En pleno siglo XXI, el griego sigue siendo la lengua más importante para la formación de tecnicismos médicos. Eso explica que, por ser el griego una lengua muy dada a la formación de palabras compuestas, en medicina estemos muy habituados a emplear tecnicismos médicos compuestos por fusión o aglutinación de formantes. A menudo, tales formantes griegos solamente los usamos en esos tecnicismos compuestos, pero no como voces aisladas o independientes.
Decimos, por ejemplo, artralgia, cefalalgia y lumbalgia, pero no *algia articular*, *algia de cabeza* ni *algia lumbar*, sino dolor articular, dolor de cabeza y dolor lumbar, respectivamente. Decimos adipocito, leucocito y osteocito, pero no *cito del tejido adiposo*, *cito blanco* ni *cito óseo*, sino célula del tejido adiposo, glóbulo blanco y célula ósea. Decimos apendicectomía, gastrectomía y mastectomía, pero no *ectomía del apéndice*, *ectomía gástrica* ni *ectomía mamaria*, sino extirpación del apéndice, extirpación gástrica y extirpación mamaria. Decimos acromegalia, cardiomegalia y esplenomegalia, pero no *megalia de las partes acras*, *megalia de las cavidades cardíacas* ni *megalia del bazo*, sino aumento de tamaño de las partes acras, hipertrofia o hiperplasia de las cavidades cardíacas y aumento de tamaño del bazo. Decimos calciuria, glucosuria y piuria, en fin, pero no *uria de calcio*, *uria de glucosa* ni *uria de pus*, sino concentración urinaria de calcio, concentración urinaria de glucosa y presencia de pus en la orina.
Abundan en el registro especializado los helenismos compuestos con el formante de origen griego -terapia: actinoterapia, balneoterapia, braquiterapia, crioterapia, dietoterapia, ergoterapia, fangoterapia, helioterapia, hemoterapia, hormonoterapia, insulinoterapia, kinesiterapia, monoterapia, oxigenoterapia, politerapia, quimioterapia y muchos más. Pero en español, tradicionalmente, no solíamos emplear dicho formante de manera aislada; decíamos, por ejemplo, auroterapia o crisoterapia, pero tratamiento con sales de oro (a diferencia del inglés, donde gold therapy es la forma habitual desde antiguo). ¿Sabían que la Real Academia Española (RAE) no admitió el uso de ‘terapia’ como sinónimo de tratamiento hasta una fecha tan reciente como 1992? En esa época, sí, los médicos de habla hispana ya habíamos cedido a la presión del inglés.
En inglés, en efecto, el uso de therapy como vocablo suelto para expresar tratamiento es sumamente frecuente desde antiguo y en todos los registros de la lengua: Occurrence of side effects resulted in discontinuation of therapy (La aparición de efectos secundarios obligó a interrumpir el tratamiento); The standard therapy is an injection of insulin (El tratamiento habitual es una inyección de insulina).
Los ejemplos son incontables: ablation therapy (tratamiento ablativo, técnica ablativa), anticoagulant therapy (tratamiento anticoagulante), antithyroid therapy (tratamiento antitiroideo), aroma therapy (aromatoterapia o aromaterapia), asthma therapy (tratamiento antiasmático), cancer therapy (tratamiento del cáncer, tratamiento antineoplásico), causal therapy (tratamiento causal, tratamiento etiológico), cold therapy (crioterapia), digitalis therapy (tratamiento digitálico), first-line therapy (tratamiento de primera línea), light therapy (fototerapia), lithium therapy (tratamiento con litio), oxygen therapy (oxigenoterapia), physical therapy (fisioterapia), play therapy (ludoterapia), solar therapy (helioterapia).
Las generaciones que nos precedieron parecían tenerlo claro: donde en inglés dicen antibiotic therapy, decíamos nosotros antibioticoterapia o tratamiento antibiótico (mejor que *terapia antibiótica*); donde ellos drug therapy, nosotros farmacoterapia o tratamiento farmacológico (mejor que *terapia farmacológica* o *terapia medicamentosa*); donde ellos hormone therapy, nosotros hormonoterapia o tratamiento hormonal (mejor que *terapia hormonal*); donde ellos radiation therapy, nosotros radioterapia o tratamiento radiológico (mejor que *terapia de radiación*).
¿Que ‘terapia’ puede verse también en español como vocablo suelto? Sí, por supuesto, y con frecuencia creciente entre los médicos de las generaciones más jóvenes. Ya he comentado que la RAE dio por bueno su uso en 1992 y hoy oigo, leo y veo cada vez más llamar ‘terapia electroconvulsiva’ (inglés electroshock therapy) a lo que antes era tratamiento electroconvulsivo o electroconvulsoterapia; llamar ‘terapia antirretroviral de gran actividad’ (inglés highly active antiretroviral therapy) a lo que en puridad debería ser tratamiento antirretrovírico de gran actividad (TARGA); llamar ‘terapia combinada’ (inglés combined therapy) a lo que antes era politerapia o tratamiento asociado; llamar ‘terapia ocupacional’ (inglés occupational therapy) a lo que clásicamente habíamos llamado ergoterapia; llamar ‘terapia de sueño’ (sleep therapy) a lo que antes era narcoterapia, hipnoterapia o cura de sueño.
La influencia avasalladora del inglés se hace tanto más evidente cuanto más novedosa o moderna es una modalidad terapéutica, porque en tales casos no contamos con el freno o la muralla defensiva de un uso tradicional consolidado en nuestra lengua. Es el caso de términos como cell therapy (llamada hoy de forma abrumadora ‘terapia celular’, cuando lo esperable en nuestra tradición habría sido citoterapia o, a lo sumo, tratamiento celular) y gene therapy (llamada hoy de forma abrumadora ‘terapia génica’, cuando lo esperable en nuestra tradición habría sido genoterapia o, a lo sumo, tratamiento génico). ¿Acaso alguien osaría hoy proponer en español para advanced therapies algo que no sea ‘terapias avanzadas’?
Fernando A. Navarro
Consejo Editorial, Revista Española de Cardiología
Obras de referencia recomendadas:
Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico [4.a edición], 2022-2026; en la plataforma Cosnautas disponible en www.cosnautas.com/es/catalogo/librorojo.
«Laboratorio del lenguaje» de Diario Médico, 2006-2026, disponible en www.diariomedico.com/opinion/fernando-navarro.html.
