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Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2017;70:127-8 - Vol. 70 Núm.02 DOI: 10.1016/j.recesp.2016.10.008

Selección de lo mejor del año 2016 en cuidados agudos cardiovasculares

Emad Abu-Assi a,, Alessandro Sionis b, Iván J. Núñez Gil c, Rosa María Lidón d

a Servicio de Cardiología, Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro, Vigo, Pontevedra, España
b Servicio de Cardiología, Hospital Universitario de la Santa Creu i Sant Pau, Barcelona, España
c Servicio de Cardiología, Hospital Clínico San Carlos, Madrid, España
d Servicio de Cardiología, Hospital Universitario Vall d’Hebron, Barcelona, España

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Artículo GratuitoSelección de lo mejor del año 2016 en cardiopatía isquémica
Iván J. Núñez Gil, Alessandro Sionis, Emad Abu-Assi, Rosa María Lidón
Rev Esp Cardiol. 2017;70:125-6
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Artículo

Sr. Editor:

A finales de 2015 se publicó la nueva guía de soporte vital y reanimación cardiopulmonar del European Resuscitation Council. Las principales novedades de dicha guía se detallan en el reciente artículo de Fernández-Lozano et al.1. Cabe destacar alguna de dichas novedades, como la frecuencia de compresiones torácicas recomendada, que es de 100-120 lpm (en 2010 era de 100 lpm) minimizando las interrupciones (10–12 ventilaciones/min; compresión:ventilación, 30:2). La profundidad de las compresiones para adultos debe ser de 5 cm sin sobrepasar los 6 cm. Se suprime la vasopresina del algoritmo de parada cardiaca en adultos y se indica que todos los pacientes adultos comatosos con retorno a la circulación espontánea deberían someterse a un control específico de la temperatura, con valor objetivo entre 32 y 36 °C (en 2010 era entre 32 y 34 °C).

Kudenchuk et al.2 aleatorizaron a 3.026 pacientes con fibrilación ventricular refractaria o taquicardia ventricular sin pulso extrahospitalarias a amiodarona, lidocaína o placebo. No se detectaron diferencias pronósticas significativas entre los 3 grupos del estudio en supervivencia o resultados neurológicos (tabla).

Eficacia y seguridad del uso parenteral de amiodarona, lidocaína y placebo (suero salino) en el contexto de parada cardiaca no traumática (fibrilación ventricular refractaria o taquicardia ventricular sin pulso). Resultados del estudio ROC2

  Placebo
(n = 1.059)
p a Amiodarona
(n = 974)
p b Lidocaína
(n = 993)
p c
Objetivos
Objetivo primario            
Supervivencia (%) 21 0,08 24,4 0,70 23,7 0,16
Objetivos secundarios            
Retorno a circulación espontánea (%) 34,6 0,52 35,9 0,07 39,9 0,01
Escala de Rankin modificada ≤ 3 puntos 16,6 0,19 18,8 0,44 17,5 0,59
Llegan a ingresar en el hospital (%) 39,7 0,01 45,7 0,55 47 < 0,001

  Placebo   Amiodarona   Lidocaína p
Eventos adversos, %
Tromboflebitis 0,2   0,1   0,3 0,61
Anafilaxia durante las primeras 24 horas 0   0   0
Convulsiones 3,7   3,2   5,1 0,07
Necesidad de marcapasos transitorio 2,7   4,9   3,2 0,02
Muerte antes del alta 78,8   75,3   75,7 0,16
Cualquier evento adverso durante las primeras 24 h o muerte antes del alta 80,4   78,3   78,0 0,20

ROC: Resuscitation Outcomes Consortium.

a Placebo comparado con amiodarona.
b Amiodarona comparada con lidocaína.
c Placebo comparado con lidocaína.

Un subestudio retrospectivo del registro japonés Utstein3 demostró en 282.183 pacientes adultos con parada cardiaca extrahospitalaria susceptible de desfibrilación, que los esfuerzos de la reanimación cardiopulmonar prehospitalaria iniciada por testigos deben continuarse durante al menos 40 min desde la recepción del aviso por los servicios de emergencia médica, con al menos 33 min de maniobras de reanimación desde la llegada al escenario3. La acción previa durante el tiempo señalado resultó en una mejora de la supervivencia y los resultados neurológicos a los 30 días del evento.

En el registro NCDR4, se observó que, en pacientes en shock cardiogénico (SC) secundario a infarto agudo de miocardio que sobrevivieron a la fase de hospitalización (n = 5.555 [4,9%]), la mayor mortalidad atribuible al SC se confina fundamentalmente a los primeros 60 días del alta (el 9,6 frente al 5,5%; hazard ratio [HR] ajustada = 1,62; intervalo de confianza del 95% [IC95%], 1,46-1,80). En cambio, una vez superada esta fase de los primeros 60 días, la mortalidad no difiere significativamente entre ambos grupos (considerando a los pacientes sin SC como el grupo de referencia, HR ajustada = 1,08; IC95%, 1,00-1,18).

Con respecto a la terapia de reemplazo renal para pacientes críticos con insuficiencia renal aguda (IRA), se han dado a conocer los resultados de 2 ensayos clínicos; el ELAIN5 y el AKIKI6. El estudio ELAIN inscribió en un centro de Alemania a 231 pacientes con IRA y los aleatorizó a terapia precoz o tardía de reemplazo renal. Se definió la terapia precoz como la iniciada durante las primeras 8 h del diagnóstico de IRA en estadio 2 de la clasificación Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). La terapia tardía de reemplazo se indicó en las primeras 12 h del diagnóstico de IRA en estadio 3. Se encontraron diferencias significativas a favor de la terapia precoz frente a la tardía en cuanto a menor mortalidad (objetivo primario) a los 90 días (el 39,3 frente al 54,7%; p = 0,03).

En contraste con los resultados del estudio previo, el ensayo clínico multicéntrico del grupo francés AKIKI describió una tasa de mortalidad similar con ambas estrategias, si bien el diseño de este ensayo difiere sustancialmente del empleado en el estudio ELAIN5. En el estudio AKIKI6, se aleatorizó 1:1 a 620 pacientes que sufrieron IRA durante su estancia en la unidad de cuidados intensivos, a los que se había tratado con ventilación mecánica invasiva, perfusión de adrenalina/noradrenalina o ambas6. La estrategia precoz consistió en sesiones de hemodiálisis (continua o intermitente) en las primeras 6 h de documentarse la IRA en estadio 3 de la clasificación KDIGO. En la estrategia diferida, se inició la terapia de reemplazo renal en caso de que persistiera durante más de 72 h al menos 1 de las siguientes condiciones: nitrógeno ureico > 112 mg/dl (equivalente a 240 mg/dl de urea sérica), potasio sérico > 5,5 mmol/l a pesar del tratamiento médico, acidosis metabólica, oliguria o edema pulmonar. El objetivo primario del estudio, que era la supervivencia a los 60 días, no difirió significativamente entre los dos grupos (el 48,5 frente al 49,7%; p = 0,79).

CONFLICTO DE INTERESES

E. Abu-Assi es Editor Asociado de Revista Española de Cardiología.

Autor para correspondencia: eabuassi@gmail.com

Bibliografía

1. Fernández Lozano I, Urkía C, Lopez Mesa JB, et al. Guías de resucitación cardiopulmonar 2015 del Consejo Europeo de Resucitación: puntos clave. Rev Esp Cardiol. 2016;69:588-94.
2. Kudenchuk PJ, Brown SP, Daya M, et al. Amiodarone, lidocaine, or placebo in out-of-hospital cardiac arrest. N Engl J Med. 2016;374:1711-22.
3. Nagao K, Nonogi H, Yonemoto N, et al. Duration of prehospital resuscitation efforts after out-of-hospital cardiac arrest. Circulation. 2016;133:1386-96.
4. Shah RU, De Lemos JA, Wang TY, et al. Post-hospital outcomes of patients with acute myocardial infarction with cardiogenic shock: findings from the NCDR. J Am Coll Cardiol. 2016;67:739-47.
5. Zarbock A, Kellum JA, Schmidt C, et al. Effect of early vs delayed initiation of renal replacement therapy on mortality in critically ill patients with acute kidney injury: the ELAIN Randomized Clinical Trial. JAMA. 2016;315:2190-9.
6. Gaudry S, Hajage D, Schortgen F, et al. Initiation strategies for renal-replacement therapy in the intensive care unit. N Engl J Med. 2016;375:122-33.

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