Este estudio tuvo como objetivo analizar retrospectivamente las características anatómicas y la clasificación de las fístulas arteriales coronarias múltiples (FACM), y comparar los resultados del cierre percutáneo de las FACM y de las fístulas únicas.
MétodosSe revisaron retrospectivamente todos los pacientes que se sometieron a cierre percutáneo de fístulas coronarias (FAC) en el Hospital Fuwai desde 2010 hasta 2023. Los pacientes se clasificaron en dos grupos, cierre de fístula única y cierre de FACM, y se compararon las características anatómicas y los resultados del cierre percutáneo entre ambos grupos.
ResultadosEste estudio retrospectivo incluyó 146 pacientes sometidos a cierre percutáneo de FAC. La tasa de fracaso fue del 14,38%. De los 146 pacientes, el 32,19% se identificaron como FACM, constituyendo los tipos I, II y III el 40,43, el 42,55 y el 17,02%, respectivamente. A diferencia de los pacientes con fístula única, que se originaban predominantemente en la arteria coronaria derecha y terminaban en el ventrículo izquierdo, los pacientes con FACM tenían más comúnmente orígenes simultáneos de la arteria coronaria derecha y la arteria descendente anterior izquierda (29,79%) y drenaban predominantemente en la arteria pulmonar (70,21%), con una notable prevalencia de morfología tipo plexo (el 38,3 frente al 2,02%, p<0,001). La tasa de éxito del cierre percutáneo fue significativamente inferior en las FACM en comparación con las fístulas únicas (el 64,29 frente al 84,34%, p=0,011). El análisis de regresión indicó que el riesgo de fracaso del cierre de las FACM era 2,64 veces superior comparado con el cierre de las fístulas únicas.
ConclusionesLas FACM son frecuentes entre las FAC, y pueden clasificarse en tres tipos en función del número y la localización de sus orígenes y terminaciones. El riesgo de fracaso del cierre percutáneo es significativamente mayor en las FACM comparado con las fístulas únicas.
Palabras clave
La fístula de arterias coronarias (FAC) es un conducto anómalo entre las arterias coronarias y las cavidades cardiacas o los vasos sanguíneos principales. La prevalencia de las FAC en poblaciones adultas a las que se practica una coronariografía oscila entre el 0,13 y el 0,22%1. Los síntomas asociados a las FAC pueden ser muy diversos y van de las formas de presentación clínicamente silentes a manifestaciones graves como insuficiencia cardiaca, isquemia miocárdica y arritmias, dependiendo del tamaño y el lugar de destino de la fístula, así como del volumen del flujo sanguíneo desviado por ellas2. Las FAC se originan predominantemente en la arteria descendente anterior izquierda (DAI), y lo más frecuente es que vayan a parar a la arteria pulmonar y, con menos frecuencia, al hemicardio izquierdo3. Las FAC múltiples (FACM), que comportan más de 1 conexión aberrante en un mismo paciente, se han considerado hasta ahora muy poco frecuentes. Por ejemplo, las FAC de origen bilateral en la arteria coronaria derecha (ACD) y la DAI se dan en aproximadamente un 5% del total de casos de FAC4.
La introducción y la amplia adopción de la angiografía coronaria por tomografía computarizada (angio-TC coronaria) han aumentado notablemente las tasas de detección de anomalías coronarias, incluidas las FAC5. Estudios de angio-TC coronaria recientes indican que aproximadamente el 31,1% de los pacientes con FAC presentan fístulas bilaterales, lo cual apunta la posibilidad de que los orígenes múltiples sean más prevalentes de lo que hasta ahora se había estimado6. Esta observación resalta la necesidad crucial de un mejor conocimiento de las características anatómicas y las consecuencias clínicas de las FACM. Dada la complejidad de las FACM y su importante repercusión hemodinámica, el abordaje terapéutico preferido tradicionalmente es el cierre quirúrgico7. No obstante, el cierre percutáneo se considera una alternativa menos invasiva para grupos específicos, en especial adultos mayores o pacientes con mayor riesgo quirúrgico. Sin embargo, hay poca literatura médica en la que se detallen los resultados del cierre percutáneo de las FACM y la mayoría de las publicaciones se limitan a descripciones de 1 solo caso8. Con objeto de subsanar la falta de datos en este campo, en este estudio retrospectivo se analizó a 146 pacientes con FAC tratados en el Hospital Fuwai (China) desde 2010 hasta 2023, se determinó su prevalencia, sus características anatómicas y las clasificaciones de las FACM y se compararon los resultados del cierre percutáneo de las FACM con el de las fístulas únicas.
MÉTODOSEste estudio retrospectivo fue aprobado por el Comité de Ética del Hospital Fuwai, Academia China de Ciencias Médicas (N.o 2023-1126). Dada la naturaleza retrospectiva del estudio y el uso de datos anonimizados, no fue necesario el consentimiento informado de cada paciente.
PacientesSe llevó a cabo una revisión retrospectiva de todos los pacientes consecutivos que ingresaron en el Departamento de Cardiopatías Estructurales del Hospital Fuwai y a quienes se programó el cierre percutáneo de una FAC entre enero de 2010 y diciembre de 2023. Las indicaciones para el cierre percutáneo de las FAC fueron la presencia de síntomas, complicaciones o una derivación de sangre importante9. La información sobre características demográficas de los pacientes, manifestaciones clínicas, radiografías de tórax, ecocardiografías transtorácicas perioperatorias y de seguimiento, angio-TC coronaria y coronariografías selectivas se obtuvieron de la base de datos de historias clínicas. Todos los datos se anonimizaron antes de su procesamiento.
Revaluación de las imágenesPara determinar las características anatómicas de las FAC, 2 radiológicos con más de una década de experiencia en radiología cardiovascular evaluaron de manera independiente y con enmascaramiento las imágenes de angio-TC coronaria y coronariografía selectiva. Las fístulas se clasificaron, en función de su diámetro respecto a los vasos coronarios normales adyacentes, como pequeñas (< 1), medianas (≥ 1-2) o grandes (> 2)10. En los pacientes con FACM se tuvo en cuenta el diámetro mayor de todas las fístulas presentes. Los aneurismas coronarios se definieron como dilataciones de hasta 1,5 veces el diámetro de las arterias normales, y como aneurismas gigantes, los que >20mm11. A diferencia de estudios previos12, en este se definió el origen bilateral como las fístulas que procedían de arterias coronarias tanto izquierdas como derechas, esclareciendo la distribución de los vasos. En función de su lugar de destino, las FAC se clasificaron también como fístulas de arterias coronarias a arteria pulmonar (FACAP) o fístulas de arterias coronarias a cavidades cardiacas. Las FACM se definieron como 2 o más conexiones fistulosas anormales en un mismo paciente.
Según el número y la localización de los lugares de origen y destino de las fistulas, se subclasificaron las FACM en 3 tipos: tipo I, fístulas múltiples originadas en arterias coronarias unilaterales y con final en múltiples lugares de destino; tipo II, fístulas múltiples originadas en arterias coronarias bilaterales y con final en múltiples lugares de destino, y tipo III, fístulas múltiples con comunicación y final en un lugar de destino común. En función de que el trayecto de la fístula presentara o no una morfología plexiforme, las FACM se subdividieron en tipo A (plexiforme) y tipo B (lineal). En el caso de que hubiera alguna discrepancia en la clasificación, un tercer radiólogo experimentado (L. Xu, J. Wan o G. Zhang) evaluaba de manera independiente la fístula y luego se votaba para alcanzar un consenso.
Técnicas de intervenciónPacientes con fístula únicaActualmente existen dispositivos específicos diseñados especialmente para el cierre percutáneo de las FAC. Entre los dispositivos disponibles para uso fuera de ficha están las espirales, el oclusor Amplatzer II, los oclusores de conducto arterioso permeable y los oclusores de comunicación interventricular. La elección del abordaje y el dispositivo se basó en las imágenes de angio-TC coronaria y de coronariografía preoperatorias. En nuestro centro, en los pacientes con FACAP se utilizó una embolización de espiral preferentemente en la parte estrecha de la fístula, mediante un abordaje arterial anterógrado.
En los pacientes con FAC a cavidades cardiacas, se prefirió optar por oclusores de conducto y colocarlos en el lugar de destino, que actuaba como lugar de anclaje, para reducir al mínimo el riesgo de migración del dispositivo que pudiera causar una embolización.
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Para las fístulas con final en el hemicardio derecho, se optó preferentemente por el abordaje de bucle arteriovenoso para desplegar el oclusor, ya que proporciona un soporte adicional para facilitar el avance del dispositivo. Podía intentarse un abordaje venoso anterógrado cuando fallaban los intentos de establecer un bucle arteriovenoso.
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Para las fístulas con final en las cavidades cardiacas izquierdas, se prefirió el abordaje de bucle arterioarterial13.
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En las fístulas con morfología extremadamente tortuosa que dificultaba el avance de la vaina y el dispositivo, se usó una embolización de espiral a través de un abordaje arterial anterógado, con aplicación en la parte más estrecha de la fístula.
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Si fallaban múltiples intentos de avanzar la guía a través de la fístula y la estructura anatómica no era apropiada para la embolización de una espiral, se desistía de la intervención.
Las técnicas de cierre percutáneo para las FACM fueron similares a las de las fístulas únicas. Para las fístulas múltiples de tipo I entre arterias coronarias y cavidades cardiacas, se recomienda el cierre secuencial de cada fístula (figura 1), mientras que en el caso de las FACAP, las fístulas pequeñas sin una desviación significativa del flujo sanguíneo pueden preservarse selectivamente (figura 2). Para las FACM de tipo II, la inyección simultánea de contraste en las arterias coronarias izquierda y derecha es crucial para determinar claramente la ausencia de un lugar de destino común, ya que su presencia haría que se consideraran FACM de tipo III. A continuación, se da prioridad al cierre de la fístula comparativamente más sencilla, antes de intentar el cierre de la fístula compleja (figura 3). En el caso de las FACM de tipo III, antes debe hacerse una coronariografía para reconfirmar las características del trayecto de las FACM y la localización del lugar de destino común, tras lo cual se elige la fístula más sencilla para avanzar la guía hasta el lugar de destino común para completar el cierre (figura 4).
Ejemplos de cierre percutáneo de fístulas múltiples de tipo I con un único origen y múltiples lugares de destino. A-C: paciente de 26 años con CXI tortuosa grande que termina en la aurícula derecha (AD) y con antecedentes de cierre de CAP. A y B: la angio-TC reveló una fístula de la CXI proximal a la AD. C: la coronariografía mostró asimismo la una fístula de la CXI a la AD, con un único origen y 2 lugares de destino adyacentes y de tamaño similar. D: se estableció el bucle arteriovenoso. E: se introdujo la vaina de aplicación sobre el primer bucle arteriovenoso hasta el lugar de destino superior y luego se desplegó el primer oclusor de CAP de 8×10. Una coronariografía adicional muestra la desviación de flujo desde la fístula inferior. F: se estableció el segundo bucle arteriovenoso. G: despliegue del segundo oclusor de CAP de 8×10. H: la coronariografía mostró un flujo residual insignificante a través del segundo oclusor de CAP aplicado. I: el oclusor superior comprimía levemente el oclusor inferior, lo que afectaba al despliegue del disco en la superficie de la aurícula derecha. AD: aurícula derecha; angio-TC: angiografía coronaria por tomografía computarizada; CXI: arteria circunfleja izquierda; CAP: conducto arterioso permeable.
Ejemplos de cierre percutáneo de fístulas múltiples de tipo I con un múltiples orígenes y múltiples lugares de destino. A-D: un paciente de 50 años que consultó recientemente por síntomas de dolor torácico y disnea de esfuerzo. A, B: la coronariografía reveló la presencia de fístulas de la zona proximal de la rama ACD a la arteria pulmonar (AP) con múltiples orígenes, múltiples destinos y una morfología plexiforme. C, D: se realizó la embolización de la espiral en la fístula derecha grande (primera) mediante abordaje transarterial anterógrado. Se dejó sin tratar la fístula izquierda pequeña y hemodinámicamente insignificante (segunda). ACD: arteria coronaria derecha; AP: arteria pulmonar.
Ejemplos del cierre percutáneo de fístulas múltiples del tipo II. A-D: paciente de 60 años que consultó recientemente por síntomas de dolor torácico, palpitaciones y disnea de esfuerzo. A: la coronariografía reveló una fístula de la ACD proximal a la AP, de tamaño mediano. B: embolización con éxito de una espiral en la fístula simple de la ACD a la AP (primera). C: la coronariografía confirmó una fístula de gran tamaño y plexiforme, de la DAI a la AP (segunda). D: una nueva coronariografía realizada después de la embolización de la espiral en la fístula compleja de la DAI a la AP mostró un flujo residual leve, que indicaba que el cierre no era satisfactorio. ACD: arteria coronaria derecha; AP: arteria pulmonar; DAI: rama descendente anterior izquierda;
Ejemplos del cierre percutáneo de fístulas múltiples del tipo III. Paciente de 10 años admitido por síntomas de dolor torácico, palpitaciones y disnea de esfuerzo. A, B: la angiografía de tomografía computarizada coronaria reveló una rama DAI tortuosa que comunicaba con una rama CXI tortuosa y finalizaba en el ventrículo derecho (VD) en un lugar de destino común. C: la coronariografía mostró también una rama de DAI y una rama de CXI que estaban comunicadas y terminaban en el mismo lugar en el VD. D: se estableció un bucle arteriovenoso. E: después de haber avanzado la vaina hasta el lugar de destino común, se desplegó un oclusor ADO II de 4×6. F: una nueva coronariografía confirmó la ausencia de desviación de flujo. ADO: Amplatzer Duct Occluder; CXI: arteria circunfleja izquierda; DAI: rama descendente anterior izquierda; VD: ventrículo derecho.
Tras el despliegue de los dispositivos, se realizó de inmediato una angiografía de la fístula para determinar la posible presencia de alguna desviación de flujo residual. La desviación residual se clasificó como insignificante (desviación <1mm), leve (1-2mm), moderada (3-4mm) o grave (>4mm). Se realizó un seguimiento de los parámetros hemodinámicos y del electrocardiograma de 12 derivaciones durante 10-15minutos, que sirvió como prueba de oclusión. Tras la intervención se prescribió a todos los pacientes anticoagulación o tratamiento antiagregante plaquetario durante un mínimo de 6 meses.
Resultados y seguimientoLos objetivos principales fueron el éxito de la intervención y sus complicaciones, como el infarto de miocardio, la disección o el espasmo de la arteria coronaria y la embolización del dispositivo. Los objetivos secundarios fueron principalmente las complicaciones a largo plazo, que englobaban la recanalización de la fístula y la necesidad de una reintervención. El éxito de la intervención se definió como la presencia de un flujo residual nulo o solo insignificante en la coronariografía selectiva, junto con la ausencia de complicaciones de la intervención. Los datos de seguimiento se obtuvieron de las visitas en la consulta ambulatoria o de las entrevistas telefónicas realizadas a los 1, 6 y 12 meses de la intervención, y una vez al año a partir de entonces. La recanalización de la fístula se definió como la detección de signos de un flujo sanguíneo anormal en las ecocardiografías realizadas durante el seguimiento.
Análisis estadísticoLas variables discretas se expresan en forma de frecuencia y porcentaje y las continuas, como media±desviación estándar o mediana [intervalo intercuartílico]. Se utilizó la prueba de la χ2 o la prueba exacta de Fisher para comparar las variables discretas, según procediera, y la prueba de la t de Student para muestras independientes para comparar las variables continuas. Para investigar los factores asociados al fallo del cierre percutáneo de las FAC, se realizó inicialmente una regresión logística univariante con las variables edad, carácter pediátrico, presencia de orígenes bilaterales, proximidad del origen, tamaño de la fístula y presencia de dilatación coronaria, morfología plexiforme o aneurismas de arterias coronarias.
Las variables con p<0,05 en el análisis univariante se consideraron estadísticamente significativas y se incluyeron luego en un modelo de regresión logística multivariante para introducir un ajuste respecto a posibles factores de confusión e identificar los posibles predictores independientes para el fallo del cierre percutáneo de las FAC. Todas las pruebas fueron bilaterales y los valores de p <0,05 se consideraron estadísticamente significativos en todos los análisis. Para los análisis estadísticos se empleó el programa informático R (versión 4.0.2 para Rx64, R Foundation for Statistical Computing, Austria).
RESULTADOSCaracterísticas basalesEn la tabla 1 se presentan las características basales de la cohorte final (n=146), clasificada en los grupos de fístulas únicas (n=99) y fístulas múltiples (n=47). No se observaron diferencias significativas entre los 2 grupos respecto a las características demográficas, las comorbilidades, las cardiopatías congénitas combinadas y los antecedentes de intervenciones quirúrgicas. Es de destacar que el aumento de la perfusión pulmonar fue más prevalente en el grupo de fístulas únicas (el 52,53 frente al 26,09%; p=0,003), en el que había también un cociente cardiotorácico superior (0,50±0,06 frente a 0,47±0,07; p=0,007). La proporción de pacientes asintomáticos y la quienes presentaban inicialmente palpitaciones fue similar en los 2 grupos. Sin embargo, la presencia de un soplo cardiaco fue mucho más frecuente en el grupo de fístulas únicas, mientras que los pacientes con fístulas múltiples presentaron con más frecuencia dolor torácico y disnea de esfuerzo. Esto indica que, si bien los pacientes con FACM presentaban menos alteraciones hemodinámicas que aquellos con fístula única, tenían al mismo tiempo menos tolerancia a esas alteraciones y presentaban síntomas más graves.
Características basales
| Variables | Fístula única (n=99) | Fístulas múltiples (n=47) | Total (n=146) | p |
|---|---|---|---|---|
| Características demográficas | ||||
| Edad (años) | 31,79±20,10 | 45,68±20,04 | 36,26±21,04 | 0,543 |
| Edad <18 años | 26 (26,26) | 6 (12,77) | 32 (21,92) | 0,066 |
| IMC | 22,85±4,73 | 23,44±3,87 | 23,05±4,45 | 0,458 |
| Varones | 46 (46,46) | 22 (46,81) | 68 (46,58) | 0,969 |
| Comorbilidades | ||||
| Enfermedad coronaria | 4 (4,04) | 4 (8,51) | 8 (5,48) | 0,472 |
| Diabetes mellitus | 4 (4,04) | 4 (8,51) | 8 (5,48) | 0,472 |
| Enfermedad pulmonar obstructiva crónica | 1 (1,01) | 3 (6,38) | 4 (2,74) | 0,188 |
| Hipertensión | 11 (11,11) | 3 (6,38) | 14 (9,59) | 0,545 |
| Hiperlipemia | 6 (6,06) | 2 (4,26) | 8 (5,48) | 0,953 |
| Fibrilación auricular | 2 (2,02) | 1 (2,13) | 3 (2,05) | 1,000 |
| Cardiopatía congénita combinada | 1,000 | |||
| Comunicación interauricular+conducto arterioso permeable | 1 (1,01) | 0 | 1 (0,68) | |
| Arteria coronaria izquierda única | 2 (2,02) | 0 | 2 (1,37) | |
| Cirugía previa | 0,158 | |||
| Intervención coronaria percutánea | 2 (2,02) | 1 (2,13) | 3 (2,05) | |
| Cierre de conducto arterioso permeable | 0 | 2 (4,26) | 2 (1,37) | |
| Cierre percutáneo de FAC | 1 (1,01) | 0 | 1 (0,68) | |
| Cierre quirúrgico de FAC | 4 (4,04) | 0 | 4 (2,74) | |
| Radiografía de tórax | ||||
| Aumento de perfusión pulmonar | 52 (52,53) | 12 (26,09) | 64 (44,14) | 0,003* |
| Cociente cardiotorácico | 0,50±0,06 | 0,47±0,07 | 0,49±0,06 | 0,007* |
| Manifestaciones clínicas | ||||
| Asintomático | 23 (23,23) | 7 (14,89) | 30 (20,55) | 0,244 |
| Soplo | 33 (33,33) | 3 (6,38) | 36 (24,66) | <0,001* |
| Dolor torácico | 27 (27,27) | 25 (53,19) | 52 (35,62) | 0,002* |
| Palpitaciones | 15 (15,15) | 4 (8,51) | 19 (13,01) | 0,265 |
| Disnea de esfuerzo | 16 (16,16) | 16 (34,04) | 32 (21,92) | 0,015* |
| Endocarditis infecciosa | 2 (2,02) | 0 | 2 (1,37) | 1,000 |
FAC: fístula de arteria coronaria; IMC: índice de masa corporal.
Los valores expresan media ± desviación estándar o n (%).
Las características anatómicas de los pacientes se muestran en la tabla 2. El origen más frecuente de las fístulas únicas era la ACD (56,57%), mientras que lo más común de las fístulas múltiples era que tuvieran su origen tanto en la ACD como en la DAI. Había una fístula entre las arterias coronarias y las cavidades cardiacas en un 83,84% de los pacientes del grupo de fístulas únicas, mientras que las FACAP suponían un 70,21% de los casos del grupo de fístulas múltiples. La mayor parte de las fístulas de ambos grupos eran proximales. Los lugares de destino más frecuentes eran el ventrículo izquierdo en el grupo de fístulas únicas (29,29%) y la arteria pulmonar en el de fístulas múltiples (70,21%). Es de destacar que las fístulas con una morfología plexiforme se observaron con mayor frecuencia en el grupo de fístulas múltiples (el 2,02 frente al 38,3%; p<0,001). Sin embargo, los aneurismas de arterias coronarias (el 68,69 frente al 36,17%; p<0,001) y la dilatación coronaria, en especial la dilatación difusa (el 30,30 frente al 8,51%; p<0,001), fueron más prevalentes en el grupo de fístulas únicas. En los pacientes con FACM, los tipos I, II y III supusieron el 40,43, el 42,55 y el 17,02% respectivamente (figura 5). El diámetro de las fístulas fue significativamente mayor en el grupo de fístulas únicas que en el de múltiples (6,65±3,82 frente a 4,84±2,38mm; p<0,001), de tal manera que las fístulas grandes suponían el 67,68% de los casos en el grupo de fístulas únicas y las medianas representaban el 53,19% de los casos en el de fístulas múltiples.
Características anatómicas de las fístulas
| Variables | Fístula única (n=99) | Fístulas múltiples (n=47) | Total (n=146) | p |
|---|---|---|---|---|
| Lugar de origen | <0,001* | |||
| ACD | 56 (56,57) | 9 (19,15) | 65 (44,52) | |
| CXI | 25 (25,25) | 3 (6,38) | 28 (19,18) | |
| DAI | 12 (12,12) | 3 (6,38) | 15 (10,27) | |
| TCI | 6 (6,06) | 2 (4,26) | 8 (5,48) | |
| ACD+DAI | 0 | 14 (29,79) | 14 (9,59) | |
| DAI+CXI | 0 | 6 (12,77) | 6 (4,11) | |
| ACD+CXI | 0 | 4 (8,51) | 4 (2,74) | |
| TCI+ACD | 0 | 3 (6,38) | 3 (2,05) | |
| DAI+CXI+ACD | 0 | 2 (4,26) | 2 (1,37) | |
| TCI+CXI | 0 | 1 (2,13) | 1 (0,68) | |
| Tipo de FAC | <0,001* | |||
| Fístulas de arterias coronarias a cavidades cardiacas | 83 (83,84) | 14 (29,79) | 97 (66,44) | |
| Fístulas de arterias coronarias a arteria pulmonar | 16 (16,16) | 33 (70,21) | 49 (33,56) | |
| Proximidad del origen | 0,054 | |||
| Proximal | 69 (69,70) | 32 (68,09) | 101 (69,18) | |
| Distal | 30 (30,30) | 12 (25,53) | 42 (28,77) | |
| Distal+proximal | 0 | 3 (6,38) | 3 (2,05) | |
| Destino | <0,001* | |||
| Arteria pulmonar | 16 (16,16) | 33 (70,21) | 49 (33,56) | |
| Ventrículo izquierdo | 29 (29,29) | 5 (10,64) | 34 (23,29) | |
| Aurícula derecha | 25 (25,25) | 5 (10,64) | 30 (20,55) | |
| Ventrículo derecho | 22 (22,22) | 3 (6,38) | 25 (17,12) | |
| Seno coronario | 5 (5,05) | 0 | 5 (3,42) | |
| Aurícula izquierda | 1 (1,01) | 1 (2,13) | 2 (1,37) | |
| Vena cava superior | 1 (1,01) | 0 | 1 (0,68) | |
| Morfología plexiforme | 2 (2,02) | 18 (38,30) | 20 (13,70) | <0,001* |
| Dilatación de arteria coronaria | <0,001* | |||
| Dilatación de segmento | 49 (49,49) | 17 (36,17) | 66 (45,21) | |
| Dilatación difusa | 30 (30,30) | 4 (8,51) | 34 (23,29) | |
| Formación de aneurisma | 68 (68,69) | 17 (36,17) | 85 (58,22) | <0,001* |
| Formación de aneurisma gigante | 34 (34,34) | 6 (12,77) | 40 (27,40) | 0,006* |
| Diámetro del lugar de drenaje (mm) | 6,65±3,82 | 4,84±2,38 | 6,07±3,52 | <0,001* |
| Tamaño | 0,003* | |||
| Grande | 67 (67,68) | 18 (38,30) | 85 (58,22) | |
| Medio | 26 (26,26) | 25 (53,19) | 51 (34,93) | |
| Pequeño | 6 (6,06) | 4 (8,51) | 10 (6,85) |
ACD: arteria coronaria derecha; CXI: rama circunfleja izquierda; DAI: rama descendente anterior izquierda; FAC: fístula de arteria coronaria; TCI: tronco coronario izquierdo.
Los valores expresan media±desviación estándar o n (%).
Figura central. Resultados de la intervención, características anatómicas y clasificación anatómica basada en la angio-TC coronaria de pacientes con FAC tratados con cierre percutáneo. ACD: arteria coronaria derecha; AD: aurícula derecha; AI: aurícula izquierda; angio-TC: angiografía por tomografía computarizada coronaria; AP: arteria pulmonar; CPC: cierre percutáneo; CXI: arteria circunfleja izquierda; DAI: rama descendente anterior izquierda; FAC: fístula de arteria coronaria; SC: seno coronario; VCS: vena cava superior; VD: ventrículo derecho; VI: ventrículo izquierdo.
De los 146 pacientes en los que se intentó el cierre percutáneo de las FAC, en 21 (14,38%) falló la intervención: 16/99 (16,16%) en el grupo de fístulas únicas y 5/47 (10,64%) en el de fístulas múltiples. Las razones del fallo fueron la incapacidad de avanzar la guía en fístulas excesivamente tortuosas en 15 pacientes, la retirada inmediata del oclusor desplegado debido a una interferencia en el flujo de la rama coronaria normal en 4 pacientes y la ausencia de oclusores del tamaño apropiado para fístulas manifiestamente grandes en 2 pacientes. De los 125 pacientes en los que se completó el cierre percutáneo de las FAC, 83 fueron del grupo de fístulas únicas y 42 del de fístulas múltiples. Las diferencias en las características basales entre los 2 grupos coinciden con las observaciones previas al respecto (tabla 1 del material adicional). Los resultados de la intervención en los 2 grupos se presentan en la tabla 3. En el grupo de fístulas múltiples, se utilizó predominantemente la embolización de espirales, mientras que en el grupo de fístulas únicas se emplearon principalmente oclusores del conducto arterioso permeable. El número de dispositivos desplegados fue significativamente mayor en el grupo de fístulas múltiples que en el de fístulas únicas (2,50±1,35 frente a 1,54±1,69; p=0,002). La angiografía inmediatamente posterior al despliegue mostró una desviación de flujo residual nula o solo insignificante en 71 pacientes (85,54%) del grupo de fístulas únicas y en 27 (64,29%) del grupo de fístulas múltiples. En 1 paciente del grupo de fístulas únicas fue necesario retirar el oclusor el segundo día posoperatorio debido a deterioro del flujo de retorno del seno coronario, y en otro paciente del grupo de fístulas múltiples se pasó a tratamiento quirúrgico debido a una desviación de flujo residual moderada. Es importante señalar que la tasa de éxitos de la intervención fue significativamente mayor en el grupo de fístulas únicas que en el de fístulas múltiples (el 84,34 frente al 64,29%; p=0,011). La tasa de éxitos en los pacientes con FACM de tipos I, II y III fue del 66,67, el 57,89 y el 75%. Respecto a las complicaciones de la intervención, no se observó ningún caso de muerte, disección de arteria coronaria o embolización del dispositivo en ninguno de los 2 grupos.
Comparación de resultados de la intervención entre los grupos
| Variables | Fístula única (n=83) | Fistulas múltiples (n=42) | Total (n=125) | p |
|---|---|---|---|---|
| Vía de abordaje | <0,001* | |||
| Arterial anterógrada | 30 (36,14) | 34 (80,95) | 64 (51,20) | |
| Bucle arteriovenoso | 35 (42,17) | 6 (14,29) | 41 (32,80) | |
| Bucle arterioarterial | 16 (19,28) | 2 (4,76) | 18 (14,40) | |
| Venoso anterógrado | 2 (2,41) | 0 (0,00) | 2 (1,60) | |
| Dispositivo | <0,001* | |||
| Espirales | 20 (24,10) | 33 (78,57) | 53 (42,40) | |
| Oclusor de conducto arterioso permeable | 47 (56,63) | 3 (7,14) | 50 (40,00) | |
| Oclusor de conducto Amplatzer II | 13 (15,66) | 6 (14,29) | 19 (15,20) | |
| Oclusor de comunicación interventricular | 2 (2,41) | 0 (0,00) | 2 (1,60) | |
| Oclusor de conducto Amplatzer II+espirales | 1 (1,20) | 0 (0,00) | 1 (0,80) | |
| Número de dispositivos | 1,54±1,69 | 2,50±1,35 | 1,86±1,64 | 0,002* |
| Flujo residual | <0,001* | |||
| No | 49 (59,04) | 9 (21,43) | 58 (46,40) | |
| Insignificante | 22 (26,51) | 18 (42,86) | 40 (32,00) | |
| Leve | 12 (14,46) | 14 (33,33) | 26 (20,80) | |
| Moderada | 0 (0,00) | 1 (2,38) | 1 (0,80) | |
| Éxito de la intervención | 70 (84,34) | 27 (64,29) | 97 (77,60) | 0,011* |
Los valores expresan n (%).
El análisis de regresión univariante identificó factores con una asociación estadísticamente significativa con el fallo de la intervención, como la proximidad del origen y el tipo de FAC. Un modelo de regresión multivariante con ajuste por posibles factores de confusión indicó que el riesgo de fallo del cierre percutáneo en las fístulas múltiples era 2,64 veces superior al existente en las fístulas únicas (odds ratio [OR]=2,64; intervalo de confianza del 95% [IC95%], 1,05-6,67; p=0,040) (tabla 4).
Factores asociados al fallo de la intervención
| Variables | Regresión univariante | Regresión multivariante | ||
|---|---|---|---|---|
| p | OR (IC95%) | p | OR (IC95%) | |
| Proximidad del origen | ||||
| Distal | 1,00 (referencia) | 1,00 (referencia) | ||
| Proximal | 0,179 | 2,08 (0,71-6,08) | 0,204 | 2,02 (0,68-6,00) |
| Distal+proximal | 0,047 | 13,60 (1,03-179,03) | 0,139 | 7,29 (0,52-101,59) |
| Tipo de FAC | ||||
| Fístula única | 1,00 (referencia) | 1,00 (referencia) | ||
| Fístulas múltiples | 0,015 | 3,02 (1,24-7,36) | 0,040 | 2,64 (1,05-6,67) |
FAC: fístula de arteria coronaria; IC95%: intervalo de confianza del 95%; OR, odds ratio.
Se implantó finalmente un dispositivo en 82 pacientes del grupo de fístulas únicas y en 41 del grupo de fístulas múltiples. La duración media del seguimiento fue de 60,80±44,17 meses en el grupo de fístulas únicas y de 41,74±36,71 meses en el grupo de fístulas múltiples. Durante el periodo de seguimiento, 1 paciente de cada grupo presentó un ictus (el 1,22 frente al 2,44%; p=1). Es de destacar que 1 mes después del cierre percutáneo 1 paciente del grupo de fístulas únicas sufrió un infarto de miocardio de cara inferoposterior debido a una trombosis que se extendía a partir del trayecto fistuloso. Es importante señalar que en el posoperatorio a este paciente solo se le prescribió warfarina. Después de añadir un tratamiento antiagregante plaquetario doble con ácido acetilsalicílico y clopidogrel, los síntomas del paciente mejoraron significativamente. En el grupo de fístulas únicas, se registró 1 caso de palpitaciones, 2 de dolor torácico y 4 de disnea de esfuerzo. En el grupo de fístulas múltiples, se registraron 2 casos de palpitaciones y otros 2 de disnea de esfuerzo. Resulta crucial que la tasa de recanalización de la fístula fuera notablemente inferior en el grupo de fístulas únicas en comparación con el grupo de fístulas múltiples (el 6,1 frente al 21,95%; p=0,021), mientras que las tasas de reintervenciones fueron similares en los 2 grupos (el 1,22 frente al 9,76%; p=0,076). Los pacientes con fallo del cierre presentaron una tasa de recanalización significativamente superior que los pacientes con una intervención exitosa (el 42,31 frente al 3,09%; p<0,001). Los pacientes sintomáticos fueron significativamente más en el grupo con fallo del cierre (el 26,92 frente al 7,22%; p=0,011). Por lo que respecta a la clase funcional de la New York Heart Association, el 92,78% de los pacientes con intervención exitosa se encontraban en la clase I, frente al 73,08% en el grupo de fallo del cierre (p=0,011). De los 6 pacientes con FACM en los hubo una recanalización pero continuaron en observación sin reintervención, en el 83,33% de los casos se debió a una desviación de flujo insignificante y en el 16,67%, a la gran complejidad técnica del cierre percutáneo.
DISCUSIÓNEste estudio es el primero que investiga las características anatómicas de las FACM y la asociación de estas con los resultados de la intervención en los pacientes en quienes se intenta el cierre percutáneo de las FAC. Los principales resultados son: a) se observó la presencia de FACM en el 32,19% de los 146 pacientes en los que se acometieron intervenciones de cierre percutáneo de FAC; b) lo más frecuente fue que las FACM tuvieran un origen simultáneo en la ACD y la DAI (29,79%) y su destino fue predominantemente la arteria pulmonar (70,21%), con mayor prevalencia de la morfología plexiforme (el 38,3 frente al 2,02%; p<0,001); c) en los pacientes con FACM, los tipos I, II y III supusieron el 40,43, el 42,55 y el 17,02 de los casos; d) la tasa de éxito de la intervención en los pacientes con FACM fue significativamente inferior a la de los pacientes con fístula única (el 64,29 frente al 84,34; p=0,011), y el análisis de regresión multivariante indicó que el riesgo de fallo del cierre percutáneo en los pacientes con FACM era 2,64 veces mayor que en los pacientes con fístula única; e) la tasa de recanalización de la fístula fue notablemente mayor en los pacientes con FACM que en aquellos con fístula única, pero la tasa de reintervenciones fue comparable en los dos grupos.
Características anatómicas de las FACMSegún Michałowska et al.14, el 28,6% de los pacientes con FAC detectados mediante angio-TC coronaria tenían FACM (definidas como la presencia más de 1 fístula por paciente). En el amplio estudio de coronariografías de Torres et al.3 se observó que el 32,7% de las FAC eran FACM y que el 25,5% tenía su origen simultáneamente en los sistemas coronarios izquierdo y derecho. Esto indica que las FACM no son infrecuentes, pero en la literatura se han presentado pocos datos sobre estas, en especial sobre las que afectan tanto a la ACD como a la DAI15, por lo que el conocimiento de las características anatómicas de las FACM y de los resultados de su tratamiento es escaso. En el presente estudio se observa que, de los 146 pacientes en los que se intentó el cierre percutáneo de FAC, el 32,19% tenía FACM y que el 15,75% tenía un origen coronario bilateral, lo cual concuerda con lo indicado por estudios previos. Además, el origen más frecuente en los pacientes con FACM fue la combinación de la ACD y la DAI. Hang et al.16 señalaron que el 68,2% de las FACAP eran FACM y que el 54,55% de los trayectos fistulosos consistían en redes vasculares con malformación. Esta observación concuerda con los resultados del presente estudio, en el que la mayor parte de las FACM (70,21%) tenían como destino la arteria pulmonar y el 38,3% presentaba una morfología plexiforme. Por lo que respecta al diámetro de las FACM, contrariamente a la definición de Cai et al.6, que se basa en la suma de todos los diámetros de las fístulas, nosotros lo definimos como el de la fístula de mayor diámetro. Esto se debe a la consideración de que la presencia de síntomas y de una desviación significativa del flujo son las principales indicaciones para el tratamiento de las FAC9 y, teóricamente, las fístulas con una desviación del flujo insignificante no requieren tratamiento. La definición de Cai et al. podría llevar a una valoración incorrecta de las indicaciones para el tratamiento de las FACM. El diámetro de las FACM fue significativamente menor que el de las fístulas únicas, que fueron predominantemente de un tamaño mediano. Es importante señalar que, para facilitar las estrategias apropiadas de cierre percutáneo, clasificamos las FACM en 3 tipos en función del número y la localización de su origen y su final. Las FACM de los tipos I, II y III supusieron el 40,43, el 42,55 y el 17,02%, y en las de tipo A cada tipo representó el 31,58, el 35 y el 62,5%.
Resultados del cierre percutáneo de las FACMEl-Sabawi et al.17 presentaron los resultados clínicos del cierre percutáneo de las FAC congénitas en un estudio con el tamaño muestral más grande publicado hasta la fecha, y alcanzaron una tasa de éxitos del 87,5% en 48 pacientes. Dado que, comparado con el cierre quirúrgico, el cierre percutáneo es menos invasivo y más seguro, este enfoque es cada vez más la opción preferida para el tratamiento de los pacientes con una anatomía apropiada para ello. Sin embargo, es importante señalar que actualmente no se dispone de información sobre la proporción de pacientes con FAC cuyas características anatómicas permiten el cierre percutáneo. En nuestro estudio observamos que, de 146 pacientes en los que se intentó el cierre percutáneo de las FAC, la intervención fracasó en 21 (14,38%), debido principalmente a la imposibilidad de introducir la guía para desplazarla por fístulas tortuosas. Además, El-Sabawi et al.17 observaron que las FAC con múltiples orígenes tenían una tasa de fallos de la intervención superior a la de las FAC con un solo origen (el 18,75 frente al 7,5%), lo cual indica que las complejidades anatómicas de las fístulas múltiples podrían contribuir a que se produzca una tasa de fallos del cierre percutáneo superior. Esta observación coincide con nuestros resultados, en los que la tasa de éxitos de la intervención en los pacientes con fístulas múltiples fue significativamente inferior a la de los pacientes con fístulas únicas (el 84,34 frente al 64,29%; p=0,011). Nuestro modelo de regresión multivariante indica que el riesgo de fallo del cierre percutáneo de las FACM es 2,64 veces superior al de las fístulas únicas.
Estrategias de cierre percutáneo de las FACMMangukia et al.18 señalaron que, en pacientes con fístulas grandes con múltiples comunicaciones, el cierre quirúrgico es preferible debido a la posibilidad de ligar directamente la arteria de origen en las fístulas complejas7.
A pesar del menor grado de invasividad y de la mayor seguridad del cierre percutáneo de las FACM, las publicaciones son pocas y consisten predominantemente en presentaciones de casos8,19. En este estudio se presenta la serie más grande de casos de cierre percutáneo de FACM publicada hasta la fecha (n=47) y sus resultados, clasificándolas en 3 tipos en función de su número y la localización de sus orígenes y finales, a fin de facilitar las estrategias apropiadas.
Para la fístula de tipo I entre arterias coronarias y las cavidades cardiacas, es recomendable ocluir cada fístula por separado. En las FACAP de tipo I, conservar una fístula pequeña con una desviación de flujo insignificante puede prevenir una significativa reducción súbita del volumen de circulación pulmonar. En las FACM de tipo A, caracterizadas por una entrada y una salida comunes, habitualmente compartidas por conexiones arteriales coronarias formando una red, puede ser útil un cierre de la vía de entrada común mediante abordaje transarterial. Por el contrario, Sugiyama et al.20 recomiendan el cierre de la vía de salida común mediante un abordaje transvenoso. En el tipo II debe realizarse una coronariografía simultánea de ambas arterias coronarias, para evitar una confusión diagnóstica del tipo III con un origen bilateral que lo considere de tipo II.
Para la oclusión las FACM de tipo III se recomienda elegir una fístula con un trayecto más sencillo para la introducción de la guía en el lugar de destino común. Las fístulas muy tortuosas pueden requerir espirales desechables para la embolización, dadas su mejor navegabilidad y la posibilidad de recolocación antes de aplicarlos.
LimitacionesEn primer lugar, este estudio puede tener un sesgo de selección inherente, debido a su diseño retrospectivo. En segundo lugar, las intervenciones las realizaron 3 diferentes cardiólogos intervencionistas experimentados, que llevaron a cabo cada uno 72, 49 y 25 intervenciones respectivamente. Las diferencias en la experiencia y las preferencias individuales de los distintos operadores podrían introducir un sesgo que podría influir en los resultados. En tercer lugar, al no haber dispositivos de cierre percutáneo específicos para las FAC, hubo que usar diversos dispositivos, lo que podría haber tenido repercusiones en los resultados de las intervenciones debido a las diferencias en las características y el funcionamiento de los dispositivos.
CONCLUSIONESEn este estudio se resalta que el 14,38% de los pacientes con FAC presentaban estructuras anatómicas no aptas para el cierre percutáneo. De todos los pacientes con FAC, en el 32,19% se observaron FACM, clasificadas como de tipo I, II o III en el 40,43, el 42,55 y el 17,02% de los casos respectivamente. Es importante señalar que el porcentaje de éxito del cierre percutáneo de las FACM fue significativamente inferior al obtenido en las fístulas únicas, de tal manera que las múltiples comportan un riesgo 2,64 superior de fallo del cierre.
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Dada su eficacia en el cierre y su carácter mínimamente invasivo, en comparación con los métodos quirúrgicos, el cierre percutáneo ha pasado a ser el tratamiento preferido para los pacientes con FAC cuando las características anatómicas son apropiadas para ello.
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Sin embargo, sigue habiendo pocos estudios sobre las FACM, en especial por lo que respecta a sus características anatómicas y la viabilidad y los resultados del cierre percutáneo.
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Este estudio retrospectivo incluye la muestra más amplia de pacientes con FAC publicada hasta la fecha. Se observó que el 32,19% eran FACM y que las de tipos I, I y III suponían el 40,43, el 42,55 y el 17,02% de los casos.
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La tasa de éxitos de la intervención en los pacientes con FACM fue significativamente inferior a la observada en los pacientes con una fístula única (el 64,29 frente al 84,34%; p=0,011). El análisis de regresión multivariante indicó que el riesgo de fallo del cierre percutáneo es 2,64 veces superior en las FACM que en las fístulas únicas.
Este trabajo fue financiado por CAMS Innovation Fund for Medical Sciences (2021-I2M-1-065), National Key R&D Program of China (2022YFC2503400, 2023YFC2412705), National High Level Hospital Clinical Research Funding (2022-GSP-GG-18), Development Project of the National Major Scientific Research Instrument (82327801) y Sanming Project of Medicine in Shenzhen (SZSM202011013).
CONSIDERACIONES ÉTICASEste estudio fue aprobado por el Comité de Ética del Hospital Fuwai, Chinese Academy of Medical Sciences (N.o 2023-1126). No fue necesario el consentimiento informado de los pacientes, dada la naturaleza retrospectiva del estudio y el uso de datos anonimizados. Aunque en este estudio no se siguieron las directrices SAGER, determinamos que no es un análisis específico por sexo, dada la distribución equilibrada de sexos en nuestra muestra.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALDurante la elaboración de este estudio no se utilizaron herramientas ni servicios de inteligencia artificial. Los autores asumen la plena responsabilidad del contenido del manuscrito.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESP. Wei, F. Fang, X. Pan: contribución sustancial en la concepción o el diseño del trabajo y en la obtención, análisis o interpretación de los datos del trabajo, elaboración de la versión inicial del manuscrito o revisión crítica en cuanto al contenido intelectual importante y aprobación final de la versión para publicar. Y. Li, F. Zhang, Z. Xu, L. Xu, J. Wan, S. Li, W. Ouyang, S. Wang, G. Zhang, G. Tse, J. Shi Kai Chan: versión inicial del trabajo o revisión crítica en cuanto al contenido intelectual importante y aprobación final de la versión para publicar.
CONFLICTO DE INTERESESNo se declara ninguno.
