ISSN: 0300-8932 Factor de impacto 2024 4,9
Vol. 78. Núm. 12.
Páginas 1041-1053 (Diciembre 2025)

Artículo original
Abordaje y consumo de recursos sanitarios en la miocardiopatía hipertrófica obstructiva en España: un estudio de la vida real

Clinical management and healthcare resource utilization among patients with obstructive hypertrophic cardiomyopathy in Spain: a real-world study

Roberto Barriales-VillaabLuis Escobar-LópezcDavid Vilanova LarenadJoel Salazar-MendiguchíacAinara EchetodIgnacio HernándezeElena Rebollo-GómezeJuan Ramón Gimenof
https://doi.org/10.1016/j.recesp.2025.04.004

Opciones

Material adicional
Imagen extra
Rev Esp Cardiol. 2025;78:1041-53
Resumen
Introducción y objetivos

La miocardiopatía hipertrófica obstructiva (MCHO), cuyos síntomas van desde la disnea hasta la insuficiencia cardiaca o la muerte cardiaca súbita, constituye alrededor del 70% de los casos de miocardiopatía hipertrófica. Este estudio afronta la escasez de datos sobre el abordaje de la MCHO, y determina su carga clínica y económica en España.

Métodos

Estudio observacional retrospectivo, basado en historias clínicas electrónicas (BIG-PAC). Incluyó a adultos con diagnóstico de MCHO, entre el 1 de enero de 2014 y el 31 de octubre de 2022. Se centró en la epidemiología, las características del paciente y su tratamiento, las transiciones entre clases de la New York Heart Association (NYHA), el uso de recursos sanitarios (URS) y los costes.

Resultados

Se incluyó a 752 pacientes con MCHO (edad media 63 años; el 57,6% varones), que se clasificaron según signos de fallo cardiaco al diagnóstico en el 12% NYHA I, el 47,9% NYHA II, el 31,5% NYHA III y el 8,6% NYHA IV. La prevalencia de MCH y MCHO fue 28/10.000 y 7/10.000 individuos, respectivamente. Los pacientes recibieron de media 2,4 (1,5) tratamientos, principalmente bloqueadores beta. Solo los NYHA III y IV recibieron tratamientos de reducción septal (TRS) (el 13,1 y el 47,7%, respectivamente); el 38,7 y el 35,5% de los pacientes NYHA III y IV que se trataron con la TRS mejoraron su clase funcional. Hubo más hospitalizaciones, episodios cardiovasculares, mortalidad, URS y costes según aumentaba la gravedad, determinada por la clase NYHA. Los costes directos medios anualizados ajustados variaron de 4.142 € (IC95%, 3.110-5.175) en NYHA I a 16.677 € (IC95%, 15.482-17.872) en NYHA IV.

Conclusiones

Este es el primer estudio español que evalúa el abordaje e impacto de la MCHO en el incremento en la hospitalización, mortalidad, URS y costes, alineada a su vez con la progresión de sus síntomas (clasificación NYHA). Los pacientes que recibieron TRS mostraron únicamente mejoría parcial de los síntomas.

Palabras clave

Miocardiopatía hipertrófica
Recursos en salud
España
Abordaje de atención al paciente
INTRODUCCIÓN

La miocardiopatía hipertrófica (MCH) se caracteriza por un engrosamiento anormal del miocardio sin que haya causas identificables de hipertrofia e hipercontractilidad1, y a menudo tiene carácter hereditario2.

La MCH obstructiva (MCHO) se define por la presencia de un gradiente del tracto de salida del ventrículo izquierdo ≥ 30mmHg, que se observa en la situación basal en hasta un tercio de los pacientes con MCH o mediante provocación en otro tercio de los pacientes3,4. Este trastorno provoca una serie de anomalías fisiológicas que van más allá de la obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo y la disfunción diastólica, como son la isquemia miocárdica, la disfunción de la válvula mitral y las arritmias5. La MCHO también se asocia a un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca y mortalidad de causa cardiovascular y por cualquier causa en comparación con la población general5,6. Los pacientes <35 años tienen un mayor riesgo de muerte súbita cardiaca (MSC) y la obstrucción es un factor predictivo independiente para los resultados adversos3,4.

La evaluación del riesgo de MSC es esencial para determinar la necesidad de una prevención primaria con un desfibrilador automático implantable (DAI). Para estimar el riesgo, se usan herramientas como la puntuación HCM Risk-SCD7,8 o factores clínicos específicos combinados con una toma de decisiones compartida9. Los síntomas frecuentes son disnea, dolor torácico y síncope, que suelen empeorar con la edad3,4,7.

Las estimaciones de la prevalencia de la MCH varían según los estudios y países. Las tasas de prevalencia mundiales descritas oscilan entre 2 y 23 casos por cada 10.000 personas en todo el mundo10. En un estudio estadounidense, se estimó una prevalencia de 1,6 a 1,7 casos por 10.000 personas11. Se han notificado tasas de prevalencia anual más elevadas en el Reino Unido y Alemania (2,8 y 4,2 por 10.000, respectivamente)12. Se estima que la proporción de MCHO oscila entre el 22% y aproximadamente el 70% del total de los casos de MCH13,14. Sin embargo, estas cifras pueden ser una subestimación debido a deficiencias en las prácticas de diagnóstico15,16.

El diagnóstico requiere una evaluación clínica exhaustiva y una confirmación mediante técnicas de imagen3,4. La evaluación de la presencia y gravedad de la obstrucción es esencial para guiar el tratamiento médico y realizar una estratificación individualizada del riesgo de MSC4.

El objetivo principal del tratamiento de la MCHO es aliviar los síntomas con el empleo de métodos farmacológicos o de intervención. Las guías de 2023 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y de 2024 de la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC) recomiendan el empleo de bloqueadores beta (BB) no vasodilatadores como tratamiento de primera línea7,9. En caso de contraindicación o ineficacia, se aconseja como alternativa el uso de antagonistas del calcio (CA) no dihidropiridínicos7,9. En los pacientes con MCH en los que no se alcanza un control suficiente de los síntomas, las guías sugieren aumentar el tratamiento con el empleo de disopiramida o mavacamten7,9.

Para los pacientes con síntomas graves y persistentes (clase funcional III-IV de la New York Heart Association [NYHA]) y una obstrucción del flujo de salida ≥ 50mmHg a pesar del tratamiento médico máximo tolerado, o para los que presentan síncopes recurrentes durante el esfuerzo o inexplicables que no responden a los tratamientos farmacológicos máximos tolerados, las guías recomiendan el posible uso de los tratamientos de reducción septal (TRS)7,9. Entre ellos, se encuentra la miectomía septal (MS) quirúrgica, una intervención muy especializada que tiene riesgo de complicaciones17 y, en pacientes seleccionados, la ablación septal percutánea con alcohol, la principal alternativa a la miectomía quirúrgica17–19. Ambas intervenciones deben realizarse en centros con un alto volumen de MCH, ya que los riesgos de complicaciones y mortalidad aumentan exponencialmente en las instituciones de menor volumen3,20.

A pesar de su importante prevalencia y de su repercusión en la calidad de vida y en la morbimortalidad de los pacientes, los datos sobre la carga clínica y económica que supone la MCHO para los sistemas sanitarios en España son limitados o inexistentes. El objetivo de este estudio fue investigar las características de los pacientes, las tendencias terapéuticas, el uso de recursos sanitarios (URS) y los costes asociados a la MCHO en entornos de la vida real, aplicando una estratificación en función de la carga sintomática según la clase funcional de la NYHA21.

MÉTODOSDiseño y población del estudio

Se llevó a cabo un estudio observacional retrospectivo en el que se evaluaron pacientes ≥ 18 años diagnosticados de MCHO entre enero de 2014 y el 31 de octubre de 2022. Los pacientes tenían un diagnóstico confirmado de MCHO (basado en la identificación sistemática de « miocardiopatía», «M. obstructiva», «obstructiva» y «obs» en la sección del campo de texto libre de sus historias clínicas electrónicas [HCE]); habían tenido una presencia activa en la base de datos mantenida ≥ 12 meses antes del inicio del estudio y estaban inscritos en el programa de prescripción crónica (con información documentada de la dosis diaria, los intervalos y la duración de los tratamientos); habían recibido ≥ 1 prescripción durante el seguimiento, y se les realizaba un seguimiento periódico (con ≥ 2 registros de asistencia sanitaria documentados en el sistema). Se excluyó a los pacientes trasladados a áreas de atención sanitaria no cubiertas y a los ingresados de forma permanente. A partir de los pacientes incluidos, se obtuvieron todos los datos excepto la prevalencia, que se calculó con la totalidad de los sujetos, independientemente de los criterios de inclusión y exclusión.

Se realizó un seguimiento de los pacientes desde su fecha de diagnóstico (fecha índice) hasta la conclusión del periodo de inclusión. Los datos se extrajeron de sus HCE documentadas en la base de datos BIG-PAC (Atrys Health, España), que comprende datos de centros públicos de atención primaria y hospitales de 7 áreas sanitarias diferentes de España. La base de datos BIG-PAC es representativa de la población española según indica la prevalencia de enfermedades comunes, parámetros bioquímicos e índices demográficos; no se realizaron ajustes en función del sexo o la edad22.

Los resultados se analizaron para la población con MCHO y se estratificaron en cohortes según la clase funcional de la NYHA basal (I, II, III y IV) determinada a partir del registro disponible más próximo a la fecha índice.

Variables del estudioCaracterísticas iniciales

En la fecha índice, se registraron los siguientes datos: variables demográficas (edad, sexo e índice de masa corporal), prevalencia de comorbilidad (tabla 1 del material adicional), índice de comorbilidad de Charlson (ICC) (tabla 2 del material adicional), índice de Elixhauser (IE) (tabla 3 del material adicional), especialidad médica que diagnosticaba con mayor frecuencia la MCHO, intervalo entre el diagnóstico y la finalización del periodo de seguimiento y medicamentos prescritos.

Prevalencia de la MCH y la MCHO

La prevalencia de la MCH y la MCHO se calculó dividiendo el número total de pacientes vivos con MCH o MCHO, a 31 de diciembre de 2022, por el número total de pacientes vivos en la base de datos BIG-PAC en la misma fecha.

Tratamiento de los pacientes con MCHO durante el seguimiento

Se documentó la medicación prescrita. Los medicamentos pertinentes fueron los siguientes: disopiramida (clasificada en 2 grupos: antiarrítmicos y bloqueantes de los canales de sodio), antiarrítmicos, glucósidos digitálicos, BB, CA no dihidropiridínicos, CA dihidropiridínicos, bloqueantes de los canales de sodio, diuréticos, antagonistas de la aldosterona y otros fármacos activos sobre los canales de potasio. Los medicamentos concomitantes fueron los siguientes: antidiabéticos, antitrombóticos, antihipertensivos, fármacos activos sobre el sistema renina-angiotensina, hipolipemiantes, antiinflamatorios y antirreumáticos, modificadores de la acidez, warfarina, acenocumarol y anticoagulantes orales directos (tabla 4 del material adicional).

Se analizaron, además, las intervenciones de TRS (ablación miocárdica septal transluminal percutánea [AMSTP], miectomía septal ventricular [con o sin reemplazo de la válvula mitral]) y de implante de dispositivos (marcapasos implantables y DAI) (tabla 5 del material adicional). También se registraron los episodios cardiovasculares (episodio isquémico cardiaco, episodio isquémico cerebrovascular, enfermedad arterial periférica, insuficiencia cardiaca y muerte) (tabla 1 del material adicional). Dado que el código de un episodio específico siempre se registra después en la HCE del paciente (por ejemplo, de manera asociada a la medicación), se utilizaron códigos vinculados a la hospitalización para identificar cada uno de los acontecimientos.

Cambios en las categorías de la NYHA

Las transiciones entre las categorías de la NYHA desde el inicio hasta el final del estudio se examinaron determinando la proporción de pacientes que cambiaron o permanecieron en sus respectivas categorías de la NYHA, en cada una de las cohortes individuales y en la población global. Se realizó un análisis adicional de estas transiciones específicamente en los pacientes a los que se les practicó un TRS o el implante de un dispositivo médico.

URS y costes

Se determinó la media anual del URS y de los costes desde la fecha índice hasta el final del periodo de seguimiento: visitas médicas (atención primaria, cardiología y urgencias), ingresos hospitalarios (pacientes hospitalizados, hospitalizaciones y días de ingreso) y pruebas médicas (análisis de laboratorio, electrocardiogramas, ecocardiografías, tomografía computarizada, resonancia magnética, monitorización Holter y pruebas de esfuerzo o ergometría).

Los costes medios anuales se calcularon a partir de los precios de prescripción (obtenidos de la base de datos BIG-PAC), utilizando los costes unitarios en el momento de esta (tabla 6 del material adicional). Los costes se estimaron teniendo en cuenta la frecuencia de uso de los recursos, el coste unitario y los costes de hospitalización basados en grupos relacionados por el diagnóstico (diagnosis-related groups) en los hospitales españoles en los que se disponía de los costes23. Los valores históricos se ajustaron con el índice de precios al consumo para la asistencia sanitaria24 a fin de garantizar su exactitud y pertinencia. Todos los costes se estandarizaron a euros de 2022 aplicando las tasas de inflación obtenidas del Instituto Nacional de Estadística (INE)25, que representan el coste medio por paciente (media/unidad). Los costes de hospitalización se obtuvieron a partir de los costes del grupo relacionado por el diagnóstico para la MCHO, incluyendo la duración media de las estancias hospitalarias y las intervenciones asociadas a la MCHO realizadas en hospitales españoles.

El coste universal por paciente asociado al TRS o al implante de dispositivos en el sistema de salud español no está recogido en ningún repositorio público. En consecuencia, el coste de la MS ventricular se obtuvo de una comunicación interna del Hospital de Cruces, y el del resto de las intervenciones (AMSTP, implante de marcapasos bicameral y DAI) se basó en aproximaciones realizadas con las intervenciones o implantes de dispositivos más similares que se identificaron en la base de datos eSalud (con un ajuste a precios de 2023)26: el coste de la AMSTP fue paralelo al de la «Ablación (cardiología hemodinámica)»27; el del implante de marcapasos bicameral, al del «Marcapasos bicameral DDD (Departament de Salut)»28, y el del DAI, al de «161 - Implantación de desfibrilador cardíaco (severidad menor)»29. Se calcularon multiplicando el coste unitario por la proporción de pacientes a los que se les practicó un TRS y anualizando estos gastos. Al tratarse de costes de 2023, se han estandarizado para el año 2022 con los datos de inflación del INE25. Además, las pérdidas de productividad (costes indirectos) se estiman multiplicando el número de días de incapacidad laboral por el salario medio de la población española, según datos del INE30. Es importante destacar que no se incluyeron en el análisis los gastos directos no sanitarios, como los gastos «de bolsillo», los asumidos por los pacientes o sus familias, o los asociados a la intervención de cuidadores informales o profesionales.

Métodos estadísticos

Se utilizaron análisis estadísticos descriptivos univariantes para estimar las características iniciales, el tratamiento de la MCHO, el URS y los costes asociados. Los datos cualitativos se presentan en forma de frecuencia absoluta y relativa (n, %), y las variables cuantitativas, en forma de media±desviación estándar (DE) para las distribuciones simétricas, y de mediana y rango intercuartílico (RIC [P25-P75; C1-C3]) para las distribuciones asimétricas. Se calcularon intervalos de confianza del 95% (IC95%) para estimar los parámetros poblacionales. Se anualizaron los valores del URS y de los costes. Para evaluar la significación estadística de las diferencias entre los subgrupos de NYHA, se utilizaron análisis de variancia (ANOVA) y pruebas de χ2. Se realizó un ANCOVA para determinar la significación tras ajustar respecto a los costes. Los contrastes se basaron en comparaciones por pares entre medias marginales estimadas, con un ajuste respecto a la edad inicial, el sexo y el ICC. Se realizó una simulación de muestreo, con resultados basados en 1.000 muestras repetidas (bootstrap). Se usó el programa SPSSWIN, v.25 (IBM, Estados Unidos).

RESULTADOSCaracterísticas demográficas y clínicas iniciales

En total, hubo 752 pacientes que cumplieron los criterios de inclusión (figura 1) y fueron objeto de un seguimiento durante una media de 1.205,6±854,7 días (tabla 7 del material adicional). La media de edad fue de 63±15,2 años y un 57,6% de los pacientes fueron varones (tabla 1). La clase de la NYHA al inicio del estudio reveló una distribución con un 12,0% de la NYHA I, un 47,9% de la II, un 31,5% de la III y un 8,6% de la IV. La media de edad aumentaba en las clases sucesivas de la NYHA.

Figura 1.

Diagrama de flujo del estudio. NYHA: New York Heart Association.

(0.38MB).
Tabla 1.

Características iniciales de los pacientes con MCHO (en la fecha índice)

Cohortes del estudio  NYHA I  NYHA II  NYHA III  NYHA IV  Total  pa 
Número de pacientes (n, %)  90 (12)  360 (47,9)  237 (31,5)  65 (8,6)  752 (100)  <0,001b 
Características demográficas
Edad  51,9±16,6  59,7±13,4  69,6±13,5  72,6±13,3  63±15,2  <0,001b 
Franjas de edad (años)
18-44 años  38 (42,2)  41 (11,4)  3 (1,3)  3 (4,6)  85 (11,3)  <0,001b 
45-64 años  32 (35,6)  191 (53,1)  90 (38)  8 (12,3)  321 (42,7)   
65-69 años  12 (13,3)  69 (19,2)  65 (27,4)  20 (30,8)  166 (22,1)   
≥ 75 años  8 (8,9)  59 (16,4)  79 (33,3)  34 (52,3)  180 (23,9)   
Sexo
Varones  49 (54,4)  212 (58,9)  135 (57)  37 (56,9)  433 (57,6)  0,882 
Mujeres  41 (45,6)  148 (41,1)  102 (43)  28 (43,1)  319 (42,4)   
Comorbilidades
Trastorno de consumo de alcohol  5 (5,6)  11 (3,1)  5 (2,1)  2 (3,1)  23 (3,1)  0,455 
Anemia  10 (11,1)  63 (17,5)  56 (23,6)  17 (26,2)  146 (19,4)  0,025b 
Arritmia  15 (16,7)  68 (18,9)  47 (19,8)  16 (24,6)  146 (19,4)  0,649 
Fibrilación auricular  10 (11,1)  81 (22,5)  57 (24,1)  18 (27,7)  166 (22,1)  0,045b 
Episodio cerebrovascular  3 (3,3)  27 (7,5)  34 (14,3)  11 (16,9)  75 (10)  0,001b 
Enfermedad renal crónica  10 (11,1)  54 (15)  51 (21,5)  18 (27,7)  133 (17,7)  0,010b 
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica  5 (5,6)  48 (13,3)  45 (19)  15 (23,1)  113 (15)  0,004b 
Consumo de cigarrillos  17 (18,9)  61 (16,9)  32 (13,5)  8 (12,3)  118 (15,7)  0,467 
Enfermedad coronaria  15 (16,7)  80 (22,2)  57 (24,1)  22 (33,8)  174 (23,1)  0,086 
Trastorno depresivo  9 (10)  49 (13,6)  43 (18,1)  13 (20)  114 (15,2)  0,147 
Diabetes mellitus  9 (10)  76 (21,1)  67 (28,3)  20 (30,8)  172 (22,9)  0,002b 
Dislipemia  33 (36,7)  166 (46,1)  98 (41,4)  21 (32,3)  318 (42,3)  0,109 
Insuficiencia cardiaca  7 (7,8)  55 (15,3)  48 (20,3)  19 (29,2)  129 (17,2)  0,002b 
Hipertensión  30 (33,3)  192 (53,3)  152 (64,1)  46 (70,8)  420 (55,9)  <0,001b 
Neoplasias malignas  2 (2,2)  33 (9,2)  27 (11,4)  10 (15,4)  72 (9,6)  0,028b 
Obesidad  13 (14,4)  58 (16,1)  31 (13,1)  8 (12,3)  110 (14,6)  0,712 
Enfermedad arterial periférica  5 (5,6)  40 (11,1)  45 (19)  13 (20)  103 (13,7)  0,002b 
Síncope  13 (14,4)  90 (25)  70 (29,5)  23 (35,4)  196 (26,1)  0,012 
Comorbilidad general
Índice de Charlson (media)  2,0±1,2  2,3±1,3  2,9±1,6  3,1±1,2  2,5±1,4  <0,001b 
41 (45,6)  112 (31,1)  41 (17,3)  5 (7,7)  199 (26,5)  <0,001b
24 (26,7)  117 (32,5)  78 (32,9)  15 (23,1)  234 (31,1) 
325 (27,8)  131 (36,4)  118 (49,8)  45 (69,2)  319 (42,4) 
Índice de Elixhauser  1,9 (1,2)  2,1 (1,1)  2,7 (1,4)  2,7 (1,1)  2,3 (1,3)  <0,001b 
46±51,1  127±35,3  51±21,5  10±15,4  234±31,1   
25±27,8  111±30,8  74±31,2  12±18,5  222±29,5   
319±21,1  122±33,9  112±47,3  43±66,2  296±39,4   
Medicación
Bloqueadores beta  41 (45,6)  171 (47,5)  120 (50,6)  34 (52,3)  366 (48,7)  0,512 
Calcioantagonistas no dihidropiridínicos  15 (16,7)  69 (19,2)  47 (19,8)  19 (29,2)  150 (19,9)  0,084 
Calcioantagonistas dihidropiridínicos  1 (1,1)  7 (1,9)  3 (1,3)  1 (1,5)  12 (1,6)  0,972 

MCHO: miocardiopatía hipertrófica obstructiva; NYHA: New York Heart Association.

Los datos expresan n (%) o media±desviación estándar.

a

Los valores de p se basan en un ANOVA para comparar las 4 cohortes.

b

Diferencia estadísticamente significativa (p<0,05).

Los valores medios del ICC y del IE fueron de 2,5±1,4 y 2,3±1,3 para el conjunto de la población, respectivamente. En las sucesivas categorías de la NYHA, tanto los valores medios del ICC como los del IE mostraron una tendencia creciente (p <0,001 en ambos casos). Las comorbilidades más prevalentes en todas las categorías de la NYHA fueron la hipertensión (n=420; 55,9%) y la dislipemia (n=318; 42,3%) (tabla 1).

Al inicio del estudio, los BB fueron la medicación prescrita con más frecuencia (48,7%), y los cardiólogos fueron los principales especialistas que diagnosticaron la MCHO (78,5%). En la tabla 1, se describen detalladamente las características de los pacientes en la situación inicial.

Prevalencia de la miocardiopatía hipertrófica obstructiva en España

La prevalencia puntual de la MCH se calculó a 31 de diciembre de 2022, dividiendo los pacientes con MCH/MCHO por el número total de pacientes de la base de datos BIG-PAC en esa fecha. La prevalencia puntual de la MCH fue de 28/10.000 personas, mientras que el fenotipo obstructivo (MCHO) mostró una prevalencia de 7/10.000 personas (tabla 8 del material adicional).

Tratamiento médico de los pacientes con MCHO durante el seguimientoMedicación asociada y concomitante

En la tabla 2, se presenta información relativa a la medicación. A los pacientes se les prescribió una media de 2,4±1,5 medicaciones. Sin embargo, los pacientes con una NYHA IV recibieron una media de 3,1±1,6 medicaciones. Los BB fueron los fármacos más prescritos, seguidos de los CA no dihidropiridínicos en todas las categorías (el 66,2 y el 37,9%, respectivamente). La tercera prescripción más común fue diferente en las distintas clases: antiarrítmicos en la NYHA I y la II, y disopiramida en la NYHA III y la IV.

Tabla 2.

Medicación asociada y concomitante durante el seguimiento

Cohortes del estudio  NYHA I  NYHA II  NYHA III  NYHA IV  Total  pa 
Número de pacientes  90 (12)  360 (47,9)  237 (31,5)  65 (8,6)  752 (100)   
Medicación asociadab
Número de tratamientos por paciente  1,6±1,2  2,2±1,4  2,7±1,5  3,1±1,6  2,4±1,5  <0,001c 
Tratamientos
Antiarrítmicos  15 (16,7)  68 (18,9)  47 (19,8)  16 (24,6)  146 (19,4)  0,649 
Bloqueadores beta  56 (62,2)  236 (65,6)  159 (67,1)  47 (72,3)  498 (66,2)  0,600 
Glucósidos digitálicos  13 (14,4)  51 (14,2)  37 (15,6)  13 (20)  114 (15,2)  0,675 
Calcioantagonistas dihidropiridínicos  3 (3,3)  13 (3,6)  7 (3)  3 (4,6)  26 (3,5)  0,925 
Disopiramidad  0 (0)  17 (4,7)  69 (29,1)  21 (32,3)  107 (14,2)  0,084 
Diuréticos  10 (11,1)  65 (18,1)  57 (24,1)  18 (27,7)  150 (19,9)  0,017c 
Calcioantagonistas no dihidropiridínicos  23 (25,6)  134 (37,2)  99 (41,8)  29 (44,6)  285 (37,9)  0,034c 
ARM  7 (7,8)  51 (14,2)  39 (16,5)  15 (23,1)  112 (14,9)  0,054 
Otros fármacos con efectos sobre los canales de potasio  2 (2,2)  11 (3,1)  11 (4,6)  5 (7,7)  29 (3,9)  0,236 
Bloqueadores de los canales de sodio  0 (0)  17 (4,7)  6 (2,5)  2 (3,1)  25 (3,3)  0,124 
Medicación concomitanteb             
Fármacos con acción sobre el sistema renina-angiotensina  25 (27,8)  126 (35)  90 (38)  35 (53,8)  276 (36,7)  0,008c 
Fármacos antidiabéticos  9 (10)  76 (21,1)  67 (28,3)  21 (32,3)  173 (23)  0,001c 
Fármacos antihipertensivos  2 (2,2)  19 (5,3)  13 (5,5)  8 (12,3)  42 (5,6)  0,056 
Fármacos antiinflamatorios/antirreumáticos  23 (25,6)  78 (21,7)  47 (19,8)  11 (16,9)  159 (21,1)  0,562 
Fármacos antitrombóticos  20 (22,2)  117 (32,5)  101 (42,6)  35 (53,8)  273 (36,3)  <0,001c 
ACOD  11 (12,2)  85 (23,6)  61 (25,7)  21 (32,3)  178 (23,7)  0,021c 
Fármacos para trastornos causados por la acidez  61 (67,8)  280 (77,8)  186 (78,5)  56 (86,2)  583 (77,5)  0,050c 
Fármacos hipolipemiantes  39 (43,3)  175 (48,6)  138 (58,2)  48 (73,8)  400 (53,2)  <0,001c 
Warfarina/acenocumarol  3 (3,3)  44 (12,2)  37 (15,6)  14 (21,5)  98 (13)  0,004c 

ACOD: anticoagulantes orales directos; ARM: antagonistas de los receptores mineralocorticoides; NYHA: New York Heart Association.

Los datos expresan n (%) o media±desviación estándar.

a

Los valores de p se basan en un ANOVA para comparar las 4 cohortes.

b

Los códigos correspondientes a la medicación pueden consultarse en la tabla 4 del material adicional.

c

Diferencia estadísticamente significativa (p<0,05).

d

La disopiramida se incluye también en los antiarrítmicos y los bloqueadores de los canales de sodio.

Entre los medicamentos concomitantes más frecuentes, se encontraban los fármacos para trastornos causados por la acidez.

Tratamientos de reducción septal, implante de dispositivos médicos y sus resultados

Tan solo en el 16% de los pacientes de la población total se aplicó un TRS o un implante de dispositivo. En los pacientes de las clases NYHA I y II, no se aplicó ningún tratamiento de este tipo; en el 24,9% de los pacientes de la clase NYHA III y el 93,8% de los de la IV, se utilizó un TRS o el implante de un dispositivo. En las clases NYHA III y IV, la intervención predominante fue el implante de un DAI (el 38,8 y el 38,2%, respectivamente), seguido de la AMSTP (el 28,8 y el 30,3%, respectivamente) (tabla 3).

Tabla 3.

Tratamientos de reducción septal, implante de dispositivos y episodios cardiovasculares durante el seguimiento

Cohortes del estudio  NYHA I  NYHA II  NYHA III  NYHA IV  Total  pa 
Número de pacientes  90 (12)  360 (47,9)  237 (31,5)  65 (8,6)  752 (100)   
Procedimientos
Tratamientos de reducción septal
Ablación miocárdica septal transluminal percutánea  0 (0)  0 (0)  23 (28,8)b  23 (30,3)b  46 (29,5)  <0,001c 
Miectomía septal (con/sin reemplazo de la válvula mitral)  0 (0)  0 (0)  8 (10)b  16 (21,1)b  24 (15,4)  <0,001c 
Implante de dispositivo
Implante de marcapasos bicameral  0 (0)  0 (0)  18 (22,5)b  8 (10,5)b  26 (16,7)  <0,001c 
DAI  0 (0)  0 (0)  31 (38,8)b  29 (38,2)b  60 (38,5)  <0,001c 
Total (intervenciones)  0 (0)  0 (0)  80 (51,3)  76 (48,7)  156 (100)  <0,001c 
Total (pacientes con intervenciones)  0 (0)  0 (0)  59 (24,9)b  61 (93,8)b  120 (16)  <0,001c 
Episodios cardiovasculares
Episodios cardiovasculares (n, %)  14 (15,6)  97 (26,9)  92 (38,8)  37 (56,9)  240 (31,9)  <0,001c 
Episodios cardiovasculares (media [DE])  0,2 (0,5)  0,3 (0,5)  0,5 (0,7)  0,7 (0,7)  0,4 (0,6)  <0,001c 
76 (84,4)  263 (73,1)  145 (61,2)  28 (43,1)  512 (68,1)   
11 (12,2)  87 (24,2)  71 (30,0)  30 (46,2)  199 (26,5)   
3 (3,3)  10 (2,8)  21 (8,9)  7 (10,8)  41 (5,5)   
Clasificación
Episodio isquémico cardiaco  4 (4,4)  28 (7,8)  26 (11)  8 (12,3)  66 (8,8)  0,172 
Ictus isquémico  3 (3,3)  14 (3,9)  19 (8)  7 (10,8)  43 (5,7)  0,035c 
Insuficiencia cardiaca  8 (8,9)  42 (11,7)  42 (17,7)  14 (21,5)  106 (14,1)  0,025c 
Enfermedad arterial periférica  2 (2,2)  23 (6,4)  26 (11)  15 (23,1)  66 (8,8)  <0,001c 
Mortalidad por cualquier causa/muertes  4 (4,4)  18 (5,0)  24 (10,1)  8 (12,3)  54 (7,2)  0,026c 

DAI: desfibrilador automático implantable; NYHA: New York Heart Association.

Los valores expresan n (%).

a

Los valores de p se basan en un ANOVA para comparar las 4 cohortes.

b

Estos porcentajes se calcularon a partir del total de cada clase.

c

Diferencia estadísticamente significativa (p<0,05).

Episodios cardiovasculares y mortalidad

El 31,9% de los pacientes presentaron episodios cardiovasculares. En los pacientes de las clases NYHA I y II, se dieron menos episodios (el 15,6 y el 26,9%, respectivamente) que en los de las clases III y IV (el 38,8 y el 56,9%, respectivamente).

Los más frecuentes fueron los episodios de insuficiencia cardiaca (14,1%). Esta tendencia fue uniforme en las clases NYHA I, II y III; sin embargo, en los pacientes de la clase IV, la enfermedad arterial periférica fue ligeramente más frecuente que la insuficiencia cardiaca (el 23,1 frente al 21,5%) (tabla 3).

Durante el periodo de seguimiento, fallecieron 54 pacientes. Los de las clases NYHA IV y III fueron los que presentaron las tasas de mortalidad más elevadas (el 12,3 y el 10,1%, respectivamente) (tabla 3, figura 2).

Figura 2.

Supervivencia de los pacientes al final del periodo de seguimiento (sin muerte, es decir, los pacientes que sobreviven son los que continúan la línea) según el estado funcional. Censurados se refiere a los pacientes que llegaron al final del estudio sin fallecer; NYHA: New York Heart Association.

(0.36MB).
Cambios en las clases de la NYHA

La información comparativa de la clasificación de los pacientes al inicio frente a la existente al final del estudio mostró que, cuando se examinaba a toda la población, los sujetos se mantenían predominantemente en sus clases iniciales de la NYHA (figura 3). Entre los pacientes de la clase NYHA II, la proporción de casos en los que la clase de la NYHA inicial mostró un empeoramiento superó a la de casos en los que hubo una mejora (el 8,1 frente al 3,9%). Por el contrario, en el grupo con una clase inicial NYHA III, hubo más pacientes que mejoraron que pacientes que empeoraron (el 9,3 frente al 5,5%). De los pacientes con una clase inicial NYHA IV, el 30,8% mostraron una mejoría notable.

Figura 3.

Cambios en la clase de la New York Heart Association (NYHA) desde el inicio hasta el final del seguimiento. A: todos los pacientes; B: pacientes a los que se les aplicaron tratamientos de reducción septal (TRS) o de implante de dispositivos; C: pacientes tratados con TRS.

(0.33MB).

En el subgrupo de pacientes a los que se les aplicó un TRS o el implante de un dispositivo, el 28,8% de aquellos con una clase NYHA III y el 32,8% con una clase IV mostraron una mejoría de 1 clase en su clasificación funcional durante el seguimiento, sin que ningún paciente lograra una mejoría de más de 1 clase. Esta mejora fue más evidente al considerar únicamente los pacientes a los que se les aplicó un TRS (el 38,7 y el 35,5%).

URS y costes en los pacientes con MCHO

En promedio, los pacientes acudieron predominantemente todos los años a atención primaria (11 visitas), seguido de las consultas de cardiología (4,3) y los servicios de urgencias (3,6); solamente los pacientes de la clase NYHA IV fueron a los servicios de urgencias con más frecuencia que a las consultas de cardiología (tabla 4). Se hospitalizó a un total de 296 pacientes (39,4%), la mayoría de las clases NYHA IV (95,4%) y III (51,5%). El número medio de hospitalizaciones y la duración de la estancia hospitalaria fueron de 0,5±0,7 y 4,2±5,8 días, respectivamente, y los pacientes de la clase NYHA IV tuvieron, en promedio, más del doble de ingresos y de duración de la hospitalización. Por lo que respecta a las pruebas médicas, las más frecuentes fueron los análisis de laboratorio, seguidos de los electrocardiogramas y las ecocardiografías (tabla 4).

Tabla 4.

Uso de recursos y costes directos e indirectosa

Cohortes del estudio  NYHA I  NYHA II  NYHA III  NYHA IV  Total  pb 
Número de pacientes  90 (12)  360 (47,9)  237 (31,5)  65 (8,6)  752 (100)   
Recursos sanitariosa
Visitas médicas
Atención primaria  9,2±5,9  11±6,1  11,4±5,6  12,5±5,8  11±5,9  <0,001c 
Cardiología  3,5±2,4  4,2±4,5±3,3  5,2±2,3  4,3±<0,001c 
Servicio de urgencias  1,9±1,3  2,9±1,3  4,3±1,4  6,7±1,7  3,6±1,8  <0,001c 
Ingresos hospitalarios
Pacientes hospitalizados  15 (16,7)  97 (26,9)  122 (51,5)  62 (95,4)  296 (39,4)  <0,001c 
Número de hospitalizaciones  0,2±0,5  0,3±0,5  0,7±0,8  1,3±0,5  0,5±0,7  <0,001c 
75±83,3  263±3,1  115±48,5  3±4,6  456±60,6   
12±13,3  87±24,2  78±32,9  42±64,6  219±29,1   
3±3,3  10±2,8  38±16  20±30,8  71±9,4   
30±0±6±2,5  0±6±0,8  <0,001c 
Duración de la hospitalización (días)  1,6±3,9  2,9±5,2  5,3±10,7±3,9  4,2±5,8  <0,001c 
Pruebas médicas complementarias
Análisis de laboratorio  3,2±1,9  3,8±2,7  3,8±2,5  4±1,8  3,8±2,5  <0,001c 
Electrocardiograma  2±0,9  2,4±0,8  2,8±0,8  3,4±1,1  2,6±0,9  <0,001c 
Ecocardiografía  1,6±0,9  1,7±0,9  1,9±2,2±1,1  1,8±0,9  <0,001c 
Tomografía computarizada  0,2±0,4  0,3±0,5  0,5±0,5  1±0,2  0,4±0,5  <0,001c 
Resonancia magnética cardiaca  0±0,1  0,1±0,3  0,1±0,3  0,2±0,4  0,1±0,3  0,002c 
Holter de 24 horas  0,3±0,5  0,6±0,5  0,8±0,4  0,9±0,3  0,6±0,5  <0,001c 
Prueba de esfuerzo cardiovascular/ergometría  0±0,3  0,1±0,2  0,1±0,3  0,1±0,4  0,1±0,3  0,381 
Costes (€, año 2022)
Costes directos (€)
Visitas de atención primaria  593,3±383,4  709,0±392,0  736,5±360,7  808,5±372,2  712,5±382,4  <0,001c 
Visitas ambulatorias de cardiología  466,3±316,3  551,1±395,1  587,3±437,4  684,1±299,8  563,9±396,1  <0,001c 
Visitas en servicios de urgencias  373,8±249,0  567,2±251,7  835,5±265,1  1.297,1±332,7  691,7±356,3  <0,001c 
Duración de la hospitalización (días)  1.001,6±2.410,4  1.796,2±3.259,8  3.328,1±3.784,4  6.693,3±2.456,87  2.607,2±3.607,8  <0,001c 
Análisis de laboratorio  205,3±122,9  246,3±172,5  240,7±161,0  259,6±115,9  240,8±159,7  0,062c 
Electrocardiograma  38,3±17,2  46,4±15,5  53,4±16,4  65,0±20,9  49,2±17,8  <0,001c 
Ecocardiografía  169,9±91,9  182,0±95,6  200,3±101,8  233,5±117,9  190,8±100,5  0,001c 
TAC  33,6±75,6  55,4±91,4  105,5±100,9  195,4±35,1  80,7±99,4  <0,001c 
Resonancia magnética cardiaca  7,3±48,6  23,7±84,9  40,1±107,6  55,4±123,8  29,6±94,0  0,002c 
Holter de 24 horas  53,0±79,2  100,7±85,7  132,1±72,8  154,5±49,65  109,6±83,0  <0,001c 
Prueba de esfuerzo cardiovascular/ergometría  6,3±36,1  7,8±34,1  13,1±45,0  15,2±50,7  10,0±39,7  0,196c 
Medicaciones asociadas  596,3±164,0  749,9±253,4  920,8±237,3  1.121,3±225,7  817,5±274,5  <0,001c 
Medicaciones concomitantes  501,2±317,7  643,9±351,5  781,9±380,4  926,6±438,4  694,8±381,6  <0,001c 
Miectomía septal ventricular (con/sin reemplazo de la válvula mitral)  0,0±0,0  0,00±0,0  579,7±2.400,3  1.570,8±3.594,4  318,5±1.769,0  <0,001c 
Ablación miocárdica septal transluminal percutánea  0,0±0,0  0,00±0,0  28,0±195,2  189,8±505,7  25,24±191,0  <0,001c 
Implante de marcapasos bicameral  0,0±0,0  0,00±0,0  73,5±357,6  95,5±331,5  31,42±225,9  <0,001c 
Desfibrilador automático implantable (DAI)  0,0±0,0  0,00±0,0  152,7±731,9  1.179,0±1.802,4  150,0±741,8  <0,001c 
Costes directos  4.046,2±2.729,5  5.679,8±3.622,9  8.809,1±5.454,5  15.544,6±4.288,1  7.323,2±5.215,6  <0,001c 
Costes ajustadosd
Costes directos  4.142,2  5.481,3  8.761,2  16.677,3  8.765,5  <0,001c 
IC95%  3.109,7-5.174,7  4.973,7-5.989,0  8.124,1-9.398,4  15.482,3-17.872,2  7.922,4-9.608,5   
Diferencia entre NYHA IV y NYHA I          12.535,1   
Costes indirectos (€)
Incapacidad laboral transitoria  971,6 (2.922,4)  1.561,5 (3.750,3)  2.319,1 (4.535,5)  1.396,2 (3.050,9)  1.715,4 (3.898,0)  0,026 
Costes totales (directos+indirectos) (€)  5.017,7 (5.335,1)  7.241,2 (6.725,9)  11.128,2 (8.850,3)  16.940,8 (5.199,7)  9.038,5 (7.885,8)  <0,001c 

IC95%: intervalo de confianza del 95%; NYHA: New York Heart Association; TAC: tomografía axial computarizada.

Los datos expresan n (%) o media±desviación estándar.

a

Todos los valores se anualizaron teniendo en cuenta el seguimiento de cada paciente (las visitas se anualizaron para cada paciente, y luego se calculó la media de URS para cada uno).

b

Los valores de p se basan en un ANOVA para comparar las 4 cohortes.

c

Diferencia estadísticamente significativa (p<0,05).

d

Modelo de ANCOVA: los contrastes se basaron en comparaciones por pares entre las medias marginales estimadas, ajustadas según la edad, el sexo y el índice de Charlson. Realizado con una simulación de muestreo, los resultados se basaron en 1.000 muestras de simulación (bootstrap).

Los costes sanitarios directos totales anualizados ajustados ascendieron a 8.765,5 € (IC95%, 7.922,4-9.608,5), y mostraron diferencias significativas entre las distintas clases de la NYHA. Las diferencias de costes entre la NYHA I y la IV ascendieron a 12.535,1 € (tabla 4). En promedio, los costes indirectos fueron de 1.715,4±3.898,0 €, con valores comprendidos entre 971,6±2.922,4 € en los pacientes de la clase NYHA I y 2.319,1±4.535,5 € en los de la clase NYHA III (que incluía más personas no jubiladas que la clase IV). Los costes totales medios (directos e indirectos) fueron de 9.038,5±7.885,8 € (tabla 4).

Además del TRS o el implante de dispositivos, la hospitalización fue el recurso sanitario más costoso en cada uno de los grupos, seguido de la medicación y las visitas de atención primaria en los pacientes de las clases NYHA I y II, y de la medicación y las visitas en servicios de urgencias en los pacientes de las clases NYHA III y IV (tabla 4). Globalmente, los gastos de ingreso hospitalario fueron 3 veces superiores a otros gastos, como pruebas médicas o medicación, sin tener en cuenta el TRS o el implante de dispositivos (figura 4).

Figura 4.

Distribución de los principales componentes del coste sanitario.

(0.18MB).
DISCUSIÓN

Hasta donde se sabe, este es el primer estudio español en el que se evalúa el tratamiento de la MCHO y su repercusión en el URS y los costes con datos de la vida real. Se observa una mayor prevalencia de MCHO en España en comparación con lo indicado por los estudios internacionales, aunque su frecuencia relativa en los pacientes con MCH fue menor, más en consonancia con los datos de Suecia14. Aproximadamente un tercio de los pacientes de las clases III/IV de la NYHA que se trataron con TRS mejoraron hasta pasar a una clase inferior de la NYHA. Una clase más alta de la NYHA se asoció con un aumento en la tasa de hospitalización, episodios cardiovasculares, mortalidad, URS y costes (figura 5).

Figura 5.

Figura central. Resumen del estudio. DE: desviación estándar; MCH: miocardiopatía hipertrófica; MCHO: miocardiopatía hipertrófica obstructiva; NYHA: New York Heart Association; URS: uso de recursos sanitarios.

(0.65MB).

Hay una notable escasez de datos de la vida real sobre las características demográficas, el tratamiento clínico, el URS y el impacto económico en los pacientes españoles con MCHO. En este estudio, se estimó que la prevalencia de la MCHO en España era de 7 casos por cada 10.000 personas, lo que supera los valores de 2,8-4,1 casos por cada 10.000 sujetos obtenidos en el Reino Unido y Alemania12. Estas diferencias pueden deberse a las discrepancias metodológicas, la diversidad de antecedentes genéticos, el envejecimiento demográfico o las diferencias en el alcance y los criterios diagnósticos. Tan solo en el 25% de los pacientes con MCH de España se diagnosticó una MCHO, en comparación con el 68% en el Reino Unido y el 49% en Alemania. Esta disparidad puede deberse a las diferencias en las fuentes de los datos y los sistemas de codificación: este análisis utilizó la base de datos BIG-PAC y los códigos de la CIE-9, a diferencia de la codificación diagnóstica más amplia y las bases de datos aplicadas en otros estudios. Además, en este estudio se utilizaron criterios diagnósticos más estrictos que los del ensayo alemán12, lo cual podría explicar la menor prevalencia observada.

En esta cohorte, las clases II y III de la NYHA predominaron en los pacientes con MCHO, con una frecuencia diagnóstica constante a lo largo del periodo de inclusión de 9 años. La media de edad y la carga de comorbilidad aumentaron progresivamente en las clases sucesivas de la NYHA, en consonancia con la gravedad de la enfermedad.

Las intervenciones terapéuticas mostraron diferencias significativas según la clase de la NYHA, y el número medio de medicamentos prescritos aumentó de 1,6 en la clase NYHA I a 3,1 en la clase IV, lo que refleja las limitaciones de las opciones farmacológicas previas a los inhibidores de la miosina para abordar plenamente la complejidad de la enfermedad31,32.

En España, los BB y los CA son los fármacos más prescritos para la MCHO, en consonancia con lo indicado por las guías estadounidenses y europeas7,31. Sin embargo, la evidencia que respalda su eficacia sigue siendo limitada31. El uso de disopiramida fue muy poco frecuente, debido probablemente a que la experiencia clínica es limitada y a la preocupación por los efectos adversos33. Una minoría sustancial de los pacientes seguía recibiendo tratamiento con CA dihidropiridínicos e inhibidores del sistema renina-angiotensina (el 3,5 y el 36,7% de los pacientes, respectivamente), a pesar de que las guías desaconsejan su uso en la MCHO31. Esto sugiere que muchos pacientes acuden preferentemente a hospitales que no son los de referencia o reciben atención de especialistas que pueden no estar al día de las recomendaciones de las guías. La reciente introducción de nuevos productos terapéuticos, como los inhibidores de la miosina cardiaca, representa un cambio de paradigma en el tratamiento de la MCHO. Sin embargo, se continúan necesitando estudios de la vida real en los que se evalúe su eficacia, seguridad y relación coste-efectividad en la práctica clínica habitual para comprender plenamente su repercusión en la asistencia del paciente y en los sistemas sanitarios.

Tan solo en el 8,2% de la cohorte del estudio se aplicó un TRS, principalmente en pacientes de las clases III (13,1%) y IV (47,7%) de la NYHA. La MS, que es una intervención definitiva para aliviar la obstrucción, solo se utilizó en el 7,3% de los pacientes de las clases III/IV, lo que refleja su uso selectivo. En cambio, hubo una proporción mayor de pacientes tratados con una AMSTP (13,2%), debido probablemente a la disponibilidad limitada de centros especializados en la MS y a la preferencia por un abordaje menos invasivo en individuos de edad avanzada, en consonancia con lo indicado en recomendaciones anteriores34. Es probable que esta preferencia influyera en este patrón de distribución.

Como era de esperar, los episodios cardiovasculares y la mortalidad aumentaron al empeorar la enfermedad35. Los pacientes de las clases III y IV de la NYHA presentaron tasas significativamente más elevadas de episodios adversos y de muerte. A pesar de las intervenciones, la mayoría de los pacientes continuaron en la misma clase de la NYHA o pasaron a una clase peor durante el seguimiento: el 90% de los que inicialmente estaban en la clase NYHA III y el 69% de los que estaban en la clase NYHA IV no mejoraron. Alrededor de un tercio de los pacientes en los que se usó un TRS o el implante de un dispositivo mostraron una mejoría, lo cual puede considerarse una cifra modesta. Sin embargo, es importante señalar que el implante de un dispositivo puede no producir, por sí solo, la misma mejora funcional que el TRS. Además, estos resultados están sujetos a las limitaciones que tienen los datos administrativos, en los que las mejoras pueden recogerse en campos de texto libre pero sin actualizarlas en campos de clasificación estructurados. Se necesitarán estudios prospectivos para validar estas observaciones.

El URS y los costes se incrementaron notablemente con el empeoramiento de la enfermedad. Las diferencias fueron especialmente pronunciadas en las visitas en servicios de urgencias o en consultas de cardiología, las hospitalizaciones y la duración de la estancia hospitalaria en las diversas clases de la NYHA. Es posible que la baja frecuencia de las pruebas de seguimiento refleje una aplicación poco uniforme de las guías clínicas en la práctica clínica real, independientemente de cuál sea el entorno asistencial. Los pacientes que se encontraban en las clases NYHA III y IV y que se trataron solamente con un TRS o el implante de un dispositivo fueron los que tuvieron los costes sanitarios más elevados. El coste sanitario medio en los pacientes que estaban en la clase NYHA IV fue de 17.545,2 € (IC95%, 16.213,9-18.876,5), frente a los 4.430,3 € (IC95%, 3.690,7-5.170,0) de los pacientes de la clase NYHA I. Estos resultados son coherentes con lo publicado en la literatura existente36,37 y resaltan la carga económica que supone el tratamiento de la MCHO avanzada.

Este estudio tiene varios puntos fuertes, entre ellos su análisis detallado del URS y de los costes en las diversas clases de la NYHA, y su uso de una gran base de datos representativa a nivel nacional (BIG-PAC), que proporciona una perspectiva útil sobre la carga clínica y económica que supone la MCHO. El diseño longitudinal permite evaluar las tendencias a lo largo del tiempo, y comprender la progresión de la enfermedad y los resultados del tratamiento.

Sin embargo, el estudio también tiene las limitaciones inherentes a los datos administrativos, como son la falta de ciertas variables y el sesgo de selección38. Estas limitaciones ponen de relieve la necesidad de interpretar con cautela los resultados del estudio y sugieren una vía de investigación futura para incorporar métodos de obtención de datos más completos, posiblemente mediante colaboraciones multicéntricas. La heterogeneidad entre los centros participantes (centros de referencia frente a centros que no lo son) y la exclusión de los centros privados deben tenerse en cuenta a la hora de interpretar los resultados. Se clasificó a los pacientes según la clase de la NYHA en la situación inicial y no se reasignaron para el análisis los cambios a lo largo del tiempo. Además, no se obtuvieron las tasas de mortalidad asociadas a las intervenciones de TRS o implante de dispositivos médicos ni el porcentaje de pacientes a los que se les practicó un trasplante de corazón. Por otra parte, es posible que los costes asociados al TRS o al implante de dispositivos se hayan infravalorado o sobreestimado, ya que algunas fuentes no especificaban si el coste se debía únicamente a la intervención o a esta y las visitas posteriores (es decir, las visitas de seguimiento). No se tuvieron en cuenta los gastos directos asumidos por los pacientes o sus familias, lo que podría subestimar el impacto económico total. Por último, los factores de confusión para los que no se aplicó un ajuste, como la edad o el sexo, pueden introducir sesgos adicionales que deberán explorarse en futuras investigaciones.

CONCLUSIONES

Esta investigación proporciona una perspectiva crucial sobre el tratamiento de los pacientes con MCHO en España en la práctica clínica real. Los pacientes con una MCHO sintomática avanzada (clases NYHA III y IV) tienen un pronóstico menos favorable, y generan un URS y unos costes asociados sustancialmente mayores en comparación con los que presentan una enfermedad menos grave (clases NYHA I y II). El tratamiento estándar de referencia antes de la introducción de los inhibidores de la miosina cardiaca era insuficiente para tratar toda la complejidad de la fisiopatología subyacente en la enfermedad. Es probable que la adopción más amplia de estos nuevos productos terapéuticos modifique el paradigma del tratamiento de la MCHO. Paralelamente, se precisarán esfuerzos continuados para ampliar la comprensión de las estrategias de tratamiento óptimas para mejorar los resultados de los pacientes.

FINANCIACIÓN

Bristol-Myers Squibb financió este estudio. El promotor participó en todos los aspectos del estudio, en la redacción del manuscrito y en la decisión de presentarlo para su publicación.

CONSIDERACIONES ÉTICAS

La anonimización de los datos se realizó rigurosamente en el centro de origen de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales39. Atrys Health-RLD, el promotor del estudio, no tuvo acceso a las fuentes primarias de los datos. Puesto que la anonimización se completó antes de la inclusión de los datos en la base de datos, no se necesitó el consentimiento informado por escrito. El estudio se realizó de acuerdo con los principios de la Declaración de Helsinki y lo aprobó el Comité de Ética de Investigación con Medicamentos del Consorci Sanitari de Terrassa (código CEIm 02-23-188-027) el 24 de noviembre de 2022. Se tuvieron en cuenta las directrices SAGER y se aplicaron en la medida de lo posible; sin embargo, los datos no se desglosaron según el sexo de los pacientes.

DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En la elaboración y redacción de este estudio, no se utilizó inteligencia artificial.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

Base conceptual: R. Barriales-Villa, L. Escobar-López y J. R. Gimeno; metodología: I. Hernández; validación: I. Hernández y D. Vilanova-Larena; análisis formal: I. Hernández; investigación: R. Barriales-Villa, L. Escobar-López, J.R. Gimeno y E. Rebollo-Gómez; gestión de los datos: I. Hernández; redacción (primera versión original): L. Escobar-López y E. Rebollo-Gómez; redacción (revisión y corrección): R. Barriales-Villa, L. Escobar-López, D. Vilanova-Larena, J. Salazar-Mendiguchía, A. Echeto, I. Hernández, E. Rebollo-Gómez y J.R. Gimeno; visualización: R. Barriales-Villa, L. Escobar-López, D. Vilanova-Larena, J. Salazar-Mendiguchía, A. Echeto, I. Hernández, E. Rebollo-Gómez y J. R. Gimeno; supervisión: L. Escobar-López; obtención de financiación: D. Vilanova-Larena, J. Salazar-Mendiguchía y A. Echeto.

CONFLICTO DE INTERESES

R. Barriales-Villa declara que ha formado parte de consejos asesores y recibido honorarios como conferenciante de Bristol-Myers Squibb, Sanofi, Cytokinetics, Alnylam y Pfizer. J.R. Gimeno declara que ha formado parte de consejos asesores y recibido honorarios como conferenciante de Bristol-Myers Squibb y Sanofi.

L. Escobar-López, D. Vilanova-Larena, J. Salazar-Mendiguchía y A. Echeto son empleados de Bristol-Myers Squibb. I. Hernández y E. Rebollo-Gómez son empleados de Atrys Health S.A.

¿QUÉ SE SABE DEL TEMA?

  • -

    La MCHO representa aproximadamente el 70% de los casos de MCH.

  • -

    Este trastorno provoca diversas alteraciones fisiológicas.

  • -

    La MCHO se asocia a un mayor riesgo cardiovascular y a una mayor mortalidad por cualquier causa.

¿QUÉ APORTA DE NUEVO?

  • -

    La prevalencia de la MCH y MCHO en España fue de 28 y 7 por 10.000 personas, respectivamente.

  • -

    Los pacientes que se encontraban en las clases III y IV de la NYHA mostraron un peor pronóstico, un mayor uso de recursos sanitarios y mayores costes asociados.

  • -

    En el 13,1% de los pacientes de la clase NYHA III y el 47,7% de los de la clase NYHA IV, se aplicaron TRS, y de ellos, el 38,7 y el 35,5%, respectivamente, pasaron a estar en una clase inferior de la NYHA.

Agradecimientos

El análisis de datos y la redacción médica corrieron a cargo de Atrys Health. Bristol-Myers Squibb los financiaron.

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