Introducción
José M. de la Torre Hernández
Presidente del Comité Científico del Congreso. Vicepresidente de la SEC
Comités ejecutivo, organizador y científico
Comité de selección de comunicaciones
Listado completo de comunicaciones
Índice de autores
Introducción y objetivos: La endocarditis infecciosa (EI) es una complicación temida en los pacientes portadores de prótesis valvulares. Sin embargo, existe poca información respecto a la influencia del tipo de prótesis en el pronóstico de dichos pacientes. Nuestro objetivo fue el análisis clínico y pronóstico de los casos de EI sobre prótesis aórtica biológicas en pacientes no usuarios a drogas por vía parenteral y atendidos en nuestra institución en los últimos 15 años.
Métodos: Estudio retrospectivo que incluye pacientes con diagnóstico de EI en nuestro centro desde enero de 2010 hasta marzo de 2025. Se compararon las características clínicas y diagnósticas, así como la incidencia de eventos (complicaciones, intervención, mortalidad) durante el seguimiento entre los diferentes grupos según el tipo de prótesis biológica aórtica previa.
Resultados: Nuestra serie se compone de 39 pacientes con EI de los cuales 21 eran portadores de prótesis biológica quirúrgica convencional (grupo I), 10 portadores de TAVI (grupo II) y 7 portadores de prótesis suturless Perceval (grupo III). La incidencia de EI en el grupo I fue del 1,6%, en el grupo II del 0,78% y del 7% en el grupo III. La edad media de los pacientes del grupo II fue superior (80 ± 4 frente a 73 ± 4 años del grupo I y 66 ± 5 del grupo III, p < 0,001). No hubo diferencias respecto al sexo, tipo de cardiopatía de base o episodios previos de EI, así como tampoco la puerta de entrada o los casos de EI nosocomiales. La sensibilidad del ecocardiograma transtorácico fue similar en ambos grupos, así como la tasa de complicaciones graves durante la fase activa (68% en el grupo I, 60% en el grupo II y 100% en el grupo III). No hubo diferencias en cuanto a tasa de embolismos, insuficiencia cardiaca grave, complicaciones neurológicas, fallo renal agudo, abscesos o aneurismas micóticos. Hubo un mayor grado de sepsis persistente en los pacientes del grupo III (29 frente a 14% del grupo I y 10% del grupo II, p < 0,001). La tasa de cirugía (electiva o urgente) durante la fase activa fue superior en el grupo III (36% en el grupo I, 10% en el grupo II y 100% en el grupo III, p < 0,001). La mortalidad precoz fue significativamente superior en el grupo II (40 frente a 21% y 29% respectivamente, p < 0,05).
Conclusiones: Los pacientes con EI sobre TAVI son de mayor edad, se intervienen menos en la fase activa y presentan un pronóstico más desfavorable respecto al resto de prótesis biológicas aórticas.