyó a los pacientes
con fallo multiorgánico o sepsis y a quienes se practicaron estudios con material de contraste durante
la hospitalización. Se decidió excluir a los pacientes
en tratamiento dialítico crónico o que lo requirieran
durante las primeras 24 h del ingreso, por tratarse
de un grupo particular con un grado mayor de enfermedad renal.
A todos los pacientes se les realizaron los análisis
de laboratorio habituales, que incluían la determinación de uremia y creatinina sérica diarias. La tasa
de filtrado glomerular (TFG) se estimó según la
ecuación simplificada MDRD (Modification of
Diet in Renal Disease), aceptada como una estimación validada del filtrado glomerular en los pacientes con insuficiencia cardiaca10,11.
La función renal basal, al ingreso, se consideró12 normal cuando la TFG era > 90 ml/min/1,73 m2, disminuida en forma leve entre 60 y 90 ml/
min/1,73 m2, moderada entre 60 y 30 ml/min/1,73 m2 y severa cuando la TFG era < 30 ml/min/1,73 m2.
El EFR se definió por un doble requisito: que la
creatinina sérica aumentara su valor absoluto al
menos 0,3 mg/dl y que además aumentara al menos
un 25% con respecto al valor basal13. La función
ventricular izquierda, evaluada por ecocardiografía,
se consideró conservada cuando la fracción de eyección era
≥ 50%.
Los objetivos del estudio fueron determinar: a) la
frecuencia y los predictores de EFR durante la hospitalización; b) la frecuencia y los predictores de
mortalidad o reingreso por insuficiencia cardiaca a
1 año de seguimiento en los grupos con o sin EFR,
y c) los días de hospitalización según tuvieran EFR
o no.
Análisis estadístico
Asumiendo una relación de 2:1 de los pacientes
sin EFR con respecto a los con EFR y con una frecuencia estimada de eventos (muerte o reingreso
por insuficiencia cardiaca) a 1 año del 40% en los
pacientes con EFR, se calculó que el tamaño muestral debería ser de 200 pacientes para detectar, con
una confianza del 95% y una potencia del 80%, una
reducción del riesgo de un 50% en el grupo sin EFR
con respecto al grupo con EFR.
Las variables continuas se expresan con su media
aritmética y su desviación estándar o con la mediana y su intervalo intercuartílico, según la distribución fuera gaussiana o no, y las discretas, por su
porcentaje. Los datos continuos con distribución
gaussiana se compararon con el test de la t de
Student y aquellos sin distribución gaussiana, con
el test rank-sum de Wilcoxon; los datos discretos se compararon con la prueba de la
χ2 o el test de
Fisher. Todas las variables que en el análisis univariable presentaron una p < 0,1 fueron incluidas en
los modelos multivariables. Para identificar las variables independientes predictoras de EFR, se empleó un modelo multivariable de regresión logística
y para la predicción de muerte o reingreso por insuficiencia cardiaca se aplicó un análisis multivariable
de riesgos proporcionales de Cox. Debido a la participación de la creatinina en el cálculo de la TFG,
en el análisis multivariable, tanto para predecir el
EFR como la muerte o reingreso, se probaron dos
modelos, uno que incluye sólo la creatinina y otro
que incluye sólo la TFG, y se seleccionó el modelo
que mostrara mejor asociación con el punto final
analizado.
La frecuencia de mortalidad o reingreso por insuficiencia cardiaca al año se analizó con las curvas
de Kaplan-Meier, y las diferencias entre los grupos
con y sin EFR se compararon con el log-rank test.
Se aceptó como estadísticamente significativa una
diferencia con valor de p < 0,05. Todos los análisis
fueron realizados con el programa estadístico Stata 7.0 (Stata Statistical Software, versión 7.0, Stata
Corporation).
RESULTADOS
Características de la población total
El promedio de edad de los 200 pacientes incluidos era 78 ± 14 años y el 43% eran mujeres. La
creatinina sérica promedio al ingreso fue 1,57 ±
0,6 mg/dl y la TFG, 59,5 ± 17 ml/min/1,73 m2.
Presentaron TFG normal al ingreso el 18% de los
pacientes; deterioro leve, el 27% y deterioro moderado o severo, el 55%. Otras características se exponen en la tabla 1. La presentación clínica de la
insuficiencia cardiaca según la Sociedad Europea de
Cardiología y la capacidad funcional habitual
previa a la hospitalización se describen en la
tabla 2.


Según los criterios preestablecidos, sufrieron un
EFR durante la hospitalización 46 pacientes (23%).
Características de los pacientes con
empeoramiento de la función renal
Sometidos al análisis univariable, los pacientes
que sufrieron un EFR eran de edad más avanzada,
en promedio 10 años más que aquellos sin EFR,
con mayor porcentaje de mayores de 80 años y más
frecuente etiología isquémica. La función renal al ingreso medida por el valor de creatinina sérica y la
TFG fue significativamente peor en el grupo con
EFR y la presión arterial sistólica al ingreso también fue menor en estos pacientes. No se observaron diferencias en otras variables analizadas
(tabla 1). La presentación clínica según la Sociedad
Europea de Cardiología fue similar en los grupos
con y sin EFR, salvo para el tipo IV (shock cardiogénico) que en todos los casos se asoció con EFR.
Con respecto a la capacidad funcional de la NYHA
previa a la hospitalización, no hubo diferencias
entre los dos grupos (tabla 2).
Antes de su hospitalización, el grupo que luego
sufrió EFR utilizaban significativamente menos inhibidores de la enzima de conversión de angiotensina (IECA) o antagonistas de los receptores de la
angiotensina II (ARA-II) y antialdosterónicos, sin
que se observara diferencia en el resto de la medicación (tabla 3).

Durante la hospitalización, todos los pacientes
recibieron furosemida intravenosa, pero la dosis
total fue significativamente mayor en los que desarrollaron EFR. Se usaron inotrópicos intravenosos
en el 23% de los pacientes, con una tendencia no
significativa a mayor uso en el grupo con EFR; se
mantuvo la menor utilización de IECA o ARA-II y
antialdosterónicos (tabla 4).

Se incorporaron en el análisis multivariable las
variables con valor de p < 0,1 en el univariable y
aquellas con reconocida importancia biológica
(edad, sexo).
Las variables consideradas para incluirlas en el
análisis multivariable fueron: edad mayor de 80
años, sexo, etiología isquémica, diabetes mellitus,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrilación auricular, fracción de eyección ventricular izquierda < 50%, creatinina sérica, TFG, presión arterial sistólica < 90 mmHg al ingreso, capacidad
funcional de la NYHA > II, uso de IECA o
ARA-II, antialdosterónicos, dosis de furosemida
intravenosa y uso de inotrópicos intravenosos.
Los predictores independientes de EFR fueron: la
edad mayor de 80 años, la insuficiencia renal al ingreso definida por una TFG < 60 ml/min/1,73 m2 y
la presión arterial sistólica al ingreso < 90 mmHg
(tabla 5).

Pronóstico
El promedio de seguimiento fue de 416 ± 143 días
y se dispuso de la información del seguimiento en el
96% de los casos.
El punto final combinado de muerte o reingreso
por insuficiencia cardiaca acumulativo a 1 año se
observó en 66 pacientes (33%), 22 (47,8%) en el
grupo con EFR y 44 (28,2%) en el grupo sin EFR.
Fallecieron 37 pacientes (18,5%), 12 (26%) en el
grupo con EFR y 25 (16%) en el grupo sin EFR.
Excluidos los 20 pacientes (10%) fallecidos durante
la hospitalización inicial, 7 (5,2%) del grupo con
EFR y 13 (8,3%) sin EFR, y 8 pacientes perdidos en el seguimiento, se rehospitalizaron 29 pacientes
(16,9%), 10 (29,4%) que habían presentado EFR y
19 sin EFR (13,7%).
La supervivencia libre de internaciones por insuficiencia cardiaca analizada con las curvas de
Kaplan-Meier y evaluada con el log-rank test fue
significativamente inferior (p < 0,01) en el grupo
que sufrió EFR (fig. 1). No hubo diferencias significativas en la supervivencia analizada en forma aislada (hazard ratio [HR] = 1,61; intervalo de confianza [IC] del 95%, 0,75-2,23; p = 0,1), pero sí en
las rehospitalizaciones, que fueron más frecuentes
en el grupo con EFR (HR = 2,38; IC del 95%, 1,68-2,95; p = 0,002) (fig. 2).

Fig. 1. Curva de Kaplan-Meier de supervivencia libre de rehospitalizaciones por
insuficiencia cardiaca analizada por log-rank test. EFR: empeoramiento de la función renal.

Fig. 2. Curvas de Kaplan-Meier analizadas por log-rank test. A: análisis de supervivencia. B: pacientes libres de rehospitalizaciones por insuficiencia cardiaca. EFR: empeoramiento de la función renal.
La mediana [intervalo intercuartílico] de hospitalización fue de 9 [6-16] días para los pacientes con
EFR y 4 [2-8] días para los pacientes sin EFR
(p < 0,05).
En el análisis multivariable para mortalidad o reingreso, se consideraron las mismas variables analizadas para el EFR y se agregó como otra variable
el EFR. Las variables con un valor de p < 0,1 y
aquellas con reconocida importancia biológica se
incluyeron en el modelo multivariable. El EFR se
mantuvo asociado en forma independiente con el
punto final combinado (HR ajustada = 1,65; IC del
95%, 1,12-2,67). Otras variables asociadas en forma
independiente fueron la edad mayor de 80 años, la
TFG < 60 ml/min/1,73 m2, y la capacidad funcional
previa > II (todas, p < 0,05) (tabla 6).

DISCUSIÓN
Es incuestionable la importancia social y económica de la insuficiencia cardiaca. Se trata de una
afección muy prevalente y con alto impacto económico en el sistema de salud14.
La insuficiencia renal es una comorbilidad que se
asocia frecuentemente con la insuficiencia cardiaca
y está demostrada su asociación negativa con el
pronóstico2-5,15-17. En los pacientes internados por
ICAD puede producirse EFR por varios mecanismos: la situación hemodinámica, la activación de
mecanismos neurohumorales, la acción de citocinas
inflamatorias y la utilización de fármacos que alivian los síntomas pero pueden empeorar la función
renal18,19.
La hipotensión arterial y el bajo volumen minuto,
con la consiguiente disminución del flujo renal, intervienen como mecanismos fundamentales para alterar la función renal; la congestión renal observada
en la insuficiencia derecha también produce alteraciones de la hemodinamia intrarrenal20. Los mecanismos compensadores pueden empeorar la función
renal, y la estimulación del sistema renina-angiotensina-aldosterona y del sistema nervioso simpático
puede disminuir aún más el flujo renal. La retención de sodio exacerbada por los mecanismos compensadores mencionados y la retención hídrica por el aumento de secreción de vasopresina pueden
agravar la congestión renal18,21,22. La concentración
de citocinas, más elevada en la insuficiencia cardiaca grave, puede producir hipotensión arterial y
empeorar la perfusión renal23. En esta serie de pacientes consecutivos internados por ICAD, que por
edad, distribución por sexos, función ventricular y
comorbilidades es una muestra representativa de
los pacientes ingresados en las unidades de cuidados
intensivos cardiológicos de hospitales generales, un
78% presentaba al ingreso algún grado de insuficiencia renal y en el 55% fue al menos moderado
(TFG < 60 ml/min/1,73 m2). En esta frágil situación
es fácil comprender que los mismos mecanismos
desencadenantes de la ICAD, como una taquiarritmia, anemia o infección, pueden empeorar la
función renal y que los fármacos utilizados, como
los diuréticos y los vasoactivos, puedan llevar al
EFR. Se observó EFR en el 23% de los casos. La
frecuencia del EFR coincide con la observada en
otros estudios7,13,24-26.
La definición de EFR no es homogénea, algunos
trabajos usaron el aumento absoluto de la cratinina
en 0,3 mg/dl6,27; otros, 0,5 mg/dl24 o un aumento del
25% con respecto al valor basal o que excediera
2 mg/dl25, y en un estudio se exigió un aumento del
25% de la urea plasmática o una caída del 25% de
la TFG26. En nuestro estudio, al igual que en otro
de reciente publicación, se requirió que la creatinina
sérica aumentara al menos 0,3 mg/dl y además un
25% del valor basal, lo que permite corregir las diferencias en la caída de la TFG que se produce de
acuerdo con el valor basal de la creatinina13.
Predictores de empeoramiento de la función
renal
En la bibliografía se mencionan diferentes predictores. La disfunción renal previa o en el momento
del ingreso se señala en la mayoría de los estudios6,7,13,24,25. Otros predictores son la fibrilación auricular y el edema agudo de pulmón6, la edad avanzada7, la capacidad funcional previa y la fracción de
eyección13, la diabetes mellitus, la hiponatremia, la
insuficiencia diastólica24, la necesidad de altas dosis
de diuréticos13,25,27 y el uso de antagonistas de los
canales del calcio27. En un estudio retrospectivo con
más de 1.000 pacientes, el antecedente de insuficiencia cardiaca, diabetes mellitus, creatinina
> 1,5 mg/dl o presión arterial sistólica > 160 mmHg
al ingreso permitió construir una puntuación para
estratificar el riesgo de EFR: a mayor puntuación,
mayor la probabilidad de EFR28.
En nuestro análisis, por la relación entre la creatinina y el cálculo de la TFG, estas dos variables se
incorporaron de forma aislada a distintos modelos
multivariables, y la TFG presentó mayor asociación con EFR que el valor de creatinina. Los pacientes que tenían al ingreso disfunción moderada o
severa de la función renal (TFG < 60 ml/
min/1,73 m2) duplicaron el riesgo de EFR respecto
a aquellos con una mejor TFG. Aunque la mayoría
de los estudios coinciden con esta información, en
un análisis del estudio ESCAPE (Evaluation Study
of Congestive Heart Failure and Pulmonary Artery
Catheterization Effectiveness) el EFR no mostró
asociación con la creatinina ni con la TFG al ingreso, y al dicotomizar a la población por la TFG,
los pacientes con TFG < 60 ml/min/1,73 m2 tuvieron sólo una tendencia no significativa a mayor
EFR. La diferencia con nuestro estudio puede deberse a que excluyeron a los pacientes con creatinina > 3,5 mg/dl y que la TFG promedio fue muy
superior a la de nuestra población29.
La edad se constituyó en otro de los predictores
independientes del EFR. Los pacientes que sufrieron EFR eran significativamente más viejos y el
riesgo de EFR aumentaba a medida que aumentaba
la edad. La tercera variable asociada en forma independiente con EFR fue la hipotensión arterial. Esta
asociación es explicable por los fenómenos hemodinámicos y los mecanismos compensadores que se
desencadenan en la insuficiencia cardiaca.
Un tema en discusión es si el mayor uso de fármacos ocasiona el EFR o estos pacientes están más
graves y tienen más probabilidad de EFR. Algunos
estudios mostraron que el EFR se asoció con mayor
uso de diuréticos13. En nuestra serie, aunque el
grupo con EFR recibió más diuréticos de asa, al
aplicar el análisis multivariable se perdió esta asociación. El grupo con EFR, antes de su ingreso y
durante la hospitalización, recibió con menos frecuencia IECA o ARA-II y antialdosterónicos, probablemente por el mayor deterioro de la función
renal basal y porque el EFR limitó su uso. Nuestros
datos apoyan la hipótesis de que se trataba de una
población en mayor riesgo y más anciana, la etiología isquémica fue más frecuente, el cuadro de shock se observó exclusivamente en este grupo, que
recibió más diuréticos, y hubo tendencia a mayor
uso de inotrópicos en la hospitalización.
Valor pronóstico del empeoramiento
de la función renal
Los pacientes con EFR permanecieron más
tiempo hospitalizados. Este resultado coincide con
la información publicada hasta la fecha6,7,13,24,25,27. Aunque no hemos analizado los mayores costes de
la prolongación de la hospitalización, resulta obvia
la respuesta y se ha comunicado que, corregido por
potenciales confusores, el EFR se asocia con una
mayor estancia hospitalaria y mayores costes
económicos30.
Basados en el número de ingresos en nuestro
centro y los cálculos de tamaño muestral, hemos
elegido utilizar un objetivo combinado de muerte o
reingreso por insuficiencia cardiaca a los 12 meses
de seguimiento. Más allá de la limitación dada por
el número de pacientes y reconociendo que la variable mortalidad es la más importante, se considera que combinarla con un evento no fatal como
las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca tiene
importancia clínica y económica y se asocia con un
mayor riesgo futuro de muerte31.
El EFR, aún ajustado por otras variables clínicas,
mantuvo el valor independiente para predecir
muerte o reingreso por insuficiencia cardiaca, esto
fue debido a la mayor frecuencia de reingresos. La
mortalidad fue menor, sin alcanzar significación estadística en el grupo con EFR, pero el estudio carecía de potencia estadística suficiente para detectar
cambios en la mortalidad.
Varios estudios han mostrado un aumento de la
mortalidad en la etapa hospitalaria7,24,27 o hasta 60 días del alta26; sin embargo, varios de ellos no realizaron análisis multivariable para identificar el valor
independiente del EFR7,24,26. Pocos estudios continuaron el seguimiento más allá de la etapa hospitalaria e incluyeron un análisis multivaria ble13,25.
No todas las publicaciones concuerdan con este
resultado; en un estudio multicéntrico europeo, los
pacientes que tuvieron EFR, aunque tuvieron un
tiempo de hospitalización más prolongado, no presentaron mayor mortalidad o mayor frecuencia de
reingresos6. El EFR se definió por un aumento de
la creatinina sérica > 0,3 mg/dl, pero debe mencionarse que en el estudio de Metra et al13, cuando utilizaron como definición sólo el aumento de la creatinina sérica > 0,3 mg/dl, el EFR perdió valor
independiente para predecir muerte o reingresos
por insuficiencia cardiaca. En el estudio ESCAPE29, la función renal basal, como en nuestra serie, se
asoció con peor pronóstico a largo plazo (muerte o
reinternación a 6 meses), pero el EFR no predijo los
eventos a largo plazo. Esto puede explicarse por
tratarse de una población diferente, con edad promedio de 56 años (en nuestra serie, 78 años) y la
TFG promedio, 71,4 ml/min/1,73 m2 (en nuestra
serie, 59,5).
Un dato interesante, aunque sin valor estadístico,
que merecería estudiarse en una serie más numerosa
es que los pacientes que sufrieron EFR, si ya tenían
una TFG al ingreso < 60 ml/min/1,73 m2, tuvieron
mayor riesgo del evento combinado que aquellos
con mejor función renal basal (HR = 2,55; IC del
95%, 0,6-4,3; p = 0,1); esto respalda el concepto de
la importancia pronóstica de la función renal en esa
población.
Las otras variables con valor pronóstico independiente, la edad avanzada y la peor capacidad funcional previa, son un hallazgo habitual en los estudios pronósticos en insuficiencia cardiaca.
Las limitaciones de este estudio son las propias
de un estudio retrospectivo, pero debe mencionarse
que en parte están minimizadas por disponer de
una única historia clínica electrónica, lo que permitió obtener con precisión la información.
Obviamente, la falta de inclusión en el análisis multivariable de algunas variables no disponibles o variables de confusión desconocidas podría modificar
los resultados. Aunque existen normativas para la
medicación durante la etapa ambulatoria, no disponemos de todos los datos, por lo que no se puede
excluir la influencia de la medicación en la evolución a largo plazo. Las conclusiones de este estudio
no pueden generalizarse a todos los pacientes ingresados por insuficiencia cardiaca, sino sólo a los que
ingresaron a unidad coronaria con características
similares a las de esta población.
CONCLUSIONES
El EFR es una complicación frecuente en los pacientes hospitalizados por ICAD y se asocia con
mayor tiempo de hospitalización y mayor frecuencia de muerte o reingresos por insuficiencia
cardiaca al año, mediada fundamentalmente por los
reingresos. Existen predictores clínicos y de laboratorio que permiten identificar, al momento del ingreso hospitalario, a la población con mayor riesgo
de EFR.
ABREVIATURAS
EFR: empeoramiento de la función renal.
IC: intervalo de confianza.
ICAD: insuficiencia cardiaca aguda
descompensada.
TFG: tasa de filtrado glomerular.
Full English text available from: www.revespcardiol.org
Correspondencia: Dr. C.A. Belziti.
Avda. Rivadavia 4216, Piso 3, Depto. 4. Ciudad de Buenos Aires (1205).
Argentina.
Correo electrónico: cesar.belziti@hospitalitaliano.org.ar
Recibido el 8 de julio de 2009.
Aceptado para su publicación el 25 de noviembre de 2009.
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