Introducción
José M. de la Torre Hernández
Presidente del Comité Científico del Congreso. Vicepresidente de la SEC
Comités ejecutivo, organizador y científico
Comité de selección de comunicaciones
Listado completo de comunicaciones
Índice de autores
Introducción y objetivos: El implante de válvula aórtica transcatéter (TAVI) se ha convertido en una excelente alternativa a la cirugía, extendiéndose incluso a centros hospitalarios que no cuentan con cirugía cardiaca en el mismo centro. Nos interesa presentar los resultados de mortalidad del programa TAVI de nuestro centro sin cirugía cardiaca.
Métodos: Se evaluaron sistemáticamente 96 pacientes (81,9 ± 6,6 años, 45,8% mujeres) que se sometieron a TAVI desde mayo 2022 a enero 2025. Se recopilaron variables preprocedimiento: clínicas, electrocardiográficas, ecocardiográficas y de la TAC previo al TAVI, para analizar posibles predictores de mortalidad. Se implantaron 93 válvulas autoexpandibles (87 anulares y 6 supranulares) y 3 balón-expandibles, todas mediante acceso percutáneo femoral. Se registraron las muertes y sus causas en la fase de hospitalización.
Resultados: En el ingreso se produjeron 6 muertes (6,3%): 3 de causa cardiaca (2 fallecieron en el procedimiento por shock cardiaco refractario sin oclusión coronaria y otro a las 48 h por la misma causa), 1 por ictus, 1 por hemorragia femoral y shock hipovolémico y 1 shock a las 12 h pos-TAVI de causa desconocida (posiblemente hemorrágico). Los predictores de mortalidad hospitalaria en el análisis univariante fueron: mayor edad (85,5 frente a 81,6; p = 0,04), enfermedad coronaria significativa angiográfica (14,7 frente a 1,6%; p = 0,020), mayor índice de área valvular aórtica (0,48 frente a 0,35; p = 0,02) y casi significativa diabetes mellitus (11,1 frente a 3,3%; p = 0,07), enfermedad vascular periférica (16,7 frente a 4,4%; p = 0,08) y menor área del tracto de salida en la TAC (362,6 frente a 418,3 mm2; p = 0,09). Ninguna otra variable incluida: insuficiencia renal, FEVI, la gravedad de síntomas o la insuficiencia cardiaca se relacionó con mortalidad hospitalaria. No hubo diferencias en mortalidad en relación con la curva de aprendizaje. En el análisis multivariante (regresión logística) solo la enfermedad coronaria (RR 9,28) y diabetes mellitus (RR 2,85) eran predictores independientes de mortalidad hospitalaria.
Conclusiones: La mortalidad hospitalaria en nuestro centro sin cirugía cardiaca es baja y puede servir de referencia para otros centros similares en la información de los pacientes que se sometan a TAVI. La diabetes mellitus y sobre todo la enfermedad coronaria significativa aumentan el riesgo de muerte y lo tenemos en consideración en la información previa al paciente.