ISSN: 0300-8932 Factor de impacto 2024 4,9
Pruebas corregidas Pruebas preliminares

Viaje al corazón de las palabras
Anglicismos por desidia

Fernando A. Navarro
https://doi.org/10.1016/j.recesp.2026.02.007
The English version of this article will be available soon

Opciones

Una de las características más llamativas del lenguaje médico español en el último medio siglo (1975-2025) es la proliferación de anglicismos de todo tipo: aeróbic, anion gap, behaviorismo, big data, blíster, booster, borderline, bótox, brackets, briefing, buffer, bullying, burnout, bypass, checklist, clamping, clip, cluster, coach, coffee break, complianza, computerizado, condón, core, covid, cross-linking, crup, cupping, debriefing, debulking, deleción, disrupción, distrés, doping, doula, dumping, electroshock, escáner, estándar, estrés, eyección, feedback, fitness, influenza, flapping tremor, flashback, flush, flutter, gamificación, gap-junction, gold standard, handicap, inmunoblotting, input, insight, jet lag, killer, kit, lifting, lumpectomía, malnutrición, mapping, mindfulness, mobbing, odds ratio, online, pacing, paper, patch test, peeling, peer review, pellet, percentil, piercing, pool, pivotal, pool, póster, randomizar, ranking, rash, relax, reportar, resucitación, retard, score, screening, second look, shock, shunt, software, spa, splicing, spotting, spray, staff, stand, stent, stock, streaming, stripping, surfactante, test, ticket, timing, torque, turnover, versus, viral, webinar, whiplash, workshop, zoom.

Me interesa resaltar que esta invasión de anglicismos flagrantes no puede explicarse con la socorrida excusa de que son incorporaciones imprescindibles por tratarse de conceptos absolutamente novedosos y para los que el español carece de equivalentes adecuados. De hecho, resulta curioso que, con frecuencia, esta excusa no suele aducirse para justificar los últimos neologismos acuñados como consecuencia de los modernos avances científicos y tecnológicos, sino palabras más bien vulgares y antiquísimas, como blot,clamping, distress, piercing, second look o stress, todas ellas empleadas ya en inglés desde el siglo XIV. Resulta difícil imaginar que palabras inglesas de lo más común, como las mencionadas, puedan carecer de equivalente en castellano; a menos, claro está, que uno no se moleste en buscarlo.

A modo de ejemplo, me limitaré a comentar el caso concreto del anglicismo kit, de uso creciente en español en expresiones como «kit estéril», «kit de intubación», «kit de primeros auxilios», «kit diagnóstico», «kit de vacunación», «kit quirúrgico», «kit de reanimación», «kit de toma de muestras», «kit de reactivos», etc., y admitido por la Real Academia Española desde el 2001. Un buen modo de comprobar lo innecesario del anglicismo kit es comparar las definiciones que ofrece el diccionario académico1 para kit y otras tres palabras españolas tradicionales de significado si no idéntico, sí al menos muy semejante:

kit. Conjunto de productos y utensilios suficientes para conseguir un determinado fin, que se comercializan como una unidad.

equipo. Colección de utensilios, instrumentos y aparatos especiales para un fin determinado.

juego. Conjunto formado por un determinado número de ciertas cosas similares y para un mismo fin, que suelen ir juntas o usarse juntas.

lote. Conjunto de objetos similares entre sí que se agrupan con un fin determinado.

A la vista de las ínfimas diferencias apreciables entre las distintas definiciones («para conseguir un determinado fin», «para un fin determinado», «para un mismo fin», «con un fin determinado»), uno no puede menos que preguntarse: ¿Ganamos realmente algo escribiendo «kit de reactivos para 100 tests» en lugar de «equipo de reactivos para 100 determinaciones»?

Eso nos deja con una categoría de términos importados que bien podríamos llamar anglicismos por desidia (o por dejadez, desgana, desinterés, gandulería, holgazanería, pereza, poltronería, vagancia o como cada cual prefiera llamarlo). Esto es, la decisión de tomar prestado un término del inglés sin antes haber hecho el más mínimo esfuerzo por ver de encontrar una voz española que pueda expresar eso mismo de forma más clara, más sencilla, más nuestra; más compresible también por cualquier hablante de a pie.

Es comprensible que, cuando uno mete la marcha directa para ir traduciendo del inglés arrhythmia (arritmia), balloon angioplasty (angioplastia con balón), baroreceptor (barorreceptor), cardiac amyloidosis (amiloidosis cardíaca), cardioversion (cardioversión), coronary spasm (espasmo coronario), defibrillation (desfibrilación), ejection fraction (fracción de eyección), endocarditis (endocarditis), heart transplant (trasplante de corazón), hyperlipidemia (hiperlipidemia), ischemia (isquemia), mitral stenosis (estenosis mitral), myxoma (mixoma), oxygen saturation (saturación de oxígeno), pericardiectomy (pericardiectomía), radiofrequency ablation (ablación por radiofrecuencia), stent restenosis (reestenosis del stent), superior vena cava (vena cava superior), ventricular fibrillation (fibrilación ventricular), warfarin (warfarina) y otros mil términos más por el estilo, encontrar de repente en un texto inglés, no sé, palabras como flail, gap, crimp, tenting, paddle, grasping, clasp, straddling, que no tienen equivalencia directa en español, es una barrabasada. La tentación de echar mano al anglicismo sin más y tirar para adelante es grande, lo entiendo perfectamente. Pero eso no significa que en español no haya una voz o una locución capaces de expresar ese mismo concepto de forma precisa y clara.

Tomemos por caso flail. En la expresión flail chest, corresponde a lo que en español llamamos tórax inestable o inestabilidad costal (o también con el galicismo con el que lo bautizó originalmente el cirujano torácico francés Henri Le Brigand: volet costal). En la expresión flail posterior mitral leaflet, a lo que en español llamamos de forma más clara eversión de la valva (o velo) posterior de la válvula mitral.

Obras de referencia recomendadas:

Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico [4.a edición], 2022-2026; en la plataforma Cosnautas disponible en www.cosnautas.com/es/catalogo/librorojo.

«Laboratorio del lenguaje» de Diario Médico, 2006-2026, disponible en www.diariomedico.com/opinion/fernando-navarro.html.

Bibliografía
[1]
Real Academia Española: Diccionario de la lengua española (23.a edición [versión 23.9 en línea]). Madrid: RAE, 2014 [2025]. Disponible en: https://dle.rae.es.