El remodelado inverso del ventrículo izquierdo (RIVI) es un objetivo terapéutico en la miocardiopatía dilatada (MCD). Se desconocen sus predictores genéticos y su impacto pronóstico a largo plazo.
MétodosSe analizó a pacientes con MCD genotipada del estudio español con ecocardiogramas seriados. El objetivo principal fue evaluar la influencia del genotipo en el RIVI, definido como mejoría de la fracción de eyección en 12±6 meses. Los objetivos secundarios incluyeron eventos cardiovasculares mayores, insuficiencia cardiaca (IC) avanzada y arritmias ventriculares mayores.
ResultadosSe incluyó a 711 pacientes (el 67% varones, edad media de 50,8 años, fracción de eyección inicial del 31%, y el 44% de genotipo positivo). El RIVI se observó en el 39% de los portadores y el 47% de los no portadores (p=0,036). En el análisis multivariado, variantes en TTN, menor fracción de eyección basal y hospitalización por IC al diagnóstico se asociaron con mayor probabilidad de RIVI, mientras que mutaciones desmosómicas, de membrana nuclear y sarcoméricas, con menor RIVI. Tras un seguimiento de 4,5 años, el 26% de los pacientes con RIVI inicial presentaron deterioro posterior de la fracción de eyección, más frecuente en portadores (el 32 frente al 22%; p=0,054). Estos pacientes tuvieron peor pronóstico que aquellos con RIVI mantenido: más eventos cardiovasculares mayores (el 25 frente al 7%), IC avanzada (el 18 frente al 1%) y arritmias ventriculares (el 12 frente al 4%) (todos, p <0,05).
ConclusionesEl genotipo es determinante del RIVI inicial y sostenido. La pérdida de mejoría funcional es frecuente y se asocia con un peor pronóstico.
Palabras clave
La miocardiopatía dilatada (MCD) no isquémica se caracteriza por la dilatación del ventrículo izquierdo y disfunción sistólica que no pueden atribuirse a condiciones anómalas de carga ni a una arteriopatía coronaria1. Tiene una prevalencia estimada de 1:250 a 1:2.500 en la población general y es la causa más frecuente de insuficiencia cardiaca en jóvenes, el principal motivo de trasplante cardiaco en todo el mundo, y una entidad habitual en las arritmias ventriculares y la muerte cardiaca súbita (MCS)1–3.
La recuperación de la función del ventrículo izquierdo es un objetivo primordial de los tratamientos farmacológicos en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, ya que la ausencia de remodelado inverso del ventrículo izquierdo (RIVI) es un predictor precoz de mortalidad4. No todos los pacientes responden al tratamiento farmacológico e incluso algunos, entre los que inicialmente consiguen el RIVI, a la larga experimentan empeoramiento de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI)5.
Por esto, es esencial evaluar la respuesta al tratamiento, ya que las decisiones clínicas sobre estrategias terapéuticas, como la idoneidad para someterse a un abordaje con desfibrilador automático implantable (DAI), siguen basándose en su mayor parte en la presencia de disfunción significativa del VI.
En un porcentaje que oscila entre el 25 y el 40% de los casos de MCD6 no isquémica, puede identificarse una base genética, y cada vez hay más indicios que sugieren que el genotipo subyacente tiene un impacto sustancial en la respuesta al tratamiento y la evolución clínica7–11. No obstante, el impacto del genotipo a largo plazo tras la recuperación inicial sigue sin estar claro, y poco se sabe sobre la evolución clínica y el pronóstico de los pacientes que recuperan pronto la función del ventrículo izquierdo.
Por lo tanto, el objetivo fue evaluar la influencia del genotipo durante el seguimiento inicial, identificar los factores asociados al RIVI y evaluar la función sistólica a largo plazo tras la recuperación inicial en una cohorte amplia formada por pacientes con MCD genotipada.
MÉTODOSPoblación de estudioEstudio longitudinal y observacional, retrospectivo y multicéntrico con pacientes consecutivos con MCD, evaluados genéticamente, procedentes de las unidades de enfermedades cardiacas hereditarias y de insuficiencia cardiaca de 19 hospitales españoles, entre 2015 y 2022. A los pacientes se les realizó ecocardiografías sucesivas al inicio del estudio y a los 12±6 meses (ecocardiograma intermedio). Siempre que fue posible, se obtuvo otro ecocardiograma al final del seguimiento.
Se determinó MCD cuando la FEVI era <50% en la ecocardiografía, en ausencia de condiciones anómalas de carga, arteriopatía coronaria, consumo excesivo de alcohol u otras causas identificables1. Se excluyó a los pacientes diagnosticados en la infancia (< 1 año de edad), ya que la etiología, la evolución natural y los resultados de las miocardiopatías de inicio en esta etapa de la vida difieren sustancialmente de las de los niños mayores, adolescentes y adultos12.
Se analizó genéticamente a cada uno de los participantes con paneles dirigidos de secuenciación de nueva generación (SNG) en los centros participantes o en un laboratorio genético acreditado. Aunque los paneles de SNG podían diferir en el número de genes, todos incluían> 50 genes relacionados con miocardiopatías. Además, para seleccionar el número de pacientes con MCD con un genotipo positivo, se incluyó a los parientes con MCD consecutivos (n=93) y portadores de una variante patógena o probablemente patógena identificados anteriormente en un probando de MCD mediante un panel de SNG con> 50 genes causantes de enfermedades asociadas a miocardiopatías. La información demográfica, sobre los síntomas, el electrocardiograma de 12 derivaciones y el ecocardiograma transtorácico se obtuvieron de las historias clínicas de los centros participantes utilizando una metodología estandarizada.
El comité de ética del Hospital Universitario Puerta de Hierro aprobó el estudio y prescindió del consentimiento informado. El estudio se hizo conforme a los principios descritos en la Declaración de Helsinki. Los investigadores de cada uno de los centros participantes garantizaron la integridad de los datos.
Clasificación basada en los genotipos y grupos de genesTras una revisión sistemática siguiendo criterios modificados del American College of Medical Genetics and Genomics13, un cardiólogo experto en genética cardiovascular clasificó de forma centralizada las variantes genéticas como patógenas (P), probablemente patógenas (PP) o variantes de significación desconocida. Se consideró que una variante causaba enfermedad si afectaba a un gen relacionado con la MCD; entonces se clasificaba como P o PP. Se consideró a los pacientes portadores de variantes P/PP «genotipos positivos» (G+), y a los portadores de una variante de significación desconocida o con un panel de SNG negativo, «genotipos negativos» (G–).
Los genes se agruparon en grupos funcionales de genes basándose en funciones habituales similares, su participación en los procesos biológicos, su localización en los compartimentos subcelulares y otras propiedades compartidas según pruebas científicas consolidadas en la literatura médica y en bases de datos biológicos disponibles, tal como se ha explicado anteriormente14. Por sus características específicas de frecuencia en la MCD, el gen TTN se consideró un grupo aparte. Los grupos de genes funcionales eran: a) del citoesqueleto y del disco Z; b) desmosómicos; c) de la membrana nuclear; d) sarcoméricos motores; e) el TTN, y f) otros genes. Se excluyó del análisis de grupos de genes funcionales a las personas con> 1 variante patógena o probablemente patógena (n=8) para mantener un enfoque conservador.
Definición de RIVIEl RIVI se definió como una normalización del ventrículo izquierdo (mejora de la FEVI ≥ 50% con un aumento absoluto de la FEVI ≥ 5% desde la evaluación inicial con ecocardiograma) o como un aumento absoluto de la FEVI ≥ 10%, tal como ya se ha explicado8,15–17. En aquellos pacientes cuya respuesta inicial fue favorable, el RIVI persistente a largo plazo se definió como la mejora o estabilidad (±5%) de la FEVI en el último ecocardiograma de seguimiento, comparado con la evaluación a medio plazo.
ResultadosEl principal objetivo del estudio fue analizar el impacto del genotipo en el RIVI y evaluar los factores asociados al mismo.
Además, se midió el impacto clínico de la persistencia del RIVI a largo plazo. Los resultados clínicos se valoraron según la presencia o ausencia de RIVI a los 12±6 meses. Entre los pacientes con un RIVI positivo a los 12±6 meses, volvieron a evaluarse los resultados en función de la persistencia o pérdida del RIVI al final del seguimiento. Los objetivos clínicos tenidos en cuenta fueron un compuesto de eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE), uno de arritmias ventriculares mayores (AVM) y otro de insuficiencia cardiaca terminal (ICt). El objetivo compuesto de MACE comprendía muerte cardiovascular, ICt y AVM. La ICt incluía el implante de un dispositivo de asistencia ventricular para la insuficiencia cardiaca resistente, el trasplante cardiaco y la mortalidad relacionada con la ICt. Las AVM abarcaban MCS o MCS abortada, taquicardia ventricular sostenida e intervenciones apropiadas con DAI. Para el propósito de este estudio solo se tuvieron en cuenta las descargas necesarias con DAI para finalizar los episodios de taquicardia ventricular o fibrilación ventricular (la estimulación antitaquicardia no se tuvo en cuenta).
Todos los pacientes tenían revisiones planificadas en los centros participantes cada 6-12 meses o con mayor frecuencia si estaba indicado por razones clínicas. En la figura 1, se muestra un diagrama de flujo detallado del estudio.
Análisis estadísticosLas variables continuas expresan media±desviación estándar (DE) o mediana (intervalo intercuartílico [IQR]), según convenga. Los grupos se compararon con la prueba de la t de Student, la de la U de Mann-Whitney, la ANOVA o la de Kruskal-Wallis cuando se compararon más de 2 grupos. Las variables categóricas no continuas expresan conteos (porcentajes) y se comparan con la prueba de la χ2 o la prueba exacta de Fisher, según convenga.
Se aplicó el análisis de regresión logística para determinar la asociación entre el genotipo y las variables clínicas con el RIVI. El análisis multivariante se hizo siguiendo el método de regresión logística gradual hacia delante y con un nivel de significación de 0,05. Solo se analizó a los pacientes con datos completos para todas las covariables incluidas en el modelo final (análisis de casos completos; n=636). Se incluyeron los parámetros clínicos, ecocardiográficos y genéticos con significación estadística en el análisis univariante (p <0,05). No se incorporó la presencia de ondas T negativas debido a la colinealidad. No se incluyó el tratamiento con inhibidores del SGLT2, ya que el protocolo cuádruple no estaba bien validado en el periodo de inclusión del presente estudio, y no se disponía de información de todos los pacientes.
Se estimó la probabilidad acumulada de un episodio durante el seguimiento con el método de Kaplan-Meier, y se utilizó la prueba del log-rank para comparar la supervivencia entre los grupos. Se utilizaron modelos de regresión de Cox para evaluar la asociación entre la situación del RIVI al final del seguimiento y los objetivos clínicos (MACE, ICt y AVM). Los análisis se hicieron con la versión 15 del software Stata Statistics (StataCorp). Un valor p bilateral <0,05 se consideró estadísticamente significativo.
RESULTADOSDe los 1.257 sujetos con MCD incluidos en el estudio genético español sobre MCD, 711 disponían de un ecocardiograma obtenido 12±6 meses después de la evaluación inicial y satisfacían los criterios de inclusión (figura 1). De estos, 618 (86,9%) eran casos índice, sin ningún parentesco, y 93 (13,1%) eran parientes.
En la tabla 1, se presentan las características demográficas, clínicas y de imagen iniciales. Se impuso el sexo masculino (67,3%), la media de edad al diagnóstico fue de 50,8 años (40,6-61,6) y la mayoría de los pacientes (63,7%) presentaban una clase funcional I o II de la New York Heart Association. La FEVI mediana inicial fue del 31% (23-40%).
Características iniciales de los pacientes en función del remodelado inverso del ventrículo izquierdo a medio plazo
| Variables | Total (n=711) | Con RIVI (n=307) | Sin RIVI (n=304) | p |
|---|---|---|---|---|
| Demografía | ||||
| Sexo masculine (n=711) | 479 (67,37) | 206 (67,10) | 273 (67,57) | 0,894 |
| Edad al diagnóstico (años) (n=711) | 50,84 [40,62-61,60] | 51,67 [42,64-63,40] | 50,26 [39,62-60,31] | 0,049 |
| Probando (n=711) | 618 (86,92) | 281 (91,53) | 337 (83,42) | 0,001 |
| AF de MCD (n=711) | 362 (50,91) | 140 (45,60) | 222 (54,95) | 0,014 |
| AF de MCS en un pariente de primer grado(n=711) | 88 (12,38) | 32 (10,42) | 56 (13,86) | 0,168 |
| AF de MCS en parientes que no son de primer grado (n=711) | 137 (19,27) | 44 (14,33) | 93 (23,02) | 0,004 |
| Miopatía esquelética (n=711) | 28 (3,94) | 10 (3,26) | 18 (4,46) | 0,416 |
| Hipertensión (n=711) | 221 (31,08) | 94 (30,62) | 127 (31,44) | 0,816 |
| Diabetes mellitus (n=711) | 108 (15,19) | 48 (15,64) | 60 (14,85) | 0,773 |
| Dislipemia (n=711) | 186 (26,16) | 79 (25,73) | 107 (26,49) | 0,821 |
| Tabaquismo (n=706) | 291 (44,22) | 138 (45,10) | 153 (38,25) | 0,067 |
| NYHA (n=706) | ||||
| I | 220 (31,16) | 76 (24,84) | 144 (36,00) | |
| II | 230 (32,58) | 89 (29,08) | 141 (35,25) | <0,001 |
| III | 187 (30,59) | 119 (38,89) | 97 (24,25) | |
| IV | 40 (5,67) | 22 (7,19) | 18 (4,50) | |
| Arritmia (TVS, MCS) al diagnóstico (n=706) | 29 (4,08) | 11 (3,58) | 18 (4,46) | 0,560 |
| Hospitalización por IC al diagnóstico (n=706) | 213 (30,17) | 126 (41,04) | 87 (21,80) | <0,001 |
| ECG inicial | ||||
| Fibrilación auricular (n=711) | 114 (16,03) | 44 (14,33) | 70 (17,33) | 0,281 |
| Bloqueo AV (de tercer grado)(n=708) | 16 (2,26) | 6 (1,95) | 10 (2,49) | 0,632 |
| Duración del QRS (mm) (n=708) | 106 [94-134,5] | 106 [95-139] | 106 [94-134] | 0,666 |
| BRIHH (n=708) | 194 (27,40) | 87 (28,34) | 107 (26,68) | 0,625 |
| Inversión anómala de la onda T (n=489) | 165 (33,74) | 85 (39,72) | 80 (29,09) | 0,014 |
| Bajo voltaje del QRS de las derivaciones de las extremidades (n=707) | 111 (15,70) | 46 (14,98) | 65 (16,25) | 0,646 |
| Bajo voltaje del QRS de las derivaciones precordiales (n=707) | 38 (5,37) | 12 (3,91) | 26 (6,50) | 0,130 |
| Ecocardiograma inicial | ||||
| FEVI (%) (n=711) | 31 [23-40] | 27 [20-35] | 35 [26,85-43] | <0,001 |
| DTDVI (mm) (n=692) | 60 [55-66] | 61 [56-67] | 59 [55-66] | 0,008 |
| IM moderada/grave (n=693) | 243 (35,06) | 123 (40,86) | 120 (30,61) | 0,005 |
| AI (mm) (n=527) | 43,01±8,20 | 43,61±7,13 | 42,59±8,88 | 0,144 |
| PAPS ≥ 50mmHg (n=542) | 104 (19,19) | 51 (21,16) | 53 (17,61) | 0,296 |
| DSVD (cualquier grado) (n=672) | 168 (25,00) | 87 (29,59) | 81 (21,43) | 0,015 |
| Tratamiento inicial | ||||
| Bloqueadores beta (n=700) | 583 (83,29) | 265 (86,32) | 318 (80,92) | 0,057 |
| IECA/ARA o INRA (n=711) | 629 (88,47) | 278 (90,55) | 351 (86,88) | 0,129 |
| Inhibidor de la ECA/ARA (n=700) | 579 (82,71) | 246 (80,13) | 333 (84,73) | 0,110 |
| Sacubitrilo/valsartán (n=700) | 50 (7,14) | 32 (10,42) | 18 (4,58) | 0,003 |
| ARM (n=700) | 314 (44,86) | 161 (52,44) | 153 (38,93) | <0,001 |
| iSGLT2 (n=661) | 81 (12,25) | 46 (16,14) | 35 (9,31) | 0,008 |
| Tratamiento a medio plazo | ||||
| Bloqueadores beta (n=681) | 617 (90,60) | 282 (93,69) | 335 (88,16) | 0,014 |
| IECA/ARA o INRA (n=711) | 645 (90,72) | 289 (94,14) | 356 (88,12) | 0,006 |
| Inhibidor de la ECA/ARA (n=680) | 524 (77,06) | 215 (71,67) | 309 (81,32) | 0,003 |
| Sacubitrilo/valsartán (n=678) | 122 (17,99) | 74 (24,67) | 48 (12,70) | <0,001 |
| ARM (n=677) | 413 (61,00) | 199 (66,33) | 214 (56,76) | 0,011 |
| iSGLT2 (n=566) | 91 (15,17) | 53 (20,08) | 38 (11,31) | 0,003 |
| DAI (n=711) | 192 (27,00) | 82 (26,71) | 110 (27,23) | 0,878 |
| TRC (n=711) | 67 (9,42) | 29 (9,45) | 38 (9,41) | 0,985 |
| Genotipo (n=711) | ||||
| Negativo | 399 (56,12) | 186 (60,59) | 213 (57,72) | 0,036 |
| Positivo | 312 (43,88) | 121 (39,41) | 191 (47,28) | |
| Genotipo | ||||
| Negativo | 399 (56,76) | 186 (60,98) | 213 (53,52) | <0,001 |
| Citoesqueleto/disco Z | 30 (4,27) | 10 (3,28) | 20 (5,03) | |
| Desmosoma | 32 (4,55) | 5 (1,64) | 27 (6,78) | |
| Membrana nuclear | 40 (5,69) | 7 (2,30) | 33 (8,29) | |
| Sarcomérico motor | 46 (6,54) | 14 (4,59) | 32 (8,04) | |
| TTN | 107 (15,22) | 63 (20,66) | 44 (11,06) | |
| Otros genes | 49 (6,97) | 20 (6,56) | 29 (7,29) | |
AF: antecedentes familiares; AI: aurícula izquierda; ARA: antagonista del receptor de la angiotensina; ARM: antagonistas de los receptores mineralocorticoideos; AV: auriculoventricular; BRIHH: bloqueo de la rama izquierda del haz de His; DAI: desfibrilador automático implantable; DSVD: disfunción sistólica del ventrículo derecho; DTDVI: diámetro telediastólico del ventrículo izquierdo; ECA: enzima de conversión de la angiotensina; ECG: electrocardiograma; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC: insuficiencia cardiaca; IECA: inhibidor de la enzima de conversión de la angiotensina; IM: insuficiencia mitral; INRA: inhibidor (dual) de la neprilisina y del receptor de la angiotensina; iSGLT2: inhibidores del cotransportador 2 de sodio y glucosa; MCD miocardiopatía dilatada; MCS: muerte cardiaca súbita; NYHA: New York Heart Association; PAPS: presión arterial pulmonar sistólica; RIVI: remodelado inverso del ventrículo izquierdo; TRC: terapia de resincronización cardiaca; TVS: taquicardia ventricular sostenida.
Los datos expresan n (%), media ± desviación estándar o mediana [intervalo intercuartílico].
Un total de 312 individuos (43,9%) presentaban 1 o más variantes P/PP, mientras que 138 (19,4%) tenían 1 variante de significación desconocida, y 261 (36,7%), 1 prueba genética negativa. Entre los 304 participantes con una variante P/PP, el gen involucrado con mayor frecuencia fue el TTN (107, 35,2%), seguido del LMNA (36, 11,8%), el DSP (27, 8,9%), el BAG3 (23, 7,6%), el RBM20 (22, 7,2%) y el FLNC (16, 5,3%), tal como se detalla en la .
Con respecto al tratamiento farmacológico, cuando se hizo el ecocardiograma a medio plazo, 617 pacientes (90,6%) recibieron tratamiento con bloqueadores beta; 645 (90,9%), con inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina, antagonistas del receptor de la angiotensina o un inhibidor del receptor de la angiotensina y la neprilisina; 413 (61,0%), con antagonistas de los receptores mineralocorticoideos, y 81 (3,4%) con inhibidores del cotransportador 2 de sodio y glucosa (iSGLT2). Las dosis de medicación en el conjunto de la cohorte y según los grupos de genotipo se resumen en la y la . Por último, 301 pacientes (42,3%) llevaban un DAI y 127 (17,9%) un dispositivo de TRC al final del seguimiento.
Remodelado inverso del ventrículo izquierdo a medio plazoUn total de 307 sujetos (43,2%) presentaban RIVI en la evaluación a medio plazo (tiempo medio de 11,4±3,4 meses): el 46,6% (n=186) de los pacientes eran del grupo con genotipo negativo y el 38,8% (n=121) del grupo con genotipo positivo (p=0,036). En la , se recopila la distribución de los genes según el grupo de genes funcionales y el RIVI. La mayor tasa de RIVI se observó en los pacientes con un genotipo negativo (59%) y portadores de una variante en el gen TTN (47%). Al contrario, en los pacientes de otros grupos de genotipos se constató una probabilidad muy baja de RIVI, sobre todo en los portadores de variantes en genes desmosómicos y de la membrana nuclear, donde solo se constató RIVI en el 16% de los primeros y el 18% de los segundos (figura 2).
Figura central. Tasas de episodios acumuladas para la combinación de eventos cardiovasculares adversos mayores, insuficiencia cardiaca terminal y arritmias ventriculares mayores al final del seguimiento en función de la respuesta al tratamiento farmacológico. «Sin recuperación» incluye a pacientes sin RIVI a medio plazo; «recuperación transitoria», a pacientes con RIVI a medio plazo y con empeoramiento de la FEVI al final del seguimiento; «recuperación persistente», a pacientes con RIVI a medio plazo y con RIVI persistente al final del seguimiento. FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC: insuficiencia cardiaca; MACE: eventos cardiovasculares adversos mayores; RIVI: remodelado inverso del ventrículo izquierdo.
Los pacientes con RIVI eran mayores en el momento del diagnóstico que aquellos sin RIVI (51,7 [IQR 42,6-63,4] años] frente a 50,3 [IQR 39,6-60,3] años]; p=0,049), tenían más probabilidad de ser probandos (el 91,5 frente al 83,4%; p=0,001) y presentaban peor clase funcional en la New York Heart Association (tabla 1). Coincidiendo con la observación de una menor proporción de pacientes con RIVI entre los participantes con un genotipo positivo, los antecedentes familiares de MCD o MCS fueron más frecuentes en los sujetos sin RIVI. Con respecto a los resultados ecocardiográficos, la FEVI fue inferior; el DTDVI, mayor, y la disfunción sistólica del ventrículo derecho y la insuficiencia mitral moderada o grave, más prevalentes en pacientes con RIVI (tabla 1).
Predictores clínicos y genéticos del remodelado inverso del ventrículo izquierdoEn el análisis univariante, varios parámetros se relacionaron con RIVI a medio plazo: gen TTN, mayor edad al diagnóstico, probando, mayor DTDVI, insuficiencia mitral moderada o grave, disfunción sistólica del ventrículo derecho, peor clase funcional de la New York Heart Association, hospitalización previa por insuficiencia cardiaca, y tratamiento con antagonistas de los receptores mineralocorticoideos e iSGLT2. Por otro lado, varios genotipos (genes desmosómicos, de la membrana nuclear y sarcoméricos motores) y los antecedentes familiares positivos de MCD y MCS se relacionaron negativamente con RIVI a medio plazo en la regresión logística univariante. En el análisis multivariante, el ingreso previo por insuficiencia cardiaca, una FEVI inferior y un genotipo negativo o TTN se relacionaron con RIVI. Cabe señalar que una variante genética en el gen TTN fue el mejor predictor positivo para el RIVI tras ajustar para el tratamiento y otras variables clínicas (odds ratio [OR] = 2,02; intervalo de confianza del 95% [IC95%], 1,23-3,30). En cambio, las variantes genéticas de los genes desmosómicos (OR = 0,17; IC95%, 0,05-0,59), de la membrana nuclear (OR = 0,38; IC95%, 0,14-0,98) y sarcoméricos motores (OR = 0,43; IC95%, 0,21-0,88) se mantuvieron muy negativamente asociadas con RIVI en el análisis multivariante (tabla 2). El tratamiento neurohormonal perdió significación tras ajustar para el resto de las variables clínicas y genéticas.
Variables asociadas al remodelado inverso del ventrículo izquierdo en el análisis de regresión logística univariante y multivariante (p <0,05)
| Variables | Análisis univariante | Análisis multivariante | |||
|---|---|---|---|---|---|
| OR (IC95%) | p | OR (IC95%) | p | ||
| Genotipo | Negativo | Ref. | <0,001 | Ref. | |
| Genes del citoesqueleto y del disco Z | 0,57 (0,26-1,25) | 0,163 | 0,60 (0,25-1,45) | 0,259 | |
| Genes desmosómicos | 0,21 (0,08-0,56) | 0,002 | 0,17 (0,05-0,59) | 0,005 | |
| Genes de la membrana nuclear | 0,24 (0,10-0,56) | 0,001 | 0,38 (0,14-0,98) | 0,045 | |
| Genes sarcoméricos motores | 0,50 (0,26-0,97) | 0,04 | 0,43 (0,21-0,88) | 0,021 | |
| Gen TTN | 1,64 (1,06-2,53) | 0,025 | 2,02 (1,23-3,30) | 0,005 | |
| Otros genes | 0,79 (0,43-1,44) | 0,443 | 0,89 (0,46-1,74) | 0,735 | |
| Probando | 2,15 (1,33-3,47) | 0,001 | ns | ||
| Edad al diagnóstico | 1,01 (1,00-1,02) | 0,028 | ns | ||
| Clase funcional de la NYHA en la primera evaluación | I | Ref. | <0,001 | ||
| II | 1,20 (0,81-1,76) | 0,361 | ns | ||
| III | 2,32 (1,58-3,42) | <0,001 | |||
| IV | 2,32 (1,17-4,58) | 0,016 | |||
| Hospitalización por IC al diagnóstico | 2,50 (1,80-3,47) | <0,001 | 1,53 (1,04-2,26) | 0,032 | |
| Inversión anómala de la onda T | 1,61 (1,10-2,34) | 0,014 | ni | ||
| FEVI inicial | 1,07 (1,05-1,09)* | <0,001 | 1,07 (1,05-1,09)* | <0,001 | |
| DTDVI inicial | 1,02 (1,00-1,04) | 0,034 | ns | ||
| IM moderada/grave | 1,57 (1,14-2,15) | 0,005 | ns | ||
| DSVD (cualquier grado) | 1,54 (1,09-2,19) | 0,016 | ns | ||
| ARM | 1,73 (1,28-2,34) | <0,001 | ns | ||
| iSGLT2 | 1,85 (1,16-2,96) | 0,010 | ni | ||
ARM: antagonistas de los receptores mineralocorticoideos; DSVD: disfunción sistólica del ventrículo derecho; DTDVI: diámetro telediastólico del ventrículo izquierdo; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC: insuficiencia cardiaca; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IM: insuficiencia mitral; iSGLT2: inhibidores del cotransportador 2 de sodio y glucosa; ni: no incluido; ns: no significativo; NYHA: New York Heart Association; OR: odds ratio; ref.: referencia.
Después de una mediana de seguimiento de 4,43 años (IQR 2,1-7,5) a partir de la evaluación a medio plazo, 156 pacientes sufrieron MACE (21,9%); 97 (13,6%), episodios de ICt, y 79 (11,1%), AVM.
En la figura 3 y la , se presentan los resultados según el RIVI a medio plazo. Se dieron MACE en 121 pacientes (30,0%) del grupo sin RIVI y en 35 (11,4%) del grupo con RIVI. La hazard ratio (HR) para los MACE en los pacientes sin RIVI fue de 2,88 (IC95%, 1,92-4,33; p <0,001) comparado con sus compañeros con RIVI. Se constató ICt en 80 pacientes (19,8%) del grupo sin RIVI y en 17 (5,5%) del grupo con RIVI (HR = 3,80; IC95%, 2,25-6,42; p <0,001). Se observaron AVM en 60 pacientes (14,9%) del grupo sin RIVI y en 19 (6,2%) del grupo con RIVI (HR = 2,60; IC95%, 1,50-4,50; p <0,001).
Resultados en pacientes con RIVI frente a pacientes sin RIVI. Tasas de episodios acumuladas para el compuesto (A) eventos cardiovasculares adversos mayores, (B) insuficiencia cardiaca terminal y (C) arritmias ventriculares mayores al final del seguimiento. IC95%: intervalo de confianza del 95%; RIVI: remodelado inverso del ventrículo izquierdo.
De los 284 pacientes en quienes se observó RIVI a medio plazo y a los que se les hizo una evaluación a largo plazo, 73 (25,7%) experimentaron empeoramiento de la FEVI; el 21,6% (n=37) era genotipo negativo y el 31,9% (n=36) genotipo positivo (p=0,054). En la , se muestra el mantenimiento del RIVI o deterioro de la función del VI a largo plazo en función del grupo funcional del genotipo.
En la tabla 3, se presentan las características demográficas, clínicas y de imagen. Los pacientes con empeoramiento de la FEVI eran con mayor frecuencia varones (el 78,1 frente al 64,5%; p=0,03) y presentaban una mayor FEVI a medio plazo (el 48,0 frente al 45,6%; p=0,049). Otras características clínicas y parámetros ecocardiográficos fueron similares entre los que mantuvieron el RIVI y los que no. Cabe destacar una disminución de la FEVI, a pesar de que los pacientes siguieran el tratamiento neurohormonal.
Características de los pacientes en función del remodelado inverso del ventrículo izquierdo a largo plazo tras la recuperación inicial
| Variables | Total (n=284) | Recuperación persistente (n=211) | Empeoramiento de la FEVI (n=73) | p |
|---|---|---|---|---|
| Demografía | ||||
| Sexo masculino | 193 (67,96) | 136 (64,45) | 57 (78,08) | 0,032 |
| Edad al diagnóstico (años) | 51,61 [41,96-63,32] | 52,28 [43,25-64,13] | 50,84 [39,56-60,17] | 0,234 |
| Probando | 258 (90,85) | 194 (91,94) | 64 (87,67) | 0,275 |
| AF de MCD | 132 (46,48) | 99 (46,92) | 33 (45,21) | 0,800 |
| AF de MCS en un pariente de primer grado | 29 (10,21) | 18 (8,53) | 11 (15,07) | 0,112 |
| AF de MCS en parientes que no son de primer grado | 41 (14,44) | 26 (12,32) | 15 (20,55) | 0,085 |
| AF de miopatía esquelética | 2 (0,70) | 1 (0,47) | 1 (1,37) | 0,430 |
| Miopatía esquelética | 8 (2,82) | 5 (2,37) | 3 (4,11) | 0,439 |
| Hipertensión | 82 (28,87) | 66 (31,28) | 16 (21,92) | 0,128 |
| Diabetes mellitus | 45 (15,85) | 30 (14,22) | 15 (20,55) | 0,202 |
| Dislipemia | 76 (26,76) | 56 (26,54) | 20 (27,40) | 0,887 |
| Fumador | 126 (44,52) | 88 (41,90) | 38 (52,05) | 0,133 |
| NYHA | ||||
| I | 68 (24,03) | 44 (20,85) | 24 (33,33) | |
| II | 82 (28,98) | 59 (27,96) | 23 (31,94) | 0,066 |
| III | 112 (39,58) | 92 (43,60) | 20 (27,78) | |
| IV | 21 (7,42) | 16 (7,58) | 5 (6,94) | |
| ECG inicial | ||||
| Fibrilación auricular | 40 (14,08) | 28 (13,27) | 12 (16,44) | 0,502 |
| Bloqueo AV (de tercer grado) | 4 (1,41) | 3 (1,42) | 1 (1,37) | 0,974 |
| Duración del QRS (mm) | 107 [95-139] | 107 [95-140] | 108 [97-124] | 0,801 |
| BRIHH | 83 (29,23) | 65 (30,81) | 18 (24,66) | 0,319 |
| Inversión anómala de la onda T | 77 (39,49) | 59 (40,97) | 18 (35,29) | 0,476 |
| Bajo voltaje del QRS de las derivaciones de las extremidades | 42 (14,79) | 27 (12,80) | 15 (20,55) | 0,108 |
| Bajo voltaje del QRS de las derivaciones precordiales | 11 (3,87) | 9 (4,27) | 2 (2,74) | 0,560 |
| Ecocardiograma inicial | ||||
| FEVI (%) | 27 [20-34,9] | 26 [18,8-34] | 28 [22-36] | 0,052 |
| DTDVI (mm) | 61,81±7,69 | 62,15±7,84 | 60,82±7,22 | 0,208 |
| IM moderada/grave | 113 (40,50) | 87 (41,83) | 26 (36,62) | 0,440 |
| AI (mm) | 43,75±7,08 | 43,56±7,13 | 44,30±6,97 | 0,514 |
| PAPS ≥ 50 mmHg | 47 (20,80) | 33 (19,41) | 14 (25,00) | 0,372 |
| DSVD (cualquier grado) | 82 (29,93) | 66 (32,35) | 16 (22,86) | 0,134 |
| Ecocardiograma a medio plazo | ||||
| FEVI (%) | 46,17±9,00 | 45,55±9,28 | 47,95±7,93 | 0,049 |
| DTDVI (mm) | 56 [52-61] | 56 [51-61] | 57 [54-60] | 0,184 |
| IM moderada/grave | 31 (11,57) | 23 (11,56) | 8 (11,59) | 0,993 |
| AI (mm) | 39,93±6,18 | 39,36±5,82 | 41,55±6,89 | 0,039 |
| PAPS ≥ 50 mmHg | 5 (2,19) | 4 (2,40) | 1 (1,64) | 0,730 |
| DSVD (cualquier grado) | 16 (6,02) | 11 (5,56) | 5 (7,35) | 0,591 |
| Tratamiento farmacológico en la última visita de seguimiento | ||||
| Bloqueador beta | 262 (92,25) | 196 (92,89) | 66 (90,41) | 0,494 |
| IECA/ARA o INRA | 266 (93,66) | 197 (93,36) | 69 (94,52) | 0,727 |
| ARM | 196 (69,26) | 144 (68,57) | 52 (71,23) | 0,671 |
| iSGLT2 | 96 (39,02) | 63 (35,59) | 33 (47,83) | 0,077 |
| DAI | 113 (39,79) | 76 (36,02) | 37 (50,68) | 0,027 |
| TRC | 46 (16,20) | 37 (17,54) | 9 (12,33) | 0,298 |
| Genotipo | ||||
| Negativo | 171 (60,21) | 134 (63,51) | 37 (50,68) | 0,054 |
| Positivo | 113 (39,79) | 77 (36,49) | 36 (49,32) | |
| Genotipo | ||||
| Negativo | 171 (60,64) | 134 (64,11) | 37 (50,68) | 0,089 |
| Citoesqueleto/disco Z | 10 (3,55) | 7 (3,35) | 3 (4,11) | |
| Desmosómico | 3 (1,06) | 2 (0,96) | 1 (1,37) | |
| Membrana nuclear | 5 (1,77) | 1 (0,48) | 4 (5,48) | |
| Sarcomérico motor | 11 (3,90) | 7 (3,35) | 4 (5,48) | |
| TTN | 62 (21,99) | 45 (21,53) | 17 (23,29) | |
| Otros genes | 20 (7,09) | 13 (6,22) | 7 (9,59) | |
AF: antecedentes familiares; AI: aurícula izquierda; ARA: antagonista del receptor de la angiotensina; ARM: antagonistas de los receptores mineralocorticoideos; AV: auriculoventricular; BRIHH: bloqueo de la rama izquierda del haz de His; DAI: desfibrilador automático implantable; DSVD: disfunción sistólica del ventrículo derecho; DTDVI: diámetro telediastólico del ventrículo izquierdo; ECG: electrocardiograma; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IECA: inhibidor de la enzima de conversión de la angiotensina; IM: insuficiencia mitral; INRA: inhibidor (dual) de la neprilisina y del receptor de la angiotensina; iSGLT2: inhibidores del cotransportador 2 de sodio y glucosa; MCD: miocardiopatía dilatada idiopática; MCS: muerte cardiaca súbita; NYHA: New York Heart Association; PAPS: presión arterial pulmonar sistólica; TRC: terapia de resincronización cardiaca.
Los datos expresan n (%), media ± desviación estándar o mediana [intervalo intercuartílico].
En la , se presentan los resultados y episodios según la persistencia del RIVI a largo plazo. Tras una mediana de seguimiento de 4,54 años (IQR 2,80-7,53 años), 33 pacientes padecieron MACE (11,6%); 16 (5,6%), episodios de ICt,y 18 (6,3%), AVM. Se dieron MACE en 18 pacientes (24,7%) del grupo que sufrió empeoramiento de la FEVI y en 15 (7,1%) del grupo con RIVI persistente. La HR para los MACE fue de 2,34 (IC95%, 1,17-4,71; p=0,017) para los pacientes con empeoramiento de la FEVI comparado con el grupo con RIVI persistente. Se produjo ICt en 13 pacientes (17,8%) del grupo con empeoramiento de la FEVI y en 3 (1,4%) del grupo con RIVI persistente (HR = 7,82; IC95%, 2,20-27,83; p <0,001). Se presentaron AVM en 9 pacientes (12,3%) del grupo con empeoramiento de la FEVI y en 9 (4,3%) del grupo con RIVI persistente (HR = 2,12; IC95%, 0,79-5,67; p=0,139) (figura 4, ).
Resultados en pacientes con RIVI persistente frente a aquellos con empeoramiento de la FEVI entre los pacientes con RIVI inicial positivo. Tasas de episodios acumuladas para el compuesto (A) eventos cardiovasculares adversos mayores, (B) insuficiencia cardiaca terminal y (C) arritmias ventriculares mayores al final del seguimiento. FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC95%: intervalo de confianza del 95%; RIVI: remodelado inverso del ventrículo izquierdo.
En este estudio multicéntrico a gran escala de pacientes con MCD genotipada, se constató que el genotipo subyacente influía mucho en las posibilidades de RIVI. Además, se observó que aproximadamente una cuarta parte de los pacientes con RIVI inicial mostraban más tarde deterioro de la FEVI durante el seguimiento y que a la larga el deterioro también variaba en función del genotipo subyacente. Por último, se confirma que la ausencia de RIVI a medio plazo y el posterior deterioro a largo plazo se relacionaban con peores resultados clínicos.
Este estudio constituye la mayor cohorte de pacientes con MCD genotipada en la que se evalúa la respuesta al tratamiento a medio y largo plazo publicado hasta la fecha e ilustra el impacto del RIVI en el pronóstico. También contribuye a los conocimientos disponibles para considerar la formulación de las indicaciones y el momento adecuado para el implante de un DAI en la MCD.
Las guías de práctica clínica recomiendan el implante de un DAI en pacientes con MCD, insuficiencia cardiaca sintomática y FEVI ≤ 35% que han seguido un tratamiento farmacológico óptimo12,18,19 durante 3 meses o más, periodo necesario para volver a evaluar la FEVI y estratificar el riesgo de muerte súbita. El presente estudio identifica a un gran subgrupo de pacientes (genotipos negativos y portadores de variantes del gen TTN) en quienes probablemente el remodelado será favorable y se recuperarán con un tratamiento médico estándar de 12 meses. Se ha observado que los pacientes con pruebas genéticas negativas o con variantes del gen TTN sufren menos complicaciones arrítmicas. Así pues, y a la vista de los resultados del estudio, sería razonable esperar un año antes de evaluar la respuesta al tratamiento en pacientes con estos genotipos. En cambio, en pacientes con otros genotipos (en particular, genes desmosómicos y de la membrana nuclear), se observó una reducción del RIVI a medio plazo y un mayor riesgo de empeoramiento de la FEVI a largo plazo incluso después de una recuperación inicial, ambas cosas relacionadas con peores resultados durante el seguimiento. Según estas observaciones, sería razonable actuar de un modo más agresivo en pacientes con estos genotipos y proceder al implante de un DAI sin esperar la respuesta de la FEVI.
Este estudio también muestra que el RIVI a medio plazo se relaciona con un mejor pronóstico. La tasa de RIVI en los distintos estudios varía mucho y oscila entre el 9 y el 52% de los pacientes7,11,20–24. Una posible explicación de esta heterogeneidad en las tasas de RIVI comunicadas son las distintas definiciones de RIVI que se utilizan, el momento en que se evaluó el RIVI, el periodo en que se hicieron los estudios y la diversidad genética de los pacientes estudiados. En este estudio, en el 43% de los pacientes el RIVI tuvo lugar al cabo de 1 año de tratamiento farmacológico óptimo, mientras que, en un reciente ensayo holandés llevado a cabo con 346 pacientes, se observó RIVI en el 52% de los individuos7. Las diferencias en el número de participantes con genotipo positivo (el 22% en el estudio holandés) y el porcentaje de pacientes con genotipos más agresivos (únicamente el 12% de los genotipos positivos) podrían explicar los contrastes observados entre aquel estudio y este.
Los resultados de este estudio indican que la respuesta al tratamiento neurohormonal está muy determinada por el genotipo. Los pacientes con MCD, con un genotipo negativo y portadores de variantes en el gen TTN se relacionaron con una probabilidad elevada de RIVI, mientras que algunos genotipos (genes desmosómicos, de la membrana nuclear y sarcoméricos motores) eran predictores muy negativos de RIVI a medio plazo. Una FEVI baja y un ingreso por insuficiencia cardiaca descompensada al diagnóstico también eran predictores de RIVI positivo pero, de nuevo, parecía que todos estos parámetros estaban influenciados por el genotipo porque la presencia de IC descompensada y de disfunción grave del ventrículo izquierdo al diagnóstico eran más frecuentes en pacientes con un genotipo negativo o portadores del gen TTN. En otros genotipos que mostraron una menor tasa de RIVI, fue más probable que a los pacientes se les diagnosticara antes tras un episodio de arritmia o en el cribado familiar por una mayor carga de antecedentes familiares de MCD o MCS. Coincidiendo con los resultados del estudio, en un reciente ensayo multicéntrico de Setti et al.11 se observó que la presencia de variantes truncantes en el gen TTN se relacionaba con RIVI, mientras que las mutaciones genéticas arritmogénicas o un patrón anular de realce tardío de gadolinio se asociaban negativamente con RIVI al cabo de un año. Estos datos sugieren que la integración de los hallazgos genéticos y los de la resonancia magnética cardiaca (como la presencia, extensión y localización del realce tardío de gadolinio) en un marco multiparamétrico puede ayudar a los médicos a realizar una evaluación más personalizada del riesgo y tranquilizar a los pacientes en quienes probablemente tendrá lugar el RIVI.
Las guías más recientes recomiendan que los pacientes con MCD mantengan el tratamiento neurohormonal de forma indefinida a pesar del RIVI, ya que, si se detiene, los sujetos con la FEVI recuperada podrían recaer25. Los resultados del presente estudio respaldan esta recomendación después de demostrar que, tras una recuperación inicial y a pesar del tratamiento farmacológico, el 25% de los pacientes sufrieron empeoramiento de la FEVI, incluso aquellos con FEVI normalizada.
Hasta ahora, la información sobre genotipos específicos y la respuesta al tratamiento a largo plazo tras la recuperación inicial solo estaba disponible en pacientes con variantes del gen TTN10,13. Este estudio contribuye con información adicional sobre el impacto del genotipo en la respuesta al tratamiento neurohormonal y muestra que, en los pacientes con variantes en los genes de la membrana nuclear y desmosómicos, es muy baja la tasa de RIVI a medio plazo y muy alto el riesgo de empeoramiento de la FEVI a largo plazo. Sin embargo, a medida que aumentó el tiempo de seguimiento, estas diferencias se hicieron menos pronunciadas, lo que probablemente tenga que ver con el número limitado de pacientes con seguimiento a largo plazo. En consecuencia, se requieren estudios con más pacientes para evaluar el impacto del genotipo en la respuesta al tratamiento en el muy largo plazo y determinar cómo integrar esta información en un esquema de control más personalizado para los pacientes con MCD, y evitar el actual modelo universal.
Perspectivas clínicasEste estudio contribuye al conjunto de datos disponibles para considerar la posibilidad de formular las indicaciones y el momento adecuado para implantar un DAI en la MCD. Se identificó a un subgrupo de pacientes (genotipos negativos y portadores de variantes del gen TTN) con una tasa alta de RIVI a medio plazo y una tasa baja de episodios clínicos cuando tiene lugar el RIVI. Los datos del estudio indican que es razonable prolongar el periodo de 3 meses recomendado antes de evaluar la respuesta al tratamiento y decidir sobre el implante de un dispositivo en estos pacientes. En cambio, otros grupos genéticos se relacionaron con una tasa muy baja de RIVI a medio plazo y mayor riesgo de empeoramiento de la FEVI a largo plazo, incluso después de la recuperación inicial. En estos pacientes, podría implantarse antes el DAI dada la probabilidad elevada de una respuesta desfavorable al remodelado. Por último, este estudio también destaca la necesidad de un seguimiento riguroso de los pacientes con MCD, incluso después de una recuperación inicial, por la tasa elevada de empeoramiento de la FEVI y el incremento de eventos cardiovasculares observado en los sujetos con deterioro de la FEVI.
LimitacionesLas limitaciones del estudio son su naturaleza observacional y diseño retrospectivo. El tratamiento neurohormonal se inició y se ajustó de forma ascendente conforme a la práctica clínica habitual. Considerando el periodo de inclusión del estudio, la mayoría de los pacientes no recibieron iSGLT2. Las distinciones en los perfiles clínicos iniciales de los distintos genotipos pueden haber originado diferencias en la intensidad del tratamiento y, por lo tanto, influir en los resultados del RIVI. Se evaluaron los genes principales de la MCD en todos los casos, pero los genes incluidos en los paneles dirigidos de SNG variaron entre los distintos centros y a lo largo del tiempo, lo que refleja la evolución en los conocimientos de la genética de la MCD en los últimos años. Aunque se trata de la mayor cohorte de pacientes con MCD genotipada y con evaluaciones ecocardiográficas sucesivas publicada hasta la fecha, el número limitado de pacientes pertenecientes a grupos de genes determinados restringe la posibilidad de sacar conclusiones sobre estos, sobre todo en lo que respecta al seguimiento a largo plazo, donde el número de individuos es limitado. Además, para el propósito de este estudio, se requerían por lo menos 2 ecocardiogramas durante el seguimiento. Así pues, los pacientes que fallecieron o requirieron un trasplante antes del segundo ecocardiograma no cumplían los requisitos para el estudio, lo que puede producir sesgo. Por último, los centros participantes eran unidades especializadas en enfermedades cardiacas hereditarias y en insuficiencia cardiaca; por lo tanto, los resultados podrían no ser extrapolables a otros contextos.
CONCLUSIONESEn los pacientes con MCD y un genotipo positivo, es menor la tasa de RIVI a medio plazo y mayor el riesgo de empeoramiento de la FEVI a largo plazo tras la recuperación inicial, a excepción de la variante del gen TTN. El genotipo es el principal factor asociado a RIVI en la MCD. Un número considerable de personas con RIVI inicial sufren más tarde un deterioro de la FEVI, que se relaciona con peores resultados clínicos.
FINANCIACIÓNEste estudio se financió gracias a subvenciones del Instituto de Salud Carlos III «PI20/0320» (cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional «Una manera de hacer Europa»/«Europa invierte en tu futuro»). El CNIC está financiado por el ISCIII, MCIN, la Fundación Procnic y el Programa de los Centros de Excelencia Severo Ochoa (CEX2020-001041-S).
CONSIDERACIONES ÉTICASEl comité de ética del Hospital Universitario Puerta de Hierro aprobó el estudio y prescindió del consentimiento informado. El estudio cumplió con los principios descritos en la Declaración de Helsinki. Los autores de todos los centros participantes garantizan la integridad de los datos. Según las directrices SAGER, el sexo y el género no son importantes para los resultados del estudio.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALNo se utilizaron herramientas de inteligencia artificial para la preparación de este artículo.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESConcepción del proyecto y liderazgo: N. Mora-Ayestarán, P. García-Pavía y F. Domínguez. Recogida de los datos: N. Mora-Ayestarán, M.A. Espinosa-Castro, M. Navarro-Peñalver, E. Villacorta, M.G. Crespo-Leiro, V. Climent-Payá, G. Lacuey-Lecumberri, M.L. Peña-Peña, F.J. Bermúdez-Jiménez, J.M. García-Pinilla, M.V. Mogollón-Jiménez, J. Limeres-Freire, A. García-Álvarez, A. Bayés-Genís, J. Palomino-Doza, C. Tirón, T. Ripoll-Vera, J. López, M. Brion, S. Vilches-Soria, M. Sabater-Molina, B. García-Berrocal, J.M. Larrañaga-Moreira, M.I. García-Álvarez, M.T. Basurte-Elorz, H. Llamas-Gómez, I. Méndez-Fernández, I.P. Garrido-Bravo, E. González-López, M. Gallego-Delgado y R. Barriales-Villa. Interpretación y análisis de los datos: N. Mora-Ayestarán, P. García-Pavía, J.P. Ochoa y F. Domínguez interpretaron y analizaron los datos clínicos y genéticos. Preparación del artículo: N. Mora-Ayestarán, P. García-Pavía, J.P. Ochoa y F. Domínguez redactaron la primera versión del artículo con aportación de los coautores: N. Mora-Ayestarán, M.A. Espinosa-Castro, M. Navarro-Peñalver, E. Villacorta, M.G. Crespo-Leiro, V. Climent-Payá, G. Lacuey-Lecumberri, M.L. Peña-Peña, F.J. Bermúdez-Jiménez, J.M. García-Pinilla, M.V. Mogollón-Jiménez, J. Limeres-Freire, A. García-Álvarez, A. Bayés-Genís, J. Palomino-Doza, C. Tirón, T. Ripoll-Vera, J. López, M. Brion, S. Vilches-Soria, M. Sabater-Molina, B. García-Berrocal, J.M. Larrañaga-Moreira, M.I. García-Álvarez, M.T. Basurte-Elorz, H. Llamas-Gómez, I. Méndez-Fernández, I.P. Garrido-Bravo, E. González-López, M. Gallego-Delgado y R. Barriales-Villa. Todos los autores han contribuido por igual en la redacción de este artículo.
CONFLICTO DE INTERESESP. García-Pavía es Editor Asociado de la Revista Española de Cardiología; para garantizar imparcialidad en la publicación del artículo, se siguieron los procedimientos editoriales de la revista. P. García-Pavía y M. Hazebroek recibieron financiación del programa Pathfinder Cardiogenomics del Consejo de Innovación Europea de la Unión Europea (proyecto DCM-NEXT; número de proyecto: subvención 101.115.416). El resto de los autores comunican la ausencia de conflictos relacionados con el contenido de este artículo. El Hospital Universitario Puerta de Hierro, el Hospital Clínic, el Hospital Vall d’Hebron, el Hospital Virgen del Rocío, el Hospital Universitario Gregorio Marañón y el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca son miembros de la Red Europea de Referencia para Enfermedades Cardíacas Complejas Raras y de Baja Prevalencia (ERN GUARD-Heart).
- –
Los pacientes con MCD no isquémica que respondieron favorablemente al tratamiento tienen un mejor pronóstico. En cambio, una prueba genética positiva para las variantes asociadas a MCD se relaciona con una mayor incidencia de eventos clínicos adversos durante el seguimiento.
- –
Un genotipo negativo y las variantes TTN se relacionan con una mayor probabilidad de RIVI, mientras que otros genotipos positivos se relacionan con una menor probabilidad de remodelado. Aunque la respuesta inicial sea favorable, una proporción considerable de pacientes experimenta posteriormente un deterioro recurrente de la FEVI, lo cual se relaciona con un mayor riesgo de sufrir episodios cardiovasculares.
