Los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) mejoran los resultados en la insuficiencia cardiaca (IC), pero su papel en los pacientes sometidos a implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI) sigue sin estar claro. En un ensayo reciente aleatorizado (DapaTAVI) se ha observado una reducción de las hospitalizaciones por IC con el empleo de iSGLT2 tras el TAVI, pero se desconocen sus efectos sobre la mortalidad y otros resultados más amplios.
MétodosA través de la red de investigación TriNetX, se llevó a cabo un estudio de cohortes retrospectivo multicéntrico en adultos con IC que se habían sometido a TAVI entre 2015 y 2025. Los pacientes a quienes se prescribió iSGLT2 en los 30 días posteriores al TAVI se emparejaron 1:1 con los no usuarios según el índice de propensión. El objetivo principal fue la mortalidad por cualquier causa; los objetivos secundarios incluyeron hospitalizaciones, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, arritmias y episodios renales.
ResultadosEntre los 58.193 receptores de TAVI, se emparejó a 3.022 usuarios de iSGLT2 con 3.022 no usuarios. El uso de iSGLT2 se asoció con una mortalidad significativamente menor: a los 3 meses (el 3,5 frente al 4,9%; HR=0,71); a los 6 meses (el 5,0 frente al 8,1%; HR=0,61); a los 12 meses (el 7,3 frente al 10,5%; HR=0,71), y a los 5 años (el 10,7 frente al 20,6%; HR=0,59; todos los valores de p <0,01). Los pacientes en tratamiento con iSGLT2 también tuvieron menos visitas al hospital o a urgencias y presentaron una menor incidencia de infarto de miocardio a los 5 años (el 12,0 frente al 14,4%; OR=0,81, p=0,007). La tasa de accidentes cerebrovasculares a los 6 meses fue menor (el 4,8 frente al 6,1%; p=0,041), pero no se mantuvo a largo plazo. Las complicaciones renales y las arritmias fueron similares entre los grupos.
ConclusionesEl uso de iSGLT2 en pacientes con IC sometidos a TAVI se asoció con una reducción de la mortalidad y menos acontecimientos cardiovasculares adversos. Estos hallazgos respaldan la integración de los iSGLT2 en las estrategias de tratamiento posteriores al TAVI.
Palabras clave
Abreviaturas
La estenosis aórtica grave tiene una prevalencia cada vez mayor en la población de edad avanzada, y el implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI) ha pasado a ser un tratamiento ampliamente adoptado, en especial en las personas mayores1,2. La insuficiencia cardiaca (IC) coexiste con la estenosis aórtica grave en más de 2 tercios de los pacientes a los que se les practica un TAVI, y tiene una prevalencia superior al 95% en los pacientes de riesgo intermedio, alto y extremo1,2.
En los ensayos clínicos, se ha demostrado que los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) producen una mejora en los criterios de valoración principales combinados en los pacientes con IC1,3,4. Se ha demostrado que estos fármacos reducen las hospitalizaciones, disminuyen la mortalidad cardiovascular y mejoran tanto la calidad de vida como la capacidad funcional. Es de destacar que sus efectos beneficiosos parecen ser independientes de los efectos hipoglucemiantes y se observan en pacientes con IC, tanto con diabetes como sin ella1,3,4. Los resultados del ensayo EMPEROR-Preserved5 ampliaron estos efectos beneficiosos a los pacientes con IC y una fracción de eyección (FE) conservada, mientras que, en el ensayo EMPULSE6, se demostró una mejora de los resultados clínicos a los 90 días cuando se inició el tratamiento en pacientes hospitalizados por una descompensación aguda de la IC.
A pesar del creciente uso de los iSGLT2 en el tratamiento de la IC, su efecto en los pacientes a los que se les ha practicado un TAVI sigue sin estar suficientemente estudiado. En los ensayos clínicos previos de referencia sobre los iSGLT2, se incluyó principalmente a pacientes que diferían considerablemente de la población habitual de pacientes tratados con TAVI, ya que en general eran más jóvenes, no presentaban valvulopatías graves y no se trataron con técnicas de intervención valvulares2–9. Por consiguiente, los posibles efectos beneficiosos y los perfiles de efectos adversos de los iSGLT2 en la población de pacientes tratados con TAVI siguen siendo inciertos. La evidencia reciente ha comenzado a abordar esta laguna en el conocimiento, entre otras investigaciones con un estudio observacional (n=311) que ha mostrado unas tasas inferiores de mortalidad a 2 años y de hospitalización por IC, y con el ensayo aleatorizado DapaTAVI (n ≈ 1.200), en el que se observó que la dapagliflozina redujo el criterio de valoración combinado formado por la muerte y el agravamiento de la IC en aproximadamente un 28% al cabo de 1 año7,10.
Dada la avanzada edad y la carga de comorbilidad de los pacientes tratados con TAVI, así como el creciente énfasis en la optimización del tratamiento médico tras la intervención, se requieren datos de la práctica clínica real para seguir investigando estos efectos en Estados Unidos e internacionalmente. En consecuencia, se realizó un amplio estudio multicéntrico retrospectivo para evaluar la asociación entre el uso de iSGLT2 y los resultados clínicos tras el TAVI en los pacientes con IC.
MÉTODOSDiseño del estudio y origen de los datosSe realizó un estudio retrospectivo multicéntrico con la red de investigación TriNetX (TriNetX Research Network), una plataforma de investigación de ámbito federal de Estados Unidos que agrupa a más de 103 organizaciones de asistencia sanitaria, entre las que se encuentran importantes centros médicos académicos y grandes sistemas de salud integrados. Con el fin de preservar la confidencialidad de los asociados, no se publica la lista completa de instituciones debido a los acuerdos de intercambio de datos existentes. El seguimiento de los pacientes se lleva a cabo de forma retrospectiva mediante la vinculación de las historias clínicas electrónicas a lo largo del tiempo, utilizando identificadores de pacientes seudoanonimizados dentro de cada centro. En algunos casos, se utilizó una tokenización para vincular registros de diferentes fuentes de datos, incluidos los datos de solicitudes de reembolso. La plataforma reconstruye historias clínicas longitudinales y permite realizar análisis de tiempo hasta el episodio, censurando a los pacientes para el análisis tras su último acontecimiento médico registrado. Todos los datos están desidentificados y no se produce ningún contacto directo con los pacientes11. El presente análisis se llevó a cabo el 31 de marzo de 2025 con la herramienta TriNetX Compare Outcomes.
Población de estudioSe identificó a los pacientes adultos mayores de 18 años a los que se les practicó un TAVI entre el 1 de enero de 2015 y el 31 de marzo de 2025, con el empleo de los códigos de procedimiento estandarizados. Anteriormente se ha demostrado la validez del uso de los códigos de la Clasificación Internacional de Enfermedades, 10.ª revisión (CIE-10) para determinar los resultados clínicos en pacientes a los que se les ha practicado un TAVI. En un estudio de Butala et al.12, los datos basados en solicitudes de reembolso mostraron una concordancia excelente con los episodios validados («adjudicados») en ensayos clínicos para la mortalidad por cualquier causa (sensibilidad> 99,6%), y una sensibilidad moderada para identificar la lesión renal aguda (70,2%) y el infarto agudo de miocardio (IAM) (63,6%)12. Si bien en estudios anteriores se ha validado el uso de los códigos de la CIE-10 para registrar los resultados del TAVI en conjuntos de datos basados en solicitudes de reembolso, el presente análisis se basó en datos de historias clínicas electrónicas, que proporcionan una información clínica más completa y una mayor sensibilidad en la detección de los resultados9. Los resultados de Rahafrooz et al.13, que respaldaron este hecho, indicaron que los algoritmos basados en historias clínicas electrónicas alcanzaban una sensibilidad del 100% para la mortalidad y de hasta el 95% para las hospitalizaciones debidas a IC13. Se definieron 2 cohortes. La primera cohorte la formaron pacientes con un diagnóstico documentado de IC en los que se hubiera registrado por primera vez una prescripción de un inhibidor de SGLT2 (empagliflozina, dapagliflozina, canagliflozina o ertugliflozina) con un inicio en el plazo de un mes antes o después de la intervención índice de TAVI. Este enfoque garantizaba que solo se incluyera a pacientes que no hubieran recibido tratamiento previo con iSGLT2 en el momento del TAVI. La segunda cohorte la formaron pacientes a los que se les practicó un TAVI, pero que no tenían antecedentes de exposición a iSGLT2 y contaban con un diagnóstico documentado de IC.
Como análisis secundario exploratorio, se comparó a los pacientes a los que se les prescribió un iSGLT2 con aquellos tratados con otros fármacos antihiperglucémicos en el plazo de un mes antes o después de la intervención de TAVI. La cohorte sin iSGLT2 la formaron pacientes a los que se les prescribió cualquiera de los siguientes medicamentos: exenatida, tolazamida, tolbutamida, linagliptina, alogliptina, acarbosa, clorpropamida, glimepirida, nateglinida, miglitol, pioglitazona, gliburida, glipizida, sitagliptina, metformina, repaglinida, rosiglitazona, saxagliptina, pramlintida, lixisenatida, dulaglutida, semaglutida, tirzepatida, teplizumab o liraglutida. En la tabla S1 y la tabla S2, puede consultarse una lista detallada de los códigos de todos los diagnósticos, las intervenciones y la medicación utilizados para definir la población de estudio y los criterios de exposición.
Definición de la exposición y el episodio índiceLa exposición de interés se definió como la prescripción de un iSGLT2 en los 30 días anteriores o posteriores a la intervención de TAVI. El episodio índice para ambas cohortes se definió como la fecha de la primera intervención de TAVI, y el seguimiento para todos los criterios de valoración comenzó un día después del acontecimiento índice. Los resultados clínicos se evaluaron 6 meses, 1 año y 5 años después del episodio índice. Las características demográficas se definieron mediante los códigos de la CIE-10 registrados en cualquier momento previo a la intervención de TAVI y hasta el mismo día de esta, de manera que el sistema utilizara automáticamente la medicación más reciente y los resultados de laboratorio disponibles en las historias clínicas de los pacientes.
Criterios de valoraciónEl criterio de valoración principal fue la mortalidad por cualquier causa durante el periodo de seguimiento tras la intervención del TAVI índice. Los criterios de valoración secundarios fueron los siguientes: ingresos por IC aguda, hospitalizaciones o visitas en el servicio de urgencias (SU), fibrilación o aleteo auriculares, taquicardia ventricular, infarto de miocardio, ictus isquémico, lesión renal aguda, necesidad de diálisis y todos los contactos con el paciente por IC, tanto por manifestaciones agudas como crónicas. Todas las definiciones de los criterios de valoración y los códigos asociados se describen en la tabla S3.
Análisis estadísticoSe realizó un emparejamiento por puntuación de propensión en una relación 1:1 con el método del vecino más cercano (nearest-neighbour), sin reemplazo, y con un calibrado predeterminado estricto de 0,01 para equilibrar las características iniciales de las 2 cohortes. Esta combinación garantiza una alta comparabilidad de los pares emparejados, pero excluye a los pacientes tratados que no tienen un emparejamiento con un control de referencia adecuado. Los pacientes no emparejados solían tener perfiles clínicos extremos, y su exclusión minimiza los factores de confusión residuales, con lo que mejora la validez interna. Las variables incluidas en el modelo de puntuación de propensión abarcaban datos demográficos, comorbilidades, uso de medicamentos y valores de laboratorio pertinentes (tabla 1). El equilibrio de covariables antes y después del emparejamiento se evaluó utilizando diferencias medias estandarizadas. Se compararon los resultados de las cohortes emparejadas utilizando diferencias de riesgo, razones de riesgo y odds ratios (OR) con los intervalos de confianza del 95% (IC95%). Se realizaron análisis de tiempo hasta el episodio utilizando curvas de supervivencia de Kaplan-Meier y se compararon mediante la prueba de orden logarítmico (log-rank). Los valores de hazard ratios (HR) con los IC95% se estimaron con una regresión de riesgos proporcionales de Cox. Para las variables continuas, como los valores de laboratorio, se realizaron comparaciones de grupos mediante pruebas t de Student. La significación estadística se definió como un valor de p bilateral <0,05.
Características iniciales tras el emparejamiento
| Variable | Cohorte con iSGLT2(n=3.022) | Cohorte sin iSGLT2(n=3.022) | p |
|---|---|---|---|
| Características demográficas | |||
| Edad (años) | 75,6±8,7 | 75,5±11,4 | 0,915 |
| Sexo femenino | 952 (31,5) | 967 (32,0) | 0,683 |
| Sexo masculino | 1.946 (64,4) | 1.922 (63,6) | 0,593 |
| Caucásicos | 2.381 (78,8) | 2.363 (78,2) | 0,556 |
| Negros o afroestadounidenses | 172 (5,7) | 178 (5,9) | 0,731 |
| Asiáticos | 121 (4,0) | 91 (3,0) | 0,342 |
| Indios de Estados Unidos o nativos de Alaska | 9 (0,3) | 9 (0,3) | 1,000 |
| Otras razas | 76 (2,5) | 91 (3,0) | 0,524 |
| Raza desconocida | 245 (8,1) | 266 (8,8) | 0,391 |
| Hispanos o latinos | 136 (4,5) | 151 (5,0) | 0,467 |
| No hispanos o latinos | 2.415 (79,9) | 2.406 (79,6) | 0,824 |
| Origen étnico desconocido | 468 (15,5) | 468 (15,5) | 1,000 |
| IMC (kg/m2) | 30,0±6,8 | 29,9±6,9 | 0,302 |
| Comorbilidades | |||
| Enfermedades hipertensivas | 2.641 (87,4) | 2.629 (87,0) | 0,746 |
| Diabetes mellitus | 1.886 (62,4) | 1.949 (64,5) | 0,149 |
| Obesidad | 1.221 (40,4) | 1.245 (41,2) | 0,446 |
| Enfermedad respiratoria crónica | 1.091 (36,1) | 1.079 (35,7) | |
| Enfermedad renal crónica | 1.339 (44,3) | 1.357 (44,9) | 0,365 |
| Cardiopatía isquémica crónica | 2.514 (83,2) | 2.520 (83,4) | 0,814 |
| IC sistólica | 1.511 (50,0) | 1.475 (48,8) | 0,378 |
| IC diastólica | 1.556 (51,5) | 1.532 (50,7) | 0,603 |
| IC sistólica y diastólica combinada | 891 (29,5) | 867 (28,7) | 0,430 |
| Enfermedades cerebrovasculares | 907 (30,0) | 885 (29,3) | 0,537 |
| Dependencia de nicotina | 411 (13,6) | 402 (13,3) | 0,725 |
| Trastornos lipídicos | 2.454 (81,2) | 2.457 (81,3) | 0,938 |
| Medicaciones | |||
| Uso de estatinas | 2.617 (86,6) | 2.602 (86,1) | 0,655 |
| Uso de bloqueadores beta | 2.499 (82,7) | 2.511 (83,1) | 0,537 |
| Uso de diuréticos | 2.578 (85,3) | 2.575 (85,2) | 0,752 |
| Uso de inhibidores de la ECA o de ARA | 2.574 (86,5) | 2.502 (82,7) | 0,681 |
| Otros fármacos antihipertensivos | 1.194 (39,5) | 1.203 (39,8) | 0,180 |
| Bloqueadores alfa | 807 (26,7) | 843 (27,9) | 0,385 |
| Antagonistas del calcio | 1.949 (64,5) | 1.970 (65,2) | 0,540 |
| Glucósidos digitálicos | 236 (7,8) | 233 (7,7) | 0,866 |
| Valores analíticos | |||
| Hemoglobina A1c | 6,7±1,5 | 6,3±1,4 | <0,001 |
| Filtración glomerular | 61,5±24,8 | 57,2±28,4 | <0,001 |
| Nitrógeno de urea (mg/dl) | 26,6±13,5 | 28,2±16,4 | <0,001 |
| Hemoglobina (g/dl) | 12,0±2,3 | 11,9±2,1 | 0,009 |
| Hematocrito | 37,0±7,0 | 36,3±6,7 | 0,001 |
| BNP (pg/ml) | 1.489,2±3.717,5 | 1.544,6±4.214,4 | 0,015 |
| NT-proBNP (pg/ml) | 6.002,4±8.823,4 | 7.883.3±13.486,6 | <0,001 |
| FEVI | 48,6±17,6 | 52,1±14,8 | <0,001 |
ARA: antagonista de receptores de angiotensina; BNP: péptido natriurético tipo B; ECA: inhibidor de enzima de conversión de la angiotensina; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC: insuficiencia cardiaca; IMC: índice de masa corporal; iSGLT2: inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2; NT-proBNP: fracción aminoterminal del propéptido natriurético cerebral (tipo B).
Los datos expresan N (%) o media±desviación estándar.
Todos los análisis se llevaron a cabo dentro de la plataforma TriNetX Analytics. TriNetX conserva la falta de datos natural inherente a los datos de la práctica clínica real y no realiza imputaciones estadísticas. Si bien la plataforma aplica una derivación limitada (por ejemplo, estimar la filtración glomerular a partir de la creatinina y asignar fechas de contacto con el paciente) y mejora la integridad de los datos mediante procesamiento del lenguaje natural de las notas de los médicos, la responsabilidad del manejo de los datos faltantes recae en el investigador. En el presente análisis, las variables se seleccionaron en función de su pertinencia clínica y la disponibilidad de datos. La FE del ventrículo izquierdo se incluyó en el análisis principal, pero se excluyó de la comparación de subgrupos con otros antihiperglucémicos debido a que la documentación en el grupo de comparación era limitada.
Consideraciones éticasEste estudio se basó en el uso de datos desidentificados y no implicó una interacción directa con personas participantes. En consecuencia, el estudio estuvo exento de la revisión por parte del comité de ética institucional, de conformidad con las normas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (45 CFR 46.104[d][4]).
Disponibilidad de los datosLos datos utilizados para este análisis se obtuvieron a través de la red de investigación TriNetX con licencia institucional. Aunque los datos no están disponibles públicamente debido a acuerdos de licencia, el autor para correspondencia puede facilitarlos previa solicitud razonable y con el permiso de TriNetX.
RESULTADOSCaracterísticas de la población de estudioSe identificó a un total de 58.193 adultos a los que se les practicó un TAVI entre el 1 de enero de 2015 y el 31 de marzo de 2025. De ellos, 3.145 pacientes con un diagnóstico de IC recibieron tratamiento con un iSGLT2 en un plazo de 30 días respecto a la fecha de la intervención del TAVI índice. De estos pacientes, 3.022 se emparejaron en una relación 1:1 con 3.022 individuos con IC no tratados con iSGLT2, lo que dio como resultado una cohorte emparejada final de 6.044 sujetos. Antes del emparejamiento, los pacientes de la cohorte con iSGLT2 eran significativamente más jóvenes (media de edad de 75,2 frente a 78,6 años), era más probable que fueran varones (el 65,0 frente al 53,3%), y tenían una mayor prevalencia de diabetes (el 63,1 frente al 33,5%), hipertensión (el 87,3 frente al 82,9%), enfermedad renal crónica (el 44,4 frente al 33,3%), cardiopatía isquémica (el 83,3 frente al 74,8%) y enfermedad arterial periférica (el 52,8 frente al 49,7%).
En la cohorte con iSGLT2, era más probable que los pacientes recibieran tratamiento médico según las guías, con un mayor uso de bloqueadores beta (el 83,2 frente al 62,7%), inhibidores de la ECA (el 38,3 frente al 30,1%) y antagonistas de los receptores de la angiotensina (el 48,9 frente al 25,5%). Los datos de laboratorio mostraron que la cohorte tratada con iSGLT2 presentaba valores más elevados de hemoglobina A1c (el 6,7 frente al 6,1%), fracción aminoterminal del propéptido natriurético cerebral (tipo B) (NT-proBNP) (5.990 frente a 4.968 pg/ml) y una filtración glomerular más alta (61,8± 25,1 frente a 59,8±24,9). Además, tenían una FE del ventrículo izquierdo significativamente inferior (el 48,4 frente al 56,4%) (tabla S4). Tras el emparejamiento, las características iniciales estaban bien equilibradas (tabla 1).
Características de la cohorte emparejadaLos grupos emparejados tenían una media de edad de 75,6±8,7 frente a 75,5±11,4 años (p=0,915), y una proporción similar de pacientes varones (el 64,4 frente al 63,6%; p=0,593). La distribución racial fue similar, de tal manera que los pacientes caucásicos eran la mayoría en ambas cohortes, con un 78,8 y un 78,2% (p=0,556), y los pacientes negros/afroestadounidenses constituían un 5,7 y un 5,9% (p=0,731) en las cohortes con iSGLT2 y sin iSGLT2, respectivamente. El perfil de comorbilidad tenía una distribución uniforme en las cohortes con iSGLT2 y sin iSGLT2, incluida la prevalencia de diabetes (el 62,4 frente al 64,5%; p=0,149), hipertensión (el 87,4 frente al 87,0%; p=0,746), enfermedad renal crónica (el 44,3 frente al 44,9%; p=0,365) y cardiopatía isquémica (el 83,2 frente al 83,4%; p=0,814). El uso de medicamentos al inicio del estudio fue similar en las cohortes con iSGLT2 y sin iSGLT2, incluido el de los bloqueadores beta (el 82,7 frente al 83,1%; p=0,537), inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (inhibidores de la ECA) o antagonistas de receptores de angiotensina (el 86,5 frente al 82,7%; p=0,681), diuréticos (el 85,3 frente al 85,2%; p=0,752) y estatinas (el 86,6 frente al 86,1%; p=0,655) (p> 0,05 en todos los casos). Los perfiles analíticos fueron en gran medida comparables, aunque la cohorte con iSGLT2 presentó cifras más elevadas de hemoglobina A1c (el 6,7±1,5% frente al 6,3±1,4%; p <0,001), una filtración glomerular mayor (61,5±24,8 frente a 57,2±28,4; p <0,001) y concentraciones inferiores de NT-proBNP (6.002,4±8.823,4 frente a 7.883,3±13.486,6 pg/ml; p <0,001). La FE del ventrículo izquierdo fue ligeramente inferior en la cohorte con iSGLT2 (el 48,6±17,6% frente al 52,1±14,8%; p <0,001). En los pacientes de la cohorte con iSGLT2, la duración media de seguimiento fue de 424,53 días, con una desviación estándar de 402,17 días. La mediana del seguimiento en esta cohorte fue de 334,50 días, y el rango intercuartílico, de 515 días. En la otra cohorte, la media de seguimiento fue de 497,17 días, con una desviación estándar de 468,46 días. La mediana del seguimiento de esta cohorte fue de 367 días, y el rango intercuartílico, de 607,50 días (figura S1).
Todas las diferencias medias estandarizadas fueron <0,1, lo cual indicaba un equilibrio satisfactorio de las covariables tras el emparejamiento.
Criterio de valoración principalEl uso de iSGLT2 se asoció a una mortalidad por cualquier causa significativamente menor en todos los intervalos de seguimiento (tabla 2). A los 12 meses, la mortalidad por cualquier causa fue del 7,3% en la cohorte con iSGLT2 frente al 10,5% en la cohorte sin iSGLT2 (HR = 0,71; IC95%, 0,60-0,85; p <0,001). El efecto beneficioso persistió a los 5 años (el 10,7 frente al 20,6%; HR = 0,59; p <0,001) (figura 1). Las curvas de supervivencia se separaban de forma temprana y continuaban separadas durante todo el seguimiento, como indican las estimaciones de Kaplan-Meier a 5 años (figura 2).
Mortalidad por cualquier causa a los 3, 6 y 12 meses, y 5 años
| Punto temporal | Mortalidad en la cohorte con iSGLT2 | Mortalidad en la cohorte sin iSGLT2 | Hazard ratio (IC95%) | p |
|---|---|---|---|---|
| 3 meses | 102 (3,5) | 144 (4,9) | 0,71 (0,55-0,92) | 0,006 |
| 6 meses | 141 (5,0) | 229 (8,1) | 0,61 (0,50-0,76) | <0,001 |
| 12 meses | 220 (7,3) | 318 (10,5) | 0,71 (0,60-0,85) | <0,001 |
| 5 años | 317 (10,7) | 612 (20,6) | 0,59 (0,51-0,67) | <0,001 |
IC95%: intervalo de confianza del 95%; iSGLT2: inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2.
Salvo que se indique lo contrario, los resultados expresan N (%).
Ilustración central. Impacto de los inhibidores de SGLT2 en los resultados a largo plazo en pacientes con insuficiencia cardiaca tratados con TAVI: un análisis de emparejamiento por propensión. Hosp.: hospitalizaciones; HR: hazard ratio; IAM: infarto agudo de miocardio; iSGLT2: inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2; OR: odds ratio; SU: servicio de urgencias; TAVI: implante percutáneo de válvula aórtica.
Curva de Kaplan-Meier para la mortalidad por cualquier causa hasta 5 años después del implante percutáneo de válvula aórtica en pacientes con insuficiencia cardiaca, basada en la cohorte emparejada. Prueba de orden logarítmico (log-rank): χ2=61,25, grados de libertad=1, p <0,001. iSGLT2: inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2.
Los criterios de valoración secundarios se resumen en la tabla 3. Los episodios agudos de IC fueron más frecuentes en la cohorte con iSGLT2 poco después del TAVI. A los 3 meses, la tasa fue del 5,9% en comparación con el 4,2% en la cohorte sin iSGLT2 (OR=1,44; IC95%, 1,14-1,83; p=0,002). A los 6 meses, la diferencia seguía siendo significativa (el 5,5 frente al 4,3%; OR=1,32; IC95%, 1,03-1,68; p=0,027), pero no así a los 12 meses (el 7,3 frente al 6,2%; OR=1,20; IC95%, 0,98-1,46; p=0,082) ni a los 5 años (el 7,9 frente al 7,3%; OR=1,09; IC95%, 0,90-1,32; p=0,404).
Criterios de valoración secundarios
| Criterio de valoración | Tiempo | Cohorte con iSGLT2 | Cohorte sin iSGLT2 | Odds ratio (IC95%) | p |
|---|---|---|---|---|---|
| Insuficiencia cardiaca | 3 meses | 173 (5,9) | 122 (4,2) | 1,44 (1,14-1,83) | 0,002 |
| 6 meses | 157 (5,5) | 121 (4,3) | 1,32 (1,03-1,68) | 0,027 | |
| 12 meses | 222 (7,3) | 188 (6,2) | 1,20 (0,98-1,46) | 0,082 | |
| 5 años | 233 (7,9) | 216 (7,3) | 1,09 (0,90-1,32) | 0,404 | |
| Visitas a servicios de urgencias u hospitalización | 3 meses | 1.070 (36,5) | 1.359 (46,3) | 0,67 (0,60-0,74) | <0,001 |
| 6 meses | 1.130 (39,9) | 1.439 (50,8) | 0,64 (0,58-0,71) | <0,001 | |
| 12 meses | 1.382 (45,7) | 1.717 (56,8) | 0,64 (0,58-0,71) | <0,001 | |
| 5 años | 1.514 (51,0) | 1.855 (62,5) | 0,63 (0,56-0,69) | <0,001 | |
| Taquicardia ventricular | 3 meses | 59 (2,4) | 77 (2,6) | 0,79 (0,56-1,11) | 0,166 |
| 6 meses | 67 (2,8) | 88 (3,5) | 0,78 (0,56-1,08) | 0,127 | |
| 12 meses | 110 (4,3) | 127 (4,8) | 0,89 (0,68-1,15) | 0,361 | |
| 5 años | 140 (5,6) | 167 (6,4) | 0,85 (0,68-1,08) | 0,180 | |
| Fibrilación/aleteo auricular | 3 meses | 105 (7,2) | 82 (5,7) | 1,29 (0,96-1,74) | 0,092 |
| 6 meses | 111 (7,9) | 94 (6,6) | 1,21 (0,91-1,61) | 0,184 | |
| 12 meses | 143 (9,5) | 143 (9,6) | 0,99 (0,77-1,26) | 0,920 | |
| 5 años | 193 (13,1) | 195 (13,0) | 1,01 (0,81-1,25) | 0,951 | |
| Infarto agudo de miocardio | 3 meses | 201 (6,8) | 211 (7,2) | 0,95 (0,78-1,16) | 0,609 |
| 6 meses | 216 (7,6) | 239 (8,4) | 0,90 (0,74-1,09) | 0,261 | |
| 12 meses | 290 (9,6) | 320 (10,6) | 0,90 (0,76-1,06) | 0,200 | |
| 5 años | 357 (12,0) | 428 (14,4) | 0,81 (0,70-0,94) | 0,007 | |
| Ictus | 3 meses | 123 (4,2) | 120 (4,1) | 1,03 (0,79-1,33) | 0,844 |
| 6 meses | 137 (4,8) | 172 (6,1) | 0,79 (0,62-0.990) | 0,041 | |
| 12 meses | 192 (6,4) | 190 (6,3) | 1,01 (0,82-1,24) | 0,916 | |
| 5 años | 243 (8,2) | 270 (9,1) | 0,89 (0,74-1,07) | 0,212 | |
| LRA | 3 meses | 364 (12,4) | 343 (11,7) | 1,07 (0,91-1,25) | 0,400 |
| 6 meses | 399 (14,1) | 400 (14,1) | 1,00 (0,86-1,16) | 0,970 | |
| 12 meses | 541 (17,9) | 544 (18,0) | 0,99 (0,87-1,13) | 0,920 | |
| 5 años | 670 (22,6) | 669 (22,5) | 1,00 (0,89-1,13) | 0,975 | |
| Diálisis | 3 meses | 21 (0,7) | 27 (1,0) | 0,70 (0,40-1,24) | 0,223 |
| 6 meses | 25 (0,9) | 24 (1,0) | 0,94 (0,54-1,65) | 0,832 | |
| 12 meses | 36 (1,2) | 37 (1,4) | 0,87 (0,55-1,38) | 0,559 | |
| 5 años | 58 (2,0) | 65 (2,5) | 0,80 (0,60-1,15) | 0,222 |
IC95%: intervalo de confianza del 95%; iSGLT2: inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2; LRA: lesión renal aguda.
Salvo que se indique lo contrario, los datos expresan N (%).
El uso de iSGLT2 se asoció de manera uniforme con un menor número de visitas en el SU u hospitalizaciones en todos los puntos temporales de análisis. Las tasas de episodios fueron del 45,7 frente al 56,8% a los 12 meses (OR=0,64; IC95%, 0,58-0,71; p <0,001), y del 51,0 frente al 62,5% a los 5 años (OR=0,63; IC95%, 0,56-0,69; p <0,001).
Las tasas de taquicardia ventricular fueron menores en la cohorte con iSGLT2 en cada punto temporal de análisis, pero no alcanzaron significación estadística: el 4,3 frente al 4,8% a los 12 meses y el 5,6 frente al 6,4% a los 5 años (p> 0,05 en ambos casos).
La fibrilación o el aleteo auriculares se produjeron en proporciones similares en las cohortes. No se observaron diferencias significativas a los 12 meses (el 9,5 frente al 9,6%) ni a los 5 años (el 13,1 frente al 13,0%).
Las tasas de IAM fueron comparables a lo largo de 12 meses, pero difirieron a los 5 años. A los 12 meses, las tasas de IAM fueron comparables en los 2 grupos (el 9,6 frente al 10,6%; p=0,200). Sin embargo, a los 5 años, la cohorte con iSGLT2 presentó una incidencia significativamente menor de IAM en comparación con la del grupo sin iSGLT2 (el 12,0 frente al 14,4%; OR=0,81; IC95%, 0,70-0,94; p=0,007). Las tasas de ictus fueron similares a los 3 meses (el 4,2 frente al 4,1%) y a los 12 meses (el 6,4 frente al 6,3%), pero se observó una reducción a los 6 meses (el 4,8 frente al 6,1%; OR=0,79; IC95%, 0,62-0,99; p=0,041). Esta diferencia no se mantuvo a los 5 años (el 8,2 frente al 9,1%; OR=0,89; p=0,212).
Los criterios de valoración renales, incluida la lesión renal aguda y la necesidad de diálisis, no difirieron significativamente a los 6, 12 o 60 meses. A los 3 meses, se produjo una lesión renal aguda en el 12,4% de los pacientes de la cohorte con iSGLT2 frente al 11,7% de los de la cohorte sin iSGLT2 (OR=1,07; p=0,400), y la diferencia continúa siendo insignificante a lo largo del tiempo, de manera que se alcanzó un 22,6 frente a un 22,5% a los 5 años (OR=1,00; p=0,975). Del mismo modo, los episodios de diálisis fueron numéricamente inferiores en la cohorte con iSGLT2 a lo largo del seguimiento (el 0,7 frente a l1,0% a los 3 meses; el 2,0 frente al 2,5% a los 5 años), pero estas diferencias no fueron estadísticamente significativas (p=0,223 y p=0,222, respectivamente).
Análisis de subgrupos: antihiperglucémicos iSGLT2 y no iSGLT2
En una cohorte emparejada por propensión de 1.475 pacientes por cohorte, el uso de iSGLT2 se asoció a una mortalidad por cualquier causa significativamente menor a los 12 meses (el 7,6 frente al 10,4%; HR=0,78; IC95%, 0,61-0,99; p=0,044) y a los 5 años (el 11,3 frente al 20,2%; HR = 0,69; IC95%, 0,57-0,83; p <0,001) (tabla S5, figura S2). Las tasas de visitas al SU y hospitalizaciones se redujeron de manera uniforme en la cohorte con iSGLT2 en todos los puntos temporales de seguimiento, incluido el de 5 años (el 46,2 frente al 60,3%; OR=0,56; p <0,001).
La cohorte con iSGLT2 también mostró una menor incidencia a los 5 años de fibrilación o aleteo auriculares (el 11,7 frente al 16,2%; OR=0,69; p=0,011), IAM (el 11,2 frente al 15,1%; OR=0,71; p=0,002) e ictus (el 7,7 frente al 10,0%; OR=0,75; p=0,028). Los criterios de valoración renales fueron favorables al uso de los iSGLT2, con tasas significativamente más bajas de lesión renal aguda a los 6 meses (el 13,2 frente al 15,9%; OR=0,80; p=0,037), 12 meses (el 16,2 frente al 20,3%; OR=0,76; p=0,004) y 5 años (el 20,5 frente al 25,9%; OR=0,74; p=0,001), así como una disminución de las necesidades de diálisis a los 5 años (el 2,0 frente al 3,6%; OR=0,54; p=0,010) (tabla S6).
DISCUSIÓNEl presente estudio es el más grande realizado hasta la fecha para evaluar el uso de iSGLT2 en pacientes con IC tratados con TAVI. Se observó una reducción sustancial de la mortalidad por cualquier causa en todos los intervalos de seguimiento, sobre todo a los 5 años. Además, el uso de iSGLT2 se asoció de manera uniforme a un menor número de visitas al SU u hospitalizaciones y a una menor incidencia de IAM a los 5 años. Una observación intrigante fue la reducción de la incidencia de ictus detectada específicamente a los 6 meses. Estos resultados fueron sólidos, y se mantuvieron tras un ajuste respecto a una amplia gama de covariables y tras un emparejamiento riguroso mediante puntuación de propensión para garantizar el equilibrio en las características iniciales, las comorbilidades, el uso de medicamentos, la NT-proBNP y la FE del ventrículo izquierdo. Además, el análisis de subgrupos destaca los posibles efectos beneficiosos específicos de los inhibidores de SGLT2, independientemente de la modulación de la glucemia. En comparación con otros fármacos antihiperglucémicos, el uso de iSGLT2 siguió mostrando una asociación independiente con una mejora de los resultados cardiovasculares y renales en pacientes a los que se les había practicado un TAVI.
Los presentes resultados complementan y amplían la evidencia aportada por ensayos clínicos recientes, incluido el ensayo DapaTAVI10. Aunque el ensayo DapaTAVI10 también mostró una disminución significativa de las visitas al SU y hospitalizaciones por IC, no puso de manifiesto de manera independiente una reducción de la mortalidad por cualquier causa ni de la mortalidad cardiovascular en sí mismas. Es probable que la variación en la mortalidad entre estos resultados y los del ensayo DapaTAVI10 refleje diferencias en la forma de selección de los pacientes, el tamaño de la muestra o el diseño del estudio. En el ensayo DapaTAVI, se registró una diferencia no significativa de la mortalidad, con unos intervalos de confianza amplios, lo cual sugiere que el estudio puede no haber tenido la potencia estadística suficiente para detectar un efecto real. En el presente análisis, se incluyó una cohorte más amplia con una media de edad inferior, de 75,6 años, en comparación con la de 82 años del ensayo DapaTAVI10, y es posible que esto pueda haber influido tanto en la tasa de acontecimientos como en los resultados globales. También se observó una separación gradual y uniforme de las curvas de mortalidad a lo largo del tiempo, que posiblemente refleje los efectos a largo plazo de los iSGLT2 en el remodelado cardiaco. Los intervalos de confianza en el presente estudio se redujeron a medida que avanzaba el seguimiento, lo que plantea la posibilidad de que un periodo de observación más largo en el ensayo DapaTAVI10 pudiera haber revelado una diferencia significativa en la mortalidad. Al igual que en todos los estudios observacionales, los posibles factores de confusión residuales siguen siendo una limitación, en especial por lo que respecta a variables no medidas que pudieran no haberse tenido suficientemente en cuenta en el proceso de emparejamiento. Los ensayos aleatorizados están intrínsecamente mejor equipados para abordar estas fuentes de sesgo. Además, la paradoja de más riesgo-menos tratamiento puede haber influido en los patrones de prescripción, ya que los iSGLT2 suelen infrautilizarse en las personas mayores debido a la preocupación que generan los posibles efectos adversos en los individuos frágiles o de alto riesgo14. Es posible que esta infrautilización contribuya a producir un peor resultado y una mayor mortalidad en esas poblaciones. Es de destacar que el presente análisis refleja la práctica clínica real e incluye una gama más amplia de iSGLT2, además de la dapagliflozina, y que evalúa los resultados en varios países, lo que ofrece una perspectiva más diversa y generalizable que la del ensayo DapaTAVI10, que se limitó a centros de España.
En un estudio de cohorte prospectivo sobre los efectos de los iSGLT2 en 311 pacientes con diabetes mellitus tratados con un TAVI, se puso de manifiesto que los iSGLT2 reducían la mortalidad por cualquier causa como criterio de valoración único, con un efecto que aparecía ya a los 30 días de seguimiento. Todos los pacientes incluidos presentaban una FE inferior al 50%7. Esta reducción de la FE en la mayoría de los pacientes estudiados puede explicar los resultados de los ensayos DELIVER y DAPA-HF, que mostraron que la dapagliflozina reduce la mortalidad por cualquier causa como criterio de valoración único en los pacientes con IC y FE reducida, a diferencia de lo que ocurre en la IC con FE conservada o la IC con FE levemente reducida3,4. Otra posible razón que puede explicar el efecto beneficioso en cuanto a mortalidad observado en este estudio de cohorte prospectivo es el efecto de la paradoja más riesgo-menos tratamiento. Se aplicó un emparejamiento para la insuficiencia sistólica y diastólica, así como para la FE, pero los pacientes con iSGLT2 siguieron teniendo una FE más baja después del emparejamiento. Aunque se incluyó la clasificación de la IC sistólica y diastólica, y la FE en el análisis principal, la comparación de los subgrupos con fármacos antihiperglucémicos no iSGLT2 no pudo incorporar la FE debido a su disponibilidad limitada. Esto podría introducir la posibilidad de confusión residual debido a las diferencias en la gravedad de la IC.
Tiene interés señalar que, aunque la paradoja de más riesgo-menos tratamiento se cita a menudo como una limitación en los estudios observacionales (en los que los pacientes más graves tienen una menor probabilidad de recibir tratamientos basados en la evidencia), en la presente cohorte y en un trabajo anterior de Paolisso et al.7 se observó el patrón contrario. En los pacientes con una disfunción cardiaca más avanzada, incluida la FE más baja y los signos de daño cardiaco, fue más probable el uso de iSGLT2 y se obtuvo el máximo beneficio. Esto sugiere que, en el presente contexto, la paradoja puede haber puesto de relieve, en realidad, el impacto terapéutico de los iSGLT2, y haber subrayado su valor en las poblaciones de alto riesgo, que son las que más obtendrían un mayor beneficio con su uso.
El presente estudio reveló que, en pacientes con IC tratados con un TAVI, el uso de iSGLT2 se asoció a una menor incidencia de IAM a los 5 años. Este resultado es importante ya que el IAM continúa siendo una causa principal de mortalidad en esta población. Aunque son pocos los estudios que han documentado una reducción directa del IAM como efecto del uso de inhibidores de SGLT2, en ensayos de referencia como el EMPA-REG OUTCOME8 y el Programa CANVAS9 se ha demostrado una reducción de los eventos cardiovasculares adversos mayores, que incluyen el IAM agudo. Además, en un metanálisis reciente publicado el año pasado, que incluyó 11 ensayos clínicos importantes sobre SGLT2 en pacientes con IC subyacente, enfermedad renal crónica y diabetes mellitus, se puso de manifiesto una disminución significativa de los eventos cardiovasculares adversos graves en pacientes con antecedentes de infarto de miocardio15.
El ictus es una complicación catastrófica de las intervenciones de TAVI. Aunque la mayor parte de los ictus se producen en el periodo periintervención, el riesgo continúa estando elevado a largo plazo. La mayoría de los ensayos clínicos sobre TAVI, incluidos el importante ensayo PARTNER16 y la serie CoreValve17, han presentado resultados sobre el ictus a los 30 días y a 1 año, con datos limitados acerca de los puntos temporales intermedios. El presente estudio reveló que la incidencia de ictus fue significativamente menor a los 6 meses en los pacientes tratados con inhibidores de SGLT2, aunque este efecto no se observó al cabo de 1 o 5 años. Es posible que esto ponga de manifiesto un periodo intermedio vulnerable en el que las estrategias preventivas, como el uso de iSGLT2, podrían aportar beneficios clínicos, y esta perspectiva no se refleja en los datos de los ensayos existentes.
Hay varios factores que podrían explicar el aumento inesperado de los episodios de IC temprana tras el TAVI en los pacientes tratados con iSGLT2. En primer lugar, parece plausible un efecto de confusión por la indicación y causalidad inversa: los clínicos podrían haber iniciado preferentemente el tratamiento con iSGLT2 en los pacientes con una IC más grave o con un empeoramiento agudo inmediatamente después del TAVI, lo cual habría conducido a la inclusión de personas de mayor riesgo más propensas a sufrir episodios tempranos. Por lo tanto, algunos diagnósticos de IC podrían reflejar las razones para iniciar el tratamiento más que las consecuencias de este. Si bien el aumento de la monitorización clínica tras el inicio de nuevos tratamientos podría contribuir en parte, la reducción general observada en las visitas al SU y en las hospitalizaciones sugiere que estos episodios de IC documentados de forma temprana representarían principalmente síntomas más leves o tratados de forma ambulatoria, en lugar de agudizaciones graves. Además, los cambios transitorios de volumen debidos al efecto diurético de los inhibidores de SGLT2 poco después del TAVI podrían haber contribuido a causar los síntomas leves iniciales. Por último, es probable que los factores de confusión residuales derivados de los datos faltantes, en particular en lo que respecta a la gravedad detallada de la IC y el cumplimiento del tratamiento farmacológico, hayan influido en estos resultados iniciales. En conjunto, estos factores sugieren que el aumento a corto plazo de los episodios de IC refleja la forma de selección de los pacientes y las limitaciones de los datos de la práctica clínica real, más que un efecto perjudicial de los inhibidores de SGLT2.
Los mecanismos propuestos por los que los iSGLT2 podrían reducir la incidencia de IAM e ictus son multifactoriales. Se ha demostrado que estos fármacos mejoran la función endotelial y reducen la inflamación sistémica, lo que puede favorecer la distensibilidad arterial. En última instancia, estos efectos estabilizan las placas ateroscleróticas, con lo que se previene su rotura, al tiempo que mejoran la perfusión coronaria y reducen el riesgo de los episodios tromboembólicos que conducen al ictus. Además, los iSGLT2 promueven la natriuresis, lo que da lugar a una reducción de la presión arterial, la poscarga y la demanda de oxígeno del miocardio, que en conjunto contribuyen a producir la protección miocárdica y la reducción del estrés cerebrovascular18–20. La reducción uniforme observada de la mortalidad concuerda con lo indicado por ensayos aleatorizados como DAPA-HF, EMPEROR-Preserved y DELIVER, y esto respalda un efecto generalizado mediado por mecanismos comunes, entre los que se encuentran la natriuresis, la eficiencia metabólica miocárdica y las propiedades antiinflamatorias3–6.
En comparación con el uso de otros fármacos antihiperglucémicos, los iSGLT2 se asociaron a una reducción significativamente mayor de las complicaciones cardiovasculares y renales. En concreto, el análisis de subgrupos mostró un menor riesgo de fibrilación auricular, infarto de miocardio, ictus, insuficiencia renal aguda y progresión a diálisis. Estos resultados sugieren que los efectos cardioprotectores y nefroprotectores de los iSGLT2 pueden ser especialmente pronunciados en los pacientes con diabetes, lo que pone de relieve el efecto beneficioso añadido de esta clase terapéutica en una población diabética de alto riesgo tras un TAVI.
LimitacionesEste amplio estudio de cohorte retrospectivo multicéntrico utiliza datos de historias clínicas electrónicas desidentificadas de 103 organizaciones sanitarias, lo que ofrece una evaluación integral y generalizable del uso de los iSGLT2 tras un TAVI en pacientes con IC. Entre los principales puntos fuertes del estudio se encuentran el tamaño considerable de la muestra, el seguimiento prolongado de hasta 5 años y la inclusión de variables de interés clínico, como la FE, los datos de laboratorio y el uso de medicación. La aplicación del emparejamiento por puntuación de propensión refuerza aún más la validez interna al mitigar la confusión derivada de las covariables medidas. Sin embargo, al igual que ocurre en todos los estudios observacionales, no se puede descartar por completo la posibilidad de que existan factores de confusión residuales derivados de variables no medidas o desconocidas. Concretamente, aunque la FE se incluyó en el análisis principal, se excluyó de la comparación de subgrupos con otros fármacos antihiperglucémicos debido a su disponibilidad limitada, lo que introdujo un posible sesgo relacionado con la gravedad de la IC. Dado que TriNetX no realiza imputaciones estadísticas, los datos faltantes deben abordarse mediante un diseño analítico. Aunque se utilizó un emparejamiento riguroso basado en las covariables disponibles, la posibilidad de confusión residual puede haber influido en los resultados. Además, los criterios de valoración se definieron con los códigos de diagnóstico de la CIE-10 y no se evaluaron de forma independiente, lo que aumenta la posibilidad de sesgo por clasificación errónea. Por otra parte, los resultados de la intervención determinados mediante ecocardiografía, como la insuficiencia aórtica residual, no pudieron evaluarse debido a la ausencia de datos de imagen estandarizados en las diversas instituciones participantes en la red TriNetX.
Se incluyó a pacientes que habían tenido una exposición documentada a iSGLT2 en los 30 días anteriores o posteriores a la intervención de TAVI índice, con el fin de reflejar mejor los patrones de prescripción de la práctica clínica real y optimizar la retención de la cohorte. El hecho de restringir la clasificación de la exposición únicamente al periodo posterior al TAVI habría reducido notablemente el tamaño de la cohorte expuesta y habría introducido un sesgo de selección favorable a los pacientes con pautas de medicación más estructuradas, como los participantes en ensayos clínicos. Si bien esta definición más amplia mejora la posibilidad de generalización, hay que reconocer que no refleja la adherencia a largo plazo ni la duración del tratamiento. Además, aunque no se pudo evaluar el abandono del tratamiento en el grupo de iSGLT2, todos los pacientes de la cohorte sin iSGLT2 permanecieron sin exposición a estos durante todo el periodo de seguimiento, lo que minimizó el riesgo de cambio para pasar al otro grupo de exposición. La realización de futuros estudios que examinen el uso longitudinal de medicamentos y los patrones de adherencia podría ayudar a aclarar la relación temporal entre la exposición a iSGLT2 y el beneficio clínico sostenido.
Por último, debido a las limitaciones de la plataforma, no fue posible realizar una evaluación directa de las pérdidas del seguimiento en la cohorte emparejada, lo que limitaría la capacidad de contabilizar con exactitud los datos longitudinales faltantes. A pesar de estas limitaciones, el estudio aporta evidencia útil basada en la práctica clínica real que respalda la asociación entre el uso de iSGLT2 y la mejora de los resultados en una población de alto riesgo tras el TAVI.
CONCLUSIONESEste estudio de la práctica clínica real destaca los importantes efectos beneficiosos asociados al uso de inhibidores de SGLT2 en pacientes con IC a los que se les ha practicado un TAVI, entre los que se encuentran la reducción de la mortalidad, las tasas de hospitalización y los episodios cardiovasculares. Estos resultados respaldan una implementación más amplia y una mayor exploración del uso de iSGLT2 como tratamiento adicional en los momentos próximos a la intervención de TAVI.
FINANCIACIÓNEste estudio no contó con ninguna financiación externa.
CONSIDERACIONES ÉTICASEste estudio se llevó a cabo con datos desidentificados de la red de investigación TriNetX, que recopila historias clínicas electrónicas de las organizaciones sanitarias participantes. En consecuencia, el estudio estuvo exento de la aprobación por parte del comité de ética institucional y de los requisitos de consentimiento informado, de conformidad con las normas éticas de la Declaración de Helsinki y los reglamentos locales que rigen la investigación con datos anonimizados. No hubo contacto directo con los pacientes ni intervención alguna. Se han tenido en cuenta las directrices Sex and Gender Equity in Research (SAGER) en la presentación del estudio. Cuando procedía, se reconocieron y presentaron las diferencias entre sexos y géneros para evitar sesgos.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALSe utilizaron herramientas de inteligencia artificial (IA), incluidos modelos lingüísticos, para perfeccionar la estructura, claridad y gramática del manuscrito. No se empleó IA para generar datos, realizar análisis o extraer conclusiones científicas. Los autores asumen toda la responsabilidad relativa a la integridad y originalidad del contenido.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESO. Obeidat se encargó de la conceptualización y diseño del estudio, extrajo los datos, realizó el análisis estadístico y generó las cohortes emparejadas a través de la plataforma de TriNetX. También participó en la redacción de la versión inicial del manuscrito y en las revisiones críticas. A. Alayyat realizó la revisión bibliográfica, participó en la redacción del manuscrito y colaboró en la interpretación estadística. A. Naser se encargó del manejo de los datos y la corrección del manuscrito. F. Ghanem colaboró en la interpretación de los datos, la revisión estadística y las revisiones del manuscrito. A. Jabri participó en el diseño de la metodología del estudio y en la revisión final del manuscrito. M. Brankovic proporcionó orientación sobre la evaluación de los resultados cardiovasculares y revisó críticamente el manuscrito en cuanto a su contenido intelectual. T. Jiao participó en la revisión crítica y la corrección del manuscrito. M. Ruzieh colaboró en la interpretación de los datos, la correlación clínica y la corrección del manuscrito. A. Haddad participó en la redacción de los antecedentes, el formato del manuscrito y la gestión de las referencias. T. Alexy proporcionó mentoría sénior, supervisó la interpretación de los datos y realizó revisiones críticas del manuscrito. P. Villablanca supervisó el proyecto, revisó el manuscrito y aseguró la exactitud científica. L. Alhuneafat fue el autor sénior; participó en el diseño del estudio, supervisó el proyecto, elaboró las figuras y el resumen gráfico, y aprobó la versión final del manuscrito. Todos los autores participaron en la preparación de la versión final y revisaron el manuscrito. Todos los autores han aprobado este manuscrito y su presentación para publicación.
CONFLICTO DE INTERESESLos autores no tienen ningún conflicto de intereses que declarar.
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Los iSGLT2 han mostrado efectos beneficiosos cardiovasculares en pacientes con IC, incluidos los que presentan una FE reducida o conservada. En ensayos aleatorizados, su uso se ha asociado a una mayor supervivencia y una reducción de las hospitalizaciones. Sin embargo, los datos sobre su impacto en los pacientes con IC y estenosis aórtica grave a los que se les practica un TAVI son limitados. La evidencia observacional procedente de la práctica clínica real en esta población de alto riesgo continúa siendo escasa.
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Este amplio estudio de cohorte realizado en la práctica clínica real demuestra que el uso de iSGLT2 en pacientes con IC a los que se les practica un TAVI se asocia a una mortalidad por cualquier causa a largo plazo significativamente menor y a menos reingresos por IC. El efecto beneficioso se mantuvo en múltiples puntos temporales de evaluación y fue más pronunciado a los 5 años. Estos resultados respaldan el posible papel de los iSGLT2 como estrategia cardioprotectora en esta compleja población de pacientes y resaltan la necesidad de realizar ensayos prospectivos para validar estos resultados.
