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Vol. 73. Núm. 5.
Páginas 344 (Mayo 2020)
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Viaje al corazón de las palabras
DOI: 10.1016/j.recesp.2019.10.016
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Flutter y flitter
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Ante un neologismo acuñado en otra lengua —pongamos el inglés—, caben básicamente tres actitudes para su incorporación al español. Si consideramos que el extranjerismo es prescindible, pasamos a decirlo directamente en nuestra lengua; es lo que sucede, pongamos por caso, con lead (derivación), pues nadie llamaría, hablando en español, precordial leads a las derivaciones precordiales. Si consideramos que el extranjerismo es necesario o imprescindible, porque viene a designar un concepto novedoso que no tenemos forma de llamar en nuestra lengua, unas veces optamos por tomar el extranjerismo crudo; otras, por adaptarlo a nuestra ortografía. Son ejemplos de lo primero términos como bracket, catgut, kwashiorkor, pool y whisky; de lo segundo, términos como ‘blíster’ (castellanización de blister), ‘escáner’ (castellanización de scanner), ‘estrés’ (castellanización de stress) y ‘nailon’ (castellanización de nylon).

Flutter se cuenta, a buen seguro, entre los anglicismos crudos más arraigados en el lenguaje cardiológico actual; pero ¿es un anglicismo necesario o innecesario? Yo diría que más bien esto último, puesto que el concepto de flutter puede expresarse también en español; de hecho, se han propuesto diversas traducciones posibles, como ‘vibración’, ‘pulsación rápida’ o ‘taquisistolia’, de las cuales, la que ha alcanzado mayor aceptación es, con mucho, aleteo. Donde en inglés dicen atrial flutter, por ejemplo, decimos nosotros ‘aleteo auricular’ (o taquisistolia auricular) y nos entendemos igual de bien que en inglés. Si, pese a todo, alguien considerara absolutamente necesario o ineludible el anglicismo, lo recomendable sería castellanizarlo cuando menos a flúter, con tilde y una sola t.

La cosa se complica más cuando flutter sirve como punto de partida para acuñar un neologismo jergal en inglés por contracción: es el caso de flitter, usado en inglés para referirse al cuadro caracterizado por una mezcla electrocardiográfica de ondas auriculares de fibrillation (fibrilación) y flutter (aleteo); esto es, lo que en español llamamos fibriloaleteo (auricular), mejor que el híbrido *fibriloflúter* y no digamos ya *flitter* o *flíter*.

Fernando A. Navarro

Consejo Editorial, Revista Española de Cardiología

Obra de referencia recomendada: Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico (3.a edición), en la plataforma Cosnautas disponible en www.cosnautas.com/es/catalogo/librorojo.

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