Los flujos venosos hepático, portal e intrarrenal se alteran en la insuficiencia tricuspídea (IT) significativa, pero el impacto de la IT masiva y torrencial no está claro. Este estudio evaluó estos patrones de flujo en los 5 grados de la clasificación de IT y su utilidad como marcadores de gradación.
MétodosSe incluyó prospectivamente a pacientes con IT en 3 centros. Se excluyó a aquellos con ingreso por insuficiencia cardiaca, cirrosis o enfermedad renal estadio V. La gravedad de la IT se clasificó mediante la anchura de la vena contracta biplanar y el área del orificio regurgitante efectiva en 2 dimensiones. Se analizaron los patrones de flujo venoso (flujo sistólico reverso en vena hepática, fracción de pulsatilidad portal, flujo intrarrenal monofásico y flujos sistólicos reversos portal e intrarrenal) según cada grado de IT.
ResultadosEn 143 pacientes (52 de grado III, 30 de grado IV y 17 de grado V), la IT más grave se asoció a mayores alteraciones del flujo venoso. El flujo reverso en vena hepática tuvo alta sensibilidad (96%), pero menor especificidad (73%) para IT de grado III, y fue menos útil en grados más avanzados. El flujo intrarrenal monofásico mostró una alta especificidad (97%) para la IT de grado III. La fracción de pulsatilidad portal aumentó con la gravedad: ≥ 40% en el grado III, ≥ 80% en el grado IV y> 100% en el grado V. Los flujos sistólicos reversos portal e intrarrenal fueron altamente específicos para el grado V (el 94 y el 97%, respectivamente).
ConclusionesLa progresión de la IT se asocia con alteraciones progresivas en los flujos venosos hepático, portal e intrarrenal, evaluables mediante ecocardiografía rutinaria.
Palabras clave
La insuficiencia tricuspídea (IT) es una enfermedad prevalente asociada a malos resultados en términos de morbilidad y mortalidad1–4. Recientemente, se ha propuesto una clasificación ampliada para reflejar mejor la gravedad y el pronóstico de la enfermedad sobre la base de un sistema de 5 grados que clasifica la IT como leve (I), moderada (II), grave (III), masiva (IV) y torrencial (V) utilizando métodos ecocardiográficos cuantitativos y semicuantitativos5. Estos métodos, como la anchura de la vena contracta (VC) biplanar y el área del orificio regurgitante efectiva (AORE) obtenida mediante el área de isoconvergencia proximal (PISA) en 2 dimensiones (PISA 2D), pueden ser de aplicación difícil en los casos de mala calidad de las imágenes ecocardiográficas o chorros de IT complejos. No se han descrito parámetros hemodinámicos que respalden el diagnóstico de los grados ampliados de la enfermedad más allá del flujo sistólico reverso en vena hepática (revHV) ya establecido para el diagnóstico de una IT más que grave (≥ III)6–8.
De un modo parecido a las alteraciones causadas por la IT en el flujo de la vena hepática, los flujos venosos portal e intrarrenal también están alterados. Curiosamente, a principios de la década de 1990, los mismos grupos que identificaron el flujo venoso hepático como parámetro diagnóstico de la IT también estudiaron el flujo venoso portal y hallaron una asociación con una IT significativa9,10. No obstante, esta evaluación del flujo venoso portal no se adoptó de manera generalizada para el diagnóstico de la IT, por su menor sensibilidad comparado con los parámetros del flujo venoso hepático con clasificaciones y patrones de referencia previos11. Además, se ha observado que el flujo venoso intrarrenal está gravemente afectado por la presencia de IT grave, con implicaciones pronósticas para los pacientes con insuficiencia cardiaca12. En los últimos años ha aumentado el interés en la evaluación del flujo venoso portal e intrarrenal debido a la aparición de protocolos ecográficos de congestión venosa a pie de cama —como la escala Venous Excess Ultrasound (VexUS)— que permiten evaluar la insuficiencia cardiaca congestiva13–16.
Todavía no se ha analizado el impacto de la IT en los patrones de flujo venoso portal e intrarrenal de la clasificación de 5 grados propuesta para la IT. Asimismo, sigue pendiente de análisis el uso potencial y la viabilidad del flujo venoso portal e intrarrenal con finalidades de clasificación, análogo a la función del flujo de la vena hepática en la IT de grado III.
El principal objetivo del presente estudio fue identificar alteraciones en los flujos venosos hepático, portal e intrarrenal en pacientes con IT. Un objetivo secundario fue evaluar la precisión diagnóstica, la reproducibilidad y la viabilidad de estos patrones de flujo para clasificar la gravedad de la IT en el contexto de la clasificación propuesta de 5 grados, comparando los resultados con los estándares ecográficos validados.
MÉTODOSDiseño del estudioSe evaluó de manera prospectiva (desde octubre de 2022 hasta junio de 2024) a los pacientes con IT que iban a hacerse una ecocardiografía transtorácica en 3 centros distintos. Los criterios de exclusión fueron el ingreso hospitalario por descompensación de la insuficiencia cardiaca congestiva, el tratamiento diurético continuado en el momento de la ecocardiografía, la presencia de cirrosis y la enfermedad renal terminal (estadio V). Estas exclusiones se aplicaron para minimizar el sesgo de congestión y asegurar la interpretabilidad de los estudios venosos portal y renal.
Se evaluó la gravedad de la IT con la anchura de la VC biplanar y el AORE mediante PISA 2D y se clasificó según el sistema propuesto de 5 grados5,6,17. La etiología de la IT se determinó siguiendo las recomendaciones del Tricuspid Valve Academic Research Consortium18. Las imágenes de los flujos venosos hepático, portal e intrarrenal fueron obtenidas por cirujanos independientes tras la evaluación ecocardiográfica estándar. La clasificación de la IT se hizo sin conocer los resultados de la ecocardiografía portal y renal, y la interpretación de la ecocardiografía venosa se llevó a cabo en un laboratorio central independiente, sin acceso a la clasificación de la IT. Los datos clínicos se extrajeron de las historias clínicas electrónicas, y se hizo una exploración física básica, con evaluación del edema periférico, a todos los pacientes. El comité de ética institucional local dio su aprobación y todos los pacientes dieron el consentimiento informado por escrito.
Ecocardiografía de las venas hepática, porta e intrarrenalSe realizaron estudios Doppler de las venas hepática, porta e intrarrenal se hicieron con transductores ecocardiográficos de sector (amplitud de frecuencia 2,5-5MHz) con los pacientes en posición de decúbito lateral izquierdo. Las venas hepática y porta se identificaron a través de una ventana acústica transhepática con Doppler color (escala de velocidad ∼30cm/s). Se examinó el riñón derecho mediante un acceso transhepático para obtener una proyección longitudinal, y los vasos interlobares se visualizaron con Doppler color (escala de velocidad de 8 a 16cm/s). La onda de pulso Doppler se obtuvo con sincronización ECG, y se aseguró la alineación óptima durante la espiración sostenida mientras se evitaban maniobras de Valsalva. Se utilizó un filtro de pared ajustado a un nivel bajo y escalas de velocidad ajustadas de forma apropiada. Esta metodología se ha validado con anterioridad en estudios de congestión venosa13,14.
El flujo de la vena hepática se refirió como la presencia o ausencia de revHV. El flujo de la vena porta se analizó midiendo la velocidad máxima (Vmáx) y la velocidad nadir (Vmín) durante el ciclo cardiaco. La fracción de pulsatilidad portal (FPP) se calculó como:
FPP (%)=100×((Vmáx – Vmín)/Vmáx
También se registró la presencia de flujo sistólico portal reverso (revP). Tal como se muestra en la figura 1, el patrón de flujo venoso intrarrenal se clasificó como continuo, bifásico, monofásico (monR) o reverso (revR).
Ejemplos de los patrones evaluados de flujo hepático, intrarrenal y de la vena porta. El flujo de la vena hepática se evaluó por la presencia o ausencia de flujo sistólico reverso en vena hepática (revHV). El flujo venoso intrarrenal se evaluó como patrón de flujo continuo, bifásico, monofásico (monR) o reverso (revR). El flujo en vena porta se evaluó cuantitativamente como un porcentaje de la pulsatilidad (fracción de pulsatilidad portal [FPP]), y cualitativamente como la presencia de flujo sistólico portal reverso (revP), equivalente a una FPP> 100%.
Dos observadores analizaron por separado los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal. La variabilidad intraobservador se evaluó mediante un análisis repetido realizado por un único observador tras un intervalo de 1 mes.
Análisis estadísticoLas variables cualitativas se expresan como número y porcentaje, y las variables continuas como media±desviación estándar o mediana con intervalo intercuartílico (IQR), dependiendo de la distribución evaluada mediante la prueba de Shapiro-Wilk. Las comparaciones entre grupos para las variables cualitativas se realizaron mediante la prueba de la X2 o la prueba exacta de Fisher, según procediera. Las variables continuas se compararon mediante la prueba de la t de Student para muestras no emparejadas o la prueba de la U de Mann-Whitney, dependiendo de la distribución. Las variables continuas se analizaron utilizando el ANOVA unidireccional o la prueba de Kruskal-Wallis. La precisión diagnóstica de los índices de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal se evaluó mediante el análisis de la curva de características operativas del receptor (ROC). Los valores de de corte de la FPP para los grados III, IV y V de IT se determinaron utilizando curvas ROC, la proporción de casos clasificados correctamente y el índice de Youden. Se llevó a cabo un análisis de sensibilidad según las distintas definiciones de gravedad de la IT (por protocolo se utilizaron la VC y el AROE, solo la VC y solo el AROE).
La reproducibilidad interobservador e intraobservador se evaluó mediante el coeficiente kappa de Cohen para las variables cualitativas (patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal), y la diferencia de medias con el coeficiente de correlación intraclase para las variables continuas (porcentaje de FPP). Se consideró estadísticamente significativo un valor de p<0,05 (bilateral). Todos los análisis estadísticos se llevaron a cabo con el programa informático STATA, versión 14 (StataCorp, College Station, Estados Unidos).
RESULTADOSCaracterísticas iniciales según la clasificación de la insuficiencia tricuspídeaSe incluyó a un total de 143 pacientes de manera prospectiva, con una media de edad de 76 años; el 73% eran mujeres. En la tabla 1 se detallan las características iniciales: antecedentes médicos previos, características clínicas, exploración física y mediciones invasivas del corazón derecho. Según la clasificación propuesta de 5 grados, 14 pacientes (9,7%) presentaban IT leve (I); 30 (21%) moderada (II); 52 (36%) grave (III); 30 (21%) masiva (IV), y 17 (12%) torrencial (V). Los pacientes con un grado más alto de IT tendían a presentar peor clase funcional y edema periférico inicial con mayor frecuencia, así como una mayor necesidad inicial de tomar diuréticos orales. La etiología más habitual de la IT fue la funcional ventricular, observada en 73 pacientes (51%). Se constató IT funcional auricular en 56 pacientes (39%), IT asociada al cable en 29 (20%) y etiologías mixtas en 23 (16%); estas se asociaron a grados de IT superiores, mientras que las etiologías primarias fueron menos frecuentes y se observaron en 11 pacientes (8%) (tabla 2).
Características clínicas de los distintos grados de insuficiencia tricuspídea
| Características (N=143) | I leve(n=14) | II moderada(n=30) | III grave(n=52) | IV masiva(n=30) | V torrencial(n=17) | p |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Características clínicas | ||||||
| Edad (años) | 68 [66-80] | 77 [71-83] | 78 [71-83] | 78 [73-83] | 79 [70-84] | 0,052 |
| Sexo (femenino) | 9 (64,3) | 25 (83,3) | 37 (71,2) | 23 (76,7) | 10 (58,8) | 0,380 |
| Hipertensión | 8 (57,1) | 23 (76,7) | 37 (71,2) | 19 (63,3) | 11 (64,7) | 0,659 |
| Diabetes | 3 (21,4) | 7 (23,3) | 8 (15,4) | 4 (13,3) | 5 (29,4) | 0,610 |
| Enfermedad pulmonar crónica | 3 (21,4) | 7 (23,3) | 13 (25,0) | 7 (23,3) | 2 (11,8) | 0,853 |
| Enfermedad hepática crónica | 1 (7,1) | 4 (13,3) | 7 (13,5) | 3 (10,0) | 2 (11,8) | 0,965 |
| Enfermedad renal crónica | 1 (7,1) | 7 (23,3) | 10 (19,2) | 9 (30,0) | 9 (52,9) | 0,029 |
| Características cardiológicas | ||||||
| Cardiopatía isquémica | 2 (14,3) | 6 (20,0) | 8 (15,4) | 4 (13,3) | 0 (0,0) | 0,439 |
| Insuficiencia cardiaca crónica | 9 (64,3) | 25 (83,3) | 51 (98,1) | 29 (96,7) | 17 (100) | <0,001 |
| Valvulopatía (sin IT) | 5 (35,7) | 13 (43,3) | 25 (48,1) | 18 (60,0) | 10 (58,8) | 0,482 |
| Fibrilación auricular | 7 (50,0) | 20 (66,7) | 50 (96,2) | 28 (93,3) | 17 (100) | <0,001 |
| Hipertensión pulmonar (sospechada/estimada) | 10 (71,4) | 17 (56,7) | 44 (84,6) | 23 (76,7) | 13 (76,5) | 0,089 |
| Dispositivo electrónico implantable | 0 (0,0) | 5 (16,7) | 11 (21,6) | 11 (36,7) | 9 (52,9) | 0,004 |
| Clase funcional III o IV de la NYHA | 1 (7,7) | 3 (10,0) | 30 (57,7) | 20 (66,7) | 11 (64,7) | <0,001 |
| Furosemida (mg) | 5 [0-40] | 40 [10-60] | 40 [40-80] | 40 [40-80] | 80 [40-120] | 0,002 |
| Exploración física | ||||||
| Edema periférico | ||||||
| Ausente | 13 (92,9) | 16 (55,2) | 21 (40,4) | 8 (26,7) | 4 (25,0) | <0,001 |
| Presente | 1 (7,1) | 13 (44,8) | 31 (59,6) | 22 (73,3) | 12 (75,0) | |
IT: insuficiencia tricuspídea; NYHA: New York Heart Association.
Los datos expresan n (%) o mediana [intervalo intercuartílico].
Características ecocardiográficas en los distintos grados de insuficiencia tricuspídea
| Características | I leve (n=14) | II moderada (n=30) | III grave (n=52) | IV masiva (n=30) | V torrencial (n=17) | p |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Ecocardiografía | ||||||
| FEVI (%) | 59 [57-61] | 58 [52-62] | 58 [54-62] | 55 [55-60] | 56 [51-60] | 0,709 |
| DIVId (mm), media±DE | 47 [44-52] | 44 [40-48] | 48 [42-54] | 45 [41-50] | 48 [44-53] | 0,123 |
| DIVId (mm/m2) | 28 [26-31] | 27 [24-30] | 28 [26-32] | 27 [26-30] | 27 [24-29] | 0,490 |
| Volumen AI (ml/m2) | 37 [27-43] | 48 [43-67] | 73 [49-106] | 67 [58-94] | 52 [39-103] | 0,004 |
| DMVD (mm) | 34 [27-37] | 34 [29-37] | 41 [36-46] | 42 [35-46] | 48 [42-52] | <0,001 |
| ATDVD (cm2) | 21 [16-22] | 19 [16-23] | 25 [21-31] | 24 [20-33] | 35 [32-41] | <0,001 |
| Área AD (cm2) | 13 [10-20] | 21 [18-29] | 39 [30-50] | 35 [27-43] | 46 [38-72] | <0,001 |
| Volumen AD (ml/m2) | 20 [17-28] | 33 [27-42] | 66 [51-77] | 59 [46-86] | 77 [55-102] | <0,001 |
| Anillo tricuspídeo (mm), media±DE | 28 [25-30] | 31 [28-35] | 42 [35-48] | 40 [35-44] | 43 [40-47] | <0,001 |
| TAPSE (mm) | 18 [15-22] | 19 [15-22] | 17 [14-20] | 17 [16-21] | 16 [14-18] | 0,400 |
| CAF (%) | 41 [35-49] | 41 [32-47] | 37 [29-45] | 40 [33-48] | 39 [33-44] | 0,690 |
| PSAP estimada (mmHg) | 24 [20-34] | 31,5 [25-40] | 34 [29-42] | 31 [24-38] | 26 [19-30] | 0,046 |
| Diámetro de la VCI (mm) | 17 [15-19] | 18 [13-22] | 24 [21-28] | 24 [21-27] | 32 [27-37] | <0,001 |
| Etiología de la insuficiencia tricuspídea | ||||||
| Funcional auricular | 1 (7,1) | 8 (26,7) | 26 (50,0) | 15 (50,0) | 7 (41,2) | 0,013 |
| Funcional ventricular | 13 (92,9) | 16 (53,3) | 23 (44,2) | 13 (43,3) | 8 (47,1) | 0,014 |
| Primaria | 0 (0) | 3 (10,0) | 5 (9,6) | 1 (3,3) | 3 (17,6) | 0,385 |
| Asociada a las derivaciones | 0 (0) | 5 (16,7) | 10 (19,2) | 7 (23,3) | 7 (41,2) | 0,069 |
| Combinada | 0 (0) | 2 (6,7) | 9 (17,3) | 6 (20,0) | 6 (35,3) | 0,045 |
| Parámetros de insuficiencia tricuspídea | ||||||
| Anchura de la VC biplanar (mm) | 3 [2-3] | 5 [4-6] | 9 [7-11] | 14 [12-16] | 21 [19-22] | <0,001 |
| AORE mediante PISA (mm2) | 10 [7-15] | 23 [16-26] | 48 [41-55] | 80 [69-90] | 132 [100-158] | <0,001 |
| Volumen regurgitante (PISA 2D) (ml) | 8 [5-10] | 17 [13-22] | 42 [35-49] | 51 [42-62] | 79 [53-105] | <0,001 |
2D: bidimensional; AD: aurícula derecha; AI: aurícula izquierda; AORE: área del orificio regurgitante efectiva; ATDVD: área telediastólica del ventrículo derecho; CAF: cambio de área fraccional; DE: desviación estándar; DIVId: diámetro interno del ventrículo izquierdo en diástole; DMVD: diámetro medio del ventrículo derecho; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; PSAP: presión sistólica de la arteria pulmonar; PISA: área de isoconvergencia proximal; TAPSE: desplazamiento sistólico del plano del anillo tricuspídeo; VC: vena contracta; VCI: vena cava inferior.
Los datos expresan n (%) o mediana [intervalo intercuartílico].
En cuanto a la aurícula derecha (tanto en área como en volumen), el ventrículo derecho (diámetro medio y área), el anillo tricuspídeo y los diámetros de la vena cava inferior, se observó una tendencia estadísticamente significativa a presentar valores mayores, con grados de IT más elevados. Respecto a la función del ventrículo derecho, el TAPSE (desplazamiento sistólico del plano del anillo tricuspídeo) mostró una tendencia no significativa hacia valores menores con el aumento de los grados de IT, y no se observaron diferencias en el cambio fraccional del área entre los grupos.
Patrones, viabilidad y reproducibilidadEl flujo de la vena hepática se pudo interpretar en el 96% de los pacientes, el flujo venoso intrarrenal en el 98% y el flujo de la vena porta en el 99%. En la tabla 3 se resumen los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal para cada grado de IT.
Características Doppler del flujo venoso hepático, portal e intrarrenal
| Características (N=143) | I leve (n=14) | II moderada (n=30) | III gravë (n=52) | IV masiva (n=30) | V torrencial (n=17) | p |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Flujo en vena hepática (n=140) | ||||||
| Flujo sistólico reverso | 0 (0,0) | 11 (37,9) | 49 (94,2) | 29 (96,7) | 17 (100,0) | <0,001 |
| Flujo venoso intrarrenal (n=135) | ||||||
| Continuo | 13 (92,9) | 20 (76,9) | 7 (13,7) | 0 (0,0) | 0 (0,0) | <0,001 |
| Bifásico | 1 (7,1) | 5 (19,2) | 6 (11,8) | 1 (3,6) | 0 (0,0) | |
| Monofásico | 0 (0,0) | 1 (3,8) | 36 (70,6) | 25 (89,3) | 6 (37,5) | |
| Sistólico reverso | 0 (0,0) | 0 (0,0) | 2 (3,9) | 2 (7,1) | 10 (62,5) | |
| Flujo en vena porta (n=141) | ||||||
| Fracción de pulsatilidad portal (%) | 20 (12-30) | 22 (15-31) | 59 (41-67) | 96 (64-100) | 147 (119-169) | <0,001 |
| Flujo sistólico reverso | 0 (0,0) | 0 (0,0) | 1 (1,9) | 6 (20,7) | 12 (75,0) | <0,001 |
Flujo en vena hepática (n=135): no pudieron interpretarse los resultados de 8 pacientes (6%); flujo en vena intrarrenal (n=140): no pudieron interpretarse los resultados de 3 pacientes (2%); flujo en vena porta (n=141): no pudieron interpretarse los resultados de 2 pacientes (1%).
Los datos expresan n (%) o mediana [intervalo intercuartílico].
En los pacientes con IT de grado III se constató un patrón de revHV en el 94,2% de los casos; un patrón monR en el 70,6%, y una mediana de FPP del 59% (IQR, 41-67%). Los pacientes con IT de grado IV presentaron un patrón de revHV en el 96,7% de los casos; un patrón monR en el 89,3%, y una mediana de FPP del 96% (IQR, 64-100%). Por último, todos los pacientes con IT de grado V mostraron un patrón de revHV, y el 62,5% presentó un patrón revR; en el resto se observó un patrón monR. El flujo venoso portal fue consistentemente patológico en los pacientes con IT de grado V, con un 75% que mostró un patrón revP y una mediana de FPP del 147% (IQR, 119-169%).
Se efectuó un análisis de sensibilidad para evaluar el riesgo de sesgo relacionado con la definición de la gravedad de la IT (según el protocolo, utilizando tanto VC como AORE, solo VC o solo AROE) y no se encontraron diferencias significativas entre los distintos métodos (tabla S1).
Un cálculo posterior de la potencia llevado a cabo con la prueba de la bondad del ajuste de la χ2 con un error α de 0,05 y un tamaño del efecto de 0,3 resultó en una potencia (1 – β) de 0,833.
La concordancia intraobservador en la clasificación de los patrones hepático, portal e intrarrenal fue muy alta, y la desviación estándar de la medición de la FPP fue del 3,3%, con un coeficiente de correlación intraclase muy alto. La concordancia entre observadores fue alta para la clasificación de los patrones portal e intrarrenal, y adecuada para la clasificación de la vena hepática; la desviación estándar de la medición de la FPP fue del 8,1% (tabla 4), con un coeficiente de correlación intraclase alto.
Reproducibilidad en un mismo observador y entre observadores distintos
| Patrones | Acuerdo (%)/ EM±DE | Kappa de Cohen | p | CCI | n | Acuerdo (%)/ EM±DE | Kappa de Cohen | p | CCI | n |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| En un mismo observador | Entre observadores distintos | |||||||||
| Flujo sistólico reverso en vena hepática | 95,2 | 0,85 | <0,001 | 42 | 80 | 0,52 | 0,001 | 40 | ||
| Flujo monofásico intrarrenal | 95,6 | 0,90 | <0,001 | 45 | 90,9 | 0,81 | <0,001 | 44 | ||
| Flujo sistólico reverso en vena renal | 97,8 | 0,89 | <0,001 | 45 | 97,7 | 0,89 | <0,001 | 44 | ||
| Flujo sistólico reverso en vena porta | 100 | 1 | <0,001 | 44 | 100 | 1 | <0,001 | 43 | ||
| Fracción de pulsatilidad portal | –1,1±3,3 | 0,97 | 20 | 4,4±8,1 | 0,92 | 20 | ||||
CCI: coeficiente de correlación entre clases; DE: desviación estándar; EM: error medio.
Los parámetros cualitativos se evaluaron mediante el porcentaje de concordancia, el EM y el coeficiente kappa de Cohen. Los parámetros cuantitativos se evaluaron mediante el porcentaje de concordancia y el CCI.
El patrón de revHV presentó una sensibilidad del 96,0%; una especificidad del 73,2%; un valor predictivo positivo (VPP) del 89,6%, y un valor predictivo negativo (VPN) del 88,2%, con un área ROC de 0,85 para el diagnóstico de IT de grado III o superior. Su rendimiento para los grados IV y V fue menor (con áreas ROC de 0,67 y 0,64, respectivamente) que muestran una alta sensibilidad y un alto VPN, pero una especificidad muy baja (tabla 5).
Parámetros Doppler del flujo venoso hepático, portal y renal para el diagnóstico de la insuficiencia tricuspídea grave, masiva y torrencial
| Patrones | Insuficiencia tricuspídea grave o de grado superior (III, IV, V) | Insuficiencia tricuspídea masiva o de grado superior (IV, V) | Insuficiencia tricuspídea torrencial (V) | ||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Sensibilidad | Especificidad | VPP | VPN | Área ROC | Sensibilidad | Especificidad | VPP | VPN | Área ROC | Sensibilidad | Especificidad | VPP | VPN | Área ROC | |
| Flujo en vena hepática | |||||||||||||||
| Flujo sistólico reverso en vena hepática | 96,0 [90,0-98,9] | 73,2 [57,1-85,8] | 89,6 [82,2-94,7] | 88,2 [72,5-96,7] | 0,85* | 97,9 [88,7-99,9] | 35,5 [25,8-46,1] | 43,4 [33,8-53,4] | 97,1 [84,7-99,9] | 0,67 | 100,0 [80,5-100,0] | 27,6 [20,0-36,4] | 16,0 [9,6-24,4] | 100,0 [89,7-100,0] | 0,64 |
| Flujo en vena porta | |||||||||||||||
| FPP> 40% | 85,6 [77,0-91,9] | 95,5 [84,5-99,4] | 97,6 [91,8-99,7] | 75,0 [61,6-85,6] | 0,91* | ||||||||||
| FPP> 80% | 80,0 [65,4-90,4] | 90,6 [82,9-95,6] | 80,0 [65,4-90,4] | 90,6 [82,9-95,6] | 0,85 | ||||||||||
| FPP> 100% | 75,0 [47,6-92,7] | 94,4 [88,8-97,7] | 63,2 [38,4-83,7] | 96,7 [91,8-99,1] | 0,85* | ||||||||||
| Flujo sistólico reverso en vena porta | 19,6 [12,2-28,9] | 100,0 [92,0-100,0] | 100,0 [82,4-100,0] | 36,1 [27,6-45,3] | 0,60 | 40,0 [25,7-55,7] | 99,0 [94,3-100,0] | 94,7 [74,0-99,9] | 77,9 [69,5-84,9] | 0,69 | 75,0 [47,6-92,7] | 94,4 [88,8-97,7] | 63,2 [38,4-83,7] | 96,7 [91,8-99,1] | 0,85* |
| Flujo venoso intrarrenal | |||||||||||||||
| Flujo monofásico | 85,3 [76,5-91,7] | 97,5 [86,8-99,9] | 98,8 [93,4-100,0] | 73,6 [59,7-84,7] | 0,91* | 97,7 [88,0-99,9] | 57,1 [46,3-67,5] | 52,4 [41,1-63,6] | 98,1 [89,9-100,0] | 0,77 | 100,0 [79,4-100,0] | 44,5 [35,4-53,9] | 19,5 [11,6-29,7] | 100,0 [93,3-100,0] | 0,72 |
| Flujo sistólico reverso intrarrenal | 14,7 [8,3-23,5] | 100,0 [91,2-100,0] | 100,0 [76,8-100,0] | 33,1 [24,8-42,2] | 0,57 | 27,3 [15,0-42,8] | 97,8 [92,3-99,7] | 85,7 [57,2-98,2] | 73,6 [64,8-81,2] | 0,63 | 62,5 [35,4-84,8] | 96,6 [91,6-99,1] | 71,4 [41,9-91,6] | 95,0 [89,5-98,2] | 0,80* |
FPP: fracción de pulsatilidad portal; ROC: receiver operating characteristic; VPN: valor predictivo negativo, VPP: valor predictivo positivo.
Los datos expresan n (%) o mediana [intervalo intercuartílico].
Para la IT de grado III o superior, un valor de corte de FPP ≥ 40% permitió clasificar correctamente el 89% de los casos, con un índice de Youden de 0,811. Como parámetro, una FPP ≥ 40% mostró una sensibilidad del 85,6%; una especificidad del 95,5;un VPP del 97,6%, y un VPN del 75,0%, con un área ROC de 0,91 para el diagnóstico de IT de grado III.
En cuanto a la IT de grado IV o superior, un valor de corte de FPP ≥ 80% permitió clasificar correctamente el 87% de los casos, con un índice de Youden de 0,710. Como parámetro, una FPP ≥ 80% tuvo una sensibilidad del 80,0%; una especificidad del 90,6%; un VPP del 80,0%, y un VPN del 90,6%, con un área ROC de 0,85 para el diagnóstico de la IT de grado IV.
Por último, para la IT de grado V, una FPP> 100% (sin incluir el 100%) permitió clasificar correctamente el 92% de los casos, con un índice de Youden de 0,694. Cabe destacar que un valor de corte de FPP> 100% corresponde a un patrón revP. Un patrón revP (o una FPP> 100%) tuvo una sensibilidad del 75,0%; una especificidad del 94,4%; un VPP del 63,2%, y un VPN del 96,7%, con un área ROC de 0,85 para el diagnóstico de IT de grado V (tabla 5).
Flujo venoso intrarrenalEn el caso de la IT de grado III o superior, el patrón monR tuvo una sensibilidad del 85,3%, una especificidad del 97,5%, un VPP del 98,8% y un VPN del 73,6%, con un área ROC de 0,91. Su rendimiento en la IT de grado IV y V fue inferior, con un área ROC de 0,77 y 0,72, respectivamente.
En la IT de grado V, el patrón revR tuvo una sensibilidad del 62,5%, una especificidad del 96,6%, un VPP del 71,4% y un VPN del 95,0%, con un área ROC de 0,80. Su rendimiento en la IT de grado IV y III fue inferior, con un área ROC de 0,63 y 0,57, respectivamente (tabla 5).
DISCUSIÓNHasta donde se sabe, este es el primer estudio que explicadescribe la relación entre los distintos grados de IT y alteración venosa. La principal observación de este estudio es que los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal están estrechamente relacionados con el grado de IT. El patrón de revHV suele observarse en la IT grave y en los grados más altos de IT, con escasa discriminación entre los grados III, IV y V. Los patrones de flujo venoso portal e intrarrenal también se relacionan con el grado de la IT, por lo que se observa un mayor deterioro en los pacientes con IT de grado IV y V, en comparación con los casos de grado III. En la figura central se muestra un resumen de los métodos y resultados descritos en este estudio.
Flujo venoso hepático, portal e intrarrenal en la clasificación de la insuficiencia tricuspídeaEn cuanto al uso de los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal para la clasificación de la gravedad de la IT, los principales resultados de este estudio se resumen de la manera siguiente: a) el patrón de revHV tuvo buena sensibilidad para diagnosticar como mínimo la IT de grado III, aunque su rendimiento fue peor para discriminar entre las IT de grado III, IV y V; b) la FPP permite diferenciar entre las IT de grado III, IV y V, con valores de corte ≥ 40% para las de grado III, ≥ 80% (incluido el 100%) para las de grado IV y> 100% para las de grado V; c) el patrón monR tuvo mayor especificidad para el diagnóstico de la IT de grado III que el patrón de revHV. En la IT de grado IV y V fue habitual hallar alteraciones en el flujo intrarrenal; es decir, patrones monR y revR, y d) los patrones revR y revP tenían una especificidad alta para el diagnóstico de la IT de grado V.
Estos resultados invitan a considerar estos parámetros como herramientas de apoyo o complementarias cuando haya una duda diagnóstica entre grados de IT adyacentes, una vez que se ha completado la evaluación cuantitativa. En la figura 2 se ofrece un resumen visual —que refleja la opinión del grupo— de cómo se pueden aplicar estos parámetros al clasificar la IT con esta clasificación de 5 grados. En la figura 3 se dan ejemplos representativos de un paciente en cada grado de IT, así como de los correspondientes patrones de flujo venoso observados. La figura 4 ofrece un resumen de los métodos y resultados.
Resumen de los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal en la clasificación de 5 grados de la insuficiencia tricuspídea (IT) según los resultados del presente estudio. Los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal se muestran alineados a la clasificación de 5 grados de IT, asociados al grado de IT más representativo según el rendimiento diagnóstico observado en este estudio. La presencia de flujo sistólico reverso en vena hepática (revHV), de flujo intrarrenal monofásico (monR) y una fracción de pulsatilidad portal (FPP)> 40% se relacionaron mayormente con IT grave (grado III) o de mayor grado. Una FPP> 80%, o incluso al 100%, se relacionó con IT masiva (grado IV), mientras que la FPP> 100% —que corresponde al flujo sistólico portal reverso (revP)— y el flujo sistólico reverso intrarrenal (revR) se observaron en los casos de IT torrencial (grado V).
Casos representativos de ecografía venosa hepática, portal e intrarrenal para cada grado de insuficiencia tricuspídea (IT). Se muestran 5 casos representativos, uno para cada grado de IT. Se da la edad del paciente, el sexo, la etiología de la IT y parámetros cuantitativos. AORE: área del orificio regurgitante efectiva; DVCI: diámetro de la vena cava inferior; FPP: fracción de pulsatilidad portal; revHV: flujo sistólico reverso en vena hepática; RevP: flujo sistólico portal reverso; revR: flujo sistólico reverso intrarrenal; VC: vena contracta.
Figura central. El objetivo de este estudio fue describir los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal en la insuficiencia tricuspídea (IT) con un sistema de clasificación de 5 grados y explorar su posible función en la clasificación de la IT, de un modo parecido al uso del flujo sistólico reverso en vena hepática en la IT grave. En el estudio se incluyeron 143 casos prospectivos de IT y se excluyeron los casos con descompensación por insuficiencia cardiaca. La gravedad de la IT se evaluó con la anchura de la vena contracta biplanar y el área del orificio regurgitante efectiva (AORE) en 2 dimensiones. Los resultados indicaron que el flujo sistólico reverso en vena hepática (revHV) no discriminaba de manera eficaz entre los grados III, IV y V de la IT. No obstante, la fracción de pulsatilidad portal (FPP) se mostró prometedora para distinguir entre IT grave, masiva y torrencial, con umbrales óptimos de FPP> 40% para el grado III; FPP> 80% para el grado IV, y FPP> 100% para el grado V. El flujo intrarrenal monofásico (monR) demostró una alta especificidad para la IT de grado III o superior, mientras que la inversión del flujo sistólico venoso intrarrenal (revR) y el flujo sistólico portal reverso (revP) mostraron una alta especificidad para la IT de grado V. En conclusión, los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal están asociados con los grados de IT ampliados y pueden ser de utilidad como parámetros adicionales en la clasificación de la IT.
Es clínicamente oportuno realizar un diagnóstico preciso de la IT y clasificarla según la escala de 5 grados de gravedad, ya que una mayor gravedad se relaciona con peores resultados. En un estudio19 se informó de un aumento de la mortalidad de los pacientes con un AORE> 0,7cm2, mientras que en otro20 se observaron diferencias de supervivencia entre la IT torrencial y los grados de menor gravedad mediante un AORE> 0,8cm2. Los pacientes con una anchura de la VC> 14mm experimentaban con mayor frecuencia episodios cardiovasculares (muerte o ingreso por insuficiencia cardiaca), lo que sugiere un peor pronóstico en la IT masiva frente a la grave, aunque sin diferencias adicionales en la IT torrencial21. En contraste, en otro estudio se observó que la IT torrencial (VC> 21mm) se asociaba con mayores tasas de episodios que la IT masiva22. Estos hallazgos indican diferencias pronósticas dentro de la clasificación de 5 grados, aunque los resultados varían dependiendo de si se utiliza la VC o el AORE.
Los datos sobre los patrones de la ecografía Doppler venosa también son de interés clínico en varios contextos. En un estudio se relacionó el patrón monR en la insuficiencia cardiaca con ingresos no planificados y muerte cardiovascular12. En otro estudio se observó que las alteraciones del flujo portal e intrarrenal (FPP> 50% y monR) se relacionaban de forma independiente con lesión renal aguda tras cirugía cardiaca23. En otros estudios se observó una correlación entre los patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal y la presión invasiva en la aurícula derecha16, lo que también se ha relacionado con los resultados en la IT secundaria24,25. La presencia de alteraciones en la vena porta (FPP) predijo un criterio de valoración combinado (episodios renales adversos o muerte) en los pacientes ingresados en cuidados intensivos14. La discontinuidad en los patrones venosos intrarrenales se relacionó con un empeoramiento de la función renal en la insuficiencia cardiaca aguda26 y en otro estudio se constató que los patrones venosos portal e intrarrenal predecían la mortalidad hospitalaria27. Estos hallazgos respaldan el valor pronóstico de los patrones ecocardiográficos de las venas hepática, porta e intrarrenal en distintos contextos, aunque su función en la IT sigue sin estudiarse.
En el presente estudio, se identificó la FPP como parámetro continuo que puede servir para discriminar entre los distintos grados de IT y se observó que los signos de alteración hemodinámica extrema en los órganos afectados (como el flujo sistólico reverso en vena porta e intrarrenal) se relacionaban más con la IT de grado V que con la de grado III. Estos resultados reflejan el impacto hemodinámico de la IT en los riñones y el hígado en fases avanzadas de la enfermedad, con signos de posterior afectación en los grados ampliados (grados IV y V), más allá de lo que se observa en el grado III, por lo que refuerza los argumentos que hay detrás de la clasificación de 5 grados.
Estos signos se basan en los órganos diana y no se ven afectados por la complejidad del chorro, la anatomía de la válvula, los artefactos inducidos por las derivaciones o los dispositivos de reparación tricuspídea, como ocurre a veces con los métodos de la VC y el EROA28. De un modo parecido al revHV, estos signos se ven afectados por la presión de la aurícula derecha, pero tienen mejor especificidad para grados más altos de la IT debido a su distancia de la aurícula. Así pues, puede ser de utilidad utilizarlos junto con la evaluación cuantitativa actual para clasificar la IT, en particular en pacientes con una ventana ecocardiográfica difícil o con grados más altos de IT.
No obstante, merece la pena considerar varios factores. La base fisiopatológica de las alteraciones del flujo venoso sistólico hepático, portal e intrarrenal se relaciona con la onda V de la IT y la presión venosa central, ambas influenciadas por la congestión intravascular, la función del ventrículo derecho y otros factores. En consecuencia, cuando se utilicen estos parámetros no debería evaluarse a los pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva evidente para evitar sobrestimar la gravedad de la IT. En los pacientes con IT significativa es habitual observar cierto grado de congestión intravenosa que se relaciona con la gravedad de la enfermedad (tabla 1). Para diferenciar entre la congestión inicial relacionada con la IT sintomática y la descompensación por insuficiencia cardiaca evidente, el criterio de exclusión de este estudio fue el ingreso hospitalario o el tratamiento intravenoso con diuréticos. Los pacientes descompensados se excluyeron del estudio para minimizar el sesgo relacionado con la congestión grave, por ello el rendimiento diagnóstico comunicado no puede extrapolarse a estos casos. No obstante, los pacientes con congestión inicial relacionada con la IT sintomática están representados en este estudio y los resultados son aplicables a este grupo. También merece la pena destacar que las alteraciones del flujo venoso están influenciadas por el ciclo respiratorio y la presión intraabdominal; así pues, la obtención de imágenes debe realizarse en la espiración y evitar las maniobras de Valsalva. En este estudio, no se incluyó a pacientes con ventilación mecánica, por lo que la validez de esta técnica en dichos pacientes debería analizarse más a fondo. Las enfermedades patológicas del hígado y los riñones, como la cirrosis y la enfermedad renal en fase terminal, pueden atenuar o alterar de manera artificial el flujo venoso29–31, por lo que este enfoque debería evitarse en estos pacientes. Para garantizar la reproducibilidad y viabilidad de la técnica es crucial tener en cuenta estos factores.
Limitaciones del estudio y perspectivas futurasEste estudio tiene algunas limitaciones. En primer lugar, tal como se ha discutido anteriormente, estos resultados no pueden aplicarse a pacientes con insuficiencia cardiaca descompensada evidente, ya que a estos se les excluyó del estudio. Se requieren más investigaciones para esclarecer si estas técnicas pueden desempeñar algún papel en esta población.
En segundo lugar, en el presente estudio, la anchura de la VC biplanar y el AORE mediante PISA 2D fueron las variables de la clasificación y, por tanto, el estándar comparativo, aunque en algunos casos no coincidieran en el momento de establecer el grado de la IT. Tal como es habitual observar en la práctica clínica, se constató discrepancia entre el AORE y la VC en hasta un 13% de los pacientes, lo que dificulta clasificarlos en un mismo grupo de gravedad. Conforme al protocolo del estudio, el cirujano responsable de clasificar la IT situó a estos pacientes en el grupo de gravedad correspondiente más cercano, siguiendo los parámetros actuales basados en las guías clínicas (que incluyen otros criterios, como el volumen regurgitante y el área tridimensional (3D) de la VC, cuando es posible). Como criterio final, el protocolo estableció que la anchura de la VC biplanar prevalecería sobre el AORE. Para minimizar el posible sesgo de esta discrepancia, se hizo un análisis de sensibilidad, en el que se constató la ausencia de impacto significativo en el rendimiento de los patrones estudiados independientemente de la definición de grado de IT utilizada (por protocolo, solo VC, o solo AORE). En la tabla S1 se proporcionan más detalles. Además, se observó una tendencia a que los valores de la VC fueran inferiores al AORE para un grado de IT determinado. Esta discrepancia se debe probablemente a que la ecocardiografía transtorácica 2D subestima el mayor diámetro de la VC comparado con la 3D y la ecocardiografía transesofágica cuando se evalúa la anchura de la VC biplanar, tal como se ha observado anteriormente18,31,32. Estas dificultades en la evaluación de la IT reflejan la práctica clínica actual, en la que los parámetros de la clasificación no siempre coinciden perfectamente, y algunos pacientes pueden requerir otros signos y medidas para una clasificación más precisa. El uso sistemático de técnicas 3D, tales como la evaluación del área de la VC, podría servir para abordar estas limitaciones.
Otra limitación es el tamaño de la muestra. Aunque el análisis de potencia posterior indicó una potencia estadística suficiente para detectar diferencias significativas entre los grupos, se requieren cohortes más grandes para definir y caracterizar mejor el rendimiento de estos parámetros en la clasificación de la IT y, en particular, para trazar con mayor precisión las diferencias entre los grados más altos de la IT. Se requieren estudios con muestras de mayor tamaño y una cohorte de validación externa para confirmar estos resultados, evaluar que puedan generalizarse a otras poblaciones y contextos clínicos, explorar sus implicaciones y mejorar la comprensión del potencial y practicidad de este enfoque.
Las investigaciones futuras también deberían servir para evaluar si las alteraciones en el flujo venoso portal e intrarrenal tienen significación pronóstica en pacientes con IT y evaluar si estos marcadores pueden estratificar de forma independiente el riesgo en esta población.
CONCLUSIONESLos patrones de flujo venoso hepático, portal e intrarrenal se relacionan con el grado de IT y pueden actuar como parámetros complementarios para la clasificación de la IT, en particular en la enfermedad avanzada. Estos parámetros son especialmente específicos para los grados más altos de IT. Su uso requiere consideraciones parecidas a las de la evaluación de la vena hepática, y puede llevarse a cabo fácilmente en un laboratorio ecocardiográfico estándar como parte de una evaluación exhaustiva de la ecocardiografía transtorácica de la IT.
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La IT influye en los patrones venosos de la ecografía, en particular en las venas hepática, porta e intrarrenal.
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Los perfiles de flujo venoso anómalo pueden evaluarse mediante ecografía Doppler en el contexto de la ecocardiografía.
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Se ha ampliado la clasificación más reciente de la gravedad de la IT para incluir los grados masivo y torrencial.
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Se desconoce si la evaluación no invasiva de los patrones de flujo venoso puede respaldar la clasificación de la IT.
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Este estudio describe de manera sistemática las alteraciones del flujo venoso en el conjunto de la clasificación de la IT de 5 grados.
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Identifica patrones de flujo específicos, como el flujo intrarrenal monofásico y los flujos sistólicos reversos portal e intrarrenal, como marcadores muy específicos de IT grave y torrencial, respectivamente.
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La FPP, como parámetro cuantitativo, mostró umbrales claros para diferenciar entre los distintos grados de IT.
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Estos resultados indican que los patrones Doppler venosos pueden utilizarse como parámetros adicionales para clasificar la gravedad de la IT en casos difíciles.
Los autores garantizan que los siguientes investigadores son responsables de los datos publicados en este estudio. Hospital de la Santa Creu i Sant Pau: A. Rodríguez-Pérez. Hospital Clínic de Barcelona: I. Forado-Benatar. Hospital Álvaro Cunqueiro: M. Barreiro-Pérez.
DISPONIBILIDAD DE LOS DATOSLos datos están disponibles previa solicitud.
FINANCIACIÓNA. Rodríguez-Pérez (CM23/00111) y C. Moliner-Abos (CM21/00245) recibieron una subvención Río Hortega del Instituto de Salud Carlos III. Este estudio fue financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) (CB16/11/00276) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
CONSIDERACIONES ÉTICASEl comité de ética local aprobó el estudio y los pacientes proporcionaron el consentimiento informado por escrito. El estudio se ajustó a las directrices SAGER para garantizar la consideración apropiada de sexo y género. No se identificó sesgo de sexo o género en el diseño, el análisis, o la interpretación de los datos.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALEn este estudio no se utilizaron herramientas de inteligencia artificial para la generación de datos, su análisis o interpretación. La ayuda con IA se limitó a la edición lingüística y al apoyo en el formato durante la preparación del artículo.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESÁ. Rodríguez-Pérez se encargó de la concepción y el diseño del estudio, la obtención de datos, su análisis y su interpretación, así como de la redacción del manuscrito. C. Moliner-Abos contribuyó al diseño del estudio y al análisis de reproducibilidad. C.H.P. Li dirigió la revisión crítica del artículo y contribuyó al análisis de los datos y a su interpretación. El resto de autores intervinieron en la inclusión de pacientes, la revisión crítica del artículo y la aprobación de la versión final para su publicación. Los garantes afirman la integridad del estudio, el pleno acceso a los datos y la decisión final de enviar el artículo para su publicación. Los autores para correspondencia, Á. Rodríguez-Pérez y C.H.P. Li, confirman que todos los autores listados cumplen los criterios de autoría y que no se ha omitido a ningún autor con derecho.
CONFLICTO DE INTERESESNada que declarar.
Se puede consultar material adicional a este artículo en su versión electrónica disponible en https://doi.org/10.1016/j.recesp.2025.08.011
