Puesta al día: Corazón derecho y circulación pulmonar (VIII) .
Volumen 63, Número 08, Agosto 2010
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Arritmias y enfermedades del corazón derecho: de las bases genéticas a la clínica
Lucio Capulzinia; Pedro Brugadaa; Josep Brugadab; Ramon Brugadac
a Heart Rhythm Management Centre. UZ-Brussels-VUB. Bruselas. Bélgica. b Servicio de Cardiología. Instituto Clínico del Tórax. Hospital Clínic de Barcelona. Barcelona. España. c Centro de Genética Cardiovascular. Universidad de Girona. Girona. España.
Rev Esp Cardiol.2010; 63 :963-83
La cardiopatía isquémica y la miocardiopatía del ventrículo izquierdo se han considerado históricamente la principal causa de arritmias ventriculares (AV) y de muerte súbita cardiaca (MSC). Sin embargo, en las últimas dos décadas, las arritmias originadas en el ventrículo derecho (VD) han atraído la atención del mundo científico por diversas razones. Las AV originadas en el VD suelen afectar a pacientes de menor edad y pueden conducir a la MSC. El mecanismo fisiopatológico de esas arritmias no se ha aclarado por completo y a veces deja margen para diferentes interpretaciones. Además, cada vez se involucra en mayor medida al intrigante mundo de la genética en los aspectos patogénicos, diagnósticos y pronósticos de algunas de estas arritmias. En esta revisión se analiza la patogenia, el diagnóstico y el tratamiento de la miocardiopatía/displasia arritmogénica del ventrículo derecho (DAVD), el síndrome de Brugada (SB), la taquicardia ventricular de tracto de salida ventricular derecho (TV-TSVD) y las arritmias derechas debidas a cardiopatías congénitas (CPC). Además, dado que las arritmias ventriculares en las enfermedades del VD como el SB y la DAVD pueden explicar hasta un 10-30% de las MSC en los adultos jóvenes de la población general y un porcentaje aún mayor de las de los deportistas jóvenes, se analiza brevemente el uso de pruebas de detección sistemática previas a la participación en actividades deportivas, la modificación del estilo de vida y las opciones terapéuticas existentes para los deportistas jóvenes afectados por estos trastornos eléctricos.
Palabras clave: Displasia arritmogénica del ventrículo derecho. Síndrome de Brugada. Taquicardia ventricular derecha idiopática. Muerte súbita cardiaca.
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INTRODUCCIÓN
La cardiopatía isquémica y la miocardiopatía del
ventrículo izquierdo se han considerado clásicamente la principal causa de las arritmias ventricu-lares (AV) y la muerte súbita cardiaca (MSC). Sin
embargo, las arritmias originadas en el ventrículo
derecho (VD) han atraído la atención de los científicos en las últimas dos décadas por diversas razones. Las AV originadas en el VD suelen afectar a
pacientes de menor edad y pueden conducir a la
MSC. El mecanismo fisiopatológico de esas arritmias no se ha aclarado por completo y deja margen
para una investigación activa y diferentes interpretaciones. Por otro lado, el intrigante mundo de la
genética contribuye de manera creciente a explicar
los aspectos patogénicos, diagnósticos y pronósticos de estas arritmias.
MIOCARDIOPATÍA/DISPLASIA
ARRITMOGÉNICA DEL VENTRÍCULO
DERECHO
La miocardiopatía/displasia arritmogénica del
ventrículo derecho (DAVD) es una miocardiopatía
caracterizada por AV y anomalías estructurales progresivas del VD1,2. La degeneración miocárdica
puede extenderse al ventrículo izquierdo, sobre todo
en las fases avanzadas de la enfermedad3. La DAVD
puede darse en formas esporádicas y familiares. La
enfermedad se caracteriza por una sustitución progresiva parcial o masiva del miocardio por tejido
adiposo o fibroadiposo. Esta infiltración constituye
un sustrato para la inestabilidad eléctrica y lleva a
AV que van desde las extrasístoles ventriculares
(EV) aisladas hasta las taquicardias ventriculares
(TV) sostenidas o la fibrilación ventricular3,4. La prevalencia de la enfermedad en la población general se ha estimado en valores que van de 1/2.000 a
1/10.000. El 80% de los casos se diagnostica en pacientes de edad inferior a 40 años. Debe sospecharse
una DAVD en todos los pacientes jóvenes con un
corazón aparentemente normal que sufren un sín-cope, TV o parada cardiaca. Como se comenta más
adelante, la enfermedad debe sospecharse también
en deportistas que presentan síntomas compatibles
con arritmias (palpitaciones, síncope).
Aspectos genéticos
La DAVD es un trastorno heredable5. Hay una
clara incidencia familiar (un 30-50% de los casos) con un patrón de transmisión autosómico dominante, diversos grados de penetración y una expresión fenotípica polimórfica. Se ha descrito también
una forma autosómica recesiva de la DAVD. Se
asocia a una queratodermia palmoplantar y a un
pelo lanudo (enfermedad de Naxos)6. Este tipo de
DAVD lo causa una mutación en el gen de la placoglobina, cuyo producto es un componente de los
desmosomas y las uniones celulares de tipo adherens7. La primera mutación causante de una
DAVD no sindrómica fue descrita por Rampazzo
et al8 en 2002. Dicha mutación se identificó en el
gen de la desmoplaquina, que codifica un componente del desmosoma. En 2004, Gerull et al9 describieron 25 mutaciones del gen desmosómico cardiaco de la placofilina 2. Posteriormente se
identificaron otras mutaciones presuntamente causantes de enfermedad en la placoglobina y la desmoplaquina, así como en otros genes desmosómicos
(los de la desmocolina 2 y la desmogleína 2) en pacientes con DAVD no sindrómica10. Actualmente se
considera que la disfunción desmosómica es la vía
final común en la patogenia de la DAVD.
Se han localizado en el mapa cromosómico diferentes variantes genéticas de DAVD y se han descrito más de 140 mutaciones de DAVD causantes
de enfermedad, la mayoría de ellas correspondientes
a genes que codifican proteínas desmosómicas. Algunos genes no desmosómicos se han asociado también a una DAVD autosómica dominante, entre
ellos el gen del factor de crecimiento transformador β-3 (TGFβ3)11, que modula la expresión de las proteínas de contacto celular y el gen del receptor de
rianodina 2 (RyR2)12. El gen RyR2, que se describió primero en ocho familias, codifica receptores
que intervienen en la liberación del calcio del retículo sarcoplásmico. Sin embargo, sigue habiendo
opiniones divergentes en cuanto a si debe considerarse o no que los pacientes con mutaciones del RyR2 sufren una DAVD o una TV polimórfica catecolaminérgica. La mutación que se ha descrito de
forma más reciente afecta al gen TMEM43 y causa
una variante de DAVD de penetración completa y
muy letal (DAVD5)13.
Desmosomas y DAVD
La integridad estructural y funcional del tejido
cardiaco se basa en los desmosomas, las uniones tipo
adherens (uniones adherentes) y las uniones tipo gap (uniones estrechas) situadas en los discos intercalares
(fig. 1). La integridad de los desmosomas es necesaria para mantener la función normal de las uniones
estrechas como canales intercelulares encargados del
acoplamiento eléctrico y los mecanismos de señalización en la regulación del crecimiento, la diferenciación y el desarrollo celulares.

Fig. 1. En los desmosomas, las proteínas de la unión placoglobina (JUP), placofilina (PKP) 2 y desmoplaquina (DSP) anclan los filamentos intermedios de desmina a las cadherinas desmosómicas, con lo que aseguran la adhesión mecánica entre célula y célula. Las cadherinas desmosómicas, desmogleína (DSG) 2
y desmocolina (DSC) 2, son proteínas transmembranarias que forman un dímero extracelular en forma de cremallera con la parte correspondiente de las
cadherinas desmosómicas de la célula miocárdica adyacente. Modificado de Sen-Chowdhry et al14.
Las mutaciones genéticas causa de la DAVD dan
lugar a una haploinsuficiencia y una reducción de
la expresión de las proteínas desmosómicas, que
pueden predisponer a la rotura de los contactos celulares mecánicos, que puede desencadenarse por
una tensión mecánica del VD (como ocurre durante
el ejercicio o la actividad deportiva). La degeneración y la muerte de los miocardiocitos son la consecuencia anatomopatológica de estas mutaciones de
proteínas de adhesión, con la consiguiente sustitución progresiva por tejido adiposo y fibroadiposo.
Anomalías estructurales
La DAVD se caracteriza por una sustitución del
miocardio por tejido adiposo y fibroso que inicialmente afecta al epicardio y más tarde al endocardio.
Este proceso afecta la mayor parte de las veces a las
áreas posterior e inferior del tracto de entrada del
VD adyacente a la válvula tricúspide, pero también
afecta al infundíbulo anterior y al vértice cardiaco,
formando lo que se denomina «triángulo de la
displasia»5. La pérdida de miocardio puede causar un adelgazamiento focal de la pared libre ventricular, con abombamiento focal de la pared del VD
en la diástole y agrandamiento del tracto de salida
ventricular derecho (TSVD). Desde el punto de
vista funcional, la enfermedad puede causar anomalías de la contracción generales o regionales, alteraciones de la función sistólica/diastólica del VD,
formación de aneurismas del VD y dilatación e hipocinesia del VD15. El tabique interventricular suele
estar preservado. Por consiguiente, las biopsias endomiocárdicas, que generalmente se obtienen del
tabique, pueden no ser diagnósticas. La biopsia endomiocárdica realizada en el VD tiene una sensibilidad baja, debido al carácter segmentario de la infiltración grasa. Las muestras deben obtenerse de la
pared libre del VD, puesto que la sustitución fibroadiposa suele ser transmural y, por lo tanto, detectable con un abordaje endocárdico. No debe
subestimarse el riesgo de perforación durante la
biopsia endocárdica del VD en el vértice cardiaco y
la pared libre del VD.
La DAVD debe diferenciarse de la enfermedad
de Uhl, un trastorno congénito muy poco frecuente con ausencia de miocardio ventricular derecho, con
lo que la pared del VD es delgada como el papel15.
Forma de presentación clínica
La DAVD se manifiesta generalmente en forma
de episodios de TV, con morfología de bloqueo de
rama izquierda del haz de His (BRIHH) y origen en
el VD en adolescentes o adultos jóvenes aparentemente sanos. Las AV pueden ser asintomáticas y
detectarse en un ECG sistemático o pueden causar
palpitaciones, síncope o MSC. Se ha estimado que
la DAVD explica hasta un 5-20% de los casos de
MSC en individuos de menos de 35 años de edad15.
Sin embargo, las manifestaciones clínicas de la enfermedad pueden variar ampliamente en cuanto al
momento de inicio y la gravedad. La interacción
entre diferentes sustratos genéticos con distintos
grados de penetración y la presencia de desencadenantes externos (como el ejercicio extenuante o el
entrenamiento enérgico) explican este amplio espectro de formas de presentación clínica, que incluye palpitaciones, fatiga, dolor torácico atípico,
síncope y MSC. La edad a la que se produce la primera manifestación oscila entre los 15 y los 35 años.
El trastorno afecta a varones con mayor frecuencia
que a mujeres, y suele manifestarse en ellos con una
expresión más amplia de la enfermedad. La insuficiencia cardiaca sintomática es una manifestación poco común de la DAVD y la mayor parte de las
veces se produce en estadios avanzados de la enfermedad. Los pacientes con antecedentes prolongados de DAVD tienen afectado el ventrículo izquierdo y sufren síntomas clínicos de insuficiencia
cardiaca biventricular16.
Diagnóstico
Según el Task Force Report on ARVD de 1994
publicado por McKenna et al17, el diagnóstico de
DAVD se basa en la presencia de factores estructurales, histológicos, electrocardiográficos, arrítmicos
y genéticos y en los antecedentes familiares
(tabla 1). Los pacientes deben cumplir dos criterios
mayores o un criterio mayor y dos criterios menores
o cuatro criterios menores para que se los considere
afectados por una DAVD17. En 2002 se propuso
una modificación de los criterios de la Task Force
para el diagnóstico de la DAVD, en un caso de familiares de primer grado de un caso inicial. En esta
situación, la presencia de una inversión de la onda
T precordial derecha (V2-V3), potenciales tardíos
en el ECG de promediación de señal o TV con morfología de BRIHH o la observación de cambios
funcionales o morfológicos leves del VD en las exploraciones de diagnóstico por la imagen deben
considerarse criterios mayores con valor diagnóstico para la DAVD familiar18. Muy recientemente se ha publicado una nueva modificación de los criterios diagnósticos19 con la finalidad de aumentar la
sensibilidad diagnóstica mediante el uso de las modalidades diagnósticas emergentes, los avances en la
genética de la DAVD y la introducción de parámetros cuantitativos (tabla 2). Así pues, la evaluación
habitual debe incluir la ecocardiografía bidimensional, electrocardiografía, electrocardiografía de
promediación de señal, monitorización Holter de
24 h, prueba de esfuerzo y antecedentes familiares.
Cuando los resultados no sean concluyentes, se
debe considerar el uso de otras exploraciones de
imagen y una biopsia endomiocárdica.


Anomalías electrocardiográficas
El ECG de los pacientes con DAVD suele mostrar un ritmo sinusal regular, con una duración del
QRS > 110 ms en la derivación V1. Las alteraciones
electrocardiográficas incluyen ondas T invertidas
en las derivaciones precordiales derechas más allá
de V1, sin que haya bloqueo de rama derecha del
haz de His (BRDHH) y potenciales tardíos ventriculares derechos en forma de «ondas épsilon» en las
derivaciones V1-V3 (fig. 2).

Fig. 2. Electrocardiograma de un varón de
21 años con una displasia arritmogénica
del ventrículo derecho. Se observa un bloqueo de rama derecha del haz de His, una
onda épsilon (flecha) y una inversión de la
onda T difusa.
La inversión de la onda T en las derivaciones
V1-V3 es una característica bien conocida del ECG
en la DAVD y, en ausencia de BRDHH, de hecho
se ha propuesto que constituye un criterio diagnóstico mayor19. El patrón juvenil de la inversión de la
onda T en V1-V3 o más allá es una variante normal
en los niños de menos de 12 años de edad. Esta variante está presente en un 1-3% de la población sana
de 19 a 45 años de edad, pero se da en el 87% de los
pacientes con DAVD. Las ondas épsilon son potenciales eléctricos de «postexcitación», de pequeña
amplitud, que se producen en el segmento ST tras el
final del complejo QRS. Estas ondas, que se observan en el 33% de los pacientes con DAVD, se
consideran un criterio diagnóstico mayor para la DAVD. Puede haber diferentes anomalías del ECG
en función de cuál sea la extensión de la enfermedad. Sin embargo, la presencia de un ECG
normal no debe hacer que se descarte inicialmente
el diagnóstico de DAVD20.
Diagnóstico por la imagen
Las técnicas de diagnóstico por la imagen utilizadas para diagnosticar anomalías morfofuncionales
compatibles con una DAVD son la angiografía convencional, la ecocardiografía, la tomografía computarizada (TC), la angiografía radioisotópica y la
resonancia magnética (RM). La angiografía ventricular derecha se ha considerado históricamente la
mejor exploración de imagen para el diagnóstico de
la DAVD y se ha demostrado que tiene una elevada
especificidad (90%)21. La ecocardiografía es menos
invasiva y un método de primera línea para evaluar
a los pacientes en los que se sospecha una DAVD o
en el examen de detección sistemático de familiares.
La RM permite diferenciar la grasa del músculo.
Además, la RM permite efectuar una evaluación
cuantitativa y muy exacta del tamaño y la función
del VD. Aunque la utilidad de la RM en el diagnóstico de la DAVD está ampliamente aceptada, esta
técnica conduce a veces a un sobrediagnóstico de
DAVD. La sensibilidad y la especificidad de la detección mediante RM de la grasa intramiocárdica
del VD en el diagnóstico de la DAVD es variable y
oscila entre el 22 y el 100%22-25. La identificación de
la grasa puede ser difícil, ya que el VD es una estructura delgada y las áreas de miocardio afectadas
pueden ser muy pequeñas. Además, actualmente es
bien sabido que la presencia de grasa en el miocardio
del VD puede ser normal. Diferenciar una infiltración adiposa patológica en áreas en que normal-mente está presente la grasa epicárdica adyacente,
como el surco auriculoventricular y la parte anteroapical del VD, puede ser especialmente difícil.
También se han descrito zonas aisladas de sustitución grasa en pacientes ancianos, con el uso prolongado de corticoides, en la obesidad, en otras miocardiopatías y en la TV-TSVD idiopática26. Así pues,
los médicos deben evitar el diagnóstico de DAVD
cuando las únicas anomalías estructurales son las
observadas en la RM.
La RM con contraste tardío de gadolinio puede
localizar alteraciones fibroadiposas en el miocardio
del VD. La variedad de DAVD fibroadiposa es más
frecuente que la DAVD adiposa. Así pues, la RM
con contraste tardío de gadolinio puede tener un
papel gracias a su capacidad de detectar casos iniciales y sutiles de DAVD que de otro modo serían
diagnosticados de forma errónea27,28. Se ha señalado
que demostrar la presencia de tejido fibroso tiene
mayor importancia diagnóstica que la observación
de grasa sola29.
Mapas de voltaje: un instrumento diagnóstico
importante
Están apareciendo datos que indican un papel
creciente de los mapas de voltaje endocárdicos para
identificar la presencia de una cicatriz en el VD en
las fases iniciales de la enfermedad. La técnica tiene un potencial de identificación exacta de la presencia, la localización y la extensión del sustrato
anatomopatológico subyacente en la DAVD, mediante la demostración de regiones del VD de bajo
voltaje, es decir, de cicatrices electroanatómicas
(fig. 3). En los pacientes con DAVD, se ha demostrado que las cicatrices del VD identificadas mediante mapas electroanatómicos corresponden a
áreas de depleción miocárdica y están correlacionadas con los signos histopatológicos de atrofia
miocárdica y sustitución fibroadiposa en la biopsia
endomiocárdica30. Corrado et al demostraron que
los mapas de voltaje pueden ser útiles en el diagnóstico diferencial entre la TV-TSVD y la forma temprana de la DAVD. De hecho, en los pacientes con
AV originadas en el VD y con un VD aparentemente normal en las exploraciones de diagnóstico
por la imagen convencionales, la presencia de un
área de regiones de bajo voltaje en el TSVD identificó un subgrupo con alto riesgo de recurrencia de
la TV y MSC durante el seguimiento clínico31. Muy
recientemente, Wijnmaalen et al han demostrado
que los pacientes con TV derecha asociada a la presencia de cicatrices, con o sin un diagnóstico de
DAVD establecido según los criterios de la Task
Force, tenían una tasa de recurrencia de TV superior a la de los pacientes sin cicatrices electroanatómicas en el VD32. Todos estos datos confirman que
los mapas de voltaje podrían ser un instrumento
diagnóstico importante con implicaciones pronósticas y terapéuticas.

Fig. 3.
Arriba: reconstrucción con mapa
de voltaje del ventrículo derecho en ritmo
sinusal utilizando un sistema de elaboración de mapas electroanatómicos (Carto
3, Biosense Webster, Estados Unidos)
en un varón de 43 años con una forma
manifiesta de displasia arritmogénica
del ventrículo derecho y una taquicardia
ventricular monomórfica sintomática. Se
identifican áreas de cicatrización (voltaje
local < 1,5 mV) en la pared anterolateral del ventrículo derecho (parte basal).
Los puntos rojos corresponden a la línea
de ablación de radiofrecuencia aplicada
con la finalidad de bloquear el circuito de
macrorreentrada asociado a la cicatriz.
Abajo: potenciales tardíos endocavitarios
registrados con el catéter de elaboración
de mapa en las regiones de la cicatriz y
su entorno.
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial principal de la DAVD
es el que debe hacerse con la TV-TSVD, la sarcoidosis, la miocardiopatía dilatada idiopática y la
miocarditis aislada. Tanto la TV-TSVD como la
DAVD se producen en individuos jóvenes aparentemente sanos, y ambas pueden manifestarse por
EV o TV con un BRIHH y un eje inferior. Aunque
no es difícil diagnosticar un caso manifiesto de
DAVD, la diferenciación de ésta en sus fases iniciales respecto a la taquicardia del TSVD, un trastorno arrítmico generalmente benigno y que no
tiene carácter familiar, continúa siendo un verdadero reto clínico. Cuando las exploraciones tradicionales (ECG, Holter) y las técnicas de diagnóstico
por la imagen (ecocardiografía, angiografía ventricular derecha, RM) continúan dejando dudas diagnósticas, los mapas de voltaje del VD parecen ser
un nuevo instrumento útil para diferenciar las dos
entidades.
Papel del análisis genético
Una aplicación clínica clave del análisis genético
es la realización de pruebas de confirmación de los
casos iniciales con objeto de facilitar la interpretación de los resultados limítrofes y el examen de detección en cascada de los familiares14,33. La utilidad
de las determinaciones del genotipo de los familiares antes de que manifiesten un fenotipo clínico
maligno puede resultar crucial en la prevención de
la MSC. El tratamiento de los familiares con formas
no manifiestas de DAVD diagnosticadas mediante
un análisis de genética molecular puede prevenir la
MSC en estos individuos, mediante un seguimiento
clínico seriado (ECG, ecocardiografía, Holter de
24 h, identificación temprana de los síntomas), mediante modificaciones del estilo de vida (limitación
de la actividad física extrema) y mediante un tratamiento profiláctico en caso necesario (fármacos antiarrítmicos, desfibriladores cardiacos automáticos
implantables [DAI]). A pesar de su fiabilidad, la secuenciación genética es un proceso laborioso y de
costes elevados, sobre todo en el estudio de la
DAVD, en la que el número de genes involucrados
puede ser elevado.
Muy recientemente, se ha descrito una nueva
prueba diagnóstica basada en el análisis inmunohistoquímico desmosómico de muestras miocárdicas
humanas obtenidas mediante biopsia endomiocárdica en una población de pacientes pequeña34. Ese
estudio indicó que el nivel de señal inmunorreactiva
para la proteína desmosómica placoglobulina está
reducido en los discos intercalares de los pacientes
con DAVD. Es interesante señalar que los niveles
de señal de placoglobulina estaban reducidos no
sólo en el miocardio ventricular derecho, con alteraciones anatomopatológicas características de una
sustitución fibroadiposa, sino también en el ventrículo izquierdo y el tabique interventricular de aspecto normal. Además, esto no se observó en otras
formas de enfermedad del músculo cardiaco.
Estratificación del riesgo
Los datos existentes indican que la disfunción del
VD grave, la afección del ventrículo izquierdo, el
síncope, la edad temprana, el sexo masculino, los
antecedentes de parada cardiaca, la TV rápida y
mal tolerada con diferentes morfologías, y la incidencia familiar de muertes súbitas juveniles son los
principales factores que determinan una mala
evolución35,36. Los pacientes de alto riesgo presentan
signos clínicos de insuficiencia cardiaca derecha y/o
tienen una disfunción ventricular izquierda, así como antecedentes de TV36. Estos pacientes deben
ser considerados candidatos a un manejo terapéutico enérgico. En cambio, los pacientes sin TV
tienen un riesgo muy bajo de sufrir episodios cardiacos. Continúa habiendo debate respecto a si el
estudio electrofisiológico puede ser útil37 o no38,39 para predecir la aparición de una TV durante el seguimiento. Las recomendaciones de estilo de vida,
es decir, la limitación de la actividad física enérgica,
pueden mejorar la evolución a largo plazo.
Tratamiento
El objetivo principal de la estrategia terapéutica
es la prevención de la MSC. Los tres principales
tratamientos de que disponemos para los pacientes
con DAVD son los fármacos antiarrítmicos, la
ablación por catéter y el uso de DAI.
Fármacos antiarrítmicos
Los pacientes con DAVD y sin antecedentes de
síncope o parada cardiaca, que presentan EV, EV
en parejas o salvas ventriculares cortas, no suelen
tener un aumento del riesgo arrítmico y, por consiguiente, no requieren un tratamiento antiarrítmico
específico. En los pacientes con TV sostenida, el
tratamiento con fármacos antiarrítmicos tiene como
objetivo no tanto la supresión de las recurrencias de
la TV, sino principalmente la prevención de la
MSC. Sotalol, a dosis de 320-480 mg/día, ha sido identificado como el fármaco
que proporciona mejores resultados, con una tasa general de eficacia del
68%40. Es interesante señalar que un reciente estudio ha indicado que, en una cohorte de pacientes
con DAVD caracterizados de forma rigurosa, los
bloqueadores beta no tuvieron efectos nocivos ni
protectores contra las AV clínicamente relevantes;
el estudio puso de manifiesto también que el sotalol
no era eficaz y que la amiodarona era el fármaco
con una mayor eficacia41. Los fármacos antiarrítmicos de clase I resultaron eficaces tan sólo en una
minoría de pacientes con DAVD. Hasta la fecha no
se han realizado estudios prospectivos y aleatorizados sobre la eficacia de los fármacos antiarrítmicos en la DAVD.
Ablación con catéter
Las indicaciones actuales para la ablación por catéter en pacientes con DAVD son la TV monomórfica y bien tolerada con formas localizadas de la enfermedad y refractariedad a la medicación o la TV
incesante o con descargas frecuentes de DAI. En
este último caso, la ablación por catéter puede desempeñar un papel importante como opción de tratamiento paliativo o adyuvante para la reducción o
la supresión de la TV.
La TV en la DAVD es el resultado de un circuito
de reentrada relacionado con una cicatriz, de manera similar a lo observado en un contexto tras infarto de miocardio. La ablación por catéter con
mapas de voltaje del VD, mediante el empleo de
técnicas de elaboración de mapas convencionales o
electroanatómicas, puede aportar unos resultados a corto plazo favorables (fig. 4)42. Sin embargo, como
consecuencia de la progresión de la enfermedad, las
recurrencias de AV a partir de nuevos sustratos
arritmogénicos son frecuentes. Wichter et al han
presentado su experiencia con la ablación por catéter en 30 pacientes con DAVD. Se alcanzaron
unos resultados a corto plazo favorables, con supresión completa de la TV refractaria a la medicación, en 22 pacientes (73%). Sin embargo, los resultados a largo plazo fueron menos satisfactorios, de
tal manera que 18 pacientes (60%) presentaron recurrencias de la TV. Es de destacar que la mayoría
de las recurrencias tardías (más de 1 año) de la TV
observadas en este estudio mostraron una morfología del complejo QRS diferente que en la TV que
había motivado el tratamiento, lo cual indica que
pueden aparecer nuevos sustratos arritmogénicos
durante la progresión de la enfermedad a largo
plazo en su evolución crónica43. Otros autores han
presentado iguales resultados44,45. También se ha
considerado la posibilidad de un sustrato subepicárdico para las recurrencias de la TV45.

Fig. 4.
Ejemplo del uso combinado de
mapas de voltaje y de ritmo de marcapasos en un paciente con displasia arritmogénica de ventrículo derecho. A: electrocardiograma de 12 derivaciones con la
taquicardia ventricular clínica. B: electro-cardiograma de 12 derivaciones durante
la elaboración del mapa de ritmo de marcapasos con la punta del catéter (punto
rojo en los lugares situados a lo largo del
borde de la cicatriz, panel C), que muestra
una morfología electrocardiográfica casi
idéntica a la de la taquicardia ventricular
clínica, lo cual indica que este lugar es la
zona de salida que puede ser crítica de un
circuito de macrorreentrada. Modificado
con permiso de Arruda et al42.
Desfibrilador cardiaco automático
implantable
En los pacientes con DAVD, el tratamiento con
DAI mejora el pronóstico a largo plazo y la super-vivencia si se aplica a una población de alto riesgo
seleccionada y como prevención secundaria
(fig. 5)45-47. Sin embargo, los criterios para la selección óptima de los pacientes en los que se obtiene
un efecto beneficioso con la implantación de un DAI para la prevención primaria no se han definido
aún. En el futuro, cabe prever un papel más importante de la genética en la toma de decisiones46,47.

Fig. 5. Un electrograma intracardiaco registrado en un desfibrilador automático
implantable que muestra una taquicardia
ventricular rápida con la consiguiente
desfibrilación apropiada en un varón joven
con displasia arritmogénica de ventrículo
derecho.
Es de destacar que la colocación de un DAI en
pacientes con DAVD puede conducir a diversas
complicaciones de manera más frecuente que en
otras enfermedades en las que es necesario el uso de
DAI. Una complicación frecuente es la debida a la
progresión de la atrofia miocárdica y la posterior
sustitución por grasa en el lugar de la implantación
del electrodo, lo cual da lugar a una pérdida de la
función de percepción del electrodo de desfibrilación del VD, que hace necesario sustituir dicho electrodo. Así pues, la indicación para el tratamiento
con DAI en la DAVD debe ponderar los posibles
efectos beneficiosos en comparación con el riesgo
de complicaciones.
Cuando la enfermedad ha progresado a una insuficiencia ventricular derecha o biventricular, se
debe aplicar el tratamiento indicado actualmente
para la insuficiencia cardiaca, que incluye diuréticos, bloqueadores beta, inhibidores de la enzima
de conversión de angiotensina y anticoagulantes.
En caso de insuficiencia cardiaca derecha refractaria, el trasplante de corazón puede ser la única
alternativa.
SÍNDROME DE BRUGADA
Introducción
El síndrome de Brugada (SB) es una enfermedad
genética que causa arritmias cardiacas y se caracteriza por la aparición de MSC en individuos jóvenes
sin ninguna evidencia de cardiopatía estructural.
Dada la ausencia macroscópica de anomalías cardiacas estructurales, el SB se clasifica como una
«enfermedad eléctrica primaria» o canalopatía cardiaca. El SB está relacionado con anomalías estructurales y funcionales del canal del sodio. Diversas
observaciones fisiopatológicas indican que los trastornos eléctricos relacionados con el SB se sitúan
principalmente en el VD y en especial en el TSVD.
Los pacientes con SB presentan un patrón de
ECG que se caracteriza por una elevación del segmento ST en las derivaciones precordiales derechas
(V1-V3)48 y un BRDHH incompleto o completo. La
MSC se produce por una TV polimórfica y/o por fibrilación ventricular (FV)49. Se cree que el SB es la
causa de un 4-12% del total de MSC y de hasta un
20% de las MSC en individuos que no presentan
cardiopatías estructurales50,51. Dado que el ECG es
dinámico y a menudo la alteración está oculta, resulta difícil estimar la prevalencia real de la enfermedad en la población general51,52. La prevalencia
del SB se estima en 1-5/10.000 habitantes en todo el
mundo. La frecuencia es menor en los países occidentales y es más alta (> 5/10.000) en el sudeste
asiático, sobre todo en Tailandia y Filipinas, donde
el SB se considera una causa importante de muerte
natural de personas jóvenes53,54.
Aspectos genéticos
La primera mutación relacionada con este síndrome fue descrita en 1998 por Chen et al55 y se identificó en el gen SCN5A que codifica la subunidad
alfa del canal de sodio cardiaco55-57. Las mutaciones
del gen SCN5A se identifican en la actualidad en un
18-30% de los pacientes con SB. La transmisión hereditaria en el SB se produce a través de un modo de
transmisión autosómico dominante. Hasta la fecha,
se han hallado otras 293 mutaciones diferentes en el
mismo gen. En 2002, Weiss et al describieron un segundo locus en el cromosoma 3, que no estaba ligado
al SCN5A: el gen identificado fue el gen de tipo glicerol-3-fosfato deshidrogenasa 1 (GPD-1L)58. Se ha
demostrado que las mutaciones del gen GPD-1L, que codifican una enzima que regula el tráfico por el
canal de sodio cardiaco hacia la superficie celular, reduce las corrientes de entrada de sodio en aproximadamente un 50%59. Recientemente se ha demostrado
también que ciertas mutaciones de los genes CACNA1c y CACNB2b60, que codifican canales del
calcio, y mutaciones del gen KCNE361, que codifica
una subunidad reguladora de la corriente Ito de potasio, producen un fenotipo de SB.
El ECG del SB no es el único fenotipo ligado a
mutaciones del gen SCN5A62. La evidencia reciente
indica que hay un considerable solapamiento de la
forma de presentación clínica («síndromes solapados»). El solapamiento registrado con más frecuencia es la concomitancia de SB y enfermedad de
conducción cardiaca (enfermedad de Lev-Lenegre,
síndrome del nódulo sinusal enfermo). El solapamiento entre los fenotipos LQT3 y SB se ha descrito
también en varios casos63. En los últimos años se ha
descrito también la asociación de la fibrilación auricular con canalopatías de sodio conocidas, como el
SB, la enfermedad de conducción cardiaca progre-siva, los síndromes de QT corto y el LQT364-66. Es interesante señalar que se ha demostrado que la fibrilación auricular puede ser la primera expresión
fenotípica de una forma latente del SB que se manifiesta únicamente años después67.
Fisiopatología
Se han propuesto dos hipótesis principales para
explicar el mecanismo fisiopatológico de las anomalías del ECG y la propensión a las AV en los pacientes con SB51. En 1999 se propuso la teoría del
«deterioro de la repolarización»68. Esta teoría se basaba en una expresión no homogénea de la corriente transitoria de salida de potasio (Ito) entre el
epicardio y el endocardio. La Ito, que origina una
fase de repolarización temprana durante el potencial de acción (PA), se expresa en mayor medida en
el epicardio. En presencia de pérdida o reducción
de la función de los canales de sodio, aparece una
forma de PA de «pico y cúpula». El efecto del potencial de acción será más evidente en la capa epicárdica, en la que la fuerza de la Ito es mayor. Así
pues, una discrepancia en la forma del PA entre endocardio y epicardio dará lugar a los patrones del
ECG de superficie del SB. Las anomalías en el ECG
de superficie serán proporcionales a la discrepancia
en el PA, dando lugar a alteraciones leves del ECG
(elevación del ST en silla de montar, punto J
< 0,2 mV) o alteraciones notables (tipo convexo o cove-type, punto J > 0,2 mV) según el grado en el
que se haya dañado el canal del sodio y la diferente
expresión de la corriente Ito. La conducción de la
cúpula del PA de los lugares en que se mantiene a
los lugares en que se pierde produce una reexcitación local a través de un mecanismo de reentrada
de fase 2 con una extrasístole directamente acoplada que se produce durante el periodo vulnerable.
Estos EV pueden desencadenar entonces AV malignas.
La segunda teoría, denominada «teoría de la
despolarización»69, se basa en la presencia de un retraso en la conducción en el TSVD. Según esta
teoría, la forma del PA se mantiene pero el PA del
TSVD se retrasa respecto al PA del VD. Estas diferencias temporales del PA en áreas adyacentes del
miocardio pueden ser origen de circuitos de reentrada desencadenados por EV originados en la zona
limítrofe entre la despolarización temprana y la
tardía.
Una tercera teoría, basada en la expresión
anormal de la cresta neural en el desarrollo miocárdico del TSVD y las estructuras circundantes, ha
sido propuesta recientemente por Elizari et al70. Durante la embriogénesis, la cresta neural cardiaca
desempeña un papel crucial en la morfogénesis del
TSVD, que comprende la pared libre y el tabique
aortopulmonar y los grandes vasos. Una población
de células de la cresta neural cardiaca migra hacia
el polo arterial del corazón embrionario y facilita la
proliferación de las células miocárdicas, su diferenciación y la miocardialización del TSVD. Por otra
parte, una segunda vía de las células de la cresta
neural cardiaca utiliza el polo venoso como entrada
al corazón y es esencial en la formación del nódulo
auriculoventricular, el haz de His, el inicio de las
ramas del haz y el tejido auricular.
Por consiguiente, las anomalías en la formación
del corazón derecho relacionadas con el origen extracardiaco de la cresta neural podrían explicar
todas las anomalías eléctricas (arritmias supraventriculares, alteraciones de la conducción, AV) que
pueden manifestarse en pacientes con SB y otros
síndromes solapados.
En particular, una expresión no homogénea de
conexinas, que son moléculas con elevada expresión
en las células de la cresta neural, puede ser la causa
de la migración incorrecta de las células de la cresta
neural hacia el corazón embrionario. El hecho de
que la migración de las células de la cresta neural se
produzca en un momento inadecuado a causa de
una mala función de las conexinas puede tener un
efecto nocivo en el remodelado del tejido cardiaco
del VD. Así pues, la miocardialización anormal de
TSVD que depende de la migración de las células
de la cresta neural podría explicar las heterogeneidades de repolarización que subyacen al fenotipo
de SB. Este modelo plantea la hipótesis de una distribución desigual de las fuerzas de repolarización.
Según esta teoría, los gradientes de repolarización
que causan una elevación del segmento ST se producen no sólo entre epicardio y endocardio (debido
a la mayor expresión de la Ito en el epicardio que en
el endocardio), sino también entre el TSVD y las estructuras circundantes normales.
Forma de presentación clínica
Los pacientes con SB pueden presentar una amplia variedad de síntomas, que van del individuo
completamente asintomático al paciente que fallece
de forma súbita. Se han descrito casos de síncope,
crisis convulsivas, palpitaciones y respiración agónica nocturna como síntoma de presentación inicial. Hasta un 20% de los pacientes de los países occidentales y hasta un 30% de los de Japón presentan
taquicardias supraventriculares concomitantes66, la
más frecuente de las cuales es la fibrilación auricular, que puede ser también la primera manifestación de la enfermedad67.
El SB se considera principalmente una enfermedad arritmogénica de los varones adultos (80%),
y la media de edad en el momento de la muerte súbita es 40 años71. Los estudios clínicos indican que
la hormona masculina testosterona puede ser origen
de las diferencias de prevalencia del SB entre los
sexos72-74.
ECG y características clínicas
En la actualidad, se reconocen tres patrones de
repolarización del ECG según la Second Consensus
Conference on Brugada Syndrome (fig. 6). El
tipo 1, que es el único diagnóstico de SB, se caracteriza por una elevación del segmento ST en ensenada ≥ 2 mm (0,2 mV) seguido de una onda T negativa o
plana. El patrón de repolarización del ECG de
tipo 2 se caracteriza por una elevación del segmento
ST, que tiene un aspecto de «silla de montar», con
un despegue alto en la elevación del segmento ST ≥ 2 mm y una onda T positiva o bifásica. El tipo 3
presenta un aspecto de silla de montar o de ensenada, con una elevación del segmento ST < 1 mm.
Los tipos 2 y 3 no son diagnósticos para el SB, pero
el diagnóstico de SB se considera también positivo
cuando se observa un tipo 2 o 3 en más de una derivación precordial derecha en la situación basal y se
produce una conversión al patrón diagnóstico de
tipo 1 tras la administración de un bloqueador del canal del calcio75. El registro del ECG en las derivaciones V1 y V2 en espacios intercostales más altos
(tercero y segundo) aumenta la sensibilidad y la especificidad del diagnóstico en la detección del fenotipo de Brugada76,77.

Fig. 6. A: electrocardiograma de un síndrome de Brugada de tipo 1 espontáneo.
B: patrones de síndrome de Brugada de
tipo 3 en «silla de montar» y en «ensenada». C: patrones de síndrome de Brugada
de tipo 2. Solamente el tipo 1 debe considerarse diagnóstico de un síndrome de
Brugada.
Por consiguiente, según los criterios de la Second
Consensus Conference, el SB se diagnostica cuando
se observa una elevación del segmento ST de tipo 1
en más de una derivación precordial derecha
(V1-V3) en presencia o en ausencia de un bloqueador del canal del sodio y conjuntamente con
uno de los siguientes eventos: fibrilación ventricular
documentada, TV polimórfica (autolimitada), antecedentes familiares de MSC antes de los 45 años,
presencia de ECG de tipo ensenada en familiares,
inducibilidad de TV con estimulación eléctrica programada o síncope. En los pacientes que presentan
el patrón de ECG de tipo ensenada característico
sin otros criterios clínicos, debe considerarse que
presentan un patrón de ECG de Brugada y no un
SB. Muy recientemente, hemos demostrado que un
ECG de tipo 1 en una sola derivación precordial es
suficiente para el diagnóstico78.
Los tres patrones que se han descrito pueden observarse de manera espontánea en registros de ECG
seriados de un mismo paciente, al igual que una
«seudonormalización» del ECG79. En la práctica
clínica, estas fluctuaciones del ECG pueden hacer
muy difícil identificar a los individuos afectados por
un SB y en riesgo de sufrir una MSC. Además de
los bloqueadores de canales de sodio, se ha descrito
que muchos agentes y trastornos hacen que se manifieste un fenotipo de ECG de SB tipo 1, entre
ellos la temperatura corporal, los cambios del tono
del sistema autónomo y los fármacos que afectan a
la función de canales iónicos, como antagonistas
del calcio, bloqueadores beta, antiarrítmicos y psicotropos y la toxicidad del alcohol o la cocaína75.
Recientemente, Amin et al han mostrado que el
ejercicio, en especial durante la fase de recuperación, puede hacer que se manifieste un ECG de SB
tipo 1 o aumente la elevación del punto J máximo
precordial80.
Instrumentos diagnósticos: exposición
a fármacos antiarrítmicos de clase I
Dado que el ECG es dinámico y, por lo tanto, la
marca distintiva del ECG que es característica
puede quedar oculta, se ha propuesto que la exposición a bloqueadores del canal del sodio que aumentan la disfunción de dicho canal puede ser un
instrumento útil para el diagnóstico del SB. En la
actualidad, la ajmalina, administrada en una dosis
intravenosa de 1 mg/kg en 5 min, constituye el
agente de primera elección, dada sus elevadas sensibilidad y especificidad en la identificación de portadores génicos (el 80 y el 94,5% respectivamente)81. Además, la semivida corta y la duración breve de
sus efectos electrofisiológicos hacen que sea más seguro que otros fármacos antiarrítmicos.
Estratificación del riesgo
La presencia de una elevación espontánea del
segmento ST precordial derecho (de tipo ensenada),
los antecedentes de síntomas clínicos (síncope,
muerte súbita abortada) y el sexo masculino son
factores de riesgo de aparición de episodios clínicos
malignos en los pacientes con SB49,82-84.
Hay acuerdo general respecto a que los pacientes
que han sobrevivido a parada cardiaca tienen un
riesgo elevado de recurrencia de episodios arrítmicos con peligro para la vida y que, por lo tanto,
requieren el empleo de un DAI34,37. Los antecedentes de síncope pueden darse en hasta un 23% de
los pacientes que sufren una parada cardiaca84. El
síncope de mecanismo neurógeno se ha asociado recientemente al SB, pero no se conocen todavía sus
repercusiones en cuanto al pronóstico y la estratificación del riesgo85. Se ha observado de manera uniforme una tendencia del sexo masculino a presentar
más episodios de arritmia en todos los estudios, y
en un reciente metaanálisis se ha definido incluso
esta característica como un factor predictivo independiente de una peor evolución86. Continúa habiendo controversia respecto a cuál es el mejor enfoque terapéutico en los pacientes asintomáticos y
respecto a si el estudio electrofisiológico puede ser
útil o no para predecir una evolución adversa84,87-88.
Tratamiento
El único tratamiento que ha demostrado la prevención de la muerte súbita en pacientes con SB
sintomáticos es el DAI50,89,90. Puede usarse quinidina
como opción de tratamiento farmacológico. Su empleo podría resultar especialmente útil en pacientes
con un DAI y múltiples descargas42 y como opción
terapéutica inicial en pacientes jóvenes con un
riesgo elevado de arritmias malignas. Sin embargo,
no disponemos todavía de datos científicos reales
sobre su eficacia.
TAQUICARDIA VENTRICULAR DE TRACTO
DE SALIDA VENTRICULAR DERECHO
Las TV-TSVD son la forma más frecuente de TV
idiopáticas91,92. En la mayor parte de los casos (70-80%)93 la TV-TSVD se origina realmente en el
TSVD. Son posibles también otros orígenes como
el tabique, el tracto de salida ventricular izquierdo,
la arteria pulmonar, el seno de Valsalva aórtico, el
área próxima al haz de His y la superficie epicárdica de los ventrículos94. La morfología característica de
la TV-TSVD es la de una taquicardia de complejo
QRS ancho con morfología de BRIHH y un eje inferior (fig. 7). La TV es monomórfica y general-mente no es de carácter familiar.

Fig. 7.
Este electrocardiograma de 12 derivaciones corresponde a una mujer de 31
años que presentaba una taquicardia ventricular sostenida, originada en el tracto
de salida ventricular derecho (complejos
QRS de tipo bloqueo de rama izquierda
del haz de His y eje inferior). Unas pocas aplicaciones de radiofrecuencia casi
1 cm por debajo de la válvula pulmonar
en el lado de la pared libre hicieron que
la taquicardia ventricular dejara de ser
inducible.
La forma de presentación clínica de la TV-TSVD
es variable, y los síntomas suelen aparecer entre la
tercera y la quinta décadas de la vida95. La TVTSVD se produce más frecuentemente en las mu-jeres96. Se conocen dos formas fenotípicas de la TVTSVD: la TV sostenida inducida por el esfuerzo o
la tensión emocional y la TV monomórfica repetitiva no sostenida que aparece en reposo. Ambas
formas se caracterizan por la sensibilidad a la adenosina. La TV no sostenida que se produce general-mente en forma de salvas repetitivas de TV monomórfica es frecuente y constituye un 60-92% de los
casos en las series publicadas. La mayor parte de
los pacientes presentan palpitaciones o presíncope y
excepcionalmente pueden sufrir un síncope. La taquicardia se desencadena generalmente por el ejercicio o la tensión emocional. El ECG en reposo de
estos pacientes no presenta anomalías identificables. La ecocardiografía y la angiografía coronaria
son normales en la mayoría de los pacientes97. La
RM puede mostrar anomalías en hasta un 70% de
los pacientes, incluido el adelgazamiento focal, la
reducción del grosor de la pared y el movimiento
anormal de ésta98. Sin embargo, no se conoce el significado real de estas «anomalías».
La TV-TSVD muestra un curso benigno, lo cual
indica que, en la mayoría de los casos, la arritmia
no es una forma frustrada de una miocardiopatía
oculta. Gaita et al describieron a 61 pacientes con
EV de TSVD, con los que se contactó 15 años después de la visita inicial; ninguno de los pacientes
había fallecido por MSC ni sufrió una DAVD en
ese estudio99.
Sin embargo, algunos autores han indicado que
las «arritmias malignas» como la fibrilación ventricular y/o las TV polimórficas se asocian a una TV
idiopática o a EV originadas en el TSVD100,101. Los pacientes que pueden tener un riesgo elevado de
presentar esta variante «maligna» parecen ser los
que tienen: a) antecedentes de síncope; b) una TV
muy rápida (frecuencia cardiaca > 230 lpm); c) EV
con un intervalo de acoplamiento corto, y d) una
duración media prolongada del QRS de la EV iniciadora que tiene su origen en el TSVD101. Clara-mente hay que considerar una ablación por catéter
en los pacientes con estas últimas características.
En el diagnóstico diferencial debe sospecharse
claramente una posible DAVD e investigarse su
presencia. La primera característica que puede diferenciar la TV-TSVD de la DAVD es que la TVTSVD se manifiesta siempre con una morfología de
BRIHH y eje inferior. La TV en la DAVD suele
tener una morfología de BRIHH, pero el complejo
QRS puede tener orientaciones diferentes en el eje
frontal. El diagnóstico diferencial de la TV-TSVD
debe descartar también la taquicardia asociada a fi-bras auriculofasciculares, la taquicardia de reentrada auriculoventricular a través de una vía accesoria del lado derecho y la TV aparecida tras la
reparación de una tetralogía de Fallot (fig. 8).

Fig. 8. A: taquicardia ventricular (TV) sostenida originada en el tracto de salida ventricular derecho (TSVD). B: TV sostenida debida a fibras auriculofasciculares. Aunque
ambas TV se manifiestan por un complejo
QRS amplio y un bloqueo de rama izquierda del haz de His, el eje del QRS en el plano frontal difiere, y ello refleja la presencia
de dos mecanismos y orígenes diferentes.
En A, la TV tiene un origen focal y la masa
miocárdica ventricular se activa de arriba
abajo. En B, la TV depende de un circuito
de reentrada y la masa miocárdica ventricular se activa en la dirección contraria, de
abajo arriba, lo cual hace que la dirección
del eje del QRS en el plano frontal sea diferente. Las fibras auriculofasciculares
son una forma de vía accesoria infrecuente pero muy bien definida. Estas vías
accesorias tienen su origen en la aurícula
derecha, en el anillo tricuspídeo parietal,
y terminan en la parte distal de la rama
derecha del haz o cerca de ella. Muestran
una conducción decremental lenta y exclusivamente anterógrada. Dado que estas
vías se encuentran en el lado derecho, los
complejos QRS preexcitados muestran una
morfología similar a la del bloqueo de rama
izquierda del haz de His.
Mecanismo de la TV-TSVD
La actividad desencadenada se considera el mecanismo subyacente en la TV-TSVD, debido a las posdespolarizaciones tardías que se producen a
través de la acción del adenosinmonofosfato cíclico (AMPc)102,103. En los pacientes que presentan
una TV-TSVD hay una sobrecarga de calcio intracelular. La sobrecarga de calcio citosólico potencia
la función del intercambiador de Na+/Ca++ que da
lugar a un aumento de la corriente de entrada y un
retraso en la posdespolarización. La adenosina es
eficaz para interrumpir la TV-TSVD gracias a su
capacidad de reducir el AMPc, que es crucial en la
regulación del calcio intracelular. La taquicardia
puede ser inducible por extraestímulos programados o por una salva de latidos de marcapasos
en el ventrículo o la aurícula o mediante la infusión de isoproterenol durante un estudio electrofisiológico.
Tratamiento
La estrategia terapéutica para la TV-TSVD incluye el uso de fármacos antiarrítmicos y la ablación por catéter. Si los síntomas son muy leves o infrecuentes, no es necesario ningún tratamiento. La
TV-TSVD puede abortarse de forma aguda con
maniobras vagales, masaje del seno carotídeo, adenosina intravenosa (6-18 mg) o verapamilo intravenoso (5-10 mg). La eficacia de los fármacos antiarrítmicos (bloqueadores beta, antagonistas del
calcio) en pacientes con TV-TSVD es de alrededor
de un 25-50%. Teniendo en cuenta la tasa de éxitos
a largo plazo (> 90%) y su baja incidencia de complicaciones mayores (< 1%)93,97, la ablación por catéter se está convirtiendo en el tratamiento de primera línea en pacientes con TV-TSVD.
CARDIOPATÍAS CONGÉNITAS (TETRALOGÍA DE FALLOT)
Pueden observarse alteraciones del ritmo en la
evolución natural de las cardiopatías congénitas
(CPC), así como tras la cirugía a corazón abierto104. Hay un número creciente de pacientes con CPC que
llegan a una edad adulta, gracias al éxito de las intervenciones quirúrgicas correctoras105. Alrededor
de un 40-50% de los adultos con CPC sufren algún
tipo de arritmia. La incidencia elevada de arritmias
cardiacas en los adultos con CPC puede deberse a
los cambios de presión/volumen anormales y con
más frecuencia a circuitos de reentrada creados por
parches del tabique y líneas de sutura105,106. Las taquicardias supraventriculares, como el aleteo auricular y/o la fibrilación auricular, son frecuentes en
las CPC (fig. 9).

Fig. 9.
El electrocardiograma de 12 derivaciones muestra un aleteo auricular en
una mujer de 42 años a la que se había
practicado una corrección de una tetralogía de Fallot 31 años antes. Esta mujer
fue ingresada en nuestro centro a causa
de palpitaciones. Se observó aleteo auricular derecho de sentido antihorario
característico (dependiente del istmo cavotricuspídeo) durante un estudio de electrofisiología, y se trató con ablación por
radiofrecuencia. El electrocardiograma
de 12 derivaciones tras la ablación continuaba mostrando un bloqueo de rama
derecha del haz de His y una desviación
del eje a la derecha que reflejaban la disfunción del corazón derecho.
La TV se observa en un número de pacientes
menor, sobre todo en los que presentan una tetralogía de Fallot (TdF). Este trastorno incluye cuatro
características: estenosis infundibular subpulmonar,
comunicación interventricular, dextroposición de la
aorta (aorta acabalgada) e hipertrofia ventricular
derecha. La intervención quirúrgica incluye una
ventriculotomía derecha y una reparación de la comunicación interventricular mediante parche. Estas lesiones hacen que haya un sustrato para la
arritmia. La reparación de la comunicación inter-ventricular mediante un parche proporciona un
obstáculo anatómico fijo alrededor del cual pueden
producirse arritmias de reentrada.
Tras la reparación de una TdF, la TV sostenida
tiene una prevalencia de un 4-7%107 y suele consistir
en una taquicardia de reentrada del TSVD con una
morfología de BRIHH. Las AV no sostenidas se
dan en hasta un 60% de los registros Holter.
En estos pacientes hay un riesgo persistente de
MSC tardía, que tiene una incidencia estimada de
un 0,5-8,3%108,109. La mayor edad en el momento de
la reparación inicial, la presencia de una insuficiencia pulmonar moderada o grave, los antecedentes de TV sostenida, la disfunción ventricular
moderada o grave y la duración del QRS ≥ 180 ms
son factores que predicen el riesgo de MSC109. La TV no sostenida en pacientes con TdF carece de
valor predictivo respecto a TV sostenida ulterior o
la MSC108. Los pacientes generalmente presentan
como manifestación inicial palpitaciones y con
menor frecuencia síncope o presíncope. Los fármacos antiarrítmicos como amiodarona y sotalol
suelen utilizarse en estos pacientes como tratamiento de primera línea. En los pacientes con una
TV sintomática refractaria a la medicación, puede
utilizarse ablación con radiofrecuencia. Se utilizan
mapas convencionales y electroanatómicos para
identificar el circuito de reentrada. La elaboración
de un mapa electroanatómico puede ser crucial
para el éxito, sobre todo en las TV mal toleradas.
Se ha demostrado que la existencia de un istmo
entre un área de cicatriz/parche de la pared anterior
del TSVD y el anillo tricuspídeo (fig. 10) es la principal causa de las TV (75%) en los pacientes sintomáticos a los que se practica ablación con radiofrecuencia tras la reparación de la TdF. A largo plazo
puede alcanzarse una tasa de éxito de alrededor del 90% de los pacientes110. En los pacientes con una
MSC abortada y TV en los que no puede aplicarse
la ablación, está indicado un DAI.

Fig. 10. Localización de los límites anatómicos (línea azul) de la taquicardia ventricular derecha tras la reparación de un defecto cardiaco y los consiguientes istmos anatómicos (líneas rojas, números 1 a 4). AT: anillo tricuspídeo; CIV: comunicación interventricular; TSVD: tracto de salida ventricular derecho;
VD: ventrículo derecho. Modificado con permiso de Zeppenfeld et al107.
VENTRÍCULO DERECHO, ANOMALÍAS
DEL ECG Y MUERTE SÚBITA CARDIACA
EN DEPORTISTAS
Se ha estimado que las AV en pacientes con enfermedades del VD, como el SB y la DAVD, suponen
hasta un 10-30% de las MSC de adultos jóvenes de
la población general. Este porcentaje es aún más
alto en los deportistas jóvenes2. España se ha visto
afectada recientemente por la muerte súbita de un
joven futbolista nacional afectado por una DAVD.
Se ha descrito que en España cada año fallecen
20-35 deportistas jóvenes por muerte súbita. La
MSC de un individuo joven y por lo demás aparentemente sano es siempre un suceso trágico que puede
ser incluso más cruel cuando sucede a la vista de millones de personas. Se ha demostrado que el examen
de detección sistemático previo a la participación en
la actividad deportiva logra reducir la MSC en la
población de deportistas111. El ECG de doce derivaciones en individuos entrenados con frecuencia es
anormal. Las anomalías frecuentes y relacionadas
con el entrenamiento son la bradicardia sinusal, el
bloqueo de primer grado y de Wenckebach, el
BRDHH incompleto, la hipertrofia ventricular izquierda y el patrón de repolarización temprana.
Estas anomalías fisiológicas reflejan un remodelado
del corazón y el cambio del balance del sistema autónomo en los individuos con un entrenamiento intenso y regular. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de los casos112 (8%), las alteraciones del ECG
pueden ser intensas y difusas. Son necesarios una interpretación cuidadosa y un estudio diagnóstico
(fig. 11) en estos casos específicos, con objeto de descartar una enfermedad que ponga en peligro la vida, sobre todo en presencia de síncopes o antecedentes
familiares de MSC. En las cardiopatías de causa genética (DAVD, SB, miocardiopatía hipertrófica,
síndromes de QT largo-corto) existe un grado variable de influencia del ambiente, que puede agravar
o incluso desenmascarar el fenotipo de la enfermedad. Así, en pacientes con DAVD, el ejercicio
agrava las anomalías de los contactos intercelulares
determinadas genéticamente113,114. El ejercicio, sobre
todo durante la fase de recuperación, puede hacer
también que se manifieste un ECG de SB de tipo 1
y, por consiguiente, puede exponer al paciente a una
situación que ponga en peligro su vida81,115-117. En general, a los pacientes con DAVD y SB
se les debe aconsejar que eviten el ejercicio extenuante y el entrenamiento
enérgico, y se los debe excluir de la participación en deportes de competición o profesionales.

Fig. 11.
Electrocardiograma de un futbolista de competición de 17 años asintomático, en reposo y sin signos de hipertrofia
ventricular izquierda u otras anomalías
estructurales en la ecocardiografía, que
muestra anomalías de la repolarización
notables, incluida una elevación del segmento ST y una inversión de la onda T
en las derivaciones precordiales V1-V4. Ante este patrón, es obligado descartar
trastornos cardiacos con peligro para la
vida, como la miocardiopatía hipertrófica,
la displasia arritmogénica ventricular derecha, la miocardiopatía dilatada, la estenosis valvular aórtica y las canalopatías
(síndrome de Brugada, síndrome de QT
largo y corto).
La implantación de un DAI se debe valorar seriamente tras una estratificación cuidadosa del riesgo.
Hay controversia respecto a si los deportistas a los
que se ha colocado un DAI pueden o no continuar
practicando los deportes de competición. Según la
guía de Bethesda118 los pacientes portadores de un
DAI pueden participar tan sólo en actividades de
«clase IA», como los bolos o el golf. En cambio,
otros datos más recientes indican que, aunque las
descargas durante la práctica deportiva se describen
con frecuencia, los acontecimientos adversos importantes son muy poco frecuentes119. Así pues, las
recomendaciones médicas respecto a la práctica deportiva continúan siendo aún muy diversas. Hay varias razones teóricas y prácticas para limitar la práctica deportiva a los individuos portadores de un DAI,
pero de hecho no hay datos que demuestren que los
deportes son peligrosos para todos los pacientes con
DAI, y es probable que la decisión de cada deportista
deba basarse en una elección informada.
ABREVIATURAS
AV: arritmias ventriculares.
CPC: cardiopatías congénitas.
DAVD: miocardiopatía/displasia arritmogénica
de ventrículo derecho.
MSC: muerte súbita cardiaca.
SB: síndrome de Brugada.
TSVD: tracto de salida ventricular derecho.
TV-TSVD: taquicardia ventricular de tracto de
salida ventricular derecho.
VD: ventrículo derecho.
Sección patrocinada por el Laboratorio Dr. Esteve
Full English text available from:
www.revespcardiol.org
Correspondencia: Dr. L. Capulzini.
Heart Rhythm Management Center. UZ Brussel-VUB.
Laarbeeklaan 101. 1090 Brussels. Bélgica.
Correo electrónico: luciomassimo@hotmail.com
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