ISSN: 0300-8932 Factor de impacto 2025 4,2
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Viaje al corazón de las palabras
Orejuela auricular

Fernando A. Navarro
https://doi.org/10.1016/j.recesp.2026.07.009
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El ictus isquémico de causa cardioembólica sigue constituyendo hoy, pese a los avances en el ámbito de la anticoagulación, un problema clínico de primer orden en los pacientes con fibrilación auricular. En ellos, la orejuela izquierda pierde su capacidad contráctil y va dilatándose, lo que origina un enlentecimiento de la sangre y el consiguiente aumento del riesgo de trombosis. Como recogen Freixa y Martín Yuste1, en estudios anatomopatológicos en pacientes con fibrilación auricular no valvular, se ha observado que el 91% de los trombos ubicados en la aurícula izquierda se alojan en la orejuela. Ello ha suscitado un interés creciente por el cierre percutáneo de dicha orejuela, que cada vez más veo llamar en español *orejuela auricular izquierda*; también, pese al celo de nuestro equipo lingüístico, en las páginas de Revista Española de Cardiología2–5.

Creo que ello obedece en gran medida a influencia del inglés. Desde hace cosa de medio siglo, en inglés suelen llamar left atrial appendage (LAA) a la orejuela izquierda. Solo desde hace cosa de medio siglo, pues antes, durante centenios, lo habitual había venido siendo llamarla left auricle o left atrial auricle (con un falso amigo, auricle, que ya he comentado en otro «viaje» anterior6). Quedémonos ahora, en todo caso, con la designación actual.

Left appendage no sirve porque en el cuerpo humano tenemos muchos otros appendages. No sé; sin necesidad de abrir un tratado de anatomía humana y repasar con lupa su índice, se me ocurren a bote pronto los siguientes: appendage of epididymis (hidátide pediculada de Morgagni), appendages of the eye (anejos oculares), appendages of the fetus (anejos fetales), cecal appendage (apéndice vermicular o vermiforme), omental appendages (apéndices epiploicos), skin appendages (faneras, anejos cutáneos), testicular appendage (hidátide sésil de Morgagni), uterine appendages (anexos uterinos). Se entiende, pues, que en inglés se vean obligados a especificar que se refieren a un apéndice de la aurícula, en el corazón: atrial appendage.

En español, en cambio, ‘orejuela’ es un término sumamente preciso sin necesidad de añadirle calificativo alguno. No hay más orejuelas en el cuerpo humano que las dos del corazón; tampoco fuera del cuerpo humano: en contextos que no sean médicos, no recuerdo haber oído hablar jamás a nadie de orejuelas en una conversación actual normal. Nos basta, pues, con orejuela izquierda para expresar con total precisión la estructura anatómica a que nos referimos. [Otra cosa es la sigla correspondiente, OI, que entraña riesgo importante de malinterpretarse como ojo izquierdo, ovario izquierdo, oído izquierdo (u oído interno, oreja izquierda, otitis interna…); pero eso es otro problema, el de las siglas polisémicas, que ya he abordado también aquí mismo en otra ocasión7.]

¿Significa eso que escribir *orejuela auricular izquierda* sea un disparate en español? No diría yo tanto: ‘orejuela auricular’ u ‘orejuela del corazón’ son en propiedad expresiones correctas, pero quizá redundantes o innecesariamente largas.

El inglés es una de las lenguas más concisas del mundo: su predilección por los monosílabos, su siglomanía y su tendencia a yuxtaponer sustantivos sin preposiciones intermedias permiten al inglés ser más breve que la mayoría de las grandes lenguas de cultura. Pero no siempre es así; sucede a veces, como acabamos de ver con atrial appendage (orejuela), que el español es más breve que el inglés. Calcar la construcción inglesa en estos casos da lugar en español a expresiones chocantes y engorrosamente largas. Pienso, no sé, en expresiones como low back pain (LBP) o as soon as possible (a.s.a.p.), que no rara vez veo verter al español *dolor en la parte baja de la espalda* y *tan pronto como sea posible*, respectivamente, cuando para nosotros resultan más naturales ‘lumbalgia’ (registro especializado) o ‘lumbago’ (registro coloquial) en el primer caso; ‘lo antes posible’, ‘cuanto antes’ o ‘sin demora’, en el segundo.

La situación es más habitual de lo que algunos creen. ¿Sabían que, igual que ocurre con ‘orejuela’, el inglés carece de una palabra de uso corriente para decir ‘abrigarse’ (to wrap up warm, to wrap oneself up), ‘anteayer’ (the day before yesterday), ‘concuñado’ (your sister-in-law's brother o your brother-in-law's brother), ‘desvelarse’ (to be unable to sleep), ‘entrecejo’ (space between the eyebrows), ‘estrenar’ (to use for the first time o to wear for the first time), ‘friolero’ (sensitive to the cold), ‘madrugar’ (to get up early), ‘ojeras’ (dark circles under the eyes), ‘quirófano’ (operating room u operating theatre) y ‘trasnochar’ (to go to bed very late)? Pues eso, que no siempre calcar del inglés nos hace ser más breves o concisos.

Fernando A. Navarro

Consejo Editorial, Revista Española de Cardiología

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«Laboratorio del lenguaje» de Diario Médico, 2006-2025: www.diariomedico.com/opinion/fernando-navarro.html.

Bibliografía
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X. Freixa, V. Martín-Yuste.
Cierre percutáneo de la orejuela izquierda.
Rev Esp Cardiol., (2013), 66 pp. 919-922
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R.S. León de la Torre.
Aneurisma de la orejuela de la aurícula izquierda.
Rev Esp Cardiol., (2005), 58 pp. 320
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F. Andreotti, F. Crea.
Definición del papel de la oclusión de la orejuela auricular izquierda en la fibrilación auricular.
Rev Esp Cardiol., (2013), 66 pp. 79-82
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A.L. Hachulla, M. Roffi, S. Noble.
Diagnóstico inesperado de una interrupción de la vena cava inferior durante el fallo de un cierre percutáneo de la orejuela auricular izquierda.
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C. Buján-Lloret, P.A. de la Riva-Pérez, F.J. García-Gómez.
Falso positivo 18F-FDG por captación en orejuelas auriculares.
Rev Esp Cardiol., (2019), 72 pp. 162
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F.A. Navarro.
Auricle.
Rev Esp Cardiol., (2017), 70 pp. 523
[7]
F.A. Navarro.
Siglas sinónimas y polisémicas.
Rev Esp Cardiol., (2025), 78 pp. 387-388