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Vol. 70. Núm. 6.
Páginas 507-508 (Junio 2017)
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Vol. 70. Núm. 6.
Páginas 507-508 (Junio 2017)
Carta científica
DOI: 10.1016/j.recesp.2016.07.024
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Escaso conocimiento entre los médicos no cardiólogos de patrones electrocardiográficos asintomáticos potencialmente letales y subestimación de su gravedad
Poor Knowledge of Potentially Lethal Electrocardiographic Patterns in Asymptomatic Patients Among Noncardiologist Physicians, and Underestimation of Their Seriousness
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Juan Carlos Gómez-Poloa,
Autor para correspondencia
jc.gomezpolo@gmail.com

Autor para correspondencia:
, Javier Higueras Nafríaa, Pedro Martínez-Losasa, Victoria Cañadas-Godoyb, Ramón Bover-Freirec, Julián Pérez-Villacastínb
a Servicio de Cardiología, Hospital Clínico San Carlos, Madrid, España
b Unidad de Electrofisiología y Arritmias, Servicio de Cardiología, Hospital Clínico San Carlos, Madrid, España
c Unidad de Insuficiencia Cardiaca, Servicio de Cardiología, Hospital Clínico San Carlos, Madrid, España
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Llevar a cabo la correcta interpretación de un electrocardiograma (ECG) es esencial para establecer un diagnóstico correcto de la enfermedad cardiovascular1,2.

En la práctica clínica habitual, especialmente en el primer contacto médico, que no siempre es un cardiólogo especialista2,3, el facultativo debe enfrentarse a pacientes asintomáticos, para quienes los hallazgos electrocardiográficos tienen un papel capital4. Pese a que la capacidad diagnóstica del ECG para la detección de entidades clínicas de mucha gravedad está ampliamente validada, ningún estudio ha analizado la capacidad de los facultativos para enfrentarse a estos trazados.

Nuestro objetivo es investigar las aptitudes de los médicos especialistas no cardiólogos y médicos internos residentes para establecer el diagnóstico clínico y su percepción subjetiva de la gravedad de diversos trazados potencialmente letales.

Durante la celebración de un curso de electrocardiografía para médicos de diferentes centros y especialidades sanitarias en un hospital terciario, se distribuyó, según su disposición arbitraria en el aula, un cuestionario en el que se representaban 10 trazados diagnósticos de diversos cuadros clínicos potencialmente letales, pero asintomáticos en el momento de su realización, previamente seleccionados por un grupo de cardiólogos clínicos. Se diseñaron distintos modelos de cuestionario y se modificó el orden de presentación de los distintos trazados para evitar un posible intercambio de información entre los participantes.

Se preguntó a los asistentes por el diagnóstico y su valoración subjetiva de la gravedad por una escala que oscilaba entre 0 (ECG anodino) y 100 (ECG letal). Dos expertos cardiólogos evaluaron previamente los posibles diagnósticos y su gravedad. La concordancia de la valoración subjetiva de la gravedad realizada por estos fue excelente según el coeficiente de correlación intraclase (0,92; intervalo de confianza, 0,66-0,98) (figura).

Figura.

Porcentaje de diagnósticos correctos, mediana de gravedad asignada por los facultativos que acertaron el diagnóstico clínico y mediana de gravedad asignada por los cardiólogos expertos. BAV: bloqueo auriculoventricular; VD: ventrículo derecho. *Diferencias no significativas entre la mediana de gravedad otorgada por los participantes y la de los cardiólogos expertos (p>0,05).

(0,23MB).

Se asignó un valor de 2 puntos a los participantes que identificaran correctamente la entidad, 1 punto a los que acertaran el diagnóstico sindrómico y 0 a las respuestas completamente fallidas.

Participaron en el estudio 163 médicos: 117 mujeres (71,8%) y 112 médicos internos residentes (68,7%), con una mediana de edad de 27 años. De ellos, 56 (50%) eran residentes de segundo año y 31 (27,6%), de tercer año; 28 participantes (17,2%) eran médicos de atención primaria y 23 (14,1%), médicos de servicios de emergencias (en estos 2 grupos la mediana de edad era 44 años).

La puntuación media sobre el diagnóstico resultó llamativamente baja, 6 puntos. No se encontraron diferencias en función del sexo (p=0,47) o el tipo de facultativo (médicos internos residentes, médicos de atención primaria o médicos de emergencias) (p=0,21).

El porcentaje de diagnósticos clínicos correctos en los 10 ECG que se distribuyeron entre los asistentes fue extremadamente bajo. Osciló entre el 0,6% en el bloqueo de rama alternante y el 41,7% en el patrón clásico del síndrome de Wellens (que traduce una lesión crítica en la arteria descendente anterior).

En la figura se muestra el porcentaje de aciertos en el diagnóstico. También refleja la puntuación mediana que los facultativos que realizaron el diagnóstico clínico correcto atribuían a cada registro en función de su percepción subjetiva de la gravedad y la comparación con la mediana de puntuación otorgada por los cardiólogos expertos. La correlación entre la valoración subjetiva de los expertos y los participantes que acertaron los diagnósticos resultó ser 0 (–0,09; intervalo de confianza, –0,24 a 0,33).

Las valoraciones subjetivas de la gravedad de todos los ECG de los participantes, comparadas con la opinión de los expertos, presentaron diferencias estadísticamente significativas, excepto las de los trazados de miocardiopatía hipertrófica, patrón de Brugada y bloqueo de rama alternante (figura).

Destaca el trazado con un intervalo QT de 580 ms, pues la mediana de puntuación de gravedad asignada por los médicos que acertaron el diagnóstico fue 42 (0-100), mientras que los expertos asignaron 72,5 (70-75) puntos.

En el síndrome de Wellens, la mediana de gravedad asignada resultó de 56 (20-100) puntos, mientras los expertos le otorgaron 90.

Respecto a las bradiarritmias, el bloqueo auriculoventricular completo y el de segundo grado Mobitz II son dignos de mención. Acertó el primero solo un 33%, con una mediana de gravedad estimada de 65 (20-100) puntos, frente a 87,5 (85-90) según los expertos. El segundo recibió el 20,2% de diagnósticos correctos y una mediana de gravedad de 40 (10-90) puntos, mientras que los cardiólogos le asignaron 85 (80-90).

La figura aportada muestra cómo este hecho se reproduce de modo similar en la interpretación de los 10 trazados.

A tenor de los datos aportados y pese a que desempeña un papel fundamental en el diagnóstico de la enfermedad cardiovascular, la interpretación electrocardiográfica continúa siendo una asignatura pendiente. Esta afirmación se hace patente sobre todo en el ámbito del primer contacto médico, en concordancia con otros estudios disponibles3.

Nuestro trabajo muestra un porcentaje de diagnósticos correctos y reconocimiento de patrones electrocardiográficos extremadamente bajo en la población analizada.

Otro hecho resulta aún más impactante; el presente trabajo señala una incorrecta percepción de la gravedad de distintos procesos cardiovasculares potencialmente letales diagnosticados fundamentalmente a través de la lectura del ECG. Este se consideró anodino en numerosas ocasiones, y se subrayó la necesidad de programas de entrenamiento y formación de los mencionados facultativos en materia de lectura e interpretación electrocardiográfica.

Bibliografía
[1]
P. Martinez-Losas, J. Higueras, J.C. Gomez-Polo, V. Cañadas-Godoy.
The influence of clinical information in electrocardiogram interpretation.
Rev Clin Esp., 216 (2016), pp. 171-172
[2]
M. Retana-Puigmartí, E. De Frutos-Echaniz, I. Castro-Acuña-Baixauli, A. Val-Jimenez.
Diagnosticar un síndrome de Brugada: el papel de la atención primaria.
Semergen., 37 (2011), pp. 569-572
[3]
X. Borrás, N. Murga, M. Fiol, M. Pedreira.
Novedades en cardiología clínica: electrocardiografía de superficie, enfermedad vascular y mujer y novedades terapéuticas.
Rev Esp Cardiol., 63 (2010), pp. 3-16
[4]
A.H. Kadish, A.E. Buxton, H.L. Kennedy, et al.
ACC/AHA clinical competence statement on electrocardiography and ambulatory electro-cardiography.
Circulation., 104 (2001), pp. 3169-3178
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