Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2003;56:535-42 - Vol. 56 Núm.06 DOI: 10.1157/13048149

El pronóstico cambiante del infarto de miocardio en la era de la reperfusión: implicaciones para la evaluación y el tratamiento de las arritmias ventriculares

Bernard J Gersh a

a Division of Cardiovascular Diseases and Internal Medicine. Mayo Clinic. Rochester. Minnesota. Estados Unidos.

Palabras clave

Sensibilidad barorrefleja. Llenado restrictivo. Fracción de eyección. Mortalidad. Segmento ST. Onda T alternante. Arritmias ventriculares.

Resumen

El pronóstico de los pacientes con cardiopatía isquémica ha mejorado notablemente con la instauración de la terapia de reperfusión que, además, se ha acompañado de una modificación agresiva de los factores de riesgo. En consecuencia, la tasa de episodios cardiovasculares después de un infarto de miocardio ha descendido aproximadamente a un 5% a los 2 años, comparado con el 20-30% que se registraba en la era pretrombolítica. En este contexto, no es probable que los resultados de estudios previos en la era de la reperfusión se puedan aplicar a este grupo de pacientes. Algunos trabajos que abordan esta cuestión han demostrado que la identificación de subgrupos de pacientes con un riesgo mayor y la búsqueda de nuevos marcadores de riesgo pueden aportar mejoras significativas en la supervivencia de los pacientes que se encuentran en una situación de mayor riesgo, a pesar de la terapia de reperfusión. Así, por ejemplo, en el estudio GISSI-2 se observó que la no idoneidad para realizar la prueba de esfuerzo se asociaba a una mortalidad del 7% a los 6 meses. Otros factores que determinan un mal pronóstico tras un infarto de miocardio son la insuficiencia cardíaca transitoria, la disfunción ventricular izquierda y la edad avanzada. La búsqueda activa de nuevos marcadores de riesgo está permitiendo incluir en esta lista otros factores como la no resolución del segmento ST, la presencia de un llenado restrictivo, la sensibilidad barorrefleja anómala o la onda T alternante, que puede ser beneficioso para la valoración del riesgo. Por otra parte, el momento en el que se estratifica el riesgo de un paciente puede ser decisivo. A menudo, los factores de riesgo que se han investigado corresponden a estudios que no analizan la estratificación del riesgo antes del alta hospitalaria sino semanas e incluso meses después de producirse el infarto. Aproximadamente un 30% de pacientes sufre un deterioro de la función ventricular izquierda durante los siguientes 2-3 meses, mientras que otros presentan una mejoría, lo que destaca la dificultad en intentar estratificar el riesgo en un período determinado. Aunque nadie duda del impacto que ha supuesto la revascularización coronaria en el pronóstico de la cardiopatía isquémica, unido a la eficacia de la aspirina, bloqueadores beta, liporreductores e inhibidores de la ECA, la búsqueda de marcadores de riesgo cardíacos o no cardíacos puede contribuir notablemente a aumentar la supervivencia de los pacientes con infarto de miocardio.

0300-8932/© 2003 Sociedad Española de Cardiología. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.

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