El implante de stents es un tratamiento consolidado para la coartación aórtica (CoA) en adultos. Sin embargo, el crecimiento somático continuo en pacientes pediátricos requiere de redilataciones repetidas, y el momento óptimo para realizar estas intervenciones sigue sin definirse. El objetivo de este estudio retrospectivo fue identificar una asociación objetiva entre el diámetro del stent y los parámetros de crecimiento corporal, lo que proporcionaría una base para la evaluación pronóstica y la planificación estructurada de estrategias de redilatación.
MétodosEn la primera parte, se analizaron todos los implantes de stents y redilataciones realizados en 155 pacientes menores de 20 años con CoA en un centro terciario (218 intervenciones; edad media de 10,1años; RIC, 3,4-14,4). Posteriormente, los resultados se validaron en una cohorte independiente de otro centro terciario, compuesta por 198 pacientes (323 intervenciones; mediana de edad de 7,5 años; RIC,1,3-14,6).
ResultadosPara encontrar una asociación entre el diámetro del stent y los diferentes parámetros corporales, se realizó un análisis de correlación de los datos. A pesar de la variabilidad interindividual, se encontró una correlación lineal significativa entre el diámetro del stent y la altura (τ=0,737, p≤0,001). Este hallazgo se confirmó durante la validación. Posteriormente, se derivó una fórmula f(x)=0,0831·x+1,86, donde x representa la altura, para calcular el diámetro del stent. Esta fórmula proporciona una altura mínima y máxima de referencia para cada diámetro de stent, que se alcanza a diferentes edades en niños con distintas velocidades de crecimiento. Estos hallazgos se tradujeron en tablas de referencia específicas por sexo.
ConclusionesLa fórmula derivada permite predecir el diámetro necesario del stent y el número previsto de procedimientos posteriores con catéter, lo que facilita una estimación rápida del momento adecuado para la intervención a lo largo del crecimiento somático.
Palabras clave
Abreviaturas
La coartación aórtica (CoA) se define como un estrechamiento importante del istmo aórtico, y representa entre el 5 y el 8% de todas las anomalías cardiacas congénitas. Se considera que forma parte de una arteriopatía generalizada, y se asocia con valvulopatía, vasculopatía e ictus1–4.
En las últimas décadas, el implante de stents se ha convertido en el tratamiento de elección para la CoA congénita y recurrente de niños mayores, adolescentes y adultos. Los estudios de seguimiento a largo plazo han presentado excelentes resultados con cifras bajas de episodios adversos5–9. Entre tanto, las técnicas con catéter han cobrado paulatinamente más importancia en grupos de edad cada vez más jóvenes. Sin embargo, la evidencia publicada sobre el implante de stents en la coartación de niños pequeños continúa siendo limitada. Solo unos pocos estudios han descrito los resultados del implante de stents en pacientes jóvenes, en concreto en aquellos con CoA recurrente o CoA congénita con contraindicaciones evidentes para la cirugía10–12. A pesar de estos progresos, el implante de stents en CoA de población pediátrica continúa planteando problemas importantes, ya que se requieren repetidas redilataciones del stent y, en algunos casos, su rotura intencionada para permitir el crecimiento de la aorta hasta que esta alcance el tamaño adulto13.
Hasta la fecha, no se dispone de datos que sirvan de referencia para seleccionar el tamaño óptimo del stent en función de la edad o la altura de los pacientes pediátricos. Por tanto, el propósito de este estudio fue ofrecer un marco de referencia práctico para determinar el tamaño de stent más adecuado según la edad o la altura del paciente.
En la primera parte del estudio, se analizó la asociación entre el diámetro del stent implantado y la edad, los parámetros de crecimiento corporal y la necesidad de redilataciones en pacientes con CoA recurrente, con el objetivo de calcular el número y el momento de los nuevos cateterismos necesarios.
En la segunda parte del estudio, se validó la relación lineal identificada entre el diámetro del stent y los parámetros de crecimiento corporal con una cohorte independiente de un segundo centro de atención especializada.
MÉTODOSParticipantes en el estudioSe analizaron retrospectivamente los datos de todos los pacientes consecutivos menores de 20 años a quienes se les realizó de forma satisfactoria un cateterismo cardiaco con implante de stent para tratar una CoA congénita o recurrente.
La cohorte de derivación procedía del German Heart Institute del Charité, y la cohorte de validación independiente, del German Heart Center de Múnich.
Los criterios de inclusión fueron un diagnóstico de CoA, como anomalía cardiaca congénita, y el implante de un stent o la redilatación de un stent implantado previamente, con una reducción posterior del gradiente de presión arterial a través de la lesión≤10mmHg. Se excluyó a los pacientes que presentaban cardiopatías congénitas complejas, como un arco aórtico doble o el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico. Otros criterios de exclusión fueron el implante de un stent en el arco aórtico transverso, una operación de Norwood previa y un gradiente posterior a la intervención >10mmHg. En ambas cohortes, se excluyó a los pacientes con síndrome de Turner o de Down.
A efectos de validez, la cohorte de validación incluyó no solo a pacientes con CoA aislada, sino también a los que tenían una CoA compleja, como aquellos tras una operación de Norwood. Se excluyó de la cohorte de validación a los pacientes con implante de stent en el arco aórtico transverso y a aquellos con un gradiente posterior a la intervención>10mmHg.
Indicaciones para el tratamientoLas indicaciones para el cateterismo cardiaco consistían en la evidencia de CoA en la exploración clínica, la ecocardiografía, la tomografía computarizada o la cardiorresonancia magnética. En los casos de CoA importante, definida como un estrechamiento aórtico>50% en la angiografía acompañado de hipertensión al menos en la parte superior del cuerpo, se realizó el implante de un stent incluso si el gradiente de presión sistólica de pico a pico invasivo entre la aorta ascendente y la descendente era <20mmHg.
IntervenciónTodas las intervenciones se realizaron tras la administración previa de midazolam y una sedación intravenosa con propofol al 1% o ketamina, con respiración espontánea. Se administró heparina (100 U/kg) tras el acceso vascular. Se utilizó anestesia local antes del cateterismo de la arteria femoral mediante la técnica de Seldinger. Se obtuvieron mediciones invasivas de la presión arterial a través de la estenosis antes y después del implante del stent. Tras la angiografía, se seleccionó un stent adecuado. El tamaño del balón para la dilatación del stent se eligió de modo que se aproximara al diámetro medio del arco aórtico transverso y al diámetro de la aorta descendente a la altura del diafragma. Se realizó una angiografía posterior para confirmar la adecuada colocación del stent. En los casos de estenosis grave, la dilatación hasta el diámetro objetivo se llevó a cabo en 2 intervenciones por etapas, y la segunda intervención se programó entre 3-6 meses después de la primera.
Porcentajes corporalesDado que la altura varía considerablemente entre niños de la misma edad, se utilizaron valores de percentiles normalizados para los análisis comparativos. Los datos de referencia proceden del estudio KiGGS (Studie zur Gesundheit von Kindern und Jugendlichen in Deutschland) del Instituto Robert Koch, que se utiliza habitualmente en Alemania14. En la primera parte del estudio, la población se dividió en 8 grupos de percentiles según estos valores normalizados (tabla 1).
Resumen de los grupos de percentiles
| Grupo de percentil 1 (PG1) | Altura <3.er percentil |
| Grupo de percentil 2 (PG2) | Altura> 3.er y <10.o percentil |
| Grupo de percentil 3 (PG3) | Altura> 10.o y <25.o percentil |
| Grupo de percentil 4 (PG4) | Altura> 25.o y <50.o percentil |
| Grupo de percentil 5 (PG5) | Altura> 50.o y <75.o percentil |
| Grupo de percentil 6 (PG6) | Altura> 75.o y <90.o percentil |
| Grupo de percentil 7 (PG7) | Altura> 90.o y <97.o percentil |
| Grupo de percentil 8 (PG8) | Altura> 97.o percentil |
Kaiser et al.15 habían demostrado anteriormente una asociación lineal entre el diámetro vascular y el crecimiento corporal, y propusieron una fórmula para predecir el diámetro congénito del istmo aórtico basada en la raíz cuadrada del área de superficie corporal (ASC) medida mediante angiografía por resonancia magnética cardiovascular con contraste. En su modelo (∅Ist:–3,37+16,52·ASC0,5), la fuerte correlación (r=0,90) respalda la hipótesis de que las dimensiones de los vasos varían proporcionalmente en función de los parámetros de crecimiento.
Basándose en este principio, se investigó si existía una relación lineal comparable entre el diámetro del stent implantado y las medidas antropométricas de pacientes a quienes se les había administrado tratamiento endovascular para la CoA. En consecuencia, se realizaron análisis de correlación entre el diámetro del stent y la altura, el peso y el ASC para determinar si se podían derivar modelos de predicción lineal.
Análisis estadísticoEl análisis de los datos se realizó con la versión 22.0 del software SPSS (SPSS Inc, EE. UU.). Las variables continuas se presentan en medianas y rangos intercuartílicos [RIC].
Los cálculos matemáticos se realizaron con la versión 10 de Mathematica (Wolfram Research, EE. UU.) y las representaciones gráficas se generaron con la versión 8 de OriginPro (OriginLab Corporation, EE. UU.).
Las comparaciones entre variables cualitativas en ambos grupos se realizaron mediante la prueba de la χ2. Las comparaciones entre variables continuas se llevaron a cabo mediante la prueba de la t de Student independiente, según procediera. Se realizaron análisis de regresión uni- y multivariante para evaluar las asociaciones entre la altura, el peso corporal, la edad y el diámetro del stent. La significación estadística se definió como p≤0,05.
Se calcularon los coeficientes de correlación de Kendall y de Pearson para evaluar las correlaciones entre el diámetro del stent y la edad, la altura y el peso corporal. Todas las pruebas fueron bilaterales, con una significación estadística fijada en p=0,01.
Consideraciones éticasEl estudio es una investigación retrospectiva y multicéntrica. Los datos se recopilaron y analizaron de conformidad con las recomendaciones internacionalmente aceptadas para la investigación clínica, como la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial.
El comité de ética de la Universidad Técnica de Múnich aprobó el estudio (TUM; número de referencia 2023-553_1-S-SB). Los tutores legales firmaron el consentimiento informado antes de la intervención.
RESULTADOSPacientesComo se muestra en la tabla 2, la cohorte de derivación estuvo compuesta por 155 pacientes (54 mujeres; 35%) tratados con implante percutáneo de stent. Se realizaron 218 cateterismos cardiacos. La mediana del peso corporal fue de 32,2kg [RIC, 13,6-55kg], y la mediana de la altura, de 137cm [RIC, 95-160cm]. La mediana de edad fue de 10,1 años [RIC, = 3,4-14,4 años].
Características de los pacientes
| Características de los pacientes por centro | Berlín n=155 | Múnich n=198 | p (t de Student o χ2) |
|---|---|---|---|
| Mujeres | 54 (35) | 64 (32) | 0,62 |
| Edad (años) | 10,1 [3,4-14,4] | 7,5 [1,3-14,6] | 0,098 |
| Altura (cm) | 137 [95-160] | 126 [77-161] | 0,63 |
| Peso medio (kg) | 32,2 [13,6-55] | 26,0 [9,9-54,0] | 0,23 |
| ASC (Mosteller, m2) | 1,12 | 0,95 | 0,061 |
| Intervención previa en el arco aórtico | 73 | 127 | <0,0001 |
| Diámetro medio del stent | 12 | 12 | 0,896 |
| Coartaciones «complejas»(es decir, arco aórtico interrumpido, complejo de Shone) | 0 | 99 | <0,0001 |
| Tras una operación de Norwood | 0 | 35 | <0,0001 |
ASC: área de superficie corporal.
Los datos expresan n (%), mediana [intervalo intercuartílico] o cifras absolutas.
La cohorte de validación estuvo compuesta por 198 pacientes (64 mujeres; 32%). Se realizaron 323 cateterismos cardiacos. La mediana del peso corporal fue de 26,0kg [RIC, 9,9-54,0kg], y la mediana de la altura, de 126cm [RIC, 77-161cm]. La mediana de edad fue de 7,5 años [RIC, 1,3-14,6 años].
Las cohortes no mostraron diferencias importantes en cuanto a edad, peso o altura (p=0,098, p=0,63 y p=0,23, respectivamente).
Resultado de las intervencionesEn todos los cateterismos, se midieron los gradientes de presión arterial invasiva antes y después del implante del stent o la dilatación. La mediana del gradiente máximo de presión sistólica invasiva antes de la intervención fue de 25mmHg [RIC, 20-35mmHg] en la cohorte de derivación y de 20mmHg [RIC, 14-30mmHg] en la cohorte de validación.
Se registró la intervención con un resultado satisfactorio, definido como un gradiente de presión sistólica residual tras el implante del stent <10mmHg en todos los pacientes. La mediana del gradiente disminuyó considerablemente hasta 0mmHg [RIC, 0-5mmHg] en la cohorte de derivación (p <0,001) y hasta 0mmHg [RIC, 0-4mmHg] en la cohorte de validación (p <0,001).
En la cohorte de derivación, se analizaron 218 intervenciones con catéter, que comprendían 161 implantes primarios de stent (74%) y 57 intervenciones de redilatación de stent implantado anteriormente (26%). En la cohorte de validación, se evaluaron 323 intervenciones con catéter, que comprendían 219 implantes primarios (68%) y 104 redilataciones (32%). Los stents utilizados se enumeran en la tabla 3. El número de dilataciones y el de intervenciones de cada cohorte se describen en la tabla 4.
Datos descriptivos sobre las intervenciones endovasculares y los stents utilizados
| Grupo de pacientes | Berlín | Múnich | |
|---|---|---|---|
| Número total de intervenciones | 218 | 323 | |
| Redilataciones | 57 (26) | 104 (32) | |
| Número total de stents metálicos sin revestimiento | 135 (62) | 186 (58) | |
| Número total de stents con revestimiento | 26 (12) | 33 (10) | |
| Lista de stents utilizados: | |||
| Stent Cheatham-Platinum (CP)-NuMED Inc, EE. UU. | Metálico con revestimiento | 46 (28,6)21 (13,0) | 31 (14,2%)21 (9,6%) |
| IntraStent (incluido Intrastent LD)-ev3 Endovascular, EE. UU. | Mega LDMaxi LD | 35 (21,7)12 (7,5) | 24 (11,0%)25 (11,4%) |
| AndraStent-AndraTec GmbH, Alemania | Metálico con revestimiento | 9 (5,6)1 (0,6) | 11 (5,0%) |
| Jostent-Abbott Vascular (originalmente Jomed), EE. UU./Alemania | 3 (1,9) | ||
| Formula Stent-Cook Medical, EE. UU. | 68 (31,1) | ||
| Coroflex Blue-B. Braun Melsungen AG, Alemania | 2 (1,2) | ||
| Stent con revestimiento Atrium-Atrium Medical Corporation (Getinge), EE. UU. | 1 (0,6) | ||
| Liberte-Boston Scientific, EE. UU. | 1 (0,6) | 1 (0,5) | |
| Stent Growth16-NuMED Inc, EE. UU. | 17 (10,6) | ||
| Palmaz-Cordis (Cardinal Health), EE. UU. | 10 (6,2) | 4 (1,8) | |
| XIENCE-Abbott Vascular, EE. UU. | 1 (0,5) | ||
| BeGraft-Bentley InnoMed GmbH, Alemania | 1 (0,5) | ||
| LifeStream-Bard Peripheral Vascular (BD), EE. UU. | 1 (0,5) | ||
| Osypka Baby Stent-OSYPKA AG, Alemania | 1 (0,5) | ||
| Advanta-Getinge (antes Atrium Medical), EE. UU. | 9 (4,1) | ||
| Optimus (Optimus CV Stent)-AndraTec GmbH, Alemania | 17 (7,8) | ||
| Sin definir | 1 (0,5) | ||
Los datos expresan n (%).
En la cohorte de derivación, el análisis de correlación mostró que la altura era la variable que presentaba una mayor correlación con el diámetro del stent. El coeficiente de correlación de Kendall entre la altura y el diámetro del stent fue τ = 0,737 (p≤0,001), seguido del ASC (fórmula de Mosteller) (τ = 0,734), peso (τ = 0,732) y edad (τ = 0,709). Además, el coeficiente de correlación entre la altura y la edad fue τ = 0,836, y entre el peso y la altura, ττ = 0,865.
Para derivar una fórmula de pronóstico y evaluar la variabilidad dentro de los subgrupos, la cohorte de derivación se dividió en 8 subgrupos según los grupos de percentiles de altura, del PG1 al PG8, y el sexo. El análisis de subgrupos, definido por cada grupo de percentiles, mostró una correlación lineal entre el diámetro del stent y la altura (figura 1).
Se representan gráficamente los diámetros de los stents en función de la altura según los 8 grupos de percentiles (PG1-PG8). Para los varones, se utiliza el color azul, y para las mujeres, el granate. Se realizó un análisis de regresión lineal por cada grupo de percentiles. Se facilitan los coeficientes de regresión (a) y los coeficientes de correlación (r) de los grupos de percentiles correspondientes.
Si se parte de la hipótesis de que el diámetro de stent necesario podría determinarse mediante una fórmula f(x)=a·x+b, se utilizó un análisis de regresión lineal para obtener la correlación lineal entre el diámetro del stent (f(x)) y la altura en cm (x):
f(x)=0,0856·x+1,74 con r=0,877 y p≤0,001 en la cohorte de derivación (figura 2A),
A: cohorte de derivación: 218 cateterismos cardiacos. La línea de regresión f(x)=0,0856·x+1,74 ilustra la correlación lineal significativa entre la altura y el diámetro del stent, r=0,877 y p <0,001. B: cohorte de validación: 323 cateterismos cardiacos. La línea de regresión f(x)=0,0820·x+1,94 ilustra la correlación lineal significativa entre la altura y el diámetro del stent, r=0,897 y p <0,001. C: toda la cohorte del estudio: 541 cateterismos cardiacos. La línea de regresión f(x)=0,0831·x+1,86 ilustra la correlación lineal significativa entre la altura y el diámetro del stent, r=0,889 y p <0,001.
f(x)=0,0820·x+1,94 con r=0,897 y p≤0,001 en la cohorte de validación (figura 2B), y
f(x)=0,0831·x+1,86 con r=0,889 y p≤0,001 en toda la cohorte (figura 2C).
En consonancia con la relación de crecimiento proporcional descrita por Kaiser et al.15, este análisis demostró una correlación lineal significativa entre el diámetro del stent y la altura en ambas cohortes. A continuación, se ajustaron la altura y el sexo en la ecuación f(x)=0,0831·x+1,86 para establecer el diámetro de stent necesario. Los tamaños óptimos de stent en función de la edad se resumen en la tabla 5 y en la figura 3 correspondientes a mujeres y varones.
Resumen de los límites de edad para los campos azules
| Diámetro del stent (mm) | Altura de referencia (cm) | Edad mínima (años) | Edad máxima (años) |
|---|---|---|---|
| 4 | <50,0 | - | 0,1 |
| 6 | 50,0 | 0 | 1,3 |
| 8 | 73,8 | 0,6 | 4,3 |
| 10 | 97,9 | 2,4 | 8,6 |
| 12 | 122,0 | 5,3 | 13,3 |
| 14 | 146,1 | 8,8 | 18,0 |
| 16 | 170,2 | 12,5 | 20,0 |
| 18 | 194,2 | 18,0 | - |
La fórmula f(x)=0,0831·x+1,86 calcula una altura de referencia para cada diámetro de stent. La altura de referencia define el umbral para el uso del siguiente stent disponible con un diámetro mayor, y las edades mínima y máxima correspondientes.
Curvas de stents según la altura corporal de varones (azul) y mujeres (granate). Las áreas sombreadas en verde indican los intervalos de edad correspondientes a los diferentes diámetros de stent. Los valores de referencia se basan en KiGGS (Studie zur Gesundheit von Kindern und Jugendlichen in Deutschland).
Dado que la edad y la altura mostraron unos coeficientes de correlación elevados, se pudieron establecer valores de referencia según la edad para utilizar diámetros de stent predefinidos. Por ejemplo, un niño de 3,5 años con una altura en el percentil 25 necesitaría un stent de 10mm. Sin embargo, un stent de 10mm también sería adecuado para un niño del grupo del percentil 97 con 2,4 años.
Con estos valores de referencia basados en la edad, también es posible calcular el número de cateterismos cardiacos adicionales necesarios para dilatar o volver a implantar un stent en el istmo aórtico hasta la edad adulta, como se ilustra en la figura 3. Por ejemplo, una niña de 5 años en el percentil 50 necesitaría un stent de 10mm. A continuación, se precisaría una dilatación posterior aproximadamente a los 9 años. Dado que la edad mínima para un stent de 14mm comienza a los 9 años, sería viable una dilatación directa a 14mm en lugar de a 12mm. Por tanto, la aplicación de esta fórmula contribuye a reducir el número total de intervenciones.
DISCUSIÓNEl uso de stents en las cardiopatías congénitas se remonta a finales de la década de los ochenta y las primeras experiencias se describieron en adultos. Desde entonces, la aplicación de stents en niños con CoA se ha consolidado como una alternativa viable a los enfoques quirúrgicos tradicionales. La implantación de un stent en la CoA ofrece varias ventajas, entre ellas una estrategia mínimamente invasiva, un menor traumatismo quirúrgico y tiempos de recuperación más cortos. Sin embargo, en la población pediátrica continúa planteando problemas debido al pequeño tamaño de los vasos de acceso y al riesgo asociado de lesión vascular. Sin ninguna duda, estas dificultades se acentúan cuanto menor es el tamaño del paciente. Otra cuestión fundamental es el crecimiento corporal continuo durante la infancia, que requiere intervenciones repetidas en el lugar de la coartación.
Por tanto, la reparación quirúrgica continúa siendo el enfoque estándar en neonatos y niños pequeños. No obstante, la implantación de un stent en el caso de la coartación se ha convertido en una parte integral del arsenal terapéutico, sobre todo en casos de CoA recurrente tras la cirugía o cuando la intervención quirúrgica conlleva un mayor riesgo o posibles complicaciones. Al mismo tiempo, los avances tecnológicos han facilitado la ampliación del uso de stents a los neonatos y a los niños más pequeños, que ofrece una alternativa menos invasiva12,17–19. La decisión de implantar un stent es muy individualizada y depende de factores específicos del paciente, consideraciones anatómicas y comorbilidades asociadas20–22, y debe incorporar la previsión de un tratamiento de por vida.
Los resultados a largo plazo en pacientes pediátricos a quienes se les ha implantado un stent para la CoA son fundamentales para evaluar la durabilidad y eficacia a largo plazo de esta intervención. La falta de datos detallados sobre el número de dilataciones y reimplantes de stent necesarios, estratificados según el momento en que se realizó la intervención inicial, pone de manifiesto la necesidad de continuar investigando en este ámbito.
El desarrollo continuo de nuevos stents es prometedor, pues facilitará la dilatación progresiva desde diámetros neonatales (4-6mm) hasta dimensiones adultas (18-20mm). La introducción de estos stents tan versátiles representa un posible cambio de paradigma en el tratamiento de los pacientes pediátricos con CoA23,24. Cabe destacar que estos stents avanzados pueden eliminar la necesidad de fracturar intencionadamente el stent y de realizar intervenciones de «stent en stent», con lo cual se abordan así las principales limitaciones de las intervenciones actuales, se amplía el espectro terapéutico, y se mejora potencialmente la eficacia general y los resultados a largo plazo en niños con CoA25,26.
Por tanto, es fundamental disponer de un marco de referencia tanto para los cardiólogos responsables del paciente como para la familia, en el cual se especifique el diámetro objetivo al que debe dilatarse un stent implantado y se indique el número de intervenciones cardiacas adicionales que podrían necesitarse. Mediante la fórmula f(x)=0,0831·x+1,86, donde x representa la estatura, es posible estimar el diámetro adecuado del stent basándose en la estatura del paciente. Además, este enfoque permite estimar el número de redilataciones futuras, ya que el crecimiento corporal continuo requiere intervenciones repetidas a lo largo del tiempo, en concreto la dilatación o el reimplante del stent.
Dado que esta fórmula ofrece una estrategia orientada al futuro del tratamiento endovascular de niños pequeños con CoA, tiene una gran importancia clínica, respalda el asesoramiento basado en función de los datos y aborda una necesidad no cubierta en la bibliografía actual.
A pesar del diseño retrospectivo del estudio, el considerable número de pacientes incluidos permitió identificar una clara correlación entre el diámetro necesario del stent en la zona de la coartación y las características del paciente, en concreto la altura (figura 4). Además, la marcada correlación entre el diámetro del stent y la altura, validada en una cohorte independiente, refuerza aún más la solidez e importancia clínica de la fórmula propuesta.
Figura central. En ella se destacan las cohortes de derivación y validación, así como el trabajo analítico posterior. Dada la relación lineal entre el cuerpo y el diámetro del stent, es posible calcular el tamaño óptimo del stent en el momento del implante. Las tablas específicas por sexo ayudan a calcular rápidamente el momento adecuado para futuras intervenciones hasta que el paciente haya completado su crecimiento.
Por último, es importante destacar que la recoartación puede darse por motivos distintos al crecimiento corporal, como la proliferación de la íntima. Esta es una de las muchas razones por las cuales estos pacientes precisan de un seguimiento al menos anual por parte de un cardiólogo, que incluya exploración clínica, medición de la presión arterial y ecocardiografía. La vigilancia de por vida es fundamental tras una intervención de la CoA.
LimitacionesLa principal limitación de este estudio es su diseño retrospectivo. Como consecuencia, no se dispuso de una documentación completa y estandarizada de las complicaciones vasculares de todos los pacientes incluidos. Otra limitación está relacionada con el rápido crecimiento corporal que se produce durante los 2 primeros años de vida. Además, el número relativamente reducido de pacientes con una altura inferior a 90cm, junto con la mediana de edad de 10 años en la cohorte, limita la precisión de la fórmula en este subgrupo.
Otra limitación de este estudio es la posible generalización limitada a otras poblaciones pediátricas. Dado que los patrones de crecimiento corporal de los niños varían según la etnia, la región geográfica y los sistemas sanitarios, estas conclusiones (en particular las relacionadas con el momento y la frecuencia de las redilataciones en relación con la altura) deben interpretarse con prudencia cuando se apliquen a poblaciones con trayectorias de crecimiento diferentes.
Otra limitación de este estudio es que la fórmula derivada se basa en los tamaños de stents empleados en esta cohorte, partiendo del supuesto de que se seleccionó el stent óptimo y se implantó con el diámetro ideal en cada caso. Por tanto, la confirmación de estos hallazgos requerirá estudios prospectivos en cohortes independientes. Estos estudios proporcionarían un marco metodológico más controlado y reforzarían la validez de pronóstico del modelo en el contexto de las intervenciones de CoA en pacientes jóvenes.
Además, las variables relacionadas con el sexo y el género ni se analizaron ni se comunicaron de forma explícita de conformidad con las directrices SAGER; por consiguiente, no se pudieron evaluar las posibles diferencias relacionadas con el sexo y el género, lo que debe considerarse una limitación de este estudio.
CONCLUSIONESEl establecimiento de una relación lineal entre la altura y el diámetro del stent permite calcular tanto el tamaño necesario del stent como el número de cateterismos cardiacos posteriores. Las tablas de referencia específicas para cada sexo permiten a los cardiólogos pediátricos evaluar rápidamente el momento adecuado y el número total de intervenciones futuras hasta que se complete el crecimiento corporal. Este enfoque estructurado da confianza a los pacientes y a sus familias, ya que ofrece un marco claro para el tratamiento de la enfermedad a lo largo del tiempo. En general, el modelo respalda la toma de decisiones clínicas informadas, facilita la planificación de las intervenciones y mejora la comprensión de la trayectoria evolutiva del tratamiento en personas con CoA.
FINANCIACIÓNNinguna.
CONSIDERACIONES ÉTICASEste fue un estudio de investigación retrospectivo y multicéntrico. Los datos se recopilaron y analizaron de conformidad con las recomendaciones internacionalmente aceptadas para la investigación clínica, como la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial. El comité de ética de la Universidad Técnica de Múnich aprobó el estudio (TUM; número de referencia 2023-553_1-S-SB). Los tutores legales firmaron el consentimiento informado antes de la intervención. Las variables relacionadas con el sexo y el género no se analizaron ni se comunicaron de forma explícita de conformidad con las directrices SAGER; por tanto, no se pudieron evaluar las posibles diferencias relacionadas con el sexo y el género, lo que debe considerarse una limitación de este estudio.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALNo se utilizó la inteligencia artificial en la preparación de este artículo.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESTodos los autores contribuyeron de manera considerable en la elaboración de este artículo. A. Amici, G.-L. Bethge-Ng, P. Ewert y P. Bambul-Heck fueron responsables del concepto del estudio, el análisis de los datos y la redacción del original inicial. S. Georgiev, M. von Stumm y A. Eicken contribuyeron a la recopilación de datos, el análisis estadístico y la revisión del original. P. Ewert, F. Berger, S. Georgiev, A. Eicken y P. Bambul-Heck supervisaron el proyecto, aportaron revisiones de carácter crítico y aprobaron la versión final del artículo. Todos los autores han leído y aprobado la versión final para su presentación.
CONFLICTO DE INTERESESA. Amici, G.-L. Bethge-Ng, K. Gendera, A. Eicken, M. von Stumm, P. Ewert y P. Bambul-Heck declaran que no tienen ningún conflicto de intereses. S. Georgiev ejerce como proctor para Gore, Medtronic y Lifetec. F. Berger es asesor de Venus Medtech Europe, Medtronic y Abbott.
INVESTIGADORES PRINCIPALES Y CENTROS PARTICIPANTESLos autores garantizan que los siguientes investigadores son responsables de los datos publicados en este estudio:
Department of Pediatric Cardiology and Congenital Heart Defects, TUM University Hospital, German Heart Center de Múnich, Múnich, Alemania: Andrea Amici y Pinar Bambul Heck.
Department of Internal Medicine and Cardiology, Oberhavel Kliniken, Klinikum Henningsdorf, Henningsdorf, Alemania: Ga-Lem Bethge-Ng.
Department for Congenital and Pediatric Heart Surgery, TUM University Hospital, German Heart Center de Múnich, Múnich, Alemania: Maria von Stumm.
Division for Congenital and Pediatric Heart Surgery, Univesity Hospital Großhadern, Ludwig-Maximilians University, Múnich, Alemania: Maria von Stumm.
Department of Pediatric Cardiology and Congenital Heart Defects, German Heart Centre del Charité, Berlín, Alemania: Ga-Lem Bethge-Ng.
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En los niños, el implante de stents en la CoA ofrece una alternativa menos invasiva a la cirugía, ya que proporciona un rápido alivio de la obstrucción, acorta la estancia hospitalaria y evita la toracotomía, aunque la cirugía continúa siendo la opción preferida en lactantes y niños pequeños.
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En comparación con la reparación quirúrgica, el implante de stents muestra una reducción del gradiente similar a corto y medio plazo, pero requiere de reintervenciones planificadas para adaptarse al crecimiento corporal. En la coartación recurrente tras la cirugía, el implante de stents desempeña un papel fundamental.
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Hasta la fecha, ningún estudio ha analizado de manera sistemática el número previsto de redilataciones necesarias o ha definido un diámetro óptimo del stent durante la infancia.
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Este estudio aborda estas carencias al ofrecer una visión general del número probable de redilataciones necesarias en función de la edad, el sexo y el percentil de altura del paciente.
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Además, aunque la medición directa del arco aórtico y la aorta descendente, así como la evaluación de los gradientes de presión mediante técnicas invasivas, continúan siendo el método de referencia, se propone una estimación basada en la evidencia del diámetro necesario del stent a lo largo del tiempo.
