En los supervivientes de cáncer, la insuficiencia mitral (IM) puede deberse a cardiotoxicidad o coexistir incidentalmente dada la alta prevalencia de ambas afecciones. Se evaluó la eficacia y seguridad de la reparación mitral percutánea de borde a borde (M-TEER) en este contexto.
MétodosEstudio observacional, retrospectivo, multicéntrico, del registro español de M-TEER. Los pacientes con y sin antecedente oncológico se emparejaron 1:1 mediante puntuación de propensión. El objetivo principal incluyó la mortalidad total u hospitalización por insuficiencia cardiaca a medio plazo. Los objetivos secundarios fueron el grado de IM residual y la clase de la New York Heart Association al año.
ResultadosDe 1.237 pacientes (73 ± 11 años, 34% mujeres), 164 (13,3%) presentaban antecedente oncológico. La puntuación de propensión resultó en 163 pares. Los cánceres más frecuentes fueron de mama (20,9%), leucemia/linfoma (19,6%), de próstata (12,9%) y colorrectal (12,3%). La mediana de tiempo entre el cáncer y la M-TEER fue de 7 [RIC, 3-17] años. La IM se atribuyó a cardiotoxicidad en el 38,7% de los casos. El tipo de IM se asoció con localización del cáncer, antraciclinas y radioterapia en hemitórax izquierdo (p < 0,001). Tras un seguimiento de 24 (11-43) meses, el objetivo principal se dio en 80 (49,1%) supervivientes y en 69 (42,3%) controles (HR=1,23; IC95%, 0,89-1,70; p = 0,202). Al año, el grado de IM residual y la clase de la New York Heart Association fueron similares entre los grupos. Entre los supervivientes de cáncer, los predictores adversos fueron: hemopatías malignas, radioterapia mediastínica, diabetes, anemia y EuroSCORE II.
ConclusionesEl antecedente de cáncer no impactó en la mortalidad a medio plazo, las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca, o los resultados funcionales y ecocardiográficos al año tras la M-TEER.
Palabras clave
Abreviaturas
Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son las principales causas de morbimortalidad en los países de renta alta1. Ambos trastornos tienen una relación bidireccional, y factores de riesgo y mecanismos subyacentes comunes2. Los continuos avances en la asistencia médica, que han dado lugar a tasas más altas de supervivencia para ambas afecciones, junto con el envejecimiento de la población, han aumentado la coincidencia entre las enfermedades cardiovasculares y el cáncer3,4. Tradicionalmente, la cardiooncología se ha centrado sobre todo en la disfunción sistólica del ventrículo izquierdo; sin embargo, esta perspectiva se ha ampliado recientemente para incluir otras toxicidades cardiacas, como la enfermedad coronaria, las arritmias y las valvulopatías5–7.
La insuficiencia mitral (IM) es la segunda forma más común de valvulopatía cardiaca en la población general8. Por consiguiente, la IM puede coexistir en las personas que sobreviven tras un diagnóstico de cáncer por una coincidencia fortuita, dada la alta prevalencia de ambos trastornos. Además, los pacientes con un antecedente oncológico tienen un mayor riesgo de presentar una IM degenerativa (IMD) o una IM funcional (IMF) debido a la radioterapia y a la exposición a medicamentos contra el cáncer, respectivamente9,10. Sea cual sea el carácter de la IM, la elección del mejor tratamiento en este contexto suele ser difícil debido a la frecuencia relativa de comorbilidades, fragilidad, mal estado funcional e intervenciones quirúrgicas previas en esos pacientes. La reparación mitral percutánea de borde a borde (M-TEER, por su sigla en inglés) es una alternativa viable y menos invasiva a la cirugía de la IM; su uso en pacientes con un riesgo quirúrgico alto está respaldado por ensayos clínicos aleatorizados, y se recomienda en las guías internacionales más recientes8,11.
En este estudio de ámbito nacional, se evalúan los resultados periintervención, clínicos, ecocardiográficos y funcionales en una cohorte de pacientes con un diagnóstico previo de cáncer a los que se les practicó una M-TEER.
MÉTODOSDiseño y contexto del estudioEl registro español de M-TEER es un registro nacional, multicéntrico, prospectivo, actualmente en curso, de pacientes consecutivos a los que se les practica una M-TEER en España. Cuenta con el apoyo de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología. Se han publicado anteriormente otros estudios de este registro12–14. El objetivo principal del presente trabajo fue evaluar los resultados de la M-TEER en supervivientes de cáncer en comparación con pacientes sin diagnóstico previo de esta enfermedad. Para este análisis, se utilizaron datos de 14 centros que proporcionaron las variables oncológicas individuales de interés. La lista de centros participantes se incluye en el material adicional del artículo. Las intervenciones se llevaron a cabo entre junio de 2012 y febrero de 2022, y el periodo de seguimiento se censuró por la derecha en el momento del último seguimiento o 4 años después de la M-TEER, lo que sucediera antes. Los pacientes con un diagnóstico de cáncer anterior a la M-TEER se emparejaron en una relación 1:1 con aquellos sin antecedentes de cáncer, utilizando un emparejamiento por puntuación de propensión. El comité de ética de investigación clínica de Córdoba (España) aprobó el protocolo (número de referencia 5956), y el estudio se llevó a cabo de acuerdo con las normas institucionales y las directrices de buenas prácticas clínicas. En este trabajo, se han seguido las directrices STROBE (STrengthening the Reporting of OBservational studies in Epidemiology) para la publicación de estudios observacionales15.
ParticipantesEquipos interdisciplinarios locales de cada uno de los centros, formados por cardiólogos clínicos e intervencionistas, especialistas en diagnóstico cardiaco por imagen y cirujanos cardiacos, evaluaron la idoneidad clínica y anatómica para la realización de la M-TEER de acuerdo con las recomendaciones de las guías internacionales8,11. La intervención se llevó a cabo de acuerdo con la práctica local habitual. El tipo de dispositivo, el número de clips, la estrategia de implante y otros aspectos técnicos quedaron al criterio de los operadores. El cardiólogo clínico que supervisaba la asistencia de cada uno de los pacientes decidió la necesidad de tratamiento médico. Se realizó un seguimiento clínico y ecocardiográfico según la práctica local.
Variables y fuentes de datosLa información para la base de datos del registro español de M-TEER se obtuvo mediante formularios de recogida de datos online, estandarizados con la información de cada uno de los casos, y los centros participantes la actualizaron periódicamente. Se extrajeron del sistema, a través de la web, las siguientes categorías de variables: características demográficas, comorbilidades, tratamiento cardiovascular, ecocardiografía, intervención y seguimiento. Además, los investigadores locales recopilaron datos de las variables oncológicas de interés a partir de las historias clínicas electrónicas: diagnóstico de cáncer, fecha del diagnóstico, ubicación de esta enfermedad y tratamientos cardiotóxicos.
Definiciones y criterios de valoraciónEl cáncer se definió como cualquier diagnóstico previo de cáncer antes de la M-TEER, independientemente de su ubicación, estado o estadio. El criterio de valoración principal fue la combinación de la mortalidad por cualquier causa y la hospitalización por insuficiencia cardiaca en el seguimiento a medio plazo. Los criterios de valoración secundarios fueron los resultados ecocardiográficos y el estado funcional tras un año de seguimiento. Los resultados periintervención, incluidos el éxito técnico y el del dispositivo, se definieron según los criterios del Valve Academic Research Consortium (apartado de Definiciones de éxito técnico y éxito del dispositivo del material adicional)16.
Análisis estadísticoLas variables cualitativas se expresan en forma de recuento (porcentaje), y las variables continuas, de media±desviación estándar o mediana [rango intercuartílico], según su distribución. Se utilizó la prueba de χ2 o la prueba exacta de Fisher para comparar las variables cualitativas, y la prueba de t de Student o la prueba de U de Mann-Whitney para las variables continuas, según correspondiera. Se aplicó la prueba de McNemar para analizar los datos emparejados de variables cualitativas. Se usó la prueba de Mann-Kendall para evaluar la tendencia de las intervenciones de M-TEER en los pacientes con un diagnóstico previo de cáncer.
Se realizó un emparejamiento por puntuación de propensión para tener en cuenta los factores de confusión. Se calcularon las puntuaciones de propensión con un modelo de regresión logística multivariable que incluía el diagnóstico de cáncer como variable dependiente y 13 variables explicativas que podían estar asociadas al criterio de valoración principal según los conocimientos previos: edad, sexo, diabetes mellitus, hipertensión, enfermedad coronaria, fibrilación auricular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, filtración glomerular estimada, hemoglobina, EuroSCORE II, clase ≥ III de la New York Heart Association, fracción de eyección del ventrículo izquierdo <40% y etiología de la IM. Se utilizó el método de emparejamiento con el vecino más próximo, sin reemplazo y con un margen de 0,1 para el emparejamiento mediante puntuación de propensión, con una relación 1:1. Se emplearon las diferencias medias estandarizadas antes y después del emparejamiento por puntuación de propensión para evaluar el equilibrio entre los grupos en cuanto a las covariables. Se consideraron suficientes las diferencias medias estandarizadas <0,15.
Se realizaron los análisis de tiempo hasta el acontecimiento con los métodos de Kaplan-Meier y de riesgos proporcionales de Cox. Para el análisis del tiempo transcurrido hasta la hospitalización por insuficiencia cardiaca, se utilizó el modelo de riesgo de subdistribución de Fine-Gray con el fin de tener en cuenta la muerte como riesgo competitivo17. La hipótesis de riesgos proporcionales se evaluó con gráficos y pruebas de residuos de Schoenfeld. Para el modelo multivariable de Cox de predictores, se evaluó la multicolinealidad con el factor de inflación de la variancia. Se realizaron los análisis estadísticos con el programa informático R (versión 4.4.2; R Foundation for Statistical Computing, Austria).
RESULTADOSPoblación del estudioSe incluyó a 1.237 pacientes. A un total de 164 (13,3%) se les había diagnosticado de cáncer antes de la M-TEER. Se observó una tendencia significativa al aumento en la proporción de pacientes con cáncer a lo largo del tiempo (prueba de Mann-Kendall, p=0,048), con una correlación ascendente moderada (τ=0,56) (figura 1). La media de edad era de 73,1±10,5 años, y un 34,1% eran mujeres. Antes de la intervención, los pacientes presentaban síntomas intensos, con un 85,2% en la clase funcional III o superior de la New York Heart Association. Las comorbilidades tanto cardiovasculares como no cardiovasculares eran frecuentes: enfermedad coronaria (49,5%), fibrilación auricular (61,2%), diabetes mellitus (35,3%), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (20,7%) y enfermedad renal crónica (76,4%). La mediana de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo fue de 40 [30-55%], y el 49,7% de los pacientes presentaban una fracción de eyección del ventrículo izquierdo <40%. La mediana de concentración del propéptido natriurético aminoterminal tipo B fue de 2.799 [2.231-3.591] pg/ml. La etiología de la IM era una IMF en el 57,7% de los casos, una IMD en el 27,4% y una IM mixta en el 14,9%.
Figura central. Diseño y resultados principales del estudio. En la figura, se muestran el diseño del estudio, las observaciones clave y los resultados clínicos de los pacientes con un diagnóstico previo de cáncer a los que se les practicó una M-TEER en comparación con los controles. La prevalencia de diagnósticos previos de cáncer en pacientes con una M-TEER fue alta y aumentó con el transcurso del tiempo. La IM estuvo relacionada con una cardiotoxicidad en el 38,7% de los casos. El tipo de IM mostró una asociación con la ubicación del cáncer, y con la exposición a antraciclinas y a la radioterapia torácica del lado izquierdo. Los gráficos de Kaplan-Meier muestran unos resultados a medio plazo comparables en los supervivientes de cáncer y los que no lo son, sin diferencias significativas en cuanto a la mortalidad o las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca. Las mejoras ecocardiográficas y funcionales similares al cabo del año respaldan en mayor medida la seguridad y viabilidad de la M-TEER en esta población. En los supervivientes de cáncer, los factores independientes que predecían un peor resultado fueron los cánceres hematológicos, la radioterapia mediastínica, la diabetes mellitus, la anemia y la puntuación EuroSCORE II. HIC: hospitalización por insuficiencia cardiaca; HR: hazard ratio; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IM: insuficiencia mitral; IMD: insuficiencia mitral degenerativa; IMF: insuficiencia mitral funcional; M-TEER: reparación mitral percutánea de borde a borde; NYHA: New York Heart Association; RT: radioterapia.
Las características iniciales de la cohorte sin emparejamiento y la cohorte con emparejamiento, según el diagnóstico de cáncer, se indican en la tabla 1. Los pacientes con antecedentes de cáncer tenían una edad ligeramente superior, con una mayoría de mujeres, y eran más propensos a presentar hipertensión y anemia. En cambio, eran menos proclives a tener un diagnóstico de enfermedad coronaria o disfunción sistólica del ventrículo izquierdo. Aunque la IMF supuso la etiología más frecuente en ambos grupos, la proporción fue ligeramente inferior en los supervivientes de cáncer.
Características iniciales
| Característica | Cohorte sin emparejamiento | Cohorte con emparejamiento por PS | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| TotalN=1.237 | Supervivientes de cáncern=164 | Controlesn=1.073 | DME | Supervivientes de cáncern=163 | Controlesn=163 | DME | |
| Edad (años) | 73,1±10,5 | 74,3±9,3 | 72,9±10,7 | 0,15 | 74,3±9,3 | 75,3±9,1 | −0,11 |
| Sexo femenino | 422 (34,1) | 63 (38,4) | 359 (33,5) | 0,10 | 62 (38,0) | 64 (39,3) | −0,03 |
| Índice de masa corporal (kg/m2) | 26,9±4,6 | 26,9±5,0 | 26,9±4,5 | −0,01 | 26,9±5,0 | 26,8±4,5 | 0,01 |
| Diabetes mellitus | 437 (35,3) | 59 (36,0) | 378 (35,2) | 0,02 | 59 (36,2) | 53 (32,5) | 0,08 |
| Hipertensión | 881 (71,2) | 125 (76,2) | 756 (70,5) | 0,13 | 124 (76,1) | 128 (78,5) | −0,06 |
| Hipercolesterolemia | 723 (58,4) | 92 (56,1) | 631 (58,8) | −0,05 | 92 (56,4) | 96 (58,9) | −0,05 |
| Tabaquismo | 371 (30,0) | 44 (26,8) | 327 (30,5) | −0,08 | 44 (27,0) | 38 (23,3) | 0,08 |
| Enfermedad coronaria | 612 (49,5) | 69 (42,1) | 543 (50,6) | −0,17 | 69 (42,3) | 68 (41,7) | 0,01 |
| Ictus | 123 (9,9) | 16 (9,8) | 107 (10,0) | −0,01 | 16 (9,8) | 11 (6,7) | 0,11 |
| Enfermedad arterial periférica | 184 (14,9) | 20 (12,2) | 164 (15,3) | −0,09 | 20 (12,3) | 22 (13,5) | −0,04 |
| EPOC | 256 (20,7) | 39 (23,8) | 217 (20,2) | 0,09 | 38 (23,3) | 38 (23,3) | 0,00 |
| Fibrilación auricular | 757 (61,2) | 96 (58,5) | 661 (61,6) | −0,06 | 96 (58,9) | 103 (63,2) | −0,09 |
| FGe (ml/min) | 42,5 [30,8-58,7] | 40,5 [31,0-54,9] | 42,8 [30,8-59,0] | −0,03 | 40,6 [30,9-55,5] | 42,4 [32,4-60,3] | −0,05 |
| FGe <60 ml/min | 945 (76,4) | 129 (78,7) | 816 (76,0) | 0,06 | 128 (78,5) | 121 (74,2) | 0,10 |
| Hemoglobina (g/dl) | 12,2 [10,9-13,6] | 11,9 [10,5-13,5] | 12,3 [11,0-13,6] | −0,03 | 11,9 [10,5-13,5] | 12,3 [10,6-13,6] | −0,02 |
| Anemia | 320 (25,9) | 55 (33,5) | 265 (24,7) | 0,20 | 55 (33,7) | 49 (30,1) | 0,08 |
| EuroSCORE II | 4,5 [2,7-7,2] | 4,1 [2,5-6,8] | 4,6 [2,7-7,2] | −0,18 | 4,2 [2,5-6,8] | 4,3 [2,7-6,8] | −0,01 |
| Clase de la NYHA | −0,01 | 0,05 | |||||
| I | 18 (1,5) | 2 (1,2) | 16 (1,5) | 2 (1,2) | 3 (1,8) | ||
| II | 165 (13,3) | 23 (14,0) | 142 (13,2) | 22 (13,5) | 24 (14,7) | ||
| III | 844 (68,2) | 120 (73,2) | 724 (67,5) | 120 (73,6) | 116 (71,2) | ||
| IV | 210 (17,0) | 19 (11,6) | 191 (17,8) | 19 (11,7) | 20 (12,3) | ||
| FEVI (%) | 40,0 [30,0-55,0] | 40,5 [31,0-56,0] | 39,0 [30,0-55,0] | 0,15 | 40,0 [31,0-56,0] | 42,0 [30,0-55,0] | −0,02 |
| FEVI <40% | 615 (49,7) | 69 (42,1) | 546 (50,9) | −0,18 | 69 (42,3) | 74 (45,4) | −0,06 |
| Etiología de la IM | −0,14 | −0,05 | |||||
| Funcional | 714 (57,7) | 85 (51,8) | 629 (58,6) | 85 (52,1) | 89 (54,6) | ||
| Degenerativa | 339 (27,4) | 51 (31,1) | 288 (26,8) | 50 (30,7) | 56 (34,4) | ||
| Mixta | 184 (14,9) | 28 (17,1) | 156 (14,5) | 28 (17,2) | 18 (11,0) | ||
| NT-proBNP (pg/ml) | 2.799 [2.231-3.591] | 2.805 [2.481-3.181] | 2.799 [2.210-3.629] | −0,01 | 2.805 [2.428-3.183] | 2.799 [1.879-3.698] | 0,06 |
DME: diferencia media estandarizada; EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; FGe: filtración glomerular estimada; IM: insuficiencia mitral; NT-proBNP: fracción aminoterminal del propéptido natriurético cerebral tipo B; NYHA: New York Heart Association; PS: índice de propensión.
Salvo que se indique lo contrario, los datos expresan n (%) o mediana [rango intercuartílico].
El emparejamiento por puntuación de propensión produjo 163 pares con un equilibrio aceptable de las características iniciales, de manera que todas las diferencias medias estandarizadas eran <0,15.
Características del cáncerEn los 163 supervivientes oncológicos emparejados, la mediana del tiempo transcurrido desde el diagnóstico de la enfermedad hasta la M-TEER fue de 7 [3-17] años y los tipos de cáncer más comunes fueron los siguientes: mama (20,9%), leucemia/linfoma (19,6%), próstata (12,9%), colorrectal (12,3%) y pulmón (6,1%). En la tabla S1, se muestra información más detallada de las características oncológicas. El tipo de tumor mostró una asociación con la etiología de la IM (p < 0,001, figura 2). Los pacientes con linfoma/leucemia eran los más propensos a presentar una IMF, mientras que aquellos con cáncer de pulmón eran los que tenían IMD con mayor frecuencia.
Etiología de la insuficiencia mitral según la ubicación del cáncer. La ubicación del cáncer mostró una asociación con la etiología de la IM. La IMF fue especialmente frecuente en los pacientes con L/L, mientras que la IMD fue la etiología más habitual en los supervivientes de cáncer de pulmón. CR: colorrectal; IM: insuficiencia mitral; IMD: insuficiencia mitral degenerativa; IMF: insuficiencia mitral funcional; IMM: insuficiencia mitral mixta; L/L: leucemia o linfoma.
Se dispuso de datos sobre el tratamiento oncológico de 155 de los 163 supervivientes de cáncer (95,1%). En la tabla 2, se resume la exposición a la radioterapia torácica y la quimioterapia, incluidos los productos relacionados con una disfunción cardiaca asociada al tratamiento del cáncer. La IM se atribuyó a los efectos cardiotóxicos de los tratamientos contra el cáncer en 60 pacientes (38,7%). La exposición a antraciclinas mostró una asociación significativa con la IMF, mientras que la radioterapia torácica del lado izquierdo estaba relacionada con la IMD (en ambos casos, p < 0,001). Por el contrario, el tratamiento dirigido contra HER2 no mostró ninguna relación significativa con el tipo de IM (p=0,427).
Tratamientos oncológicos y tipo de IM
| Tratamiento | TotalN=155* | IMFn=80 | IMDn=48 | IMMn=27 | p |
|---|---|---|---|---|---|
| Quimioterapia(cualquier fármaco) | 74 (47,7) | 43 (53,8) | 20 (41,7) | 11 (40,7) | 0,301 |
| Antraciclinas | 47 (30,3) | 35 (43,8) | 5 (10,4) | 7 (25,9) | <0,001 |
| Anti-HER2 | 13 (8,4) | 8 (10,0) | 2 (4,2) | 3 (11,1) | 0,427 |
| Radioterapia torácica(cualquier localización) | 53 (34,2) | 26 (32,5) | 19 (39,6) | 8 (29,6) | 0,615 |
| Lado izquierdo | 24 (15,5) | 5 (6,3) | 17 (35,4) | 2 (7,4) | <0,001 |
| Mediastínica | 9 (5,8) | 6 (7,5) | 1 (2,1) | 2 (7,4) | 0,432 |
IM: insuficiencia mitral; IMD: insuficiencia mitral degenerativa; IMF: insuficiencia mitral funcional; IMM: insuficiencia mitral mixta.
Los datos expresan n (%).
Las tasas de éxito técnico fueron altas y similares en ambos grupos (cáncer frente a control: el 96,9 frente al 97,5%; p=0,999). El éxito del dispositivo también fue comparable en ambos grupos (el 88,3 frente al 90,2%; p=0,591). No se observaron diferencias en otras características del procedimiento, como la duración o el número de intervenciones que requirieron > 1 clip. La incidencia de complicaciones mayores fue baja y similar en ambos grupos. La duración de la hospitalización y la mortalidad también fueron semejantes (tabla 3). No se observaron diferencias significativas en cuanto al éxito técnico y el éxito del dispositivo al explorar las comparaciones de los grupos en los 3 estratos de etiología de la IM (tabla S2).
Resultados periintervención
| Variable | Supervivientes de cáncern=163 | Controlesn=163 | p |
|---|---|---|---|
| Éxito técnico | 158 (96,9) | 159 (97,5) | >0,999 |
| Éxito del dispositivo | 144 (88,3) | 147 (90,2) | 0,591 |
| Tiempo de dispositivo (min) | 73 [45-94] | 60 [40-85] | 0,246 |
| Tiempo de intervención (min) | 141 [110-180] | 130 [105-160] | 0,171 |
| Más de 1 clip | 61 (37,4) | 68 (41,7) | 0,428 |
| IM ≥ III tras la intervención | 10 (6,1) | 7 (4,3) | 0,455 |
| GVM medio tras la intervención (mmHg) | 3 [2-4] | 3 [2-4] | 0,148 |
| GVM medio tras la intervención ≥ 5 mmHg | 23 (14,1) | 14 (8,6) | 0,116 |
| Desprendimiento de clip | 6 (3,7) | 2 (1,2) | 0,283 |
| Cirugía vascular | 1 (0,6) | 0 (0,0) | >0,999 |
| Hemorragia BARC ≥ 3a | 7 (4,3) | 2 (1,2) | 0,174 |
| Muerte intrahospitalaria | 2 (1,2) | 2 (1,2) | >0,999 |
| Duración de la hospitalización (días) | 5 (3-7) | 4 (3-6) | 0,285 |
BARC: Bleeding Academic Research Consortium; GVM: gradiente valvular mitral; IM: insuficiencia mitral.
Los datos expresan n (%) o mediana [rango intercuartílico].
Las estimaciones de Kaplan-Meier de la incidencia a 30 días de mortalidad por cualquier causa u hospitalización por insuficiencia cardiaca fueron del 3,7% en los supervivientes de cáncer y del 4,3% en el grupo control (p=0,783). La incidencia a 30 días de la mortalidad por cualquier causa fue del 1,2% en los supervivientes de cáncer frente al 2,5% en los controles (p=0,417). Con el análisis de riesgos competitivos de Fine-Gray, la incidencia a 30 días de la hospitalización por insuficiencia cardiaca fue del 1,2% en los supervivientes de cáncer y del 2,5% en los controles (p=0,704).
Resultados clínicosLa mediana global del seguimiento de la cohorte con emparejamiento fue de 24 [11-43] meses. En la tabla 4, se muestran las tasas de incidencia acumulada estimadas con el método de Kaplan-Meier para el criterio de valoración principal de mortalidad por cualquier causa u hospitalización por insuficiencia cardiaca a los 1, 2, 3 y 4 años. El criterio de valoración compuesto principal se dio en 149 pacientes (45,7%): 80 (49,1%) supervivientes de cáncer y 69 (42,3%) controles (hazard ratio [HR] = 1,23; intervalo de confianza del 95% [IC95%], 0,89-1,70; p=0,202) (figura 1). La estimación fue coherente en un análisis de sensibilidad del que se excluyó a 4 pacientes con antecedentes de cáncer de piel distinto del melanoma (HR = 1,26; IC95%, 0,91-1,74; p=0,158). Aunque el criterio de valoración principal se dio con mayor frecuencia en los pacientes con IMF que en los que tenían una IMD o una IM mixta (HR = 1,43; IC95%, 1,03-2,00; p=0,036), no hubo una interacción significativa entre la etiología de la IM y el grupo de cáncer en comparación con el grupo control (p para la interacción=0,516) (figura S1). En la figura S2, se muestra la evaluación del supuesto de riesgos proporcionales para el modelo de Cox del criterio de valoración principal.
Tasas de incidencia acumulada para el criterio de valoración principal
| Seguimiento (años) | TotalN=328 | Supervivientes de cáncern=163 | Controlesn=163 | p |
|---|---|---|---|---|
| 1 | 26,2 (21,2-30,9) | 29,3 (21,8-36,0) | 23,1(16,2-29,5) | 0,364 |
| 2 | 42,3 (36,1-47,8) | 46,9 (38,0-54,6) | 37,4 (28,6-45,0) | 0,358 |
| 3 | 53,5 (46,5-59,5) | 56,9 (46,9-65,0) | 49,8 (39,6-58,4) | 0,622 |
| 4 | 58,9 (51,4-65,2) | 59,9 (49,5-68,1) | 57,5 (46,2-66,5) | 0,889 |
La incidencia acumulada se presenta en forma de porcentaje e intervalos de confianza del 95%.
No se observaron diferencias significativas entre los supervivientes de cáncer y los controles en cuanto a los componentes individuales del criterio de valoración principal. Se produjeron un total de 101 (31,0%) muertes por cualquier causa, 56 (34,4%) en el grupo de supervivientes de cáncer y 45 (27,6%) en el grupo control (HR = 1,27; IC95%, 0,86-1,88; p=0,237) (figura 3A). Además, 100 (30,1%) pacientes presentaron al menos 1 episodio de hospitalización por insuficiencia cardiaca, incluidos 54 (33,1%) del grupo de supervivientes de cáncer y 46 (28,2%) del grupo control. El valor de la hazard ratio de subdistribución (HRs) para la hospitalización por insuficiencia cardiaca, teniendo en cuenta la muerte como riesgo competitivo, fue de 1,22 (IC95%, 0,82-1,80; p=0,320) (figura 3B).
Curvas de incidencia acumulada para los componentes del criterio de valoración principal. A: Curva de Kaplan-Meier para la mortalidad por cualquier causa. B: Curva de incidencia acumulada de Fine-Gray para la hospitalización por insuficiencia cardiaca, teniendo en cuenta la muerte como riesgo competitivo. HIC: hospitalización por insuficiencia cardiaca.
En los supervivientes de cáncer con una IM relacionada con el tratamiento oncológico, los riesgos fueron comparables a los de los supervivientes de cáncer para el criterio de valoración principal combinado (HR = 1,05; IC95%, 0,66-1,68; p=0,824) y para sus componentes: mortalidad por cualquier causa (HR = 1,21; IC95%, 0,70-2,08; p=0,498) y hospitalización por insuficiencia cardiaca (HRs = 1,10; IC95%, 0,63-1,92; p=0,750).
Factores predictivos de los resultados clínicos en los supervivientes de cáncerSe evaluaron los factores predictivos de resultados adversos en la cohorte de cáncer con modelos de riesgos proporcionales de Cox uni- y multivariables (figura 4, figura S3). En el análisis multivariable, la diabetes mellitus, la anemia, la puntuación EuroSCORE II, los cánceres hematológicos y la radioterapia mediastínica fueron factores predictivos independientes de un mayor riesgo de que se produjera el criterio de valoración combinado de mortalidad por cualquier causa u hospitalización por insuficiencia cardiaca. Todos los valores del factor de inflación de la variancia estaban próximos a 1, lo que indica que no existe una colinealidad relevante (tabla S3). Para explorar con mayor detalle si la asociación entre los cánceres hematológicos y un peor resultado se debía a la exposición a antraciclinas, se ajustó un modelo de Cox que incluía el término de interacción entre estas variables. Los resultados fueron similares en los subgrupos de supervivientes con cánceres hematológicos según la exposición a antraciclinas (p para la interacción=0,169). No se observaron diferencias significativas de la puntuación EuroSCORE II entre los pacientes con cánceres hematológicos y los que presentaban tumores sólidos (3,6 [2,4-6,2] frente a 4,1 [2,4-7,1]; p=0,531). Los pacientes tratados con antraciclinas presentaron valores ligeramente inferiores de la puntuación EuroSCORE II en comparación con lo observado en aquellos que no recibieron antraciclinas (3,3 [RIC, 2,0-5,8] frente a 4,1 [RIC, 2,6-7,3]; p=0,043]). Sin embargo, no hubo interacción entre la exposición a antraciclinas y la puntuación EuroSCORE II por lo que respecta al criterio de valoración principal (p para la interacción=0,164).
Gráfico de bosque de los factores predictivos de la mortalidad por cualquier causa u hospitalización por insuficiencia cardiaca en la cohorte de pacientes con cáncer. Regresión de Cox univariable (izquierda) y regresión de Cox multivariable (derecha). El modelo multivariable inicial incluyó las variables con un valor de p <0,15 en los modelos univariables. DM: diabetes mellitus; EAP: enfermedad arterial periférica; EC: enfermedad coronaria; EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica; FA: fibrilación auricular; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; FGe: filtración glomerular estimada; HCL: hipercolesterolemia; HR: hazard ratio; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IM: insuficiencia mitral; NYHA: New York Heart Association; RT: radioterapia.
De los 238 pacientes vivos, a los que se les hizo un seguimiento clínico al año, se dispuso de datos ecocardiográficos y del estado funcional de 224 (94%) y 236 (99%) casos, respectivamente. Al cabo del año, el 85,8% de los pacientes del grupo de supervivientes de cáncer presentaban una IM de grado II o inferior, en comparación con el 86,5% de aquellos del grupo control (p= 0,889) (figura 5A). Por lo que respecta al estado funcional, el 80,0% de los pacientes del grupo de supervivientes de cáncer y el 80,2% del grupo control se encontraban en la clase funcional I o II de la New York Heart Association (p= 0,974) (figura 5B). La mejora en el grado de la IM y en la clase funcional de la New York Heart Association en comparación con el valor inicial fue estadísticamente significativa tanto para el grupo con cáncer como para el grupo control (p <0,001).
Insuficiencia mitral y resultados funcionales al cabo del año. Cambios en (A) el grado de insuficiencia mitral y (B) la clase funcional de la New York Heart Association. En comparación con el valor inicial, tanto la insuficiencia mitral como la clase de la New York Heart Association mejoraron significativamente (p <0,001). El grado de insuficiencia mitral y la clase de la New York Heart Association al cabo del año fueron comparables en ambos grupos.
En esta cohorte multicéntrica de pacientes tratados con una M-TEER en España, los principales resultados fueron los siguientes: a) la proporción de pacientes con un diagnóstico previo de cáncer fue notable y aumentó con el paso del tiempo; b) la etiología de la IM mostró una asociación con la ubicación del tumor y con las pautas de tratamiento cardiotóxico, aunque en la mayoría de los pacientes no fue directamente atribuible a los tratamientos relacionados con el cáncer; c) los antecedentes de cáncer no se asociaron a un peor resultado clínico en comparación con los controles emparejados, aunque los pacientes con cánceres hematológicos presentaron un pronóstico menos favorable, y d) un diagnóstico previo de cáncer no influyó en el estado ecocardiográfico ni funcional al año de seguimiento.
Desde la aprobación regulatoria de la M-TEER hace más de una década, su adopción en la práctica clínica se ha expandido notablemente. En paralelo con ello, también ha aumentado la carga de comorbilidades en los pacientes a los que se les practica esta intervención18,19. En el presente estudio, el 13,3% de los pacientes a los que se les practicó una M-TEER tenían antecedentes de cáncer, prevalencia que concuerda con lo indicado por análisis previos: entre el 3,4 y el 22,5%20–26. Además, se observó una tendencia al aumento de la proporción de intervenciones de M-TEER realizadas en pacientes con antecedentes de cáncer, lo que concuerda con los resultados presentados por Guha et al.22. Dada esta tendencia al alza y la falta de datos de referencia procedentes de ensayos controlados y aleatorizados sobre la M-TEER para este subgrupo de pacientes, las conclusiones de este estudio pueden ayudar a orientar una toma de decisiones compartida en la práctica habitual, especialmente cuando la relación riesgo-beneficio de la intervención sigue sin estar clara27,28.
Los resultados proporcionan una mejor perspectiva sobre la caracterización de la IM en los pacientes con antecedentes de cáncer, un aspecto que no se ha explorado lo suficiente, probablemente debido a la naturaleza administrativa de las bases de datos o al diseño unicéntrico de las investigaciones anteriores. De entre ellas, solo 3 estudios unicéntricos han detallado la etiología de la IM. La IMF fue la más frecuente en 2 de ellos, lo cual concuerda con las observaciones del presente estudio24–26. Hasta donde se sabe, este es el primer estudio que describe una asociación entre el tipo de cáncer, las combinaciones de tratamientos y la modalidad de IM. Se observa que la IMF estaba presente en el 75% de los pacientes con leucemia/linfoma, mientras que la IMD se dio en el 60% de los supervivientes de cáncer de pulmón. Es posible que estas asociaciones sean atribuibles a la alta prevalencia de la exposición a antraciclinas y a la radioterapia torácica del lado izquierdo, respectivamente, que se relacionaron con la IMF y la IMD, respectivamente.
Una de las cuestiones clínicas clave a la hora de evaluar la IM en supervivientes de cáncer es si su etiología está relacionada con los tratamientos oncológicos de manera directa (por ejemplo, la IMD tras la radioterapia torácica del lado izquierdo o mediastínica) o indirecta (por ejemplo, la IMF en el contexto de la disfunción cardiaca asociada al tratamiento con antraciclinas o anti-HER2), o si simplemente refleja una coexistencia incidental debido a la alta prevalencia de ambos trastornos, especialmente en los supervivientes de neoplasias malignas extratorácicas no expuestos a tratamientos sistémicos (por ejemplo, cáncer colorrectal o cáncer de próstata localizado). En la presente cohorte, aproximadamente un tercio de los pacientes presentaban una IM que parecía estar relacionada con un tratamiento oncológico previo, mientras que, en la mayoría, la coexistencia de cáncer e IM no tenía una relación causal clara9,10,29–32. Una segunda cuestión es si la consideración de la posible conveniencia de una M-TEER debe depender o no de la etiología cardiotóxica de la IM. No se observan diferencias pronósticas significativas entre ambos subgrupos, lo que sugiere que la M-TEER puede ser una opción terapéutica adecuada para los supervivientes de cáncer, independientemente de la etiología de la IM. Sin embargo, las decisiones deben ser individualizadas, teniendo en cuenta las características de la IM y el perfil clínico general de cada uno de los pacientes.
Los supervivientes de cáncer tienen un mayor riesgo de fragilidad, mal estado funcional y otros trastornos que pueden hacer decantar la toma de decisiones compartida sobre el tratamiento de la IM hacia un enfoque no intervencionista33. A pesar de estos motivos de preocupación, los estudios previos indican de manera uniforme que la M-TEER es una alternativa viable y segura en estos pacientes, con resultados periintervención y tasas de mortalidad a los 30 días comparables a los obtenidos en los casos no oncológicos20–24. Tan solo un estudio unicéntrico ha sugerido una tendencia al aumento de la mortalidad en comparación con los controles26. Sin embargo, esta observación debe interpretarse con precaución debido al pequeño tamaño de la muestra y a la posible confusión residual, ya que los supervivientes de cáncer incluidos tenían puntuaciones de EuroSCORE II más altas que las de los controles (14,0±11,4 frente a 10,0±6,7; p=0,01). Los resultados del presente estudio son coherentes con el consenso predominante de que los pacientes con antecedentes de cáncer no presentan un riesgo superior de mortalidad a los 30 días en comparación con aquellos sin antecedente oncológico20–24.
Por lo que respecta a los resultados clínicos a largo plazo, la literatura médica previa no es concluyente. Por un lado, Khan et al.23, con las historias clínicas electrónicas de TriNetX Platform, y Kalkan et al.24, en un estudio unicéntrico de 143 pacientes con antecedentes de cáncer, no observaron diferencias en la mortalidad por cualquier causa al cabo del año, en comparación con los controles. En cambio, en estudios unicéntricos más pequeños se ha descrito un aumento de la mortalidad al año en los supervivientes de cáncer25,26. El presente estudio multicéntrico parece inclinar la balanza hacia la primera opción, ya que no muestra diferencias significativas en la mortalidad ni en las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca al cabo del año. Es importante destacar que el impacto neutro de un diagnóstico previo de cáncer en los criterios de valoración clínicos se vio respaldado por los criterios de valoración secundarios, que mostraron mejoras comparables en cuanto a la clase funcional y el grado de IM residual en ambos grupos. Sin embargo, los resultados deben interpretarse con precaución, ya que se basan en una cohorte seleccionada de supervivientes de cáncer procedentes de la práctica clínica habitual, caracterizada por una mediana de tiempo prolongada desde el diagnóstico del cáncer, una proporción considerable de pacientes sin exposición a antraciclinas ni a radioterapia torácica, y una media de la puntuación EuroSCORE II más baja en comparación con otras series. Además, el análisis multivariable identificó subgrupos con un pronóstico menos favorable. Concretamente, los supervivientes de cánceres hematológicos mostraron un riesgo 2 veces superior de presentar el criterio de valoración principal (HR ajustada = 2,02; IC95%, 1,15-3,55; p=0,015), lo cual es coherente con los resultados del registro CARDIOTOX, en el que estas neoplasias malignas se asociaron a peores resultados relacionados con la disfunción cardiaca inducida por el tratamiento contra el cáncer debido a las altas dosis acumuladas de antraciclinas34. Aunque en el presente estudio la asociación fue independiente de la exposición a antraciclinas, es importante señalar que la mayoría de estos pacientes recibieron antraciclinas y que no se disponía de datos sobre la dosis acumulada, lo que puede haber limitado la capacidad para detectar una relación entre dosis y respuesta. Por último, los pacientes con cánceres hematológicos no presentaron puntuaciones de EuroSCORE II más elevadas que las de aquellos con tumores sólidos. Además, los pacientes tratados con antraciclinas presentaron puntuaciones de EuroSCORE II ligeramente inferiores, y no se observó ninguna interacción significativa entre la puntuación EuroSCORE II y la exposición a antraciclinas. Estos resultados sugieren que el aumento del riesgo observado en los cánceres hematológicos (y la ausencia de repercusión pronóstica de la exposición a antraciclinas) no pueden explicarse por diferencias en el riesgo quirúrgico inicial.
Limitaciones del estudioLa heterogeneidad en la definición del cáncer (tipo, estadio, estado, tiempo transcurrido tras el diagnóstico y tratamientos) puede haber sido una fuente de variabilidad, lo que reduciría la precisión de las estimaciones. Dado que el tamaño de la muestra fue limitado, no se pudo realizar análisis de subgrupos según las características del cáncer, ni combinar los detalles del tratamiento y la ubicación del tumor con el mecanismo de la IM en un único análisis. La ausencia de datos sobre la dosis acumulada de antraciclina impidió evaluar las relaciones entre dosis y respuesta, y puede haber enmascarado las asociaciones con el pronóstico. El periodo de inclusión prolongado puede limitar la generalizabilidad de los resultados a la práctica clínica contemporánea.
CONCLUSIONESEn este estudio multicéntrico de ámbito nacional en pacientes con una M-TEER, un diagnóstico previo de cáncer no tuvo una repercusión negativa en la mortalidad por cualquier causa ni en las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca en el seguimiento a medio plazo. Además, las evaluaciones ecocardiográficas y funcionales al cabo del año fueron comparables a las de los pacientes sin antecedentes de cáncer. Sin embargo, ciertos subgrupos, en particular los supervivientes de cánceres hematológicos y los que tenían un mayor riesgo quirúrgico en la situación inicial, tuvieron un pronóstico menos favorable.
FINANCIACIÓNR. González-Manzanares recibió contratos de investigación (CM22/00259, JR24/00064) y una beca de movilidad internacional (MV24/00106) del Instituto de Salud Carlos III (Madrid, España). Financiación de los gastos de acceso libre (open access): Universidad de Córdoba/CBUA.
CONSIDERACIONES ÉTICASEl estudio se llevó a cabo de conformidad con la Declaración de Helsinki y lo aprobó el comité de ética de Córdoba (España) (código 5956). Dado el diseño observacional basado en datos anonimizados recopilados de forma sistemática, se eximió al estudio del requisito de consentimiento informado por escrito. Por lo que respecta al posible sesgo de sexo/género, se siguieron las recomendaciones SAGER siempre que fue posible: se registró el sexo, se incluyó en las características iniciales y en los modelos de puntuación de propensión; no se realizaron análisis estratificados por sexo debido al tamaño limitado de la muestra. En este trabajo, se han seguido las directrices STROBE (STrengthening the Reporting of OBservational studies in Epidemiology) para la publicación de estudios observacionales15.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALLos autores prepararon este trabajo sin utilizar inteligencia artificial.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESR. González-Manzanares: base conceptual, metodología, análisis formal, visualización, redacción-versión inicial, redacción-revisión y corrección. S. Ojeda: base conceptual, investigación, supervisión, administración del proyecto, redacción-revisión y corrección. D. Mesa: base conceptual, investigación, supervisión, administración del proyecto, redacción-revisión y corrección. M. Pan: base conceptual, investigación, supervisión, administración del proyecto, redacción-revisión y corrección. Todos los demás autores contribuyeron al proceso de investigación, realizaron una revisión y aportaron comentarios conceptuales. Todos los autores han aprobado la versión final del manuscrito.
CONFLICTO DE INTERESESS. Ojeda ha recibido honorarios por consultoría de Abbott y por conferencias de Edwards Lifesciences. F. Carrasco-Chinchilla ha recibido honorarios por mentoría de Abbott y Edwards Lifesciences para las técnicas de imagen en la intervención de M-TEER. L. Nombela-Franco ha recibido honorarios por mentoría de Abbott y Edwards Lifesciences. R. Estévez-Loureiro ha recibido pagos por consultoría y conferencias de Abbott, Edwards Lifesciences, Boston Scientific, Venus Medtech, Jenscare y Valgen. M. del Trigo ha recibido honorarios por mentoría de Abbott para intervenciones de M-TEER, y pagos por conferencias de Abbott y Edwards Lifesciences. X. Freixa ha recibido honorarios por mentoría y consultoría de Abbott y Edwards Lifesciences. I. Cruz-González ha recibido honorarios por mentoría y consultoría de Abbott, y honorarios por consultoría de Edwards Lifesciences. C. Garrote-Coloma ha recibido honorarios por mentoría de Abbott para intervenciones de M-TEER. P. Jiménez Quevedo ha recibido honorarios por mentoría de Abbott para intervenciones de M-TEER. V. Moñivas ha recibido honorarios por mentoría de Abbott para intervenciones de M-TEER, y pagos por conferencias de Abbott y Edwards Lifesciences. A. Ruberti ha recibido una subvención de formación de Edwards Lifesciences. M. Pan ha recibido honorarios por conferencias de Abbott y Edwards Lifesciences. El resto de los autores no tienen ninguna relación que declarar. J. Sanchis es editor jefe de Revista Española de Cardiología y P. Avanzas es editor asociado de Revista Española de Cardiología; se ha seguido el procedimiento editorial establecido en la revista para garantizar la gestión imparcial del manuscrito.
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Los pacientes con antecedentes de cáncer pueden presentar una IM atribuible a la cardiotoxicidad relacionada con el tratamiento, o puede ocurrir que la IM simplemente coexista como una coincidencia incidental, dada la alta prevalencia de ambos trastornos. En estudios previos, se ha informado sobre los resultados a corto plazo tras la M-TEER en esta población, que han sido poco uniformes. La evidencia que relaciona el tipo de cáncer y la exposición al tratamiento con el mecanismo de la IM es limitada, y los resultados clínicos a medio plazo siguen sin estar claramente definidos.
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En este estudio multicéntrico, la mayoría de los supervivientes de cáncer a los que se les practicó una M-TEER presentaban una IM no atribuible a tratamientos oncológicos previos. Los resultados a medio plazo, incluida la mortalidad por cualquier causa y la hospitalización por insuficiencia cardiaca, fueron comparables con los de los pacientes sin antecedentes de cáncer. En los supervivientes de cáncer, los factores asociados a un peor resultado fueron los cánceres hematológicos, la diabetes mellitus, la anemia, la radioterapia mediastínica y una puntuación EuroSCORE II más alta.
Los autores garantizan que los siguientes investigadores son responsables de los datos publicados en este estudio:
Manuel Pan. Hospital Universitario Reina Sofía, Córdoba, España
Fernando Carrasco-Chinchilla. Hospital Universitario Virgen de la Victoria, Málaga, España
Tomas Benito-González. Complejo Asistencial Universitario de León, León, España
Isaac Pascual. Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), Oviedo, Asturias, España
Luis Nombela-Franco. Hospital Clínico San Carlos, Madrid, España
Ana M. Serrador Frutos. Hospital Clínico Universitario de Valladolid, Valladolid, España
Rodrigo Estévez-Loureiro. Hospital Álvaro Cunqueiro, Vigo, Pontevedra, España
María del Trigo. Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España
Xavier Freixa. Hospital Clínic de Barcelona, Barcelona, España
Leire Andraka. Hospital Universitario Basurto, Bilbao, Vizcaya, España
José L. Díez-Gil. Hospital Universitario y Politécnico La Fe, Valencia, España
Ignacio Cruz-González. Hospital Universitario de Salamanca, Salamanca, España
Xavier Carrillo. Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, Badalona, Barcelona, España
Juan Sanchis. Hospital Clínico Universitario, Valencia, España
