Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2014;67:867-8 - Vol. 67 Núm.10 DOI: 10.1016/j.recesp.2014.08.002

Magda Heras i Fortuny, una huella imborrable en Revista Española de Cardiología

Juan Sanchis a, Pablo Avanzas a, Antoni Bayes-Genis a, Leopoldo Pérez de Isla a

a Editores Asociados, REVISTA ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA

Artículo

El pasado día 3 de agosto, a la edad de 61 años, falleció nuestra Editora Jefe Magda Heras. Nació en Terrassa en junio de 1953, estudió Medicina en la Universidad de Barcelona (1972-1978), se formó en Medicina Interna en el Hospital Mútua de Terrasa y en Cardiología en el Hospital Clínic de Barcelona. En el año 1986 se doctoró en la Universidad de Barcelona. Durante los siguientes dos años y medio fue investigadora del Laboratorio de Trombosis y Arteriosclerosis de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, Estados Unidos. A su regreso a España se incorporó como cardióloga al Servicio de Cardiología del Hospital Clínic de Barcelona, donde desarrolló toda su trayectoria asistencial y de investigación. Fruto de su intensa actividad es un extenso currículo, con 200 artículos publicados, 27 capítulos de libro y 7 tesis doctorales dirigidas. En 2005 fue nombrada Profesora Asociada de Cardiología de la Universidad de Barcelona. Además tuvo una colaboración muy activa con la Sociedad Europea de Cardiología y formaba parte de diferentes grupos de trabajo (Acute Cardiac Care, Thrombosis and Vascular Biology, Cardiovascular Pharmacology). En octubre de 2009 recibió el nombramiento de Editora Jefe de Revista Española de Cardiología (Rev Esp Cardiol), de la que ya era Editora de Suplementos, y esto supuso un cambio en su vida profesional. Magda dedicó a REC una gran parte de su tiempo en los últimos años de su vida.

Cuando Magda asumió el cargo de Editora Jefe de Rev Esp Cardiol, la revista se encontraba en un momento excelente. El factor de impacto había alcanzado su máximo histórico como consecuencia de la magnífica labor de los equipos anteriores (2,880 en la edición de 2008 del Journal Citation Reports). El gran reto que encaraba era mantener la posición de la revista y, en la medida de lo posible, mejorarla. El factor de impacto, con todas sus limitaciones, es la «tarjeta de presentación» de una revista científica. Consciente de ello, Magda puso en marcha medidas para su consolidación, cuyo resultado ha sido un índice de 3,342 en la edición de 2013 del Journal Citation Reports y la posición de Rev Esp Cardiol en la parte alta del segundo cuartil del grupo de revistas cardiovasculares.

Sin desmerecer la relevancia del factor de impacto, en una revista científica concurren otros aspectos de igual o mayor importancia. Uno de los que más agradecen los autores es la rapidez durante el proceso de su artículo a través del sistema editorial. Hoy el tiempo de valoración de un artículo por los evaluadores es de menos de 2 semanas y el tiempo medio desde la recepción a la primera decisión es de 15 días. Evidentemente, tanto los evaluadores como los editores asociados están desarrollando un buen trabajo. Esto en parte se debe a que Magda supo transmitirnos su liderazgo. Consiguió que todos, evaluadores y editores, nos sintiéramos implicados con Rev Esp Cardiol. Ideó remitir a todos un informe anual personalizado de los tiempos de la revista que, sin duda, repercute en el grado de compromiso de todos nosotros.

La mejora en el proceso de publicación impresa y electrónica de la revista fue uno de los objetivos prioritarios de Magda y a él se dedicó casi como un reto personal. Gracias a su empeño, se cambió el diseño de la revista, se introdujo la publicación ahead of print, se acortaron los tiempos de producción, se rediseñó la página web y se aumentó su contenido. En particular, la calidad de la traducción al inglés y su rapidez, algo que ella definió de manera muy gráfica como «nuestro escaparate al mundo», se convirtió en su obsesión. Fruto de su lucha, Rev Esp Cardiol ha pasado de ser una revista con dos versiones, española e inglesa, en tiempos diferentes a ser una revista bilingüe simultánea en MEDLINE/PubMed, con un inglés de calidad y con un incremento creciente del tráfico y de las descargas desde la página web tanto en español como en inglés.

La visibilidad nacional e internacional de Rev Esp Cardiol fue otro de los objetivos fundamentales. Magda participó activamente en las reuniones anuales de la Red de Editores de Revistas Cardiovasculares Iberoamericanas, de la National Societies Cardiovascular Journals Editors’ Network de la Sociedad Europea de Cardiología y del HEART Group. Asimismo potenció el curso «El artículo científico: del autor al lector» dentro de los cursos de formación continuada de la Sociedad Española de Cardiología, e introdujo en el congreso un taller sobre «Lo que debe saber antes de escribir un artículo científico», una sesión sobre los mejores artículos publicados en la revista durante el año y una sesión conjunta con el European Heart Journal.

Dentro del pragmatismo que caracterizaba a Magda, fue sensible a los tiempos de crisis económica aun consciente de la dificultad de hacer rentable un instrumento de educación como Rev Esp Cardiol. La revista pasó a imprimirse en blanco y negro en septiembre de 2012 (el color se mantiene en el formato electrónico), redujo la tirada de ejemplares en papel (previa consulta a los socios), apostó por la versión electrónica y por incluir los artículos del número extraordinario «Temas de actualidad» en los números regulares, e introdujo el pago por artículo para no socios durante los primeros 6 meses tras su publicación impresa.

En septiembre de 2009, Magda nos llamó a cada uno de nosotros para proponernos formar parte de su equipo de editores. Todos contestamos afirmativamente sin que supiéramos dimensionar adecuadamente lo que iba a suponer en nuestra vida profesional y personal. No encontramos palabras para agradecerle esta oportunidad. De nuestra relación con ella, podemos extraer algunos conceptos que manejaba con una maestría insuperable:

Escuchar. Magda escuchaba. En las reuniones de editores, solicitaba la opinión de cada uno de nosotros dándonos la palabra nominalmente uno a uno, antes de que ella expresara su propia opinión. Esto facilitaba un foro de discusión abierto y la implicación de todos como grupo.

Decidir. Magda decidía. Las situaciones polémicas o de difícil decisión, que nosotros coloquialmente llamábamos «hot potatoes», son frecuentes dentro de la actividad de una revista científica. Magda escuchaba pero decidía. Aunque era realista y entendía cualquier tipo de consideración, las decisiones se debían tomar. Adoptaba todas las precauciones y asesoramientos pertinentes, y al final decidía. Sabía compaginar como nadie una «mano izquierda» conciliadora con una «mano derecha» ejecutora.

Liderar. Magda era nuestra líder. El papel de líder no lo da un cargo, en este caso Editor Jefe, sino la autoridad moral que le conceden los colaboradores. Una persona que escucha y decide tiene esta autoridad moral garantizada.

Amistad. Magda sabía facilitar la amistad y la dinámica de grupo como nadie. Cualquier excusa servía para fomentar la amistad (comida informal en la Casa del Corazón al acabar las reuniones presenciales, cena anual en el Congreso de la Sociedad Española de Cardiología, CD de música clásica como detalle navideño).

Quizá la palabra que mejor defina a Magda sea equilibrio. Magda era una persona equilibrada. Ya hemos descrito cómo compaginaba y hacía complementarios conceptos que podrían parecer contrapuestos: escuchar/decidir o mano izquierda/mano derecha. Hace aproximadamente dos años nos envió un terrible correo electrónico en el que nos comunicó su enfermedad. De nuevo hizo un equilibrio entre fatalidad y optimismo. No dudamos de que Magda fuera consciente de la fatalidad de su enfermedad desde el mismo comienzo, pero su actitud fue optimista: iba a luchar contra la enfermedad. No se trataba de un optimismo ingenuo, Magda no era ingenua, sino racional. Mayor equilibrio y pragmatismo, imposible. Luchó contra su enfermedad con una sensatez admirable y hasta el final mantuvo sus funciones en REC porque, afortunadamente, estuvo en condiciones de hacerlo.

Magda nos ha dejado con una sensación de vacío/lleno. De nuevo un equilibrio. Vacío, porque será insustituible. Lleno, porque su legado y su compromiso con REC perdurarán siempre. De parte de Eva, Iria, María, Pablo, Toni, Leo y Juan, muchas gracias por tu esfuerzo y por la oportunidad de haber trabajado contigo todos estos años. Ahí queda tu excelente trabajo.

Descansa en paz.

0300-8932/© 2014 Sociedad Española de Cardiología. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.

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