ISSN: 0300-8932 Factor de impacto 2024 4,9
Vol. 78. Núm. 5.
Páginas 437-446 (Mayo 2025)

Artículo original
Impacto clínico de la adiposidad visceral en la mortalidad a largo plazo de pacientes sometidos a revascularización coronaria

Clinical impact of visceral adiposity on long-term mortality in patients undergoing coronary artery bypass grafting

Jinhwan JoaSeung Hun LeebJeong Hoon YangaSung Mok KimcKi Hong ChoiaYoung Bin SongaDong Seop JeongdJoo Myung LeeaTaek Kyu ParkaJoo-Yong HahnaSeung-Hyuk ChoiaSu Ryeun ChungdYang Hyun ChodKiick SungdWook Sung KimdHyeon-Cheol GwonaYoung Tak Leed
https://doi.org/10.1016/j.recesp.2024.09.004

Opciones

Material adicional
Imagen extra
Rev Esp Cardiol. 2025;78:437-46
Resumen
Introducción y objetivos

Aunque la adiposidad visceral aumenta el riesgo cardiovascular en la población general, se ha hecho hincapié en la paradoja de la obesidad en pacientes críticos. Sin embargo, son pocas las pruebas de su papel pronóstico en los pacientes sometidos a cirugía de revascularización coronaria (CABG). Este estudio evaluó las implicaciones pronósticas de la adiposidad visceral para los pacientes sometidos a CABG mediante la medición de la grasa visceral basada en tomografía computarizada.

Métodos

Se analizó a 2.810 pacientes sometidos a CABG entre 2007 y 2017. La población de estudio se clasificó en 3 grupos según los terciles del índice de área de grasa visceral (IAGV). El IAGV se calculó como área de grasa visceral (cm2) en el nivel L3 / cuadrado de la estatura (m). El resultado primario fue la mortalidad por cualquier causa durante el seguimiento.

Resultados

Los pacientes del grupo de IAGV bajo (tercil más bajo) eran más jóvenes y tenían un índice de masa corporal más bajo y menos grasa subcutánea que los pacientes del grupo de IAGV alto (tercil más alto). Durante una mediana de 8,7 años de seguimiento, el IAGV se asoció significativamente con el riesgo de mortalidad en un análisis de curva cúbica restringida (cada 10 aumentos, HR=0,94; IC95%, 0,91-0,97; p<0,001). Los pacientes del grupo de IAGV bajo tuvieron mayor incidencia de mortalidad a largo plazo que los de los grupos de IAGV intermedio y alto (T1, 36,1%; T2, 27,2%; T3, 29,1%; T1 frente a T2, HR ajustada=1,36; IC95%, 1,15-1,61; p<0,001; T1 frente a T3, HR ajustada=1,37; IC95%, 1,16-1,62; p<0,001). Se obtuvieron resultados similares tras el análisis de ponderación del tratamiento de probabilidad inversa.

Conclusiones

La adiposidad visceral baja se asoció con un mayor riesgo de mortalidad a largo plazo en pacientes sometidos a CABG.

Palabras clave

Adiposidad visceral
Cirugía de revascularización coronaria
Enfermedad coronaria
Mortalidad
INTRODUCCIÓN

Los resultados después de la cirugía de revascularización coronaria (CABG) de pacientes con enfermedad coronaria avanzada han mejorado y se han identificado diversas variables pronósticas físicas, psicológicas y sociales1. La obesidad es un reconocido factor de riesgo metabólico de enfermedades cardiovasculares (ECV) como la insuficiencia cardiaca, la enfermedad coronaria y la fibrilación auricular2,3. Aunque muchos estudios indican que la obesidad es un importante factor de riesgo de ECV, los pacientes obesos tienen mejor pronóstico que los más delgados en la ECV establecida4-7. Este fenómeno se conoce como la «paradoja de la obesidad», que también se ha observado en pacientes sometidos a una cirugía cardiaca como la CABG8,9.

El índice de masa corporal (IMC), calculado como peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la estatura en metros, se emplea ampliamente como marcador de obesidad. Sin embargo, el IMC no cuantifica la distribución de la grasa corporal ni considera componentes como el músculo esquelético o el hueso10. En particular, se reconoce que la obesidad abdominal, que el IMC no puede representar, está más estrechamente asociada con la ECV5,11 que el IMC, aunque su relación con la morbilidad y la mortalidad perioperatorias no está clara en pacientes sometidos a cirugía cardiaca12. La medición directa del área de grasa visceral mediante tomografía computarizada (TC) es una técnica emergente para evaluar la adiposidad visceral, con gran reproducibilidad3. Por lo tanto, se ha tratado de evaluar las implicaciones pronósticas a largo plazo de la adiposidad visceral según lo medido por el área de grasa visceral en TC de pacientes sometidos a CABG en un solo centro.

MÉTODOSPoblación del estudio

La población del estudio se extrajo del registro institucional de pacientes sometidos CABG del Samsung Medical Center (Clinicaltrials.gov NCT03870815). Desde el 1 de marzo de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2017 se inscribió en este análisis a 4.599 pacientes consecutivos con enfermedad coronaria sometidos a CABG. Se excluyó a los pacientes sin TC preoperatorias (n=915), los menores de 18 años (n=3), los que carecían de datos de pruebas analíticas (n=97) y los que carecían de un índice de área grasa (n=774). Finalmente, se incluyó y se estratificó a 2.810 pacientes según terciles del índice de área de grasa visceral (IAGV) (figura 1). El protocolo del estudio fue aprobado y el Comité de Revisión Institucional del Samsung Medical Center (número de IRB: 2019-02-086-001) eximió del requisito del consentimiento informado de cada paciente. Los protocolos de registro se ajustaron a la Declaración de Helsinki.

Figura 1.

Diagrama de flujo del estudio. CABG: cirugía de revascularización coronaria; TC: tomografía computarizada.

(0.48MB).
Índice del área de grasa visceral

Las TC de la aorta sin contraste se realizaron de la manera habitual como parte de la evaluación preoperatoria para detectar cambios ateroescleróticos en la aorta, las arterias carótidas internas y las arterias torácicas internas, así como para visualizar la estructura anatómica del mediastino. El área de grasa visceral se midió en imágenes transversales a la altura de la tercera vértebra lumbar mediante software comercial (Terarecon Intuition, versión 4.4.11, Estados Unidos). El intervalo de unidades de Hounsfield (UH) de la TC utilizado para tejidos específicos fue de –29 a 150 UH para el músculo esquelético y –190 a –30 UH para el tejido adiposo13. Después de aplicar métodos de umbral utilizando un umbral predefinido de UH establecido para la imagen, los límites entre los tejidos se corrigieron manualmente cuando fue necesario. El IAGV (cm2/m2) se calculó como área de grasa visceral (cm2) / cuadrado de la estatura (m). Se dividió a los grupos en terciles de IAGV según su distribución: bajo, T1 (n=937) e IAGV ≤49,7; intermedio, T2 (n=937) con < IAGV ≤67,9, y alto, T3 (n=936) con IAGV >67,9) (figura 1 del material adicional).

Técnicas quirúrgicas

La CABG se realizó siguiendo las pertinentes guías de práctica clínica estándar14,15. La técnica preferida en nuestra institución es la CABG sin bomba utilizando la arteria torácica interna bilateral. La adopción de estrategias de tratamiento perioperatorio, como el uso de derivación cardiopulmonar, el número de injertos utilizados y la administración de medicamentos concomitante después de la CABG, se dejó a criterio del cirujano. Nuestra vigente guía de práctica clínica institucional establece que todos los pacientes reciben tratamiento médico óptimo con antiagregantes plaquetarios (ácido acetilsalicílico o inhibidores del P2Y12), bloqueadores beta o bloqueadores del sistema renina-angiotensina-aldosterona si no hay contraindicaciones16,17.

Mediciones de resultados y seguimiento

El objetivo primario de este estudio fue la mortalidad por cualquier causa en los 14 años de seguimiento (mediana, 8,7 años) después de la cirugía. El objetivo secundario fue la aparición de un evento cardiovascular o cerebrovascular adverso mayor (MACCE), un compuesto de muerte por cualquier causa, infarto agudo de miocardio (IAM), cualquier revascularización e ictus. Todas las muertes se clasificaron como cardiacas a menos que se estableciera una causa no cardiaca determinada. El IAM se definió como troponina cardiaca elevada o fracción de banda miocárdica de creatincinasa mayor que el límite superior de referencia con síntomas isquémicos concomitantes o hallazgos electrocardiográficos indicativos de isquemia18. Los datos de mortalidad de los pacientes perdidos durante el seguimiento se confirmaron mediante revisión de los Registros Nacionales de Defunciones. Todos los eventos fueron confirmados por un cardiólogo experto que no conocía la estrategia de tratamiento utilizada.

Análisis estadístico

Las variables cualitativas se presentan en frecuencias y porcentajes y las variables continuas, como media ± desviación estándar. La normalidad de las variables continuas se evaluó mediante la prueba de Shapiro-Wilk. Para analizar la importancia de las diferencias de las características basales entre los grupos, se utilizó la prueba de la χ2 o la prueba exacta de Fisher para las variables cualitativas y el análisis de la varianza para las variables continuas en más de 2 grupos. No se realizaron pruebas a posteriori. Se utilizaron curvas spline cúbicas restringidas con 4 nudos para evaluar los efectos continuos del IAGV en la mortalidad por cualquier causa y en MACCE utilizando como valor de referencia un IAGV de 60 para las hazard ratio (HR) relativas19. Se utilizó el método de Kaplan-Meier para el análisis de supervivencia y se realizaron comparaciones con la prueba de rangos logarítmicos. Se utilizó un modelo de riesgos proporcionales de Cox para estimar las HR y los intervalos de confianza del 95% (IC95%) para la muerte por cualquier causa, la muerte cardiaca, el infarto de miocardio, la revascularización y los MACCE. El supuesto de proporcionalidad se evaluó mediante residuos de Schoenfeld y gráficamente mediante gráficas del log-log. Los modelos de riesgos proporcionales de Cox de todos los criterios de valoración clínicos cumplieron con el supuesto de riesgos proporcionales. Además, se utilizó el método de Fine y Gray para confirmar el posible riesgo competitivo de muerte por cualquier causa en el IAM, cualquier revascularización e ictus. Se ajustó un modelo de Cox multivariante utilizando todas las variables con p<0,1 de los análisis univariantes, además de las variables que podrían ser clínicamente relevantes. El modelo final incluyó edad, sexo, presentación con IAM, hipertensión, diabetes mellitus, dislipemia, tabaquismo actual, enfermedad renal crónica, ictus previo, infarto de miocardio previo, fracción de eyección del ventrículo izquierdo preoperatoria, enfermedad de 3 vasos y CABG sin bomba. Para el análisis de sensibilidad, se realizó un análisis de probabilidad inversa de ponderación del tratamiento (IPTW) con la puntuación de propensión del modelo de regresión logística multivariante. La edad, el sexo, la presentación con IAM, la hipertensión, la diabetes mellitus, la dislipemia, el tabaquismo actual, la enfermedad renal crónica, el accidente cerebrovascular previo, el infarto de miocardio previo, la fracción de eyección del ventrículo izquierdo preoperatoria, la enfermedad de 3 vasos y la CABG fuera de la bomba se utilizaron como covariables para el análisis IPTW.

Faltaron datos de covariables de 12 pacientes (0,4%) y el tratamiento de los datos ausentes dependió del método analítico correspondiente. Respecto al modelo multivariante de Cox, se excluyó del análisis a los pacientes con datos ausentes. En cuanto al análisis IPTW, los datos ausentes se abordaron mediante imputación multivariante por ecuaciones encadenadas. Las diferencias residuales en las características basales entre las cohortes emparejadas se evaluaron calculando las diferencias de medias estandarizadas absolutas. Las diferencias medias estandarizadas fueron < 0,1 entre todas las covariables emparejadas, lo que indica un buen equilibrio (tabla 1 y figura 2 del material adicional).

Tabla 1.

Características de la población del estudio

Características  Población general(n=2.810)  Bajo(n=937)  Intermedio(n=937)  Alto(n=936)  p* 
Edad (años)  64,0±9,8  63,1±10,5  63,0±9,6  65,9±9,1  <0,001 
Varones  2.174 (77,4)  741 (79,1)  714 (76,2)  719 (76,8)  0,292 
Estatura (cm)  163,6±8,3  164,3±8,0  163,8±8,4  162,8±8,5  <0,001 
Peso (kg)  65,8±10,8  60,6±9,7  66,5±9,8  70,4±10,6  <0,001 
Índice de masa corporal  24,5±3,0  22,4±2,5  24,7±2,2  26,4±2,7  <0,001 
Análisis de la composición corporal mediante TC
Índice de músculo esquelético  46,9±8,1  45,3±8,0  46,9±8,0  48,3±8,1  <0,001 
Área del músculo esquelético (cm2126,4±27,6  123,0±26,5  127,0±27,9  129,2±28,2  <0,001 
Índice del área de grasa visceral  59,8±22,3  36,3±10,0  58,8±5,1  84,3±14,4  <0,001 
Área de grasa visceral (cm2160,1±60,9  98,3±29,6  158,0±20,6  223,9±43,9  <0,001 
Área de grasa subcutánea (cm2135,7±54,4  105,9±43,4  140,7±45,9  160,5±58,0  <0,001 
Área de grasa intramuscular (cm211,2±10,6  10,0±15,8  10,8±4,6  12,7±7,9  <0,001 
Presentación con IAM  492 (17,5)  203 (21,7)  142 (15,2)  147 (15,7)  <0,001 
Factores de riesgo cardiovascular
Hipertensión  1.823 (64,9)  532 (56,8)  588 (62,8)  703 (75,1)  <0,001 
Diabetes mellitus  1.312 (46,7)  423 (45,1)  429 (45,8)  460 (49,1)  0,176 
Dislipemia  999 (35,6)  283 (30,2)  349 (37,2)  367 (39,2)  <0,001 
Fumador en activo  981 (34,9)  324 (34,6)  333 (35,5)  324 (34,6)  0,885 
Insuficiencia renal crónica  210 (7,5)  88 (9,4)  59 (6,3)  63 (6,7)  0,022 
Ictus previo  373 (13,3)  128 (13,7)  130 (13,9)  115 (12,3)  0,547 
Arteriopatía periférica  186 (6,6)  78 (8,3)  49 (5,2)  59 (6,3)  0,024 
IM previo  220 (7,8)  77 (8,2)  75 (8,0)  68 (7,3)  0,723 
ICP previa  526 (18,7)  185 (19,7)  162 (17,3)  179 (19,1)  0,367 
CABG previa  33 (1,2)  9 (1,0)  6 (0,6)  18 (1,9)  0,027 
FEVI preoperatoria (%)  55,1±13,8  52,6±14,9  55,7±13,5  56,9±12,4  <0,001 
Datos analíticos
Leucocitos (× 103/μl)  7,0±2,0  6,9±2,0  7,0±2,0  7,1±2,1  0,095 
Hemoglobina (g/dl)  13,1±1,8  12,7±1,9  13,2±1,8  13,2±1,8  <0,001 
Creatinina (mg/dl)  1,3±1,4  1,4±1,6  1,2±1,2  1,3±1,4  0,029 
Colesterol total (mg/dl)  158,3±43,7  154,3±42,3  160,7±43,1  159,8±45,3  0,004 
cLDL (mg/dl)  98,9±39,1  95,8±38,3  100,6±38,3  100,1±40,7  0,029 
cHDL (mg/dl)  43,0±11,5  45,0±12,8  42,5±10,8  41,5±10,5  <0,001 
PCRas, (mg/dl)  0,8±2,2  0,9±2,5  0,8±1,9  0,8±2,1  0,197 

CABG: cirugía de revascularización coronaria; cHDL: colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad; cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IAM: infarto agudo de miocardio; ICP: intervención coronaria percutánea; IM: infarto de miocardio; PCRas: proteína C reactiva de alta sensibilidad; TC: tomografía computarizada.

Los valores expresan n (%) o media ± desviación estándar.

*

El valor de p indica la comparación entre los 3 grupos. Se utilizó el análisis unidireccional de la prueba de varianza para variables continuas y la prueba de la χ2 para variables cualitativas.

Todos los análisis fueron bilaterales y se consideró estadísticamente significativo un valor de p <0,05. Todos los análisis estadísticos se realizaron con R (versión 4.0.2, R Foundation for Statistical Computing, Austria).

RESULTADOSCaracterísticas basales según el índice del área de grasa visceral

La tabla 1 resume las características basales de la población del estudio en función del IAGV. Los pacientes del grupo de IAGV bajo eran más jóvenes y tenían un índice de músculo esquelético más bajo que los del grupo de IAGV alto. Respecto a los factores de riesgo cardiovascular tradicionales, los pacientes del grupo de IAGV alto mostraron tasas considerablemente más altas de hipertensión y dislipemia, mientras que las tasas de enfermedad renal crónica y arteriopatía periférica fueron más bajas que en los del grupo de IAGV bajo. El IAGV mostró una significativa correlación positiva con el IMC (R=0,63; p<0,001) y el índice del área de grasa subcutánea (R=0,45; p<0,001). Se observaron correlaciones relativamente débiles entre el IAGV y la edad (R=0,12; p<0,001) y entre el IAGV y la concentración de lipoproteínas de baja densidad (R=0,04; p=0,040) (figura 2).

Figura 2.

Relación entre el índice del área de grasa visceral y los datos demográficos. IMC: índice de masa corporal; LDL: lipoproteínas de baja densidad.

(0.67MB).
Hallazgos de las intervención, tratamiento médico y resultados hospitalarios

Los hallazgos de la intervención, los medicamentos y los eventos hospitalarios se resumen en la tabla 2. A los pacientes del grupo de IAGV alto se les realizó CABG sin bomba con más frecuencia que a los del grupo de IAGV bajo, mientras que el injerto de vena safena fue más común entre los pacientes con IAGV bajo. Después de la cirugía inicial, no hubo diferencias importantes en las tasas de reanimación cardiopulmonar posoperatoria, reintervención por hemorragia o complicaciones del injerto. Respecto al tratamiento de mantenimiento, los bloqueadores beta y los diuréticos se prescribieron con mayor frecuencia a los pacientes del grupo de IAGV alto que a los del grupo de IAGV bajo. La mortalidad hospitalaria fue mayor en el grupo de IAGV bajo que en los grupos de IAGV intermedio y alto (T1 frente a T2 frente a T3, el 1,6 frente al 0,5 frente al 0,7%; p=0,041).

Tabla 2.

Características de las intervenciones, medicamentos y resultados hospitalarios

Características  Población general(n=2.810)  Bajo(n=937)  Intermedio(n=937)  Alto(n=936)  p* 
Resultados angiográficos
Enfermedad multivaso  2.639 (94,3)  880 (94,8)  875 (93,6)  884 (94,5)  0,476 
Enfermedad del TCI  598 (21,4)  206 (22,2)  200 (21,4)  192 (20,5)  0,674 
Enfermedad de 1 vaso  157 (5,6)  47 (5,1)  60 (6,4)  50 (5,3)  0,408 
Enfermedad de 2 vasos  629 (22,5)  208 (22,4)  222 (23,7)  199 (21,3)  0,443 
Enfermedad de 3 vasos  2.010 (71,8)  672 (72,4)  653 (69,8)  685 (73,3)  0,231 
Resultados de las intervenciones
CABG sin bomba  2.338 (83,2)  753 (80,4)  797 (85,1)  788 (84,2)  0,014 
Revascularización con arteria mamaria interna bilateral  2.377 (85,1)  781 (84,4)  801 (85,7)  795 (85,1)  0,755 
Injerto de vena safena  535 (19,1)  200 (21,6)  146 (15,6)  189 (20,2)  0,003 
RCP posoperatoria  28 (1,0)  14 (1,5)  9 (1,0)  5 (0,5)  0,106 
Reintervención por hemorragia  47 (1,7)  19 (2,0)  15 (1,6)  13 (1,4)  0,529 
Reintervención por injerto  5 (0,2)  2 (0,2)  2 (0,2)  1 (0,1)  0,816 
Medicamentos
TAPD  2.215 (78,8)  729 (77,8)  756 (80,7)  730 (78,0)  0,233 
Bloqueo del SRAA  638 (22,7)  206 (22,0)  212 (22,6)  220 (23,5)  0,733 
Bloqueadores beta  2.337 (83,2)  744 (79,4)  773 (82,5)  820 (87,6)  <0,001 
Tratamiento hipolipemiante  2.264 (80,6)  748 (79,8)  763 (81,4)  753 (80,4)  0,677 
Diuréticos  2.075 (73,8)  652 (69,6)  681 (72,7)  742 (79,3)  <0,001 
Muerte hospitalaria  27 (1,0)  15 (1,6)  5 (0,5)  7 (0,7)  0,041 

CABG: cirugía de revascularización coronaria; RCP: reanimación cardiopulmonar; SRAA: sistema renina-angiotensina-aldosterona; TAPD: tratamiento antiagregante plaquetario doble; TCI: tronco común izquierdo.

Los valores expresan n (%).

*

El valor de p indica la comparación entre los 3 grupos. Se utilizó la prueba de la χ2 para variables cualitativas.

Resultados clínicos después de la CABG según el IAGV durante el seguimiento a largo plazo

El IAGV bajo se asoció significativamente con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa en el análisis de curva spline cúbica restringida (HR = 0,94 por cada aumento de 10 unidades; IC95%, 0,91-0,97; p<0,001) (figura 3). En particular, la curva muestra una forma de J, lo que indica una descenso inicial de la HR con el aumento del IAGV, seguido de un aumento de los niveles más altos (figura 3). Las HR relativas (IC95%) de los percentiles 25, 50 y 75 del IAGV en la curva spline cúbica restringida de la muerte por cualquier causa fueron 1,14 (1,03-1,26), 1,00 (0,99-1,01) y 1,04 (0,95-1,14) respectivamente. Durante una mediana de seguimiento de 8,7 años, la tasa de mortalidad fue del 36,1% en el grupo de IAGV bajo, el 27,2% en el de IAGV intermedio y el 29,1% en el de IAGV alto (figura 4). Los pacientes del grupo de IAGV bajo presentaron mayor riesgo de mortalidad a largo plazo que los de los grupos de IAGV intermedio y alto (T1 frente a T2, HR ajustada = 1,36; IC95%, 1,15-1,61; p<0,001; T1 frente a T3, HR ajustada = 1,37; IC95%, 1,16-1,62; p<0,001). La tasa de MACCE también fue significativamente mayor en el grupo de IAGV bajo que en los otros grupos (T1 frente a T2, HR ajustada = 1,30; IC95%,1,11-1,52; p=0,001; T1 frente a T3, HR ajustada = 1,35; IC95%, 1,15-1,59; p<0,001) (tabla 3). La diferencia significativa en MACCE entre los grupos se debió principalmente a la diferencia en la muerte por cualquier causa. En el análisis de sensibilidad, un IAGV más bajo permaneció asociado con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa y MACCE después de IPTW (tabla 2 del material adicional). El análisis de subgrupos mostró que la implicación pronóstica de un menor IAGV coincidió en los subgrupos, como los basados en la edad, el sexo, el IMC, la presentación clínica, la diabetes mellitus, la enfermedad renal crónica y la enfermedad de 3 vasos (figura 5). Los resultados del análisis de eventos con riesgos competitivos del IAM, cualquier revascularización e ictus también se describen en la tabla 3 del material adicional.

Figura 3.

Predicción de los resultados cardiovasculares con el índice del área de grasa visceral como variable continua. Se utilizaron curvas spline cúbicas restringidas con 4 nudos para evaluar el efecto continuo del índice del área de grasa visceral en la mortalidad por cualquier causa y los MACCE. La curva spline demuestra asociaciones significativas entre el índice del área de grasa visceral y el riesgo de (A) muerte por cualquier causa y (B) MACCE durante el seguimiento a largo plazo. HR: hazard ratio; IC95%: intervalo de confianza del 95%; MACCE: eventos cardiovasculares o cerebrovasculares adversos mayores.

(0.21MB).
Figura 4.

Curvas de Kaplan-Meier de pacientes con CABG según terciles del índice del área de grasa visceral. La incidencia acumulada de (A) muerte por cualquier causa y (B) MACCE se compararon según los terciles del índice del área de grasa visceral. CABG: cirugía de revascularización coronaria; MACCE: eventos cardiovasculares o cerebrovasculares adversos mayores.

(0.27MB).
Tabla 3.

Resultados clínicos según el índice del área de grasa visceral durante una mediana de 8,7 años de seguimiento

Variables  Bajo(n=937)  Intermedio(n=937)  Alto(n=936)  T1 frente a T2T1 frente a T3T2 frente a T3
        HRa* (IC95%)  HRa* (IC95%)  HRa* (IC95%) 
Muerte por cualquier causa  338 (36,1%)  255 (27,2%)  272 (29,1%)  1,36 (1,15-1,61)  <0,001  1,37 (1,16-1,62)  <0,001  1,04 (0,87-1,24)  0,676 
Infarto de miocardio  13 (1,4%)  14 (1,5%)  10 (1,1%)  0,97 (0,45-2,10)  0,935  1,22 (0,51-2,92)  0,655  1,18 (0,51-2,73)  0,700 
Cualquier revascularización  25 (2,7%)  17 (1,8%)  25 (2,7%)  1,76 (0,94-3,30)  0,076  0,98 (0,54-1,77)  0,943  0,60 (0,31-1,12)  0,110 
Ictus  36 (3,8%)  40 (4,3%)  32 (3,4%)  0,92 (0,58-1,46)  0,731  1,24 (0,75-2,04)  0,399  1,33 (0,82-2,14)  0,243 
MACCE  367 (39,2%)  291 (31,1%)  303 (32,4%)  1,30 (1,11-1,52)  0,001  1,35 (1,15-1,59)  <0,001  1,07 (0,91-1,26)  0,433 

HRa: hazard ratio ajustada; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IM: infarto de miocardio; MACCE: eventos cardiovasculares o cerebrovasculares adversos mayores; T1: grupo de índice del área grasa visceral bajo; T2: grupo de índice del área de grasa visceral intermedio; T3: grupo de índice del área de grasa visceral alto.

Los valores expresan número de eventos (incidencia acumulada según las estimaciones de Kaplan-Meier) a los 14 años (mediana de 8,7 años).

*

Ajustada por las variables edad, sexo, presentación con infarto agudo de miocardio, hipertensión, diabetes mellitus, dislipemia, tabaquismo en activo, insuficiencia renal crónica, ictus previo, infarto de miocardio previo, fracción de eyección del ventrículo izquierdo preoperatorio, enfermedad de 3 vasos y cirugía de revascularización coronaria sin bomba.

Figura 5.

Análisis de subgrupos de muerte por cualquier causa durante una mediana de 8,7 años de seguimiento. El análisis de subgrupos demostró que un menor índice del área de grasa visceral se asocia con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa entre los subgrupos. CI: cardiopatía isquémica; IAGV: índice del área de grasa visceral; IAM: infarto agudo de miocardio; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IMC: índice de masa corporal.

(0.42MB).
DISCUSIÓN

Este es el primer estudio que analiza la asociación entre la adiposidad visceral medida por el IAGV en TC y los resultados clínicos a largo plazo en pacientes sometidos a CABG. A continuación se detallan las principales conclusiones (figura 6). En primer lugar, la adiposidad visceral se correlacionó positivamente con el IMC y el área de la grasa subcutánea. En segundo lugar, la tasa de mortalidad general después de la CABG fue del 30,8% durante una mediana de 8,7 años de seguimiento en este estudio, que es comparable a la notificada en los registros nacionales daneses de 1990 a 2014 (el 32,6% durante una mediana de 7,4 años de seguimiento)20. En tercer lugar, un IAGV menor se asoció con una mayor mortalidad a largo plazo. En cuarto lugar, cuando se estratificó a los pacientes en función de los terciles del IAGV, el grupo del IAGV bajo tuvo un mayor riesgo de mortalidad que los grupos de IAGV intermedio y alto. En quinto lugar, un análisis de sensibilidad mediante IPTW y análisis de subgrupos arrojó resultados coherentes.

Figura 6.

Figura central. Mortalidad a largo plazo según adiposidad visceral tras la CABG. Se incluyó a 2.810 pacientes sometidos a CABG y TC preoperatorias, y se los estratificó según los terciles del IAGV. Los pacientes del grupo de IAGV bajo tuvieron un mayor riesgo de mortalidad a largo plazo que los de los grupos de IAGV intermedio y alto (T1 frente a T2, HR ajustada = 1,36; IC95%, 1,15-1,61; p<0,001; T1 frente a T3, HR ajustada = 1,37; IC95%, 1,16-1,62; p<0,001). Estos resultados coincidieron después de la comprobación. CABG: cirugía de revascularización aortocoronaria; HR: hazard ratio; IAGV: índice del área de grasa visceral; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IPTW: probabilidad inversa de ponderación del tratamiento; TC: tomografía computarizada.

(0.34MB).

Dado que la obesidad es un factor clave del riesgo de sufrir ECV, la paradoja de la obesidad continúa siendo controvertida. En estudios previos se han comunicado los efectos protectores de la obesidad en las ECV establecidas en varios entornos clínicos, incluidos los pacientes sometidos a CABG3,5. En un metanálisis de pacientes sometidos a cirugía cardiaca, la obesidad se asoció con una menor mortalidad posquirúrgica8. Se han propuesto varias explicaciones para la paradoja de la obesidad. El sesgo de una clasificación errónea debido al IMC como marcador de obesidad se considera un factor clave que contribuye a esta paradoja5,21. En la mayoría de los estudios, la obesidad se ha definido por el IMC, mientras que la distribución de la grasa corporal no se ha tenido en cuenta5,8. Con base en el IMC, los individuos metabólicamente obesos de peso normal, caracterizados por una menor sensibilidad a la insulina con dislipemia, se clasificaron como de «peso normal»5. En cambio, los individuos obesos metabólicamente sanos, caracterizados por una alta sensibilidad a la insulina y perfiles lipídicos favorables, se clasificaron como «obesos»5. Además, un IMC más bajo se encuentra habitualmente en personas con sarcopenia, y un IMC bajo en pacientes con ECV también puede reflejar una reducción de las masas muscular y ósea, que son factores de mal pronóstico para la mortalidad, especialmente a edades avanzadas22,23. En consecuencia, se ha señalado que la paradoja de la obesidad no sería una paradoja de la adiposidad, sino una paradoja del IMC, y que debería evaluarse en función de la adiposidad visceral4,5,24.

Solo unos pocos estudios han analizado la relación entre el tejido adiposo visceral (TAV) y los resultados clínicos de las ECV mediante la medición directa de la grasa visceral con técnicas de imagen. Cuando se comparó el perfil de riesgo cardiometabólico según la masa de TAV, los individuos con exceso de TAV tuvieron un mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 2 y ECV independientemente de su IMC21. En cuanto a los factores pronósticos, un estudio observacional retrospectivo que incluyó a 196 pacientes con insuficiencia cardiaca y fracción de eyección conservada mostró que un menor volumen de TAV se asoció con peores resultados clínicos durante una mediana de seguimiento de 11,6 meses25. De modo similar, un bajo volumen de TAV se asoció con una mayor mortalidad en individuos no obesos entre 170 pacientes sometidos a valvuloplastia aórtica percutánea durante una mediana de seguimiento de 1,2 años26. Ambos estudios se vieron limitados por tamaños de muestra pequeños y periodos de seguimiento cortos. Además, no se comunicaron datos sobre el efecto de la cantidad de grasa visceral en pacientes con enfermedad coronaria sometidos a CABG.

El presente estudio ofrece evidencia de que la adiposidad visceral, según lo evaluado por el IAGV en TC después de CABG, tiene potencial pronóstico según algunos análisis de un tamaño de muestra grande con datos de seguimiento a largo plazo. Un IAGV menor se asoció con una mayor incidencia de mortalidad hospitalaria, y este riesgo se mantuvo durante el seguimiento a largo plazo después de la cirugía. Estos resultados coincidieron a lo largo del tiempo tras el ajuste por factores de confusión utilizando análisis multivariante e IPTW. Más importante aún, las implicaciones pronósticas de un IAGV más bajo coincidieron independientemente de una edad avanzada, el sexo o el IMC. Aunque la relación entre la disminución de la adiposidad visceral y los resultados clínicos negativos no está clara, una posible explicación es el equilibrio metabólico entre la oferta y la demanda. En general, un TAV bajo puede indicar un desgaste proteico-energético y reservas de energía insuficientes27. Este estado puede aumentar la susceptibilidad al estrés físico asociado con intervenciones como la cirugía a corazón abierto. La reducción del TAV, en este contexto, no solo podría reflejar un físico más delgado, sino también un estado de disminución de la resiliencia fisiológica, por lo que los pacientes son más vulnerables al estrés de las intervenciones quirúrgicas importantes. En conjunto, nuestras conclusiones indican que la medición preoperatoria de la adiposidad visceral por TC puede ayudar a estratificar a los pacientes con alto riesgo de mortalidad a largo plazo después de la CABG; estas conclusiones deben confirmarse en futuros estudios a gran escala.

Limitaciones del estudio

Este estudio presenta algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, es un estudio retrospectivo de un solo centro; por lo tanto, puede haber factores de confusión inesperados como un sesgo de selección; sin embargo, dado que el Samsung Medical Center es un centro con gran experiencia y de gran volumen de CABG en Corea, los pacientes que requieren CABG se extraen de la población nacional; en consecuencia, en este estudio se analizó un tamaño de muestra grande y se redujo el sesgo de selección. En segundo lugar, nuestra práctica clínica habitual después de la cirugía implica remitir de nuevo a los pacientes a las clínicas locales después de la estabilización; por consiguiente, algunos pacientes fueron encuestados a través de una entrevista telefónica, lo que puede implicar un subregistro de los eventos clínicos como la muerte cardiovascular y dificultades para determinar la causa específica de la muerte. Sin embargo, los datos de mortalidad fueron proporcionados por los Registros Nacionales de Defunciones, lo que garantiza su exactitud. En tercer lugar, la población de nuestro estudio estaba compuesta por pacientes de Asia Oriental, en la que la prevalencia de obesidad es menor que en la población occidental28. Todavía se necesita más investigación sobre el impacto clínico de la adiposidad visceral en la población occidental para generalizar nuestras conclusiones.

CONCLUSIONES

La baja adiposidad visceral medida preoperatoriamente por TC se asoció con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares durante el seguimiento a largo plazo de pacientes sometidos a CABG.

¿QUÉ SE SABE DEL TEMA?

  • Aunque la paradoja de la obesidad se ha observado en pacientes sometidos a CABG según el IMC, faltan datos clínicos sobre las implicaciones pronósticas de la adiposidad visceral en pacientes sometidos a CABG según las mediciones directas de la grasa visceral.

¿QUÉ APORTA DE NUEVO?

  • El presente estudio analizó la asociación entre la adiposidad visceral y los resultados clínicos a largo plazo en pacientes sometidos a CABG mediante TC preoperatoria.

  • La baja adiposidad visceral se asoció con una mayor incidencia de mortalidad hospitalaria, que se mantuvo durante el seguimiento a largo plazo después de la cirugía.

  • Nuestras conclusiones indican que la medición de la grasa visceral mediante TC preoperatoria puede utilizarse para la estratificación del riesgo antes de la CABG.

FINANCIACIÓN

Ninguna.

CONSIDERACIONES ÉTICAS

El protocolo del estudio fue aprobado y el Comité de Revisión Institucional (Institutional Review Board [IRB]) del Samsung Medical Center (número de IRB: 2019-02-086-001) eximió del requisito del consentimiento informado de cada paciente. Los protocolos de registro se ajustaron a la Declaración de Helsinki. El posible efecto del sexo se ajustó mediante análisis multivariante y análisis IPTW en el estudio.

DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

No se ha utilizado inteligencia artificial para la elaboración de este trabajo.

CONTRIBUCIONES DE LOS AUTORES

J. Jo y S. Hun Lee contribuyeron por igual a este estudio como primeros autores. J.H. Yang participó en la concepción, el diseño, la obtención de datos, la interpretación y la revisión desde una perspectiva crítica y es responsable de la integridad del estudio. Los demás autores contribuyeron a la obtención, la interpretación y la revisión de los datos.

DISPONIBILIDAD DE LOS DATOS

Los datos se compartirán si es necesario, previa solicitud razonada al autor correspondiente.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.

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Ambos autores han contribuido por igual a este estudio como primeros autores.

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