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INTRODUCCIÓN
La cardiopatía isquémica (CI) es una enfermedad
de etiología compleja en la que intervienen factores
genéticos y ambientales y la interacción entre ellos.
Se estima que los factores genéticos explican entre
un 40 y un 55% de la variabilidad existente en la población (heredabilidad) para la aparición de CI1. En
los últimos 3 años se han realizado estudios de asociación de genoma completo (Genome-Wide Association Studies [GWAS]) que han identificado de
forma consistente nuevas variantes genéticas asociadas con diferentes enfermedades complejas, entre
ellas la CI2-8. Algunas de estas variantes genéticas
están a la vez relacionadas con algún factor de
riesgo cardiovascular clásico (FRCV), pero otras
son independientes de ellos. El descubrimiento de
estas variantes genéticas asociadas independientemente con CI puede permitir identificar nuevos mecanismos etiopatogénicos de la enfermedad y
nuevas dianas terapéuticas. Además, estas variantes
podrían utilizarse como nuevos biomarcadores para
contribuir a mejorar la capacidad de predicción del
riesgo coronario o la reclasificación de individuos
en riesgo intermedio, al aportar información adicional a la ya incluida en las funciones de riesgo clásicas9. La mejora de las funciones de riesgo mediante la incorporación de nuevos biomarcadores
tiene una gran relevancia clínica, ya que las funciones actuales tienen una sensibilidad baja y gran
parte de los casos se presentan en personas con
riesgo intermedio10.
Recientemente, la American Heart Association
(AHA) ha publicado unas recomendaciones en las
que se definen las diferentes fases en la evaluación
de los nuevos biomarcadores de riesgo y su posterior aplicación en la práctica clínica11. En la primera fase, denominada prueba de concepto, se debe determinar si el nivel de exposición al biomarcador es
diferente en individuos con y sin la enfermedad. En
fases posteriores, se deben realizar estudios de cohorte para analizar la mejora en la discriminación,
su impacto en la práctica clínica diaria y valorar la
relación entre el coste y la efectividad.
Los objetivos del presente estudio son: a) seleccionar variantes genéticas asociadas con CI e independientes de los FRCV, y b) responder a la
primera fase de la evaluación de un nuevo biomarcador propuesta por la AHA, determinando la
magnitud de la asociación entre una puntuación individual de riesgo genético, basada en el número de
alelos de riesgo acumulados que cada individuo
tiene en un grupo de variantes genéticas seleccionadas, y la presencia de CI.
MÉTODOS
Diseño del estudio
Estudio de casos y controles con datos in silico
procedentes del Consorcio de casos y controles del
Wellcome Trust (Wellcome Trust Case Control
Consortium [WTCCC])8.
Muestra en estudio
Los casos (n = 1.988) se seleccionaron de la primera fase del estudio WTCCC8. Tal como se describe en el estudio original, los casos de CI presentaban antecedentes de infarto de miocardio o
revascularización coronaria (incluidas cirugía de bypass coronario o angioplastia coronaria) antes
de los 66 años. Los controles se seleccionaron de
dos estudios diferentes: a) 2.706 controles procedentes de una cohorte británica de personas nacidas en 1958 (1958 Birth Cohort Controls
[58C])12, y b) 2.674 controles procedentes de donantes de sangre (UK Blood Services Controls
[NBS])8, ambos incluidos en el proyecto WTCCC.
Aunque en el estudio original8 se presentaron
datos de 3.004 controles, recientemente se han
puesto a disposición de la comunidad científica13 datos genotípicos individuales de un total de 5.380 controles, que son los que se han incluido en
el presente análisis.
Selección de variantes genéticas
Las variantes genéticas se seleccionaron a partir
de datos procedentes de la base de datos de GWAS
(catálogo de GWAS) del National Human Genome
Research Institute (NHGRI)14. Las variantes genéticas debían estar asociadas con CI y ser independientes de los FRCV según datos procedentes de ese catálogo14. Para identificar las variantes asociadas con CI se incluyeron los términos clínicos:
«Coronary Artery Disease», «Coronary Disease»,
«Myocardial Infarction», «Early onset Myocardial
Infarction» en la búsqueda en el catálogo de GWAS
del NHGRI. Se excluyeron las variantes con un
valor de p en el estudio descubridor > 1 ´ 10-6. De
las variantes genéticas que estuvieran relacionadas
entre sí por desequilibrio de ligamiento (r2 > 0,9;
HapMap CEU —residentes de Utah con antepasados del Norte y el Este de Europa—), se seleccionó sólo una. Para excluir las variantes asociadas
con FRCV, se buscó si había alguna asociación
entre la variante genética de interés o la región cromosómica donde se localizaba esta variante con los
FRCV en el catálogo de GWAS del NHGRI;
además, se excluyeron también las variantes localizadas en genes relacionados con los FRCV teniendo
en cuenta el conocimiento derivado de estudios previos (p. ej., gen del receptor de lipoproteínas de baja
densidad [LDL], LDLR).
Se realizó un control de calidad de los resultados
para todas las variantes genéticas seleccionadas, verificando el equilibrio de Hardy-Weinberg en controles, y que la frecuencia del alelo minoritario
fuera superior al 1%. Se realizaron también controles de calidad en los individuos y se excluyó a los
participantes que no tuvieran datos sobre al menos
una de las variantes genéticas, al no poderse generar
una puntuación para todos los alelos de riesgo posibles (19 individuos excluidos).
Para cada una de las variantes se definió un alelo
de riesgo, es decir, el nucleótido que al estar presente confiere un mayor riesgo de sufrir un acontecimiento coronario, según los datos proporcionados
en el estudio de descubrimiento de las variantes.
Estimación de la puntuación individual
de riesgo genético
Para calcular la puntuación de riesgo genético,
se contabilizó el número de alelos de riesgo acumulados en cada individuo en el conjunto de las
variantes genéticas seleccionadas. En cada una de
las variantes cada individuo puede tener 0, 1 o 2
alelos de riesgo. Al calcular el sumatorio de alelos
de riesgo acumulados en el conjunto de las variantes seleccionadas (n = 9), a cada individuo se
le asignó una puntuación de 0 a 18. Se asumió que
el efecto de los diferentes alelos analizados era similar y, por este motivo, se dio a todos el mismo
peso.
También se calculó una puntuación de riesgo genético individual ponderando cada una de las variantes seleccionadas por la magnitud de su efecto
individual, extraída de los datos presentados en los
estudios de descubrimiento.
Análisis estadístico
En un análisis inicial se analizaron las variantes
genéticas seleccionadas de forma individual y se determinó la asociación entre cada variante y la presencia de CI mediante un modelo genético aditivo
estimando la OR de CI por incremento de alelo de
riesgo.
Para considerar el efecto aditivo del conjunto de
las diferentes variantes genéticas seleccionadas, primero se analizó la distribución del número de alelos
de riesgo acumulado en casos y controles, y se comparó la diferencia de la media de la puntuación de
riesgo genético entre casos y controles mediante la
prueba de la t de Student.
Posteriormente, se utilizó la regresión logística
para estimar la asociación entre la puntuación de
riesgo genético y el riesgo de CI y se realizaron varios tipos de análisis:
1. Se consideró esta variable de riesgo genético
como una variable categórica considerando como
grupo de referencia al grupo de personas portadoras de siete alelos de riesgo, que es el valor más
próximo a la mediana en controles y conforma el
grupo con mayor número de individuos, lo que permite obtener unos estimadores de riesgo más precisos. Se estimó la OR para cada categoría de la
puntuación de riesgo genético (grupo de portadores
de ocho alelos frente a portadores de siete alelos;
portadores de nueve alelos frente a siete; portadores
de seis alelos frente a siete, y así sucesivamente).
2. Se calculó la OR por incremento de alelo de
riesgo tomando esta variable como continua y asumiendo que el riesgo es constante por incremento
de alelo en el intervalo de valores observados, y se
analizó si la asociación entre número de alelos y
riesgo de CI era lineal.
3. Se repitió el análisis explicado en 1, definiendo
grupos basados en los quintiles de la puntuación de
riesgo genético obtenidos en el grupo de controles y
tomando como referencia el primer quintil.
También se analizó si existían interacciones entre
las variantes genéticas de interés para determinar si
el efecto de la combinación era superior al aditivo.
Para todos los análisis realizados se consideró
como estadísticamente significativo un valor de
p < 0,05. Los análisis se realizaron mediante el programa R15.
RESULTADOS
En el catálogo de GWAS del NHGRI14, y para
los fenotipos seleccionados, se identificó un total de
21 variantes genéticas únicas (tabla 1). En la figura 1 se presenta el diagrama de flujo del proceso de selección de las variantes genéticas de interés
para el presente estudio. Con este procedimiento se
seleccionaron nueve variantes genéticas asociadas
con CI de forma independiente de los FRCV.


Fig. 1. Diagrama de flujo del proceso realizado para la selección de las variantes genéticas en estudio.
En la tabla 2 se presentan los resultados de las
asociaciones de cada una de las nueve variantes seleccionadas con CI en la muestra ampliada del
WTCCC analizada en este estudio. En este análisis,
la mayoría de las variantes se asociaban con CI,
aunque dos variantes presentaban una asociación
en la dirección esperada pero que no llegaba a la
significación estadística.

La figura 2A muestra la distribución del número
de alelos de riesgo en casos y controles. Se observa
la misma forma en esta distribución para ambos
grupos, aunque con un desplazamiento hacia la derecha del número de alelos en los casos (media de
alelos de riesgo ± DE, 7,9 ± 1,8 en casos y 6,8 ± 1,8
en controles; p = 2 ´ 10-16). Para determinar si el incremento de riesgo era constante en los diferentes
grupos definidos por el número de alelos, se calculó
la magnitud de riesgo de CI en cada grupo tomando como grupo de referencia el de siete alelos de riesgo
(mediana en controles). En la figura 2B se presenta
la OR y el valor del coeficiente de regresión (b) para
cada grupo respecto al grupo de referencia, el
cambio del valor de los coeficientes de regresión
(Db) entre categorías consecutivas, y el valor de p
de la prueba exacta de Fisher para diferencias entre
casos y controles. La figura 2A incluye una representación gráfica de los valores de los coeficientes
de regresión obtenidos (b).

Fig. 2. A: distribución del porcentaje de individuos según el número de alelos de riesgo en la muestra analizada de casos y controles. B: magnitud de la asociación entre la exposición a diferentes categorías de número de alelos de riesgo y la presencia de cardiopatía isquémica definiendo como grupo de referencia el de siete alelos de riesgo. Db: cambio en el coeficiente de regresión entre categorías de alelos consecutivas; b: coeficiente de regresión; 58C: controles
del estudio 1958 Birth Cohort Controls8,23; IC: intervalo de confianza; NBS: controles del estudio UK Blood Services Controls8; OR: odds ratio.
El incremento de riesgo por incremento de alelo
parece constante en el intervalo de valores observado. Para cuantificar este incremento por alelo, se
consideró la variable número de alelos de riesgo
como una variable continua y se estimó que la OR
por incremento de alelo era de 1,18 (intervalo de
confianza [IC] del 95%, 1,15-1,22; p = 2 ´ 10-16); este modelo lineal explicaba un 92% de la variabilidad de los valores de b obtenidos.
Cuando se realizaron estos análisis ponderando
cada una de las variantes seleccionadas por la magnitud de su efecto individual, los resultados fueron casi idénticos (OR por incremento de alelo = 1,18;
IC del 95%, 1,14-1,21).
No se observó ninguna interacción entre variantes genéticas estadísticamente significativa, resultado que también apunta a un efecto aditivo de
las variantes analizadas.
Los resultados del análisis definiendo cinco
grupos según los quintiles de número de alelos de
riesgo y tomando como referencia el quintil con
menor número de alelos se presentan en la figura 3A. Los incrementos del riesgo (Db) entre los
quintiles consecutivos son similares (incremento
medio de b, 0,198), y la OR observada entre los extremos es 2,21 (fig. 3B).

Fig. 3. A: odds ratio e intervalo de confianza del 95% de la asociación entre quintiles de números de alelos de riesgo y presencia de cardiopatía isquémica
tomando como categoría de referencia el quintil con menor número de alelos de riesgo. B: magnitudes de dichas asociaciones. b: coeficiente de regresión; Db: cambio en el coeficiente de regresión entre categorías de alelos consecutivas; 58C: controles del estudio 1958 Birth Cohort Controls8,23; IC: intervalo de
confianza; NBS: controles del estudio UK Blood Services Controls8; OR: odds ratio.
DISCUSIÓN
En este estudio hemos seleccionado nueve variantes genéticas asociadas con CI que, según los conocimientos actuales, no están relacionadas con
FRCV. Atendiendo a las recomendaciones de la
AHA sobre la evaluación de nuevos biomarcadores
de riesgo, los datos de este estudio responden de
forma favorable a la primera fase de esta evaluación, pues se observa que el número de alelos de
riesgo acumulado de estas variantes genéticas se
asocia con el riesgo de CI.
Hemos comprobado que la asociación entre el
número de alelos de riesgo y el riesgo de CI es lineal
y directa, de manera que a mayor número de alelos
de riesgo, mayor la probabilidad de presentar CI.
Esta asociación lineal se ha observado con otros fenotipos como presión arterial16 y diabetes mellitus17.
En este estudio hemos considerado que el peso de
cada alelo de riesgo era similar y no hemos ponderado el efecto de cada variante genética según la
magnitud de su asociación con CI, que se define por
el coeficiente de regresión. En un análisis de sensibilidad, hemos realizado esta ponderación según los
coeficientes obtenidos en nuestro análisis, y los resultados fueron similares a los presentados. Esta similitud de resultados obtenida al analizar el efecto
de varios alelos ponderando y no ponderando por
la magnitud de su asociación también se ha observado en otros fenotipos, como la diabetes mellitus18.
Hemos observado que la magnitud de la asociación observada, determinada por el coeficiente de
regresión, es similar a la observada en algunos
FRCV incluidos en las funciones de riesgo coronario. Por ejemplo, en la función de riesgo de
Framingham y sus adaptaciones19, la diferencia en
varones entre los coeficientes de regresión de los extremos de exposición de la variable colesterol (< 160
y 3 280 mg/dl) es 1,32 (que correspondería a
RR = 3,74) y de la variable presión arterial (óptima
y grado II-III de hipertensión) es 0,62 (RR = 1,86).
En nuestro análisis, la diferencia entre los coeficientes de regresión de las categorías extremas de
quintiles de número de alelos es de 0,79 (OR = 2,2),
similar a los valores de la presión arterial, y considerando el número de alelos y tomando como extremos los grupos de cuatro y doce alelos de riesgo, la diferencia en los coeficientes de regresión es de
1,05 (OR = 2,86), ligeramente inferior al del colesterol. Hay que tener en cuenta que una de las limitaciones de esta comparación es que estamos comparando coeficientes de regresión obtenidos en
estudios de cohorte con otros obtenidos en estudios
de casos y controles, que suelen sobrestimar ligeramente la magnitud de la asociación.
La siguiente fase en la evaluación de estos biomarcadores genéticos es evaluar en estudios de cohorte si contribuyen a mejorar la capacidad de predicción del riesgo coronario o la reclasificación de
individuos, especialmente los que están en riesgo intermedio9. Ya hay algunos estudios de cohorte que
han incluido una variante genética del cromosoma
9p21 en las funciones de riesgo sin que se observe
una mejora relevante en la capacidad de discriminación de los modelos predictivos20-22, probablemente
porque la magnitud de la asociación de la variante
analizada es pequeña (riesgo relativo [RR] < 1,3).
Otros estudios han incluido una puntuación de
riesgo genético basada en el número de alelos de
riesgo acumulados en un individuo4,23-26, con el objetivo de aumentar la magnitud de la asociación
observada. Entre éstos hay cuatro estudios de cohorte23-26, el primero basado en genes candidatos,
en el que se observó que la inclusión de una puntuación de riesgo genético puede contribuir a mejorar
la capacidad de predicción de las funciones de
riesgo clásicas23. En dos24,25 se incluían varios polimorfismos asociados con el metabolismo lipídico, y
se observó que la puntuación de riesgo genético se
asociaba con el riesgo de sufrir un acontecimiento
cardiovascular, y aunque no mejoraban la capacidad predictiva medida mediante el estadístico C,
sí que mejoraba ligeramente la reclasificación de individuos en categorías de riesgo. Una de las limitaciones de estos estudios es que la inclusión de marcadores en las funciones de riesgo que están
asociados con variables o factores ya incluidos no
introduce información adicional y complementaria,
pues no se consideran nuevas vías y otros mecanismos biológicos asociados con la enfermedad todavía no conocidos y no incluidos en las funciones
de riesgo. En el catálogo de GWAS del NHGRI se
incluyen 21 variantes genéticas asociadas con CI;
entre éstas, hemos identificado nueve que son independientes de los FRCV y buenas candidatas para
incluirlas en una puntuación de riesgo genético en
las funciones de riesgo coronario. Recientemente se
han publicado los resultados de un tercer estudio de
cohorte, el Nurse Health Study26, con seguimiento
de 19.313 mujeres, en el que los autores han utilizado una aproximación similar a la que proponemos. En un primer análisis incluyeron más de
100 variantes genéticas y en el segundo, únicamente
doce, en su mayoría independientes de los FRCV, y
analizaron si una puntuación genética basada en el
número de alelos de riesgo de estas variantes mejoraba la capacidad de predicción o la reclasificación
del riesgo coronario. Los resultados de este estudio
han sido negativos, aunque la validez externa de
estos resultados a la población general es discutible.
Una de las limitaciones de nuestro estudio está
relacionada con el análisis de datos in silico del estudio WTCCC8, en el que hemos tenido acceso a
datos individuales del genotipo de los participantes
y si presentaban o no CI, pero no hemos tenido acceso a otro tipo de datos individuales como la edad
o el sexo, que nos habrían permitido ajustar o estratificar por este tipo de variables clínicas. De todos
modos, no hay datos que indiquen que la asociación entre las variantes genéticas seleccionadas y la
CI sea diferente en varones y mujeres.
CONCLUSIONES
Los resultados de este estudio indican que este
tipo de puntuación de riesgo genético de CI, basada
en el efecto aditivo y combinado de un número de
alelos de riesgo en diferentes marcadores genéticos
independientes de los FRCV, se asocia con un mayor riesgo de CI y responde de forma positiva a
la primera fase de evaluación de un nuevo biomarcador propuesta por la AHA. Hace falta continuar
con las siguientes fases de evaluación de este tipo de
biomarcador realizando estudios de cohorte de base
poblacional para determinar si mejora la capacidad
de discriminación de las funciones utilizadas en la
prevención primaria de la CI o la reclasificación de
los individuos, especialmente los que están en riesgo
intermedio, y definir la relevancia en la práctica clínica de este tipo de biomarcadores.
AGRADECIMIENTOS
Este estudio ha utilizado datos generados por el
WTCCC8. Una lista completa de los investigadores que
participaron en la generación de los datos está disponible
en: www.wtccc.org.uk
Agradecemos a José Miguel Baena-Díez y María Grau
sus comentarios tras la revisión y lectura crítica del manuscrito.
ABREVIATURAS
CI: cardiopatía isquémica.
DE: desviación estándar.
FRCV: factor de riesgo cardiovascular clásico.
GWAS: estudio de asociación de genoma
completo.
IC: intervalo de confianza.
OR: odds ratio.
WTCCC: Wellcome Trust Case Control Consortium.
Full English text available from:
www.revespcardiol.org
VÉASE
EDITORIAL
EN
PÁGS. 890-2
Los fondos para el proyecto fueron suministrados por Wellcome Trust
bajo la concesión 076113. Además, este análisis ha sido financiado por el ACC1Ó/FEDER (CIDEM RD08-1-0024), Ministerio de Ciencia e
Innovación, Instituto Carlos III/FEDER (Red HERACLES RD06/0009); el
Fondo de Investigación Sanitaria (FIS PI061254); G.L. tiene una ayuda del
Programa Juan de la Cierva (JCI-2009_04684); M.T. tiene una ayuda del
Comisionado para las Universidades y la Investigación del Departamento
de Innovación, Universidades y Empresa de la Generalitat de Catalunya
(2007BP-B100068); la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de
Investigación de la Generalitat de Catalunya (2009 SGR 1195); Fundació
La Marató TV3 (081810,080431).
Conflicto de intereses: Los autores del Grupo de Epidemiología y Genética Cardiovascular
declaran que están colaborando con la empresa Gendiag.exe en el
desarrollo y validación de una prueba genética para mejorar la capacidad
predictiva de las funciones de riesgo cardiovascular. Esta colaboración
se formalizó inicialmente con un contrato de colaboración a nivel
institucional entre la Fundación IMIM y Gendiag.exe, y actualmente con
una ayuda de ACC1Ó/FEDER de la Generalitat de Catalunya en la que
también participa la empresa Ferrer inCode.
Correspondencia: Dr. R. Elosua.
Grupo de Epidemiología y Genética Cardiovascular (EGEC-ULEC). Institut
Municipal d'Investigació Mèdica (IMIM-Hospital del Mar).
Dr. Aiguader, 88. 08003 Barcelona. España.
Correo electrónico: relosua@imim.es
Recibido el 4 de febrero de 2010.
Aceptado para su publicación el 19 de abril de 2010.
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