ISSN: 0300-8932 Factor de impacto 2025 4,2
Vol. 79. Núm. 7.
Páginas 606-617 (Julio 2026)

Artículo original
Implicaciones pronósticas de la disfunción microvascular coronaria en el IAMCEST con y sin síndrome metabólico

Prognostic implications of coronary microvascular dysfunction in STEMI with and without metabolic syndrome

Qian GuoaYingying GuobShutian ShiaHui WangcBin QueaLei XucHongtao LiudShaoping NieaDeyong LongaXiao Wangab
https://doi.org/10.1016/j.recesp.2025.11.020

Opciones

Material adicional
Imagen extra
Rev Esp Cardiol. 2026;79:606-17
Resumen
Introducción y objetivos

El síndrome metabólico (SMet) se asocia con la disfunción microvascular coronaria (DMC) y ambas entidades aumentan el riesgo de episodios cardiovasculares tras un infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST). Sin embargo, la importancia de la DMC en pacientes con IAMCEST y SMet sigue sin estar clara. El objetivo fue evaluar los efectos de la DMC, determinada mediante el índice de resistencia microcirculatoria mediante angiografía, sobre los resultados cardiovasculares en pacientes con IAMCEST con o sin SMet.

Métodos

Se incluyó prospectivamente a pacientes con IAMCEST sujetos a intervención coronaria percutánea primaria en 4 centros. El SMet se definió como la presencia de al menos 3 de 5 alteraciones cardiometabólicas. La DMC se definió como un índice de resistencia microcirculatoria mediante angiografía> 40 U.

Resultados

De los 497 pacientes incluidos, 316 (63,8%) presentaban SMet. Durante un seguimiento de 2,8 años, la incidencia acumulada de episodios adversos fue significativamente mayor en el grupo con DMC en comparación con el grupo sin DMC entre los pacientes con SMet (el 30,3 frente al 18,4%; p=0,034), pero no entre aquellos sin SMet (el 12,6 frente al 13,0%; p=0,937). Tanto la DMC como el índice de resistencia microcirculatoria mediante angiografía como variable continua predijeron episodios adversos en pacientes con SMet, pero no en aquellos sin SMet. Además, la DMC se asoció significativamente con la disfunción del ventrículo izquierdo (OR=3,909; IC95%, 1,330-11,489; p=0,013) y con la falta de recuperación de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (OR=3,367; IC95%, 1,099-10,318; p=0,034) durante el seguimiento, independientemente de la función basal.

Conclusiones

La DMC evaluada con el índice de resistencia microcirculatoria mediante angiografía predice de manera independiente los episodios adversos y la falta de recuperación funcional del ventrículo izquierdo en pacientes con IAMCEST y SMet, pero no en aquellos sin SMet.

Palabras clave

Síndrome metabólico
Disfunción microvascular coronaria
Índice de resistencia microcirculatoria mediante angiografía
Cardiorresonancia magnética
Infarto de miocardio

Abreviaturas

DMC
FEVI
IAMCEST
IRM
MACCE
SMet
INTRODUCCIÓN

El síndrome metabólico (SMet) —definido por un conjunto de alteraciones metabólicas concurrentes (como obesidad, glucemia mal controlada, hipertensión o dislipemia aterogénica)— se ha convertido en un problema de salud mundial con una prevalencia cada vez mayor1. Estos trastornos metabólicos se combinan entre sí de modo que se incrementa el riesgo de progresión de la enfermedad cardiovascular y de presentar resultados clínicos adversos2. Es importante destacar que el SMet es un trastorno frecuente entre los pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST)3. A pesar de los avances en la intervención coronaria percutánea primaria (ICPp) y la farmacoterapia, la morbimortalidad sigue siendo elevada en los pacientes con IAMCEST que presentan trastornos metabólicos, como diabetes, hipertensión, obesidad e incluso SMet3–5. En consecuencia, la identificación temprana de los pacientes de riesgo es esencial para optimizar el tratamiento y mejorar los resultados clínicos.

Aunque se restablezca el flujo coronario epicárdico oportunamente mediante una ICPp, casi la mitad de los pacientes con IAMCEST desarrollan una disfunción microvascular coronaria (DMC)6. La DMC implica obstrucción microvascular, deterioro de la perfusión miocárdica y disfunción endotelial, y se asocia con disfunción del ventrículo izquierdo (VI) y peores resultados clínicos tras un IAMCEST6. El mecanismo de la DMC es complejo, y su aparición se asocia a factores de riesgo metabólicos. Clínicamente, los pacientes con diabetes y DMC se enfrentaban a un riesgo 2,7 veces mayor de experimentar episodios cardiovasculares adversos graves, mientras que en las personas sin diabetes no se observó dicha asociación7. Sin embargo, rara vez se ha investigado la influencia de la carga acumulada de anomalías metabólicas, tal y como se define en el SMet, en el valor pronóstico de la DMC.

El índice de resistencia microcirculatoria basado en la coronariografía (angio-IRM) proporciona una evaluación válida y en tiempo real de la DMC8,9. Se ha establecido el uso de la DMC para la evaluación pronóstica en pacientes con síndrome coronario crónico o infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST que presentan una única anomalía metabólica7,10,11. Sin embargo, la repercusión pronóstica de la DMC en la estratificación del riesgo de los pacientes con IAMCEST y SMet no está clara. El objetivo de este estudio fue investigar el valor pronóstico de la DMC evaluada mediante angio-IRM en pacientes con IAMCEST y SMet.

MÉTODOSPoblación del estudio

En este estudio de cohorte prospectivo multicéntrico se incluyó a pacientes consecutivos con IAMCEST a los que se practicó una ICPp en 4 centros (Beijing Anzhen Hospital, Beijing Luhe Hospital, Civil Aviation General Hospital, Beijing y The First People's Hospital of Lianyungang) entre agosto de 2019 y septiembre de 2021. Se seleccionó a los pacientes a los que se había realizado una cardiorresonancia magnética (CRM) durante el primer ingreso (3-7 días después de la ICPp). Tras excluir a los pacientes cuyas imágenes ofrecían una calidad insuficiente para el análisis angiográfico funcional, se incluyó en el análisis a los pacientes con angio-IRM y CRM. Se obtuvo la aprobación de los comités de ética de todos los centros participantes, así como el consentimiento informado por escrito de todos los participantes antes de su inclusión en el estudio.

El diagnóstico de IAMCEST se basó en la cuarta definición universal de infarto agudo de miocardio (IAM) de 201812,13. Las intervenciones de ICPp se realizaron siguiendo protocolos estandarizados, con estrategias de intervención —como la selección de los stents, el uso de trombectomía o la administración de inhibidores de la glucoproteína IIb/IIIa— determinadas por el criterio clínico del operador en función de los hallazgos angiográficos y de la situación hemodinámica.

Obtención y análisis de los datos de cardiorresonancia magnética

Todas las exploraciones de imagen de CRM se realizaron mediante escáneres clínicos de 3,0 T (Philips Ingenia CX, Países Bajos; GE MR750W, EE. UU.). Se utilizó un protocolo de imagen estandarizado que incluía secuencias de cine de precesión libre en estado estacionario equilibrado, imágenes ponderadas en T2 con supresión de grasa y sangre negra, así como realce tardío de gadolinio. En el apartado «Métodos» del material adicional se detallan todos los parámetros de la obtención de imágenes. Dos analistas independientes (Q. Guo y Y. Guo) —con formación en imagen cardiaca avanzada (≥ 3 años de experiencia)— llevaron a cabo evaluaciones cuantitativas aleatorias supervisadas por un radiólogo especializado en cardiología con acreditación oficial (H. Wang). Se puede consultar información detallada sobre la metodología en el apartado «Métodos» del material adicional.

Procedimientos y medición del angio-IRM

Las mediciones del angio-IRM se obtuvieron a partir de proyecciones angiográficas que cumplían criterios específicos: ≥ 2 vistas ortogonales separadas por ≥ 30° sin movimiento de la mesa y evitando la superposición de los vasos. Las ondas de presión aórtica obtenidas tras la ICPp y los datos angiográficos se procesaron utilizando el programa informático FlashAngio IMR (Rainmed Ltd, Suzhou, China) para generar reconstrucciones tridimensionales de las arterias coronarias desde su origen hasta la posición más distal. La velocidad del flujo diastólico Vdiástole se calculó con el método de recuento de fotogramas método de recuento de fotogramas TIMI (Thrombolysis in Myocardial Infarction), definido como la razón entre la distancia recorrida por el medio de contraste en las arterias coronarias reconstruidas en tres dimensiones durante el periodo de diástole. La velocidad máxima del flujo hiperémico Vhip se estimó como 2,1×Vdiástole14. Se utilizó un modelo computacional de dinámica de fluidos validado para simular un flujo laminar en estado estacionario a través de vasos estenóticos en un tiempo de 10-30 s15. Los valores de reserva de flujo fraccional mediante angiografía se determinaron utilizando algoritmos establecidos15 y para calcular el angio-IRM se utilizó la siguiente fórmula:

En la que «L=75» es una constante adimensional correspondiente a 75mm en dirección distal desde el inicio hacia la posición distal. Los análisis de los 3 vasos principales se llevaron a cabo en un laboratorio central independiente que desconocía los datos clínicos y de CRM. Los umbrales para la DMC se definieron como un angio-IRM> 40 U en las arterias responsables en consonancia con lo utilizado en publicaciones anteriores16. Aunque se obtuvieron valores de angio-IRM tanto en las arterias responsables como en las no responsables, en los análisis estadísticos solo se incluyeron las mediciones de la arteria responsable. Los protocolos completos del procedimiento se describen con detalle en el apartado «Métodos» del material adicional.

Definiciones y grupos analizados

El SMet se definió utilizando los criterios del Adult Treatment Panel III17. La excepción fue que se utilizó el índice de masa corporal (IMC) como parámetro sustitutivo del perímetro de la cintura, del que no había datos disponibles al inicio del estudio. El IMC se incluye como criterio diagnóstico del SMet en varios sistemas de clasificación reconocidos18. Los pacientes se clasificaron como afectados por SMet en presencia de al menos 3 de los siguientes criterios: a) IMC ≥ 28kg/m2, según los valores de referencia empleados en China19,20; b) triglicéridos ≥ 150mg/dl; c) colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad <40mg/dl en los varones o <50mg/dl en las mujeres; d) cifras de presión arterial ≥ 130/85mmHg o tratamiento con antihipertensivos; los bloqueadores beta y los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (o los antagonistas de los receptores de la angiotensina) solo se consideraron tratamiento antihipertensivo si el investigador había establecido un diagnóstico de hipertensión, y e) glucemia basal ≥ 100mg/dl o tratamiento con fármacos para la diabetes.

Objetivos del estudio y seguimiento

Se realizó un seguimiento prospectivo de los pacientes hasta noviembre de 2023, con visitas programadas al cabo de 1, 3, 6 y 12 meses posteriores al IAMCEST, y cada 6 meses a partir de entonces. Los datos clínicos se obtuvieron de forma sistemática mediante visitas exernas estructuradas, informes clínicos de hospitalización o entrevistas telefónicas estandarizadas. Todos los episodios notificados se contrastaron de forma rigurosa con las historias clínicas electrónicas y, para garantizar una evaluación objetiva, un grupo de cardiólogos que desconocían los resultados de la CRM los revisó de forma independiente.

El objetivo primario —episodios cardiovasculares y cerebrovasculares adversos graves (MACCE)— consistía en un combinado que incluía lo siguiente: muerte de causa cardiaca, IAM recurrente, ictus, revascularización por isquemia (reintervención con ICP o cirugía de revascularización aortocoronaria), arritmias ventriculares malignas (fibrilación ventricular, taquicardia ventricular sostenida o parada cardiaca) y hospitalización por insuficiencia cardiaca. Los objetivos secundarios se centraron en cada uno de los componentes de los MACCE, la disfunción del VI y la falta de recuperación de la fracción de eyección del VI (FEVI) durante el seguimiento. Todas las definiciones de resultados se se ajustaron rigurosamente a los criterios de la Standardized Data Collection for Cardiovascular Trials Initiative. El ictus se definió como un episodio sintomático agudo de disfunción neurológica, incluido el accidente cerebrovascular isquémico y el accidente cerebrovascular hemorrágico. El reinfarto se diagnosticó utilizando los mismos criterios que para el IAM. La revascularización por isquemia abarcaba cualquier reintervención de ICP o cirugía de revascularización aortocoronaria realizadas en casos de IAM, angina inestable, angina estable o isquemia silente. La arritmia ventricular maligna comprendía fibrilación ventricular, taquicardia ventricular y parada cardiaca. La insuficiencia cardiaca se definió según las guías sobre la insuficiencia cardiaca de la Sociedad Europea de Cardiología. La disfunción del VI se definió como una FEVI <50%. La falta de recuperación de la FEVI se definió por el hecho de no alcanzar una FEVI ≥ 50% en los 3 meses posteriores al IAM en los pacientes con disfunción del VI al inicio del estudio. En los pacientes con varios episodios, solo se analizó la primera aparición tras la iclusión en el estudio.

Análisis estadísticos

La normalidad de la distribución de los datos se evaluó mediante la prueba de Shapiro-Wilk y la visualización de gráficos Q-Q (cuantil-cuantil). Los análisis descriptivos incluyeron la media±desviación estándar para las variables de distribución normal, la mediana [rango intercuartílico] para las variables con distribución no normal y los porcentajes de frecuencia para las variables cualitativas. Los análisis de comparación de grupos se realizaron utilizando la prueba de la t de Student para las variables de distribución normal y la prueba de la U de Mann-Whitney para las variables de distribución no normal, mientras que las comparaciones de las variables cualitativas se realizaron mediante la prueba de la X2 o la prueba exacta de Fisher. La incidencia acumulada de episodios se estimó mediante el análisis de Kaplan-Meier, y las diferencias entre los grupos se evaluaron mediante el test de log-rank. Se aplicó un modelo de riesgos proporcionales de Cox para determinar si la DMC era un predictor independiente de los episodios, clasificado según las categorías de SMet. Las relaciones entre la DMC y la disfunción del VI o la falta de recuperación de la FEVI se exploraron mediante análisis de regresión logística multivariante. Se consideró estadísticamente significativo un valor de p bilateral <0,05. El análisis estadístico se llevó a cabo con los programas R 4.1.2 y SPSS 26.0.

RESULTADOSCaracterísticas al inicio del estudio y grupos de pacientes evaluados

En este estudio prospectivo se incluyó un total de 497 pacientes con IAMCEST (media de edad: 57,1 años; el 85% varones) en quienes se determinó el angio-IRM y se efectuó un análisis de la CRM tras su iclusión en el estudio (figura 1). Entre ellos, 316 (63,8%) pacientes tenían SMet, mientras que 181 no lo tenían. En la tabla 1 se exponen las características demográficas y clínicas al inicio del estudio, según la categoría de SMet y MC. El tiempo puerta-guía fue mayor en el grupo con DMC que en el grupo sin DMC, tanto en los pacientes con SMet como en los que no lo tenían. En los pacientes con SMet, el grupo con DCM presentó un tiempo total de isquemia más prolongado, valores más elevados de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad y una mayor prevalencia de tabaquismo actual y de enfermedad de un solo vaso. Entre los pacientes sin SMet, los valores de presión arterial sistólica y de glucemia basal fueron más elevados en el grupo con DMC (tabla 1).

Figura 1.

Diagrama de flujo del estudio. CRM: cardiorresonancia magnética; DMC: disfunción microvascular coronaria; IAMCEST: infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST; IRM: índice de resistencia microcirculatoria; SMet: síndrome metabólico.

(0.28MB).
Tabla 1.

Características demográficas y clínicas

Variables  Global (N=497)  Con SMet (n=316)Sin SMet (n=181)
    Sin DMC (n=250)  Con DMC (n=66)    Sin DMC (n=135)  Con DMC (n=46)   
Parámetros demográficos
Edad (años)  57,11±11,49  55,33±11,68  57,81±11,78  0,128  59,19±10,63  59,66±11,20  0,797 
Sexo masculino  422 (84,9)  216 (86,4)  56 (84,8)  0,901  112 (83,0)  38 (82,6) 
Índice de masa corporal (kg/m2)  25,98±3,44  26,92±3,55  26,78±3,44  0,785  24,19±2,54  24,97±2,85  0,083 
Factores de riesgo metabólicos
Glucemia mal controlada (%)  228 (45,9)  165 (66,0)  37 (56,1)  0,177  18 (13,3)  8 (17,4)  0,664 
Hipertrigliceridemia (%)  252 (50,7)  184 (73,6)  46 (69,7)  0,632  18 (13,3)  4 (8,7)  0,569 
Hipertensión (%)  367 (73,5)  220 (87,6)  59 (89,4)  0,861  65 (48,1)  23 (50,0)  0,963 
Valores bajos de cHDL (%)  461 (92,8)  241 (96,4)  63 (95,5)  1,000  119 (88,1)  38 (82,6)  0,481 
Obesidad abdominal (%)  127 (25,6)  96 (38,4)  23 (34,8)  0,699  4 (3,0)  4 (8,7)  0,223 
Historia clínica
Hipertensión previa (%)  284 (57,1)  175 (70,0)  44 (66,7)  0,71  49 (36,3)  16 (34,8)  0,995 
Diabetes previa (%)  132 (26,6)  93 (37,2)  27 (40,9)  0,682  8 (5,9)  4 (8,7)  0,757 
Ictus previo (%)  36 (7,2)  24 (9,6)  2 (3,0)  0,14  8 (5,9)  2 (4,3)  0,975 
Infarto de miocardio previo (%)  27 (5,4)  14 (5,6)  6 (9,1)  0,452  6 (4,4)  1 (2,2)  0,805 
ICP o CABG previos (%)  34 (6,8)  18 (7,2)  7 (10,6)  0,512  8 (5,9)  1 (2,2)  0,536 
Tabaquismo actual (%)  266 (53,5)  140 (56,0)  27 (40,9)  0,041  74 (54,8)  25 (54,3) 
Forma de presentación clínica
Presión arterial sistólica (mmHg)  123,53±18,18  125,79±18,71  128,58±16,40  0,271  117,10±16,77  122,89±17,08  0,046 
Presión arterial diastólica (mmHg)  78,05±12,51  79,42±13,19  81,55±11,45  0,233  74,15±11,17  77,00±11,25  0,137 
Frecuencia cardiaca  77,94±13,54  78,74±14,71  77,56±11,59  0,547  76,34±12,70  78,78±11,73  0,253 
Ubicación en cara anterior (%)  244 (49,1)  123 (49,2)  41 (62,1)  0,084  54 (40,0)  26 (56,5)  0,076 
Clase de Killip (%)              0,614 
383 (77,1)  201 (80,4)  46 (69,7)  0,067  101 (74,8)  35 (76,1)   
100 (20,1)  42 (16,8)  18 (27,3)    29 (21,5)  11 (23,9)   
7 (1,4)  5 (2,0)  0 (0,0)    2 (1,5)  0 (0,0)   
7 (1,4)  2 (0,8)  2 (3,0)    3 (2,2)  0 (0,0)   
Tiempo total de isquemia (min)  280,00 [188,00-470,00]  237,50 [170,00-405,00]  320,00 [213,75-579,00]  0,005  302,50 [215,50-569,50]  327,00 [234,00-455,00]  0,911 
Tiempo puerta-guía (min)  88,00 [70,00-120,00]  85,00 [67,00-111,00]  92,00 [75,50-126,50]  0,039  89,00 [71,00-131,50]  107,00 [86,00-137,00]  0,045 
Parámetros hematológicos
CK-MB máxima (ng/ml)  204,50±164,08  202,54±206,67  224,49±99,61  0,403  191,47±103,04  224,66±113,65  0,068 
TFGe (ml/min/1,73 m2)  112,49±31,16  113,74±32,78  106,52±23,97  0,095  112,94±31,75  112,97±29,34  0,996 
Hemoglobina A1c (%)  5,90 [5,50-7,10]  6,10 [5,60-7,80]  6,40 [5,80-7,70]  0,16  5,70 [5,40-6,00]  5,80 [5,50-6,20]  0,289 
GB  6,32 [5,46-8,55]  6,84 [5,76-9,26]  7,22 [6,02-11,09]  0,087  5,52 [5,10-6,45]  5,98 [5,51-7,37]  0,012 
Colesterol total  4,65 [3,96-5,42]  4,67 [3,98-5,47]  4,94 [4,09-5,60]  0,35  4,54 [3,94-5,11]  4,54 [3,84-5,30]  0,896 
cHDL  1,04 [0,89-1,21]  1,00 [0,86-1,15]  1,08 [0,92-1,22]  0,022  1,12 [0,94-1,30]  1,06 [0,95-1,15]  0,482 
cLDL  3,03 [2,38-3,57]  3,02 [2,39-3,61]  3,16 [2,53-3,78]  0,547  3,00 [2,37-3,50]  2,92 [2,34-3,52]  0,902 
TG  1,48 [1,08-2,10]  1,82 [1,30-2,54]  1,69 [1,21-2,12]  0,125  1,15 [0,91-1,40]  1,22 [0,86-1,51]  0,52 
Intervenciones
Número de vasos afectados (%)              0,619 
156 (31,4)  63 (25,2)  29 (43,9)  0,011  45 (33,3)  19 (41,3)   
159 (32,0)  84 (33,6)  18 (27,3)    44 (32,6)  13 (28,3)   
182 (36,6)  103 (41,2)  19 (28,8)    46 (34,1)  14 (30,4)   
Arteria responsable (%)              NaN 
TCI  1 (0,2)  1 (0,4)  0 (0,0)  0,328  0 (0,0)  0 (0,0)   
ADA  244 (49,1)  124 (49,6)  41 (62,1)    53 (39,3)  26 (56,5)   
CXI  54 (10,9)  25 (10,0)  5 (7,6)    21 (15,6)  3 (6,5)   
ACD  198 (39,8)  100 (40,0)  20 (30,3)    61 (45,2)  17 (37,0)   
Aspiración de trombo (%)  242 (48,7)  119 (47,6)  36 (54,5)  0,387  63 (46,7)  24 (52,2)  0,635 
Solo angioplastia con balón (%)  62 (12,5)  31 (12,4)  10 (15,2)  0,700  13 (9,6)  8 (17,4)  0,249 
ICP con implante de stent (%)  435 (87,5)  219 (87,6)  56 (84,8)  0,700  122 (90,4)  38 (82,6)  0,249 
Grado de flujo TIMI 0-1 antes de la ICP (%)  384/490 (77,3)  186/246 (75,6)  57/66 (86,4)  0,280  102/132 (77,3)  39/46 (84,8)  0,062 
Índices fisiológicos mediante angiografía
Angio-RFF (U)  0,91±0,07  0,90±0,07  0,95±0,03  <0,001  0,91±0,07  0,95±0,04  0,001 
Angio-IRM  30,00±20,24  21,63±7,64  58,92±27,20  <0,001  22,34±7,93  56,43±20,79  <0,001 

ACD: arteria coronaria derecha; ADA: arteria descendente anterior; angio-IRM: índice de resistencia microcirculatoria mediante angiografía; angio-RFF: reserva fraccional de flujo mediante angiografía; CABG: cirugía de revascularización aortocoronaria; cHDL: colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad; CK-MB: banda miocárdica de la creatincinasa; cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; CXI: circunfleja izquierda; DMC: disfunción microvascular coronaria; GB: glucemia basal; ICP: intervención coronaria percutánea; SMet: síndrome metabólico; TCI: tronco coronario izquierdo; TFGe: tasa de filtrado glomerular estimada; TG: triglicéridos; TIMI: Thrombolysis in Myocardial Infarction..

Los datos expresan n (%), media±desviación estándar o mediana [rango intercuartílico].

En la tabla S1 se presentan los índices de CRM en función de las categorías de SMet y DMC. En comparación con el grupo sin DMC, en el grupo con DMC la FEVI era más baja y el área de riesgo mayor, con un tamaño mayor del infarto y una mayor prevalencia y grado de obstrucción microvascular en los pacientes con y sin SMet. Entre los pacientes con SMet, la prevalencia y el alcance de la hemorragia intramiocárdica al inicio del estudio fueron mayores en el grupo con CMD. Entre los pacientes sin SMet, el índice de volumen telesistólico del VI y el índice de masa del VI al inicio del estudio fueron mayores en el grupo con CMD.

Valor pronóstico de la DMC en los pacientes con IAMCEST con y sin síndrome metabólico

Durante un periodo de seguimiento de 2,7±0,9 años (mediana de 2,8 años), un total de 89 pacientes (17,9%) experimentaron MACCE. En los pacientes con SMet se observó una tasa de MACCE superior a la de los pacientes sin SMet (el 20,9 frente al 12,7%; p=0,014). En la figura 2 se muestra la curva de supervivencia de Kaplan-Meier para la variable principal.

Figura 2.

Curvas de supervivencia de Kaplan-Meier de los MACCE en pacientes con IAMCEST en función de la presencia o no de SMet. IAMCEST: infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST; MACCE: episodios cardiovasculares y cerebrovasculares adversos graves; SMet: síndrome metabólico.

(0.17MB).

La incidencia acumulada de MACCE fue mayor en los pacientes con SMet que tenían DMC que en los que no la tenían (el 30,3 frente a 18,4%; p=0,034). Por el contrario, la incidencia acumulada de MACCE no mostró diferencias significativas entre los grupos con y sin DMC en los pacientes sin SMet (12,6% frente a 13,0%; p=0,937) (tabla 2). El análisis de las curvas de Kaplan-Meier también indicó un riesgo notablemente mayor de MACCE en los pacientes con SMet y DMC (test de log-rank, p=0,023) (figura 3). En cambio, no se encontraron diferencias significativas entre los grupos con y sin DMC en los pacientes sin SMet (prueba de orden logarítmico p=0,970) (figura 3).

Tabla 2.

Resultados clínicos en pacientes con IAMCEST con y sin síndrome metabólico según las categorías de disfunción microvascular coronaria

Variables  Con SMet (n=316)Sin SMet (n=181)
  Sin DMC (n=250)  Con DMC (n=66)    Sin DMC (n=135)  Con DMC (n=46)   
MACCE  46 (18,4)  20 (30,3)  0,034  17 (12,6)  6 (13,0)  0,937 
Muerte de causa cardiaca  2 (0,8)  1 (1,5)  0,594  1 (0,7)  2 (4,3)  0,098 
IAM no mortal  9 (3,6)  3 (4,5)  0,721  3 (2,2)  0 (0,0)  0,308 
Ictus  4 (1,6)  4 (6,1)  0,040  1 (0,7)  1 (2,2)  0,422 
Revascularización motivada por isquemia  33 (13,2)  15 (22,7)  0,055  11 (8,1)  3 (6,5)  0,721 
Hospitalización por insuficiencia cardiaca  12 (4,8)  3 (4,5)  0,931  5 (3,7)  1 (2,2)  0,617 
Arritmia ventricular maligna  1 (0,4)  0 (0,0)  0,607  1 (0,7)  0 (0,0)  0,558 
Parada cardiaca  0 (0,0)  0 (0,0)  –  1 (0,7)  0 (0,0)  0,558 

DMC: disfunción microvascular coronaria; IAM: infarto agudo de miocardio; IAMCEST: infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST; MACCE: episodios cardiovasculares y cerebrovasculares adversos graves; SMet: síndrome metabólico.

Los datos expresan n (%).

Figura 3.

Curvas de supervivencia de Kaplan-Meier de los MACCE según la DMC en pacientes con IAMCEST con SMet (A) y sin SMet (B), en función del angio-IRM. DMC: disfunción microvascular coronaria; IAMCEST: infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST; MACCE: episodios cardiovasculares y cerebrovasculares adversos graves; SMet: síndrome metabólico.

(0.21MB).

Los análisis de regresión multivariable de Cox también mostraron que la DMC (angio-IRM> 40 U) se asoció a un mayor riesgo de MACCE en los pacientes con SMet en todos los modelos ajustados, pero no en los pacientes sin SMet; y la razón de riesgos más alta fue la observada en el modelo 3 (HR=2,143; IC95%, 1,164-3,944; p=0,014) (tabla 3). Esto era cierto cuando se incluía el angio-IRM como variable continua. El angio-IRM mostró una fuerte correlación positiva con el riesgo clínico en pacientes con SMet, especialmente en el modelo 3 (HR=aumento de 1,022 por unidad; IC95%, 1,010-1,033; p <0,001) (tabla 3). Por el contrario, en el grupo sin Smet no se observaron asociaciones significativas ni para el angio-IRM como variable continua (en todos los modelos p ≥ 0,346) ni para la DMC (angio-IRM> 40 U) (p ≥ 0,383 en todos los modelos), a pesar de los ajustes para covariables como edad, sexo, tabaquismo, antecedentes de ictus, tiempo de isquemia o presencia de enfermedad multivaso (tabla 3). El supuesto de riesgos proporcionales se verificó utilizando residuos de Schoenfeld, sin que se observaran infracciones en ninguno de los subgrupos (figura S1 y figura S2). Además, en otros análisis de sensibilidad adicionales se puso de manifiesto que la asociación pronóstica de la DMC en los pacientes con SMet continuaba siendo significativa cuando se excluían del objetivo combinado la arritmia ventricular maligna o tanto la arritmia ventricular maligna como el ictus, mientras que en los pacientes sin Smet no se observaronn asociaciones significativas (tabla S2).

Tabla 3.

Análisis de regresión de Cox para los episodios cardiovasculares y cerebrovasculares adversos graves, estratificado según las categorías de síndrome metabólico

Categorías de SMet  Variables  Modelo 1Modelo 2Modelo 3
    HR (IC95%)  HR (IC95%)  HR (IC95%) 
Con SMetAngio-IRM  1,010 (1,001-1,019)  0,027  1,009 (1,000-1,017)  0,043  1,022 (1,010-1,033)  <0,001 
Sin DMC (angio-IRM ≤ 40)  Referencia  –  Referencia  –  Referencia  – 
Con DMC (angio-IRM> 40)  1,827 (1,080-3,092)  0,025  1,782 (1,052-3,021)  0,032  2,143 (1,164-3,944)  0,014 
Sin SMetAngio-IRM  1,008 (0.989-1,027)  0,429  1,007 (0,989-1,025)  0,451  1,008 (0,991-1,026)  0,346 
Sin DMC (angio-IRM ≤ 40)  Referencia  –  Referencia  –  Referencia  – 
Con DMC (angio-IRM> 40)  1,016 (0,401-2,577)  0,973  1,047 (0,412-2,664)  0,924  1,555 (0,576-4,195)  0,383 

Angio-IRM: índice de resistencia microcirculatoria mediante angiografía; DMC: disfunción microvascular coronaria; IC95%: intervalo de confianza del 95%; HR: hazard ratio; SMet: síndrome metabólico.

Modelo 1: modelo sin ajustar.

Modelo 2: ajustado por edad y sexo.

Modelo 3: ajustado por edad, sexo, tabaquismo actual, ictus previo, ubicación en cara anterior, tiempo total de isquemia, número de vasos afectados y clase de Killip.

Asociación entre la DMC y la recuperación de la FEVI en pacientes con IAMCEST con o sin SMet

Entre los pacientes con SMet, en el grupo con DMC se observó una mayor dilatación del VI (índice de volumen telesistólico del VI de 39,99ml/m2; p=0,032) y un mayor deterioro de la disfunción sistólica del VI (FEVI del 50,97%; p=0,031) durante el seguimiento (tabla S3). En los pacientes sin Smet no se observaron diferencias en los parámetros de la CRM entre los grupos con DMC y sin DMC durante el seguimiento. La prevalencia de disfunción del VI al inicio del estudio (el 56,1 frente al 41,6%); p=0,036) fue significativamente mayor en los pacientes con SMet y DMC que en los que no tenían DMC (figura 4). Durante el seguimiento se observó una mayor incidencia de disfunción del VI (el 47,1 frente al 23,6%; p=0,015) y una menor incidencia de recuperación absoluta de la FEVI (20,6 frente a 30,6%; p=0,029) en los pacientes con SMet y DMC en comparación con los pacientes sin DMC (figura 4). En los análisis de regresión multivariable, la DMC también mostró una asociación significativa con la disfunción del VI (OR=3,909; IC95%, 1,330-11,489; p=0,013) y con la falta de recuperación de la FEVI (OR=3,367; IC95%, 1,099-10,318; p=0,034) en el seguimiento, independientemente de la FEVI inicial (tabla 4 y tabla 5).

Figura 4.

Tasas de disfunción del ventrículo izquierdo y recuperación de la FEVI según el SMet y la DMC. A: incidencia de disfunción del VI en los 4 grupos al inicio del estudio. B: incidencia de disfunción VI en el seguimiento en los 4 grupos a los 3 meses. C: distribución de los pacientes con una FEVI inicial normal, recuperación de la FEVI y falta de recuperación de la FEVI en los 4 grupos. DMC: disfunción microvascular coronaria; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; SMet: síndrome metabólico; VI: ventrículo izquierdo.

(0.19MB).
Tabla 4.

Análisis de regresión logística para la disfunción del VI a los 3 meses en pacientes con DMC frente a pacientes sin DMC, estratificado según las categorías de SMet

Modelos  Con SMetSin SMet
  OR (IC95%)  OR (IC95%) 
Modelo 1  2,876 (1,210-6,834)  0,017  0,654 (0,184-2,325)  0,511 
Modelo 2  3,154 (1,281-7,765)  0,012  0,647 (0,181-2,311)  0,503 
Modelo 3  3,909 (1,330-11,489)  0,013  0,195 (0,031-1,202)  0,078 

DMC: disfunción microvascular coronaria; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC95%: intervalo de confianza del 95%; OR: odds ratio; SMet: síndrome metabólico; VI: ventrículo izquierdo.

Modelo 1: modelo sin ajustar.

Modelo 2: ajustado por edad y sexo.

Modelo 3: ajustado por edad, sexo y la FEVI basal.

Tabla 5.

Análisis de regresión logística para la falta de recuperación de la FEVI en pacientes con DMC frente a pacientes sin DMC, estratificado según las categorías de SMet

Modelos  Con SMetSin SMet
  OR (IC95%)  OR (IC95%) 
Modelo 1  3,367 (1,099-10,318)  0,034  0,485 (0,102-2,305)  0,363 
Modelo 2  4,269 (1,274-14,304)  0,019  0,454 (0,093-2,227)  0,331 
Modelo 3  5,465 (1,519-19,664)  0,009  0,283 (0,046-1,760)  0,176 

DMC: disfunción microvascular coronaria; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC95%: intervalo de confianza del 95%; OR: odds ratio; SMet: síndrome metabólico.

Modelo 1: modelo sin ajustar.

Modelo 2: ajustado por edad y sexo.

Modelo 3: ajustado por edad, sexo y FEVI al inicio del estudio.

Análisis de subgrupos

Los análisis de subgrupos basados en los factores de riesgo metabólicos individuales pusieron de manifiesto la relación entre la DMC y los resultados clínicos (figura 5). En pacientes con glucemia mal controlada, la DMC se asoció con un riesgo significativamente elevado de MACCE (HR=2,150; IC95%, 1,204-3,839); p=0,010), mientras que no se observó dicha asociación entre los pacientes glucemia normal (HR=1,000; IC95%, 0,472-2,121; p=1,000). Del mismo modo, en las personas con obesidad, la DMC supuso un aumento notable del riesgo (HR=2,662; IC95%, 1,160-6,110; p=0,021), mientras que no se observó ningún efecto significativo en los subgrupos con IMC normal (HR=1,195; IC95%, 0,687-2,077; p=0,529). En cambio, los subgrupos de pacientes con hipertrigliceridemia, hipertensión y valores bajos de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad no mostraron asociaciones estadísticamente significativas entre la DMC y los resultados en ambos estratos (p ≥ 0,098 en todos los casos).

Figura 5.

Gráfico de bosque de los episodios cardiovasculares y cerebrovasculares adversos graves en la DMC en comparación con la ausencia de DMC, con estratificación según diferentes categorías de factores de riesgo metabólico. cHDL: colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad; DMC: disfunción microvascular coronaria; HR: hazard ratio; IC95%: intervalo de confianza del 95%.

(0.26MB).
DISCUSIÓN

En este estudio de una población de pacientes con IAMCEST, la prevalencia de SMet fue aproximadamente del 63,8%. Tanto la determinación de la DMC con angio-IRM o el angio-IRM como variable continua mostraron una asociación significativa con un mayor riesgo de MACCE en los pacientes con SMet, pero no así en los pacientes sin SMet tras ajustar los factores de riesgo clínicos. Además, en los pacientes con SMet, la DMC fue un predictor independiente de la disfunción del VI y de la no recuperación de la FEVI durante el seguimiento, pero no fue así en los pacientes sin SMet. Por otro lado, el análisis de subgrupos mostró que la DMC también se asociaba significativamente con MACCE en los pacientes con factores de riesgo cardiometabólico aislados, en particular la glucemia mal controlada o la obesidad (figura 6).

Figura 6.

Figura central. Valor pronóstico de la DMC en los pacientes con IAMCEST que presentan SMet. CRM: cardiorresonancia magnética; DMC: disfunción microvascular coronaria; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IAMCEST: infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST; ICPp: intervención coronaria percutánea primaria; IRM: índice de resistencia microcirculatoria; MACCE: episodios cardiovasculares y cerebrovasculares adversos graves; SMet: síndrome metabólico.

(0.49MB).

Los datos de estudios anteriores han mostrado que la prevalencia del SMet en los pacientes con IAM es cercana al 60-70%3,21. En nuestro estudio, la prevalencia del SMet fue del 63,8%, un porcentaje que coindice con las tendencias mundiales y que refleja la creciente carga de las alteraciones metabólicas. Un metanálisis de 87 estudios puso de manifiesto que el SMet se asociaba con un aumento del riesgo de IAM de 1,9 veces y un incremento de la mortalidad por cualquier causa de 1,5 veces2. En la cohorte de estudio, los pacientes con IAMCEST y SMet mostraron una tasa de MACCE significativamente mayor, lo que coincide con estudios previoen los que el SMet se asocia con resultados cardiovasculares desfavorables3,22. A pesar de los avances en la ICPp y el tratamiento farmacológico, la elevada morbilidad y la incidencia de MACCE ponen de manifiesto las limitaciones de las estrategias actuales de estratificación del riesgo en pacientes con IAMCEST y SMet.

En este estudio se evaluó la DMC utilizando el angio-IRM, que constituye un método fiable, menos invasivo y fácil de aplicar para cuantificar la resistencia microvascular inmediatamente después de la ICPp. El angio-IRM se calcula a partir de los datos de la angiografía coronaria convencional, lo que permite evaluar de forma cuantitativa la resistencia microvascular sin necesidad de utilizar instrumentos con guía de presión o infusión de adenosina6,23. Mediante la reconstrucción coronaria tridimensional y la dinámica de fluidos computacional, el método estima la velocidad del flujo diastólico a partir del recuento de fotogramas TIMI y calcula la disminución de la presión a lo largo del vaso resolviendo ecuaciones de Navier-Stokes simplificadas. Este enfoque basado en la física permite una evaluación en tiempo real, estandarizada e independiente del operador de la función microvascular. Estas características hacen que el angio-IRM sea una herramienta práctica y reproducible para evaluar la DMC en el contexto del IAMCEST. En contra de lo que cabría esperar, la prevalencia de DMC evaluada según el angio-IRM no mostró diferencias entre los grupos con y sin SMet; o que sugiere que el desarrollo de DMC no solo se debe a alteraciones metabólicas, sino que abarca un espectro más amplio de factores, entre los que se incluyen el daño isquémico agudo, la obstrucción mecánica y la activación neurohumoral6. Poco a poco se ha ido reconociendo que la DMC es un importante factor determinante de los malos resultados clínicos en pacientes con enfermedad coronaria (EC), incluso en los que presentan alteraciones metabólicas. La evidencia clínica ha demostrado la importancia de la DMC en el pronóstico de los pacientes con EC y diabetes mellitus, aunque los métodos de evaluación de la microcirculación eran diferentes7,24,25. En un estudio llevado a cabo por Zhang et al.7 se observó que en los pacientes con síndrome coronario crónico, la DMC (angio-IRM ≥ 25) solo se asociaba con resultados adversos en pacientes con diabetes mellitus, pero no en los que no tenían diabetes. Otro estudio demostró que los pacientes con sobrepeso y síndrome coronario crónico tenían una tasa superior de resultados clínicos adversos, mientras que no se observaron diferencias estadísticamente significativas en los pacientes con un peso normal11. En el estudio se observó que la DMC se asociaba de forma independiente con un riesgo de MACCE 2,1 veces mayor en los pacientes con SMet, mientras que en los pacientes sin SMet no se observó dicha asociación. El presente estudio se suma a los resultados de investigaciones previas y demuestra que esto también es válido para los pacientes con SMet, lo que refleja la carga metabólica acumulada.

Más allá de sus implicaciones cardiacas, hay datos recientes que sugieren que la DMC podría apuntar a procesos microvasculares e inflamatorios de mayor alcance, en lugar de limitarse solo al corazón. También se ha descrito una asociación entre la DMC y la lesión microvascular cerebral. Mejia-Renteria et al.26 llevaron a cabo un estudio prospectivo en el que participaron 67 pacientes en los que se evaluó la reserva de flujo coronario y la resistencia microvascular hiperémica. Dichos autores observaron que la DMC mostraba una asociación significativa con la enfermedad de pequeños vasos cerebrales y con una hemodinámica cerebral anómala26. En la cohorte de este estudio, es posible que el predominio del ictus de entre los componentes de los MACCE refleje esta asociación vascular más amplia de la DMC, especialmente en los pacientes con SMet. En consecuencia, la detección de DMC mediante el angio-IMR no solo puede indicar un deterioro de la reperfusión miocárdica, sino también una disfunción vascular sistémica clínicamente relevante respecto a los resultados cerebrovasculares.

Se ha estudiado la relación entre la DMC y la gravedad del infarto tras un IAMCEST, pero no se han realizado estudios sobre este tema en pacientes con IAMCEST y SMet. Los resultados obtenidos mediante CRM revelaron que el tamaño del infarto y la obstrucción microvascular eran mayores en los pacientes con DMC, loque concuerda con lo observado en estudios previos27,28. Es importante señalar que, aunque la DMC se asoció con una lesión miocárdica más grave independientemente de la presencia o no de SMet, las implicaciones pronósticas fueron distintas entres ambos grupos. En los pacientes sin SMet, la lesión relacionada con la DMC puede ser de carácter más transitorioy reversible, mientras que, en los pacientes con SMet, las anomalías metabólicas tienden a amplificar y prolongar el daño asociado a la DMC. Además, en este estudio se observó que los pacientes con DMC presentaban hemorragias intramiocárdicas graves en comparación con los pacientes con SMet sin DMC. Amier et al.29 y Reindl et al.30 pusieron de manifiesto que el metabolismo anormal de la glucosa se ha convertido en un predictor de hemorragia intramiocárdica en los pacientes con IAMCEST. Así pues, una combinación de alteraciones metabólicas y DMC podría provocar diferencias significativas en la hemorragia intramiocárdica y ayudar a explicar el motivo por el que la DMC solo tiene valor pronóstico en presencia de SMet.

Además de las diferencias en la patología del infarto, las comparaciones funcionales también revelaron diferencias significativas entre los pacientes con SMet con y sin DMC, tanto en la fase aguda como durante el seguimiento a los tres meses. Cabe destacar que, en los pacientes CRM seriadas, los que tenían SMet y DMC mostraron una baja incidencia de recuperación de la FEVI a los 3 meses de seguimiento, lo cual representaun objetivo clínico importante. También se ha observado que la función cardiaca y la recuperación de la FEVI durante el seguimiento están estrechamente relacionadas con el pronóstico a largo plazo31,32. En un estudio ecocardiográfico previo se observó una asociación entre la DMC evaluada a los 3 meses y la recuperación funcional después de 1 año33; sin embargo, esta evaluación tardía de la DMC conlleva el riesgo de perder las oportunidades de una ventana temporal crucial para la intervención tras un IAMCEST. Además de evaluar la recuperación de la FEVI, el estudio de CRM incorporaba una evaluación inmediata del angio-IRM tras la intervención, una cuantificación de la lesión miocárdica durante la fase aguda y un seguimiento pronóstico a largo plazo, lo que permite una evaluación exhaustiva de la disfunción microvascular temprana, el daño a nivel tisular y los resultados clínicos. Por otro lado, el estudio se ha centrardo de manera específica en los pacientes con SMet: un subgrupo de alto riesgo con prevalencia clínica que presenta alteraciones metabólicas. Los resultados obtenidos pusieron de manifiesto que la DMC se asociaba a un riesgo 1,8 veces mayor de MACCE a los 3 años de seguimiento y a un riesgo 5,5 veces mayor de una recuperación deficiente de la FEVI a los 3 meses de seguimiento, lo que respalda su potencial como herramienta de estratificación del riesgo en los pacientes con IAMCEST y SMet.

En este estudio, los análisis de subgrupos mostraron que la DMC se asociaba de manera significativa con los MACCE en los pacientes con IAMCEST que presentaban glucemia mal controlada y obesidad. Dado que se trata de las comorbilidades metabólicas clínicas más frecuentes, la alteración de la glucemia basal y la obesidad podrían mejorar con el empleo de la DMC para la estratificación del riesgo. Tal como se ha descrito en estudios previos, en los pacientes con diabetes o resistencia a la insulina se haobservado una asociación con la DMC y un riesgo elevado de presentar resultados cardiovasculares adversos7,34. Los resultados concuerdan con los de estudios previos que indican el valor pronóstico de la DMC en pacientes con EC y diabetes o resistencia a la insulina. Del mismo modo, la obesidad y el sobrepeso se asocian de forma independiente con la disfunción endotelial y microvascular, así como con un aumento de la tasa de mortalidad11,35. En varios estudios se ha descrito el mecanismo de interacción entre la DMC y las comorbilidades metabólicas7,10,11. Este estudio aporta evidencia sobre los pacientes con IAMCEST y SMet, que representa la carga acumulada de alteraciones metabólicas.

La detección inmediata de la DMC con angio-IRM puede ayudar a identificar de forma temprana a los pacientes con SMet que presentan un alto riesgo, lo que permite el inicio temprano de tratamientos complementarios. Además, los pacientes con SMet y DMC pueden beneficiarse de un control metabólico reforzado mediante el uso de fármacos como los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 o los agonistas del receptor GLP-1, que han resultado prometedores tanto para mejorar la función cardiaca como para reducir la frecuencia de episodios cardiovasculares36,37. En futuros estudios se debería evaluar también si los cambios dinámicos del estado metabólico posteriores al IAMCEST influyen en el valor pronóstico de la DMC, lo que podría orientar el tratamiento personalizado.

Limitaciones

Nuestro estudio tiene varias limitaciones. En primer lugar, la falta de CRM sigue siendo una limitación propia de otros estudios de CRM en pacientes con IAMCEST. En segundo lugar, no se disponía de otros índices antropométricos de obesidad —como el perímetro de la cintura o de la cadera— que deberían utilizarse como complemento del IMC en futuras investigaciones. En tercer lugar, al tratarse de un estudio observacional con un tamaño limitado de la muestra y una tasa baja de episodios, no es posible establecer inferencias causales, y algunas diferencias presentes al inicio del estudio no se han podido ajustar completamente, lo cual podría afectar a capacidad de generalizar los resultados. Concretamente, el bajo número de episodios en el grupo sin SMet puede haber reducido la potencia estadística y contribuir a la falta de relación observada. En cuarto lugar, el angio-IRM se midió en un único momento tras la ICPp. La falta de evaluaciones seriadas de la DMC durante el seguimiento ha restringido la capacidad del estudio para analizar los cambios dinámicos en la función microvascular y su relación con los resultados a largo plazo.

CONCLUSIONES

La DMC evaluada con el angio-IRM es un factor pronóstico significativo en los pacientes con IAMCEST y SMet, y se asocia de forma independiente con un aumento de los episodios cardiovasculares graves y una recuperación deficiente de la FEVI. El angio-IRM permite identificar de forma temprana a los pacientes con SMet de alto riesgo, lo que lo convierte en una herramienta práctica para estratificar el riesgo y orientar los tratamientos específicos destinados a mitigar el daño microvascular y a mejorar los resultados tras un IAMCEST.

FINANCIACIÓN

Este estudio ha recibido financiación mediante subvenciones de la Beijing Natural Science Foundation (JQ24039), el National Key R&D Program of China (2022YFC2505600), la National Natural Science Foundation of China (82470339) y el Guangdong Provincial Medical Research Fund de 2020 (A2022364).

CONSIDERACIONES ÉTICAS

Se obtuvo la aprobación de los comités de ética de todos los centros participantes. Para la participación de los pacientes y la posterior publicación de información clínica acerca de ellos, se obtuvo y archivó debidamente el consentimiento informado por escrito. El sexo se incluyó en los análisis como variable biológica, y en los modelos multivariables se incorporaron ajustes por sexo. Sin embargo, en el presente estudio no se evaluaron de manera específica las variables relacionadas con el sexo. En el manuscrito se reconoce que esto constituye una limitación.

DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

No se utilizaron herramientas ni servicios de inteligencia artificial durante la concepción, la recopilación de datos, los análisis, la redacción del manuscrito, ni en ninguna etapa de la preparación de este trabajo.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

Concepto y diseño del estudio: Q. Guo y X. Wang. Obtención, análisis e interpretación de los datos: Q. Guo, Y. Guo, S. Shi, H. Wang, B. Que, L. Xu y H. Liu. Redacción de la versión inicial del manuscrito: Q. Guo. Verificación estadística del manuscrito: X. Wang, Q. Guo y Y. Guo. Revisión crítica del manuscrito respecto a contenido intelectual importante: X. Wang y D. Long. Todos los autores revisaron y aprobaron la versión final del manuscrito para su publicación.

CONFLICTO DE INTERESES

S. Nie: subvenciones para investigación concedidas a la institución por parte de Boston Scientific, Abbott, Jiangsu Hengrui Pharmaceuticals, China Resources Sanjiu Medical & Pharmaceuticals, y East China Pharmaceuticals. Los demás autores no tienen ninguna relación relevante que declarar.

¿QUÉ SE SABE DEL TEMA?

  • El SMet es muy frecuente en pacientes con IAMCEST e indica un peor pronóstico.

  • La DMC se produce con frecuencia tras una ICPp, lo que favorece el deterioro de la perfusión miocárdica y empeora los resultados clínicos.

  • La repercusión de la carga metabólica acumulada definida por el SMet en la importancia pronóstica de la DMC en el IAMCEST sigue sin haberse investigado lo suficiente.

¿QUÉ APORTA DE NUEVO?

  • En este estudio se estableció que la DMC evaluada mediante el angio-IRM es un potente predictor independiente de los MACCE específicamente en pacientes con IAMCEST y SMet, pero no en los que no presentan SMet.

  • La DMC se ha asociado de forma independiente con la disfunción del VI y la falta de recuperación de la FEVI durante el seguimiento, exclusivamente en los pacientes con SMet.

  • La técnica del angio-IRM constituye una herramienta práctica y menos invasiva para la estratificación inmediata del riesgo en pacientes con SMet de alto riesgo tras una ICPp.

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