Aunque aún frecuente en la práctica, el pretratamiento con un inhibidor del receptor P2Y12 en pacientes con infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST) sigue siendo controvertido y las guías actuales no lo recomiendan. Este estudio evaluó el impacto del pretratamiento con inhibidores P2Y12 sobre la incidencia del infarto de miocardio (IM) periprocedimental (tipo 4a) y la hemorragia intrahospitalaria en pacientes con IAMSEST que precisan una intervención coronaria percutánea (ICP).
MétodosSe incluyó de forma consecutiva a pacientes con IAMSEST que precisan una ICP del registro multicéntrico AMIPE (NCT03883711) y se estratificaron según la estrategia de pretratamiento conforme a los tiempos recomendados por las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC). Se excluyó a los pacientes cuya administración del inhibidor P2Y12 no cumplía las recomendaciones vigentes de la ESC. El análisis comparó a los pacientes tratados antes y después de la recomendación de 2020 de la ESC en contra del pretratamiento sistemático. El criterio de valoración primario de eficacia fue el IM tipo 4a; el criterio de seguridad primario, la hemorragia intrahospitalaria tipos 2, 3 y 5 según la escala Bleeding Academic Research Consortium (BARC).
ResultadosSe incluyó a 1.254 pacientes, de los cuales 740 (59,0%) recibieron pretratamiento, sobre todo con clopidogrel (91,2%). El IM tipo 4a se dio en el 15,2% de los pacientes, sin diferencias significativas entre los grupos con y sin pretratamiento (el 15,9 frente al 14,2%; ORa=1,08; p=0,638). En cambio, la hemorragia intrahospitalaria fue significativamente mayor en el grupo con pretratamiento (el 7,7 frente al 3,9%; ORa=2,17; p=0,005), sobre todo a expensas de episodios BARC tipo 2.
ConclusionesEn pacientes con IAMSEST que precisan una ICP, el pretratamiento con inhibidores P2Y12, mayoritariamente con clopidogrel, no redujo el IM tipo 4a y se asoció con un mayor riesgo de hemorragia intrahospitalaria.
Palabras clave
Abreviaturas
El tratamiento antiagregante plaquetario doble (TAPD) con ácido acetilsalicílico y un inhibidor del receptor P2Y12 es un estrategia antitrombótica de prevención secundaria recomendada de clase I para pacientes con infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST)1,2. El momento de la administración oral del inhibidor del receptor P2Y12 en este contexto ha sido objeto de debate continuo durante las últimas 2 décadas3,4. El pretratamiento, definido como la administración de un inhibidor del receptor P2Y12 antes de la coronariografía, además del ácido acetilsalicílico, se ha considerado durante mucho tiempo el enfoque habitual en la época del clopidogrel5. Sin embargo, estudios recientes realizados con un tiempo relativamente más corto hasta la coronariografía y el uso de potentes inhibidores del receptor P2Y12 no han logrado demostrar ningún beneficio claro en los resultados cardiovasculares6–8. Algunos estudios han sugerido un mayor riesgo de hemorragia con el pretratamiento. Además, el pretratamiento retrasaría la cirugía de revascularización aortocoronaria (CABG) y podría administrarse a pacientes sin un diagnóstico confirmado de IAMSEST9,10.
La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) publicó en las guías de práctica clínica de 2020 una recomendación de clase III contra el pretratamiento habitual con inhibidores del receptor P2Y12 en pacientes con anatomía coronaria desconocida a quienes se les indicaba una estrategia invasiva temprana1, una postura que se mantuvo en sus guías de práctica clínica de 20232. En cambio, las últimas guías de práctica clínica del American College of Cardiology/American Heart Association no ofrecen ninguna recomendación específica a favor o en contra del pretratamiento11.
A pesar de esta controversia, el pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 todavía se aplica actualmente en contextos clínicos5,12, impulsado principalmente por la creencia de que la inhibición antiagregante plaquetaria temprana puede reducir los episodios isquémicos perioperatorios13. Estos episodios son comunes en pacientes con IAMSEST y se asocian con peores resultados14. Sin embargo, ningún estudio previo ha evaluado específicamente el impacto del pretratamiento en la incidencia de infarto de miocardio (IM) perioperatorio (tipo 4a).
El objetivo de este estudio fue evaluar el impacto de una estrategia de pretratamiento habitual con inhibidores del receptor P2Y12 frente a una estrategia habitual sin pretratamiento sobre la incidencia de IM tipo 4a y hemorragia hospitalaria en pacientes con IAMSEST tratados con ICP, mediante la comparación de individuos en quienes se siguió el momento de administración del inhibidor del receptor P2Y12 recomendado por las guías de práctica clínica de la ESC durante los periodos correspondientes de las guías de práctica clínica.
MÉTODOSDiseño del estudio y poblaciónLa población del estudio estuvo formada por pacientes consecutivos con IAMSEST tratados mediante ICP con cifras de troponina cardiaca (Tnc) estables (variación ≤ 20%) o decrecientes antes de la ICP, que se incluyeron prospectivamente en el registro observacional multicéntrico AMIPE (NCT03883711), todavía en curso, en centros del área metropolitana de Bolonia, en la región italiana de Emilia-Romaña, entre el 1 de enero de 2017 y el 30 de abril de 2023.
El diagnóstico de IAMSEST se basó en la cuarta actualización de la definición universal de infarto de miocardio y a los pacientes se les trató según las guías de práctica clínica de la ESC vigentes en el momento de su inclusión1,2,15,16. Hasta agosto de 2020, a los pacientes con IAMSEST con indicación de tratamiento invasivo se les recomendaba recibir un inhibidor del receptor P2Y12 lo antes posible tras el diagnóstico y antes de la coronariografía16. A partir de septiembre de 2020, las guías de práctica clínica actualizadas de la ESC sobre síndromes coronarios agudos sin elevación del segmento ST (SCASEST) recomendaban iniciar un inhibidor del receptor P2Y12 solo después de que se definiera la anatomía coronaria1. Por consiguiente, se asignó a los pacientes incluidos entre enero de 2017 y agosto de 2020 que realmente recibieron un inhibidor del receptor P2Y12 antes de la coronariografía al grupo de pretratamiento, y a los inscritos entre septiembre de 2020 y abril de 2023 que no recibieron pretratamiento, al grupo sin pretratamiento.
Los criterios de exclusión del análisis eran los siguientes: falta de disponibilidad de mediciones seriadas de Tnc; cifras elevadas de Tnc previas a la ICP con una tendencia al alza constante (inestables, con una variación> 20%); pacientes ya tratados con inhibidores del receptor P2Y12 antes del ingreso; tiempo de administración del inhibidor del receptor P2Y12 no acorde con las recomendaciones de las guías de práctica clínica de la ESC en ese momento (por ejemplo, pacientes no tratados previamente antes de las guías de práctica clínica de SCASEST de 2020 o tratados previamente después de su publicación), y edad <18 años.
El comité de ética del centro aprobó el protocolo del estudio (número de registro: 600/2018/Oss/AOUBo), que se ajustó a los principios de la Declaración de Helsinki. Se informó a todos los pacientes sobre su participación y estos dieron su consentimiento para la publicación anónima de los datos científicos. Los detalles relativos a la recopilación de datos y los análisis de Tnc se pueden encontrar en los métodos del material adicional.
Administración de inhibidores del receptor P2Y12El pretratamiento se definió como la administración de un inhibidor del receptor P2Y12 antes de la coronariografía, en contraposición a la administración en la sala de hemodinámica después de la coronariografía5,17. Los pacientes tratados previamente recibieron clopidogrel (dosis de carga de 300-600 mg, seguida de 75 mg al día) o ticagrelor (dosis de carga de 180 mg, seguida de 90 mg 2 veces al día). Con base en los ensayos TRITON-TIMI 38 y ACCOAST, el prasugrel no se utilizó como parte de la estrategia de pretratamiento6,18. Tras la ICP, el cambio de un inhibidor del receptor P2Y12 a otro se dejó a criterio clínico y se llevó a cabo de conformidad con las recomendaciones de las guías y el consenso del Academic Research Consortium sobre la modulación del tratamiento antiplaquetario por aumento o reducción escalonada de la dosis1,2,16,19.
Criterios de valoración principalesEl criterio de valoración principal de la eficacia del estudio fue el IM tipo 4a. Según la cuarta definición universal del IM, se diagnosticó IM tipo 4a en los casos en que se produjo un aumento de la Tnc tras la ICP > 20%, con un valor absoluto tras la intervención de, por lo menos, 5 veces el límite superior del percentil 99, durante las 48horas posteriores a la intervención, en pacientes con Tnc inicial elevada que presentaban cifras de Tnc estables (variación ≤ 20%) o decrecientes, además de uno de los siguientes criterios: a) nuevos cambios isquémicos en el electrocardiograma; b) aparición de nuevas ondas Q patológicas; c) evidencia en las imágenes de nueva pérdida de miocardio viable o nueva anomalía regional en el movimiento de la pared en un patrón compatible con una etiología isquémica, y d) hallazgos angiográficos compatibles con una complicación que limitara el flujo durante la intervención, como disección coronaria, pérdida de una rama lateral, flujo lento, trombo o embolización distal15.
El criterio de valoración principal de seguridad fue la hemorragia hospitalaria clínicamente importante, definida como los tipos 2, 3 y 5 del Bleeding Academic Research Consortium (BARC) (métodos del material adicional)20.
Dos expertos independientes, que desconocían el grupo de pretratamiento y que revisaron todos los datos clínicos, analíticos e instrumentales de la hospitalización inicial, evaluaron estos episodios. En caso de desacuerdo, un tercer revisor tomaba la decisión final.
Criterios de valoración secundariosLos criterios de valoración secundarios compuestos fueron: a) eventos clínicos adversos netos (NACE) hospitalarios, como mortalidad por cualquier causa, reinfarto (tipos 1, 2 y 4), ictus isquémico no mortal, y hemorragia de tipo 2, 3 y 5 según la clasificación BARC, y b) NACE a los 30 días, como mortalidad por cualquier causa, reinfarto (tipos 1, 2 y 4), ictus isquémico no mortal, hospitalización por insuficiencia cardiaca (IC) y hemorragia de tipo 2, 3 y 5 según la clasificación BARC.
Se realizó un seguimiento de los pacientes tras el alta mediante visitas ambulatorias o contacto telefónico utilizando un cuestionario estándar. Solo se incluyó el primer episodio en el cálculo de los NACE. Las definiciones de cada componente individual de los criterios de valoración secundarios se presentan en los métodos del material adicional.
Análisis estadísticosLa normalidad de la distribución de las variables continuas se evaluó mediante la prueba de Shapiro-Wilk. Las variables con una distribución normal se presentan como media±desviación estándar (DE), pero aquellas con una distribución no normal lo hacen como mediana [intervalo intercuartílico]. Las comparaciones entre variables continuas se realizaron mediante la prueba de la t de Student o la de la U de Mann-Whitney, dependiendo de la distribución. Las variables cualitativas se resumen en recuentos y porcentajes, y las comparaciones entre grupos se realizaron mediante la prueba de la χ2 de Pearson o la prueba exacta de Fisher, según correspondiera.
Las odds ratios (OR) ajustadas y no ajustadas correspondientes a los criterios de valoración principales de eficacia y seguridad se calcularon mediante análisis de regresión logística. También se realizó un análisis de sensibilidad para comparar los criterios de valoración principales entre los pacientes a quienes se les aplicó una estrategia invasiva temprana (< 24horas) frente a una tardía (≥ 24horas). Se incluyeron para el cálculo las siguientes variables, seleccionadas a priori en función de estudios previos y su relevancia clínica: edad, sexo, diabetes mellitus, hipertensión, dislipemia, antecedentes de tabaquismo, IM previo, ICP previa, antecedentes de ictus, antecedentes de arteriopatía periférica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia renal crónica, puntuación GRACE (Global Registry of Acute Coronary Events) (clasificada como <140 o ≥ 140), ICP compleja, revascularización completa, lugar de acceso arterial (radial o femoral) y hemoglobina en el momento del ingreso. Las variables con un valor p <0,1 en el análisis univariante se incluyeron en modelos multivariante. No se aplicó ningún procedimiento de selección por pasos. La colinealidad entre las covariables se evaluó utilizando el factor de inflación de la variancia y solo se incluyeron en los modelos finales las variables con un factor de inflación de la variancia <2,5. Se usaron las curvas de Kaplan-Meier y la prueba de log-rank para evaluar las funciones de supervivencia de los NACE en el seguimiento a los 30 días.
Todos los análisis estadísticos se realizaron con Stata V.17 (StataCorp, Estados Unidos) y R V.4.2.1 (R Foundation for Statistical Computing, Austria). Se consideró estadísticamente significativo un valor de p bilateral <0,05.
RESULTADOSComo se muestra en el esquema del estudio (figura 1), se evaluó inicialmente a 1.925 pacientes ingresados por IAMSEST a quienes se les realizó una ICP entre enero de 2017 y abril de 2023. De ellos, se excluyó a 29 pacientes debido a la falta de mediciones seriadas de Tnc en serie no disponibles y a 164 por cifras elevadas e inestables de Tnc (variación> 20%) en el momento de la ICP. Además, se excluyó a 127 pacientes porque estaban recibiendo tratamiento crónico con un inhibidor del receptor P2Y12 en el momento del ingreso hospitalario.
Los 1.605 pacientes restantes se estratificaron en 2 cohortes según el momento de las recomendaciones de las guías de práctica clínica de la ESC respecto al pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12: 1.014 pacientes en la cohorte 1 (enero de 2017-agosto de 2020) y 591 en la cohorte 2 (septiembre de 2020-abril de 2023). De los 1.014 pacientes de la cohorte 1, se excluyó a 274 porque no recibieron pretratamiento, pero de los 591 de la cohorte 2, se excluyó a 77 porque recibieron pretratamiento después de la publicación de las guías de práctica clínica de SCASEST de 2020.
La población final del estudio estuvo formada por 1.254 pacientes, divididos en 2 grupos secuenciales: el grupo de pretratamiento (pacientes con pretratamiento entre enero de 2017 y agosto de 2020, n=740 pacientes) y el grupo sin pretratamiento (pacientes sin pretratamiento entre septiembre de 2020 y abril de 2023, n=514 pacientes).
Como se muestra en la figura 2, hasta casi el 73% de los pacientes (740/1.014 pacientes de la cohorte 1) recibieron pretratamiento antes de septiembre de 2020. Tras la modificación de las guías de práctica clínica, se observó un claro cambio en la práctica, ya que aproximadamente el 87% de los pacientes (514/591 pacientes de la cohorte 2) dejaron de recibir pretratamiento de conformidad con las recomendaciones de la ESC.
Incidencia del pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 antes y después de la publicación de las guías de práctica clínica de la ESC de 2020, que muestra el cambio en la práctica clínica de los centros participantes. ESC: Sociedad Europea de Cardiología; SCASEST: síndromes coronarios agudos sin elevación del segmento ST.
Las características demográficas y clínicas iniciales se presentan en la tabla 1. La media de edad de la población de estudio fue de 70,5±11,5 años y el 27% eran mujeres. No hubo diferencias significativas entre los 2 grupos en cuanto a edad, sexo, factores de riesgo cardiovascular, antecedentes médicos, presentación clínica, comorbilidades o medicamentos en el momento del ingreso. El pretratamiento consistió principalmente en clopidogrel (91,2%). La mediana del tiempo de pretratamiento fue de 18,3 [11,4-37,7] horas.
Características iniciales de la población del estudio
| Variables | GeneralN=1.254 | Pretratamienton=740 | Sin pretratamienton=514 | p |
|---|---|---|---|---|
| Características demográficas y antropométricas | ||||
| Edad (años) | 70,5±12,6 | 70,5±12,6 | 70,6±12,7 | 0,968 |
| Mujeres | 340 (27,1) | 211 (28,5) | 129 (25,1) | 0,181 |
| IMC (kg/m2) | 27,4±4,8 | 27,5±5,1 | 27,2±4,5 | 0,598 |
| Factores de riesgo cardiovascular | ||||
| Fumador activo/exfumador | 755 (60,2) | 434 (58,6) | 321 (62,5) | 0,176 |
| Hipertensión | 937 (74,7) | 559 (75,5) | 378 (73,5) | 0,423 |
| Dislipemia | 815 (65,0) | 490 (66,2) | 325 (63,2) | 0,276 |
| Diabetes tipo 2 | 371 (29,6) | 212 (28,6) | 159 (30,9) | 0,383 |
| Antecedentes médicos | ||||
| IM anterior | 327 (26,1) | 200 (27,0) | 127 (24,7) | 0,358 |
| ICP anterior | 315 (25,1) | 187 (25,3) | 128 (24,9) | 0,883 |
| CABG anterior | 87 (6,9) | 55 (7,4) | 32 (6,2) | 0,408 |
| Ictus anterior | 86 (6,8) | 47 (6,4) | 39 (7,6) | 0,394 |
| Fibrilación auricular | 117 (9,3) | 67 (9,1) | 50 (9,7) | 0,687 |
| APP | 114 (9,1) | 71 (9,6) | 43 (8,4) | 0,457 |
| EPOC | 154 (12,3) | 93 (12,6) | 61 (11,9) | 0,710 |
| IRC | 373 (29,7) | 217 (29,3) | 156 (30,4) | 0,696 |
| Presentación clínica | ||||
| Angina | 1.081 (86,2) | 638 (86,2) | 443 (86,2) | 0,988 |
| Clase Killip ≥ 2 | 193 (15,4) | 111 (15,0) | 82 (16,0) | 0,645 |
| Puntuación GRACE> 140 | 583 (46,5) | 344 (46,5) | 239 (46,5) | 0,997 |
| FEVI bp (%) | 53,0±10,7 | 53,3±10,5 | 52,6±11,1 | 0,350 |
| Análisis de laboratorio | ||||
| Hemoglobina (g/dl) | 13,6±1,96 | 13,6±1,96 | 13,6±1,89 | 0,967 |
| TFGe (ml/min por 1,73) | 68,7±24,0 | 69,1±23,9 | 70,6±22,5 | 0,342 |
| Valor máximo de troponina (× LSR) | 41,3 (10,9-163) | 46,3 (13,9-167) | 53,5 (14,3-229) | 0,190 |
| Tratamiento médico en el momento del ingreso | ||||
| Ácido acetilsalicílico | 550 (43,9) | 328 (44,3) | 222 (43,2) | 0,691 |
| Bloqueadores beta | 550 (43,9) | 321 (43,4) | 229 (44,6) | 0,680 |
| Inhibidores del SRAA | 691 (55,1) | 405 (54,7) | 286 (55,6) | 0,749 |
| Estatinas | 480 (38,3) | 270 (36,5) | 210 (40,9) | 0,117 |
| Anticoagulantes orales | 124 (9,9) | 71 (9,6) | 53 (10,3) | 0,676 |
| Régimen de carga del inhibidor del receptor P2Y12 | ||||
| Clopidogrel | 675 (53,8) | 675 (91,2) | 0 (0) | — |
| Ticagrelor | 65 (5,2) | 65 (8,8) | 0 (0) | — |
| Prasugrel | 0 (0) | 0 (0) | 0 (0) | — |
APP: arteriopatía periférica; CABG: cirugía de revascularización aortocoronaria; EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica; FEVI bp: fracción de eyección del ventrículo izquierdo, método biplano de Simpson evaluado por ecocardiografía transtorácica; GRACE: Global Registry of Acute Coronary Events; ICP: intervención coronaria percutánea; IM: infarto de miocardio; IMC: índice de masa corporal; IRC: insuficiencia renal crónica; LSR: límite superior de referencia; SRAA: sistema renina-angiotensina-aldosterona; TFGe: tasa de filtrado glomerular estimado.
Los datos expresan n (%) o media±desviación estándar.
Las características angiográficas y de la intervención se muestran en la tabla 2. El tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta la ICP fue similar entre los grupos y el acceso radial fue el abordaje vascular más utilizado en ambos, sin diferencias. Los pacientes del grupo de pretratamiento recibieron un mayor número medio de stents (≥ 3 stents: el 26,8 frente al 20,6%; p=0,013), aunque el número de lesiones ateroescleróticas tratadas fue comparable entre los grupos (≥ 3 lesiones: el 26,9 frente al 22,8%; p=0,098). En cambio, a los pacientes del grupo sin pretratamiento se les realizó con mayor frecuencia ICP con balones farmacoactivos (el 12,6 frente al 2,7%; p <0,001) e ICP con técnicas de modificación de la placa (el 5,8 frente al 1,9%; p <0,001). Además, el cangrelor se utilizó exclusivamente en el grupo sin pretratamiento (el 0 frente al 4,1%; p <0,001). Sin embargo, no hubo diferencias significativas entre los grupos respecto a las tasas de ICP compleja o el logro de una revascularización completa al alta.
Descripción de la lesión coronaria, características de la intervención y tratamiento médico en el momento del alta
| Variables | GeneralN=1.254 | Pretratamienton=740 | Sin pretratamienton=514 | p |
|---|---|---|---|---|
| Detalles de la intervención | ||||
| Tiempo síntomas-globo (h) | 30,8 (25,6-50,6) | 31,1 (25,1-51,3) | 30,4 (26,2-48,0) | 0,633 |
| Acceso radial | 1.067 (85,1) | 632 (85,4) | 435 (84,6) | 0,705 |
| Enfermedad multivaso (≥ 2) | 740 (59,0) | 433 (58,5) | 307 (59,7) | 0,667 |
| Solo enfermedad del tronco común izquierdo | 13 (1,0) | 7 (0,9) | 6 (1,2) | 0,703 |
| Lesión en injerto coronario venoso o arterial | 61 (4,9) | 38 (5,1) | 23 (4,5) | 0,593 |
| Asistencia circulatoria mecánica | 13 (1,0) | 7 (0,9) | 6 (1,2) | 0,703 |
| Intervención coronaria percutánea | ||||
| ICP compleja | 516 (41,1) | 313 (42,3) | 203 (39,5) | 0,321 |
| ICP multivaso | 366 (29,2) | 220 (29,7) | 146 (28,4) | 0,612 |
| Número de stents implantados ≥ 3 | 304 (24,2) | 198 (26,8) | 106 (20,6) | 0,013 |
| Número de lesiones tratadas ≥ 3 | 316 (25,2) | 199 (26,9) | 117 (22,8) | 0,098 |
| Bifurcación con stents implantados ≥ 2 | 14 (1,1) | 11 (1,5) | 3 (0,6) | 0,135 |
| Longitud total del stent ≥ 60 mm | 257 (20,5) | 146 (19,7) | 111 (21,6) | 0,421 |
| Oclusión total crónica tratada | 21 (1,7) | 15 (2,0) | 6 (1,2) | 0,243 |
| Diámetro máximo del stent (mm) | 3,13±0,53 | 3,10±0,51 | 3,18±0,56 | 0,008 |
| Stent farmacoactivo | 1.166 (93,0) | 693 (93,6) | 473 (92,0) | 0,267 |
| Balón farmacoactivo | 85 (6,8) | 20 (2,7) | 65 (12,6) | <0,001 |
| Aterectomía | 44 (3,5) | 14 (1,9) | 30 (5,8) | <0,001 |
| Uso de rescate de inhibidores de la Gp IIb/IIIa | 48 (3,8) | 26 (3,5) | 22 (4,3) | 0,486 |
| Cangrelor | 21 (1,7) | 0 (0) | 21 (4,1) | <0,001 |
| Revascularización completa | 807 (64,4) | 477 (64,5) | 330 (64,2) | 0,926 |
| ICP por etapas | 23 (1,8) | 14 (1,9) | 9 (1,8) | |
| Tratamiento médico secundario en el momento del alta* | ||||
| Ácido acetilsalicílico | 1.214 (97,4) | 721 (97,8) | 493 (96,9) | 0,209 |
| Inhibidor del receptor P2Y12 | 1.237 (99,3) | 731 (99,2) | 506 (99,4) | 0,954 |
| Clopidogrel | 821 (65,9) | 588 (79,8) | 233 (45,8) | — |
| Ticagrelor | 313 (25,1) | 126 (17,1) | 187 (36,7) | — |
| Prasugrel | 103 (8,3) | 17 (2,3) | 86 (16,9) | — |
| TAPD | 1.204 (96,6) | 713 (96,7) | 491 (96,4) | 0,655 |
| Bloqueadores beta | 1.086 (87,2) | 641 (87,0) | 445 (87,4) | 0,933 |
| Inhibidores del SRAA | 1.055 (84,7) | 615 (83,4) | 440 (86,4) | 0,174 |
| Diuréticos del asa | 498 (40,0) | 303 (41,1) | 195 (38,3) | 0,308 |
| Estatinas | 1.187 (95,3) | 698 (94,7) | 489 (96,1) | 0,341 |
| Anticoagulantes orales | 162 (13,0) | 91 (12,3) | 71 (13,9) | 0,416 |
ICP: intervención coronaria percutánea; SRAA: sistema renina-angiotensina-aldosterona; TAPD: tratamiento antiagregante plaquetario doble.
Los datos expresan n (%) o media±desviación estándar.
Los tratamientos de prevención secundaria al alta fueron comparables entre ambos grupos (tabla 2). Cabe destacar que el clopidogrel se prescribió con mayor frecuencia al alta en el grupo con pretratamiento (el 79,8 frente al 45,7%; p <0,001), pero los inhibidores potentes de P2Y12 se utilizaron preferentemente en el grupo sin pretratamiento (ticagrelor: el 36,7 frente al 17,1%; p <0,001, prasugrel: el 16,9 frente al 2,3%; p <0,001). Durante la hospitalización, en el grupo de pretratamiento, 87 pacientes (11,8%) pasaron de clopidogrel a un potente inhibidor del receptor P2Y12, pero solo 6 (0,8%) cambiaron de un potente inhibidor del receptor P2Y12 a clopidogrel.
Criterios de valoración principalesEn la población general, se observó un IM tipo 4a en 191 pacientes (15,2%). La tabla S1 presenta los datos angiográficos asociados con el IM tipo 4a. No hubo diferencias significativas en la incidencia de IM tipo 4a entre los pacientes pretratados con inhibidores del receptor P2Y12 y los que recibieron una dosis de carga de P2Y12 tras la coronariografía (el 15,9 frente al 14,2%; p=0,398).
En cambio, la hemorragia hospitalaria fue más frecuente en el grupo de pretratamiento que en el grupo sin pretratamiento (el 7,7 frente al 3,9%; p=0,006) (figura 3A). Esta diferencia se debió principalmente a una mayor incidencia de episodios hemorrágicos tipo 2 según la clasificación BARC, relacionados principalmente con el acceso vascular (el 4,5 frente al 2,1%; p=0,028). No se observaron diferencias significativas en los episodios hemorrágicos tipo 3 según la clasificación BARC (el 3,2 frente al 1,8%; p=0,104). No se registraron episodios hemorrágicos tipo 5 según la clasificación BARC durante la hospitalización en toda la población del estudio.
Episodios de isquemia y hemorragia hospitalarios según la estrategia de pretratamiento. A: cifras de IM tipo 4a, hemorragias hospitalarias tipos 2, 3 y 5 según la clasificación BARC y NACE compuestos durante la hospitalización. B: incidencia hospitalaria de los componentes individuales de NACE. BARC: Bleeding Academic Research Consortium; IM: infarto de miocardio; NACE: eventos clínicos adversos netos.
En el modelo de regresión logística multivariable, el pretratamiento no se asoció con una reducción del riesgo del criterio de valoración principal de eficacia (OR = 1,15; intervalo de confianza del 95% [IC95%], 0,84-1,58; p=0,398; OR ajustada [ORa] = 1,08; IC95%, 0,78-1,51; p=0,638). En cambio, el pretratamiento se asoció con un mayor riesgo del criterio de valoración principal de seguridad (OR = 2,06; IC95%, 1,24-3,56; p=0,007; ORa = 2,17; IC95%, 1,28-3,82; p=0,005) (tabla 3, tablas S1-S3). Entre los pacientes pretratados, el cambio a un inhibidor del receptor P2Y12 más potente no afectó significativamente al riesgo de hemorragia hospitalaria (tabla S4).
Criterios de valoración principales: odds ratios no ajustadas y ajustadas
| Criterios de valoración | Pretratamienton=740 | Sin pretratamienton=514 | OR no ajustada(IC95%) | p | OR ajustada(IC95%) | p |
|---|---|---|---|---|---|---|
| IM tipo 4a | 118 (15,9) | 73 (14,2) | 1,15 (0,84-1,58) | 0,398 | 1,08 (0,78-1,51) | 0,638 |
| Tipos 2, 3 y 5 según la clasificación BARC | 57 (7,7) | 20 (3,9) | 2,06 (1,24-3,56) | 0,007 | 2,17 (1,28-3,82) | 0,005 |
| Tipo 2 según la clasificación BARC | 33 (4,5) | 11 (2,1) | 2,13 (1,10-4,46) | 0,032 | 2,38 (1,21-5,06) | 0,017 |
| Tipo 3 según la clasificación BARC | 24 (3,2) | 9 (1,8) | 1,88 (0,90-4,31) | 0,110 | 1,75 (0,81-4,07) | 0,170 |
| Tipo 5 según la clasificación BARC | 0 (0) | 0 (0) | — | — | — | — |
BARC: Bleeding Academic Research Consortium; GRACE: Global Registry of Acute Coronary Events; IC95%: intervalo de confianza del 95%; ICP: intervención coronaria percutánea; IM: infarto de miocardio; OR: odds ratio.
Los datos expresan n (%).
Los modelos de regresión logística multivariante se corrigieron por edad, sexo, diabetes mellitus, hipertensión, dislipemia, antecedentes de tabaquismo, infarto de miocardio anterior, intervención coronaria percutánea anterior, antecedentes de ictus, antecedentes de arteriopatía periférica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia renal crónica, puntuación GRACE, ICP compleja, revascularización completa, lugar de acceso arterial y hemoglobina en el momento del ingreso.
Cuando se estratificó la población según el momento de la estrategia invasiva, el pretratamiento no se asoció con una reducción del IM tipo 4a ni en el grupo temprano (< 24horas) ni en el tardío (≥ 24horas). Sin embargo, se observó un aumento considerable e independiente del riesgo de hemorragia hospitalaria en ambos subgrupos (tablas S5, S6).
Criterios de valoración secundariosLa tabla 4 presenta los criterios de valoración secundarios compuestos para la población total del estudio y los 2 grupos de tratamiento. Durante la hospitalización fallecieron 8 pacientes (0,6%); 195 (15,5%) tuvieron un nuevo infarto, predominantemente de tipo 4a (191 de 195; 97,9%); 6 (0,5%), un ictus isquémico, y 77 (6,1%), episodios tipo 2, 3 o 5 según la clasificación BARC. La tasa compuesta de NACE se dio en 261 pacientes (20,8%) durante la hospitalización inicial, con una mayor incidencia en el grupo de pretratamiento que en el grupo sin pretratamiento (el 22,8 frente al 17,9%; p =0,034), debido principalmente a episodios hemorrágicos tipo 2 según la clasificación BARC (figura 3B).
Aparición de NACE durante la hospitalización y a los 30 días
| Criterios de valoración | GeneralN=1.254 | Pretratamienton=740 | Sin pretratamienton=514 | p |
|---|---|---|---|---|
| NACE durante la hospitalización | 261 (20,8) | 169 (22,8) | 92 (17,9) | 0,034 |
| Mortalidad por cualquier causa | 8 (0,6) | 4 (0,5) | 4 (0,8) | 0,603 |
| Reinfarto (tipos 1, 2 y 4) | 195 (15,6) | 120 (16,2) | 75 (14,6) | 0,435 |
| Ictus isquémico | 6 (0,5) | 3 (0,4) | 3 (0,6) | 0,653 |
| Tipos 2, 3 y 5 según la clasificación BARC | 77 (6,1) | 57 (7,7) | 20 (3,9) | 0,006 |
| NACE a los 30 días | 304 (24,2) | 198 (26,8) | 106 (20,6) | 0,013 |
| Mortalidad por cualquier causa | 11 (0,9) | 5 (0,7) | 6 (1,2) | 0,358 |
| Reinfarto (tipos 1, 2 y 4) | 197 (15,7) | 121 (16,4) | 76 (14,8) | 0,454 |
| Ictus isquémico | 7 (0,6) | 3 (0,4) | 4 (0,8) | 0,384 |
| Hospitalización por IC | 11 (0,9) | 6 (0,8) | 5 (1,0) | 0,762 |
| Tipos 2, 3 y 5 según la clasificación BARC | 115 (9,2) | 79 (10,7) | 36 (7,0) | 0,027 |
BARC: Bleeding Academic Research Consortium; IC: insuficiencia cardiaca; NACE: eventos clínicos adversos netos.
Los datos expresan n (%).
A los 30 días de seguimiento se produjeron 11 (0,9%) muertes, 197 (15,7%) reinfartos, 7 (0,6%) ictus isquémicos, 11 (0,9%) hospitalizaciones por IC y 115 (9,2%) episodios hemorrágicos tipo 2, 3 o 5 según la clasificación BARC. La incidencia acumulada de NACE a los 30 días se muestra en la figura 4. Se observó una tasa de acontecimientos significativamente mayor en el grupo de pretratamiento (p=0,012 de la prueba de log-rank), debido principalmente a episodios hospitalarios tempranos. Tras este periodo inicial, las curvas de episodios se mantuvieron paralelas durante el resto del seguimiento a los 30 días.
Incidencia acumulada a los 30 días de NACE según la estrategia de pretratamiento. Las curvas de Kaplan-Meier muestran tasas de episodios tempranos más elevadas en el grupo de pretratamiento, debido principalmente a episodios hospitalarios, con curvas paralelas a partir de entonces. NACE: eventos clínicos adversos netos.
Este es el primer estudio centrado específicamente en la evaluación del impacto del pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 en la incidencia de IM tipo 4a en pacientes con IAMSEST tratados mediante ICP. En este análisis, el pretratamiento (principalmente con clopidogrel) antes de la coronariografía no se asoció con una reducción del riesgo de IM tipo 4a. Por el contrario, se asoció significativamente con una mayor incidencia de episodios hemorrágicos hospitalarios, sobre todo de tipo 2 según la clasificación BARC. Además, la tasa de NACE, tanto durante la hospitalización como a los 30 días, fue considerablemente mayor en el grupo de pretratamiento, debido a una mayor incidencia de episodios hemorrágicos hospitalarios leves (figura 5).
Ilustración central. Impacto del pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 en los episodios hospitalarios en pacientes con IAMSEST tratados mediante ICP. BARC: Bleeding Academic Research Consortium; ESC: Sociedad Europea de Cardiología; IAMSEST: infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST; IC95%: intervalo de confianza del 95%; ICP: intervención coronaria percutánea; IM: infarto de miocardio; SCASEST: síndromes coronarios agudos sin elevación del segmento ST; Tnc: troponina cardiaca.
Estos datos concuerdan con la evidencia previa de los ensayos ACCOAST e ISAR-REACT 5, así como con las del Registro Sueco de Coronariografía y Angioplastia, que no mostraron ningún beneficio isquémico y sí un mayor riesgo de hemorragia con el pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 en pacientes con IAMSEST6,7,9. Sin embargo, a diferencia de esos estudios, este análisis se centra en el IM tipo 4a, un episodio perioperatorio que no se ha investigado de forma sistemática y exhaustiva en este contexto, y que conlleva, según lo demostrado recientemente, un riesgo considerable de mortalidad por todas las causas 1 año después de la ICP14. La falta de impacto del pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 en la incidencia de IM tipo 4a en este contexto también es coherente con los datos de estudios realizados en pacientes con síndromes coronarios crónicos. En el ensayo PRAGUE-8, por ejemplo, las dosis de carga de clopidogrel administradas además del ácido acetilsalicílico antes de la coronariografía programada aumentaron el riesgo de complicaciones hemorrágicas sin aportar ningún beneficio en cuanto a la reducción del IM perioperatorio21.
Varios mecanismos pueden explicar la falta de efecto protector del pretratamiento frente a la aparición de IM tipo 4a. En primer lugar, la patogenia del IM perioperatorio es multifactorial. Aunque el aumento del riesgo trombótico perioperatorio es uno de los factores implicados, solo representa un aspecto de un conjunto más amplio de mecanismos. Otros elementos, como el entorno proinflamatorio desencadenado por la fase aguda del IM, caracterizada por la liberación de citoquinas y quimiocinas, pueden aumentar la susceptibilidad a la lesión miocárdica, ya que promueven la disfunción endotelial, elevan la resistencia microvascular y deterioran la perfusión miocárdica14. Además, el IM tipo 4a suele atribuirse a factores mecánicos relacionados con la intervención, como demuestran estos hallazgos angiográficos, entre los cuales se incluyen la disección de la arteria coronaria, la oclusión de ramas laterales debido al desplazamiento de la placa o la embolización distal de material ateromatoso15. Estos mecanismos no se ven afectados en gran medida por el tratamiento antitrombótico, lo que limita el beneficio potencial del pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 en este contexto.
Otro factor importante es que, en la presente población, el pretratamiento se administró de manera predominante con clopidogrel (aproximadamente el 91%). Varios estudios han demostrado que una cifra variable de pacientes responden mal al clopidogrel (hasta el 30% continúan presentando una alta reactividad plaquetaria) y, por tanto, continúan teniendo un mayor riesgo de complicaciones isquémicas22. La fisiopatología latente de la resistencia al clopidogrel es multifactorial e implica tanto factores intrínsecos (por ejemplo, los polimorfismos del receptor P2Y12 o las enzimas CYP2C19) como factores extrínsecos, es decir, las interacciones farmacológicas y una absorción intestinal deficiente23. Por consiguiente, es razonable suponer que un número considerable de pacientes del grupo de pretratamiento podría no haber obtenido ningún beneficio antiplaquetario eficaz, lo que explicaría en parte la falta de eficacia en la reducción del IM perioperatorio.
Por tanto, estos resultados no deben interpretarse como evidencia concluyente frente a la estrategia de pretratamiento en sí, sino más bien como una limitación del clopidogrel como agente utilizado. De hecho, algunos estudios han sugerido que el pretratamiento con ticagrelor o el uso selectivo de inhibidores de la glucoproteína IIb/IIIa, como el tirofibán, en pacientes que no responden al clopidogrel podría reducir la incidencia de episodios isquémicos perioperatorios24,25.
Por último, el presente estudio refleja la práctica clínica contemporánea, en la que a los pacientes con IAMSEST tratados mediante una estrategia invasiva temprana se les suele realizar una coronariografía en un plazo relativamente corto. En esta cohorte, la mediana de tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta la angiografía fue de unas 30horas, sin diferencias importantes entre los grupos, y la mediana de la duración del pretratamiento, de 18,4horas. En ese contexto, el pretratamiento tiene pocas posibilidades de ejercer un efecto notorio sobre la recurrencia del IM y los episodios isquémicos perioperatorios13. De manera coherente, cuando se estratificó la cohorte según el momento del tratamiento invasivo (< 24horas frente a ≥ 24horas), el pretratamiento no se asoció con una menor incidencia de IM tipo 4a en ninguno de los 2 subgrupos. En cambio, estudios anteriores que sugerían un beneficio del pretratamiento, como el ensayo PCI-CURE, implicaban retrasos considerablemente más largos entre el pretratamiento y el tratamiento invasivo (por ejemplo, una mediana de 6 días), un supuesto que ya no se ajusta con las recomendaciones internacionales actuales que promueven la evaluación invasiva temprana, al menos durante la hospitalización inicial26.
Aunque el pretratamiento se asoció con un mayor riesgo de hemorragia, esto no se tradujo en una mayor mortalidad a los 30 días. No obstante, investigaciones anteriores han sugerido una posible asociación entre la hemorragia tipo 2 según la clasificación BARC y los resultados adversos a largo plazo27,28, pero esta relación continúa siendo controvertida. Las complicaciones hemorrágicas también pueden prolongar la hospitalización y aumentar los costes sanitarios29. En los pacientes pretratados con inhibidores del receptor P2Y12, el tratamiento de la hemorragia activa continúa siendo un reto debido a la falta de antagonistas específicos y a la eficacia limitada de las transfusiones de plaquetas30. En cambio, la interrupción prematura del TAPD puede aumentar el riesgo de trombosis en el stent31. Además, no a todos los pacientes que reciben inhibidores del receptor P2Y12 antes de la coronariografía se les realiza finalmente ICP; en aquellos que requieren CABG, el pretratamiento puede retrasar la cirugía y aumentar el riesgo de hemorragia, en especial en situaciones urgentes32.
En conjunto, estos hallazgos respaldan las actuales guías de práctica clínica de la ESC que desaconsejan el pretratamiento habitual en pacientes con anatomía coronaria desconocida programados para un tratamiento invasivo temprano2. La encuesta READAPT puso de manifiesto una amplia variabilidad entre países por lo que respecta a la aplicación de las recomendaciones de pretratamiento de la ESC de 2020, lo que reafirma la necesidad de continuar con la evaluación en la vida real12. El registro READAPT2, actualmente en curso, ampliará esta evidencia en el contexto de las guías de práctica clínica de la ESC de 2023. Los estudios futuros deben tener como objetivo perfeccionar las estrategias antiagregantes plaquetarias individualizadas en función del riesgo del paciente, la carga isquémica y el momento de la intervención para optimizar la seguridad y la eficacia en el tratamiento agudo del IAMSEST.
Limitaciones del estudioEste estudio tiene algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, debido a su diseño observacional, no se puede descartar la posibilidad de confusión residual, a pesar del ajuste mediante análisis multivariable. En concreto, no se pudieron tener en cuenta algunas variables no medidas que podrían haber influido en la toma de decisiones clínicas y en los resultados, por lo que estos deben interpretarse como generadores de hipótesis. Para paliar esta limitación, se excluyó a los pacientes cuya administración del inhibidor del receptor P2Y12 no seguía las recomendaciones de la guías de práctica clínica de la ESC vigentes en ese momento, ya que esos casos probablemente reflejaran un razonamiento clínico individualizado, a menudo basado en un desequilibrio percibido entre los riesgos de isquemia y hemorragia, lo que podría haber sesgado la asignación del tratamiento. Además, el análisis se limitó a los pacientes con IAMSEST tratados mediante ICP. Sin embargo, en la práctica clínica, en el momento en que se toma la decisión de iniciar el pretratamiento, aún no se sabe si al paciente podrá realizársele una ICP o no. Por último, el clopidogrel fue el fármaco preferido en la estrategia de pretratamiento; por tanto, estas conclusiones reflejan principalmente su efecto y quizá no representen plenamente el impacto del pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12 más potentes. La baja tasa de aumento a un fármaco más potente en el grupo de pretratamiento limita aún más la capacidad de extraer conclusiones firmes respecto a estrategias alternativas de pretratamiento. Sin embargo, este estudio refleja la práctica clínica real durante el periodo en que las guías de práctica clínica de la ESC (2017-2020) respaldaban el pretratamiento y el clopidogrel continuaba siendo el fármaco predominante utilizado en muchos centros italianos33. Esto se debió en gran medida al hecho de que durante ese periodo los principales ensayos que investigaban el ticagrelor en el contexto del pretratamiento aún se estaban llevando a cabo. Por tanto, el papel del pretratamiento (sobre todo con estrategias antiagregantes plaquetarias más potentes o personalizadas) aún debe definirse mejor y merece una investigación más profunda en ensayos aleatorizados con la potencia estadística adecuada.
CONCLUSIONESEn pacientes con IAMSEST tratados mediante ICP durante la hospitalización inicial, el pretratamiento con inhibidores del receptor P2Y12, principalmente con clopidogrel, no se asoció con una reducción del IM tipo 4a, pero sí con una incidencia considerablemente mayor de hemorragias intrahospitalarias, en especial en el acceso vascular. Se necesitan más estudios para definir estrategias antiagregantes plaquetarias individualizadas adaptadas a los perfiles de riesgo de los pacientes y al contexto de la intervención.
FINANCIACIÓNEsta investigación no recibió ninguna subvención específica de organismos de financiación del sector público, comercial o sin ánimo de lucro.
CONSIDERACIONES ÉTICASEl comité de ética de la institución de inscripción aprobó el protocolo del estudio (registro n.° 600/2018/Oss/AOUBo). La investigación se llevó a cabo de conformidad con los principios de la Declaración de Helsinki. Se informó a todos los pacientes sobre la participación, que dieron el consentimiento para la publicación anónima de sus datos. Se siguieron las directrices SAGER respecto a posibles sesgos de sexo/género.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALNo se utilizó inteligencia artificial (IA) generativa ni instrumentos asistidos por IA en la preparación de este artículo.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESCada uno de los autores ha contribuido de manera significativa al artículo presentado. Los siguientes autores han realizado contribuciones importantes a la concepción o el diseño del artículo, o a la obtención, el análisis o la interpretación de los datos: M. Armillotta y F. Bodega han contribuido a partes iguales al texto y son coautores principales. M. Armillotta, F. Bodega, L. Bergamaschi, P. Paolisso, M. Belmonte, F. Angeli, A. Foà, M. Valgimigli y C. Pizzi han contribuido a la conceptualización y redacción del texto. M. Armillotta, F. Bodega, D. Fedele, S. Amicone, L. Canton, A. Sansonetti, D. Cavallo, F.P. Tattilo, O. Di Iuorio, K. Ryabenko, N. Vasumini, A. Maida, M. Di Leo, T. Manaresi, M. Basile, A. Rinaldi, F. Saia y G. Casella han contribuido a la recopilación de datos. M. Armillotta, L. Bergamaschi, E. Fabbri y P. Rucci han contribuido al análisis estadístico. C. Pizzi ha contribuido a la coordinación y supervisión. Todos los autores aprobaron la versión final para su publicación y aceptaron responsabilizarse de todos los aspectos del artículo, y garantizan que cualquier cuestión relacionada con la exactitud o integridad de cualquier parte de este se investigara y resolviera adecuadamente.
CONFLICTO DE INTERESESLos autores han declarado que no tienen ninguna relación relevante con el contenido de este artículo que deba declararse.
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El infarto de miocardio tipo 4a es una frecuente complicación perioperatoria en pacientes con IAMSEST tratados mediante ICP y se asocia con resultados adversos.
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Aunque la evidencia reciente y las guías de práctica clínica de la ESC de 2020 desaconsejan el pretratamiento habitual con inhibidores del receptor P2Y12 debido a su limitado beneficio isquémico y al aumento del riesgo de hemorragia, esta práctica continúa siendo frecuente en el ámbito clínico, a menudo basándose en el supuesto beneficio de la inhibición plaquetaria temprana.
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Este es el primer estudio que evalúa sistemáticamente el efecto del pretratamiento con P2Y12 sobre la incidencia del IM tipo 4a en pacientes con IAMSEST tratados mediante ICP.
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El pretratamiento no reduce el riesgo de IM tipo 4a ni su efecto varía en función de una estrategia invasiva temprana o tardía; sin embargo, se asocia con un aumento considerable de la hemorragia hospitalaria, relacionada principalmente con el acceso vascular.
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Estos datos respaldan las recomendaciones actuales de las guías de práctica clínica frente al pretratamiento habitual en pacientes con anatomía coronaria desconocida y ponen de relieve la necesidad de estrategias de tratamiento más personalizadas.
