ISSN: 0300-8932 Factor de impacto 2025 4,2
Vol. 78. Núm. 8.
Páginas 717-723 (Agosto 2025)

Artículo original
Endocarditis infecciosa: una amenaza creciente a pesar de los avances médicos. Una mirada a las tendencias en España

Infective endocarditis: a growing threat despite medical progress. A look at trends in Spain

Lucía CayuelaaPablo del Valle LoarteaBeatriz Valle BorregoaAurelio Cayuelab
https://doi.org/10.1016/j.recesp.2025.01.004

Opciones

Imagen extra
Rev Esp Cardiol. 2025;78:717-23
Resumen
Introducción y objetivos

En España y en todo el mundo, la endocarditis infecciosa (EI) es un grave problema de salud pública. Este estudio tiene como objetivo analizar las tendencias en la incidencia de EI en España desde 1992 hasta 2021.

Métodos

Se utilizaron datos de incidencia de EI del Global Health Data Exchange y datos de población del Instituto Nacional de Estadística de España para examinar los cambios en las tasas de incidencia estandarizadas por edad. Se utilizaron modelos de regresión joinpoint y de edad-periodo-cohorte (E-P-C) para identificar cambios significativos en las tendencias y los efectos de la edad, el período y la cohorte de nacimiento.

Resultados

La tasa de incidencia de EI estandarizada por edad aumentó de 17,5 casos por 100.000 habitantes en 1992 a 30,8 por 100.000 en 2021 para los varones, y de 16,8 por 100.000 en 1992 a 22,9 por 100.000 en 2021 para las mujeres. El análisis joinpoint reveló cambios de tendencia diferenciados, con un aumento más rápido en los varones (1,9%) que en las mujeres (1,1%). El cociente de la tasa de incidencia entre varones y mujeres alcanzó un máximo de 1,4; lo que indica un mayor riesgo de EI entre los varones. La edad, el periodo y los efectos de cohorte influyeron significativamente en la incidencia de EI. Ambos sexos mostraron un riesgo creciente con la edad. Las mujeres nacidas a finales del siglo xx y principios del xxi presentaron un riesgo mayor en comparación con cohortes anteriores. Los varones de estas últimas cohortes mostraron un riesgo decreciente. Los efectos de periodo mostraron un aumento desde la década de 1990 hasta mediados de la década de 2000, seguido de un descenso, especialmente en el caso de los varones.

Conclusiones

Este estudio revela un aumento significativo de la incidencia de EI en España, especialmente entre los adultos mayores y los varones. Estas tendencias están impulsadas por los cambios demográficos, los avances médicos y la evolución de los factores de riesgo.

Palabras clave

Endocarditis
Endocarditis infecciosa
Epidemiología
Infecciones
Tendencias
España
Análisis joinpoint
INTRODUCCIÓN

La endocarditis infecciosa (EI) es una infección del revestimiento interno y las válvulas del corazón que puede ser mortal y sigue siendo un importante problema de salud pública en todo el mundo, incluida España, a pesar de los avances realizados en antibióticos y herramientas de diagnóstico1–3. La gravedad de la EI se pone de manifiesto en su elevada mortalidad: hasta el 25% de los pacientes fallecen en los 3 meses siguientes al diagnóstico4 y las tasas de supervivencia a 5 años suelen ser inferiores a las de muchos cánceres frecuentes5.

Los datos mundiales recientes muestran una tendencia preocupante. Entre 1990 y 2019, la incidencia de EI casi se duplicó hasta superar los 1,09 millones de casos en todo el mundo2,3, según lo indicado por el estudio Global Burden of Disease (GBD)6. Este aumento se refleja en Europa occidental, incluida España, con un aumento constante de las tasas de incidencia estandarizadas por edad (TIEE) en la mayoría de los países de la UE15+, similar a las tendencias observadas en Estados Unidos y el Reino Unido2. Cabe destacar que la escasez de datos procedentes de países con ingresos bajos y medios puede afectar a las estimaciones mundiales, ya que el descenso en la incidencia de cardiopatía reumática —uno de los principales precursores de la EI— se ha observado sobre todo en países con ingresos altos y programas eficaces de prevención y tratamiento3.

Se cree que este cambio podría deberse al envejecimiento de la población, al uso creciente de prótesis y dispositivos cardiacos, a la mejora de las tasas de supervivencia de los pacientes con cardiopatías congénitas y a los avances en los procedimientos médicos7,8. La crisis de los opiáceos en Estados Unidos ha contribuido a aumentar en mayor medida los casos de EI por consumo de sustancias por vía intravenosa9. Las proyecciones del GBD indican que es probable que esta tendencia al alza continúe hasta 2030, sobre todo en las naciones desarrolladas, mientras que los países en desarrollo podrían ser los que experimenten el crecimiento más rápido10. Aunque la EI afecta principalmente a los varones, se prevé que la tasa de incidencia también aumente en las mujeres, lo que podría reducir las diferencias por sexo10.

Aunque los datos del estudio GBD aportan una información valiosa, pueden enmascarar patrones generacionales y, por lo tanto, subestimar las tasas de incidencia en cohortes más jóvenes3,6,11. El objetivo de este estudio fue analizar las tendencias de la incidencia de EI en España utilizando datos del estudio GBD 202112,13 y métodos de regresión joinpoint y modelos de edad-periodo-cohorte (E-P-C). El análisis joinpoint ayudará a identificar los puntos de cambios de tendencia significativos, y los modelos E-P-C aclararán los distintos efectos de la edad, el año natural y la cohorte de nacimiento en la incidencia de EI de 1990 a 2021. Este enfoque combinado permitirá profundizar en el conocimiento de los factores más importantes que conducen al panorama cambiante de la EI en España, y es posible que revele patrones críticos para orientar las futuras intervenciones de salud pública y en la práctica clínica.

MÉTODOSDiseño del estudio y origen de los datos

En este estudio ecológico de tendencias se investigó la incidencia de EI en España desde 1992 hasta 2021. Los datos se obtuvieron de Global Health Data Exchange (GHDx), una plataforma de acceso público mantenida por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME)14. El acceso a los datos de GHDx se atuvo a sus directrices de uso, que exigen el registro del usuario y la aceptación de las condiciones del servicio. No fue necesaria ninguna otra autorización, ya que los conjuntos de datos utilizados están a disposición del público para la investigación académica, como se indica en las políticas del IHME.

Los datos de incidencia de EI, estratificados por edad y sexo, se obtuvieron de la base de datos GHDx, que integra información sanitaria de diversas fuentes, incluidos los registros nacionales de altas hospitalarias y las estadísticas de mortalidad de España15. En consonancia con investigaciones anteriores, en la base de datos GHDx se define la EI según los códigos de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE): códigos I33 a I33.9 y I38 a I39.9 de la CIE-10 y códigos 074.22 y 421 a 421.9 de la CIE-9.

Para contextualizar la incidencia de EI, se obtuvieron del Instituto Nacional de Estadística de España estimaciones de población a mitad de año desagregadas por edad, sexo y año para el periodo comprendido entre 1992 y 2021. Para garantizar la coherencia y la comparabilidad a lo largo del tiempo, el periodo de análisis se determinó en función de la disponibilidad de datos del estudio GBD y de los requisitos del programa informático de análisis.

Análisis estadístico

Se realizaron 2 análisis principales: análisis joinpoint de tendencias y análisis de cohortes E-P-C.

El análisis estadístico constó de 2 componentes principales: análisis joinpoint de tendencias y análisis E-P-C. Para el análisis joinpoint se utilizó el programa informático de análisis joinpoint de tendencias (versión 5.0.2). Este programa permitió el cálculo de las TIEE por 100.000 años-persona, estratificadas por sexo y año. Se aplicó una estandarización por edad utilizando el método directo con la nueva población estándar europea16.

El análisis joinpoint también identificó cambios estadísticamente significativos (puntos de inflexión) en las tendencias a lo largo del periodo de estudio17. Se estimó el cambio porcentual anual para cada segmento de tendencia identificado y se calculó el cambio porcentual anual medio entre 1992 y 2021. Asimismo, se determinó la razón de tasas de incidencia (RTI) de EI entre varones y mujeres. Se adoptó un nivel de significación de p<0,05 y se describieron las tendencias estadísticamente significativas como «crecientes» o «decrecientes», y las tendencias no significativas como «estables» o «sin cambios».

Para el análisis E-P-C, se construyó un conjunto de datos tridimensional con la edad, el periodo y la cohorte de nacimiento como dimensiones diferenciadas. En relación con la edad, se dividió a la población en 18 grupos de 5 años (desde 5-9 años hasta 90-94 años), de acuerdo con la estructura de la base de datos del estudio GBD 2021, que presenta los datos en intervalos de edad de 5 años. El tiempo se dividió en 6 intervalos de 5 años (desde 1992-1996 hasta 2017-2021), tal y como exigía el programa informático para homogeneizar los grupos de edad y periodo para lograr coherencia. Este enfoque también permitió la estimación de cohortes de nacimiento, y dio lugar a 23 grupos de cohortes desde 1902 hasta 2012. A continuación se calcularon las tasas de incidencia de EI específicas por edad, lo que permitió desglosar las tendencias por edad, periodo y cohorte.

Para llevar a cabo el análisis, se utilizó la herramienta E-P-C (disponible en la web del National Cancer Institute)18, que proporcionó la «curva de edad longitudinal» para las tasas de EI relacionadas con la edad y ajustadas para los efectos del periodo, así como el «riesgo relativo del periodo» y el «riesgo relativo de cohorte» con el fin de comparar la incidencia por periodo o cohorte con una referencia. El «cambio neto» representó el cambio anual general en la incidencia de EI en los diferentes periodos y cohortes, mientras que el «cambio local» mostró los cambios anuales específicos para cada grupo de edad dentro de diferentes periodos y cohortes. Se utilizó la prueba de la χ2 de Wald y se consideró estadísticamente significativo un valor de p<0,05.

RESULTADOS

La TIEE de la EI en España aumentó de forma significativa entre 1992 y 2021 tanto en los varones como en las mujeres, aunque la magnitud y el patrón de este aumento variaron en función del sexo. En 1992, la TIEE en los varones fue de 17,5 por 100.000 años-persona, frente a 16,8 por 100.000 en las mujeres. Al llegar a 2021, estas tasas habían aumentado a 30,8 por 100.000 en los varones y a 22,9 por 100.000 en las mujeres, lo que representa un aumento del 76,5% en los varones y del 37,0% en las mujeres. El análisis joinpoint (figura 1) reveló diferencias significativas en las tendencias de ambos sexos a lo largo del periodo de estudio, con una variación porcentual media anual del 1,9% en los varones y del 1,1% en las mujeres, lo que indica que el aumento es más rápido en los varones. El análisis identificó 3 puntos de inflexión clave, que dividían la tendencia general en 4 periodos distintos. En el caso de los varones, hubo un fuerte aumento de la TIEE durante los primeros años, seguido de 2 periodos de crecimiento más lento que continuaron hasta 2010. Después de 2010, las tasas empezaron a disminuir hasta 2021. Por el contrario, la tendencia para las mujeres mostró un cambio más temprano: tras un aumento constante hasta 2005, las tasas empezaron a desacelerarse, y después hubo un descenso más prolongado de 2007 a 2019.

Figura 1.

Análisis joinpoint de las tasas de incidencia estandarizadas por edad de la endocarditis infecciosa en España según el sexo (1992-2021). CPA: cambio porcentual anual; TIEE: tasas de incidencia estandarizadas por edad. *CPA significativamente diferente de cero a un nivel alfa de 0,05.

(0.16MB).

Un análisis más detallado de la RTI entre varones y mujeres proporcionó información adicional sobre las diferencias por sexo en la incidencia de EI a lo largo del periodo de estudio. En 1992, la RTI fue de aproximadamente 1,0: un dato que indica tasas de incidencia similares para varones y mujeres. Sin embargo, a finales de la década de 1990 se produjo una notable divergencia, con tasas cada vez más elevadas en los varones. En 2007, la RTI había aumentado a 1,3; lo que indica que los varones tenían un 30% más de probabilidades de presentar EI que las mujeres. Esta diferencia entre sexos alcanzó su punto máximo entre 2014 y 2016, cuando la RTI aumentó a 1,4. Hacia el final del periodo de estudio, a pesar de un ligero descenso de las tasas de incidencia en ambos sexos, la RTI se estabilizó en torno a 1,3 a partir de 2017; lo que sugiere que los varones tuvieron sistemáticamente un riesgo de EI un 30% mayor que las mujeres en estos últimos años.

En la figura 2 se muestra la variación porcentual anual de las tasas de incidencia de EI, estratificadas por sexo y grupo de edad («cambio local») para todas las personas entre 5 y 94 años de edad («cambio neto») durante el periodo de estudio (1992-2021). En el caso de los varones menores de 30 años, las tasas de incidencia se mantuvieron estables en los grupos de 5 a 9 años y de 20 a 29 años, mientras que disminuyeron en el grupo de 10 a 19 años. A partir de los 30 años, se observó una clara tendencia ascendente en las tasas de incidencia, con valores progresivamente más altos con la edad, que alcanzaron su punto máximo en los varones de edad avanzada. En las mujeres, las tasas de incidencia empezaron a aumentar de forma constante a partir de los 15 años, y el incremento más pronunciado se observó en la edad adulta temprana (15-29 años). A continuación se produjo un aumento moderado en la edad media de la vida (45-64 años) y un notable incremento en los grupos de mayor edad (75 años o más). Por el contrario, las tasas de incidencia en las mujeres menores de 15 años se mantuvieron estables.

Figura 2.

Cambio porcentual anual de las tasas de incidencia por sexo y grupo de edad (1992-2021).

(0.2MB).

En la figura 3 se muestran los efectos de la edad, la cohorte de nacimiento y el periodo sobre la incidencia de EI en España, tanto en varones como en mujeres. Ambos sexos mostraron un aumento significativo de las tasas de incidencia con el avance de la edad. En comparación con las cohortes anteriores, el riesgo de presentar EI era notablemente mayor en las mujeres nacidas a finales del siglo xx y principios del siglo xxi. En los varones se observó un patrón similar; sin embargo, a partir de la década de 1980, el riesgo de EI empezó a disminuir y a estabilizarse en un nivel más bajo para los nacidos a finales del siglo xx y principios del siglo xxi. Además, antes de empezar a descender, la incidencia de EI en las mujeres aumentó en los periodos de 1992 a 1996 y de 2002 a 2006. En los varones se observó un patrón similar; se produjo un aumento que duró hasta el periodo de 2007 a 2011, seguido de un descenso posterior.

Figura 3.

Influencia de la edad, la cohorte de nacimiento y el periodo en las tendencias de incidencia de endocarditis infecciosa en España según el sexo.

(0.23MB).
DISCUSIÓN

Este análisis exhaustivo de las tendencias de la EI en España (1992-2021) revela un panorama epidemiológico cambiante con importantes consecuencias para la salud pública (figura 4). En consonancia con las tendencias mundiales, el aumento de los casos de EI observados refleja una carga creciente de esta enfermedad, que puede ser mortal, y pone de relieve la necesidad urgente de mejorar las estrategias de prevención y tratamiento3,6,10,19,20. El aumento general de la incidencia de EI refleja los patrones europeos, y un estudio reciente muestra un aumento de más del doble en toda Europa (2000-2018)21. Los resultados obtenidos coinciden con los de un estudio español de ámbito nacional22 en el que se documentó un aumento de los casos de 2,72 por 100.000 en 2003 a 3,49 por 100.000 en 2014. Otros datos más recientes de España23 indican una tendencia al alza continuada, con un aumento de la incidencia de 5,25 por 100.000 en 2000 a 7,21 por 100.000 en 2019. Es probable que este aumento se deba a múltiples factores, como los cambios demográficos, la mejora en la detección y la evolución de los factores de riesgo, sobre todo en la población de edad avanzada.

Figura 4.

Figura central. Fuentes de datos, métodos, principales resultados y conclusiones sobre la incidencia de endocarditis infecciosa en España.

(0.41MB).
Diferencias en la incidencia de endocarditis infecciosa según el sexo

El presente estudio pone de relieve diferencias significativas entre los sexos en cuanto a la incidencia de EI, ya que en los varones se observa un aumento más pronunciado y prolongado que en las mujeres, sobre todo en los primeros años del estudio. Esta pauta coincide con investigaciones anteriores sobre las disparidades entre los sexos en la incidencia de EI24,25. Los resultados muestran cambios claros a lo largo del tiempo: los varones presentaron un rápido aumento inicial seguido de un descenso a partir de 2010; mientras que en las mujeres el aumento fue más gradual, con un descenso más temprano y sostenido a partir de 2007. Los varones tenían entre un 30 y un 40% más de probabilidades de presentar una EI en los últimos años. Estos cambios sugieren que los factores de riesgo cambiantes, la exposición variable a trastornos de salud subyacentes y las diferencias en los comportamientos de solicitud de atención sanitaria pueden contribuir a producir esta brecha cada vez mayor. Los varones están más expuestos a factores de riesgo como el consumo de sustancias por vía intravenosa y ciertas cardiopatías predisponentes, que aumentan el riesgo de EI26,27. En cambio, las diferencias en la utilización de la asistencia sanitaria, el diagnóstico más temprano y el tratamiento pueden explicar el aumento más gradual y el descenso más temprano observados en las mujeres28.

Aunque las diferencias entre sexos en la incidencia de EI son claras, las medidas preventivas específicas para cada sexo pueden no ser prácticas. Las estrategias de prevención actuales —incluidos los programas de bacteriemia cero en los hospitales y la profilaxis antibiótica en los procedimientos dentales de alto riesgo— siguen siendo cruciales para todos los pacientes. Sin embargo, reconocer las tendencias específicas de cada sexo podría permitir un enfoque más específico. En los varones con perfiles de riesgo más elevado puede ser beneficiosa una mayor vigilancia y una intervención temprana, mientras que en las mujeres, que pueden presentar síntomas atípicos, podría ser beneficioso un tratamiento más precoz y proactivo. De acuerdo con las recientes directrices de tratamiento de la EI para mejorar los resultados de los pacientes, es necesario seguir investigando para aclarar estas diferencias por sexo y elaborar estrategias de prevención más personalizadas29.

Efectos de la edad, el periodo y la cohorte

Este análisis también revela los efectos significativos de la edad, el periodo y la cohorte en la incidencia de EI (figura 4).

Efectos de la edad

La incidencia de EI aumenta significativamente con la edad, y este patrón se ha observado en múltiples estudios23,30, incluidos los llevados a cabo en España23,31. Los adultos mayores, y en especial los mayores de 75 años, tienen un mayor riesgo debido a factores relacionados con la edad, como las tasas más elevadas de comorbilidad32, la exposición frecuente a procedimientos médicos invasivos33 y el deterioro del sistema inmunitario34. Los retos que plantea el tratamiento de la EI en los adultos de edad avanzada se ven agravados por sus comorbilidades, que complican las opciones de tratamiento y los resultados30. Los médicos deben sopesar cuidadosamente las opciones agresivas, como la cirugía, en función de la salud general del paciente35. Aunque la edad es un factor de riesgo clave para la EI, no debe considerarse un impedimento automático para la cirugía. Las decisiones quirúrgicas deben ser individualizadas, teniendo en cuenta la salud y la capacidad funcional de cada paciente. Debido a las complejas comorbilidades de los pacientes de edad avanzada con EI, a menudo es esencial un enfoque multidisciplinar para optimizar los resultados.

La EI es relativamente infrecuente, por lo que las intervenciones de salud pública a gran escala pueden resultar poco prácticas. La educación sanitaria específica y la concienciación son esenciales para prevenir la EI. Los profesionales sanitarios deben estar familiarizados con los factores de riesgo, el diagnóstico y las pautas de tratamiento; asesorar a los pacientes de alto riesgo sobre la prevención y los síntomas tempranos, y promover la concienciación y las estrategias preventivas para reducir la carga provocada por la EI.

Efectos del periodo

Los efectos del periodo observados en este estudio pueden deberse a varios factores, que reflejan cambios en las prácticas de asistencia sanitaria, avances diagnósticos y cambios en la demografía de los pacientes.

En primer lugar, el uso generalizado de dispositivos médicos invasivos (incluidos los dispositivos cardiacos electrónicos implantables y los catéteres venosos centrales) ha contribuido al aumento de las infecciones asociadas a la atención sanitaria36, incluida la EI. Estos dispositivos, a pesar de ser beneficiosos para tratar afecciones cardiacas, aumentan el riesgo de infección, sobre todo en las personas mayores con sistemas inmunitarios debilitados o afecciones cardiovasculares preexistentes26,37,38. Además, el aumento de las infecciones asociadas a la atención sanitaria causadas por microorganismos como Staphylococcus aureus indica aún más la necesidad de mejorar las medidas de control de las infecciones para reducir este riesgo39,40.

El descenso del consumo de sustancias por vía intravenosa en España entre 2003 y 2014 afectó a la incidencia de EI22. En las décadas de 1980 y 1990, el consumo de sustancias por vía intravenosa era un importante factor de riesgo para la EI, responsable de hasta el 25% de los casos26. Sin embargo, con el descenso del consumo de sustancias por vía intravenosa, la proporción de casos de EI relacionados con el uso de drogas ha disminuido; lo que sugiere que es más probable que el aumento del total de casos de EI esté relacionado con infecciones asociadas a la atención médica, en particular en los adultos mayores.

Por último, con los avances en las técnicas de diagnóstico (como la ecocardiografía cardiaca y la mejora de los hemocultivos) se ha incrementado la detección de vegetaciones valvulares: una característica distintiva de la EI41,42. Sin embargo, estos avances también pueden contribuir a producir un aumento aparente de la incidencia debido a una identificación más precisa de casos que antes pasaban desapercibidos, lo que complica la comprensión de las tendencias reales de la incidencia43. Se necesitan más investigaciones para explorar cómo afectan estos avances diagnósticos a la epidemiología de la EI.

Efectos de la cohorte

El presente análisis revela importantes efectos de cohorte en el riesgo de EI, y ello pone de relieve la forma en que las diferencias generacionales relacionadas con la exposición a factores de riesgo han configurado la epidemiología de la enfermedad. Las mujeres nacidas en las últimas décadas presentan un mayor riesgo de EI que las de cohortes anteriores, y esta tendencia coincide con los resultados de otros estudios9. Por el contrario, los varones de las mismas cohortes más recientes muestran una reducción del riesgo de EI que sugiere que los factores de riesgo cambiantes y las prácticas de atención médica están influyendo en la epidemiología específica de la EI en función del sexo.

En estas tendencias específicas de cada cohorte influyen varios factores. Las cohortes anteriores pueden haber estado más expuestas a factores de riesgo como la cardiopatía reumática, que ha disminuido significativamente en las últimas décadas. Las generaciones más recientes se ven cada vez más afectadas por factores de riesgo modernos, como las infecciones asociadas a la atención sanitaria y el uso generalizado de dispositivos intracardiacos. Los avances en la atención cardiovascular y la mejora del acceso a la asistencia sanitaria han hecho que las personas con enfermedades cardiacas tengan una mayor tasa de supervivencia, lo que aumenta el riesgo a largo plazo de EI en estas cohortes. El uso creciente de válvulas cardiacas protésicas y marcapasos ha elevado aún más este riesgo. Además, es probable que los distintos niveles de exposición a los antibióticos en las distintas cohortes de nacimiento hayan influido en la incidencia y el perfil microbiológico de la EI, de tal manera que agentes patógenos como S. aureus se han vuelto más resistentes con el paso del tiempo.

Limitaciones e investigaciones futuras

Este estudio presenta varios puntos fuertes, como su perspectiva a largo plazo, el uso de datos nacionales exhaustivos y métodos estadísticos avanzados para dilucidar la interacción entre los efectos de la edad, el periodo y la cohorte. Sin embargo, también tiene algunas limitaciones. Al tratarse de un estudio ecológico, no puede establecer relaciones causales ni tener en cuenta factores de riesgo a nivel individual. Además, no se dispone de información detallada sobre los microorganismos causales, la afectación valvular y el origen de la infección. Futuras investigaciones en las que se utilicen bases de datos más granulares, como muestras nacionales de pacientes hospitalizados, podrían aportar una perspectiva más profunda sobre estos aspectos.

El uso de datos administrativos introduce el potencial de sesgo de la información, en particular debido a la transición de la CIE-9 a la CIE-10. Esto podría afectar a las clasificaciones diagnósticas y a los análisis de tendencias. Sin embargo, los estudios han demostrado que esta transición ha tenido una repercusión mínima en la notificación de los casos de EI44,45.

Estos resultados son específicos de España, pero pueden aplicarse a otros países que se enfrentan a cambios similares. En países con sistemas sanitarios comparables pueden plantearse retos parecidos a los de España. Sin embargo, las diferencias en infraestructuras, métodos diagnósticos y población pueden limitar la aplicabilidad de los resultados obtenidos a países con contextos diferentes de atención sanitaria. Así pues, aunque los resultados del estudio son informativos, hay que tener precaución a la hora de extrapolar los datos a otros entornos.

CONCLUSIONES

Este estudio revela un aumento significativo de la incidencia de EI en España, en especial entre los adultos de edad avanzada y los varones. Estas tendencias se deben a los cambios demográficos, los avances médicos y la evolución de los factores de riesgo. Para hacer frente a esta carga creciente, se requieren medidas preventivas específicas, un diagnóstico temprano y estrategias de tratamiento personalizadas. Centrarse en los grupos de alto riesgo e implementar prácticas eficaces de control de infecciones puede reducir el impacto de la EI y mejorar los resultados de los pacientes.

¿QUÉ SE SABE DEL TEMA?

  • -

    La EI es una infección que puede ser mortal y afecta al revestimiento interno y a las válvulas del corazón, con altas tasas de mortalidad y una supervivencia cada vez menor en comparación con los cánceres más frecuentes.

  • -

    La incidencia de EI ha ido aumentando en todo el mundo, con tasas crecientes en los países con altos ingresos, entre ellos España, debido a factores como el envejecimiento de la población y el mayor uso de prótesis cardiacas.

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    Estudios anteriores, incluido el estudio GBD, han mostrado aumentos constantes en la incidencia de EI, pero es posible que no tengan del todo en cuenta las tendencias generacionales y los cambios demográficos.

¿QUÉ APORTA DE NUEVO?

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    Este estudio proporciona un análisis detallado de las tendencias de incidencia de EI en España desde 1992 hasta 2021, utilizando modelos avanzados de análisis joinpoint y de E-P-C.

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    El estudio revela un aumento significativo de los casos de EI en ambos sexos, aunque en los varones el incremento es más rápido.

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    El estudio también pone de relieve distintos patrones generacionales y de intervalos de tiempo naturales, y muestra que las cohortes más jóvenes presentan tasas de incidencia más altas que los adultos mayores.

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    Los resultados ofrecen nuevas perspectivas sobre la epidemiología cambiante de la EI, especialmente en relación con las diferencias de sexo y el papel de los efectos de la edad y la cohorte.

FINANCIACIÓN

Esta investigación no ha recibido financiación específica de organizaciones públicas, comerciales o sin ánimo de lucro.

CONSIDERACIONES ÉTICAS

En este estudio se analizaron datos anonimizados de las bases de datos del Instituto Nacional de Estadística y del estudio GBD, ateniéndose a los principios de buenas prácticas clínicas y la Declaración de Helsinki. Al no haber accedido a identificadores personales, no se fue necesario obtener el consentimiento informado ni la aprobación del comité de ética. Siguiendo las directrices nacionales e internacionales, incluida la Ley Orgánica 14/2007 de Investigación Biomédica, que exime de la revisión ética formal a los estudios que solo utilizan datos agregados y anonimizados, se garantizó el cumplimiento de las normas éticas. Se han seguido las directrices STROBE y GATHER para fomentar la transparencia y la exactitud de la presentación.

DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En este manuscrito no se utilizaron herramientas de inteligencia artificial ni para la generación ni para el análisis de datos.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

L. Cayuela: conceptualización del tema, metodología, análisis de datos y resultados, revisión y edición del manuscrito y redacción de la primera versión del manuscrito. P. del Valle Loarte: metodología, análisis de datos y resultados, y revisión y edición del manuscrito. B. Valle Borrego: metodología, análisis de datos y resultados, y revisión y edición del manuscrito. A. Cayuela: preparación de las bases de datos, conceptualización del tema, redacción de la versión inicial del manuscrito, metodología, análisis de los resultados, revisión y edición del manuscrito, y supervisión del manuscrito.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses relacionado con este manuscrito.

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