Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2005;58:1411-9 - Vol. 58 Núm.12 DOI: 10.1016/S0300-8932(05)74071-9

Prevalencia de factores de riesgo cardiovascular en las Islas Baleares (estudio CORSAIB)

Fernando Rigo Carratalá a, Guillem Frontera Juan b, Joan Llobera Cànaves c, Tomás Rodríguez Ruiz d, Isabel Borrás Bosch e, Emilia Fuentespina Vidal f

a Centro de Salud Emili Darder IB-Salut. Palma de Mallorca. Baleares. España.
b Servicio de Farmacología. Fundació Mateu Orfila. Palma de Mallorca. Baleares. España.
c Unidad de Investigación de Atenció Primària IB-Salut. Palma de Mallorca. Baleares. España.
d Centro de Salud Son Ferriol IB-Salut. Palma de Mallorca. Baleares. España.
e Hospital Manacor IB-Salut. Palma de Mallorca. Baleares. España.
f Servicio del Laboratorio del Carmen. Hospital Son Dureta. IB-Salut. Palma de Mallorca. Baleares. España.

Palabras clave

Factores de riesgo cardiovascular. Prevalencia. Epidemiología cardiovascular.

Resumen

Introducción y objetivos. Baleares presenta indicadores desfavorables de morbimortalidad cardiovascular. Por ello se planteó estimar la prevalencia de los principales factores de riesgo cardiovascular (FRC) y de la enfermedad cardiovascular diagnosticada entre la población de 35 a 74 años de las islas. Sujetos y método. Se realizó un diseño descriptivo transversal de base poblacional. Se dividió la comunidad en 14 sectores y participaron 3 o 4 médicos de familia por sector (50 en total). Se seleccionó aleatoriamente a 40 personas entre las adscritas a cada médico, que se captaron en la consulta, por carta y por teléfono. Cada médico administró un cuestionario de antecedentes personales y familiares de enfermedades del aparato cardiovascular y de FRC, hábito tabáquico, ejercicio físico, exploración física de medidas antropométricas y presión arterial, y solicitó una determinación de las concentraciones de glucemia, colesterol y sus fracciones. Resultados. Se incluyó a 1.685 personas. Las prevalencias estimadas fueron: tabaquismo del 27% (el 36,9% en varones y el 18,7% en mujeres); hipertensión del 47,8% (el 52,3% en varones y el 43,4% en mujeres); hipercolesterolemia del 24,2% (el 24,4% en varones y el 24,1% en mujeres); diabetes del 11,7% (el 15,3% en varones y el 8,4% en mujeres); obesidad del 27% (el 24,8% en varones y el 29% en mujeres), sobrepeso del 40,1% (el 48,3 en varones y el 33,4% en mujeres), y sedentarismo (el 43,1% en varones y el 45,6% en mujeres). El 58,4% tenía 2 o más FRC. El 9,8% tenía una enfermedad cardiovascular diagnosticada. El riesgo cardiovascular individual fue superior al calcularlo con la ecuación de Framingham que con la de REGICOR en todos los grupos de edad. Conclusiones. Los principales FRC tienen una alta prevalencia en Baleares, lo que supone un elevado perfil de riesgo. Es recomendable la intervención en los hábitos dietéticos y los estilos de vida, así como la adopción de medidas de prevención.

Artículo

INTRODUCCIÓN

Desde la década de los setenta se observa una disminución de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en el mundo occidental. En Europa, sólo Francia tiene una menor mortalidad cardiovascular que España, pero sigue siendo la causa de mayor mortalidad en nuestro país1,2.

Hay diferencias regionales importantes en la mortalidad y en la reducción de las tasas de mortalidad. La disminución anual desde 1975 a 1992 varía desde el 3,3% de Navarra hasta el 1,7% en la comunidad murciana2.

Las Islas Baleares han sido consideradas como una de las regiones con tasas de mortalidad cardiovascular más altas3,4, se situaba a la cabeza en años potenciales de vida perdidos y era la segunda comunidad con menor descenso de la mortalidad cardiovascular2. Recientemente, en el estudio IBERICA5 se ha comprobado que estos indicadores no eran tan desfavorables y deberían corregirse, ya que contabilizaban a los pacientes fallecidos en Baleares pero que residían fuera de las islas. Además, el crecimiento de la población ha sido en los últimos años muy superior a la media nacional y al de las proyecciones poblacionales usadas para el cálculo de las tasas regionales de mortalidad en períodos intercensales. Este hecho ha sido constatado para otra zona turística como Canarias6.

Es de suma importancia conocer la prevalencia de los principales factores de riesgo cardiovascular (FRC) para realizar planes de prevención que reduzcan la morbimortalidad cardiovascular. Para ello, nos planteamos conocer la prevalencia de los principales FRC y de las enfermedades cardiovasculares diagnosticadas en nuestra población de 35-74 años.

SUJETOS Y MÉTODO

Diseño

Se planteó un estudio descriptivo transversal de base poblacional, con una muestra representativa de la población adulta de 35 a 74 años residente en las Islas Baleares en 1998 (340.675 personas de un total de 796.483 habitantes de las islas, según el Instituto Balear de Estadística). Se calculó que era necesaria una muestra de 1.824 personas para poder hacer estimaciones de la prevalencia de los FRC por intervalos de confianza (IC) del 95% y con una precisión relativa menor de ± 20% de la prevalencia estimada para cualquier FRC.

Para garantizar la representatividad de la muestra se dividieron las Baleares en 14 sectores geográficos de entre 45.000 y 53.000 habitantes. A cada sector le correspondían entre 2 y 4 zonas básicas de salud. Se ofreció la participación a los médicos de familia para conseguir que colaborasen 3-4 médicos por sector.

La base de datos usada para el muestreo fue la tarjeta sanitaria individual que, en aquel momento, cubría el 94% de la población censada en Baleares. Para cada sector geográfico se calculó su estructura poblacional por décadas y sexo. De la población adscrita a cada médico participante se obtuvo una muestra aleatoria simple, de la que se comprobó la proporcionalidad a la edad y el sexo del sector.

Así, de cada uno de los 50 cupos médicos se seleccionó de manera aleatoria a 64 individuos, 40 para alcanzar una muestra de 2.000 y 24 de reserva para sustituir a los individuos no respondedores o no elegibles. A cada individuo se le instó a acudir a su médico mediante una carta informativa remitida en dos ocasiones consecutivas. Si no acudía se intentaba contactar por teléfono. Si la persona seleccionada acudía al médico por otros motivos, éste, que tenía previamente identificada la historia clínica de todos sus pacientes seleccionados, le citaba para una visita específica y le solicitaba la firma del consentimiento. Ante la negativa a participar o la imposibilidad de contactar desde la secretaría de estudio, era sustituido por una de las 24 reservas del mismo grupo de edad y sexo.

El Comité Ético de Investigación Clínica de Baleares aprobó el proyecto, incluidos los documentos de consentimiento informado de participación en el estudio y almacenaje y uso de muestras biológicas.

El trabajo de campo se llevó a cabo en 2000.

Determinaciones clínicas y analíticas

En la visita, el médico administró un cuestionario que recogía la edad, el sexo, el nivel de estudios, la situación laboral, los antecedentes personales de infarto de miocardio, enfermedad cerebrovascular, enfermedad arterial periférica, hipertensión arterial (HTA), diabetes, dislipemia, medicación, hábito tabáquico, ejercicio físico en el trabajo y en el tiempo libre, y antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares. Los datos se contrastaron con los de la historia clínica del centro de salud.

La exploración física incluía el peso, la talla, el perímetro de la cintura abdominal, la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Se tomó la presión arterial en ambos brazos, al inicio de la visita, tras al menos 5 min de reposo, y al final de ésta, unos 20 min después (valorando la del brazo con la presión más elevada). Si ésta era diferente de la primera en más de 5 mmHg o el pulso era arrítmico, se repetía la medición y se consideraba como resultado la media entre las dos últimas. Se utilizaron tensiómetros automáticos Omron 711® validados7. Se certificó su calibración en el informe técnico de fabricación y se realizaron dos comprobaciones de calibración durante el estudio. Se consideró que eran hipertensos los que tomaban medicación antihipertensiva o cuya media de las dos presiones tomadas en el mismo brazo era ≥ 140 mmHg para la presión arterial sistólica (PAS) o ≥ 90 mmHg para la presión arterial diastólica (PAD).

En día posterior a la visita se realizó una extracción sanguínea, tras ayuno nocturno de 12 h, para determinar la glucemia (método de la hexocinasa; equipo DAX 72), el colesterol total (método enzimático colesterolasa; equipo DAX 72), el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) (método de determinación directa de la enzima catalasa; equipo DAX 72) y los triglicéridos (método de Trinder; equipo DAX 72). Las determinaciones se realizaron en los laboratorios del Hospital de Can Misses (Ibiza), del Hospital de la Verge del Toro (Menorca), del Hospital de Manacor (Mallorca) y El Carme (Hospital Universitario Son Dureta de Palma), que actuaba como laboratorio coordinador y responsable de calidad.

Se consideró que un paciente era diabético si recibía tratamiento con insulina o antidiabéticos orales, o si la glucemia en ayunas era ≥ 126 mg/dl; fumador si refería haber fumado en los últimos 6 meses; hipercolesterolémico si el colesterol total era ≥ 250 mg/dl; obeso si tenía un índice de masa corporal (IMC) ≥ 30 y con sobrepeso si el IMC se situaba entre 25 y menos de 30. Se utilizó el cuestionario de la Encuesta Nacional de Salud del año 1997 para considerar sedentarios a los que así lo declaraban o que no realizaban una actividad física regular en su tiempo libre.

A todos los médicos participantes se les entregó un manual de instrucciones y asistieron a talleres en los que se les entrenó para homogeneizar la entrevista y la exploración. A tal efecto, se contó con un vídeo realizado por el grupo Comunicación y Salud de Mallorca. Se acreditó a los médicos participantes como investigadores de campo con un compromiso escrito de seguir el protocolo.

Análisis estadístico

Para las variables cuantitativas se calcula la media ± desviación estándar (DE), ya que podía considerarse que gráficamente las distribuciones se ajustaban a la distribución normal. Se calcula la estimación puntual de las prevalencias de los diferentes FRC mediante el intervalo de confianza (IC) del 95%. Se calculó el riesgo coronario individual a 10 años de acuerdo con las fórmulas de Framingham originales8 y calibradas para la población española9. Los resultados que se presentan son los obtenidos tras la ponderación de ajuste a la población real. De todas formas, las pequeñas desviaciones apenas modifican los resultados. Para el análisis estadístico se han utilizado los programas SPSS para Windows versión 8 y Epiinfo versión 6.

RESULTADOS

El número de participantes fue de 1.685, el 92,5% de la muestra calculada como necesaria. De los incluidos, el 77,4% pertenecía a los preseleccionados y el resto fueron reservas. La captación se realizó en un 72% por teléfono o por carta; el resto fue captado desde las consultas de los centros de salud. De los 554 individuos que no participaron, el 42% fue no elegible (errores censales, muertos, ausentes, cambios de domicilio, etc.) y el 6% rechazó hacerse una analítica de sangre; el resto declinó participar sin alegar los motivos.

El 52% eran mujeres. En la tabla 1 se presenta la distribución por grupos de edad y sexo de la muestra y de la población de estudio. Un 52% de los sujetos estaba en situación laboral activa, un 21,7% estaba jubilado y un 17,2% realizaba labores de hogar.

En la tabla 2 se resumen los resultados de las variables cuantitativas (parámetros bioquímicos y de exploración física).

En la tabla 3 se exponen las estimaciones de prevalencias de los FRC por edad y sexo.

El tabaquismo fue más frecuente en varones (36,9%) que en mujeres (18,7%). El 21,7% (IC del 95%, 18,9-24,7%) de los varones era no fumador y el 41,4% (IC del 95%, 37,9-44,8%) ex fumador, frente al 68,2% (IC del 95%, 64,9-71,2%) de las mujeres no fumadoras y el 13,1% (IC del 95%, 10,9-15,5%) de ex fumadoras.

La prevalencia de HTA fue del 47,8%, con grandes diferencias según la edad en ambos sexos (tabla 3). La de HTA no conocida por el paciente fue del 22,7% (fig. 1) y aumentó con la edad en varones desde el 8,5% en los de 35-44 años hasta el 16,2% en los de 65-75 años; en mujeres, el incremento se situó entre el 4,2% en las más jóvenes y el 16,9% en las de mayor edad.

Fig. 1. Factores de riesgo cardiovascular: prevalencias (en porcentaje) conocidas y detectadas por primera vez en el estudio.

La prevalencia de hipercolesterolemia en varones fue del 24,4% y en mujeres del 24,1%; la prevalencia de hipercolesterolemia no conocida fue del 10,2% (fig. 1).

La prevalencia de diabetes fue de un 11,7%: un 8,4% en mujeres y un 15,3% en varones (tabla 3). La prevalencia de la glucosa basal alterada fue del 9,5% (IC del 95%, 8,2-11,1%), un 11% (IC del 95%, 8,9-13,4%) en varones y un 8,2% (IC del 95%, 6,4-10,2%) en mujeres.

Respecto a la obesidad, la prevalencia fue de 27,0%, con importantes diferencias por edad y sexo (tabla 3). La prevalencia de sobrepeso fue del 40,1% (IC del 95%, 38,3-43,0%), con un 48,3% (IC del 95%, 44,8-51,8%) en varones y un 33,4% (IC del 95%, 30,2-36,6%) en mujeres.

La prevalencia de sedentarismo fue del 43,1% (IC del 95%, 39,7-46,5%) en varones y del 45,6% (IC del 95%, 42,3-49,0%) en mujeres. Realizaban alguna actividad física regular de cualquier tipo el 22,6% (IC del 95%, 19,8-25,6%) de los varones y el 23,1% (IC del 95%, 20,3-26,0%) de las mujeres.

Se encontraban libres de factores de riesgo un 9,8% (IC del 95%, 7,9-11,8%) de los varones y un 21,8% (IC del 95%, 19,1-24,7%) de las mujeres. Tenían dos o más factores de riesgo el 58,4% (IC del 95%, 55,0-61,8%) de los varones y el 36,8% (IC del 95%. 33,6-40,1%) de las mujeres.

La prevalencia de enfermedad cardiovascular diagnosticada fue del 9,8% (IC del 95%, 8,3-11,2%). Incluye la enfermedad coronaria, con el 10,5% (IC del 95%, 8,5-12,8%) en varones y el 3,4% (IC del 95%, 2,3-4,8%) en mujeres, la enfermedad cerebrovascular, con el 5% (IC del 95%, 3,6-6,7%) en varones y el 2,2% (IC del 95%, 1,3-3,4%) en mujeres, y la enfermedad arterial periférica, con el 3,6% (IC del 95%, 2,4-5,1%) en varones y el 1,7% (IC del 95%, 0,9-2,8%) en mujeres.

El riesgo individual de presentar un evento coronario en los próximos 10 años se presenta en la figura 2.

Fig. 2. Riesgo de evento cardiovascular a los 10 años en porcentaje individual medio de cada grupo de edad y sexo según el cálculo de Framingham y REGICOR.

DISCUSIÓN

Es difícil comparar las prevalencias de FRC debido a las diferencias en los métodos utilizados, los grupos de edad incluidos, la estandarización de la población, los factores estudiados y los límites considerados en cada factor como patológicos.

Antes de discutir los resultados, hay que señalar que el estudio difiere de otros estudios poblacionales. Es un estudio surgido por iniciativa de las sociedades científicas de atención primaria. La población estudiada es la de la tarjeta sanitaria individual, lo que permite gestionar la base de datos desde el propio servicio sanitario. Sólo 1 de cada 20 residentes en Baleares no tenía tarjeta sanitaria individual por lo que, a efectos de prevalencia de FRC, puede considerarse un estudio de población general. El número de participantes alcanzado fue muy aceptable, lo que demuestra la eficacia de la captación desde la atención primaria. La mayoría de los estudios aumentan el número de sujetos seleccionados con el fin de compensar a los que no se localizan, no responden a la cita o no aceptan participar10-12.

Nosotros, al disponer de acceso a la tarjeta sanitaria individual, dejamos en reserva a los sustitutos de los no elegibles y los no respondedores, de los que se incluyó un 21,6% de la muestra. Este porcentaje es similar al 20% de los no elegibles calculados en el estudio realizado en Gerona13.

Sólo 1 de cada 4 sujetos fue captado en la consulta, lo que sugiere que no se han sobrestimado las prevalencias.

Más de la mitad de la muestra estaba laboralmente activa, proporción similar a la de estos grupos de edad y sexo de Baleares. De todas formas, se constató una ligera menor participación de jóvenes y mayor de varones de más edad con respecto a la población de referencia (tabla 1); a pesar de ello, las estimaciones de las pre valencias aportadas se obtienen con ponderación.

Se confirmaron las tendencias actuales del consumo de tabaco: feminización del hábito y aumento de los ex fumadores14. En la tabla 4 se aporta la prevalencia de tabaquismo de nuestro estudio, limitada a la población de 35-64 años, y las prevalencias de otros estudios poblacionales españoles para estos mismos grupos de edad10,11,13,15,16. En esta tabla puede constatarse que nuestra prevalencia de fumadores fue menor que la del estudio nacional, en el que había un menor porcentaje de ex fumadores10.

La tendencia temporal de prevalencia del tabaquismo del estudio MONICA17 es de un aumento del 5% en mujeres y una disminución del 5% en varones. Las prevalencias en varones más parecidas a las de nuestro estudio son las de Castilla-La Mancha11 y Alicante12, y en mujeres, las de Alicante12 (tabla 4). El hábito tabáquico se concentró entre las más jóvenes. Así, la prevalencia de fumadoras de 35-45 años es 10 veces superior que entre las de 65-74 años. El porcentaje de ex fumadoras es también superior al del estudio nacional10, realizado 10 años antes, lo que refleja una tendencia semejante a la del sur y el este de Europa18.

Siguiendo a Cooper et al19, se utilizaron aparatos automáticos para evitar la variabilidad intraobservador e interobservador, que puede alcanzar hasta 25 mmHg20,21.

La alta prevalencia de HTA se puede explicar por su determinación de acuerdo con los nuevos criterios22,23 y por la inclusión de los pacientes en tratamiento antihipertensivo. Esta alta prevalencia es similar a la de otros estudios. Así, en el estudio de la población española de 35 a 64 años, la prevalencia recalculada con los nuevos criterios era del 45%24; en el estudio de Gerona del 39,5% (población de 25-74 años)13; en el del sur de Alicante (población de 20-80 años) del 50,1%12, y en el de Castilla-La Mancha del 41,4% (población de 25-74 años)11. Estas prevalencias se alejan de las calculadas hasta principios de la década de los noventa, situadas en torno al 20%10,14,15, si se utilizan criterios de PAS ≥ 160 mmHg o PAD ≥ 95 mmHg.

La prevalencia aumenta con la edad, especialmente en las mujeres, en las que es menor que en los varones ≤ 65 años; esta relación se invierte entre los 65 y 74 años, como se observa en otros estudios11,13.

En cuanto al grado de conocimiento de la HTA, en nuestro estudio fue similar al de Alicante12 y superior al nacional24. Tres de cada 4 hipertensos recibían tratamiento, proporción similar a la del estudio nacional10 pero superior a la de Alicante12 y Gerona13. Un tercio de los tratados tenía controlada la presión, porcentaje similar al de los demás estudios10,11,13,25.

Las concentraciones de colesterol total plasmático en los varones fueron inferiores a las de otros estudios españoles11,13,26 y muy similares en mujeres, a excepción del estudio de Talavera11, en el que fueron inferiores. Los valores de cHDL fueron similares a los de Talavera11 y Gerona13.

La prevalencia de colesterolemia > 250 mg/dl (punto de corte propuesto por el consenso para el control de la colesterolemia en España27) o con tratamiento hipocolesterolemiante fue semejante a la del estudio de Alicante 12 y superior a la del estudio nacional10.

La prevalencia estimada de diabetes es aproximativa, ya que no se realizó el test de sobrecarga oral de glucosa. Casi 1 de cada 3 casos era desconocido o se detectó en el estudio. Las prevalencias comunicadas en otros estudios poblacionales sin test de sobrecarga oral de glucosa son muy inferiores a las del nuestro15,10,28. Esto se explicaría porque el punto de corte fue de 140 mg/dl de glucemia, mientras que nosotros hemos utilizado los criterios de la American Diabetes Association 1997 (≥ 126 mg/dl)29. Nuestra prevalencia fue más cercana a la del estudio de Alicante12, en el que utilizaron el mismo punto de corte, pero en el que se constató un grado de desconocimiento de la diabetes algo inferior. En los estudios de prevalencia de 5 provincias españolas, realizados con test de sobrecarga oral de glucosa y con los criterios anteriores a 199729, la prevalencia de diabetes desconocida fue de un 3,5% y la conocida de un 4,1%30.

A la hiperglucemia como factor de riesgo hay que añadir la prevalencia de la glucemia basal alterada (110-125 mg/dl), que en nuestro estudio representa un 9,5% de la población, ya que los estados prediabéticos conllevan un elevado riesgo de producir eventos cardiovasculares31,32. Estos sujetos, junto con los que tienen un índice HOMA33 elevado con glucemias normales como expresión de la resistencia a la insulina, tienen un mayor riesgo cardiovascular.

Se ha recomendado el empleo del IMC como indicador de la adiposidad corporal en la población adulta de 20-69 años34. Hay acuerdo para definir la obesidad como el IMC ≥ 30, según los criterios de la OMS35. Se descartó el uso del índice cintura-cadera, ya que cada vez hay más evidencia de que no es un buen parámetro para valorar la obesidad abdominal visceral. Se ha optado por aportar el perímetro de la circunferencia abdominal como buen indicador de la acumulación de grasa abdominal, que también ha sido considerado como un factor de riesgo cardiovascular36,37.

Nuestra prevalencia de obesidad fue superior a la del estudio nacional10 y a la de Gerona13, e inferior a la de Alicante12. Un hecho que se constata en todos los estudios es que la obesidad aumenta con la edad.

Estos datos contrastan con los estudios de prevalencia realizados por la SEEDO34, publicados en el año 2000, en 8 comunidades autónomas, en los que se comunica una prevalencia entre los 25 y los 60 años de un 14,5% que es mayor en mujeres, con un 15,7%. Esta amplia diferencia de prevalencia se puede explicar, en parte, porque no incluye a los > 60 años, que en nuestro estudio fue el rango de edad en el que hubo una mayor prevalencia. Con respecto la prevalencia de sobrepeso, nuestros resultados fueron más concordantes con los del estudio nacional10 y el estudio de la SEEDO34.

En nuestro estudio no se puede hablar realmente de sedentarismo, ya que se recogió la percepción de los sujetos mediante una encuesta, sin comprobarlo a través de la medición del gasto calórico, pero permite comparar la declaración del ejercicio realizado fuera del trabajo (que es el relacionado con el riesgo cardiovascular38) con la encuesta nacional de salud de 200139, ya que utilizamos el mismo cuestionario, aunque no los mismos rangos de edad. En la encuesta nacional de salud39 se declaró sedentaria en el tiempo libre una proporción parecida a la de nuestro estudio, lo que supone un problema añadido al exceso de peso (casi el 70% de la población) que se suma al hecho de que sólo un tercio de nuestra población declara realizar ejercicio de forma regular. Se trata de un gran problema de salud pública que debería abordarse con estrategias conjuntas de promoción de higiene alimentaria y estilos de vida saludables40.

La prevalencia de la enfermedad cardiovascular diagnosticada, recogida por entrevista y comprobada por el historial médico del paciente, no está publicada por ningún estudio poblacional de FRC español. Hay datos de un estudio de atención primaria similares a los del nuestro41. Los aportados por el estudio de Gerona13 se refieren a la prevalencia de angina y se han recogido con un cuestionaro específico.

Según nuestros resultados, 1 de cada 10 personas tiene una enfermedad cardiovascular conocida. Conocer la prevalencia de enfermedades coronaria, cerebrovascular y vascular periférica permite conocer la carga de pacientes para realizar prevención secundaria42.

En la figura 2 se constata que los riesgos cardiovasculares individuales son mayores si se calculan mediante la fórmula de Framingham8 que si se hace a través de ésta pero calibrada para la población española9 a medida que aumenta la edad, y más en varones que en mujeres.

Por último, en el estudio hemos evidenciado una elevada prevalencia de FRC en una comunidad con una relativa baja incidencia de enfermedad cardiovascular y con tasas de mortalidad bajas con respecto a los países de su entorno5, hecho que apoya la teoría de la paradoja del sur de Europa43.

AGRADECIMIENTOS

Al Dr. Miquel Fiol, Jefe de la Unidad de Coronaria del Hospital Son Dureta, Palma de Mallorca. Por la revisión del manuscrito al Dr. Miguel Pocoví, Jefe del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Zaragoza, y al Profesor Luis Carlos Silva del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.

En el anexo se relacionan los investigadores y los hospitales participantes en el estudio CORSAIB (COR SA a les Illes Balears).

Financiación del proyecto: Conselleria de Sanitat i Consum del Govern Balear, Beca FIS PI01/1717, proyecto ERICE Red Española Epidemiología Cardiovascular G03/065 y red IAP G03/170.


Correspondencia: Dr. F. Rigo Carratalá.
Centro de Salud Emili Darder IB-Salut.
Puerto Rico, s/n. 07007 Palma de Mallorca. Baleares. España.
Correo electrónico: frigo@ibsalut.caib.es"> frigo@ibsalut.caib.es

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