![]() |
![]() |
|
|
|
Factores de crecimiento para la angiogénesis terapéutica en las enfermedades cardiovasculares
INTRODUCCIÓN
Las enfermedades cardiovasculares
ateroscleróticas siguen siendo la principal causa de
morbilidad y mortalidad en el mundo. A pesar de los importantes
avances que se han logrado en el desarrollo de terapias
médicas, quirúrgicas y percutáneas en el
manejo de estas enfermedades durante las últimas 3
décadas, sigue habiendo una población significativa
de pacientes que no son candidatos óptimos para la
revascularización quirúrgica o
percutánea.
Una parte importante de la investigación
se ha centrado en la administración de factores de
crecimiento angiogénicos, ya sea en forma de proteína
recombinante o por transferencia génica, para promover el
desarrollo de vasos sanguíneos
colaterales suplementarios
que actuarían como conductos de bypass
endógenos alrededor de las arterias nativas ocluidas; una
estrategia que se conoce como «angiogénesis
terapéutica». Esta estrategia ha demostrado aumentar
la perfusión tisular mediante neovascularización en
un número considerable de ensayos preclínicos de
isquemia. En pacientes con isquemia crítica de las
extremidades in
feriores o con enfermedad arterial coronaria
terminal, los ensayos clínicos han demostrado una
mejoría sintomática y han aportado una evidencia
objetiva de mejoría en la perfusión, lo que sugiere
que esta estrategia puede constituir un método alternativo
de tratamiento en pacientes en los que las terapias actualmente
disponibles han fallado o no son viables.
Los próximos objetivos de
la
investigación en el campo de la angiogénesis van a
ser: determinar la dosis óptima, la formulación, la
ruta de administración y la combinación de factores
de crecimiento; determinar las necesidades de células
progenitoras endoteliales o la suplementación con
células madre; proporcionar una angiogénesis
terapéutica efectiva y segura, así como adaptar la
angiogénesis a las necesidades individuales de los
pacientes. Esta revisión se centrará en la
discusión de la biología de la
neovascularización en relación con los factores de
crecimiento angiogénicos, y también se hará
una revisión de las estrategias de transferencia
génica en la isquemia crítica de las extremidades
inferiores y en la isquemia miocárdica.
NE
OVASCULARIZACIÓN
Las estrategias de transferencia génica
para la angiogénesis terapéutica están basadas
en los hallazgos de Folkman et al1
, que sugirieron que
el establecimiento y mantenimiento de un aporte vascular es un
requisito absoluto para el crecimiento tanto del tejido normal como
del neoplásico, como resultado de 2 procesos principales, la
vasculogénesis y la angiogénesis, y que en esta
neovascularización están involucrados los factores de
crecimiento angiogénicos. La vasculogénesis es la
diferenciación in situ de novo de células
endoteliales (EC) a partir de precursores mesodérmicos en el
embrión, por la asociación de las células
progenitoras endoteliales (EPC) o angioblastos y su subsiguiente
reorganización en forma de plexos capilares
primarios2
.
La angiogénesis es la formación de
vasos sanguíneos nuevos a partir de vasos sanguíneos
preexistentes, inducida por la proliferación y
migración de EC residentes preexi
stentes y plenamente
diferenciadas dentro de los vasos progenitores en respuesta a
estímulos como la hipoxia, la isquemia, el estiramiento
mecánico y la inflamación3,4
. La
angiogénesis puede ser fisiológica o
patológica; la fisiológica se produce en la
cicatrización de las heridas y en el ciclo reproductivo
femenino, y la patológica tiene lugar durante el crecimiento
tumoral, la artritis reumatoide y la retinopatía
diabética proliferativa.
Inicialmente se creyó que la
vasculogénesis se encontraba restringida al desarrollo
embrionario, mientras que la angiogénesis, aunque
también ocurre en el embrión, se creía que era
la única responsable de la neovascularización
posnatal. Evidencias más recientes sugieren que la base de
la neovascularización, tanto nativa como terapéutica,
no está restringida a la angiogénesis, sino que
incluye los 2 procesos embrionarios. Las EPC circulantes positivas
para el antígeno CD34 han sido aisladas
recientemente a
partir de individuos adultos y h
an demostrado ser capaces de
diferenciarse in vitro como una línea celular
endotelial5
, de lo que se puede deducir que existen
células madre circulantes. Además, la
demostración de que las EPC derivadas de médula
ósea pueden incrementar su número en respuesta a la
isquemia tisular6
, asentarse e incorporarse a focos de
revascularización en animales adultos7
y aumentar
el desarrollo de colaterales después de la expansión
ex vivo y transplante8
, sugiere que la
neovascularización en el adulto no está restringida a
la angiogénesis, sino que incluye procesos de
«vasculogénesis posnatal».
La neovascularización inducida por los
factores de crecimiento angiogénicos incluye un rango
variable de calibres vasculares, desde arterias medianas
visualizadas por angiografía hasta una densidad capilar
aumentada
demostrada por histología post mortem. Un
número de arterias de tamaño medio de nueva
formación pueden desarrollarse como resultado de
«arteriogénesis» o de proliferación in
situ de conexiones arteriolares preexistentes, formando vasos
colaterales de mayor tamaño9
mediante remodelado;
se desconoce si el proceso de remodelado ocurre como resultado
directo de la modulación de factores de crecimiento o como
resultado de la maduración mediada por el flujo de estos
conductos colaterales.
FACTORES DE CRECIMIENTO
ANGIOGÉNICOS
Mientras que muchas citocinas tienen una
actividad angiogénica, los factores que han sido mejor
estudiados, tanto en modelos animales como en ensayos
clínicos, son el factor de crecimiento del endotelio
vascular (VEGF) y el factor de crecimiento de fibroblastos
(FGF).
Factor de crecimiento del endotelio
vascular
Los genes humanos del VEGF que han sido
identificados hasta la fecha son el VEGF-1, el VEGF-2 o VEGF-C, el
VEGF-3 o VEGF-B, el VEGF-D, el VEGF-E y el
factor de cr
ecimiento de
la placenta (PIGF). Todos ellos se encuentran localizados en
diferentes cromosomas, pero comparten una homología
considerable. La diana celular principal del VEGF es la EC. Existen
tres tirosincinasas «fms-like» específicas del
endotelio, la VEGFR-1 (Flt-1), la VEGFR-2 (Flk-1/KDR) y la VEGFR-3.
La hipoxia induce la formación de VEGF por las EC y produce
un incremento en el número de receptores de
VEGF10
. La VEGFR-1 genera señales que organizan
el ensamblaje de las EC en tubos y vasos funcionales11
.
La VEGFR-2 es responsable de las proliferación y
migración de EC12,13
. La principal función
de la VEGFR-3 (Flt-4) es mediar la
linfangiogénesis14
.
El VEGF posee algunas características que
facilitan la transferencia g&eac
ute;nica. En primer lugar, contiene
una secuencia de señal secretora que permite que la
proteína sea secretada de forma natural por células
intactas, lo que hace que se activen una serie de efectos
paracrinos adicionales15
. En segundo lugar, sus lugares
de unión de alta afinidad son exclusivos para las EC; en
consecuencia, los efectos mitogénicos del VEGF están
limitados a las EC, en contraste con el FGF acídico o
básico, que se sabe que ejerce una acción
mitogénica sobre las células musculares lisas y los
fibrobastos, además de las EC16,17
. En tercer
lugar, el VEGF posee un bucle autocrino que es compartido por la
mayoría de citocinas angiogénicas y facilita la
modulación del comportamiento de las EC; cuando se activa
bajo condiciones hipóxicas, este bucle autocrino sirve para
amplificar y, por tanto, prolongar la respuesta en las EC
estimuladas por VEGF administrado exógenamente.
Además, algunos factores que son secretados por los miocitos
hipóxicos increm
entan la expresión del receptor de
VEGF de las EC dentro del medio hipóxico. Esta
expresión localizada del receptor puede explicar el hecho de
que la angiogénesis no ocurra de forma indiscriminada, sino
más bien en los sitios donde hay isquemia tisular. Otra
función adicional importante del VEGF es el aumento del
número de EPC circulantes, documentado en ratones y en
humanos después de un tratamiento con transferencia
génica de VEGF18-20
.
Factor de crecimiento de fibroblastos
Los FGF son una familia de 9 factores,
concretamente el FGF básico, el FGF ácido y los FGFs
3-9. El FGF ácido (aFGF o FGF-1) y el FGF básico
(bFGF o FGF-2) son los miembros mejor caracterizados de la gran
familia de FGF. Los FGF son factores de crecimiento no secretados
que carecen de una secuencia peptídica señal. La
liberación extracelular de FGF está causada por el
daño o la muerte celular. Aunque los FGF son potentes
mitógenos de las EC, no son específicos de las EC y
sirven también como ligandos para otros tipos celulares,
como las células musculares lisas de los vasos y los
fib
roblastos. Se han identificado por los menos 4 receptores de FGF
de alta afinidad y se ha clonado su cADN. Los FGF, al igual que el
VEGF, también
estimulan la síntesis de proteasas de
las EC, incluido el activador del plasminógeno y las
metaloproteinasas, que son importantes para la digestión de
la matriz extracelular en el proceso de
angiogénesis21
. Sin embargo, a diferencia del
VEGF, las formas comunes del FGF (FGF-1 y 2) carecen de la
secuencia de señal secretora; consecuentemente, los ensayos
clínicos de transferencia génica de FGF han requerido
o bien una modificación del gen de FGF22
o bien
el uso de otro miembro de la familia génica de FGF que tenga
una secuencia señal23,24
.
ANGIOGÉNESIS TERAPÉUTICA
Las citocinas angiogénicas pueden ser
administradas en forma de
proteína recombinante o como genes
que codifican para estas proteínas. Dado que tanto la
proteína como el enfoque génico han sido estrategias
relativamente bien toleradas hasta ahora en los ensayos
clínicos, las investigaciones que se están llevando a
cabo permitirán determinar la preparación
óptima y la estrategia de liberación para la
neovascularización terapéutica.
La terapia proteica sigue siendo el enfoque
más convencional y algunos investigadores han indicado que
esta estrategia es la más próxima a ser utilizada en
la práctica. No obstante, la proteína recombinante se
suele
administrar de forma sistémica y está, por
tanto, limitada por los potenciales efectos adversos de las altas
concentraciones plasmáticas que se requieren para alcanzar
la captación tisular adecuada.
La transferencia génica es la
introducción de material genético dentro de las
células somáticas de un organismo con el objetivo de
alcanzar altos niveles de una expresión génica
sostenida sin provocar reacciones adversas en el huésped. El
éxito de las estrategias de transferencia génica
depende de la eficiencia con la que el transg&ea
cute;n es
introducido y expresado dentro de las células diana y de la
duración de la expresión del transgén. Los
vectores de transferencia facilitan la penetración celular y
el tráfico intracelular del transgén, y los sistemas
de liberación
local liberan el vector en las proximidades de
las células diana. Existen 2 categorías principales
de sistemas de transferencia génica, los sistemas virales y
los no virales. Los vectores virales más comúnmente
utilizados para la transferencia génica son los adenovirus y
los retrovirus. Los métodos no virales incluyen la
introducción de ADN desnudo dentro del área diana y
el uso de liposomas.
El músculo isquémico representa una
diana prometedora para la terapia génica. Se ha demostrado
que los músculos cardíacos y estriados captan y
expresan el ADN desnudo en forma de plásmido, así
como los transgenes incorporados en vectores virales.
Además, estudios previos han demostrado que la eficiencia de
la transfección intramuscular está aumentada
más de 5 veces cuando el músculo
inyectado
está isquémico25,26
. Sin embargo, mientras
que los vectores virales pueden aumentar la eficiencia de
transfección y, por tanto, proporcionar niveles más
elevados de expresión génica, los modelos in
vitro27
e in vivo28
han demostrado
que la transfección de baja eficiencia pero alta
especificidad (transfección con éxito en < 1% de
las células) con un gen (plásmido de ADN) que
codifica para una proteína secretada (por ejemplo el VEGF),
puede superar la desventaja que supone la transfección
ineficiente mediante la secreción de la proteína
adecuada hasta alcanzar niveles locales con efectos
biológicos significativos y fisiológicamente
relevantes, lo que permite conseguir resultados terapéuticos
sin llevar a cabo una transfección con genes que codifican
proteínas intracelulares (p. ej., el bFGF). Además, a
diferencia de los vectores virales, el plásmido de ADN no
induce inflamación.
ISQUEMIA CRÍTICA D
E LAS EXTREMIDADES
INFERIORES
En una gran
proporción de pacientes con
isquemia crítica de las extremidades inferiores, la
distribución y extensión de la enfermedad oclusiva
arterial imposibilita llevar a cabo una revascularización
percutánea o quirúrgica. La declaración
acordada por el Grupo de Trabajo Europeo sobre Isquemia
Crítica de las Extremidades Inferiores29
establece que no hay ningún tratamiento médico que
haya demostrado ser capaz de alterar la historia natural de este
cuadro clínico. Además, los índices de calidad
de vida de estos pacientes son parecidos a los de los pacientes con
estados terminales de malignidad. A pesar de la morbilidad y
mortalidad asociadas a la amputación, a menudo esta
estrategia es el tratamiento de elección. Por tanto, buscar
alternativas terapéuticas para el tratamiento de pacientes
con isquemia crítica de las extremidades inferiores es una
necesidad imperiosa. Se ha llevado a cabo una importante labor de
investigación dirigida al desarrollo de terapias
angiogénicas que permitan proporcionar nuevas aproximaciones
en el tratamiento de la isquemia de las extremidades
inferiores.
Transferencia génica de VEGF en la
isquemia
periférica
A partir de experimentos realizados en
córnea de rata y de conejo, en la membrana corioalantoidea y
en el modelo de injerto óseo en conejo16,30
han
surgido evidencias que demuestran que el VEGF estimula la
angiogénesis in vivo. Los estudios preclínicos
han establecido una prueba de principio sobre el concepto de que la
actividad angiogénica del VEGF es lo suficientemente potente
como para lograr un beneficio terapéutico; el incremento de
vasos colaterales visibles angiográficamente y capilares
identificables por histología fue demostrado en conejos con
isquemia severa y unilateral de las extremidades
posteriores31,32
. La evidencia angiográfica e
histológica de la angiogénesis fue posteriormente
demostrada despu&e
acute;s de realizar transferencia génica
intraarterial de phVEGF165 en un paciente
humano33
.
Sin embargo, la liberación intraarterial
tiene algunas limitaciones inherentes que pueden debilitar el
éxito de la transferencia génica en el tratamiento de
la isquemia crítica de las extremidades inferiores. En el
caso del ADN desnudo, es decir ADN no asociado con vectores virales
ni de ningún otro tipo, la captación celular es
prácticamente nula cuando el transgén se inyecta
directamente dentro de la luz arterial, presumiblemente debido a la
rápida degradación por parte de las nucleasas
circulantes. Además, la distribución difusa del
engrosamiento de la neoíntima y/o los depósitos
calcificados extensos pueden limitar la transferencia génica
a las células musculares lisas de la media
arterial34
.
Los estudios preclínicos han sido
diseñados, por tanto, para establecer la viabilidad de la
transferencia génica intramuscular de VEGF en la isquemia
crí
tica de las extremidades inferiores con el objetivo de
promover la angiogénesis terapéutica. Después
de la transferencia génica de VEGF de ADN desnudo por
inyección directa en el músculo esquelético de
las extremidades isquémicas de conejo se obtuvieron
resultados biológicos significativos26,35
, como
se evidenció por el incremento de la presión
sanguínea de la extremidad, aumento del flujo ilíaco
medido por Doppler, mejoría de la neovascularización
determinada angiográficamente y aumento de la densidad
capilar en las necropsias.
En pacientes con isquemia crítica de las
extremidades inferiores y que presentaban úlceras
isquémicas que no cicatrizaban y/o dolor en reposo se ha
demostrado que la transferencia génica intramuscular de VEGF
puede ser utilizada para realizar una angiogénesis
terapéutica con éxito36
. El método
empleado ha sido la transferencia génica intr
amuscular de un
plásmido de ADN desnudo de 4.000
µ
g que codifica para el VEGF
(phVEGF165). La expresión génica fue
documentada por el aumento transitorio de las concentraciones
séricas de VEGF medidos por ELISA. El beneficio
terapéutico fue demostrado por la regresión del dolor
en reposo y/o la mejoría de la integridad de la extremidad,
por el aumento del tiempo en el que el paciente podía andar
sin dolor y el índice tobillo-brazo, por los vasos
colaterales visibles de nueva formación visualizados por
angiografía de sustracción digital y por la evidencia
cualitativa de mejoría en el flujo distal según
imágenes de resonancia magnética.
Ensayos clínicos realizados posteriormente
con phVEGF165 han utilizado inyecciones intramusculares
aleatorizadas y de forma ciega en 55 pacientes (con edades
comprendidas entre los 24 y 84 años; media, 56,7
años) con dolor isquémico en reposo (n = 14) o
úlceras isquémicas (n = 41). Se han obtenido
evidencias de mejoría clínica en 13/14 pacientes
(92%) con dolor en reposo y en 26/41 pacientes (63%) con
úlceras isquémicas en un período de
seguimiento de 4-36 meses. Para la serie total de 55 pacientes se
obtuvo un resultado clínico favorable en el 65,5%. El
análisis de regresión logística
múltiple calificó el dolor en reposo y la edad de
< 50 años como factores predictores significativos (p
< 0,05) de un resultado clínico favorable. La diabetes,
el tabaquismo, la hiperlipidemia, la hipertensión y la dosis
de
phVEGF165 no fueron predictores del resultado
clínico37
. Las complicaciones en estos pacientes
se han limitado a la aparición de edema de las extremidades
inferiores, que se desarrolla en un tercio de los pacientes
aproximadamente38
.
Una estrategia terapéutica similar se
utilizó en 11 pacientes con la enfermedad de Buerger que
presentaban isquemia crítica de las extremidades inferiores,
y en nueve de ellos el tratamiento fue exitoso39
. En
estos enfermos se resolvió el dolor en reposo nocturno y se
cicatrizaron las úlceras del pie y/o pierna. El
índice tobillo-brazo aumentó en más de un 0,1
y se pudieron visualizar los vasos colaterales de nueva
formación por resonancia magnética y
angiografía de contraste seriada.
Estudios preclínicos de nuestro
laboratorio han demostrado que el VEGF-2 fue capaz de promover la
angiogénesis en un modelo de isquemia de las extremidades
posteriores en conejo40
y estimular la liberación
de óxido nítrico por parte de las EC40
.
Ensayos clínicos posteriores aleatorizados y doble ciego,
controlados por placebo y con dosis crecientes, han comenzado a
investigar el potencial terapéutico de la transferencia
génica de VEGF-2 en pacientes con isquemia crítica de
las extremidades inferiores. Un total de 46 pacientes con este
cuadro han sido aleatorizados hasta el momento sobre una base 3:1
(tratamiento: placebo) para recibir solución salina o pVEGF2
en forma de ADN desnudo inyectado directamente en los
músculos isquémicos de las extremidades inferiores;
de los 46 pacientes, 21 presentaban solamente dolor en reposo y 25
tenían úlceras i
squémicas ± dolor en
reposo. Los resultados de este ensayo clínico en fase I
están pendientes.
Otras estrategias para pacientes con enfermedad
arterial periférica
El potencial del FGF básico (bFGF) para
mejorar el desarrollo de colaterales ha sido demostrado previamente
en modelos animales con isquemia crítica de las extremidades
posteriores41-43
. La seguridad de la
administración intraarterial de bFGF en pacientes con
claudicación intermitente ha sido demostrada recientemente
por Lazarous et al44
. En este ensayo clínico en
fase I, doble ciego y controlado por placebo se produjo una
mejoría a los 6 meses en el flujo sanguíneo de la
pantorrilla mediante pletismografía manométrica en
los pacientes tratados con bFGF comparados con los controles. De
todas formas, son necesarios más ensayos clínicos a
mayor escala para investigar la seguridad y eficacia del FGF en
pacientes con enfermedad arterial periférica,
particularmente aquellos con enfermedad crítica de las
extremidade
s inferiores.
ISQUEMIA MIOCÁRDICA
En aquellos pacientes en los que la
medicación antianginosa no consigue proporcionar un alivio
sintomático suficiente, pueden ser necesarias otras
intervenciones como la angioplastia o la cirugía de
bypass. Aunque los 2 tipos de intervenciones parecen
ser
efectivas en varios tipos de enfermos, un grupo considerable de
pacientes puede no ser un buen candidato para ninguna de estas
intervenciones debido a la naturaleza difusa de su enfermedad
arterial coronaria. Además, hay muchos casos en los que el
estrechamiento recurrente y/o oclusión de los conductos de
bypass después de una cirugía que inicialmente
tuvo éxito, puede hacer que el paciente se vuelva de nuevo
sintomático sin que tenga ninguna opción adicional
para una revascularización convencional.
Con el fin de estimular la angiogénesis
miocárdica se han administrado citocinas angiogénicas
a través de varias vías, que incluyen la intravenosa,
la intracoronaria, la transepicárdica en el momento de la
cirugía de bypass o por toracotomía, la
intrapericárdica o periadventicial en el
momento de la
cirugía d
e bypass y, más recientemente, la
transendocárdica por catéter. Los ensayos
clínicos han favorecido por ahora la vía
intracoronaria (adenovirus) o la vía miocárdica
directa (ADN desnudo o adenovirus) debido a la creencia de que la
liberación local de la proteína recombinante o del
gen es el método ideal45
. El progreso futuro de
estas técnicas exige que el riesgo inherente de un enfoque
quirúrgico sea salvado con enfoques percutáneos
basados en el uso de catéteres.
Estudios preclínicos con VEGF
Después de la demostración como
prueba de principio de que la transferencia génica de
citocinas podría ser usada para promover la
angiogénesis en humanos con isquemia crítica de las
extremidades inferiores, extrapolamos esta estrategia a la isquemia
miocárdica. Aunque en los experimentos con animales que
realizamos en nuestro laboratorio utilizando la proteína
humana recombinante VEGF (rhVEGF165) administrada
directamente en el ostium coronario izquierdo, se produjo un
aumento significativo del flujo en el miocardio isquémico
depe
ndiente de colaterales, este
resultado fue complicado por la
hipotensión mediada, aparentemente, por la liberación
de óxido nítrico inducida por el VEGF46
.
Resultados similares han sido obtenidos por otros grupos que han
utilizado inyección intracoronaria en el cerdo47
y en el perro48
. Las administraciones
intramiocárdica49
y
periadventicial47,50
de la proteína VEGF han
demostrado una eficacia limitada, pero la administración
intravenosa no ha sido efectiva49
.
De acuerdo con esto, nosotros anticipamos que la
expresión loca
l de VEGF durante un período prolongado
de 2-3 semanas podría salvar el problema de la
hipotensión sintomática, pero seguir reduciendo la
isquemia miocárdica. Y, en consecuencia, demostramos que es
posible realizar una transferencia génica miocárdica
directa, segura y con éxito, de
phVEGF16551,52
o VEGF-253
a
través de una incisión en la pared pectoral
mínimamente invasiva en un modelo porcino de isquemia
miocárdica crónica. En este modelo se produjo un
aumento del llenado de los vasos colaterales y una mejoría
en la perfusión del miocardio isquémico por
microsferas coloreadas.
En un modelo con constrictor ameroide en cerdo,
la inyección intramiocárdica de adenovirus que
codifican para VEGF12154,55
vía
toracotomía ha demostrado mejorar la perfusión
colateral y la función. La administración
intracoronaria de un gen adenoviral produjo valores muy bajos y con
una localización pobre de VEGF y del gen en el
miocardio55
. La liberación pericárdica del
adenovirus que codifica el VEGF165 en un modelo canino
no aumentó el flujo colateral56
.
Estudios recientes han sugerido que la
transferencia génica miocárdica mediada por
catéter de plásmidos desnudos de VEGF165 y
VEGF-2 es un procedimiento efectivo en el cerdo51
. Este
enfoque menos invasivo de transferencia génica
intramiocárdica es capaz de producir una expresión
génica adecuada57-59
.
Estudios preclínicos con FGF
Varias series de experimentos con animales han
demostrado que el FGF-2 administrado intracoronariamente mejora la
perfusión miocárdica y la función, e
incrementa el flujo colateral en el perro, tanto en la isquemia
crónica como en la aguda60-63
. Esta
mejoría se produjo como resultado de la aparición de
una red de capilares a partir de los vasos coronarios originales,
como se documentó angiográfica e
histológicamente. También se han observado efectos
beneficiosos sobre el flujo colateral y la función
ventricular izquierda en el
cerdo después de la
administración de una única dosis por vía
perivascular o dentro del pericardio de FGF-264-66
. La
proteína FGF-1 recombinante no ha sido efectiva en el
perro67,68
. La experiencia con la transferencia
génica de FGF es más limitada. Tanto la
inyección intramuscular de una &u
acute;nica dosis de ADN
desnudo que codifica para FGF-1, como la transferencia adenoviral
intracoronaria del gen de FGF-5, han demostrado mejorar el flujo en
la extremidad posterior del conejo22
y en el miocardio
porcino23
, respectivamente.
Ensayos clínicos de transferencia
génica miocárdica directa de VEGF
Hasta el momento, los ensayos clínicos
publicados sobre transferencia génica de VEGF para la
angiogénesis terapéutica en pacientes humanos se han
limitado a ensayos en fase I no aleatorizados y de dosis
crecientes, con plásmidos de ADN desnudo y adenovirus. En
general, los pacientes de estos estudios tienen una angina
refractaria a la terapia médica, una isquemia
miocárdica progresiva demostrada y no son adecuados para la
revascularización convencional.
Como resultado de los experimentos con animales
que se han mencionado más arriba, en los que se ha utilizado
transferencia génica de VEGF mediante plásmidos de
ADN, nuestro
centro ha iniciad
o un estudio clínico en fase
I, de dosis creciente y no ciego, para determinar la seguridad y
bioactividad de la transferencia génica miocárdica
directa de phVEGF165 como terapia única (es
decir, sin angioplastia, implantación de stents o
cirugía de bypass), en pacientes con angina de
esfuerzo estable refractaria a la terapia médica, con
áreas de miocardio viable pero infraperfundido y con
enfermedad arterial coronaria oclusiva multivaso. Los resultados
preliminares de este estudio clínico sugieren que se puede
lograr una transfección segura y con éxito mediante
este método con un efecto clínico
favorable69,70
.
Una serie de 30 pacientes recibieron
phVEGF165 por inyección miocárdica directa
en 4 alícuotas de 2 ml vía
«mini-toracotomía»; la dosis total fue de
125
µ
g (n = 10),
250
µ
g (n = 10),
500
µ
g (n = 10).
Se aseguró la inmovilidad del campo para la inyección
intramiocárdica mediante un dispositivo estabilizador que
facilita la anastomosis vascular durante la cirugía de
bypass en el corazón latiente. Se realizó una
monitorización ecocardiográfica transesofágica
continua a lo largo de todo el procedimiento
para controlar el
desarrollo de anormalidades en la motilidad de la pared asociadas a
las inyecciones, y para asegurar que el plásmido de ADN no
fuese inyectado en la cavidad del ventrículo
izquierdo71
. No se produjeron complicaciones
perioperativas. No hubo evidencia de daño miocárdico
según el análisis enzimático cardíaco y
los pacientes mantuvieron la función ventricular izquierda.
La expresión génica se documentó por un
aumento transitorio pero significativo de las concentraciones
plasmáticas de VEGF monitorizados por un ensayo ELISA. Todos
los pacientes experimentaron una mejoría sintomática
significativa y/o una evidencia objetiva de mejoría en la
perfusión miocárdica. Al final del seguimiento,
15/30
pacientes estuvieron libres de angina a los 360 días. En
concreto, el uso de nitratos sublinguales disminuyó de 60
semanas a 3 semanas en el día 360 y se produjo una
disminución significativa en el número de episodios
de angina desde 56/semana a 4/semana en el día 360. El
tiempo de ejercicio para el conjunto del
grupo aumentó 98 s
en el día 360 y el tiempo de ejercicio para el desarrollo de
angina aumentó 2,5 min sobre el basal. Hubo dos muertes
tardías (4,5 y 28,5 meses70
), y un paciente fue
sometido a trasplante cardíaco a los 13 meses.
En 22/29 pacientes se ha documentado una
disminución de la isquemia por SPECT 99
Tc-sestamibi con una reducción significativa en la
puntuación perfusión/isquemia media, tanto en
estrés como en reposo, en el día 60 del seguimiento.
Es sorprendente el hecho de que se produzca una mejoría
después de la transferencia génica no sólo de
los defectos observados en la perfusión con el estrés
farmacológico, sino también de los observados en
reposo; los registros secuenciales de SPECT realizados antes y
después de la transferencia géni
ca demostraron una
resolución parcial o completa de los defectos no reversibles
en 4 (33%) y 5 (43%) pacientes, respectivamente, en los que los
defectos estaban presentes sólo en la imagen de reposo
inicial. Este hallazgo es consistente con la noción de que
estos defectos preexistentes constituyen focos de miocardio viable
hibernado72-74
que han reanudado o mejorado la actividad
contráctil como resultado de la neovascularización
terapéutica. Esta observación ha estado apoyada por
los resultados obtenidos con el mapeo electromecánico que se
practicó en los últimos 13 pacientes consecutivos.
Los defectos de perfusión en reposo según las
imágenes de SPECT correspondían a áreas con
características isquémicas (disminución de la
motilidad de la pared con viabilidad preservada) en los mapas
endocárdicos. Los focos de isquemia fueron identificados
antes de la intervención en todos los pacientes,
produciéndose una mejoría significativa en estas
anormalidades de la motilidad de la pared endocárdica
después de los 60 días de la transferencia
génica
Este estudio proporciona la primera evidencia de
que la inyección miocárdica directa de
plásmido de ADN desnudo que codifica para VEGF como
única intervención terapéutica tiene un efecto
clínico favorable. Una experiencia favorable similar se ha
obtenido en un ensayo clínico multicéntrico no ciego
de dosis creciente, con plásmido de ADN que codifica para
VEGF-2, en 30 pacientes con enfermedad arterial coronaria terminal
y angina refractaria de clase III o IV. En ningún enfermo
hubo efectos adversos debidos al procedimiento, aunque se produjo
una muerte 20 h después de la cirugía. Después
de 12 meses de la transferencia génica, el número
medio de episodios de angina y las tabletas de nitratos consumidas
semanalmente disminuyeron significativamente, y en 25/29 pacientes
(86%) se produjo una mejoría
de dos o más clases de
angina y la duración media de ejercicio aumentó en
más de 2 min (datos no publicados).
El único estudio adicional del que tenemos
constancia de transferencia génica miocárdica directa
de VEGF se realizó por inyección de
VEGF121 asociado a adenovirus en pacientes que se
sometieron a cirugía
de bypass (n = 15), y en
pacientes que lo recibieron como terapia única vía
minitoracotomía (n = 6). Los síntomas y la tolerancia
al ejercicio mejoraron tanto en el grupo que se sometió a
cirugía de bypass como
Estas primeras experiencias con transferencia
génica miocárdica de VEGF, aunque son alentadoras
desde el punto de vista de la angiogénesis
terapéutica y la terapia génica, dejan muchos
aspectos sin resolver. Serán necesarios más trabajos
de investigación que permitan optimizar el lugar
anatómico, el número y la dosis de las inyecciones
miocárdicas directas. La estrategia de la terapia
génica única administrada vía
minitoracotomía no permite la aleatorización contra
placebo (controles no tratados) o las pruebas clínicas de
dosis alternativas que incluyan múltiples
tratamientos.
Transfe
rencia génica miocárdica de
VEGF
mediante catéter
Mientras que se ha realizado con éxito la
transferencia génica intravascular33
,
pericárdica76
e intramuscular36
utilizando técnicas de liberación mínimamente
invasivas, todo el trabajo que se ha comentado con anterioridad que
incluye transferencia génica miocárdica ha requerido
hasta el momento un procedimiento quirúrgico.
Los estudios preclínicos preliminares han
utilizado un sistema de navegación y una tecnología
de mapeo por catéter (NOGATM
) integrados a un
catéter de inyección (Biosense-Webster, Warren, NJ),
con una aguja 27 G incorporada al extremo distal para liberar 6
inyecciones (1 ml por inyección) al miocardio porcino normal
o isquémico57
, y determinar así la
seguridad y viabilidad de la transferencia génica mediada
por catéter. Los resultados con azul de metileno han
sugerido que el procedimiento alcanza la diana endocárdica
de manera segura, fiable y reproducible, y la inyección de
un gen indicador (pCMV-nlsLacZ) ha demostrado un pico de
actividad betagalactosidasa (
ß
-gal) (mayor en el miocardio
isquémico que en el no isquémico, lo que indica una
transferencia génica aumentada en el miocardio
isquémico) en el área diana, con un nivel bajo o
despreciable de actividad en áreas lejanas al punto de
inyección, lo que sugiere una transferencia génica
relativamente localizada. Hallazgos similares han sido obtenidos en
un estudio en el que se ha realizado transferencia génica
asociada a adenovirus de un gen
indicador77
. Estos
resultados establecen que la transferencia génica
miocárdica percutánea puede realizarse con
éxito en el miocardio normal e isquémico de forma
relativamente específica sin que se produzca una morbilidad
o mortalidad significativas. La capacidad de mapeo del sistema
NOGATM
utilizado en este estudio ha sido &uac
ute;til
para demostrar que la expresión génica puede
dirigirse a sitios predeterminados del ventrículo izquierdo,
lo que indica que esta técnica puede ser claramente
ventajosa para evitar una transferencia génica a los sitios
donde hay una cicatriz miocárdica, así como para
trasladar cuidadosamente el extremo del catéter de
inyección a las áreas de isquemia miocárdica
(o miocardio hibernado) en las que la transferencia génica
puede optimizarse.
Se han realizado también estudios
preclínicos para probar específicamente la viabilidad
y seguridad de la liberación mediada por catéter de
plásmido de ADN desnudo que codifica para VEGF-1 y
VEGF-251
. Se ha podido demostrar una transferencia
génica efectiva por la presencia del plásmido de ADN
en el tejido miocárdico mediante la técnica de PCR.
No se identificó la proteína VEGF ni el
plásmido en órganos remotos. Las inyecciones no
provocaron cambios hemodinámicos ni arritmias ventriculares
sostenidas, y no hubo evidencia electrocardiográfica de
infarto. Se documentó una evidencia objetiva de
reducción de la isquemia
(reducción del área
de isquemia por mapeo con NOGATM
) en todos los animales
transfectados con VEGF. No se observó mejoría en los
animales del grupo control. Estos resultados sugieren, por tanto,
que la inyección miocárdica percutánea de VEGF
puede realizarse de manera segura y reproducible en el miocardio
isquémico porcino. Posteriormente iniciamos un estudio
piloto de transferencia génica de ADN de VEGF-2
percutánea y mediada por catéter frente a un
procedimiento simulado guiado por el sistema de mapeo
NOGATM
en 6 pacientes con isquemia miocárdica
sintomática no revascularizable78
. Los enfermos
transfectados con VEGF-2 presentaron una reducción
significativa en los episodios de angina semanales y en el consumo
de tabletas de nitratos a los 12 meses después de la
transferencia génica. Por el contrario, a pesar de que los
pacientes que fueron aleatorizados de forma ciega al grupo control
informaron sobre una reducción inicial en estos
parámetros, esta mejoría en el perfil clínico
no se mantuvo después de los 30 días, lo que sugiere
que la reducción continuada de la angina en el grupo tratado
con VEGF-2 no era debida a un efecto placebo. L
a mejoría
sintomática estuvo de nuevo acompañada por una
evidencia objetiva de aumento en la perfusión
miocárdica documentada tanto por gammagrafía de
perfusión por SPECT-sestamibi como por mapeo
electromecánico78
. Aunque los resultados
clínicos de este ensayo piloto en cuanto a su eficacia son
muy alentadores, el número de pacientes incluidos y el
diseño ciego para el paciente, pero no para el
médico, impiden obtener conclusiones firmes en este sentido.
En consecuencia, se ha iniciado un ensayo clínico
multicéntrico aleatorizado de transferencia génica de
VEGF-2 mediada por catéter, doble ciego y controlado por
placebo, que ha incluido hasta el momento 19 pacientes. No ha
habido complicaciones asociadas a las 150 inyecciones entre los 25
pacientes que han recibido VEGF-2 o placebo en estos 2
estudios.
Así pues, estas experiencias preliminares
sugieren que es posible reemplazar los enfoques quirúrgicos
empleados en la actualidad por técnicas mínimamente
invasivas, para aplicaciones de terapia génica dirigidas a
la función
miocárdica y la perfusión. Este
tipo de enfoque tiene por lo menos 3 ve
ntajas en comparación
con el enfoque quirúrgico. En primer lugar, permite una
liberación más selectiva del transgén a las
zonas específicamente isquémicas, incluidas las
áreas que son menos accesibles por minitoracotomía.
En segundo lugar, el enfoque basado en catéter facilita los
ensayos doble ciego y controlados por placebo porque se evita el
uso de anestesia general y disección quirúrgica a
través de las adhesiones secundarias a la colocación
de los conductos de bypass. En tercer lugar, la
intervención puede realizarse como un procedimiento
ambulatorio, y puede repetirse si es necesario.
Transferencia génica miocárdica de
FGF
La experiencia
clínica con transferencia
génica de FGF para la angiogénesis miocárdica
es limitada. Se ha implantado FGF-2 (bFGF) perivascular o placebo
contenido en microcápsulas de heparina, en la grasa
subepicárdica del territorio miocárdico no
susceptible de revascularización en pacientes que se
sometían a cirugía de bypass con miocardio
isquémico y viable79
. En este estud
io se produjo
una mortalidad y morbilidad perioperativas relativamente altas,
atribuidas a la naturaleza avanzada de la enfermedad arterial
coronaria. Sin embargo, los datos preliminares han sugerido una
mejoría en la angina, la perfusión miocárdica
y la función regional por resonancia magnética en el
grupo bFGF.
Estudios clínicos de terapia con
proteína recombinante miocárdica
El primer estudio clínico de
proteína recombinante para la isquemia miocárdica
utilizó inyecciones intramiocárdicas de FGF-1 (aFGF)
en conjunción con cirugía de bypass en
pacientes que se sometían a derivación de la arteria
mamaria interna izquierda a la arteria coronaria descendente
anterior. En este estudio de 40 pacientes (20 en el grupo FGF y
20
en el grupo placebo), aleatorizado y controlado por placebo, la
angiografía reveló que en el grupo de pacientes
tratados con FGF se produjo un aumento en la captación del
contraste (crecimiento de la red de capilares) en el lugar de
inyección del factor de crecimiento comparado con el grupo
placebo. Este efecto fue corroborado por el desarrollo de
mejoría en la clase funcional y la reducción en el
consumo de nitratos a los 3 añ
;os de
seguimiento80
. Además, en este mismo grupo se ha
documentado recientemente un aumento de la perfusión
miocárdica evaluada por SPECT y de la capacidad de ejercicio
a las 12 semanas en pacientes con angina severa que no eran
adecuados para la revascularización convencional y que
fueron inyectados con rhFGF-1 de forma transepicárdica
vía minitoracotomía81
.
El reciente ensayo clínico VIVA es un
estudio doble ciego de dosis crecientes y controlado por placebo
que incluye pacientes con miocardio viable que no son candidatos
óptimos para revascularización percutánea o
quirúrgica. Este estudio ha sido diseñado para
comparar 2 dosis de proteína VEGF-1 o placebo en 178
pacientes que recibieron una única infusión
intracoronaria seguida por 3 infusiones intravenosas
separadas82-85
. Las dosis estuvieron limitadas por la
hipotensión que se había desarrollado a dosis altas
en un estudio previo de análisis de dosis. La
mejoría
que se produjo en la duración del ejercicio en tapiz rodante
(aproximadamente 45 s) fue similar en los grupos que recibieron
tratamiento y placebo a los 60 días. A los 120 días,
el grupo que recibió la dosis alta mantuvo la mejoría
con un incremento de 47 s sobre el nivel basal, mientras que el
grupo placebo sólo demostró una mejoría de 14
s. No hubo diferencias significativas respecto al grupo placebo, en
el grado de angina o la medida de calidad de vida a los 60
días aunque se produjo una reducción significativa en
el grado de angina a los 120 días en el grupo que
recibió la dosis alta. Ni la angiografía ni el
SPECT-sestamibi pusieron de manifiesto cambios significativos en
ningún
grupo.
El estudio FIRST comparó el efecto de una
única dosis intracoronaria de FGF-2 (bFGF) recombinante
respecto a placebo en 337 pacientes, liberada como una única
infusión de 20 min y repartida entre 2 arterias coronarias
importantes, en pacientes con enfermedad arterial coronaria no
revascularizable86
. Los resultados a los 90 días
no demostraron diferencias significativas respecto al placebo en
las variables primarias de estudio del t
iempo de ejercicio (la
mejoría fue de 65 frente a 45 s; p = 0,64), o la
perfusión nuclear de reposo o de estrés.
TERAPIA GÉNICA ARTERIAL PARA INHIBIR LA
REESTENOSIS EN PACIENTES CON CLAUDICACIÓN INTERMITENTE QUE
SE SOMETEN A ANGIOPLASTIA ARTERIAL FEMORAL SUPERFICIAL
La estenosis de la arteria femoral superficial es
uno de los lugares más comunes de obstrucción
vascular periférica. La angioplastia transluminal
percutánea se ha usado ampliamente y con éxito para
tratar las obstrucciones ateroscleróticas en la
circulación periférica y coronaria. Sin embargo, la
reestenosis de la arteria femoral superficial y de la
arteria
poplítea después de la angioplastia sigue siendo una
de las complicaciones más molestas y caras de esta, por otra
parte, eficaz intervención. Mientras que el éxito de
la revascularización percutánea de las lesiones de la
arteria femoral superficial con guías convencionales y
angioplastia transluminal percutánea estándar excede
el 90%, los resultados publicados establecen que la reestenosis
puede complicar el curso clínico hasta en un 60% de los
pacientes sometidos a este tipo de angioplastia para el tratamiento
de la estenosis y/o oclusi&o
acute;n de la arteria femoral
superficial. Otras estrategias que se han utilizado para limitar el
desarrollo de reestenosis por métodos no mecánicos
han demostrado no ser efectivas. Las estrategias
terapéuticas dirigidas específicamente a reestablecer
la integridad endotelial no han sido exploradas hasta ahora con el
fin de
prevenir la reestenosis. Los estudios con animales han
demostrado que la administración de mitógenos, como
el VEGF, que promueven la migración y/o proliferación
de las EC, pueden acelerar la reendotelización y, por tanto,
reducir el engrosamiento de la
íntima87-90
.
Teniendo en cuenta estas observaciones hemos
diseñado un ensayo clínico de terapia génica
en fase I monocéntrico, no ciego y de dosis crecientes, para
acelerar la reendotelización en el lugar en el que se
produce la discontinuidad endotelial inducida por angioplastia
transluminal percutánea, como un método novedoso para
inhibir la reestenosis después de angioplastia. El principal
objetivo de este estudio ha sido documentar la seguridad del
método de liberación percutánea mediada por
catéter del gen codificador de VEGF, en pacientes
con
claudicación intermitente debida a obstrucción de la
arteria femoral superficial.
La transferencia génica arterial de VEGF
se ha realizado hasta ahora en 20 pacientes, 13 varones y 7 mujeres
con una edad media de 69
años. Todos los pacientes
tenían dos o más factores de riesgo cardiovascular.
La expresión génica se documentó por un
aumento en las concentraciones plasmáticas de VEGF. El pico
de los valores plasmáticos se registró como media a
los 12 días después de la transferencia
génica. El tiempo medio de claudicación
aumentó desde 2 min en condiciones basales a 5 min
después de 18 meses de haberse realizado la transferencia
génica. Previamente a la transferencia del gen, todos los
pacientes habían sido clasificados como clase Rutherford 3.
A los 12-18 meses después de realizarse la transferencia
génica, 10 pacientes estaban asintomáticos y cinco se
encontraban en clase 1. Tras una mejoría inicial, 4
pacientes que se encontraban en la clase Rutherford 2
después de la revascularización volvieron a la clase
3. Un paciente
desarrolló un cuadro de isquemia
crítica de las extremidades inferiores y requirió
terapia de rescate con transferencia génica intramuscular
de
plásmido de ADN desnudo codificador de VEGF.
Se produjo una mejoría significativa y
sostenida del índice tobillo-brazo después de la
transferencia génica en comparación con el valor
basal. Este índice era 0,70 antes de la transferencia
génica y aumentó a 0,89 a los 18 meses de la
transferencia génica. En 15 pacientes la estenosis de la
arteria femoral superficial disminuyó desde un 82% en
condiciones basales a un 32% como media después de 9 meses
de haberse realizado la transferencia génica. Estos
resultados fueron corroborados por los hallazgos proporcionados por
los ultrasonidos intravasculares durante la angiografía de
seguimiento. En 5 pacientes
hubo evidencias angiográficas de
reestenosis a los 6-12 meses después de la transferencia
génica. Fue necesaria una revascularización del vaso
diana en los 5 pacientes. La histología en 3/4 pacientes
para someterse a una aterectomía direccional en el momento
de repetirse la revascularización demostró una
proliferación activa de células musculares lisas y
valores altos del antígeno nuclear celular en estado
proliferativo, lo que indica la existencia de una actividad
proliferativa importante.
As&iac
ute; pues, 20 pacientes han sido tratados
con transferencia génica arterial de VEGF para prevenir la
reestenosis. La expresión de VEGF se ha documentado por el
ensayo ELISA. A los 12-18 meses de seguimiento, cinco de 20
pacientes (25%) requirieron una revascularización del vaso
diana por existir evidencias angiográficas
y de ultrasonidos
del desarrollo de reestenosis. De este estudio preliminar se
concluye que la terapia génica diseñada para acelerar
la reendotelización en el lugar de la discontinuidad
endotelial inducida por angioplastia transluminal percutánea
puede realizarse de forma segura. Es importante señalar que
no hubo evidencias de aceleración en la aterosclerosis o de
aumento en la tasa de reestenosis después de la
transferencia génica.
POTENCIALES PROBLEMAS DE SEGURIDAD
Se sabe que muchos factores angiogénicos
están involucrados en el crecimiento tumoral secundario al
aumento de la angiogénesis, que es vital para el crecimiento
de la mayoría de tumores, particularmente los tumores
sólidos. De ahí que, en teoría, los factores
de crecimiento angiogénicos
puedan conducir al desarrollo de
tumores que pueden ser demasiado pequeños para ser
detectados. A pesar de est
as consideraciones, no hay ningún
dato in vitro ni in vivo que sugiera que el VEGF
aumenta el riesgo de crecimiento neoplásico y/o
metástasis, aunque será necesario realizar un
seguimiento más largo para investigar específicamente
este aspecto en los ensayos clínicos. Fue muy interesante
constatar en el estudio VIVA que hubo una mayor incidencia de
tumores en el grupo placebo que en el grupo VEGF. Esto ejemplifica
el hecho de que el grupo de edad que recibe este tipo de terapias
desarrolla algunos tumores no relacionados con el tratamiento. No
obstante, hay que ser vigilante con la posibilidad de cáncer
en pacientes tratados con estos factores de crecimiento
angiogénico. Además, en estudios con
ratones91
o ratas92
tratados con mioblastos
transducidos o con dosis suprafisiológicas de
plásmidos de ADN surgió el temor sobre el posible
desarrollo de angiomata. Es importante destacar que no ha habido
otros informes preclínicos o clínicos, incluyendo
aquellos estudios en los que se utilizan vectores adenovirales, que
describan este tipo de complicaciones.
En teoría, es posible que el VEGF pueda
exacerbar la retinopatía proliferativa y/o
hemorrágica en pacientes con diabetes, teniendo en cuenta
las altas concentraciones de VEGF detectadas en el fluido ocular de
pacientes con retinopatía proliferativa activa causante de
pérdida de visión93
. Hasta el momento,
este efecto adverso de la angiogénesis terapéutica no
ha sido observado. La liberación local de plásmido de
ADN desnudo codificador de VEGF-1 o VEGF-2 en más de 100
pacientes (un tercio de ellos con diabetes y/o retinopatía
remota) tratados en nuestra institución con un seguimiento
de 4 años no ha afectado la agudeza visual ni los hallazgos
en el fondo de ojo, como se ha evidenciado por exámenes
seriados del fondo de ojo realizados antes y después de la
transferencia génica, y llevados a cabo por un grupo
independiente de especialistas en retina.
En experimentos con ratones transgénicos
manipulados para sobreexpresar VEGF ± angiopoyetina se ha
demostrado un efecto de aumento letal de la permeabilidad asociado
al VEGF
Se ha descrito que el tratamiento con
proteínas recombinantes produce
hipotensión46,95
, particularmente cuando se
administra por vía sistémica y a altas dosis, debido
a que el VEGF estimula la síntesis de óxido
nítrico96,97
; sin embargo, esta
complicación nunca ha sido descrita después de
realizarse transferencia génica ni en animales ni en
humanos.
Se han documentado efectos colaterales
hematológicos en fo
rma de anemia o trombocitopenia
después de la administración s
istémica de bFGF
en perros. Sin embargo, estos efectos adversos no se han producido
en terapias a corto plazo. También se ha descrito el
desarrollo de toxicidad renal en forma de proteinuria en estudios
animales con bFGF. Se supone que este efecto indeseable es
transitorio y reversible98
.
Otra posible preocupación procede de la
demostración reciente de que los inhibidores de la
angiogénesis que se han probado en un modelo de
aterosclerosis en ratón deficiente en apolipoproteína
E inhibieron el crecimiento de la placa y la
neovascularización de la íntima99
. Sin
embargo, los datos disponibles a partir de 4 estudios diferentes
con animales87-90
y 2 estudios clínicos con
humanos100,
101
no han podido demostrar que la
aterosclerosis acelerada sea una consecuencia probable de la
administración de citocinas angiogénicas; de hecho,
el resultado es más bien el opuesto, ya que la
administración de VEGF ha producido una reducción
estadísticamente significativa en el engrosamiento de la
íntima debido a una reendotelización acelerada, lo
que va en contra del concepto de que la aceleración de la
aterosclerosis es una consecuencia de la estimulación de la
angiogénesis inducida por VEGF.
CONCLUSIONES
Las estrategias clínicas empleadas
actualmente para el tratamiento de la isquemia crítica de
las extremidades inferiores y de la isquemia miocárdica
crónica constituyen una extrapolación de las
aplicaciones iniciales de transferencia génica
en modelos
animales, en los que se ha utilizado la isoforma ácida de
165 aminoácidos del gen VEGF-1 para el tratamiento de la
isquemia de las extremidades. Estos resultados tienen probablemente
implicaciones genéricas para la neovascularización
terapéutica utilizando genes candidatos alternativos, nuevos
vectores y otras estrategias de liberación. Ya han sido
publicados datos preclínicos que apo
yan el uso de otras
isoformas de VEGF-1102
, así como de otros genes
de VEGF40
, y también existen estudios
preclínicos en los que se utiliza el FGF23,103
;
todo esto se está estudiando activamente en ensayos
clínicos que están en marcha. Además, siguen
sin establecerse las ventajas relativas de la transferencia
génica respecto a la administración de
proteína recombinante.
Los objetivos primarios negativos que se han
obtenido en los estudios VIVA y FIRST con la administración
de proteína intracoronaria ± intravenosa, ponen de
relieve la preocupación de que la farmacocinética de
las proteínas recombinantes administradas dentro del espacio
vascular puede conducir a una liberación local inadecuada
del factor de crecimiento angiogénico en el miocardio
isquémico. No cabe duda de que ser&aacu
te;n necesarias
investigaciones adicionales que comparen las dosis de la
proteína recombinante y las rutas de liberación para
resolver esta cuestión.
Hasta que todos estos estudios se
hayan completado no podrá saberse cuál es el
método ideal para lograr una angiogénesis
terapéutica. Además, los resultados de los estudios
en fase 1, que están diseñados por definición
para probar la seguridad, deben ser interpretados con cautela. En
general, el número de pacientes incluidos en este tipo de
estudios es relativamente bajo, y para aquellos en los que no
existe un grupo control, no puede excluirse un posible efecto
placebo. Para los estudios en los que la proteína
recombinante o el gen se administra en conjunción con una
revascularización convencional puede ser difícil
determinar las contribuciones relativas del agente
angiogénico respecto a la cirugía de bypass en
cuanto a la respuesta sintomática.
Lo que sí está claro, sin
embargo,
es que la transferencia génica de VEGF dirigida de forma
específica puede ser usada para conseguir una
modulación terapéutica fisiológicamente
relevante de las alteraciones vasculares y, en concreto, que la
inyección intramuscular de plásmid
os de ADN desnudo
produce una sobreexpresión constitutiva de VEGF suficiente
para inducir una angiogénesis terapéutica en
pacientes seleccionados con isquemia crítica de las
extremidades inferiores. Cabe destacar que no se han obtenido
evidencias de toxicidad inmunológica ni en nuestros estudios
intraarteriales con animales, ni en nuestra experiencia
clínica con humanos, utilizando plásmidos de ADN
desnudo que codifican para VEGF. Además, en este estadio
temprano de los estudios clínicos sobre terapia
génica miocárdica se ha demostrado que la
transferencia génica miocárdica directa
utilizando
diferentes dosis de plásmidos de ADN desnudo codificadores
de VEGF165 y VEGF-2, puede realizarse de forma segura
con resultados positivos sobre la perfusión
miocárdica. En términos de seguridad, no se han
observado complicaciones operativas ni se ha agravado el deterioro
en la visión como consecuencia de la retinopatía
diabética104
en pacientes tratados con
transferencia génica de phVEGF165. En cuanto a la
mortalidad, es importante remarcar que en los 85 pacientes con
angina en clase III o IV, todos ellos rechazados para una
revascularización convenciona
l, y que se sometieron a una
transferencia génica operativa o percutánea de ADN
desnudo de VEGF-1 o VEGF-2, la mortalidad acumulativa fue de 3/85
(3,5%) a los 33 meses de seguimiento. Este resultado es favorable
si se compara con el que se obtuvo en un grupo similar de 1.000
pacientes que recibieron revascularización miocárdica
por láser o terapia médica continuada en 5 estudios
contemporáneos controlados, y en los que la mortalidad media
fue de 11-13% al año de seguimiento105-109
. Los
estudios clínicos que están en curso serán los
que determinarán las posibilidades potenciales de la terapia
génica de neovascularización realizada de forma no
quirúrgica a través de un catéter, aunque
desde el punto de vista terapéutico los resultados
preliminares están siendo muy prometedores.
En la mayoría de los casos, los estudios
clínicos sobre angiogénesis terapéutica han
estado restringidos a pacientes con isquemia miocárdica o
con isquemia crítica de las extremidades inferiores que no
tienen otras opciones. Aunque éste es el grupo prioritario
para recibir esta terapia en el futuro más inmed
iato no es
difícil prever que llegará un momento en el que los
pacientes que se someten a cirugía de bypass pero que
no son candidatos óptimos para
este tipo de
intervención, puedan beneficiarse de la angiogénesis
terapéutica, que tiene la ventaja de que se puede realizar
en un estadio más temprano de la enfermedad y proporcionar,
de esta forma, mayores posibilidades de éxito.
Correspondencia: J.M. Isner, M.D.
St. Elizabeth's Medical Center.
736
Cambridge St. Boston, MA 02135. Correo electrónico:
jisner@opal.tufts.com
Peter R Valea,
Douglas W Losordob,
James F Symesc y
Jeffrey M Isnerd.
aDepartamento de Medicina Vascular. St. Elizabeth's Medical Center. Tuft's University School of Medicine. Boston. Massachusetts. EE.UU.
bDepartamento de Cardiología. St. Elizabeth's Medical Center. Tuft's University School of Medicine. Boston. Massachusetts. EE.UU.
cDepartamento de Cirugía Cardiotorácica. St. Elizabeth's Medical Center. Tuft's University School of Medicine. Boston. Massachusetts. EE.UU.
dDepartamento de Medicina Vascular. St. Elizabeth's Medical Center. Tuft's University School of Medicine. Boston. Massachusetts. EE.UU.
La angiogénesis terapéutica basada en la administración de factores de crecimiento con actividad angiogénica sirve para promover el desarrollo de vasos sanguíneos colaterales capaces de suplir la deficiencia de perfusión secundaria a la obstrucción de las arterias nativas. En la actualidad, este tipo de terapia se dirige a aquellos pacientes en los que los tratamientos convencionales (revascularización quirúrgica o percutánea) han fallado o no son viables. Los factores de crecimiento angiogénicos que han sido objeto de un estudio más exhaustivo son el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) y el factor de crecimiento de fibroblastos (FGF). Estas citocinas se pueden administrar en forma de proteína recombinante o de genes que codifican para estas proteínas. Cada uno de estos enfoques presenta una serie de ventajas e inconvenientes que están siendo investigados en detalle, tanto en modelos animales como en ensayos clínicos con humanos. Aunque los ensayos clínicos se han basado en series reducidas de pacientes, a menudo no aleatorizadas, los resultados preliminares son muy prometedores. Así, por ejemplo, en la isquemia miocárdica se han obtenido evidencias objetivas de aumento de la perfusión tisular, y en la enfermedad arterial periférica se ha documentado una mejoría significativa del dolor en reposo y de las úlceras isquémicas después de la administración de VEGF y FGF. Contrariamente a lo esperado, los efectos colaterales de este tipo de intervenciones han sido pocos, aunque será necesario incluir un mayor número de pacientes en los ensayos clínicos para probar la seguridad y efectividad de este tipo de terapia. Parece claro, sin embargo, que es posible inducir una angiogénesis terapéutica en pacientes seleccionados capaz de modular las alteraciones vasculares sin que se produzca una toxicidad asociada significativa.
Palabras clave: Isquemia miocárdica. Enfermedad arterial periférica. VEGF. FGF. Transferencia génica.
(Rev Esp Cardiol 2001; 54: 1210 - 1224)
Growth Factors for Therapeutic Angiogenesis in Cardiovascular Diseases
Therapeutic angiogenesis based on the administration of growth factors with angiogenic activity allows enhancement of collateral vessels able to palliate insufficient tissue perfusion secondary to obstruction of native arteries. At present, this type of therapy is addressed to patients that fail to respond to conventional treatment (surgical or percutaneous revascularization). The most extensively investigated angiogenic growth factors are vascular endothelial growth factor (VEGF) and fibroblast growth factor (FGF). These cytokines can be administered either as recombinant proteins or as the genes encoding for these proteins. Both approaches have pros and cons that are under investigation in animal models and in clinical studies. Although clinical trials consist so far of small, often non-randomized series, preliminary results are promising. For example, administration of VEGF or FGF has been associated to objective evidence of increased tissue perfusion in patients with myocardial ischemia, and to a significant improvement of pain and ischemia in patients with peripheral arterial disease. Contrarily to expected, these interventions have been associated to scant adverse side effects, although larger clinical trials will be necessary in order to prove the safety and effectiveness of these interventions. Nevertheless, it seems clear that it is feasible to induce effective therapeutic angiogenesis in selected patients without significant associated toxicity.
Keywords: Myocardial ischemia. Peripheral arterial disease. VEGF. FGF. Gene transfer.
(Rev Esp Cardiol 2001; 54: 1210 - 1224)
en el grupo que lo recibió como terapia única, pero
las imágenes de perfusión con radioisótopos
inducidas por el esfuerzo no cambiaron. Los resultados de este
estudio son consistentes con el concepto de que
el
VEGF121 adenoviral parece ser bien tolerado en pacientes
con enfermedad coronaria avanzada.
Referencias Bibliográficas:
1. Folkman J. Tumor angiogenesis: therapeutic implications. N Engl J Med 1971; 285: 1182-1186.
2. Risau W. Differentiation of endothelium. FASEB J 1995; 9: 926-933.
3. Folkman J, Shing Y. Angiogenesis. J Biol Chem 1992; 267: 10931-10934.
4. Risau W. Mechanisms of angiogenesis. Nature 1997; 386: 671-674.
5. Asahara T, Murohara T, Sullivan A, Silver M, van der Zee R, Li T et al. Isolation of putative progenitor endothelial cells for angiogenesis. Science 1997; 275: 964-967.
6. Takahashi T, Kalka C, Masuda H, Chen D, Silver M, Kearney M et al. Ischemia- and cytokine-induced mobilization of bone marrow-derived endothelial progenitor cells for neovascularization. Nature Med 1999; 5: 434-438.
7. Asahara T, Masuda H, Takahashi T, Kalka C, Pastore C, Silver M et al. Bone marrow origin of endothelial progenitor cells responsible for postnatal vasculogenesis in physiological and pathological neovascularization. Circ Res 1999; 85: 221-228.
8. Kalka C, Masuda H, Takahashi T, Kalka-Moll WM, Silver M, Kearney M et al. Transplantation of ex vivo expanded endothelial progenitor cells for therapeutic neovascularization. Proc Natl Acad Sci USA 2000; 97: 3422-3427.
9. Arras M, Ito WD, Scholz D, Winkler B, Schaper J, Schaper W. Monocyte activation in angiogenesis and collateral growth in the rabbit hindlimb. J Clin Invest 1998; 101: 40-50.
10. Brogi E, Schatteman G, Wu T, Kim EA, Varticovski L, Keyt B et al. Hypoxia-induced paracrine regulation of VEGF receptor expression. J Clin Invest 1996; 97: 469-476.
11. Fong GH, Rossant J, Gertsenstein M, Breitman ML. Role of flt-1 receptor tyrosine kinase in regulating the assembly of vascular endothelium. Nature 1995; 376: 66-70.
12. Shalaby F, Rossant J, Yamaguchi TP, Gertsenstein M, Wu XF, Breitman ML et al. Failure of blood-island formation and vasculogenesis in Flk-1 deficient mice. Nature 1995; 376: 62-66.
13. Carmeliet P, Collen D. Molecular analysis of blood vessel formation and disease. Am J Physiol 1997; 273: H2091-H2104.
14. Jeltsch M, Kaipainen A, Joukov V, Meng X, Lakso M, Rauvala H et al. Hyperplasia of lymphatic vessels in VEGF-C transgenic mice. Science 1997; 276: 1423-1425.
15. Leung DW, Cachianes G, Kuang WJ, Goeddel DV, Ferrara N. Vascular endothelial growth factor is a secreted angiogenic mitogen. Science 1989; 246: 1306-1309.
16. Ferrara N, Henzel WJ. Pituitary follicular cells secrete a novel heparin-binding growth factor specific for vascular endothelial cells. Biochem Biophys Res Commun 1989; 161: 851-855.
17. Conn G, Soderman D, Schaeffer M-T, Wile M, Hatcher VB, Thomas KA. Purification of glycoprotein vascular endothelial cell mitogen from a rat glioma cell line. Proc Natl Acad Sci USA 1990; 87: 1323-1327.
18. Kalka C, Masuda H, Takahashi T, Gordon R, Tepper O, Gravereaux E et al. Vascular endothelial growth factor165 gene transfer augments circulating endothelial progenitor cells in human subjects. Circ Res 2000; 86: 1198-1202.
19. Asahara T, Takahashi T, Masuda H, Kalka C, Chen D, Iwaguro H et al. VEGF contributes to postnatal neovascularization by mobilizing bone marrow-derived endothelial progenitor cells. EMBO J 1999; 18: 3964-3972.
20. Kalka C, Tehrani H, Laudenberg B, Vale PR, Isner JM, Asahara T et al. Mobilization of endothelial progenitor cells following gene therapy with VEGF165 in patients with inoperable coronary disease. Ann Thorac Surg 2000; 70: 829-834.
21. Carmeliet P. Mechanisms of angiogenesis and arteriogenesis. Nature Med 2000; 6: 389-395.
22. Tabata H, Silver M, Isner JM. Arterial gene transfer of acidic fibroblast growth factor for therapeutic angiogenesis in vivo: critical role of secretion signal in use of naked DNA. Cardiovasc Res 1997; 35: 470-479.
23. Giordano FJ, Ping P, McKirnan MD, Nozaki S, DeMaria AN, Dillmann WH et al. Intracoronary gene transfer of fibroblast growth factor-5 increases blood flow and contractile function in an ischemic region of the heart. Nature Med 1996; 2: 534-539.
24. McKirnan MD, Guo X, Waldman LK et al. Intracoronary gene transfer of fibroblast growth factor-4 increases regional contractile function and responsiveness to adrenergic stimulation in heart failure. Cardiac Vasc Reg 2000; 1: 11-21.
25. Takeshita S, Isshiki T, Sato T. Increased expression of direct gene transfer into skeletal muscles observed after acute ischemic injury in rats. Lab Invest 1996; 74: 1061-1065.
26. Tsurumi Y, Takeshita S, Chen D, Kearney M, Rossow ST, Passeri J et al. Direct intramuscular gene transfer of naked DNA encoding vascular endothelial growth factor augments collateral development and tissue perfusion. Circulation 1996; 94: 3281-3290.
27. Takeshita S, Losordo DW, Kearney M, Isner JM. Time course of recombinant protein secretion following liposome-mediated gene transfer in a rabbit arterial organ culture model. Lab Invest 1994; 71: 387-391.
28. Losordo DW, Pickering JG, Takeshita S, Leclerc G, Gal D, Weir L et al. Use of the rabbit ear artery to serially assess foreign protein secretion after site specific arterial gene transfer in vivo: evidence that anatomic identification of successful gene transfer may underestimate the potential magnitude of transgene expression. Circulation 1994; 89: 785-792.
29. European Working Group on Critical Leg Ischemia. Second European consensus document on chronic critical leg ischemia. Circulation 1991; 84: IV1-IV26.
30. Connolly DT, Heuvelman DM, Nelson R, Olander JV, Eppley BL, Delfino JJ et al. Tumor vascular permeability factor stimulates endothelial cell growth and angiogenesis. J Clin Invest 1989; 84: 1470-1478.
31. Riessen R, Rahimizadeh H, Blessing E, Takeshita S, Barry JJ, Isner JM. Arterial gene transfer using pure DNA applied directly to a hydrogel-coated angioplasty balloon. Hum Gene Ther 1993; 4: 749-758.
32. Takeshita S, Zheng LP, Brogi E, Kearney M, Pu LQ, Bunting S et al. Therapeutic angiogenesis: a single intra-arterial bolus of vascular endothelial growth factor augments revascularization in a rabbit ischemic hindlimb model. J Clin Invest 1994; 93: 662-670.
33. Isner JM, Pieczek A, Schainfeld R, Blair R, Haley L, Asahara T et al. Clinical evidence of angiogenesis following arterial gene transfer of phVEGF165. Lancet 1996; 348: 370-374.
34. Feldman LJ, Steg PG, Zheng LP, Chen D, Kearney M, McGarr SE et al. Low-efficiency of percutaneous adenovirus-mediated arterial gene transfer in the atherosclerotic rabbit. J Clin Invest 1995; 95: 2662-2671.
35. Rivard A, Silver M, Chen D, Kearney M, Magner M, Annex B et al. Rescue of diabetes related impairment of angiogenesis by intramuscular gene therapy with adeno-VEGF. Am J Pathol 1999; 154: 355-364.
36. Baumgartner I, Pieczek A, Manor O, Blair R, Kearney M, Walsh K et al. Constitutive expression of phVEGF165 following intramuscular gene transfer promotes collateral vessel development in patients with critical limb ischemia. Circulation 1998; 97: 1114-1123.
37. Rauh G, Gravereaux EC, Pieczek AM, Radley S, Schainfeld RM, Isner JM. Age < 50 years and rest pain predict positive clinical outcome after intramuscular gene transfer of phVEGF165 in patients with critical limb ischemia [resumen]. Circulation 1999; 100: I319.
38. Baumgartner I, Rauh G, Pieczek A, Wuensch D, Magner M, Kearney M et al. Lower-extremity edema associated with gene transfer of naked DNA vascular endothelial growth factor. Ann Inter Med 2000; 132: 880-884.
39. Isner JM, Baumgartner I, Rauh G, Schainfeld R, Blair R, Manor O et al. Treatment of thromboangiitis obliterans (Buerger's disease) by intramuscular gene transfer of vascular endothelial growth factor: preliminary clinical results. J Vasc Surg 1998; 28: 964-975.
40. Witzenbichler B, Asahara T, Murohara T, Silver M, Spyridopoulos I, Magner M et al. Vascular endothelial growth factor-C (VEGF-C/VEGF-2) promotes angiogenesis in the setting of tissue ischemia. Am J Pathol 1998; 153: 381-394.
41. Baffour R, Berman J, Garb JL, Rhee SW, Kaufman J, Friedmann P. Enhanced angiogenesis and growth of collaterals by in vivo administration of recombinant basic fibroblast growth factor in a rabbit model of acute lower limb ischemia: dose-response effect of basic fibroblast growth factor. J Vasc Surg 1992; 16: 181-191.
42. Yang HT, Deschenes MR, Ogilvie RW, Terjung RT. Basic fibroblast growth factor increases collateral blood flow in rats with femoral artery ligation. Circ Res 1996; 79: 62-69.
43. Chlegoun JO, Martins RN, Mitchell CA, Chirila TV. Basic FGF enhances the development of collateral circulation after acute arterial occlusion. Biochem Biophys Res Comm 1992; 185: 510-516.
44. Lazarous DF, Unger EF, Epstein SE, Stine A, Arevalo JL, Chew EY et al. Basic fibroblast growth factor in patients with intermittent claudication: results of a phase I trial. J Am Coll Cardiol 2000; 36: 1239-1244.
45. Laham RJ, Rezaee M, García L, Post M, Sellke FW, Baim DS et al. Tissue and myocardial distribution of intracoronary, intravenous, intrapericardial and intramyocardial 125I-labeled basic fibroblast growth factor (bFGF) favor intramyocardial delivery [resumen]. J Am Coll Cardiol 2000; 35: 10A.
46. Hariawala MD, Horowitz JR, Esakof D, Sheriff DD, Walter DH, Keyt B et al. VEGF improves myocardial blood flow but produces EDRF-mediated hypotension in porcine hearts. J Surg Res 1996; 63: 77-82.
47. López JJ, Laham RJ, Stamler A, Pearlman JD, Bunting S, Kaplan A et al. VEGF administration in chronic myocardial ischemia in pigs. Cardiovasc Res 1998; 40: 272-281.
48. Banai S, Jaklitsch MT, Shou M, Lazarous DF, Scheinowitz M, Biro S et al. Angiogenic-induced enhancement of collateral blood flow to ischemic myocardium by vascular endothelial growth factor in dogs. Circulation 1994; 89: 2183-2189.
49. Hughes CG, Biswas SS, Yin B, Baklanov DV, DeGrado TR, Coleman RE et al. Intramyocardial but not intravenous vascular endothelial growth factor improves regional perfusion in hibernating porcine myocardium [resumen]. Circulation 1999; 100: I476.
50. Harada K, Friedman M, López JJ, Wang SY, Li J, Prasad PV et al. Vascular endothelial growth factor in chronic myocardial ischemia. Am J Physiol 1996; 270: H1791-H1802.
51. Vale PR, Milliken CE, Tkebuchava T, Chen D, Iwaguro H, Magner M et al. Catheter-based gene transfer of VEGF utilizing electromechanical LV mapping accomplishes therapeutic angiogenesis: pre-clinical studies in swine [resumen]. Circulation 1999; 100: I512.
52. Tio RA, Tkebuchava T, Scheuermann TH, Lebherz C, Magner M, Kearny M et al. Intramyocardial gene therapy with naked DNA encoding vascular endothelial growth factor improves collateral flow to ischemic myocardium. Hum Gene Ther 1999; 10: 2953-2960.
53. Vale PR, Tkebuchava T, Milliken CE, Chen D, Symes JF, Isner JM. Percutaneous electromechanical mapping demonstrates efficacy of pVGI.1 (VEGF2) in an animal model of chronic myocardial ischemia [resumen]. Circulation 1999; 100: I22.
54. Mack CA, Patel SR, Schwarz EA, Zanzonico P, Hahn RT, Ilercil A et al. Biologic bypass with the use of adenovirus-mediated gene transfer of the conplementary deoxyribonucleic acid for vascular endothelial growth factor 121 improves myocardial perfusion and function in the ischemic porcine heart. J Thorac Cardiovasc Surg 1998; 115: 168-176.
55. Lee LY, Patel SR, Hackett NR, Mack CA, Polce DR, El-Sawy T et al. Focal angiogen therapy using intramyocardial delivery of an adenovirus vector coding for vascular endotehlial growth factor 121. Ann Thorac Surg 2000; 69: 14-24.
56. Lazarous DF, Shou M, Stiber JA, Hodge E, Thirumurti V, Goncalves L et al. Adenoviral-mediated gene transfer induces sustained pericardial VEGF expression in dogs: effect on myocardial angiogenesis. Cardiovasc Res 1999; 44: 294-302.
57. Vale PR, Losordo DW, Tkebuchava T, Chen D, Milliken CE, Isner JM. Catheter-based myocardial gene transfer utilizing nonfluoroscopic electromechanical left ventricular mapping. J Am Coll Cardiol 1999; 34: 246-254.
58. Deutsch E, Tarazona N, Sanborn TA, Martin JL, Lee LY, Hackett N et al. Percutaneous endocardial gene therapy: patterns of in-vivo gene expression related to regional myocardial delivery [resumen]. J Am Coll Cardiol 2000; 35: 6A.
59. Kornowski R, Fuchs S, Vodovotz Y, Flynn MA, Gordon DA, Pierre A et al. Catheter-based transendocardial injection of adenoviral VEGF121 offers equivalent gene delivery and protein expression compared to a surgical-based transepicardial injection approach [resumen]. J Am Coll Cardiol 2000; 35: 73A.
60. Unger EF, Banai S, Shou M, Lazarous DF, Jaklitsch MT, Scheinowitz M et al. Basic fibroblast growth factor enhances myocardial collateral flow in a canine model. Am J Physiol 1994; 266: H1588-H1595.
61. Lazarous DF, Scheinowitz M, Shou M, Hodge E, Rajanayagam S, Hunsberger S et al. Effects of chronic systemic administration of basic fibroblast growth factor on collateral development in the canine heart. Circulation 1995; 91: 145-153.
62. Lazarous DF, Shou M, Scheinowitz M, Hodge E, Thirumurti V, Kitsiou AN et al. Comparative effects of basic fibroblast growth factor and vascular endothelial growth factor on coronary collateral development and arterial response to injury. Circulation 1996; 94: 1074-1082.
63. Rajanayagam MA, Shou M, Thirumurti V, Lazarous DF, Quyyumi AA, Goncalves L et al. Intracoronary basic fibroblast growth factor enhances myocardial collateral perfusion in dogs. J Am Coll Cardiol 2000; 35: 519-526.
64. Harada K, Grossman W, Friedman M, Edelman ER, Prasad PV, Keighley CS et al. Basic fibroblast growth factor improves myocardial function in chronically ischemic porcine hearts. J Clin Invest 1994; 94: 623-630.
65. López JJ, Edelman ER, Stamler A, Hibberd MG, Prasad P, Caputo RP et al. Basic fibroblast growth factor in a porcine model of chronic myocardial ischemia: a comparison of angiographic, echocardiographic and coronary flow parameters. J Pharmacol Exp Ther 1997; 282: 385-390.
66. Laham RJ, Rezaee M, Post M, Novicki D, Sellke FW, Pearlman JD et al. Intrapericardial delivery of fibroblast growth factor-2 induces neovascularization in a porcine model of chronic myocardial ischemia. J Pharmacol Exp Ther 2000; 292: 795-802.
67. Banai S, Jaklitsch MT, Casscells W, Shou M, Shrivastav S, Correa R et al. Effects of acidic fibroblast growth factor on normal and ischemic myocardium. Circ Res 1991; 69: 76-85.
68. Unger EF, Shou M, Sheffield CD, Hodge E, Jaye M, Epstein SE. Extracardiac to coronary anastomoses support regional left ventricular function in dogs. Am J Physiol 1993; 264: H1567-H1574.
69. Losordo DW, Vale PR, Symes JF, Dunnington CH, Esakof DD, Maysky M et al. Gene therapy for myocardial angiogenesis: initial clinical results with direct myocardial injection of phVEGF165 as sole therapy for myocardial ischemia. Circulation 1998; 98: 2800-2804.
70. Symes JF, Losordo DW, Vale PR, Lathi KG, Esakof DD, Mayskiy M et al. Gene therapy with vascular endothelial growth factor for inoperable coronary artery disease: preliminary clinical results. Ann Thorac Surg 1999; 68: 830-837.
71. Esakof DD, Maysky M, Losordo DW, Vale PR, Lathi K, Pastore JO et al. Intraoperative multiplane transesophageal echocardiograpy for guiding direct myocardial gene transfer of vascular endothelial growth factor in patients with refractory angina pectoris. Human Gene Ther 1999; 10: 2307-2314.
72. Shen Y-T, Vatner SF. Mechanism of impaired myocardial function during progressive coronary stenosis in conscious pigs: hibernation versus stunning? Circ Res 1995; 76: 479-488.
73. Wijns W, Vatner SF, Camici PG. Hibernating myocardium. N Engl J Med 1998; 3: 173-181.
74. Dilsizian V, Bonow RO. Current diagnostic techniques of assessing myocardial viability in patients with hibernating and stunned myocardium. Circulation 1993; 87: 1-20.
75. Vale PR, Losordo DW, Milliken CE, Maysky M, Esakof DD, Symes JF et al. Left ventricular electromechanical mapping to assess efficacy of phVEGF165 gene transfer for therapeutic angiogenesis in chronic myocardial ischemia. Circulation 2000; 102: 965-974.
76. March KL. Methods of local gene delivery to vascular tissues. Sem Interv Cardiol 1996; 1: 215-223.
77. Kornowski R, Leon MB, Fuchs S, Vodovotz Y, Flynn MA, Gordon DA et al. Electromagnetic guidance for catheter-based transendocardial injection: a platform for intramyocardial angiogenesis therapy. J Am Coll Cardiol 2000; 35: 1031-1039.
78. Vale PR, Losordo DW, Milliken CE, Schatz RA, Fortuin FD, Clin S et al. Randomized, placebo-controlled clinical study of percutaneous catheter-based left ventricular endocardial gene transfer of VEGF-2 for myocardial angiogenesis in patients with chronic myocardial ischemia [resumen]. Circulation 2000; 102: II563.
79. Laham RJ, Sellke FW, Edelman ER, Pearlman JD, Ware JA, Brown DL et al. Local perivascular delivery of basic fibroblast growth factor in patients undergoing coronary bypass surgery: results of a phase 1 randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Circulation 1999; 100: 1865-1871.
80. Stegmann TJ, Hoppert T, Schlurmann W, Gemeinhardt S. First angiogenic treatment of coronary heart disease by FGF-1: long-term results after 3 years. Cardiac and Vascular Regeneration 2000; 1: 5-10.
81. Stegmann TJ, Hoppert T, Schneider A, Gemeinhardt S, Kocher M, Ibing R et al. Induction of myocardial neoangiogenesis by human growth factors. A new therapeutic option in coronary heart disease. Herz 2000; 25: 589-599.
82. Henry TD, Rocha-Singh K, Isner JM, Kereiakes DJ, Giordano FJ, Simons M et al. Results of intracoronary recombinant human vascular endothelial growth factor (rhVEGF) administration trial [resumen]. J Am Coll Cardiol 1998; 31: 65A.
83. Henry TD, Annex BH, Azrin MA, McKendall GR, Willerson JT, Hendel RC et al. Final results of the VIVA trial of rhVEGF for human therapeutic angiogenesis [resumen]. Circulation 1999; 100: I476.
84. Ferguson JJ. Meeting highlights: highlights of the 48th scientific sessions of the american college of cardiology. Circulation 1999; 100: 570-575.
85. Henry TD, McKendall GR, Azrin MA, López JJ, Benza R, Willerson JT et al. VIVA trial: one year follow up [resumen]. Circulation 2000; 102: II309.
86. Kleiman NS, Califf RM. Results from late-breaking clinical trials sessions at ACCIS 2000 and ACC 2000. J Am Coll Cardiol 2000; 36: 310-311.
87. Asahara T, Bauters C, Pastore C, Kearney M, Rossow S, Bunting S et al. Local delivery of vascular endothelial growth factor accelerates reendothelialization and attenuates intimal hyperplasia in balloon-injured rat carotid artery. Circulation 1995; 91: 2793-2801.
88. Asahara T, Chen D, Tsurumi Y, Kearney M, Rossow S, Passeri J et al. Accelerated restitution of endothelial integrity and endothelium-dependent function following phVEGF165 gene transfer. Circulation 1996; 94: 3291-3302.
89. Van Belle E, Tio FO, Couffinhal T, Maillard L, Passeri J, Isner JM. Stent endothelialization: time course, impact of local catheter delivery, feasibility of recombinant protein administration, and response to cytokine expedition. Circulation 1997; 95: 438-448.
90. Van Belle E, Tio FO, Chen D, Maillard L, Kearney M, Isner JM. Passivation of metallic stents following arterial gene transfer of phVEGF165 inhibits thrombus formation and intimal thickening. J Am Coll Cardiol 1997; 29: 1371-1379.
91. Springer ML, Chen AS, Kraft PE, Bednarski M, Blau HM. VEGF gene delivery to muscle: potential role of vasculogenesis in adults. Mol Cell 1998; 2: 549-558.
92. Schwarz ER, Speakman MT, Patterson M, Hale SS, Isner JM, Kedes LH et al. Evaluation of the effects of intramyocardial injection of DNA expressing vascular endothelial growth factor (VEGF) in a myocardial infarction model in the rat: angiogenesis and angioma formation. J Am Coll Cardiol 2000; 35: 1323-1330.
93. Aiello LP, Avery RL, Arrigg PG, Keyt BA, Jampel HD, Shah ST et al. Vascular endothelial growth factor in ocular fluids of patients with diabetic retinopathy and other retinal disorders. N Engl J Med 1994; 331: 1480-1487.
94. Thurston G, Suri C, Smith K, McClain J, Sato TN, Yancopoulos GD et al. Leakage-resistant blood vessels in mice transgenically overexpressing angiopoietin-1. Science 1999; 286: 2511-2514.
95. Horowitz JR, Rivard A, van der Zee R, Hariawala M, Sheriff DD, Esakof DD et al. Vascular endothelial growth factor/vascular permeability factor produces nitric oxide-dependent hypotension. Arterioscler Thromb Vasc Biol 1997; 17: 2793-2800.
96. Van der Zee R, Murohara T, Luo Z, Zollmann F, Passeri J, Lekutat C et al. Vascular endothelial growth factor (VEGF)/vascular permeability factor (VPF) augments nitric oxide release from quiescent rabbit and human vascular endothelium. Circulation 1997; 95: 1030-1037.
97. Murohara T, Asahara T, Silver M, Bauters C, Masuda H, Kalka C et al. Nitric oxide synthase modulates angiogenesis in response to tissue ischemia. J Clin Invest 1998; 101: 2567-2578.
98. Cooper LT, Hirsch AT, Regensteines JG, Casscells SW. A double-blind, placebo-controlled, phase II study of basic fibroblast growth factor in the treatment of intermittent claudication [resumen]. Circulation 2000; 102: II373.
99. Moulton KS, Heller E, Konerding MA, Flynn E, Palinski W, Folkman J. Angiogenesis inhibitors endostatin and TNP-470 reduce intimal neovascularization and plaque growth in apolipoprotein E-deficient mice. Circulation 1999; 99: 1726-1732.
100. Vale PR, Wuensch DI, Rauh GF, Rosenfield K, Schainfeld RM, Isner JM. Arterial gene therapy for inhibiting restenosis in patients with claudication undergoing superficial femoral artery angioplasty. Circulation 1998; 98: I66.
101. Laitinen M, Hartikainen J, Hiltunen MO, Eranen J, Kiviniemi M, Narvanen O et al. Catheter-mediated vascular endothelial growth factor gene transfer to human coronary arteries after angioplasty. Hum Gene Ther 2000; 11: 263-270.
102. Takeshita S, Tsurumi Y, Couffinahl T, Asahara T, Bauters C, Symes J et al. Gene transfer of naked DNA encoding for three isoforms of vascular endothelial growth factor stimulates collateral development in vivo. Lab Invest 1996; 75: 487-502.
103. López JJ, Edelman ER, Stamler A, Hibberd MG, Prasad P, Thomas KA et al. Angiogenic potential of perivascularly delivered aFGF in a porcine model of chronic myocardial ischemia. Am J Physiol 1998; 274: H930-H936.
104. Vale PR, Rauh G, Wuensch DI, Pieczek A, Schainfeld RM. Influence of vascular endothelial growth factor on diabetic retinopathy [resumen]. Circulation 1998; 17: I353.
105. Schofield PM, Sharples LD, Caine N, Burns S, Tait S, Wistow T et al. Transmyocardial laser revascularisation in patients with refractory angina: a randomised controlled trial. Lancet 1999; 353: 519-524.
106. Burkhoff D, Schmidt S, Schulman SP, Myers J, Resar J, Becker LC et al. Transmyocardial laser revascularisation compared with continued medical therapy for treatment of refractory angina pectoris: a prospective randomised trial. Lancet 1999; 354: 885-890.
107. Allen KB, Dowling RD, Fudge TL, Schoettle GP, Selinger SL, Gangahar DM et al. Comparison of transmyocardial revascularization with medical therapy in patients with refractory angina. N Engl J Med 1999; 341: 1029-1036.
108. Frazier OH, March RJ, Horvath KA, for the Transmyocardial Carbon Dioxide Laser Revascularization Study Group. Transmyocardial revascularization with a carbon dioxide laser in patients with end-stage coronary artery disease. N Engl J Med 1999; 341: 1021-1028.
109. Aaberge L, Nordstrand K, Dragsund M, Saatvedt K, Endresen K, Golf S et al. Transmyocardial revascularization with CO2 laser in patients with refractory angina pectoris: clinical results from the Norwegian randomized trial. J Am Coll Cardiol 2000; 35: 1170-1177.
Para una impresión idéntica
a la del artículo publicado en la Revista imprima el
documento
PDF.
http://www.revespcardiol.org/cgi-bin/wdbcgi.exe/cardio/mrevista_cardio.pdf?pident=13019372
|
© Copyright Sociedad Española de Cardiología. Edita Ediciones Doyma, SL. |
http://www.revespcardiol.org
http://www.doyma.es |