Editoriales.
Volumen 63, Número 08, Agosto 2010
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Estrategias de tratamiento y estratificación del riesgo en los síndromes coronarios agudos: ¿cómo identificar a los pacientes que se pueden beneficiar de un abordaje invasivo temprano?
Robbert J. de Winter a
a Departamento de Cardiología. Centro Médico Académico. Ámsterdam. Países Bajos.
Rev Esp Cardiol.2010; 63 :888-9
Pagina nueva 1
Los pacientes que presentan un dolor torácico isquémico de instauración rápida o aguda pueden ser
diagnosticados al ingreso de síndrome coronario
agudo (SCA). A pesar del carácter heterogéneo de la
enfermedad y la amplia gama de signos y síntomas
que produce, el SCA es un diagnóstico que implica
una fisiopatología común: lesión de la pared vascular
aterosclerótica, generalmente secundaria a la rotura
de una placa fibroateromatosa recubierta con una
capa fina o placa vulnerable, disección de la íntima o
denudación endotelial, con formación de un trombo
intracoronario superpuesto, que da lugar a una reducción del flujo sanguíneo en
el miocardio. Con la información aportada por el electrocardiograma de 12
derivaciones estándar obtenido al ingreso, generalmente podemos diferenciar a los pacientes con un
infarto de miocardio con elevación del segmento ST
(IMCEST) que presentan una oclusión completa de
una arteria coronaria epicárdica y necesitan un tratamiento de reperfusión inmediata de los pacientes con
un SCA sin IMCEST (SCASEST), en los que la arteria coronaria no suele estar completamente ocluida,
aunque hay una reducción del flujo sanguíneo que
causa isquemia. En los pacientes con IMCEST, la terapia de reperfusión inmediata, si es posible mediante una intervención coronaria percutánea primaria en centros especializados, constituye en la
actualidad el enfoque terapéutico recomendado. En
los pacientes con SCASEST, el tratamiento médico
antiisquémico y antitrombótico inicial puede reducir
la carga de trombo intracoronario y mejorar el flujo
sanguíneo en un grado que permita aliviar por completo la isquemia.
Los pacientes que han sido estabilizados médicamente pueden realizar pruebas de detección de isquemia mediante una prueba de esfuerzo más tarde.
Sin embargo, durante muchos años ha habido un
intenso debate respecto a si en los pacientes con
SCASEST podía ser útil una terapia de revascularización o un enfoque invasivo (o agresivo) temprano. En registros amplios se han obtenido resultados divergentes, aunque la mayoría de los
estudios indican que la revascularización se asocia a
una mejor evolución clínica1,2. Los estudios aleatorizados llevados a cabo durante la última década
han mostrado resultados contradictorios, en parte
porque el diseño de los propios estudios y las poblaciones de pacientes incluidos en la asignación
aleatoria presentaban diferencias y en parte porque
la práctica clínica y las técnicas de revascularización
utilizadas han cambiado sustancialmente con los
años. Los metaanálisis de estudios aleatorizados indican que una estrategia invasiva temprana no reduce la mortalidad, pero sí se asocia a una reducción de la variable de valoración constituida por la
muerte o el infarto de miocardio, en especial en los
pacientes en alto riesgo3.
Las características de alto riesgo son la troponina
cardiaca positiva, la presencia de diabetes mellitus,
la inestabilidad hemodinámica o rítmica y la desviación del segmento ST en el electrocardiograma.
Tanto las guías norteamericanas como las europeas
recomiendan un enfoque invasivo temprano (angiografía en las primeras 24-72 h seguida de revascularización) en los pacientes con un riesgo intermedio
o alto y un enfoque menos agresivo en los pacientes
con riesgo bajo4,5. En éstos, el riesgo que comporta
un planteamiento invasivo podría no verse compensado por los beneficios obtenidos, teniendo en
cuenta que la reducción del riesgo absoluto puede
ser modesta. Diversos subgrupos de población,
como las mujeres, los ancianos y los pacientes con
una disfunción renal de moderada a grave, estaban
infrarrepresentados en los estudios aleatorizados.
Aunque las guías recomiendan una evaluación cuidadosa del riesgo en comparación con el beneficio,
y en especial del riesgo de hemorragia que se asocia
a un mal pronóstico, la recomendación de un enfoque invasivo temprano se aplica también a las mujeres, los ancianos y los pacientes con insuficiencia renal.
En un reciente estudio en el que combinamos los
ensayos europeos sobre la estrategia de tratamiento
invasivo temprano con seguimiento a largo plazo (el
estudio Framingham and Fast Revascularization
During Instability in Coronary Artery Disease-II
[FRISC-II], el Randomized Intervention Trial of
Unstable Angina-3 [RITA-3] y el ensayo Invasive
Versus Conservative Treatment in Unstable Coronary
Syndromes [ICTUS]) para formar una base de datos
de pacientes conjunta, se puso de manifiesto una reducción de los episodios de muerte o infarto de miocardio a los 5 años de seguimiento en los pacientes con
riesgo bajo, intermedio o alto6. De nuevo, la reducción
del riesgo absoluto fue máxima, naturalmente, en los
pacientes con riesgo intermedio y alto, lo cual resalta
la importancia de la estratificación del riesgo. Es de
destacar que hubo importantes diferencias en la intensidad del tratamiento de revascularización entre los
tres ensayos al comparar el enfoque invasivo sistemático con el enfoque invasivo selectivo, de tal manera
que la revascularización en el grupo de tratamiento invasivo selectivo del estudio ICTUS fue similar a la revascularización utilizada en el grupo de tratamiento
invasivo sistemático en el ensayo RITA-3.
En estos estudios no se realizó la evaluación de la
función sistólica ventricular izquierda, por lo que el
estudio de Palau et al7 que se publica en este número de REVISTA ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA es
muy oportuno y aporta una información adicional
importante. Intuitivamente, parece razonable señalar que el mayor efecto beneficioso de la revascularización deba obtenerse en los pacientes con un
deterioro de la función sistólica, ya que dichos pacientes tendrán más riesgo y porque la disfunción
sistólica puede haber sido causada en parte por la
isquemia, por lo que podrá revertirse con la revascularización. En una cohorte de 972 pacientes con
SCASEST consecutivos de un único centro, Palau
et al identifican a un 23,4% de pacientes con disfunción sistólica en la ecocardiografía, al definirla
como una fracción de eyección < 50%. Los episodios de muerte o infarto de miocardio tras una mediana de 24 meses fueron más frecuentes en los pacientes con disfunción sistólica (el 49,8 frente al
25,5%). Tras introducir un ajuste respecto a los factores de riesgo pronósticos, incluido el propensity
score para un enfoque invasivo, el cateterismo se
asoció a una reducción del riesgo superior en los
pacientes con disfunción sistólica, con una razón de
riesgos (HR) de 0,47 (intervalo de confianza [IC]
del 95%, 0,3-0,75) en comparación con los pacientes
sin disfunción sistólica (HR = 0,09; IC del 95%, 0,63-1,29). El
estudio tiene algunas limitaciones, puesto que la variable de valoración incluye
la mortalidad por todas las causas, no hay información relativa a la mortalidad cardiaca o la debida a progresión de la insuficiencia cardiaca, y tampoco se
presenta información respecto a la función ventricular izquierda en el seguimiento.
Así pues, no se obtiene información sobre el mecanismo por el que se alcanza el efecto beneficioso.
Además, los modelos del propensity score no permiten introducir un ajuste completo respecto a
todos los factores de confusión y, por consiguiente,
el estudio se puede considerar como generador de
hipótesis. Es importante señalar que el estudio resalta que la medición de la función ventricular izquierda es de capital importancia en el estudio diagnóstico de los pacientes con SCASEST. Uno no
puede más que estar completamente de acuerdo con
las conclusiones de los autores: en el futuro serán
necesarios estudios aleatorizados para confirmar
estos resultados.
VÉASE
ARTÍCULO
EN
PÁGS. 915-24
Full English text available from:
www.revespcardiol.org
Correspondencia: Dr. R.J. de Winter.
Professor of Clinical Cardiology. Department of Cardiology, B2-137.
Academic Medical Center.
Meibergdreef 9. PO box 22660. 1100 DD Amsterdam. Países Bajos.
Correo electrónico: r.j.dewinter@amc.uva.nl
Bibliografía
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